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El ADN del ISUM

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2016.1

Por MonaRé Grams de Shields

Publicado originalmente en Impacto y trascendencia, Año 1, Num. 1, 2015, Las Asambleas de Dios de México. Reproducción autorizada.

Está de moda tener educación a distancia, por el internet.   Es la ola que viene.  Pero eso no es ISUM.  ISUM cree en la vida compartida, el profesor presente, la disciplina en la asistencia y la entrega de trabajos.   El modelar ser siervo de parte de los profesores.  Es más que una nota para ganar la materia, es una forma de vida y transferencia de principios y valores  de una generación a la siguiente de ministros. Eso no se aprende a solas delante de una pantalla.

En el principio creó Dios los cielos y la tierra, y en el principio de ISUM se crearon algunas cosas que han llegado a ser parte de la fibra y conciencia de lo que es ISUM.  2 Ti 2:2 es nuestro mandato y misión: Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.  Lo que hemos oído en la clase, lo hemos encargado a otros al regresar a nuestras iglesias  y congregaciones.  Hemos hecho esto por muchas generaciones de Isumistas.  La mayoría de los líderes nacionales de las Asambleas de Dios en toda la América Latina han pasado por las aulas de ISUM.

Desde el primer día de clases, escoges tu asiento y estás allí por un mes. Te enseñan a entregar las tareas por fila para no malgastar ni un minuto del precioso tiempo del aprendizaje.   Tienen dichos extraños como “UNA VEZ ISUMISTA, SIEMPRE ISUMISTA”, pero pronto aún el que recién entra se siente identificado como parte de esa familia exclusiva. Nadie falta a clases, todos están expectantes de lo que la próxima hora trae. Un drama, risas, dulces tirados por el profesor, una dinámica creativa por el grupo de estudiantes. ¡WOW!  Quieres anotar todas estas ideas para usarlas cuando regresas a casa para compartirlas con tu congregación y tus alumnos.

Pero hay cosas adicionales que Pablo continúa instruyendo a su amigo y colega en el ministerio:

Sufre penalidades como buen soldado (3). Hay algo tan increíble que pasa con un grupo de ministros que casi ni se conocen cuando comparten un cuarto pequeño,  falta de dormir, incomodidades, sentarse en un pupitre duro por horas. Aprenden a ser flexibles,  a adaptarse a un nuevo “normal”, a compartir chistes, oración, ideas; crecen juntos como una nueva familia.   Es un mes de “ayuno” de estar con la familia, con la esposa, con las actividades cotidianas. Es como un mes de un retiro espiritual para escuchar a Dios y tomar decisiones.  Como soldados en el cuartel se  forma disciplina y compañerismo.

Todos se levantan temprano, están en el aula con expectativa cada día de lo que van a aprender, paradigmas desafiados y cambiados.  Escuchar comentarios de pastores con años de experiencia y jóvenes ministros con nuevas ideas.  Nos estira y nos confronta, y con oración y paciencia Dios hace un milagro de crecimiento.  Es igual que lo que pasó con Pablo y Timoteo, con Jesús y sus discípulos.  Ese mentoreo, ese traspaso de vida: los profesores viven con los estudiantes, comen juntos, comparten la sobremesa.  Están disponibles durante el mes para consultas, oran con los estudiantes en el devocional diario y por las noches en los tiempos de oración.   Pablo dijo: …todo lo soporto por amor de los escogidos.  Esa es nuestra labor como profesores.   Vivir delante de los estudiantes, reír, comer, compartir juntos.   Ese mentoreo no tiene precio. Clases presenciales, donde uno puede preguntar, ser evaluado no sólo por la nota, sino por el interés, la creatividad, el crecimiento espiritual y la integridad.

Pablo le dice a Timoteo: Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado como obrero que no tiene  de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. (15). Son cuatro seminarios de un mes donde uno deja la familia, la iglesia, las comodidades de su casa, y estudia, investiga, entrega trabajos después del seminario y ocurre un proceso de crecimiento, de solidaridad.    Tiene que aprobar las tareas, los exámenes, las monografías. Ese esfuerzo que Pablo anima a Timoteo a tomar lo hacen los isumistas y salen aprobados,  examinando la sana doctrina, actualizando sus conceptos de administración, de liderazgo, de didáctica para  ser excelentes maestros y mejores pastores.  Diligentes en homilética avanzada, presentando prédicas exegéticas y profundizándose en la hermenéutica, hasta aprendiendo a usar los recursos de griego para ser mejores predicadores.

Aprender y dominar lo teórico lo puede hacer cualquiera con un poco de esfuerzo y algunas horas de lectura. Ser maestro según el estilo de Cristo es haber sido llamado a comunicar con fidelidad un mensaje sagrado; un mensaje que no entra solamente por los oídos, sino también por los ojos, las percepciones, las manos, la comunión, el amor, la risa, el llanto, los comentarios, los gestos y las miles de otras formas que hablamos con nuestros pares.

Mi padre el Dr. David Grams siempre decía que los Isumistas son “gente selecta,”  que son la crema de lo mejor de los ministros.  ¿Por qué?  No se conforman con lo que aprendieron en el instituto o lo que  han estado haciendo año tras año.  Se dan cuenta que necesitan mejorar, actualizarse, es un esfuerzo económico, y para muchos un milagro cada año conseguir los fondos, los pasajes, encontrar a alguien para apoyar en la iglesia, estar lejos de la familia por un mes. ¿Por qué?  Porque Dios los ha elegido y han tomado el desafío de lo que Pablo le dijo a Timoteo: Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. No es cómodo, es un esfuerzo.  Sólo los que tienen aguante lo hacen, no es para el tímido o el cobarde. De veras son GENTE SELECTA.

Y seguiremos diciendo como parte de esta familia exclusiva, “Una vez Isumista….SIEMPRE ISUMISTA”.   No importa si sigues estudiando, si  cambias de iglesia, de ubicación, de país en tu ministerio, cuando te encuentras con otro isumista,  eres parte de esa familia. Lo has vivido y compartido y ha sido parte de tu formación ministerial.

Te invitamos a tomar el reto. Ven y estudia con nosotros, la familia del ISUM está creciendo.  Hay lugar para uno más. Te esperamos. Dios sigue buscando hombres y mujeres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

 

 

 

 

 

 

MonaRé Grams de Shields


 

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