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Dígalo con tiza

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1977.4

(Usado con permiso)

No hay nadie que dibuje peor que yo. Pero tal vez esa sea la razón por la que me pidieron que escribiera este artículo que trata sobre cómo usar el pizarrón. Y si yo puedo usar el pizarrón con éxito, créame que también lo puede usar usted.

Sáquese de la mente la idea de dibujar. Ese no es el uso que se le debe dar al pizarrón. Y sin embargo, no es preciso que se limite a escribir en el pizarrón. Usted estará usando el pizarrón en toda su potencialidad cuando agregue un toque de lo tangible a la comunicación de una idea abstracta. Vea lo que unas pocas líneas pueden hacer, por ejemplo, para explicar la salvación.

 

 

Idea 1: Toda persona en el mundo que no tiene a Cristo está perdida.

Idea 2: La experiencia del “nuevo nacimiento” es el cruce de la línea desde “perdido” a “salvado”.

 

Idea 3: Para algunas personas el cambio no es tan evidente como para otras.

 

Idea 4: La línea que se cruzó puede también volverse a cruzar.

Los alumnos recordarán mejor estos pensamientos porque han sido ilustrados, aunque tal vez en una forma un poco rudimentaria.

O por ejemplo, tomemos la idea de la “expansión concéntrica” de la iglesia cristiana derivada de Hechos 1:8.

 

Como usted ve el arte no tiene nada que ver con su éxito en esta clase de presentación. Si usted, al igual que yo, tiende a dibujar caballos que parecen perros, conejos que son gatos con orejas largas, no por ello deje de usar el pizarrón. Es para usted, y he aquí por qué.

1. El pizarrón da la idea de simplicidad o sencillez. Mis propios esfuerzos de representar algo se ven ridículos cuando los hago en cartulina y con tinta china. Pero en el pizarrón me desenvuelvo bien. Y hay una recompensa oculta en esta simplicidad. Dado que la gente no espera que los dibujos en el pizarrón parezcan reales, está más receptiva a los símbolos simples tales como los que se ven en la ilustración siguiente.

Y cuando no pueda idear un símbolo especial lo suficientemente fácil como para dibujarlo, puede usar un símbolo ambiguo. Por ejemplo: ¿Quiere agregar a la secuencia de la ilustración anterior, el Pentecostés pero se da cuenta que no puede dibujar una paloma o una lengua de fuego? Pues bien, use un asterisco grande (*) y denomínelo PENTECOSTÉS y continué con su presentación. Nadie le pondrá objeciones.

2. El pizarrón se presta para hacer adaptaciones instantáneas. ¿Le ha pasado a usted alguna vez que usó figuras para el franelógrafo eran más grandes que el franelógrafo que estaba a disposición? Esto jamás le puede pasar con el pizarrón. Se puede achicar, agrandar o alterar las ilustraciones como se desee. También el borrar es muy rápido y fácil. Una de las maneras más fáciles de enseñarle a la clase un versículo bíblico (o un himno), es escribiéndolo en el pizarrón; luego que la clase lea el texto en voz alta al unísono varias veces. Al final de cada repetición borre unas pocas palabras salteadas. Muy pronto la clase estará “leyendo” de un pizarrón sin escritura alguna.

3. El pizarrón involucra acción. Aun la clase más soñolienta prestará atención cuando el maestro toma una tiza en las manos. Ahora va a hacer algo. ¿Qué será? Por el simple hecho de tener un pedazo de tiza en las manos el maestro se convierte en alguien más interesante. Un orador profesional que conozco, quien ha descubierto esto, siempre tiene en las manos un pedazo de tiza mientras habla, aunque pocas veces usa el pizarrón. Y cuando un orador usa el pizarrón, agrega a su presentación el elemento de la acción. Su animación personal gana atención ya, independientemente de lo que escribe o dibuja.

Sin embargo, la “acción” de un pizarrón va más allá de los movimientos de la persona que lo usa. Dibuje una simple flecha y el movimiento de la mano se transfiere al pizarrón y permanece allí hasta que usted lo borra. En este sentido, una flecha dibujada frente a la clase representa más que una flecha en un franelógrafo o una que se proyecta en una pantalla. La dirección, la velocidad y el énfasis del movimiento de su mano están allí en el pizarrón.

Y yo creo que las flechas son la manera más efectiva de demostrar “acción” que podemos usar.

Indican causa y efecto. O pueden indicar unidad.

O pueden indicar interrelación

Es bueno notar que dibujando un cuadrado alrededor de una palabra en el pizarrón usted logra que ésta se destaque de manera especial entre las demás.

Otros métodos que se pueden usar son el escribir la palabra toda con mayúsculas, encerrarla en un círculo o subrayarla.

El pizarrón es sumamente efectivo cuando se usa junto a la presentación oral de un maestro. Debe ser una ayuda y no una interrupción que distrae. No tema escribir mientras habla. Yo creo que algunas personas han enfatizado la momentánea desventaja de dar la espalda a la clase para usar el pizarrón. Por lo general, hay muy poca pérdida en el volumen de la voz, a menos que se use un micrófono. Los pizarrones están hechos de materiales acústicamente reflexivos; y la voz rebota y vuelve a la audiencia. Y hay una considerable ventaja en dar énfasis simultáneamente a los puntos usando el ojo y el oído del oyente.

Por supuesto, que no se debe escribir en el pizarrón más tiempo del necesario. Vuelva a establecer contacto visual con sus oyentes tan pronto como le sea posible.

Ahora, una palabra en cuanto a usar figuras “de líneas”. Estas figuras representan a individuos y agregan mucho a la efectividad en el uso del pizarrón. Y siempre se ven bien aun cuando uno distorsione sus proporciones. Si le es necesario representar a un grupo de personas, puede dibujarlas incompletas, y de todos modos expresar la idea, como en la ilustración abajo

Para hacerles expresar acción a sus figuras, simplemente cambie la posición de los brazos y las piernas. No se preocupe en dibujar las manos y los dedos.

Para usar el pizarrón en forma efectiva es necesario tener el plan de enseñanza bien estudiado y en la mente. Es muy difícil referirse a un libro mientras uno está en el pizarrón. Pero una vez que uno domina la materia que enseña, el pizarrón da más libertad de la que quita. A su mandato, puede ser una representación del cielo y la tierra, un mapa, un gráfico, un bosquejo de secuencia en el tiempo o una escena. Y sus simples y poderosas imágenes le darán nuevo poder a la verdad que enseña.

 

Juan Garlock


 

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