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	<title>Conozca &#187; Gabriel Góngora</title>
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		<title>Los dones ministeriales de Romanos 12</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Nov 2023 20:28:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Góngora</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Gabriel Góngora Gómez &#160; Introducción A la epístola del apóstol Pablo dirigida a los Romanos se le ha llamado “La Catedral de la Doctrina Cristiana”, debido a la enorme riqueza doctrinal que contiene en cuanto al tema de la salvación del hombre. Por supuesto que en todas sus cartas, Pablo desarrolla los fundamentos de</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5684">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Gabriel Góngora Gómez</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Introducción</strong></p>
<p>A la epístola del apóstol Pablo dirigida a los Romanos se le ha llamado “La Catedral de la Doctrina Cristiana”, debido a la enorme riqueza doctrinal que contiene en cuanto al tema de la salvación del hombre. Por supuesto que en todas sus cartas, Pablo desarrolla los fundamentos de la teología cristiana que hasta el día de hoy son vigentes para la iglesia. Pero Romanos destaca por la manera intensa y extensa en la exposición de esta doctrina. Los capítulos 12 al 16 de esta epístola corresponden a la sección práctica en el desarrollo de la magistral exposición del apóstol Pablo.</p>
<p>El argumento teológico se centra en el problema en cuanto a cómo un hombre pecador puede llegar a estar en una correcta relación con Dios. Pablo tiene mucho más que decir sobre el tema porque cuando un hombre es hecho justo delante de su Hacedor, necesita saber qué estilo de vida debe de manifestar en sus relaciones con los demás. El nuevo creyente necesita saber qué se espera de él y cómo debe vivir su nueva vida en medio de todas las circunstancias que confronta. Esta última sección de la epístola (caps. 12-16) provee esta información necesaria para instrucción del creyente. En años recientes los estudiosos de las Escrituras emplean dos conceptos tomados de la gramática para señalar y distinguir las dos secciones principales de la epístola, es decir, la sección doctrinal y la sección práctica. En la sección doctrinal se usa a menudo el “Modo Indicativo” del verbo y con ello se describe lo que Dios ha hecho por medio del evangelio para beneficio del hombre. Trata de la provisión divina para la salvación del hombre. En la sección práctica se usa más el “Modo Imperativo” del verbo, expresado mediante mandatos y prohibiciones, dando a entender lo que se espera que haga el cristiano como un resultado del perdón que ha recibido de parte de Dios por la muerte de Cristo (Ver en Filipenses 2:12,13).</p>
<p><strong>Contexto</strong></p>
<p>Desde el principio del capítulo 12, Pablo establece una conexión entre lo que ya ha enseñado en los primeros once capítulos y los capítulos finales de la sección práctica. El emplea la conjunción “así que” ( o “pues”, en otras Versiones) para señalar esta conexión. La base y motivación para la buena conducta de los creyentes romanos descansa en “las misericordias de Dios”, es decir, en esa característica de Dios que lo mueve para evitar el juicio sobre el pecado del hombre y que, al contrario, derrama su gracia salvadora por medio de nuestro Señor Jesucristo.</p>
<p>Por consiguiente, Pablo invita a los creyentes romanos a “presentar sus miembros en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios” como una muestra del cambio de estilo de vida que debían tener como nuevos hijos de Dios. Como resultado de este “sacrificio vivo” delante de Dios, que implica una vida de santidad y dedicación a él, el creyente podrá discernir y comprobar que la voluntad de Dios es   buena (<strong><em>agathon</em></strong>), agradable (<strong><em>euareston</em></strong>) y perfecta (<strong><em>teleion</em></strong>)</p>
<p>En los versículos 3-8 del capítulo doce, Pablo aborda el tema acerca de la variedad de dones ministeriales que hay en la iglesia como cuerpo de Cristo. Usa la metáfora del cuerpo humano para ilustrar la importancia de la unidad de la iglesia como cuerpo de Cristo. Él declara: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.” (vv. 4,5). En estos dos versículos, el apóstol Pablo quiere enseñarles a sus lectores, tres principios importantes para una buena relación entre ellos. Primero les habla sobre la <em>unidad</em> del cuerpo al decir “somos un cuerpo en Cristo”. Esta gran verdad era de mucho valor para Pablo y la enseña en otras cartas que él escribió a las iglesias (Efesios 4:4). Con la expresión “en un cuerpo tenemos muchos miembros” enfatiza la <em>diversidad</em> de los miembros en el cuerpo de Cristo con sus diferentes actividades para beneficio de los demás.</p>
<p>Por último, al decir que somos “miembros los unos de los otros” usando el pronombre recíproco griego “<strong><em>allelon</em></strong>” enfatiza la <em>mutualidad</em> o interdependencia que tenemos como miembros del cuerpo de Cristo. Nadie es independiente o autosuficiente, al contrario, la reciprocidad es necesaria para un buen funcionamiento tanto interno como externo (1 Cor. 12:15-21).</p>
<p><strong>Verdades</strong></p>
<p>Una lectura cuidadosa de Romanos 12:1-8, revela algunas verdades significativas que Pablo dice acerca de los dones ministeriales de los cuales hace mención en los versículos 6-8.</p>
<ol>
<li>Todo creyente de manera particular o individual tiene al menos un don. En el versículo tres Pablo instruye a los hermanos diciendo que nadie debía tener un concepto de sí más elevado de lo que debería tener, sino que debía pensar de sí mismo con moderación según la medida de fe que “Dios repartió a cada uno”. Esta verdad Pablo también la enseña en 1 Corintios 12:7 y Efesios 4:7. Pedro la confirma en su primera carta al escribirle a la iglesia universal (4:10). Él escribe: “Cada uno según el don que haya recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” Este principio, por supuesto, no se limita a los dones ministeriales sino a todos los demás que se encuentran en las otras listas de dones ( 1 Cor. 12:1-11).</li>
<li>La variedad de los dones otorgados por Dios, son para suplir las necesidades de la iglesia. Las necesidades de la iglesia que milita sobre la tierra son muchas, por eso Dios ha hecho provisión de “diferentes dones” (v. 6a). Los creyentes son los canales por los cuales la gracia y el poder de Dios fluyen. Si la iglesia requiere de instrucción para el crecimiento espiritual, está el don de enseñanza. Si necesita aliento o corrección, está el don de exhortación y si para hacer el bien, sea cual fuere la necesidad, cuenta con el don de misericordia. Todos estos dones son para beneficio y edificación del cuerpo de Cristo.</li>
<li>Todos los dones son por gracia divina. Después de indicar que los dones son diversos, Pablo inmediatamente declara que, los dones recibidos para ejercer un ministerio son, “según la gracia que nos es dada” (v. 6b) independientemente de cualquier otro factor externo. Las Escrituras son muy claras al respecto y cada vez que se aborda el tema de los dones, ponen un énfasis especial con el fin de evitar cualquier tipo de orgullo espiritual en los creyentes (1 Cor. 12:7; Ef. 4:7; 1 Pedro 4:10). Somos salvos por gracia. Los ministerios recibidos son también por gracia. Pablo mismo testifica a las iglesias de Galacia que su llamado a predicar entre los gentiles fue por la pura gracia de Dios y no por ser un rabí o un fariseo de fariseos (Gál. 1:15).</li>
<li>Los dones deben ejercitase “conforme a la medida de la fe” (v. 6c). Aunque Pablo usa esta expresión refiriéndose al don de profecía, sin embargo, también se puede aplicar, por extensión, a todos los demás dones mencionados en esta lista y en otros pasajes afines. Los reformadores usaron esta declaración de Pablo para establecer el principio de “la analogía de la fe”, es decir, que cada parte de las escrituras debe interpretarse de acuerdo a toda la escritura. Se basan en la transliteración de la palabra griega <em>analogía </em>y enfatizando el artículo definido antes de la palabra “fe”. Sin embargo, aunque el principio es hermenéuticamente válido, no corresponde con el contexto debido a que el tema en este pasaje es acerca de los dones ministeriales. Es más satisfactorio entender la palabra “fe” en el sentido normal de la fe subjetiva de cada creyente, según se establece en el versículo tres. La Nueva Versión Internacional traduce la expresión “en proporción a su fe.” Los profetas no deberían ser motivados por sus emociones sino en total dependencia al Espíritu Santo de Dios.</li>
<li>El ejercicio de los dones es el reflejo de una vida dedicada a Dios. Al principio del capítulo 12 Pablo ya ha declarado que, debido a las múltiples misericordias de Dios, los creyentes romanos debían presentar sus “cuerpos en sacrificio vivo”, como una ofrenda encendida a Jehová. El énfasis en el término “presentéis” tiene que ver con una vida consagrada al servicio de Dios. Lo que era ofrecido a Dios en la ofrenda de holocausto no podía reclamarse pues ascendía a él y todo le pertenecía.</li>
</ol>
<p><strong>Descripción</strong></p>
<p>En la lista de dones que Pablo menciona en Romanos 12, primero hace alusión al don de Profecía. Este don aparece también entre los dones de otras listas de Pablo ( 1 Cor.12:28; Ef. 4:11) donde ocupa el segundo lugar, solo después de los apóstoles indicando de esta manera su prominencia en los escritos de Pablo. Aunque Pablo no define el don de profecía, sin embargo, la naturaleza del don no tiene que ver únicamente con la predicción de eventos futuros, sino más bien, con la comunicación del mensaje dado por Dios para traer convicción y edificación a la iglesia. En resumen, el don del ministerio conocido como “profeta” tiene dos funciones principales: Profetizar, con el sentido de predecir cosas futuras y anunciar o proclamar un mensaje de Dios para sus oyentes inmediatos.</p>
<p>El siguiente don tiene que ver con el “servicio”. La palabra original <strong><em>diakonia</em> </strong>usada en este pasaje y otros paralelos se traduce también como “ministración o ministerio.” (Hechos 6:4; 2 Cor. 5:18; 9:1). Aunque en el pasaje de Hechos el término se refiere en particular al ministerio de la palabra, el significado de este don más probablemente se refiera a la ayuda que se le puede brindar a los santos en sus necesidades materiales tal y como se menciona en 1 Corintios 16:15. Esta fue la función delegada a los siete varones de Hechos 6 para la atención de las mesas, es decir, la distribución de las ayudas para los necesitados en la iglesia primitiva. La iglesia contemporánea necesita a más “Dorcas” que ministren a los santos en estos menesteres.</p>
<p>El don de enseñanza se menciona en tercer lugar en esta lista de dones ministeriales. La enseñanza era de primordial valor en la iglesia del primer siglo. Los apóstoles no dejaban de enseñar “todos los días en el templo y en las casas” según se registra el libro de los Hechos (5:42). El don de enseñanza se aplica de dos maneras diferentes, primero en la ayuda dada en las diferentes áreas de la vida cristiana práctica, como en el encargo que le hace Pablo a Tito en relación a las ancianas de la iglesia de Creta (Tito 2:3-5), y en segundo lugar, como instrucción formal en las doctrinas de las sagradas escrituras. Esta misma carta de Pablo a los Romanos es un ejemplo de estas dos maneras de enseñar al instruir primero a la iglesia con doctrina y luego continúa con enseñanzas para la vida práctica de los creyentes en relación a otros hermanos, y la sociedad en general<strong>.</strong></p>
<p>El don de exhortación corresponde a la traducción de la palabra griega <strong><em>paraklesis</em> </strong>que puede traducirse como “exhortación” o “animar”, según el contexto lo indique. La Nueva Versión Internacional la traduce como “dar ánimo” y la Reina Valera como “exhortación” aunque en realidad ambos significados están estrechamente relacionados (Hechos 15:31; 1 Tim. 4:13). El propósito de la exhortación es que los cristianos se acerquen más a Dios o para que cumplan con los propósitos de Dios para en sus vidas.</p>
<p>El don de repartir tiene que ver con la contribución para las necesidades de otras personas. Es el don de “dar” de manera espontánea, privada y generosa. Como sucede con todos los demás dones, esta forma de dar es el resultado de la obra del Espíritu Santo que mueve y capacita a  un creyente para dar de esta manera. La instrucción bíblica para la práctica de este don se encuentra en 1 Juan 3:17,18 donde el apóstol declara “Pero el que tiene bienes de este mundo, y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿Cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.” El único requisito en el ejercicio de este don, es la generosidad.</p>
<p>El ministerio de liderazgo en la iglesia deriva de la expresión “El que preside, con solicitud.” La idea de la palabra original <strong>proistamenos </strong>se refiere a “alguien que está al frente de otros” como líder de una congregación. Este don permite que ciertos miembros del cuerpo de Cristo ejerzan diferentes grados de autoridad con el fin de gobernar y dirigir a la iglesia en el logro de sus objetivos. Se espera que quienes cumplan con esta tarea lo hagan con solicitud, es decir, diligentemente, como un servicio más para beneficio del cuerpo de Cristo para el crecimiento y desarrollo de los miembros.</p>
<p>El último don ministerial de la lista de siete presentados por el Apóstol Pablo, es el don de misericordia.  El mostrar misericordia se refiere a la compasión que se debe tener por los enfermos y necesitados. El Señor Jesucristo dio el ejemplo supremo en la alimentación de los cinco mil. Dice la Escritura: “Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.” (Mat. 14:14). La clave está en identificarse con el dolor o la necesidad de los demás que pasan por estas circunstancias y proceder a ayudarlos “con alegría”.</p>
<p><strong>Conclusión</strong></p>
<p>Terminamos esta reflexión acerca de los dones ministeriales, haciendo un énfasis especial en una palabra más mencionada por el apóstol Pablo en el versículo seis de este capítulo doce. Al referirse del don de profecía Pablo ordena diciendo: “Úsese”. Este mandato es aplicable no solo al don de profecía sino a todos los demás dones encontrados en toda la Biblia.  El cuerpo de Cristo, la iglesia, solo podrá desarrollarse y cumplir con su misión sobre esta tierra si todos los creyentes verdaderos ejercen sus dones y ministerios para la edificación de los demás. Amén.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Gabriel Góngora</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Introducción al Apocalipsis</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 17:31:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Góngora</dc:creator>
				<category><![CDATA[2004.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Gabriel Góngora &#160; El último libro de la Biblia denominado Apocalipsis o Revelación, ocupa un lugar especial en el canon sagrado de las Escrituras.  Su singularidad deriva del hecho de que posee características únicas que lo hacen diferente al resto de los libros inspirados. El título mismo “Apocalipsis” da una idea inmediata sobre el</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1637">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Gabriel Góngora</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El último libro de la Biblia denominado Apocalipsis o Revelación, ocupa un lugar especial en el canon sagrado de las Escrituras.  Su singularidad deriva del hecho de que posee características únicas que lo hacen diferente al resto de los libros inspirados.</p>
<p>El título mismo “Apocalipsis” da una idea inmediata sobre el carácter del libro. Difiere básicamente de los demás escritos del Nuevo Testamento, no tanto en doctrina sino en la clase de género literario que emplea para comunicar su mensaje.  Pertenece al género literario denominado “Apocalíptico”.  Significa que se vale de una gran variedad de símbolos y visiones que para el lector moderno resulta extraño pero no así para los lectores originales que entendían mejor el lenguaje así como las imágenes empleadas en este tipo de literatura.  Por consiguiente, para que un creyente contemporáneo pueda comprender y apropiarse de las verdades contenidas en este libro, es necesario que sepa lo esencial sobre el uso de los símbolos y visiones que aparecen en otras partes de las Escrituras (Ezequiel y Daniel, por ejemplo), así como en la literatura extrabíblica de este género escrita entre los años 200 A.C. – 200 D.C. denominada <strong>Apocalíptica</strong> .</p>
<p>Particular atención se debe prestar también a los lectores originales de este enigmático libro.  El libro fue dirigido originalmente a las siete iglesias ubicadas en la provincia romana de Asia Menor, hoy la moderna Turquía, y mencionadas en los capítulos dos y tres.  El autor de Apocalipsis, el apóstol Juan, conocía a la perfección estas siete iglesias de esta región porque él mismo había residido por un buen tiempo en la ciudad costera de Efeso.  Este apóstol conocía cuál era la condición espiritual, social y moral de cada iglesia.  Algunas estaban pasando por un período de persecución (Cp. 2:10, 13).  Sin embargo, el principal problema de la mayoría de estas iglesias, por el contenido de las cartas dirigidas a ellas era, al parecer, su deslealtad al Señor Jesucristo.  Existía alguna clase de herejía que estaba carcomiendo a las iglesias.  Era una especie de gnosticismo incipiente que había aparecido desde aquel entonces.  Por tal motivo la invitación y exhortación hecha a la iglesia de Esmirna como prototipo a las demás fue: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de vida” (2:10).  Históricamente, entonces, a estas atribuladas iglesias, Juan el apóstol, dirige este libro que presenta un mensaje de consuelo y esperanza con el inminente retorno del Señor Jesucristo a este mundo.</p>
<p>En cuanto al propósito, el Apocalipsis tiene dos propósitos principales: el histórico y el escatológico o profético.  El primer propósito tiene que ver con aquellos cristianos que leyeron por vez primera el mensaje del libro en los siglos iniciales de nuestra era.  La iglesia de aquél entonces confrontaba encarnizadas persecuciones por parte de Roma por ser considerada entre aquellas religiones ilícitas del imperio.  Paradójicamente, a los primeros cristianos se les acusaba de ateos, no porque no creyeran en el único Dios vivo y verdadero sino porque no aceptaban la terrorífica idea de rendirle culto al Emperador romano.  En realidad, ésta era la causa principal de las sangrientas persecuciones de los cristianos.  Por otro lado, este libro tiene un propósito escatológico.</p>
<p>Es el libro profético por excelencia (Cp. 22:18).  Su mensaje apunta directamente a los eventos por venir que acompañarán a la segunda venida de Cristo a la tierra con poder y gloria.</p>
<p>La fecha de redacción del Apocalipsis ha sido objeto de desavenencia entre los eruditos.  Algunos sugieren una fecha temprana colocándola entre la muerte de Nerón (68 D.C.) y la destrucción del templo judío (70 D.C.).  Se basan en ciertas referencias en el libro a la persecución de los cristianos (en ese entonces se creía en el mito de un “Nerón resucitado”, expresión que significaba que tales persecuciones por todo el imperio era una especie de reencarnación de este tirano), el culto imperial (cap. 13), y la existencia del templo judío (cap. 11).  Otros, sin embargo, ubican la escritura de este libro en una fecha tardía entre los años 90-95 D.C. al final del reinado del emperador Domiciano.  Esta segunda alternativa, que es la aceptada tradicionalmente, se sustenta principalmente en el testimonio de Ireneo (185 D.C.) quien afirmó que el apóstol Juan “tuvo la revelación a fines del reinado de Domiciano” <span style="text-decoration: underline;">(Contra las herejías, v. XXX 3)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La estructura del Apocalipsis, tomando en cuenta su contenido, se abre a una gran variedad de alternativas.  En primer lugar, los veintidós capítulos del libro pueden ser agrupados en tres mensajes básicos con sus respectivas divisiones (1:19):</p>
<ul>
<li>Las cosas que has visto (tiempo pasado) Capítulo 1.</li>
<li>Las cosas que son (tiempo presente histórico y cronológico) Capítulos 2, 3.</li>
<li>Las cosas que han de ser después de éstas (tiempo futuro) Capítulos 4-22.</li>
</ul>
<p>Además, en Apocalipsis, una buena parte del material se presenta en grupos de siete.  Se habla de siete iglesias (caps. 2, 3); siete sellos (caps. 6,7); siete trompetas (caps. 8-11); siete señales (caps. 12-15); siete copas (caps. 16-18); y las siete últimas cosas (caps. 19-22).  También es posible dividir el libro en torno a cuatro visiones principales, a saber, la visión del Hijo del Hombre entre las siete iglesias (caps. 1-3), la visión de los siete sellos, trompetas, señales y copas (caps. 4:1-19:10), la visión de la venida de Cristo y la consumación de la presente edad (caps. 19:11-20:15) y por último, la visión de los cielos nuevos y tierra nueva (caps. 21, 22).</p>
<p>Reiteramos, el último libro de la Biblia, el Apocalipsis, ha ocupado y siempre ocupará un lugar especial dentro del canon sagrado.  El carácter del libro, su mensaje de juicio, aliento y esperanza lo hacen único.  El creyente moderno no debe sentir temor por escudriñar sus páginas, después de todo proclama el triunfo final del Rey de Reyes y Señor de Señores sobre el mundo, sobre Satanás y todos los enemigos de Dios.  Mientras esto no suceda, avoquémonos al estudio de este libro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Gabriel Góngora</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Cómo enseñar hermenéutica</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Feb 2013 19:18:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Góngora</dc:creator>
				<category><![CDATA[2003.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Gabriel Góngora &#160;             Hermeneuti, ¿qué?, preguntó un estudiante de instituto bíblico cuando escuchó por vez primera la palabra hermenéutica.  Así empieza todo un proceso de enseñanza-aprendizaje de una de las ramas de la teología exegética que puede durar toda una vida.              El término hermenéutica es un sustantivo que deriva de la palabra</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=1621">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Gabriel Góngora</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="left">            Hermeneuti, ¿qué?, preguntó un estudiante de instituto bíblico cuando escuchó por vez primera la palabra hermenéutica.  Así empieza todo un proceso de enseñanza-aprendizaje de una de las ramas de la teología exegética que puede durar toda una vida.</p>
<p>             El término hermenéutica es un sustantivo que deriva de la palabra griega “hermeneutiké” que significa “interpretar”.  La definición tradicional de la hermenéutica nos declara que es <strong>“la ciencia y arte de la interpretación bíblica”</strong>.  Es la ciencia que provee los principios o métodos para la correcta interpretación del significado de un pasaje individual de un autor bíblico.</p>
<p>Toda persona que pretenda enseñar hermenéutica debe saber que la empresa hermenéutica tiene tres niveles de aplicación.  El primer nivel tiene que ver con el significado original del texto, es decir, la exégesis.  La pregunta clave es ¿Qué significa este pasaje bíblico?.  Luego, se pasa al segundo nivel que es el personal, devocional o de aplicación.  La pregunta ahora es ¿Qué significa este pasaje para mí?  Finalmente, está el nivel sermónico a través del cual se pretende enseñar el significado de un pasaje a otros.  La cuestión fundamental es ¿Cómo compartir con otros lo que este pasaje particular significa para mí?</p>
<p>La definición tradicional de la palabra hermenéutica contiene dos de los tres elementos clave que pueden servir de base para saber cómo enseñar esta materia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>I.  La hermenéutica es una ciencia.  </strong>Como ciencia, la hermenéutica provee una serie de leyes o reglas de interpretación clasificadas de manera lógica y ordenada.  El que enseña esta materia deberá hacer lo siguiente.</p>
<ol start="1">
<ol start="1">
<li>Informarse lo más que sea posible de las leyes de interpretación.  Para lograr esto el profesor de esta ciencia debe contar con una buena dotación de libros de texto sobre este tema a fin de conocer, aprender y aplicar estas leyes. Existen leyes generales y especiales de interpretación de acuerdo a las divisiones de la hermenéutica.  Hay reglas de interpretación que abarcan aspectos como análisis del trasfondo cultural, de contexto, pasajes paralelos, semántica, género literario, entre otras.</li>
<li>Enriquecerse continuamente de las nuevas fuentes de información sobre el tema.  Lamentablemente, la mayoría de los libros de texto sobre hermenéutica son traducciones hechas del inglés.  Por mucho tiempo se dependió de unos cuantos libros para el estudio de tan importante materia. Aunque hoy en día existe una considerable cantidad de textos en el idioma de Cervantes, todavía no son del todo suficientes.  Para demostrar la enorme diferencia sobre la riqueza de materiales en el idioma anglosajón en comparación al español, basta con consultar la sección bibliográfica de un buen libro de texto en este idioma y se notará la diferencia abismal entre ambos. (Véase la bibliografía del libro <span style="text-decoration: underline;">The Hermeneutical Spiral</span> por Grant R. Osborne que ocupa 44 páginas para las posibles fuentes de consulta).  El profesor que pueda leer estas obras en su idioma original, dará un gigantesco paso hacia el perfeccionamiento de su cátedra.</li>
</ol>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>II. La hermenéutica es un arte</strong>.  Como en todo arte, la hermenéutica demanda de ciertas habilidades prácticas que se puedan adquirir con el ejercicio y disciplina personal.</p>
<blockquote>
<ol>
<li>Presente la materia con imaginación y creatividad.  La variedad en las técnicas y métodos de enseñanza es de suma importancia en el aprendizaje de esta materia.  Cada clase deberá planearse con inventiva pensando siempre en cómo facilitar al estudiante la adquisición tanto de la teoría como de la práctica de los principios de interpretación.  ¿Qué puede hacer el profesor de esta materia para que cada clase sea toda una obra de arte? Presentamos algunas pinceladas.</li>
</ol>
</blockquote>
<ul>
<li>Escriba las reglas de interpretación en tiras de papel y exhíbalas en la pared del aula de clase.</li>
<li>Fomente la competencia (no rivalidad) entre los alumnos.  El estudio de las figuras retóricas se presta para este ejercicio.</li>
<li>Forme equipos para los trabajos de exégesis y que cada equipo comparta sus resultados en clase.</li>
<li>Haga que los alumnos expongan algunos temas que considere conveniente.</li>
<li>Use el factor sorpresa para evaluar el progreso en el aprendizaje.</li>
<li>Dramatice la manera en que hoy día se malinterpretan y mal aplican los pasajes escriturales.  Por ejemplo, el sentido popular de una persona santa en contraste con lo que dice la Biblia.</li>
<li>Invite a otro colega para dictar una clase de acuerdo a su especialidad.  Puede ser un historiador o un experto en lenguas bíblicas.</li>
<li>Tenga momentos de devoción con los alumnos al descubrir las verdades escriturales.</li>
<li>Consulte junto con sus alumnos las fuentes bibliográficas.</li>
<li>Comparta anécdotas e ilustraciones sin caer en el sarcasmo, sobre los errores garrafales de interpretación de textos bíblicos.  Por ejemplo, alguien enseñó que es malo cortarle la cola al perro porque la Biblia dice que lo que Dios juntó no lo separe el hombre.</li>
<li>Use recursos auxiliares, ya sea gráficas, diagramas, bosquejos, para aclarar los conceptos hermenéuticos.</li>
</ul>
<ol start="2">
<ol start="2">
<li>Sea hábil en la aplicación de las “leyes” hermenéuticas a los pasajes o libros seleccionados.  Memorizar para repetir como cotorros o sólo aprender por aprender las reglas de interpretación no es suficiente para una correcta interpretación de la Biblia.  Es necesario practicar intensamente y con destreza cada regla.</li>
</ol>
</ol>
<p>Tomemos por ejemplo, la regla general que dice: “La Escritura interpreta la Escritura”, para demostrar la validez de una doctrina.  La epístola 2 Timoteo 2:15 parece enseñar que hay otro camino de salvación para las mujeres: engendrando hijos. ¿Es correcta o incorrecta esta conclusión?</p>
<p>El intérprete de la Biblia tiene que pensar qué otras reglas se deberían de usar para dar el significado correcto del texto.  En este caso particular se han de plantear preguntas como ¿Qué otros versículos o pasajes de la Biblia apoyan o rechazan tal conclusión? (Analogía de la fe), ¿Cuál es el sentido del término “salvará”? (Análisis semántico), ¿Qué dice el contexto inmediato? (Análisis del contexto), ¿Porqué Pablo declara esto? (Propósito del autor)   Obsérvese que cada interrogante se relaciona con algún aspecto de las leyes de interpretación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>III. La hermenéutica es un acto espiritual.</strong>  Algunos eruditos modernos a menudo ignoran la dimensión sagrada de la Biblia; por consiguiente, sólo la estudian como una obra más de literatura.  Para entender correctamente las Escrituras es imprescindible la ayuda y dirección del Espíritu Santo en todo el proceso hermenéutico.  El la inspiró y sólo El puede iluminar la mente del hombre para descubrir y aplicar las verdades espirituales de la Biblia.  El profesor de esta materia puede hacer lo siguiente:</p>
<ol>
<li>Pídale al Señor que ilumine los ojos de su entendimiento (1 Cor 2:9-16; Ef 1:15-17; Sal 119:18).</li>
<li>Aplique a su propia vida las verdades escriturales descubiertas al estudiar y enseñar hermenéutica.</li>
<li>Comparta con sus alumnos no sólo sus descubrimientos doctrinales sino también sus experiencias personales con Dios en el proceso enseñanza-aprendizaje de esta materia. Se valorará más la materia por lo que vive el que la enseña.</li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p>La próxima vez que enseñe hermenéutica prepare sus clases pensando que es un desafío más para su ministerio. Hágalo con sabiduría, destreza y en dependencia del Espíritu Santo.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Gabriel Góngora</span>
				<p></p>
				<br/>
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