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Las visiones de Amós

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2003.1

Por Jaime Mazurek

 

 

Vi al Señor, que estaba sobre el altar y dijo:

“Derriba el capitel y estremézcanse las puertas,

y hazlos pedazos sobre la cabeza de todos.

Al postrero de ellos mataré a espada;

no habrá de ellos quien huya ni quien escape.

 

Aunque caven hasta el seol,

de allá los tomará mi mano;

y aunque suban hasta el cielo,

de allá los haré descender.”

      (Amós 9:1,2)

 

El profeta Amós, una de las figuras más llamativas entre los profetas de Israel, sobresale de muchas maneras.  Una de estas es ser el primer profeta escritor que tuvo visiones apocalípticas, – revelaciones visuales, constituyentes de variados elementos simbólicos, sobre la oportuna y venidera intervención de Dios en la historia,.

Dentro del Antiguo Testamento, el género apocalíptico llegaría a su cenit con las visiones de Daniel, Ezequiel y Zacarías, pero esa clase de revelación divina tuvo sus albores centenares de años antes en las percepciones de la palabra de Dios que tuvo el profeta-campesino de Tecoa.

Las visiones de Amós se encuentran en la última parte del libro que lleva su nombre, en los capítulos siete a nueve, y son cinco en total.  Estos son:

Primera visión –           langostas -  7:1-3

Segunda visión –          fuego -  7:4-6

Tercera visión –            la plomada de albañil – 7:7-9

Cuarta visión –             el canastillo de fruta de verano – 8:1-14

Quinta visión –             la destrucción del templo de Betel – 9:1-10

 

Cada una de estas visiones guarda relación con el juicio de Dios sobre Israel, la nación del norte, descarriada e idólatra.  Su interpretación correcta se puede hacer solamente si se toma bien en cuenta la situación histórica que se vivía entonces.  Sin embargo, aplicaciones practicas de las verdades comprendidas en estas visiones no faltan.

Las primeras cuatro visiones forman dos parejas sinónimas de dos visiones cada una.  Hay un buen grado de paralelismo en cada par.

La visiones 1 y 2

Él criaba langostas cuando comenzaba a crecer el heno tardío, el heno tardío que viene después de las siegas del rey.  Y aconteció que cuando acabaron de comer la hierba de la tierra, yo dije:  “Señor, Jehová, perdona ahora, pero ¿quién levantará a Jacob, que es tan pequeño?”    (Amós 7:1b,2)

Jehová, el Señor, llamaba al fuego para juzgar; y el fuego consumió el gran abismo y también una parte de la tierra.  Y dije: “Señor, Jehová, cesa ahora; pues ¿quién levantará a Jacob, que es tan pequeño?”   (Amós 7:4,5)

Las visiones primera y segunda conciernen amenazas de castigo que Dios estaría preparando, langostas y fuego.  Las langostas eran “criadas” (heb. yatsar “formar, moldear, crear”) por el Señor, y al fuego la “llamaba” (heb. qara “llamar, nombrar, proclamar”).  Ambas cosas eran obra de Dios y no casualidades naturales.

Dios formaba langostas precisamente cuando crecía el “heno tardío”.  El heno se cosechaba dos veces por año en Israel.  La primera cosecha era para el rey y el financiamiento de los proyectos de estado, la segunda cosecha era el alimento del pueblo, y era el que en la visión peligraba.  No es preciso pensar que las langostas representan a ejércitos extranjeros, pues en este caso bien puede ser que se trata simplemente de la amenaza del hambre, producto de una plaga de insectos enviados por Dios en juicio.

En Amós 7:2, el profeta ve en visión a aquellas langostas destruir no solo la cosecha, sino también la hierba.  En 7:4, el fuego consume un gran abismo y una parte de la tierra.  El juicio del Señor sería devastador, fuese por plaga o incendio.

Ante cada escena, el profeta llega a un punto donde no aguanta seguir mirando.  Clama al Señor, “Perdona ahora.  Cesa ahora. ¿Quién levantará a Jacob? porque es pequeño.” (7:2,5)   Movido por la intercesión del profeta, Dios desiste de ambos males.  La expresión “se arrepintió Jehová de esto” debe ser comprendido como un antropomorfismo, una expresión de atribuciones humanas hecha en relación a Dios para facilitar la comprensión, y no como una afirmación de ignorancia o indecisión de su parte.  Dios, al levantar la amenaza en respuesta a la intercesión del profeta no está siendo inconsecuente a su pacto, que siempre ha ofrecido respuesta a la oración intercesora y oportunidad de salvación al pecador arrepentido.

Es interesante notar que Amós dice que “Jacob es tan pequeño”, siendo que Israel en ese tiempo gozaba de gran poder, riqueza y extensión.   A pesar del rechazo que había sufrido de parte de los israelitas de Betel, el corazón de profeta siente piedad y lástima por ellos ante el juicio inminente.

 

Las visiones 3 y 4

La visiones tercera y cuarta son diferentes en forma de las primeras dos, pero conciernen el mismo asunto, el juicio divino contra Israel.  Tales como las anteriores, estas dos guardan gran paralelismo entre sí.

Me mostró también esto: El Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano tenía una plomada de albañil.  Jehová entonces me preguntó: —¿Qué ves, Amós?   Yo respondí: —Una plomada de albañil  (Amós 7:7,8).

Esto me mostró Jehová, el Señor: un canastillo de fruta de verano.  Y me preguntó: —¿Qué ves, Amós?   Y respondí: —Un canastillo de fruta de verano   (Amós 8:1,2).

En cada visión Dios muestra un objeto cotidiano al profeta, y luego le pregunta qué es lo que ve.  En la primera instancia el objeto es una plomada de albañil, en la segunda, un canastillo de fruta de verano.

En seguida Dios explica al profeta el simbolismo del objeto y su función para anunciar el justo juicio de Dios que habría de caer sobre Israel.   La plomada es un instrumento que se usa para medir la precisión de la posición vertical de un muro, que aquí anuncia que Dios está midiendo y juzgando a su pueblo.  La fruta de verano era fruta madura que se cosechaba al final de la siega.  Anuncia que Israel ha llegado a su fin, y que está madura, lista para ser cosechada.

En cada oportunidad declara “No lo toleraré mas” y describe la ruina venidera de “mi pueblo Israel.”

                                                                                             

Yo pongo plomada de albañil en medio de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.  Los lugares altos de Isaac serán destruidos, los santuarios de Israel serán asolados y me levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam  (Amós 7:8,9).

Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel; no lo toleraré más.  Y los cantores del Templo gemirán en aquel día, dice Jehová, el Señor. Muchos serán los cuerpos muertos, y en silencio serán arrojados en cualquier lugar  (Amós 8:2,3).

En ambos momentos, el profeta nada responde, pues entiende y reconoce la justicia del juicio divino.  Dios condena a Israel por su incesante idolatría realizada en lugares altos, santuarios, y el templo falso que se había erigido en Betel.  Los sacerdotes del templo falso cambiarían su canto por gemido en aquel día.

 

La quinta visión

La culminación de las visiones de Amós se produce en la quinta y última de estas.

Vi al Señor que estaba sobre el altar, y dijo: Derriba el capitel, y estremézcanse las puertas, y hazlos pedazos sobre la cabeza de todos; y al postrero de ellos mataré a espada; no habrá de ellos quien huya, ni quien escape.

Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los tomará mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender.

Si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; y aunque se escondieren de delante de mis ojos en lo profundo del mar, allí mandaré a la serpiente y los morderá.

Y si fueren en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré la espada, y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien. (Amos 9:1-4).

La escena es gráfica y estremecedora.  Amós ve al templo de Betel, anteriormente mencionado, lleno de israelitas idólatras practicando su culto a sus falsos dioses.  Súbitamente el Señor da la orden que se derribe el capitel, la piedra labrada, grande y pesada que adornaba la parte superior de una columna.   Los capiteles de las columnas del templo caen al suelo con gran estruendo.  El impacto explosivo es tal que todo el templo se desploma, aplastando a sus ocupantes.  El vidente se asombra al ver como los que intentan escapar de cualquier manera son alcanzados por la mano de Dios.

Aunque no hay evidencias históricas de que tal derrumbamiento del templo de Betel haya acontecido de verdad, el significado de la visión es inconfundible y absolutamente comprobado por la historia: la idolatría conduciría a Israel a su destrucción.

Sin embargo, un rayo de luz y esperanza alcanza al profeta después de la visión del derrumbamiento del templo de Betel.  Dios anuncia que levantará el tabernáculo caído de David (9:11).  Es una acción totalmente opuesta a la destrucción anterior.  Es un mensaje de salvación, no solo para Israel sino para “todas las naciones” (9:12).   Es el anuncio, después confirmado por Jacobo en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15:15-18), de la venidera intervención directa de Dios en la historia, mediante la llegada del Mesías y el establecimiento de su reino.

 

Conclusiones

Las visiones de Amós arrojan fuerte luz sobre varias grandes verdades que aquí resumo brevemente.

1.         Dios aborrece al pecado y corrige a sus hijos para que dejen de pecar.

2.         Dios escucha las oraciones de sus siervos, y las contesta.

3.         Dios hace cumplir sus juicios, pues tiene un plan mejor, un ideal mas excelente, centrado en Cristo, al que siempre debemos buscar y obedecer.

Jaime Mazurek B.


 
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Comentarios: 5

  1. gracias por su estudio que Dios lo bendiga

  2. Ivette

    Muchas gracias por la explicación, es muy fácil de entender de tal manera que nos ayuda a comprender mejor la Biblia. Que Dios lo bendiga siempre y no deje de compartir los estudios bíblicos

  3. Nataly Rodríguez

    Gracias por la explicación, la verdad estaba perdida leyendo la Biblia pero con su explicación me abrió la mente donde la idolatría no tiene lugar cuando estamos con Dios

  4. Alex fuenmayor

    Dios les bendiga me parece un excelente mensaje Dios en su misericordia nos habla y nos corrige a traves de su palabra,solo reflexionemos y entendamos que estas profecias son de doble cumplimiento,que ya se cumplieron y seran cumplidas en estos tiempos dificiles de angustias aflicciones dificultades en donde la maldad va de aumento en aumrnto pero para los que creemos en Dios y le OBEDECEMOS todas las cosas nos ayudaran a bien Amen su hermano Alex Fuenmayor

  5. Angel Zamora Ledezma

    Me encuentro en la etapa de enseñanza de las escrituras.Gracias por su orientacion.

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