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Plática con el maestro

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1961.El Instituto No.1

Por Luisa Jeter de Walker

 

¿Halla Ud. difícil la calificación de temas? Cierto profesor resolvía el problema con tirar todos los temas sobre una escalera. Los que caían en el primer escalón sacaban D, por deficiente; en el segundo, C, por corriente o regular; en el tercero, B, por bueno o notable; y en el cuarto, A, por admirable, o sobresaliente. ¡N0 recomendamos su método!

Sin embargo, el profesor hacia bien en usar letras en lugar de notas numéricas para temas. Hay también una adaptación lógica del sistema. Ward R. Williams, decano en Evangel College, recomienda primero una lectura rápida, superficial, poco más de una ojeada, de todos los temas. Esto es para coger una impresión del tema como una unidad, sin parar para analizar sus partes. Al revisarlos así, se los va colocando en cuatro montones; los verdaderamente sobresalientes, los buenos, los regulares y los inferiores. Ya los tiene, tentativamente en los cuatro “escalones: A, B, C y D.

Ahora se vuelve a leerlos, pero esta vez cuidadosamente, trabajando en orden desde los mejores hasta los peores, para combatir la tendencia de dar notas demasiado altas a los inferiores. Se analiza el trabajo, escribiendo correcciones y sugerencias y calificándolo. Cuando encuentra uno que es mucho mejor o peor que los demás en su montón, compárelo con los temas del montón contiguo. Si cabe mejor entre ellos, cámbielo; si no, déjelo en el “escalón” donde cayó primero, pero le puede poner a la nota un + para indicar superioridad, o un – para demostrar que está en el rango inferior de la nota. Por ejemplo, si C representa trabajo normal, lo que se puede esperar de la mayoría, C+ indica que es un poco mejor que lo normal. C- indica que no es malo pero deja algo que desear.

Este arreglo preliminar de los temas evita uno de los mayores problemas de su calificaron, el de la variación de la nota según lo que el maestro había leído antes de examinarlo. Por ejemplo, diremos que el tema de Humberto es regular, ni más ni menos, y merece una C. Si justamente antes de leerlo el maestro ha luchado con un papel muy en redado y deficiente, el tema de Humberto le parece sobresaliente; le pone una A.  En cambio, si lo lee inmediatamente después del trabajo hermoso, cabal, y realmente sobresaliente entregado por Guillermo, el trabajo de Humberto le parece tan mediocre en comparación que le pone una D. El sistema de los montones hace que cada tema se lea entre los de aproximadamente la misma categoría, siendo más fácil basar la nota sobre el valor del trabajo y no sobre el contraste con otros.

Otra cosa que puede hacer variar la nota es el estado de ánimo del maestro. Cuando se siente triste y deprimido o con dolor de la cabeza, mejor que haga otro trabajo y no califique temas. Pero cuando esta alegre, cuidado que la generosidad le impulse a dar notas inmerecidas. Puede variarse el criterio y la nota también según el tiempo que el maestro tenga para un análisis cuidadoso del trabajo. Por lo consiguiente, conviene calificar seguidamente todos los temas de la clase en el mismo día  para darles el mismo trato.

Uno puede preparar su propia planilla mimeografiada, si gusta, para la calificación de temas y libretas. Así el maestro puede tener archivados detalles más exactos del trabajo del alumno que le ayudará a observar mejor el progreso del mismo.  Demos una muestra. Si gusta le puede dar, o prestar, al alumna mismo la planilla para que él vea cuáles son sus puntos débiles y procure mejorarlos.

La calificación se ha hecho respecto a cada una de las cualidades de la siguiente forma.

l. Todos los datos han sido correctos; en eso tiene cuatro puntos.

2. Su presentación es regular pero no se destaca por su originalidad; se le dan dos puntos.

3. No da evidencia alguna de investigación, pues tiene solamente lo que se ha tratado en clase y lo que había en el libro de texto; no se le da ningún punto aquí. {Par supuesto es responsabilidad del instituto proveer libros de consulta. Si no los hay se omite este punto y se divide entre cinco.)

4. Su materia esté organizada admirablemente, en forma lógica sin seguir sencillamente el bosquejo dado en el libro. Merece cuatro puntos.

5. La caligrafía y la ortografía son pésimas, pero está luchando por mejorarlas; se le da un punto.

6.  Tiene todos los puntos principales que el tema debe incluir. El desarrollo de dos es bastante -regular; el del tercero es sobresaliente. Se le den tres puntos, o B.  Al sumar los puntos tenemos 14. Esto dividido por 6 nos da 2.3 puntos, o C.

 

Una advertencia final, tome en cuenta la capacidad del alumno y la preparación que ha tenido. No se puede esperar la misma clase de trabajo en el primer año que en el tercero. Recuérdese también que si da A y B a todo el mundo esté robándoles del estímulo para mejorar su trabajo. No deje caer todos los papeles en el mismo escalón.

 

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Recomendamos para directores: Supervision for Better Schools, Kimball Wiles, Prentice-Hall Inc., Englewood Cliffs, N.J., 1955.

 

 

 

Luisa Jeter de Walker


 

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