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¿Ciencia o seudociencia?

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1998.2

Por Martín y Deidre Bobgan

–Resumen del Capítulo 3 del libro Psychoheresy (Psicoherejía) con el permiso de los autores.  El libro fue editado por East Gate Publishers en 1987. 

 

A LA MEDIDA que los creyentes examinan el universo, su fe en un Dios que es tanto Creador como Sustentador los hará ver una regularidad y consecuencia de diseños.  El estudio y descubrimiento científico pueden ser muy útiles en muchas carreras y profesiones.

El método científico sirve mucho para observar y apuntar datos físicos y para llegar a conclusiones las cuales resultarán en la formación de teorías.  Así fue que los eruditos que deseaban estudiar la naturaleza humana pensaban que si se pudiera estudiar de la gente en una manera científica podrían llegar a comprender el comportamiento actual, podrían pronosticar  cómo se comportaría una persona en el futuro y podrían cambiar el comportamiento a través de alguna clase de intervención científica.

 

Un sueño elusivo

            La esperada ciencia del comportamiento prometía mucho a los que habían luchado para desenredar las complejidades de personalidades individuales en complejas circunstancias.  Muchos sicólogos perseguían el sueño.

La psicología y su brazo activo de psicoterapia de veras han adoptado una postura científica.  Sin embargo, no han podido cumplir con los requisitos de la ciencia.  En un intento de evaluar el progreso de psicología, la American Psychological Association (La Asociación Psicológica Americana) nombró a Sigmundo Koch para planear y dirigir un estudio subsidiado por la National Science Foundation.  Dicho estudio involucró a ochenta eruditos quienes evaluaron los datos, teorías y métodos de la psicología.  Koch describe la desilusión de pensar en la psicología como una ciencia:  “Toda la historia subsiguiente de la psicología se puede ver en un esfuerzo ritualista de emular las formas de la ciencia para sostener la ilusión  que ya es una ciencia”.1

 

¿Ciencia u opinión?

            Declaraciones psicológicas que describen el comportamiento humano o que informan de resultados de investigaciones pueden ser científicas.  Sin embargo, cuando pasamos de la descripción del comportamiento humano a la explicación de dicho comportamiento y sobre todo a la manera de cambiarlo, salimos de la ciencia a la opinión.  Un ejemplo de esta diferencia se halla en el fenómeno llamado síndrome de Estocolmo.

            El síndrome de Estocolmo ocurre a veces cuando se toman rehenes en un robo de un banco.  Bajo estas circunstancias, algunos cautivos se identifican con sus apresadores y los desean proteger.  Los cautivos a veces sienten más temor a los policías que a los ladrones y se han dado casos cuando se ponen como escudos voluntarios de sus apresadores para que los policías no los maten.

La descripción de este síndrome puede ser verdadera, pero la explicación es meramente opinión.  Cuando pasamos de lo que ocurre en el comportamiento humano al por qué sucedió, salimos de la ciencia para llegar a la conjetura.

El traspaso de la descripción al tratamiento es una salida de la objetividad a la opinión.  Y tal opinión acerca del comportamiento humano que se presenta como verdad o hecho científico es meramente seudociencia.  Se basa sobre premisas falsas (opiniones, conjeturas, explicaciones subjetivas) y conduce a conclusiones falsas.

 

Seudociencia

Una parte de la disciplina total de la psicología que está plagiada de la seudociencia es la psicoterapia.  El diccionario de inglés de Webster define la seudociencia como “sistema de teorías, suposiciones y métodos erróneamente considerados como científicos”.

Si la psicoterapia hubiera tenido éxito como ciencia, entonces tendríamos un consenso en la disciplina con respecto a problemas de comportamiento mentales y emocionales y su tratamiento.  Más bien, el área está llena de muchas teorías contradictorias y técnicas, todas las cuales comunican confusión en vez de algo que se aproxime a un orden científico.

El psiquíatra  Lee Coleman tituló su libro acerca de la psiquiatría The Reign of Terror (El reino del terror).  En este libro demuestra que “la psiquiatría no se merece el poder legal que se le ha concedido” y que “la psiquiatría no es una ciencia”.2

 

¿Será cierto que “Toda verdad es verdad de Dios”?

            A pesar de esta mezcolanza de opiniones y contradicciones, los que se llaman “psicólogos cristianos” proclaman que “toda verdad es verdad de Dios”.  Emplean esta declaración para apoyar su uso de la psicología, pero no aclaran lo que es la verdad de Dios.  ¿Es la verdad de Dios lo que Freud pronunciaba de una neurosis obsesiva?  ¿O es la verdad de Dios la estructura de arquetipos de Jung?  ¿O es la verdad de Dios lo que Rogers cree acerca del amor humano?  ¿O es la verdad de Dios el behaviorismo de B. F. Skinner?  ¿O es la verdad de Dios “Yo estoy bien, tú estás bien”?

La psicología al igual que muchas otras religiones, incluye elementos de verdad.  Hasta la tentación que Satanás presentó a Eva incluía tanto verdad como falsedad.  La falacia de “toda verdad es verdad de Dios” estriba en una semejanza entre las enseñanzas bíblicas e ideas psicológicas.  El hecho de haber semejanzas no hace que la psicología sea compatible con el cristianismo.  Indican meramente que los sistemas de asesoría psicológica de veras son religiosos.  Hay tantas semejanzas entre el cristianismo y otras religiones mundiales como entre el cristianismo y la psicología.  Las escrituras de los hindúes, budistas o musulmanes contienen afirmaciones acerca de actitudes y comportamientos que pueden parecerse a algunos versículos de la Biblia.  Los creyentes no deben buscar más a los psicólogos que a los líderes de religiones no cristianas para hallar sabiduría y ayuda con los problemas de la vida.

Puesto que no existe ninguna psicología cristiana uniformada, cada así llamado psicólogo cristiano decide por sí mismo cuál de las muchas opiniones y métodos psicológicos componen sus ideas de “la verdad de Dios”.  Haciendo eso, alza sus observaciones subjetivas y las opiniones predeterminadas de meros seres mortales al mismo nivel de la Palabra de Dios inspirada.  Tal vez creen que lo que se ha observado en la naturaleza de parte de mentes limitadas de hombres iguala  a la verdad de Dios.  La Biblia contiene la única verdad pura de Dios.  Todo lo demás es distorsionado por las limitaciones de la percepción humana.  Lo que uno pueda descubrir acerca de la creación de Dios es únicamente conocimiento parcial y comprensión parcial.  No puede ser igual a la verdad de Dios.

La afirmación “Toda verdad es verdad de Dios” se considera en la obra popular Baker Encyclopedia of Psychology”  (Enciclopedia de Psicología de Baker).   En la sección que trata de “Psicología Cristiana”, la revelación natural, o sea, el mundo físico y cómo funciona, es presentada como un apoyo a la revelación especial como si la Palabra de Dios necesitara verificación, confirmación o expansión, o cualquier otra clase de apoyo.  Este libro meramente  refleja lo que la iglesia ha llegado a aceptar.  Opiniones psicológicas no científicas, no verificadas, no probadas ya han sido leudadas en la iglesia a través de la magia semántica de la frase “Toda verdad es verdad de Dios”.  Igualando la psicología con la teología, nos revelan que la levadura ha penetrado todo el pan.

Los términos que se emplean para pretender un híbrido de la psicología y la Biblia son integración o amalgamación.  La meta es integrar  o amalgamar la verdad de las Escrituras con la llamada verdad de la psicología para producir un híbrido que es superior a la verdad de ambas.  Sin embargo, hay una suposición que la verdad psicológica es verdad científica.  El fundamento defectuoso de esta amalgamación es “Toda verdad es verdad de Dios”.

Después de mirar las 250 terapias que se compiten y se contradicen y las más de 10.000 técnicas no siempre compatibles, y después de hacer una encuesta de terapeutas cristianos y descubrir la poca consecuencia entre ellos en cuanto a sus prácticas y la gran variedad de sus perspectivas, uno tiene que concluir que los integracionistas hacen que lo que llaman ellos “la verdad de Dios” llegue a más que poca confusión.  El uso de la psicoterapia en el cristianismo no es un testimonio a favor de la ciencia.  Es un testimonio que revela hasta donde puede ser engañada la iglesia.

La psicoterapia no es ciencia.  No es teoría científica.  La psicoterapia descansa sobre la suposición errónea que los problemas de pensar y vivir se constituyen enfermedades o patologías y por lo tanto precisan de curaciones por profesionales preparados psicológicamente.

 

Una fachada científica

            Muchos críticos reconocen la naturaleza seudocientífica de la psicoterapia.  El abogado-psiquíatra Jonas Robitscher, en su libro The Powers of Psychiatry, dice con respecto a la calidad científica de la asesoría psiquiatra:  “Su consejo es aceptado porque es psiquíatra, aun cuando la validez científica de su consejo y  recomendaciones no se ha establecido con firmeza”.3   Robitscher dice también, “La calidad irritante de psiquíatras es (…) su insistencia que son científicos y correctos y que sus detractores, por lo tanto, tienen que estar equivocados.”4

El investigador psiquíatra E. Fuller Torrey está aun más directo al decir:  “Las técnicas usadas por psiquíatras del occidente están, con pocas excepciones en el mismo plano científico como las técnicas que emplean brujos”.5

Linda Reibel, en un artículo titulado “Theory as Self-Portrait and the Ideal of Objectivity (La teoría como retrato de sí mismo y el ideal de la objetividad) señala claramente que (…) la teoría de la naturaleza humana es un autorretrato del teórico (…) que enfatiza lo que necesita el teórico”.6

Karl Popper, considerado como uno de los pensadores de más influencia hoy día y estimado por muchos como el más grande filósofo de ciencia del siglo XX, ha examinado teorías psicológicas que tienen que ver con el motivo del comportamiento humano. Dice que estas teorías “aunque se hacen pasar por ciencias, tienen más en común con mitos primitivos que con la ciencia; que se parecen más a astrología que a astronomía”. 7

La psicóloga Carol Tavris compara la astrología con el determinismo psicológico.   “La ironía es que muchas personas que no se dejan engañar por la astrología

por un minuto se sujetan a la terapia por años en la que ocurren a menudo los mismos errores de lógica e interpretación”.8

La psicoterapia se escapa de los rigores de la ciencia porque la mente no está a la par con el cerebro y el hombre no es máquina.  La psicoterapia trata con personas que son únicas y que tienen una voluntad.  La interacción en un ambiente de terapia involucra la individualidad y la voluntad de tanto el terapeuta como la persona asesorada.  Además, hay variables de tiempo y circunstancias en la vida tanto del terapeuta como del asesorado y en sus valores, los cuales son una parte inevitable de terapia.  La ciencia pierde porque los pensamientos profundos y las motivaciones de la humanidad se escapan del método científico.

Dave Hunt trata este asunto en su libro Beyond Seduction:

            La verdadera fe y la verdadera ciencia no son rivales, sino que tienen que

ver con esferas diferentes (…) Mezclar la fe con la ciencia llega a destruir ambas (…) El Dios que nos creó a su imagen existe más allá del alcance de las leyes científicas.  Por lo tanto, la personalidad y experiencia humanas, que proceden de Dios y no de la naturaleza, tienen que para siempre desafiar el análisis científica.  ¡No se debe extrañar que la psicoterapia que alega  tratar “científicamente” con el comportamiento y personalidad humanos, haya fracasado tan infelizmente!   Ningún ser humano tiene autoridad para definir dentro de sí mismo, mucho menos para dictar a otros, lo que constituye  el comportamiento bueno o malo.  Sólo Dios  puede establecer tales normas, y si no hay ningún Dios Creador, entonces la moralidad no existe.  Es por eso que las normas “científicas” de la psicología son arbitrarias, cambiables, sin significado e inevitablemente amorales.9

            Los fundamentos verdaderos de la psicoterapia no son ciencia, sino más bien varias cosmovisiones, especialmente las del determinismo, del humanismo secular, del behaviorismo, del existencialismo, y hasta del evolucionismo.  A través de todo, la psicoterapia penetra cada área del pensamiento moderno.  Su influencia no se ha limitado al despacho del terapeuta, se han infiltrado en la sociedad.

 

El atrincheramiento psicológico

El laberinto de teorías psichoterapéutas conduce a influencias que alcanzan lejos, no sólo en el pensamiento, sino en el comportamiento.  La comunidad cristiana no se ha escapado de la influencia todo penetrante de la psicoterapia.  La iglesia sin darse cuenta ha abrazado ansiosamente la seudociencia de la psicoterapia y ha incorporado íntimamente esta escena en la fibra misma de su vida.  No sólo incluye la iglesia los conceptos y enseñanzas de los psicoterapeutas en sermones y seminarios, se pone a un lado y encomienda los enfermos mentales y emocionales al altar grande de la psicoterapia.

Dave Hunt, en su libro The Cult Explosion (La explosión de las sectas) dice:

Hoy la iglesia se va destruyendo por dentro por medio de la “psicología cristiana” que interpreta las Escrituras en base a una filosofìa atea e insolvente, la cual en la mejor de las veces convierte a Cristo en un psiquíatra celestial.  Tratamientos de “psiquiatría cristiana” que duran meses y aun años ahora pretenden hacer lo que antes se realizaba en un momento por un acercamiento a la cruz.10

La psicoterapia es un espectro sutil y dudoso que persigue a la iglesia porque es percibida y recibida como un ungüento científico para el alma enferma en vez de lo que es verdaderamente:  un sistema seudocientífico para reemplazar la creencia religiosa.

¿Ha entregado la iglesia moderna su llamado y obligación de ministrar a personas que sufren?  Si es así, será porque los creyentes creen el mito que la asesoría psicológica es ciencia.  Sin embargo, la asesoría psicológica no es ciencia, más bien es otra religión  y otro evangelio.  Gálatas 1:6.  El conflicto entre el sistema psicológico de asesorar y la manera bíblica no está entre la verdadera ciencia y la verdadera religión.  El conflicto es estrictamente religioso–  un conflicto entre muchas religiones agrupadas bajo el nombre de psicoterapia (asesoría psicológica) y la religión verdadera  de la Biblia.

 

 

Notas

  1. 1.     Sigmund Koch. “The Image of Man in Encounter Groups”, The American Scholar,

 Autumn 1973, p. 636.

  1. 2.     Lee Coleman. The Reign of Terror.  Boston:  Beacon Press, 1984, p. xii.
  2. 3.     Jonas Robitscher.  The Powers of Psychiatry.  Boston:  Houghton Mifflin Company,

1980, p. 8.

  1. 4.     Ibid., p. 183.
  2. 5.     E. Fuller Torrey.  The Mind Game.  New York:  Emerson Hall Publishers, Inc., 1972,  p. 8.
  3. 6.     Linda Riebel.  “Theory as Self-Portrait and the Ideal of Objectivity”, Journal of Humanistic Psychology, Spring, 1982, p. 91.
  4. 7.     Karl Popper.  “Scientific Theory and Falsifiability”, Perspectives in Philosophy.  Robert N. Beck, ed.  New York:  Holt, Rinehart, Winston, 1975, p. 343, 346.
  5. 8.     Carol Tavris.  “The Freedom to Change”, Prime Time, October, 1980, p. 28.
  6. 9.     Dave Hunt.  Beyond Seduction.  Eugene:  Harvest House, 1987, p. 96.

10.  ________.  The Cult Explosion.  Eugene:  Harvest House, 1980, p. 70.

XXX

 

 

 

Martín y Deidre Bobgan

Don Martín es Doctorado en Sicología de la Educción. Doña Deidre tiene maestría en inglés. Juntos han escrito muchos libros.


 

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