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Editorial 1988-2: Algunos les dicen problemáticos

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1988.2

Por Floyd W. Woodworth

 

 

 

¿Verdadero o falso?

___1. Dios hace acepción de personas.

___2. En la iglesia la discriminación jamás se practica.

___3. El grupo en la iglesia que dispone de más fuerzas físicas son los adultos.

___4. El grupo del cual menos se pierden de la iglesia son los adolescentes.

___5. Poca importancia tiene la preparación cuidadosa de los dirigentes futuros de la iglesia.

 

¿Absurdo este examen? ¡Tanto no! Detrás de la respuesta correcta de “falso” para cada caso, se esconde una verdad inquietante. Todo el mundo sabe, por ejemplo, que Dios no hace acepción de personas. Pocos se atribuían, sin embargo, cuando en una iglesia se da poca importancia a los adolescentes. Y al no procurar comprenderlos ni ayudarlos a afirmarse en el Señor, mientras que a otros si lo hacemos, se discrimina en contra de algunas personas.

Parecería que se cree que la juventud tiene poco valor. En la poca paciencia con el comportamiento problemático del adolescente, reflejamos esta actitud. En nuestra pereza para motivar a los adolescentes decimos que ellos no tienen valor en el Reino.

Con el empleo de una imagen curiosa, Jeremías subraya la verdadera actitud divina hacia personas problemáticas. La expresa 17 veces en sus sermones. Dice que Dios madruga. Jeremías 7:13 y 16 otros casos, Versión Antigua. Ni el flojo ni el desinteresado madruga… es más fácil quedar en cama. El que se impone sobre la inercia y se levanta temprano lo hace motivado fuertemente. El madrugador da importancia a la tarea para la cual se ha levantado.

Y Jeremías ve a Dios como un madrugador. Bien sabido es que Dios no duerme ni se acuesta, pero con todo, la imagen sirve para acentuar el interés divino. Dios no escatima sus esfuerzos para alcanzar a gente difícil.

¿Y nosotros? Pues hay que madrugar para alcanzar a los perdidos por el monte, pero igualmente hay que madrugar para ver cómo podemos ayudar a los difíciles que ya están dentro de la iglesia.

¿Quiénes serán? Por varios años he venido preguntando en mis clases de Psicología Pastoral que cuál es la edad más difícil para enseñar en la Escuela Dominical. Por una mayoría abrumadora los isumistas responden que son los adolescentes.

Los adolescentes no se comprenden a sí mismos muchas veces. No es raro que los demás tengan problemas para comprenderlos. ¿Cuántos de los hermanos, inclusive el pastor, estarán dispuestos a madrugar para ayudarlos? En la jerarquización de mis deberes, ¿doy prioridad a la necesidad de ver por que los adolescentes reciban el amor y la atención que los demás reciben?

El adolescente es un enigma. En un momento dado se porta como todo un adulto responsable y dentro de cinco minutos comienza a manifestar características infantiles. Actúa con egoísmo y crueldad. Siente tendencias innatas a rebelarse ya que es hora de comenzar a prepararse para una vida de adulto que de por sí demanda más independencia. El adolescente tiene problemas con la inestabilidad. Se siente como si estuviera en dos aguas. Le molesta la tormenta furiosa dentro de sí.

Pero he puesto todo el énfasis hasta aquí sobre características un tanto negativas que exhiben los adolescentes. Sería criminal no hablar de las características positivas tan especiales de ellos.

Es idealista el adolescente. Sueña con hacer grandes hazañas. En el proceso de la formación de sus ideales propios, quiere ser benefactor de la humanidad.

Y de sus energías sorprendentes ni que hablar. Está dispuesto a invertirlas sin reserva en lo que le llama la atención. Quiere moverse. No se acobarda ante grandes desafíos. Irá al monte lo mismo que al parque si cree que así podrá alcanzar sus metas, siempre que se haga en compañía de otros de sus iguales.

El adolescente tiene más creatividad que el adulto. No ha llegado al punto de que los golpes y hostilidad de los que lo rodean le apaguen esa sensibilidad. No admite las imposibilidades que apachurran los sueños y talentos de los adultos.

Acostumbro preguntar, también, en mis clases de psicología que de cual edad en la iglesia es más alto el índice de los que abandonan la iglesia. Es alarmante el porcentaje de pastores que contestan que son los adolescentes los que abandonan en mayor porcentaje la iglesia. Caminan por las calles muchos que se criaron en el evangelio pero en su adolescencia se alejaron. ¿Cuántos se desanimaron por falta de un cuidado pastoral comprensivo y adecuado? ¿Cuántos maestros de adolescentes se preparan con devoción y oración para guiar la clase bíblica con ellos? ¿Quiénes interceden en las vigilias por la juventud atribulada y acechada? ¿Cuáles pastores insisten en que se les dé entrenamiento y preparación a los que trabajan con los adolescentes?

Abundan los pastores y laicos que sueñan con hacer prodigios y milagros. Y bien que sí. Pero tenemos que comenzar a anhelar también que el adolescente se afirme en la fe y llegue a ser columna en la iglesia. Ese milagro es tan lindo como cualquier otro. Que madruguemos más para atender a los adolescentes, los cuales no son la iglesia del mañana sino una parte productiva de la iglesia de hoy.

Floyd Woodworth W.


 

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