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Cuando no coinciden los manuscritos

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1994.4

Por Pablo Kazim G.

¿Cómo se puede explicar el hecho de que existe una interpretación variante?

 

NO EXISTE UN MANUSCRITO original de cualquier libro ni fragmento de libro del Nuevo Testamento. Por costumbre muchos predicadores se refieren a los manuscritos como “los originales” aunque la realidad es que no hay ningún autógrafo (escrito de mano de su mismo autor) en existencia. Se han descubierto miles de copias, algunas de las cuales son fragmentos, fechadas a partir de 130 d.C. Sin embargo, la fecha más temprana de un manuscrito de todo el Nuevo Testamento es a mediados del siglo cuarto d.C.

Durante siglos los escribas copiaban a mano el Nuevo Testamento. No siempre realizaban una tarea perfecta. A veces se cometieron errores sin querer, cosa que explica por qué no coinciden algunos manuscritos. Pero hay muchas variantes que no se deben a esta clase de errores. Es posible que el copista hiciera el cambio a propósito. De los más de cinco mil manuscritos, ninguno es una réplica exacta de otro. La suma total de las diferencias textuales posibles pasa de 150.000.

Nosotros afirmamos que toda la Escritura es inspirada, pero ¿podemos confiar que lo que leemos es la Escritura que Dios inspiró a los autores?

Algunos contestan que el Dios que inspiró las Sagradas Escrituras ha guiado su transmisión. Preguntan que cómo Dios abandonaría su Palabra para dejar que los copistas cometieran toda índole de errores. Manifiestan su adhesión al Textus Receptus. En pocas palabras están diciendo que Dios ha protegido de errores uno entre todos los manuscritos posibles que ha recibido la Iglesia, al que se llama Textus Receptus.

Está bien que así se diga. Queda, sin embargo, un problema para resolver ¿Cómo se explica el hecho de que existe una redacción variante? Cuando uno se ve confrontado con dos manuscritos griegos que tienen diferente fraseología, ¿es posible explicar el origen de la variante y decidir cuál es de veras la redacción original?

El que ha tenido que copiar a mano un manuscrito, sabe lo tedioso que esa tarea es. Si es extenso, se hace muy fácil pasar por encima una palabra, repetir otra, hasta repetir una oración completa. Y se puede dar el caso de pasar por alto todo un renglón. Si se repite una palabra en el original, se hace aun más fácil cometer alguno de los errores que he mencionado.

Cuando comparamos dos manuscritos se hace fácil reconocer esta clase de diferencias. Y precisamente estas equivocaciones junto con las faltas de ortografía y observaciones apuntadas por el escriba explican lo que pasó en la inmensa mayoría de variaciones.

En ocasiones un escriba que recibía una bendición leyendo lo que había que copiar agregaba al manuscrito la frase ¡Alabado sea el Señor! u otra frase parecida.

Se ha dicho que 95% de todas las variantes se explican a base de los problemas mencionados. Quedan 7.500 variantes de las cuales 90% tendrían poco o ningún impacto sobre la traducción del pasaje. A menudo reflejan un cambio del orden de las palabras. El griego no exige ningún orden especifico de palabras en una oración. Pudiera ser también que las variantes se debieran a diferencias gramaticales de menor grado.

Quedan 750 variantes que sí impactan el significado de un texto. En resumidas cuentas, en más de 99%, (quiere decir que sólo 750 de entre 150.000 variantes) de todos los textos con variantes de redacción, fácilmente el lector puede determinar con una comparación de los manuscritos cuáles se deben a problemas de pasar por alto alguna palabra o a una diferencia gramatical, y cuál es el original.

¿Qué hacer con las 750 variantes? Veamos ejemplos específicos.

 

1. Problemas que resultan de lo difícil de copiar un renglón de letras unidas.

En la época de la redacción del texto del Nuevo Testamento, el estilo era escribir con letras mayúsculas sin separar las diferentes palabras. Hay varios casos en que diferentes manuscritos tienen variantes como resultado directo de este método difícil de escribir. Se imagina como sería copiar:

DOLORESLLORAPORSUNOVIO.

¿Qué tiempo pasaría hasta que algún escriba pusiera: DOLORESORAPORSUNOVIO?

Ambas oraciones tienen sentido, ambas están bien en cuanto a la gramática y es probable que ambas encajen dentro de contextos similares. Ambas versiones pasaron a manos del próximo escriba. La versión incorrecta ahora tiene una nieta textual.

Un ejemplo en el Nuevo Testamento de esta clase de problema se halla en 1 Tesalonicenses 2:7. Existen dos variantes:

1. egenhqhmen nhpioi

2. egenhqhmen hpioi

Aun el que no sabe leer el griego, se dará cuenta de lo parecido de las dos. Si se juntan las palabras, se hace más difícil decidir qué es lo que dice Pablo. Una frase dice “nos hicimos niñitos” (népioi) y la otra dice “nos hicimos bondadosos” (épioi). Se creó el problema cuando un escriba desconocido o añadió la “ny”, letra griega que equivale a nuestra “n”, u omitió la “ny”. ¿Cuál es la versión original?

Aquí se ve un ejemplo en que la variante sí cambia el sentido del texto.

Si usted escoge la explicación del Textus Receptus u opta por otra explicación, no ha terminado su tarea hasta no explicar la causa de la variante. No quiero despreciar el Textus Receptus porque sí. Lo único que pretendo hacer en esta ponencia es someterlo al mismo escrutinio objetivo que se hace con otros manuscritos. Hay que ver si este texto resuelve el problema de la variante para apoyar la redacción que emplea. Nadie termina su tarea de buscar la explicación por la variante hasta no explicar la causa de la variante.

Al comparar dos o más redacciones diferentes del mismo texto, hay que dar por bueno al que permite una explicación de cómo llegó a surgir la variante.

En este caso es el contexto lo que identifica la original. La que haya sido la palabra que puso Pablo, él la emplea para hacer una comparación con una nodriza. No parece probable que la misma persona pueda llegar a ser un niñito y una nodriza a la vez. La solución de este caso, pues, es que alguien añadió una “ny” al texto. Concluimos tranquilamente que la verdadera palabra usada en el original fue “épioi”, la cual significa “bondadosos”.

 

2. Problemas que resultan de “correcciones” hechas por escribas.

Algunos de los textos en los evangelios presentaban problemas para algunos copistas. En ciertos lugares parecería que ellos sentían una necesidad de corregir lo que leían.

2.1  “Correcciones” de aparentes faltas de armonía entre relatos paralelos del mismo evento.

En algunos casos un escriba veía una diferencia entre detalles o la redacción de lo que se relata en un evangelio y lo que se cuenta en otro sobre el mismo suceso. El copista tomó por su propia cuenta la autoridad, entonces, para “arreglar” la cuestión.

Un ejemplo tornado del Nuevo Testamento se ve en el paralelo entre Mateo 11:19 y Lucas 7:35.

Dice la traducción de Reina Valera de Mateo 11:19: “La sabiduría es justificada por sus hijos.” En esta misma versión Lucas 7:35 dice: “La sabiduría es justificada por todos sus hijos.”

Algunos de los manuscritos en griego, sin embargo, dicen “hechos” en vez de “hijos”. Aun otros manuscritos lo expresan diciendo “todos sus hechos”.

Recordemos que el original ha de explicar la existencia de la variante. Si Lucas y Mateo coincidieron en la redacción de esta frase, sería difícil explicar por qué quería un escriba hacer cualquier cambio. Pero un copista concienzudo que reconoce la parábola de los hijos en la plaza que se halla en ambos evangelios antes de las frases que se consideran en este momento, pudiera haberse perturbado con la diferencia de los términos “hechos” e “hijos” en este pasaje. Este escriba tal vez se sentía con la obligación de hacer que los dos términos coincidieran. Podemos ver qué tan fuerte era el deseo de armonizar estos términos ya que casi todos los manuscritos de Lucas dicen “hijos”. Sin embargo, uno de ellos emplea el vocablo “hechos”.

Originalmente Mateo tenía la palabra “hechos” y Lucas “hijos”. ¿Cuál fue el vocablo que pronunció Jesús? ¡Ambos! Hasta el mismo Hijo del Hombre repetía un sermón de vez en cuando. Vale la pena notar también que el término “hechos” cabe en el contexto dado en Mateo, ver 11:2-4; 11:20-24. “Hijos” cabe en el contexto de Lucas 7 en el que todos del pueblo justifican la sabiduría (ver el versículo 29), y los religiosos no justifican nada.

2.2 Problemas teológicos.

En el caso de Juan 7:8 hay dos variantes. En una colección de manuscritos Jesús dice a sus discípulos que suban a la Fiesta de los Tabernáculos porque él todavía no va a subir. En otra colección de manuscritos se expresa una idea diferente. La variante dice que Jesús no va a subir a la fiesta. Esto se convierte en problema cuando Jesús va de verdad a la fiesta. 7:10.

A primera vista parece ser sencilla la solución. Juan 7:8 debe decir “no voy todavía”. Así se entiende mejor el texto. Si la palabra “no” es lo que dice el original, entonces parecería Jesús ser mentiroso. Si el copista cambió “no” por “todavía no” parecería que el escriba hizo que Jesús fuera mentiroso.

Es más fácil explicar por qué un buen intencionado escriba quien deseaba defender la reputación de Jesús tal vez cambiara “todavía no” por “no”. Un intento para describir cómo razonaría el copista tal vez sería de esta manera: El Señor siempre dice la verdad. El texto aparentemente da la idea de que es mentiroso. Por lo tanto el texto debe decir “todavía no”. Así fue que el tal copista lo cambió. Difícilmente se halla un motivo para explicar que el cambio fue poner “no” por “todavía no”.

¿Será que mentía Jesús? Tenemos que escudriñar el contexto. Si la frase “todavía no” fuera parte del manuscrito original, el versículo 8 se leería así: “no subo todavía a esta fiesta, porque mi tiempo no ha llegado a su plenitud.” Se ha de suponer, pues, que cuando subió, versículo 10, su tiempo sí había llegado. Esta idea se contradice en el 7:30.

Los hermanos incrédulos de Jesús, 7:5, le piden que se manifieste al mundo, 7:4, específicamente en la Fiesta de los Tabernáculos. Jesús responde a sus hermanos en una serie de contrastes:

el tiempo de ustedes/el tiempo mío

el mundo me odia a mí/el mundo no los odia a ustedes

ustedes suben a la fiesta/yo no subo a esta fiesta

Los incrédulos van a la fiesta. El Hijo de Dios no irá a esta fiesta. Esta fiesta a la que van a subir ustedes no es ninguna fiesta. Dios rechaza esta fiesta. El tiempo no se ha cumplido todavía. 7:39 y 8:20.

Después de la resurrección Jesús dice a Maria que no lo sujete porque todavía no ha subido al Padre. Juan 20:17. El vocablo griego traducido “subir” en 7:8 y 20: 17 es el mismo. Cuando se cumpla su tiempo, asistirá a una gran fiesta. Así emplea Jesús el lenguaje figurado. No subiré a esta fiesta pero en aquel tiempo subiré a una verdadera.

 

¿Qué, pues, se puede decir del problema de variantes en los manuscritos? Damos tres ejemplos aquí. De ellos, los primeros dos eran más fáciles de resolver. El tercero es más difícil. No todos están de acuerdo con la solución ofrecida para el tercer ejemplo.

A veces es fácil determinar cuál de las variantes parece ser la redacción original. Sin embargo, en otros casos, como hemos visto, se hace difícil.

Con todo urge tener presente que la inmensa mayoría de los vocablos no tienen variantes. De las 150.000 variantes, sólo 750 sí pueden impactar el texto.

De estas 750 variantes que puedan afectar el significado del texto, la inmensa mayoría caen en la categoría de resolubles. Algunos han sugerido que sólo 50 de las 750 variantes son difíciles para resolver y tienen gran importancia. Ni una de las variantes altera ningún artículo de fe ni tampoco un precepto de obligación que no sea apoyado por otros pasajes que no se prestan a duda, de acuerdo a las conclusiones de Gordon Fee entre otros eruditos.

Es por lo tanto que con gran confianza podemos leer el texto del Nuevo Testamento. En aquellos más o menos cincuenta lugares donde la redacción exacta no está clara, caminamos con mucho tiento. Tenemos, gracias a Dios, la seguridad que ninguna doctrina depende de estos textos.


 

 

 

Pablo Kazim Gury


 
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Comentarios: 2

  1. [...] Los versos que no aparecen en las traducciones modernas como la NVI y la NTV no se excluyeron por alguna agenda teológica de los traductores, sino porque sencillamente NO APARECEN en los mejores y más antiguos textos. En algunos casos las traducciones nuevas incluyen los versos tradicionales en una nota de pie de página marcados con la palabra “variante”, o en el texto mismo con una nota diciendo “los mejores manuscritos (mss.) no incluyen esos versos.” Los versos debatidos en muchos casos fueron agregados por algún escribano medieval para explicar o esclarecer algo, y las copias manuales de esos manuscritos se reprodujeron hasta llegar a Anselmo, pero estos versos no aparecen en los manuscritos copiados en otras regiones. El estudio de la historia textual de la biblia es una rama interesantísima de la biblia y merece estudio cuidadoso. Puede leer una introducción concisa aqui. [...]

  2. [...] Los versos que no aparecen en las traducciones modernas como la NVI y la Nueva Traducción Viviente (NTV) no se excluyeron por alguna agenda teológica de los traductores, sino porque sencillamente NO APARECEN en los mejores y más antiguos manuscritos. En algunos casos las traducciones nuevas incluyen los versos tradicionales en una nota de pie de página marcados con la palabra “variante”, o en el texto mismo con una nota diciendo “los mejores manuscritos (mss.) no incluyen esos versos.” Los versos debatidos en muchos casos fueron agregados por algún escribano medieval para explicar o esclarecer algo, y las copias manuales de esos manuscritos se reprodujeron hasta llegar a Erasmo, pero estos versos no aparecen en los manuscritos copiados en otras regiones. El estudio de la historia textual de la Biblia es una rama interesantísima de la Biblia y merece estudio cuidadoso. Puede leer una introducción concisa a la historia textual de la Biblia en http://www.conozca.org/?p=2415. [...]

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