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La Iglesia y las crisis del VIH/SIDA

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2015.1

Por Virginia A. de Contreras

 

A pesar de muchos adelantos en la ciencia de la medicina, el mundo sigue en medio de una crisis del VIH/SIDA.  Es importante que las iglesias sepan cómo ministrar a quienes portan el virus y a quienes padecen de esta terrible enfermedad..

En marzo recién pasado, el diario argentino publicó las siguientes estadísticas alarmantes sobre la realidad del SIDA en el mundo en general y en Argentina en particular.

Según datos de ONUSIDA, en la actualidad 16 millones de mujeres viven con VIH, lo que representa el 50% de todos los adultos conviviendo con ese virus en el mundo. En la Argentina, en los últimos 5 años, se produjeron en promedio 6200 diagnósticos de VIH por año.

Esto representa una tasa de alrededor de 15 casos por 100 mil habitantes, 21 por 100 mil para los varones y 10 por 100 mil para las mujeres. Datos mundiales indican que en 2013 alrededor de 1000 mujeres jóvenes por día resultaron infectadas por el virus en todo el mundo y que existen diferencias regionales significativas en la proporción de mujeres que viven con el VIH en comparación con los hombres.

En América Latina el 30% de las personas adultas que viven con el VIH son mujeres. En la Argentina las cifras son similares, los datos epidemiológicos indican que viven alrededor de 110 mil personas con VIH, un tercio de las cuales, son mujeres. La tasa más elevada de casos entre las mujeres se da en el grupo de 25 a 34 años, seguidas por las de 35 a 44. Esto se debe a que el test de VIH es obligatorio para las embarazadas, por lo que más mujeres acceden a su diagnóstico en la edad fértil.[1]

 

El manual de la Doctora JoAnn Butrin, La Iglesia y la Crisis del VIH/SIDA, publicado por Health Care Ministries de las Asambleas de Dios de los Estados Unidos, está diseñado en el formato de un curso informativo para pastores y estudiantes de institutos bíblicos.  Este manual se preparó para que las comunidades de fe tomen la iniciativa en el desarrollo de ministerios que pueden, desde cambiar el curso de la enfermedad, a extender una mano compasiva a los que están infectados o que son afectados por el SIDA.

La ausencia inicial de la iglesia en esta crisis puede haberse debido a que los primeros casos de SIDA fueron entre los homosexuales. La actitud general de juicio resultaba en rechazo y desprecio, en lugar de acercamiento y compasión a los que estaban sufriendo, como dio ejemplo Jesús, aún cuando ese sufrimiento fuera resultado del pecado.

Henry Nouwen en su libro Compassion: A reflection on the Christian life señala:

La compasión nos pide que vayamos adonde huele mal, que entremos en los lugares donde hay dolor, que tomemos parte del quebrantamiento, del temor y de la angustia. La compasión nos desafía a llorar con los que están en la miseria, a dolernos con los que se sienten solos, a llorar con los que derraman lágrimas. La compasión nos exige que seamos débiles con los débiles, vulnerables con los vulnerables, impotentes con los impotentes.

La vida de Jesús muestra una vida de compasión, por lo tanto, la iglesia tiene mucho para ofrecer a los afectados por el SIDA. El primer paso para comenzar un programa de ayuda para los afectados por el SIDA es la oración individual y corporal buscando la dirección de Dios, carga para ayudar a los necesitados, unción y provisión de recursos para ayudar eficazmente. La iglesia puede ser una mano extendida para los que reciben este diagnostico, puede ofrecer dirección espiritual a los que enfrentarán una eternidad sin Cristo, puede demostrar el amor de Cristo al ofrecer un servicio para la comunidad, etc.

Para un programa de prevención e intervención se puede considerar el modelo de Evangelismo de Salud en la Comunidad[2], el cual es un método cristocéntrico de salud y desarrollo. Si hay profesionales de la salud dentro de la iglesia, ellos podrían ser un excelente recurso para dar instrucción en la comunidad. Por ejemplo un grupo llamado Operation Whole fundado por Vern y Belva Tisdale ha sido exitoso presentando estrategias creativas en las escuelas públicas de África. Tal es así que varios países han abierto las puertas de sus escuelas públicas para sus presentaciones sobre esta problemática.

Lo importante es que la iglesia del siglo XXI de un mensaje de esperanza, reduzca el estigma y la discriminación de las personas que están enfermas o muriendo y facilite grupos de apoyo para las personas o familias afectadas por el VIH/SIDA. Lo importante es que la iglesia diga “presente” en la asistencia pastoral a las personas y familias con SIDA.

 

 

Bibliografía

 

Butrin, J. (2001). ¿Quién llorará por mí? Springfield, MO: RDM.

Butrin,J. (2003). SIDA- ¡Lo que debes saber! Springfield, MO: Una publicación de HealthCare Ministries.

Butrin, J. (2004). VH-Manual de análisis y asesoramiento: una guía para preparar a los que trabajan en análisis voluntario y asesoramiento del VIH/SIDA. Springfield, MO: Una publicación de HealthCare Ministries.

Clinton, T. & Ohlschlager, G. (2002). Competent Christian counseling (Consejería cristiana competente) (Vol. 1). Colorado Springs, CO: Waterbrook Press.



[2] El Evangelismo de Salud en la Comunidad (ESC) fue comenzado por Stan Rowland cuando trabajaba con Cruzada para Cristo en África del Este. Desde entonces, bajo la dirección del Medical Ambassadors International, el  ESC ha sido implementado en más de 30 países. Sobre posible entrenamiento en su país póngase en contacto con: healthcareministries.org

Virginia A. de Contreras


 

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