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Conozca el programa de extensión Seminario Intensivo Preparación de Obreros (SIPO)

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1972. Vol.1 No.2

Por Reginald Stone

 

 

La idea de SIPO se originó cuando fui director de los cursos por correspondencia. Me di cuenta que había una gran necesidad de adiestrar a los pastores, dado que muchos de ellos no habían cursado el Instituto Bíblico y deseaban prepararse para la obra del Señor. Cuando comencé con los trabajos por correspondencia me di cuenta que era muy difícil que el alumno recibiera todos los conocimientos necesarios estrictamente por correspondencia. También debiendo estudiar por su cuenta, algunas personas no son muy sistemáticas en su plan de estudios, y sobre todo, es necesario tener cierta experiencia de enseñanza en la sala de clase, donde hay contacto personal con el profesor. Casi en todos los casos era imposible que los obreros asistieran al Instituto Bíblico en Montevideo. Por lo tanto, SIPO se creó para todos aquellos a los que les resulta imposible asistir al Instituto Bíblico para completar sus estudios, o pueden asistir sólo a un ciclo. También ‘se creó para algunas personas de las iglesias, como los diáconos, que se están convirtiendo en predicadores laicos, y que tal vez más tarde sean pastores. Esto ya ha sucedido en el transcurso de los dos años que estamos celebrando el curso.

Mientras enseñaba el libro EDIFICARÉ MI IGLESIA, por Melvin L. Hodges, comencé a pensar que podría incorporar el estudio por correspondencia en un Instituto Bíblico breve de dos semanas. Por lo tanto, en la Conferencia General reuní a todos aquellos que estaban matriculados en los cursos por correspondencia y les hable acerca de la posibilidad de estudiar estos cursos en un curso de instituto bíblico intensivo y corto. Les dije que si estaban interesados yo les enviaría todos los materiales, para que ellos pudieran comenzar a trabajar por lo menos tres meses antes de la fecha en que celebraríamos el curso, de modo que así tuvieran todos los ejercicios hechos antes de llegar y tomar parte. Hubo 17 pastores y diáconos interesados en mi plan. Tres meses antes de la iniciación de la clase bíblica breve se enviaron todos los materiales a los interesados. El programa requería que terminaran sus tareas de un curso en 30 días, y terminaran el otro en los siguientes 30 días, y debían traer las tareas del tercer curso cuando asistieran a SIPO. Las tareas de los dos primeros cursos debían ser enviadas por correo. Durante los primeros sesenta días del curso me comuniqué con ellos por correo, animándoles en sus estudios. También durante este tiempo viaje y celebré conferencias y reuniones especiales, en las cuales hablé con ellos y les alenté en cuanto a este curso.

 

En la ciudad de Rivera fue que celebramos nuestro primer curso SIPO. Esto eliminó todos los gastos de comida y resolvió el problema del alojamiento. Enseñamos Verdades Pentecostales, Homilética y Dispensaciones. He aquí las razones por haber elegido estos tres cursos: Verdades Pentecostales, porque hay una gran necesidad en el país de entender las verdades concernientes al Espíritu Santo; Dispensaciones, porque les ayudaría a ampliar sus conocimientos bíblicos y al mismo tiempo entender sobre las dispensaciones; y Homilética, porque muchos nunca habían estudiado cómo preparar un sermón, aunque algunos de ellos eran pastores.

Nuestro horario: Comenzamos a las 7:30 de la mañana con un servicio de capilla corto y luego tuvimos cuatro horas de clases. Después el almuerzo y seguidamente un corto período de descanso. A las 3:00 de la tarde nos reunimos de nuevo para tener dos horas más de clase. Como esto se desarrolló en la iglesia local, era optativo si los alumnos querían asistir a los servicios de la noche. También les dimos tareas adicionales para hacer porque tuvimos 6 horas por día; dos horas por día en cada clase, haciendo un total de 20 horas de clase de 60 minutos cada una.

Este año pasado tuvimos una biblioteca para que los alumnos pudieran usar en las noches. Tomamos los libros prestados del Instituto Bíblico de Montevideo. Por supuesto que esa fase del plan necesita todavía muchos planes y trabajo. Yo recomendaría que en el futuro se tuviera una biblioteca rotante que perteneciera a este Departamento de Extensión.

El segundo curso SIPO se celebró en la ciudad de Minas. De los 25 alumnos matriculados casi la mitad eran pastores. En este curso dividimos a los alumnos en dos grupos. Con el primer grupo comenzamos con el plan de estudios por correspondencia, y al segundo grupo le enseñamos EL PLAN BASICO. En este segundo curso enseñamos a dos grupos distintos de alumnos: Grupo A, los que no habían asistido al primer curso SIPO y a quienes enseñamos Doctrina, Evangelismo Personal y Teología Pastoral; Grupo B, formado por los que habían asistido al primer SIPO y a quienes enseñamos Métodos de Enseñanza, Hermenéutica y Pentateuco.

A este curso asistieron personas como Pedro Solís, quien pastorea una iglesia de 250 miembros en la ciudad de Minas y es uno de nuestros obreros más reconocidos y actualmente es miembro del Presbiterio. Él me dijo que muchas, muchas noches no se acostaba hasta la una o dos de la mañana, estudiando y preparándose para poder absorber todo lo más posible de este curso SIPO. Hubo también otros pastores como Víctor Batista, quien antes había sido diácono. Debido al gran avivamiento que hubo en el Uruguay, muchos de los diáconos se han convertido en pastores. El hermano Juan Romero, de Salto, me dijo: “Hermano Stone, todo lo que he aprendido aquí lo estoy enseñando a mis obreros y 10 estamos poniendo en práctica en mi iglesia.”

El Comité del Programa de Educación Cristiana en el Uruguay pasó una recomendación al Instituto Bíblico para que este curso pase a formar parte del programa de extensión del Instituto Bíblico de Montevideo, y que los hermanos que completen estos cursos reciban crédito por su trabajo. Los hermanos están trabajando en un programa que permitiría a los que terminaran SIPO hacer unos estudios suplementarios de lectura e investigación lo que los pondría a la altura de los requisitos de los distintos cursos del Instituto Bíblico.

 

En el segundo curso SIPO dividimos cada materia entre dos maestros diferentes para el curso de dos semanas. Por ejemplo cuando enseñamos Doctrina, un maestro enseñó la primera semana y otro enseñó la segunda. La única ventaja que veo en este sistema es que algunos hermanos sentían que no podían dejar sus iglesias por dos semanas, y así de esta forma hemos contado con la colaboración de más pastores de experiencia para estos cursos de adiestramiento. Actualmente contamos con 9 maestros. Esto en realidad ha despertado el interés de nuestros hermanos por preparar a otros hermanos. Algunos de los que han participado en este curso se están dando cuenta ahora que debemos participar en este tipo de enseñanza porque somos responsables del adiestramiento de nuestros hermanos en nuestro país. Estamos viendo la posibilidad de celebrar más de un curso SIPO en el país por año, es decir en varias regiones, porque cuantos más obreros podamos adiestrar, más iglesias tendremos.

Cuando finalizamos nuestro segundo curso pregunte a los estudiantes cuántos de ellos estarían interesados en un curso de un mes en vez de dos semanas, Para mi sorpresa, de 25 alumnos, 17 levantaron la mano asintiendo. Por lo menos estamos haciendo planes para que los alumnos puedan estudiar cada seis meses un curso bíblico intensivo de dos semanas. Durante estos cursos de dos semanas se estudian materias de 20 horas cada una, lo que de acuerdo al PLAN BASlCO correspondería a 1.25 unidades.

 

 

Reginald Stone


 

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