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El círculo de la buena administración

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1965.El Instituto No.11

Por Luisa Jeter de Walker

 

 

La buena administración del instituto bíblico sigue un camino circular. La repetición de cinco pasos básicos asegura el progreso continuo.  El descuido de cualquier de ellos debilita el programa entero. Los pasos son:

1. Formular los objetivos.

2. Planear un programa para alcanzarlos.

3. Ejecutar el programa.

4. Evaluar los resultados.

5. Comunicar los resultados a todos los que se relacionan con el programa.

 

Para lograr los resultados óptimos cada paso será una actividad cooperativa.

1. Si la facultad y el directorio (la Junta Directiva) trabajan juntos en la formulación de los objetivos, cada cual comprenderá mejor su responsabilidad para lograrlos.

2. El directorio y la facultad planean el programa escolar: el horario, los estudios, u el equipo del plantel, los libros, las finanzas, los requisitos, el trabajo. Cuanto más los miembros participan en los planes para el programa total, tanto más entusiasta y eficaz será su colaboración para lograr los objetivos trazados. Los planes deben incluir responsabilidades bien definidas, no solamente para la facultad sino para cada miembro del directorio en un programa adecuado pro-instituto.

3. La ejecución del programa total depende de la cooperación fiel de todos los participantes: el directorio, el director, los maestros, los empleados, los alumnos, y todos los  que respaldan al instituto con alumnos, oración y sostén. Se admiten al instituto, sean alumnos, maestros o empleados, solamente los que están de acuerdo con los objetivos y con el programa para alcanzarlos. Que el directorio sea tan cumplido en su programa de actividades pro-instituto como espera que el director y los maestros sean en el suyo.

4. La evaluación es esencial. Esta revela las debilidades en el programa o en su ejecución. Señala la necesidad de modificación en el programa para lograr mayores éxitos. La auto-evaluación de los maestros resulta en mejor enseñanza.  El director y los maestros evalúan los distintos aspectos del programa y hacen sus recomendaciones. Es actividad continua pero debe hacerse periódicamente con relación a los objetivos y alguna norma. El directorio debe evaluar su propio programa como también el del instituto.

5. Se comunican los resultados de la evaluación para que todos los interesados se preparen para tomar los pasos siguientes en la próxima vuelta del círculo. Basándose en la evaluación y la comunicación, formulan nuevos objetivos inmediatos para remediar las debilidades reveladas. Hacen sus planes. Ejecutan el programa modificado. Evalúan nuevamente los resultados e informan al respecto. Así, de año en año van progresando.

La comunicación, como la evaluación, es actividad continua con fases periódicas. Periódicamente se rinden informes al directorio y a la iglesia nacional. Debe haber comunicación continua entre todos los miembros del equipo. Cada participante en el programa quiere saber cómo todo anda. Las buenas comunicaciones producen buenas relaciones, y las buenas relaciones hacen posible el progreso. En nuestra empresa esto incluye la comunicación continua con Dios. Sin su ayuda, nada podemos, pero con él todo es posible.

Luisa Jeter de Walker


 

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