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Las personas con discapacidades: Desesperadas y desatendidas

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2016.1

Por Roy F. Smeya

I.  LA DESESPERACIÓN: La peor discapacidad  

 “¡Odio mi vida!  No te imaginas el gran dolor de querer terminar tu vida y no poder hacerlo por ser cuadripléjica y no puedes usar las manos… No puedo ir al baño por mi misma… No tengo suficiente fuerza para enfrentar otro día más. Quiero escapar (morir).”1

 ¿Qué diría usted a esta joven?  Es razonable que quisiera ayudarla, pero ¿cuánto tiempo y apoyo estaría usted dispuesto a invertir?  Requeriría un esfuerzo sentarse al lado de la cama y escuchar. Es muy posible que ella te insulte, echara escupos o no hacerte ningún caso.

Joni Eareckson de Tada, la autora del folleto citado, “When Is It Right To Die?” (“¿Cuándo es permisible morir?”) explica, “La joven que quería suicidarse fui yoRogaba a mis amigos a traerme la botella con las pastillas para dormir de la mamá, o la navaja del padre.”

Fundadora y Presidenta Ejecutiva de Joni and Friends (Joni y amigos), había sido una joven radiante y dinámica cuando en un instante un accidente de natación la dejó cuadripléjica. Una iglesia local y amigos cristianos ayudaron a Joni en su doloroso proceso de sanar de la amargura hasta que llegó a entender que Dios tenía un plan maravilloso para su vida.

Joni encabeza la mencionada organización a nivel mundial,2 por medio de la cual evangeliza a las personas con discapacidades3 y ofrece una gran cantidad de materiales, equipos y consejos a sus familias.

La persona con una discapacidad física, si no conoce a Cristo como su Salvador personal, sufre una discapacidad además de la física y peor aun, la desesperación. La vida de la persona con una discapacidad enfrenta dificultades diarias que difícilmente podrían comprender los demás. Además de los desafíos que todos enfrentamos, la persona con discapacidad vive cada día invirtiendo la mayoría de sus energías sicológicas y físicas en llevar a cabo lo que los demás hacemos sin mayor esfuerzo. El cristiano sabe que Dios sana en muchos casos pero cuando no, al morir tendrá un cuerpo totalmente sano y glorificado.

 

II.  LAS ESTADÍSTICAS REPRESENTAN UN OBVIO DESAFIO PARA LA IGLESIA

La Organización Mundial de Salud (OMS)  ha declarado que entre 140 a 180 millones de personas con discapacidades viven en las Américas. Tan alta cifra exige la pregunta, ¿Dónde están? La Directora General de la OMS, Dra. Margaret Chan nos insta,

“Hemos de esforzarnos más en romper los obstáculos que segregan a las personas con discapacidades, que en muchos casos las arrinconan en los márgenes de la sociedad. Hemos de ayudar a las personas con discapacidades a que obtengan un acceso equitativo a las oportunidades de participar y contribuir a la vida de sus comunidades. Es mucho lo que pueden ofrecer si se les brinda una posibilidad justa.”4

 Si esta entidad secular reconoce la urgencia de buscar y ayudar a las personas con discapacidades, ¿cuánto más la iglesia?  El internet abunda con anuncios y quejas por la falta de atención a las discapacidades, lo cual representa una oportunidad excelente para que la iglesia aproveche la oportunidad.

Tomando en cuenta una cifra tan alta de personas con discapacidades, no requiere una investigación científica para concluir que el porcentaje de éstas que asisten las iglesias de las Asambleas de Dios en las Américas es relativamente muy bajo.

Para la mayoría de las personas con discapacidades, prepararse para salir fuera de la casa puede ser sumamente difícil. Para un ciego, o para una persona que no puede caminar, para un parapléjico, o una persona con parálisis cerebral, levantarse en la mañana, bañarse, vestirse, y llegar a la iglesia, es una tarea que exige muchos esfuerzos y la ayuda de otras personas. Al llegar a la iglesia, puede tener dificultad si hay que subir gradas, si su silla de ruedas no cabe por la puerta del servicio sanitario, si es ciego o sordo, y la lista de dificultades es larga.

 

III. UN LLAMADO BÍBLICO

En la Parábola de la Gran Cena, Lucas 14:16-23, después de recibir sólo excusas de parte de los invitados, y después de  traer a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos a la fiesta, el siervo dijo a su señor, Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar”.  Aún no estaba satisfecho el señor y dijo al siervo: “vé por los caminos y por los vallados, y  fuérzalos a entrar.” (RVR 1960).

¿Por qué la palabra tan fuerte, forzar? A lo mejor estos menospreciados y despreciados por la sociedad tenían duda de que tal clase de invitación fuera sincera. ¿Será una broma cruel; un truco?  Al llegar no iban a saber cómo sentirse en tal ambiente extraño. ¿Habría personas para atender a los que con tanta dificultad caminaba, o ni podía usar las manos para comer? Es probable que algunos ya estaban decepcionados por experimentar la indiferencia de parte de la sociedad, y que otros por vulnerables habían  sufrido maltrato o abuso. ¿Será que por la amargura de vivir la vida tan dura con tanto dolor dijeran “no vale la pena”.

El señor del siervo agrega una frase más al final del versículo 23: “…para que se llene mi casa”. Al cuerpo de Cristo, la iglesia de hoy, les hacen falta las personas con discapacidades. La iglesia no está “llena” o completa sin ellos. No son del todo “discapacitados”, son candidatos para la sanidad sea de alguna enfermedad, de una amargura o decepción con la vida, o un milagro de sanidad de la misma discapacidad. ¡Más que todo necesitan al Salvador de sus almas!

Jesús subraya la prioridad de atender a personas diferentes cuando en San Lucas 14: 13,14 ofrece un premio: “Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.”

 

IV. COMO RESPONDER AL LLAMADO BIBLICO

Organizar una oración intensiva para que Dios llame a personas a buscar y evangelizar a las personas con discapacidades.

La respuesta a cómo responder al llamado bíblico no ofrece una metodología tan fácil, pero es sencilla y clara:

“21Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. 22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

23 Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.”  (Lucas 14: 21-23, RVR1960)

Muchas veces las personas con discapacidades viven escondidas, sea por la pobreza, por los límites físicos de la misma discapacidad, o por temor a las estigmas y supersticiones que a veces afectan a toda la familia de la persona con discapacidad. A veces ésta teme ser acusada de vivir en pecado, de una maldición o una implicación de ser atacados por los demonios.5

La iglesia necesita buscarlas, hacerlas sentir aceptadas y amadas, y ayudar con la movilidad. Como cualquier otro ministerio, esto requiere que la iglesia clame a Dios a favor de estas personas desatendidas, y que Dios llame a personas que se entreguen al ministerio de ir a buscar e evangelizarlas.

 

Preparar la mentalidad de la congregación para recibir a las personas con discapacidades

La congregación necesita una concientización y preparación de la mentalidad para que las personas con discapacidad se sientan aceptadas y amadas.  En otras palabras la iglesia debería ser una iglesia “amigable para las personas diferentes”.  Una serie de predicación y enseñanzas, entrevistas con personas con discapacidades cristianas, consultas con profesionales que trabajan con discapacidades ayudarían. Al final de este artículo se presentan algunas referencias.

Como las sociedades en general ven a las personas con discapacidades como inferiores a los demás, un poco de comprensión, un toque de apoyo, pueden causar un gran impacto en las personas que usualmente sólo esperan el menosprecio. La iglesia podría comenzar inmediatamente a hacer lo siguiente:

  • Facilitar el desplazamiento de una persona con discapacidad.

Si no es posible que un hermano carpintero construya una rampa sencilla para facilitar la entrada de las sillas de ruedas, sin duda habrá hermanos que puedan ayudar con la movilidad.

  • Delegar a hermanos que acompañen a la persona con discapacidad desde cuando llega hasta cuando sale. 

Es una responsabilidad importante la de guiar a una persona a pasar por las gradas o desniveles en el piso. Se pueden preparar y alertar a hermanos que sepan de primeros auxilios o atención médica, para que se hagan cargo. Su ayuda podría ser desde lo más sencillo como facilitar el uso de los servicios sanitarios, hasta atender emergencias que amenacen la vida.

  • Ayudar a las personas con problemas de visión o audición a sentarse donde puedan vero escuchar  mejor.

Una iglesia amigable a las personas con discapacidades formará una reputación potente en la comunidad.  ¡Es un grito de amor a todo pulmón, que el mensaje del evangelio no es un mensaje solamente de palabras sino también de hechos!

Mejor que un rótulo que da la bienvenida a las personas diferentes, todo esfuerzo para eliminar prejuicios y acomodar a personas con discapacidades, y a las familias que las aman y las cuidan, abren puertas para ganar almas perdidas, y ministrar al cuerpo de Cristo en la tierra! Al abrir la iglesia el corazón cada vez más al tema de las discapacidades, Dios comenzará a tocar los corazones, ungir y dotar a hermanos quienes con el tiempo podrán descubrir sus respectivos ministerios relacionados.

 

Preparar la mentalidad de la congregación para enfrentar las discapacidades que ocurren dentro de la comunidad o en la misma iglesia.  

Las discapacidades no respetan a nadie. De la noche al día nace un bebé con el Síndrome de Down, o un accidente de moto deja a un joven parapléjico.  Al entender más sobre cómo responder a una familia afectada sin previo aviso por una discapacidad, la iglesia puede tener un plan y un equipo preparado para ayudar al pastor y demás líderes locales a entrar en acciones informadas.

Tanto la persona con la discapacidad inesperada como la familia de ésa, necesita atención.  Margarita Rojas en su libro Cuidar al que cuida ofrece “Claves para el bienestar del que cuida a un ser querido”.  Ayuda a entender que a veces la persona encargada de cuidar puede sufrir tanto que se enferme y tenga que dejar la responsabilidad a otro. 6

En el Salmo 12:5, Dios declara su postura proactiva a favor de las personas que sufren discapacidades de varias índoles: “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira” (RVR1960).

El corazón de Dios se conmueve por tanto sufrimiento en el mundo. Él quiere que cada ser humano reciba el amor y la atención compasiva con que Su Hijo impactó la historia humana. Que las personas con discapa­cidades reciban el respeto de los demás; que sean tratadas como tesoros humanos y no como desechos.

Frente la tarea tan grande, tomemos el paso más importante de todos, el paso de ¡COMENZAR! ¡Qué Dios sea glorificado!

 

CITAS

1. de Tada, Joni Eareckson.   When Is It Right To Die? (“¿Cuándo es permisible morir?”) [tríptico] Torrance, California: Rose Publishing,2012.

2. www.joniandfriends.org

3. Este artículo prefiere el término “personas con discapacidades”  y evita el uso de “discapacitados”  que da la impresión de que las personas no tienen ninguna capacidad, sino sólo discapacidades.  Los términos “inválido” o “minusválido” llevan un significado muy negativo dando una impresión de “no tener valor”, y son más bien calificativos, que no se refieren a seres humanos sino a condiciones.

4. Comunicado de prensa, OMS/13,9 de junio de 2011, http://www.who.int/es/

5. Darke, Brenda. Un camino compartido: Hacia la plena inclusión de las personas con discapacidades en las iglesias. Jesus María, Lima,Centro de Investigaciones y Publicaciones (CENIP)-Ediciones Puma,2012, pág 63

6. Rojas González, Margarita.  Cuidar al que cuida, Madrid, España, Torrelaguna, 60, 28043.  Santillana Ediciones Generales, S.L., marzo 2007.  www.puntodelectura.com


Algunos recursos para ministrar a las personas con discapacidades

La serie Alzad los Ojos ofrece 3 libritos, disponibles en el sitio web: www.ElAsesor.org  Busque en la lista a mano derecha “RECURSOS DEL CRA” , y escoja “RECURSOS ELECTRONICOS EN EL SITIO CRA”.  Puede subir los 3 libritos completos que contienen Bibliografías, sitios WEB, y otras referencias.  Los títulos de los libritos son :

La ceguera y los impedimentos visuales,

Las personas con discapacidades: Despertando la conciencia de la iglesia y

La iglesia frente a las discapacidades

 

 

 

 

 

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Roy F. Smeya


 

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