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Diez consejos para enseñar a los estudiantes conectados a la tecnología

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2017.3

Por el Dr. Jon Dahlager

 

Durante los últimos diecisiete años ha sido nuestro honor invertir en la próxima generación a través de la formación ministerial en el Instituto Bíblico Asambleas de Dios, ahora llamado el Seminario Teológico, en San José, Costa Rica. Hemos observado la evolución de la cultura del país y en la iglesia, pero recientemente la influencia de la tecnología ha cambiado radicalmente el panorama en la vida de nuestros alumnos.

Es un desafío entender la nueva realidad de enseñar a estudiantes ministeriales que llevan un mundo de información en sus teléfonos inteligentes, quienes prefieren las fotos más que escribir, que se mueren por los “me gusta” y los comentarios en sus posteos, quienes ven anuncios y noticias adaptadas a sus hábitos en línea, y que sostienen conversaciones continuas a través de las redes sociales con amigos en todo el mundo.

Mis reflexiones me llevaron a leer acerca de algunas tendencias educativas, entrevistar a los profesores de nuestra Escuela de Ministerio Juvenil, y hacer una pequeña entrevista en línea de mis amigos educadores tecno-proficientes en varios países. Como resultado les ofrezco 10 sugerencias para un la capacitación ministerial más efectiva para nuestros alumnos conectados a la tecnología.

1. Aproveche la información instantánea. “Googlear” ya se ha convertido en un verbo en español, y por una parte significa que los profes ya no pueden inventar información y esperar que los alumnos no se den cuenta. Por otra parte, no hay límite a la información disponible en el aula, hayan o no hayan libros físicos a la mano. Aproveche la capacidad de “investigación al instante” para hacer mesas de trabajo, o asigne lecturas adelantadas para llegar listos a trabajar en clase. Los alumnos pueden leer de varias traducciones de la biblia al instante, encontrar referencias cruzadas sin una Biblia Thompson en la mesa, y buscar el significado de palabras desconocidas en un abrir y cerrar de ojos. Si el profesor tiene la valentía de responder a una pregunta difícil, “yo no sé, ¿porqué no lo buscamos?”, todo el grupo puede participar en el aprendizaje compartido.

Una aclaración acerca de la tecnología en el aula: muchos profesores están disuadiendo a los alumnos de tomar apuntes en su computadora portátil por la gran tentación de la distracción, y porque muchos estudios demuestran que escribir a mano hace que el cerebro decelere y procese mejor la información.

2. Comparta sus recursos. La nueva cultura de intercambio de información significa que los alumnos ya no quieren que el profesor sea el “sabio en el escenario,” la autoridad absoluta que maneja información exclusiva. El profesor es un guía turístico quien lleva a los estudiantes a un nuevo mundo de temas y recursos desconocidos. No es suficiente repetir lo que está en el libro de texto. En una clase sin sabor los alumnos reciben un resumen reciclado del capítulo asignado del libro de texto. En una clase interesante el profesor anticipa las dudas de los alumnos y explica otras perspectivas. Comparta libros y artículos electrónicos, y encontrarás que muchos ya tienen su colección propia.

3. Apasiónelos con el tema. Los alumnos modernos saben que pueden encontrar información en línea o por un curso por correspondencia, pero la materia presencial ofrece la posibilidad de contagiarse de la pasión portada por el profesor. Empápese de su tema hasta encontrarle el sabor y la emoción. Sus alumnos han crecido viendo programas de televisión con personajes apasionados por la decoración de pasteles, el fútbol europeo, la música popular o las mega-construcciones. Compártales el gozo de descubrir los tesoros en la biblia y en aprender a brillar la verdad de Dios en este mundo oscuro.

4. Enseñe el pensamiento crítico. Esto no significa criticar a los demás, sino enseñar a los alumnos a distinguir entre las diferentes calidades de información que encontrarán en el río de recursos en línea. El pensamiento crítico es la diferencia entre googlear un tema y hacer investigación académica digna de la educación superior. Cuando encontramos un recurso en línea tenemos que hacer varias preguntas: ¿Quién escribió esto? ¿Cuál es su propósito o motivación? ¿Quién patrocina este sitio web? ¿El autor cita sus fuentes? ¿Es una fuente primaria con información original, una recopilación académica secundaria, o una fuente terciaria tipo diccionario? Podemos enseñarles cómo utilizar sitios populares como Wikipedia como una introducción al tema, y después usar las citas de pie de página para encontrar fuentes más originales y confiables.

5. Asigne actividades prácticas. Los alumnos viven tan compenetrados en el mundo virtual que cuando están en el aula quieren aprender nuevas destrezas y ponerlas a trabajar. No los deje secos en la teoría. Al enseñar los salmos, póngalos a cantar. En una clase de consejería, invite a quien pueda compartir sus luchas y victorias. Lleve su clase de misiones a donde puedan aprender de una etnia diferente. Meta sus manos en la masa. No lo pueden hacer en su teléfono inteligente.

6. Ofrezca retroalimentación oportuna. En un mundo de redes sociales donde se cuentan obsesivamente los “me gusta” y los comentarios positivos son como el oro, los estudiantes se desesperan por la retroalimentación del profesor. Evalúe los proyectos y devuélvaselos oportunamente con comentarios que demuestran que el profe de verdad leyó lo que trabajaron tanto para producir. Por otra parte, la comunicación electrónica, y especialmente los chat en grupos de Whatsapp, se pueden convertir en una reunión que nunca termina, y es bueno ponerle límites de tiempo a la disponibilidad del profesor y definir qué tipo de comunicación formal vs. informal es apropiado por chat.

7. Diseñe tareas a prueba de plagio. La práctica de “copy y paste,” copiar información de alguna fuente digital y pegarla entera en un trabajo, no solamente es común, pero para muchos alumnos latinos es la única forma que han hecho investigaciones en su vida educativa. En vez de asignar tareas generales como “escriba una investigación de X tema,” es mejor ponerles preguntas específicas para que aprendan las destrezas del uso correcto de la información y a practicar la reflexión personal. Enséñeles a usar y citar sus fuentes de información con herramientas como la Guía de Formato de Monografías y Tesis del SEC.

8. Use buen diseño y los medios electrónicos. Los estudiantes viven en un mundo de videos, fotos, diseño gráfico, aplicaciones de teléfono, y comunicación digital. En las universidades ellos entregan trabajos electrónicamente, opinan de temas en foros online, y miran y crean videos. Una forma fácil y práctica de usar los medios es crear grupos de Whatsapp para compartir información, interactuar con temas, subir recursos, y entregar tareas. Una nota para profesores: las presentaciones de Power Point con todo el texto de los discursos ya no son impresionantes para esta generación, y pueden ser contraproducentes si utilizan diseño feo. Los recursos audiovisuales pueden complementar la clase, pero el contenido completo no necesita estar en la pantalla.

9. Comunique expectativas claras. Requiere mucha planificación organizar las lecturas, tareas, exámenes y proyectos con suficiente claridad para que los alumnos entienden con confianza lo que el profesor espera de ellos. Es estresante para los alumnos cuando el profe es indeciso o evalúa sobre criterios que no explicó. Si TODO mis alumnos sacan malas notas es MI culpa. Uno de los desafíos más grandes es crear proyectos grupales que requieren trabajo afuera de clase. Mis fuentes para este artículo no concuerdan en que si los jóvenes prefieren estos proyectos. Si hay acuerdo en dos verdades: 1. Para las personas introvertidas los proyectos grupales pueden ser altamente estresantes, y posiblemente sea bueno ofrecerles la opción de trabajar solos. 2. Es difícil evaluar y ponerles notas justas a los trabajos grupales cuando no todos los participantes poner el mismo nivel de esfuerzo. Es importante poder evaluar a cada miembro individualmente, tanto la persona ordenada como el que no hizo nada.

10. Demuestre la apologética amable. En un mundo pluralista y tolerante que insiste que la verdad es relativa para cada persona, los jóvenes necesitan ver a cristianos quienes pueden defender la realidad absoluta de Dios con lógica y amabilidad. La iglesia no necesita más voces enojadas maldiciendo la oscuridad. Las palabras del apóstol Pedro todavía suenan con la verdad importante, “Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto” (1 Pedro 3:15-16). Levantemos una generación de hombres y mujeres de Dios, llenos del Espíritu Santo y armados con las herramientas para enseñar y defender la verdad en un espíritu de gracia.

¡Bendiciones, amigos!

 

 

Jon Mark Dahlager D.Min


 

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