Facebook Twitter Gplus RSS
magnify
Home 1988.2 Soliloquio
formats

Soliloquio

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1988.2

 

Lidia de Masalyka

 

 

¿Por qué te abates, oh alma mía,

y te turbas dentro de mí?

¿Por qué gimes, paloma herida,

si cantabas hasta ayer?

¿Qué enemigo entró a casa

y me robó el canto y me cerró el cielo

y me enlutó el día?

¿Por qué te abates, oh alma mía,

y te turbas dentro de mí?

¿Por qué desmayas, prisionera hambrienta,

si regalabas pan hasta ayer?

¿Por qué puertas el carcelero entró

y me enterró viva y me quitó el aire

y me ocultó la luz?

 

¡Alma mía! Me respondes:

¿Esperar en Dios? ¿Alabar a Dios

mientras pasan las ondas,

mientras rugen las olas por encima de mí?

 

¡Alma mía! Aun así:

¿Debo esperar en Dios?

¿Alabar a Dios mientras estoy herida,

mientras estoy asfixiada y siento ganas de morir?

¡Alma mía! ¿Estás segura que tengo

que seguir esperando en Dios?

¿alabando a Dios

mientras me siento fracasada,

mientras me siento terminada

y crea que Él de mí se ha olvidado?

 

¡Sí! Espéralo, alábalo, adóralo.

Que a pesar de tus dudas, a tu lado está,

tu turbación pronto quitará

y como en el amanecer la luz del sol

disipará tu oscuridad.

 

Lidia Lewczuk de Masalyka


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*


9 × = cincuenta cuatro

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>