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Una liberación instantánea

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2015.2

Por Ángelo Becerra.

 

“Ustedes saben muy bien quien fui todos estos años hasta hace algunos días atrás. Me vieron desnudo y dando alaridos por los alrededores del cementerio del pueblo. Mi vida fue miserable. Es que es muy duro cuando uno pierde a su familia por estar tan ocupado trabajando.

Desde la noche en que llegué a casa y no vi a mi mujer y a mi hijo, mi vida se rompió en mil pedazos. No sé para dónde se fue, pero lo único que escuché fue que mi mejor amigo pasó a recogerla minutos antes de que yo llegara. Mi mente me daba vueltas y vueltas una y otra vez. No entendía lo que estaba pasando. Me había esforzado por darle un buen hogar a mi familia. Creo que no les faltaba nada. Pero de repente me vi abandonado y sin ninguna salida.

¿Qué creen que hice? Ustedes lo saben. Me refugié en el trago. Y por estar sumido en el vicio perdí mi trabajo. A la verdad, no me importó. Ya ni siquiera tenía una razón para trabajar. Días más adelante perdí mi casa, pues mis acreedores me embargaron. Entonces empecé a deambular por el pueblo. Muchos de ustedes me vieron durmiendo en las verjas de sus casas. Pero es muy molesto para cualquier persona que alguien desaseado se recueste a la entrada de su casa. Las miradas de desprecio me obligaron a irme a un lugar donde a nadie molestara. Decidí irme para el cementerio.

Allí le daba vuelta una y otra vez a mi miserable vida. Fue entonces, cuando esa extraña fuerza comenzó a hablarme. Para ustedes puede parecer ficción, pero yo lo vi. Era horrible y tenebroso, pero al mirarme en el reflejo de un charco, me di cuenta que no era tan diferente a mí. Cada día que pasaba hablando con él en mi mente, fue tomando dominio de cada uno de mis pensamientos. Finalmente cuando traté de rechazarlo, ya era demasiado tarde. Se quedó a vivir dentro de mí.

Ustedes no se alcanzan a imaginar lo desdichado que uno se siente cuando está bajo el poder de una fuerza infernal. Comencé a odiar a todas las personas pues sin hacerles daño me rechazaban. Así que empecé a asustarlos en los funerales que celebraban en el cementerio. Quise vengarme por todas aquellas veces que me miraron con desdén. Pensaba que si yo no tuve una vida digna, al menos iba a arruinar la vida de los demás aunque fuera sembrándoles terror. De hecho, fue así como me conocieron, “El terror del pueblo”. Muchas veces intentaron apresarme y encerrarme en la cárcel, pero la fuerza descomunal que desarrollé a causa de la posesión diabólica, me ayudaba a vencer a una multitud, así ésta fuera de más de cien hombres.

Pero todo cambió aquella tarde. No fue una tarde radiante pues había llovido un largo tiempo y en el Mar de Galilea se había desatado una gran tempestad. Al parecer la tormenta quería impedir que algo sucediera. Yo me acerqué a la orilla del mar para ver por qué la tormenta cambió en un abrir y cerrar de ojos. De repente lo vi cuando desembarcó. No me lo van a creer pero parecía que la razón de aquel viaje fui yo. Ese hombre que desembarcó y junto con él otros más, quizás doce, me habló a mí. Pero no fue a mí. Es difícil de explicarlo. Lo que les intento decir es que ese hombre le habló a la fuerza diabólica que había dentro de mí. Me gritó: “Sal de ese hombre” Al instante yo corrí y me postré a sus pies. La fuerza dentro de mí le respondió a través de mis labios “¿Por qué te entrometes,  Jesús,  Hijo del Dios Altísimo?  ¡Te ruego que no me atormentes!” Fue ahí cuando él le preguntó al espíritu maligno “¿Cómo te llamas?” Y aquella fuerza le dijo que se llamaba “legión” dizque porque eran muchos. No sé por qué, pero la fuerza descomunal que asustaba a todos los hombres más valientes de este pueblo, ahora estaba suplicándole a un solo hombre que les diera permiso de entrar en unos cerdos y que no los mandara al abismo. Inmediatamente Jesús les dijo a los demonios que salieran de mí y entraran a la manada de cerdos.

Mi libertad fue instantánea luego de la orden de Jesús. Fueron diez años que viví atado a esa fuerza infernal. Pero lo que yo viví diez años, los cerdos no estuvieron dispuestos a vivirlo ni diez segundos. Tan pronto entraron los demonios en ellos, se precipitaron y se ahogaron. Para muchos de ustedes fue una gran pérdida, para mí fue una gran ganancia.

A veces me pregunto ¿Cuánto valor tiene la vida de un hombre? ¡Y no piensen que estoy loco! Pues ustedes saben muy bien que la locura fue mi compañera durante estos largos diez años. De ahora en adelante nunca más me volverán a ver desnudo por las calles. Es por eso que no entiendo por qué tuvieron que expulsar del pueblo a tan buen hombre. Aunque no lo quieran creer, él es el Hijo de Dios. Mi vida se la debo a él. Es más, Él me dio una nueva vida. Y aunque quise seguirlo a donde quiera que fuera, él por amor a ustedes me ordenó que les contara mi historia. Así que de ahora en adelante declararé a todos y cada uno de ustedes que mi vida encontró significado el día en que me encontré con Él”

Atte. El endemoniado gadareno

 

 

 

Ángelo Becerra

Ángelo Becerra es pastor de la COMUNIDAD VIDA CON PROPOSITO, en Bucaramanga, Colombia.


 
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1 Comentario  comments 

Una respuesta

  1. Fermina Hernandeza Martiknez

    Es cierto, solo el poder de Jesucristo nos da completa libertad instantaneamente. y el nos dio esta promesa, la cual es es para todos hoy, y esta en san Marcos 16:17-20 La Biblia de las Américas (LBLA)

    17 Y estas señales[a] acompañarán a los que han creído: en mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; 18 tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien.https://www.biblegateway.com/passage/?search=Marcos+16%3A17-20&version=LBLA
    Por lo que tenemos la seguridad de su Palabra.

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