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Hijos de Ministros en América Latina: Las ventajas y desventajas de la experiencia del HdM

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2014.1

Por Jon Mark Dahlager (D.Min., 2012)

Misionero de las Asambleas de Dios, San José, Costa Rica

Reproducido de: Encounter: Journal for Pentecostal Ministry, Summer 2012, Vol. 9, con permiso de los editores.

 

 

Introducción

Los Hijos de Ministros (HdM[1]) tienden a sobresalir entre los jóvenes más reconocidos, talentosos y hasta criticados en la iglesia. Un ministerio especializado para HdMs puede ayudarles a sobrellevar los desafíos de su vida bajo la lupa de la iglesia, pero ese ministerio se debe fundamentar sobre un entendimiento de la vivencia real de los hijos de ministros.

Este artículo resume los resultados de una investigación académica que propuso establecer un fundamento teórico y práctico para el ministerio hacia los hijos de ministros. Para este fin se encuestaron a seiscientos siete HdMs evangélicos pentecostales en cinco países latinoamericanos: Argentina, Costa Rica, Cuba, El Salvador y Panamá. [2]

Los resultados resumidos

Los datos del estudio sugieren que hay cinco características que definen la experiencia idiosincrática de los hijos de ministros, cada una con sus respectivas ventajas y desventajas: (1) Los HdM crecen con papás-pastores, gozando de una rica herencia espiritual, pero la iglesia tiende a dominar la vida familiar. (2) Los HdM son famosos en la iglesia local, disfrutando del reconocimiento especial pero viviendo en una pecera, observados y criticados por todos. (3) Los HdM llevan un gafete de acceso especial a lo mejor del mundo cristiano, pero la gente espera que sean “pastorcitos” perfectos. (4) Los HdM tienen acceso a información privilegiada acerca del ministerio y la iglesia, pero demasiada información produce cinismo y aislamiento; (5) A los HdM se les abren puertas especiales para liderazgo ministerial, pero el ministerio prematuro puede resultar en la desilusión o el fracaso ético.

Este artículo explica las ventajas y desventajas de cada una de estas cinco idiosincrasias de la experiencia del HdM con datos de la encuesta y ejemplos concretos. Los que quieren ayudar a los HdM pueden construir relaciones de apoyo e ingeniar estructuras ministeriales para ayudarles a maximizar las ventajas y contrarrestar las desventajas.

Una historia de transformación: Pablo

Pablo era un adolescente hijo de una pareja pastoral. Deportista, fiestero, perseguidor de chicas y aventurero con sustancias peligrosas, él deambulaba por las calles del pueblo con sus primos alborotadores. Cuando mi esposa y yo conocimos a su familia en el primer retiro de HdMs en Costa Rica en el año 2001, sus padres pastores no sabían qué hacer con su hijo descontrolado, pero anhelaban que el ministerio de hijos de ministros le pudiera ayudar. Dos años después Pablo tuvo una experiencia personal con Cristo en el altar de un retiro de HdMs. Sus compañeros de cabaña se convirtieron en su nuevo círculo de amistad, ayudándole a tomar decisiones para convertirse en el hombre de Dios que él fue creado para ser. En los siguientes años, todos los que lo conocían observaron una transformación en Pablo, despacio pero seguro, mientras él tomaba pasos para servir al Señor. Primero se apuntó para ser ayudante de cabaña en un campamento HdM, después como líder de jóvenes en su iglesia, participando en un viaje misionero a Cuba, y escribiendo un blog de reflexiones e historias que ganó premios a nivel nacional. Así se distinguió como capacitador del ministerio juvenil, y en el área secular fue ascendido hasta llegar a ser un administrador universitario. En el 2009 Pablo ayudó a elaborar los nueve planes de curso para la especialización en pastoral juvenil usados para entrenar miles de líderes juveniles en Institutos Bíblicos en toda América Latina. Él insiste en que Dios usó el ministerio de hijos de ministros en Costa Rica para salvarle la vida, y ahora su meta es levantar su generación para Cristo.

¿Por qué ministrar a los hijos de Pastores?

Cuando mi esposa Jennifer y yo llegamos a Costa Rica en el año 2000, los líderes nacionales de las Asambleas de Dios reconocieron que se estaba perdiendo una generación de hijos de ministros y pidieron nuestra ayuda para desarrollar un ministerio para ellos. Cuando el equipo de trabajo empezó a reunir datos acerca de los ochocientos HdMs entre los doce y veinticinco  años, encontraron sólo uno que se estaba preparando en el Instituto Bíblico para el ministerio, mientras varios estaban en restauración por adicción a las drogas. Los pastores rogaron que les ayudáramos con sus hijos que luchaban con amargura contra la iglesia y el ministerio.

Falta de materiales para el ministerio HdM

La falta de materiales publicados presenta un desafío importante para los que quieren ayudar a los HdM. Al principio nos orientamos con el libro Tengo que ser perfecto del consejero Tim Sanford, quien describe el poder destructor del perfeccionismo que resulta de las expectativas imposibles y la crítica de la gente de la iglesia.[3] Otro estudio psicológico de Cameron Lee, un libro llamado en inglés PK, identifica la crisis de identidad como un lema central para los HM que crecen en la sombra de padres súper-conocidos.[4] Lee también explica que la “ecología social” de los HdM es una interacción complicada entre su carácter personal, la vida familiar, y los miembros omnipresentes de la iglesia, quienes son a la vez amigos, clientes, y jefes de sus padres.

 

Artículos en revistas populares cristianas ofrecen consejos para padres-pastores, muchas veces enfocando cómo una falta personal de límites e integridad en el hogar puede perjudicar a los hijos.[5] Aunque esta literatura nos ayuda a entender la problemática del HdM, enfocando lo negativo no sirve cuando uno está parado en frente de un grupo de HdMs adolescentes en un campamento. Se debe hablar también de las bendiciones y construir sobre las ventajas. Se hizo este estudio para documentar, de boca de los HdM, cómo ellos perciben las ventajas y desventajas de su vida.

Lo bueno y lo malo coexisten

Cuando me reúno por primera vez con un grupo de HdMs, siempre hago un ejercicio donde se ponen dos sillas en frente del salón, una rotulada con un dibujo de una cara alegre y otra con una cara enojada. Todos los chicos se sientan quince segundos en cada silla, primero contando algo bonito de ser hijo de ministro, y después contando algo feo.

Al principio del ministerio les decíamos a los HdMs que escogieran una sola silla, y nos dimos cuenta que los que escogían la silla negativa se sentían rebeldes y malagradecidos, mientras los que se sentaban en la silla feliz temían que estaban jugando de santos o encubriendo la realidad. Los HdM se frustran cuando tienen que decir si su experiencia es “buena” o “mala,” porque toda su vida la gente ha querido tacharlos de “santitos” o “rebeldes.” A los HdM hay que darles permiso para reconocer que los elementos positivos y negativos coexisten en su experiencia en la casa pastoral.[6]

Durante los años 2007 y 2008 usamos la dinámica de las dos sillas en varios talleres con HdMs y usamos lo que nos decían para montar una teoría inicial de las bendiciones y los desafíos más importantes de su experiencia, la cual se utilizó para elaborar una encuesta completa para hijos de ministros.

La encuesta: 607 HdMs en 5 países

Entre julio de 2008 y agosto de 2009, miembros del liderazgo de hijos de ministros en Costa Rica, participaron en seis retiros para HdMs en cinco países: Argentina, Costa Rica, Cuba, El Salvador, y Panamá. En estos retiros, 607 participantes completaron una encuesta diseñada para establecer un banco de datos sólido sobre las ventajas y desventajas que los HdMs perciben en su experiencia.

Después de pedir información demográfica, la encuesta se dividía en dos secciones. La parte subjetiva pedía que el HdM nombrara tres ventajas y tres desventajas de ser HdM. Los 607 encuestados escribieron 1,378 ventajas y 1,264 desventajas. Estas fueron organizadas uniendo las  respuestas parecidas, produciendo 18 ventajas y 26 desventajas típicas.

La parte objetiva presentó setenta y siete frases concretas acerca de la vida HdM, por ejemplo “mis padres son un buen ejemplo de un matrimonio cristiano,” o “en la iglesia me critican por mi forma de vestir.” Los jóvenes indicaron en una escala de uno a cinco cómo cada frase reflejaba su experiencia personal. Las 77 preguntas produjeron 46,739 respuestas, y estas fueron comparadas con las respuestas subjetivas para elaborar un perfil de la realidad de los hijos de ministros de América Latina.

5 Características de la experiencia HdM

El ministerio hacia los hijos de ministros comienza con la pregunta, “¿Cuáles son las características de la experiencia de un HdM que hace que sea diferente a los otros jóvenes de la iglesia?” Por medio de la encuesta los mismos HdMs contestan esa pregunta. Los datos sugieren que los HdM perciben que la idiosincrasia de su experiencia reside en cinco características. Como una moneda con dos caras, cada una de las cinco incluye ventajas y desventajas. Analizaremos las cinco características una por una.

Característica HdM #1: Crecen con padres predicadores

Los HdM se forman en familias cristianas altamente comprometidas, con padres involucrados en ministerio vocacional. Los padres-predicadores normalmente cuentan con entrenamiento bíblico especializado, tienen credenciales ministeriales, y fungen en liderazgo espiritual para una congregación. Para ellos el ministerio no es un programa de software que se apaga después de equis horas de oficina; para el predicador el llamado al ministerio es su sistema operativo, siempre funcionando en el fondo de su vida personal y familiar. La vida de la familia pastoral enfocada en el ministerio le ofrece al HdM la ventaja de una rica herencia espiritual, pero también produce la desventaja de que la iglesia puede llegar a dominar todas las facetas de la vida familiar.

 

Ventaja de la característica #1: Una rica herencia espiritual

Creciendo con padres-predicadores los HdM reciben una rica herencia espiritual. La encuesta mostró de modo abrumador que los HdM le ponen un valor altísimo a la formación espiritual que han recibido, sus padres ejemplares, y el sentimiento de que su familia disfruta una bendición especial como parte de su obediencia al llamado al ministerio vocacional. En la parte objetiva de la encuesta las cinco frases con las cuales los HdM más concordaron tenían que ver con la bendición de su vida familiar:

  • “Mis padres me han enseñado de la Biblia desde mi niñez” (94% de acuerdo);
  • “Mis padres, para mí son un modelo de la vida cristiana” (94%);
  • “Mis padres son un ejemplo de cómo vivir por la fe” (93%);
  • “Yo respeto a mis padres como personas de Dios” (92%); y
  • “Mis padres gozan de una relación matrimonial fuerte y unida” (91%).

Entre las ventajas subjetivas la categoría de “formación espiritual” quedó en primer lugar, incluyendo las frases siguientes que se repetían una y otra vez:

  • “Mi familia es muy bendecida;”
  • “Me siento orgulloso/a de mi familia;” y
  • “Aprendes de la Biblia desde el nacimiento.”

Desventaja de la característica #1: El síndrome de la familia eclesiástica profesional.

Si los padres-predicadores no protegen cuidadosamente los límites entre su trabajo y la vida familiar, la iglesia puede llegar a dominar todo, creando el ¨Síndrome de la familia eclesiástica profesional.” Algunos HdM tienen que pasar horas interminables en el edificio de la iglesia. Otros extrañan la atención de sus padres, quienes pasan toda la noche aconsejando a los feligreses por teléfono. Cuando los padres constantemente sacrifican a la familia en favor de su trabajo en la iglesia, los HdM pueden sentir confusión acerca de quién les quitó a sus papás: “¿Fue Dios, la Iglesia (el cuerpo de Cristo), los diáconos feos, o su propia renuencia a defender nuestro tiempo familiar?”

En la encuesta la queja número uno de los HdM tiene que ver con el tiempo en que sus padres están disponibles para ellos. Dicen:  “Mis padres siempre están ocupados y no tienen tiempo para mí.” Otros lamentan su situación, diciendo, “La gente de la iglesia trata a nuestra casa como si fuera de ellos.” La vida ministerial también afecta la economía familiar, y algunos hacen esta observación: “Nunca tenemos dinero y nunca podemos comprar nada,” o “Mis padres a veces regalan en la ofrenda dinero que necesitábamos en la casa.”

En algunos contextos las iglesias hacen elecciones pastorales cada cierto tiempo – en algunos casos cada dos años. Como resultado algunas familias pastorales tienen que salir de su iglesia y a veces mudarse de ciudad. Treinta y nueve por ciento de los HdM dijeron: “He perdido amistades cuando hemos tenido que salir de una iglesia.”

Los problemas de falta de límites en “la familia eclesiástica profesional” también se demuestran en el tiempo que los padres sacan para sus hijos y cuánto se compenetran en su mundo. Más de una tercera parte de los HdM dijeron: “Mis padres no saben cómo me porto cuando estoy con mis mejores amigos” (34%). Un 45% afirmó: “Mi familia no saca un tiempo de vacaciones cada año,” y 50% dijo que sufren por necesidad económica en la casa. El 40% coincidió en que sienten que “las necesidades de otros son más importantes que las mías,” y 35% afirmó: “Mis padres sacan tiempo para otros pero no para mí.”

Característica HdM #2: Viven bajo los reflectores de la iglesia local

Los pastores y sus familias son personas altamente visibles bajo los reflectores del escenario de la iglesia local. Los HdM pueden compartir algunos beneficios del reconocimiento especial de sus padres, pero también sienten que viven dentro de una pecera, observados y muchas veces criticados por todo el mundo.

Ventaja de la característica #2: Reconocimiento especial

Vivir bajo los reflectores de la iglesia local significa que los HdM son conocidos por los miembros de la congregación y la comunidad, y muchas veces reciben reconocimiento especial como parte de la familia pastoral. A los pequeños les gusta que mucha gente los conozca; disfrutan pararse a la par de sus padres para saludar a los hermanos en la iglesia como si fueran personas famosas. De todas las ventajas nombradas por los HdM en la encuesta, la más popular era el reconocimiento: “la gente te conoce y te da privilegios especiales, y a veces regalos.”

Los HdM mencionan otros beneficios del reconocimiento, especialmente la comida gratuita: “Cuando venden tamales (o refrescos, café, galletas, chalupas,… dependiendo del ambiente cultural), no te los cobran.” Casi todos admiten haberse tomado el jugo de uvas de la Santa Cena, y muchos hacen fiesta en la cocina de la iglesia con la comida que sobra después de una boda o un funeral. También disfrutan del uso ilimitado de los instrumentos musicales, el equipo de sonido, y las máquinas de oficina, además de tener acceso total a las instalaciones de la iglesia.

Otros también manifiestan que es una bendición contar con una gran red de apoyo de los hermanos de la congregación: “La gente me cuida, me protege, y me ayuda.” Algunos miembros han ayudado a criar a los HdM y prácticamente se convierten en parte de la familia. Varios reconocen que sienten una cobertura espiritual porque saben que los hermanos oran por ellos. Esta red de apoyo puede abrir puertas para empleo o  prácticas profesionales, y a veces resulta en ayuda económica para estudios o eventos especiales como campamentos o viajes misioneros.

Desventaja de la característica #2: El “Síndrome de la pecera”

El resultado negativo de vivir bajo los reflectores de la iglesia local es el “Síndrome de la pecera,” la vigilancia constante que resulta en la falta de privacidad, la crítica, y una lucha perpetua contra las expectativas de perfección. Como un pececito en una pecera, el HdM nunca se puede esconder de la mirada de la gente de la iglesia.

En la encuesta las desventajas subjetivas más mencionadas eran la crítica (mencionada 253 veces) y la observación (181 veces). Los HdM frecuentemente se quejan: “Sólo porque mis padres son los pastores, la gente me tiene vigilado y meten las narices en mis cosas personales. Critican mi apariencia, mis amigos, mis notas, y cada palabra que digo. Si uso zapatos de marca dicen – ¡ahí van los diezmos! En la iglesia opinan si levanto o no levanto las manos, si canto o no canto, si sirvo o no sirvo. ¡No aguanto la presión de que sea perfecto!”

Los padres-pastores a veces empeoran la crítica cuando usan a sus hijos como ejemplos delante de la congregación. Un 59% dijo que sus padres los usan en ilustraciones del sermón, lo cual aumenta su visibilidad y los exponen a la crítica – inclusive si la ilustración es positiva. Aún así, los chicos les dan el beneficio de la duda a sus padres; un 71% indicó: “mis padres tratan de protegerme de la crítica.”

Los padres tienen el poder y la responsabilidad de proteger a sus hijos de la crítica innecesaria y procurar que las expectativas impuestas sobre sus hijos no sean injustas o diferentes que para los  otros niños y jóvenes en la iglesia. Los HdMs más amargados son los que sienten que sus familias les imponen reglas injustas y que tienen que ser perfectos porque sus padres son pastores.

Característica HdM #3: Acceso especial al mundo cristiano

Las conexiones profesionales y denominacionales del ministro le ofrecen a su familia un carné de acceso especial a las personas, los eventos, y las instituciones del mundo cristiano. Desafortunadamente, muchas veces a los niños que se mueven en ese mundo se les trata como si fueran “pastorcitos.”

Ventaja de la característica #3: Los privilegios de la membresía en el mundo cristiano 

Los HdM disfrutan de acceso especial a lo mejor del mundo cristiano, como si tuvieran puesto un gafete VIP de todo-acceso en un concierto. Sus conexiones familiares le permiten conocer a líderes, artistas, evangelistas, misioneros, y otras personas que les hacen sentir una conexión fuerte con el reino de Dios en todo el mundo. Muchas veces son invitados a participar en los mejores eventos, a asistir a conciertos, y a conocer el funcionamiento de las mejores instituciones cristianas de educación o acción social.

Los HdM claramente consideran que estas conexiones a través de su familia son una ventaja importante. En la encuesta la ventaja número cinco era: “Puedo conocer mucha gente” y el poder viajar a los eventos cristianos se afirmó como un beneficio importante. Poder contar con amigos HdM quedó como la ventaja #10, y un 77% afirmó que tienen un amigo HdM con quien pueden hablar. Los HdM valoran poder participar en eventos especiales para ellos y conocer a otros jóvenes que comparten sus vivencias.

Desventaja de la característica #3: El “Síndrome del pastorcito”

Para muchas personas la familia ministerial incluye el pastor, la pastora, y los “pastorcitos.” Puesto que la identidad familiar del HdM le da acceso VIP al mundo cristiano, el mismo apellido que le abre puertas también puede imponer expectativas altas y complicar el proceso de definir su propia identidad y vocación.

La gente espera que los HdM alcancen niveles imposibles de perfección. El HdM, por más pequeño que sea, debe portarse como adulto en el templo, conocer todos los versículos bíblicos, y poder ofrecer consejería espiritual a los jóvenes de la iglesia y su escuela. Frases como “siempre tengo que ser perfecto” y “nunca puedo cometer errores” aparecieron como la tercera desventaja más común en la encuesta. Un 78% de los HdM concordó en que “la gente espera que yo ponga el ejemplo para todos los jóvenes de mi iglesia.” El hecho de que un 50% estuvo de acuerdo con la declaración “me siento culpable porque debería ser mejor de lo que soy” indica que ellos mismos han interiorizado las expectativas de perfección.

El “Síndrome del pastorcito” también resulta en la “doble pérdida” a la hora de escoger una vocación. Una “doble pérdida” ocurre cuando cualquiera de dos escogencias resulta en pérdida para el que escoge. Al HdM le critican si quiere servir en la iglesia e igual si no quiere servir. Un 59% manifestó: “la gente espera que yo sirva en la iglesia sólo porque soy HdM,” mientras 43% dijo: “la gente se queja de que yo sólo sirvo porque soy HdM.”

Un gran número de HdM pentecostales cuenta historias de palabras proféticas declaradas sobre ellos en frente de la congregación, prometiendo gran ministerio futuro. Desde temprana edad los hermanos les preguntan a los pequeños, “¿vas a ser un predicador como tu papá o mamá?” Todo esto complica el proceso de definición vocacional.

Característica HdM #4: Manejar la información privilegiada

Viviendo con pastores, los HdM manejan información privilegiada acerca de la iglesia, sus actividades, los miembros, y el proceso de liderar una congregación. El exceso de información puede resultar en desilusión, amargura con la iglesia, rechazo, y el “Síndrome de la carita feliz.”

Ventaja de la característica#4: La información y la formación especial

Aun cuando los pastores ejercen discreción con la información que comparten con sus hijos en la casa, los HdM casi siempre manejan algún grado de información privilegiada acerca del funcionamiento de la iglesia, sus actividades, los miembros, y el liderazgo que ejercen sus padres. Algunos abiertamente reconocen que les gusta escuchar los chismes acerca de la gente. Otros manejan información porque trabajan muy de cerca con sus padres, por ejemplo como secretarias, conociendo tan bien el teje y maneje de la iglesia que ellos mismos son una fuente de información para sus papás. En algunos casos la familia pastoral maneja la parte organizativa de la iglesia como otras familias de su pueblo administran sus negocios familiares. Los HdM saben cómo funciona todo y pueden ser un gran apoyo a los padres.

Muchos aprenden a entender el corazón de un líder cristiano mirando de cerca a sus padres, y algunos consideran que el mero hecho de ser HdM es una mentoría y escuela de formación. La gran mayoría de HdMs afirma que ver a sus padres-pastores de cerca les ha enseñado acerca de la resolución de conflictos (77%) y el liderazgo (75%). En la encuesta un 61% reconoce escuchar información privada acerca de los individuos en la iglesia.

Desventaja de la característica  #4: El “Síndrome de la carita feliz”

La información privilegiada normalmente resulta en un exceso de información, y los HdM y sus familias tienen que lidiar con la realidad del lado oscuro de la iglesia. Aun cuando los padres tienen cuidado con la información, los hijos son expuestos a la realidad del conflicto en la iglesia, el pecado humano, y el rechazo personal. Aun así, el HdM tiene que llegar a la iglesia todos los domingos a apoyar a sus padres y a servir con su máscara de carita feliz bien puesta.

A los HdM les hiere profundamente cuando los miembros de la iglesia atacan a sus padres. En la encuesta sostuvieron, tanto en las respuestas subjetivas (la #6 más común) como objetivas (83%) que a ellos les duele cuando ven a sus padres sufrir bajo la crítica de los miembros de la iglesia.

El exceso de información puede incluir un sentimiento de rechazo de otros jóvenes de la iglesia. Menos de la mitad de los HdM podían afirmar que contaban con alguna persona, dentro (40%) o fuera (45%) de la iglesia local, con quien podían compartir sus problemas personales. Algunos se quejaron “no puedes confiar en nadie ni tener amigos de confianza en la iglesia,” o “otros me sacan de su grupo de amistad porque mis padres son pastores.” Un 29% afirmó que otros los habían tratado como “el espía del pastor.”

Característica HdM #5: Puertas abiertas para el liderazgo ministerial

Muchos HdM crecen sirviendo en la iglesia, y se les ofrecen oportunidades tempranas y aceleradas de liderazgo ministerial. Desafortunadamente, este “carril rápido”  también incluye el riesgo de liderazgo prematuro.

Ventaja de la característica #5: El carril acelerado hacia el liderazgo

A los hijos de ministros que demuestran dones especiales les pueden abrir paso acelerado hacia el liderazgo ministerial. Los HdM pueden invertir muchísimas horas desde una temprana edad desarrollando talentos ministeriales, dándoles una gran ventaja comparados con sus pares en la iglesia. Hemos conocido a muchos HdM que ya predicaban a los doce años o participaban con  canciones especiales en frente de la iglesia a los cinco añitos. ¿Y qué padre-pastor no quiere abrirle paso a su hijo/a para ministrar, cuando desde su nacimiento le ha pedido a Dios que sus hijos le sirvan a Él?

Los datos demográficos de la encuesta indican que cuatrocientos sesenta y nueve (77%) de los HdM ya estaban involucrados en algún ministerio. En las primeras tres posiciones los HdM dicen que sirven con la música (50%), con los jóvenes (16%), y con los niños (8%). Una mayoría de HdMs indican que la iniciativa de sus padres (86%) y el hecho de criarse en la iglesia (79%) les ha ayudado a desarrollar sus talentos.

Entre las ventajas subjetivas, la #3 entre todas era “Ministerio – ser un HdM te desarrolla, te ayuda, y te abre puertas en el ministerio.” Muchos HdM toman muy en serio el privilegio y la responsabilidad de ser ejemplo para los otros jóvenes (53%), y entienden que en su posición las personas confían más en ellos y les dan oportunidades especiales para servir.

Desventaja de la característica #5: El liderazgo prematuro

El carril rápido hacia el liderazgo incluye el peligro del liderazgo prematuro, que puede lanzar a un joven HdM a situaciones de responsabilidad que él o ella no tenga la madurez para sobrellevar. Otro peligro es que caiga en el “Síndrome de los hijos de Eli,” copiando el patrón de los hijos del sacerdote Elí en 1 Samuel 2-3, quienes con carácter corrupto se aprovecharon de su posición ministerial para ganancia deshonesta, robándose las ofrendas, despreciando a los adoradores sinceros, y aprovechándose de las mujeres en el tabernáculo. Este es el peor caso posible: Un HdM con talento y una posición de influencia en la iglesia, pero con el carácter corrupto.

En la encuesta un grupo importante de HdMs expresó sentir que emocionalmente no tenían la madurez para manejar sus responsabilidades ministeriales. Otros decían que no aguantaban la presión de su liderazgo actual, o se quejaban de que nadie reconocía sus esfuerzos. Un 43% dijo que resienten las acusaciones de favoritismo o despotismo. Un porcentaje pequeño (18%) admitió que sirven en la iglesia aunque practican algún pecado habitual.

Un compromiso prematuro en el ministerio como vocación, lo que James Marcia denomina “exclusión de identidad,” puede hacer que algunos HdM se sientan atrapados por el ministerio, forzados a ser y hacer algo que no quieren.[7] En la encuesta un 40% reportó sentir presión “para ser un pastor como mis padres.”


Conclusión: Consejos para los que quieren ayudar a los HdM

Habiendo entendido las ventajas y desventajas de la experiencia de los hijos de ministros, ofrecemos algunos consejos muy concretos para padres-pastores y los líderes de este ministerio, y a los que quieran ayudarlos.

Los Padres-Pastores pueden tomar decisiones muy concretas para ayudar a sus hijos a manejar la vida dentro de la pecera.

  1. Proteja los límites de su tiempo de trabajo, comiendo con la familia y no trabajando todas las noches.
  2. Esté presente al 100% cuando comparte con sus hijos en casa. Apague el celular y desconecte su mente de la iglesia.
  3. Conozca su mundo: sus amigos, sus actividades, y sus estudios.
  4. Invierta en sus dones y déjelos servir. A veces tocar la batería es la única razón que un HdM tiene para levantarse el domingo.
  5. Demuestre la gracia de Dios: Siga amándolos cuando cometen errores.
  6. Cuando hay conflicto en la iglesia, no envenene a sus hijos con sus actitudes.
  7. No los exponga innecesariamente a la crítica y observación de los miembros de la congregación, usándolos  en ilustraciones para el sermón.
  8. Protéjalos de expectativas injustas en la iglesia; déjalos actuar como chicos y no se asuste con sus locuras normales de la niñez y la adolescencia.
  9. Motívenlos a tener amistades sanas fuera de la iglesia, por ejemplo con otros HdM y con amigos adultos que los entienden.
  10. Proteja sus días de descanso y saque tiempos especiales para estar con la familia, como vacaciones.
  11. Permita que sus hijos conozcan líderes cristianos y participen en lo mejor del mundo cristiano: campamentos, conciertos, paseos, seminarios, talleres y otras actividades similares.

 

Los líderes del ministerio de HdM también pueden construir relaciones y crear ambientes propicios para marcarles positivamente la vida.

  1. Apoye a los HdM con amistad y comprensión. Es más importante caminar con ellos que predicarles.
  2. Cree ambientes de encuentro con Dios. Al HdM le cuesta adorar y conectarse con Dios en la iglesia de sus papás. Los campamentos para HdM les dan un ambiente libre de observación.
  3. Ayúdeles a crear una identidad positiva como HdMs. Conéctelos e identifíquelos  con camisetas especiales, actividades informales, redes sociales.
  4. Esté atento y disponible para los momentos de crisis. El HdM no tiene con quién compartir su crisis – sea la válvula de escape que necesita para desahogarse.
  5. La amistad con otros HdM es importantísima. Juntos la vida es más tolerable.
  6. Aproveche los testimonios. El HdM tiene menos excusas cuando puede escuchar a un compañero decir: “A mí me han pasado cosas feas también, pero yo he escogido ser una persona de Dios. ¿Cuál es tu problema?”

Los hijos de ministros representan la próxima generación del pueblo de Dios en este mundo. Cuando ellos tomen su lugar para cumplir los propósitos de Dios, la familia pastoral y la iglesia entera podrán lograr muchos triunfos más. ¡Gracias por amar a los hijos de ministros!

 

 

 

 

 



[1] En diferentes países los ministerios para hijos de ministros usan nombres distintos, entre ellos Hijos de Ministros (HM o HdM), Pastores Hijos (PH), e Hijos de Pastores (HPs o HdP). El ministerio en Costa Rica, Hijos de Ministros acercándose a Dios, ha usado el término “HP” por más de doce años, pero entendemos que se presta para doble sentido y este artículo usa HdM como abreviatura.

[2] Es la tesis del autor, para cumplir los requisitos del programa Doctor de Ministerio en el Seminario Teológico de las Asambleas de Dios, AGTS, en Springfield, Missouri, USA. La tesis aún no se traduce al español, pero en inglés se encuentra aquí:  http://agts.edu/dmin/project/Dahlager_Final Project_2 27 12_JD.pdf.

[3] Timothy L. Sanford, “Tengo que ser perfecto” y otras herejías de la casa pastoral (Colorado Springs, CO: Llama Press, 1998).

[4] Cameron Lee, PK: Helping Pastors’ Kids Through Their Identity Crisis (Grand Rapids, MI: Zondervan, 1992). En español el título sería HP: Ayudando a los hijos de pastores a través de su crisis de identidad. Lee es sicólogo en el Seminario Teológico Fuller en California. El libro no está traducido al español.

[5] Por ejemplo, el artículo de Michael Phillips, “Fatal Reaction: Antidotes to PK Poisoning” Leadership 13, no. 4 (Fall 1992): 26-32. En español el título sería “Reacción fatal: Antídotos contra el envenenamiento de los HP.” Este artículo se cita en muchos escritos, pero fue basado en conversaciones privadas de un grupo muy pequeño de HdMs adultos, junto con las reflexiones de tres pastores respetados por el autor.

[6] Esta es una de las enseñanzas más importantes del libro de Sanford, página 17.

[7] James Marcia, “Identity in Adolescence,” in Handbook of Adolescent Psychology, ed. J. Adelson, 159-187 (New York, NY: Wiley & Sons, 1980), 161.

Jon Mark Dahlager D.Min


 
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Comentarios: 3

  1. Luis Alberto González Brenes

    Felicito al Dr. Jon Dalaguer por el trabajo investigativo realizado, verdaderamente hace un aporte muy significativo en las vidas de aquellas familias que estamos inmersos en el ministerio cristiano.
    Gracias John¡

  2. Baltazar Zamora

    Bueno de eso se trata de hacer investigación en Latino américa para ser más certeros en el diagnóstico y atacar las variables pertinentes.
    Gracias por su aporte, DLB.

  3. Santiago Rodríguez

    Produce gran alegría en Dios al ver el surgimiento e inspiración de un ministerio poco común, pero tan necesario en un escenario trascendental para la salubridad de la iglesia y la familia del ministro.
    Felicitaciones y muchas bendiciones al Dr. Dhalager y su cuerpo de trabajo que adelantan tan magna labor.
    Dios les siga usando en gran manera.

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