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Cinco valores esenciales que definen el ministerio del SEC

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2017.3

 

Por Rodney Boyd

(Reproducción autorizada de El Asesor, Centro de Recursos y Asesoría, 2018)

 

Este artículo es el primero de una serie que da orientación al ministerio del Servicio de Educación Cristiana.

 

 

El Servicio de Educación Cristiana fue establecido en el año 1960 por el hno. Melvin Hodges, Director del Área de América Latina y el Caribe de Misiones Mundiales de las Asambleas de Dios de los EE.UU.  Existía por lo menos un instituto bíblico en cada país de habla hispana y se sentía la necesidad de un servicio coordinador y unificador de estos esfuerzos.  El SEC se llamaba CEIBAL en aquel entonces, la Comisión de Estudios de Institutos Bíblicos en América Latina.  La hna. Luisa Jeter de Walker fue la primera coordinadora y sirvió hasta el año 1968, seguida por el hno. Vern Warner que sirvió hasta el año 1979.  Entró el hno. M. David Grams en el año 1979 y se cambió el nombre del ministerio a Servicio de Educación Cristiana en el año 1980.

El ministerio del SEC ha expandido y crecido en los subsecuentes años.  No hay mejor indicador del crecimiento que el desarrollo del Nivel Ministerial que encaja los institutos y seminarios bíblicos.  La enorme cantidad de institutos-seminarios bíblicos, extensiones, anexos, aulas y otros centros de estudio es desproporcionadamente alta cuando consideramos los programas de formación ministerial a nivel mundial de las Asambleas de Dios.

Los creyentes asambleístas de habla hispana en los veinte países en América Latina y el Caribe representa diez por ciento del total mundial.  Sin embargo, nuestra región de habla hispana cuenta con la mitad de los institutos-seminarios bíblicos y centros de estudio del total mundial, y también la mitad de los estudiantes del total mundial que se están formando en programas presenciales.

¿Qué significan estas estadísticas?  Los misioneros pioneros y primeros líderes reconocían la importancia de la formación ministerialy la incluía en la fórmula total: Evangelizar – Formar obreros – Plantar iglesias – Repetir.  La buena formación ministerial nos prepara para cosechar y conservar las almas, resultado del mover del Espíritu Santo y avivamiento verdadero.  Además, significa que estamos bien ubicados para preparar la gran y posiblemente última ola misionera.

¿Qué ha sido la receta de éxito y resultados?  Somos un ministerio dirigido por valores y principios.  Siguen vigentes los valores que nos guiaba en el principio.  Dios nos ha bendecido como organización porque nos mantenemos firmes en los propósitos y valores.  Después de dialogar con diferentes personas, escuchar sus opiniones, podemos identificar cinco valores esenciales que nos marcan:  Formación integral, distintivo pentecostal, accesibilidad, propiedad y unidad.  A continuación, desglosamos los cinco.

 

Formación integral

El objetivo principal del SEC es potenciar la preparación de obreros para el Señor de la mies.  Esa preparación comienza años antes de llegar al instituto o seminario bíblico, y no termina cuando se gradúa el obrero.  Por eso, a propósito, usamos las palabras formación integral para describir los procesos de forjar el ministro, tanto el exterior como el interior.  Podemos identificar por lo menos cinco características que definen la formación integral.

Es formación de vida espiritual personal, reflejada en el diario vivir y en las disciplinas espirituales como la oración, el ayuno, la lectura bíblica, fiel asistencia y servicio a su iglesia, los diezmos y las ofrendas y el desarrollo del fruto del Espíritu Santo.  Estos hábitos comienzan en la conversión, en la iglesia local.  Sin embargo, deben mantenerse fuertes en cada etapa de la formación ministerial.

Es formación pentecostal que reconoce que el primer deber del creyente y el obrero es aprender escuchar la voz del Espíritu Santo, comprometerse a obedecerla sin condición y desarrollar la dependencia absoluta de Él.  Nuestra formación pentecostal tiene base, desde el principio, en la creencia en el bautismo en el Espíritu Santo y en el llamado universal del creyente al servicio.  El Espíritu Santo le da a todo creyente poder y dones para servir y ministrar.

Es formación práctica, dirigida a los que se dedican al servicio del Señor.  En la reforma del Plan Básico de 2009, se crearon cuatro áreas para organizar las materias del nivel ministerial: Biblia, teología, ministerio y general.  También, se crearon dos niveles nuevos, básico y especializado, para atender al desarrollo del llamado y empeño del ministerio de los obreros.  El cuadro a continuación da resumen al peso de cada área en los diferentes niveles:

Nivel Unidades Título

Biblia

Teología

Ministerio

General

Total

Básico 64 Certificado

29

11

19

5

64

Ministerial 96 Diploma

44

18

29

5

96

Especializado 128 o más Técnico o Bachiller

0

4

43-47 o más

15-19

128 o más

Total

44

22

43-47 o más

15-19

128 o más

En nuestro pensum del nivel ministerial, 95% de las unidades de crédito son de asignaturas en las áreas de la biblia, teología y ministerial.  El propósito de nuestro programa es formar a ministros y por lo general, no hay lugar para los que tengan una curiosidad pasajera de la teología.  Creemos firmemente en estudios académicos y de excelencia en nuestro programa, siempre y cuando no nos desvían de mantener el enfoque en la formación práctica de obreros.  El título más importante que ganan los obreros es pastor (licenciado u ordenado).

Es formación presencial, no dirigida por cerebros, sino por ministros experimentados, dispuestos a discipular la generación de relevo.  La iglesia por naturaleza es una comunidad.  Además, la iglesia latinoamericana opera en una cultura de calor humano.  El patrón tradicional del aula de clase con su profesor – mentor, inspirador, guía y amigo – sigue como el mejor y preferido.  Los procesos paulinos del discipulado comienzan en la iglesia local y siguen en el instituto bíblico y más allá.  Aunque existan nuevas modalidades de estudio que permitirían que ellos estudien solos, es absurdo pensar que un pastor podría formarse en la sala de su casa, en la comodidad de su pijama.  Mantengámonos firmes en insistir en el programa presencial, donde “Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo” (Pr 27:17, NTV).

Es formación de primera.  Lograr el buen producto de ministros íntegros requerirá programas de calidad, con líderes, administrativos y maestros que tengan un compromiso inquebrantable con la excelencia.  La obra nacional de cada país miembro debe dar prioridad a la formación de sus obreros, asignando los recursos necesarios y el personal idóneo para la tarea.  La obra y las instituciones deben mantener estándares altos, animando a obreros, “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad” (2 Ti 2:15, NVI).

 

Distintivo pentecostal

Las Asambleas de Dios nació en los países de habla hispana en América Latina y el Caribe por impulso misionero-pentecostal.  Cuando se formó las Asambleas de Dios en los EE.UU., el Espíritu Santo estaba activo llenando a su pueblo, empoderando personas para ser testigos para Él, y llamando a muchos al campo misionero.  El acta de la primera reunión del Concilio en Hot Springs, Arkansas indica que el motivo principal para organizarse era para facilitar el mover misionero.  Luego, se añadió la tarea de formación ministerial como segundo propósito.  ¿Cuáles son los distintivos de la iglesia latinoamericana pentecostal?  ¿Qué nos marca como movimiento del Espíritu Santo?

Bautismo en el Espíritu Santo.  La experiencia del bautismo en el Espíritu Santo era la base del llamado a misiones para los misioneros pioneros.  Ellos creían que era el Espíritu que los preparó para servirle a Dios.  Ellos predicaban el mismo mensaje y los primeros convertidos recibían el mismo poder y expectativa.  Hablar en lenguas era y sigue siendo la evidencia física inicial del bautismo en el Espíritu Santo.  Sin embargo, nuestro distintivo pentecostal va mucho más allá de lenguas.

Comunión con el Espíritu Santo y dependencia de Él.  Nosotros creemos en el sacerdocio del creyente.  El creyente no necesita un sacerdote humano para buscar el perdón o hablar con Dios.  Tenemos un Gran Sacerdote que siempre intercede por nosotros.  Además, por la obra salvífica de Jesucristo, se rompió la cortina y ahora tenemos pleno acceso al Santo de los Santos, nuestro Padre Celestial.  Así, cada creyente tiene la oportunidad y responsabilidad de aprender escuchar, obedecer y depender del Espíritu Santo.

Rol imprescindible del Espíritu Santo en la vida y ministerio del creyente.  Además, por la obra del Espíritu Santo, “las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2ª Co. 5:17).  El Espíritu Santo mora en nosotros y Él comienza a sembrar y cosechar su fruto en nuestras vidas: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Ga. 5:22-23).  Además, descubrimos que Él nos bendice con dones espirituales que nos habilitan para servirle a Él, a su cuerpo y un mundo desesperado sin Él.

Conocimiento y compromiso con la sana doctrina bíblica y pentecostal.  Desde el principio, los misioneros pioneros ponían énfasis en el conocimiento y compromiso con la sana doctrina bíblica y pentecostal.  El primer pensum del instituto bíblico tenía base en el reglamento interno y los cursos breves, enseñanzas que servían como estándares de doctrina cristiana pentecostal y guía para la práctica de la fe.  Seguimos dando el mismo énfasis.

Llamado individual universal al servicio.  Otro distintivo pentecostal desde el principio ha sido la creencia que Dios ha llamado a todo creyente servirle a Él.  En la iglesia verdaderamente pentecostal, no hay brecha entre “los llamados” y el laico.  Sí, la iglesia otorga credenciales de aprobación del ministerio.  Sin embargo, todo creyente tiene ministerio y ha recibido dones para habilitar su ministerio.

 

Accesibilidad

Hacer disponible preparación bíblica, teológica y ministerial ha sido un valor fundamental desde el principio del SEC.  La base de ese valor es la creencia en el llamado universal del creyente al servicio.  Es asombroso pensar en la red extensa de institutos-seminarios, extensiones-anexos-aulas, centros y otros programas descentralizados de preparación ministerial.  Sin embargo, la accesibilidad de nuestro programa va más allá de solamente de la geografía.  A continuación, una explicación y defensa del alcance y la accesibilidad a nuestro programa.

Iglesia local.  Los obreros nacen en la iglesia local.  Por eso, la iglesia local es la primera “escuela de formación ministerial”.  Es allí donde comienza la formación integral: Personal y espiritual, pentecostal, práctica y presencial.  Se llama el discipulado.  La iglesia local es socio con el instituto o seminario bíblico en su distrito o región, enviando los llamados a esas instituciones que brindan la siguiente etapa de preparación para los obreros, según los parámetros establecidos por la obra nacional.  Los institutos o seminarios abren anexos-extensiones-aulas (varía la nomenclatura) en iglesias locales, mejor ubicados en centros metropolitanos.  Son los pastores de aquellas iglesias que sirven como profesores, y en muchos casos, el presbítero está involucrado en la supervisión del instituto.  La relación fuerte “instituto – iglesia local” maximiza el alcance del programa nacional de formación ministerial, asegurando la mayor accesibilidad posible.

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Geográfica.  Cuando se creó el SEC en el año 1960, existía por lo menos un instituto bíblico en cada país de habla hispana en nuestro continente.  En aquel entonces, cuando eran pocos centros, casi todos los estudiantes eran pastores.  Muchos tenían que abandonar su familia para estudiar.  Estaban internados en dormitorios rústicos.  A la vez, los cursos breves estaban funcionando en las iglesias.  La obra continuaba creciendo, e igualmente la cantidad de obreros llamados al ministerio.  En los años después, institutos regionales se abrieron y luego, extensiones, anexos y aulas.  En los últimos años, la matrícula en muchos de los “centrales” ha bajado, especialmente el programa de internados, mientras que los anexos, extensiones y aulas se han disparado.  Como resultado, accesibilidad geográfica es uno de los distintivos más fuertes en Latinoamérica.

Académica, social y étnica.  Más y más, con la penetración del evangelio en áreas remotas y no alcanzadas, en particular entre los pueblos indígenas, el programa de formación ministerial ha tenido que adaptarse.  Hace varios años atrás, tuve el placer de cenar con un superintendente.  Cuando le pregunté, ¿qué le da más satisfacción en su trabajo como superintendente?, me contestó era visitar las comunidades indígenas, más remotas en su país y realizar seminarios de capacitación para los pastores y diáconos, aun dándoles oportunidad de responder al llamado al ministerio.  Me explicaba que esa gente no tenía educación adecuada para cursar los estudios regulares del instituto bíblico.  Era necesario emplear otro pensum y otra modalidad de enseñanza.  En ese momento, ese hombre, típicamente frío de personalidad, comenzó a llorar.  Significaba que no había ninguna discriminación por nivel académica, social o etnia.  Formación ministerial es accesible para todos en la gran parte de Latinoamérica.

Niveles y modalidad de estudios.  Con la creación del Nivel Básico de 64 unidades de crédito en el nivel ministerial, formalizamos la creación de un nivel dirigido a los “laicos”.  De hecho, no me gusta distinguir entre el “laico” y el “ministro”.  Suena como si fuera un “ministerio profesional”.  Si creemos verdaderamente en el llamado universal del creyente al servicio del Señor, hablaríamos mucho menos de esa distinción.  Creo firmemente que nacen los obreros aprobados en la iglesia local.  Como mencionamos, la relación instituto bíblico – iglesia local y el rol de cada uno debe ser clave en el gran plan de los concilios en formar sus obreros.

El Nivel Especializado, de 32 o más unidades de créditos después del Nivel Ministerial, está dirigido a ministros llamados e interesados en un área específica, brindándoles una especialización de ministerio y otras materias generales. En la reforma del Plan Básico de 2009, se presentaron tres especializaciones aprobadas: ministerio pastoral, misiones y ministerio juvenil. En lo actual contamos con un total de siete especializaciones, incluyendo con los tres originales a educación cristiana, ministerio infantil, plantación de iglesias y ministerio universitario.

Además, por la complejidad de nuestra sociedad y nuevas ofertas constantes, el programa continuará a actualizarse con nuevos métodos y modalidades de programa y estudios, pero todo basado en nuestros valores.  Todo nuevo será valor añadido.  El instituto bíblico y profesor tendrá que aprender cómo aprovechar nuevas herramientas para mantenerse relevantes frente un mundo que sigue cambiando.

 

Propiedad (pertenencia)

El Servicio de Educación Cristiana fue creado en el año 1960 con el propósito de fortalecer la formación de obreros preparándose en la red de institutos bíblicos en los países de américa latina de habla hispana.  El programa de estudio (pensum) fue diseñado específicamente para capacitar obreros en áreas y temas de necesidad y competencia.  Se desarrollaban programas complementarios que ayudaban a la iglesia local en su programa de formación.  El programa siempre le ha pertenecido a las Asambleas de Dios y a los países en la región.

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Directorio del SEC y su autonomía.  Aunque hayan sido los misioneros que han ocupado puestos de liderazgo en los servicios y escuelas del SEC, la estructura de la directiva del SEC ha evolucionado, dando lugar a los líderes latinoamericanos como la autoridad final para el contenido y el manejo del programa.  Los superintendentes o presidentes nacionales y los directores nacionales de educación cristiana de los 19 países de habla hispana, junto con los miembros de la Comisión Administrativa componen el Directorio del SEC.  Este cuerpo se reúne cada tres años para considerar propuestas y modificaciones en la constitución y estatutos del SEC y en sus diferentes programas.

Independencia del programa de estudio.  Ya que el Directorio es la autoridad máxima para el SEC, es el SEC que decide la composición y arreglo de su programa de estudio (pensum).  Es decir que el Plan Básico es nuestro plan.  No estamos sujetos a la interferencia o imposición de ningún regulador.  Decidimos nosotros lo que un obrero aprobado necesite.  Nos permite ser atentos a las nuevas tendencias y exigencias.  Esta agilidad puede verse en los cambios que hemos realizado en los últimos ocho años en el programa de estudio en las dos escuelas y en el nivel ministerial (instituto bíblico).

Programa contextualizado y flexibilidad en implementarlo.  Un beneficio importante de ser propietarios de nuestro programa es tener un plan de estudio contextualizado que refleja nuestros distintivos.  El SEC deja a cada país una alta flexibilidad en la implementación del programa.  El contenido de las asignaturas que se enseñan y las metodologías y modalidades que se emplean son cualidades de la nuestra marca y lema, conocimiento y fervor.  El fuerte perfil pastoral de nuestro docente es una fortaleza.  La gran mayoría de los numerosos pastores y pastoras son voluntarios, dando tiempo cada semana de su agenda apretada para enseñar una materia.  Cuando el programa PROCEPA comenzó su labor de capacitar y certificar ese gran ejercito de profesores en el año 2008, pensaba que eran como 5,000 profesores.  ¡Ya se dio cuenta que son muchos más!  Este año, PROCEPA pasó la cifra de 6,000 profesores inscritos en su programa.

Requisitos educativos para acreditación de obreros.  La característica más importante de nuestra propiedad es la vinculación de nuestro programa de formación de obreros con los procesos que tienen los concilios de acreditar sus obreros.  La correlación entre los requisitos educativos y los diferentes niveles de credenciales ministeriales es innegable.  Durante el Diálogo Internacional de Líderes Educativos que se celebró en la Ciudad de Panamá en marzo del presente, se realizó una encuesta informal.  Estaban como cuatro superintendentes nacionales y nueve directores nacionales de los 14 países representados.  Se les preguntaba, ¿qué nivel de estudio en el instituto o seminario bíblico, o cuántos créditos se requieren para calificarse para los diferentes niveles de credencial que ofrece el concilio en su país?  Los 45 minutos que tomamos para conocer los niveles y nombres de las credenciales, y los requisitos educativos para cada uno, fueron tan provechosos para conocernos.  Fue tan importante que el Coordinador del SEC comisionó una encuesta formal a todos los países que será presentado en la próxima Asamblea Trienal del Directorio del SEC que se va a celebrar a los finales del mes de agosto del año 2018.  Sin dar las cifras parciales que recibimos, podemos decir con mucha confianza que, por lo general, para llegar a ser ordenado, un obrero tiene que ser graduado del instituto y algunos países, haber cursado un seminario o dos de ISUM.  Significa que cualquier obrero tiene que pasar por las aulas de nuestros institutos bíblicos.

 

Unidad

La región de América Latina y el Caribe de habla hispana es única en contar con tantos países que comparten el mismo idioma y una historia bastante parecida.  El Señor ha usado esta unicidad para formar una alianza educativa de los 20 países en el continente.  El Servicio de Educación Cristiana, desde el año 1960, ha facilitado la formación ministerial en equipo a través de escuelas y programas.

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Familia educativa.  En los últimos años, hemos enfatizado que somos una familia educativa.  Compartimos los mismos valores y tenemos un alto compromiso, el uno con el otro, como cualquier familia.  Escribí el artículo, ¡Qué hermosa es nuestra familia educativa! (http://conozca.org/?p=3304), en la primera parte del año 2017.  Describía cuatro cualidades de nuestra relación familiar: Respeto, buena voluntad, compromiso y unidad.  La unidad es la marca más alta de familia, es la cualidad que declara, “Somos mejores juntos que apartes.  Con Cristo, podemos vencer cualquier problema.”  La unidad que disfrutamos como familia es la base necesaria sobre que nos edificamos como organización.

Asociación de servicio.  El SEC es una organización de servicio.  En lugar de ser una organización judicial que impone y manda, nosotros ganamos la participación y la unidad a través de beneficiar los países que son miembros.  El SEC, como asociación de servicio, se podría describir como una federación.  Las naciones que son miembros, todas autónomas, ponen voluntariamente (de buena voluntad) su independencia a un lado para unirse a la familia, creyendo que van a recibir beneficio y a la vez dispuestas a beneficiar otras.

Estándares con flexibilidad.  El Plan Básico ha servido como instrumento unificador por más de 50 años.  En el capítulo uno del Plan Básico, se describe la filosofía del SEC y del plan como “estándares con flexibilidad”.  Cuando el Centro de Recursos y Asesoría comenzó los Diálogos Internacionales de Líderes Educativos en el año 2001, un constante clamor era buscar la unificación de criterios entre nuestros países.  Hace tantos años atrás, el fenómeno de traslados internacionales había comenzado con la necesidad de comprobar tanto los estudios de los alumnos como las credenciales de los profesores.  A la vez, la ATAL – Asociación Teológica en América Latina se fundó y comenzaba hablar de las diez normas de excelencia que todos los institutos y seminarios bíblicos y otras instituciones de formación debían de perseguir.

Certificación y acreditación.  Hoy en día hemos avanzado mucho en certificar centenarios de profesores y en animar a redes de institutos-seminarios bíblicos con sus anexos, extensiones y aulas, a empezar los procesos de auto evaluación que se dirige a mejorar cualquier deficiencia hacia la certificación de las instituciones con la ATAL que para nuestros propósitos representa la acreditación interna del SEC.

 

CONCLUSIÓN

El Señor ha bendecido las Asambleas de Dios en nuestro continente.  El Espíritu Santo, desde el principio, nos ha guiado a establecer y mantener programas para la formación de nuestros obreros como componente esencial de nuestra estrategia de evangelizar, formar obreros y plantar iglesias.  En cada década, a veces cada año, se presentan desafíos y amenazas que el enemigo desea usar para tumbar lo que Dios ha edificado.

Animamos a todos nuestros países que componen parte de nuestra gran familia educativa que consideren el contenido de este artículo.  ¿Comparten ustedes los mismos valores?  Hemos creado un diagnóstico sencillo que podría ser útil en la evaluación y análisis del panorama del programa de formación ministerial en su país.  Esperamos que este artículo y su propio análisis sean útiles para fortalecer los valores y su aplicación en su país.  Así, creemos que el Señor seguirá usando las Asambleas de Dios para ganar al mundo que Dios ama.

 

 

DIAGNÓSTICO PARA EVALUAR LOS CINCO VALORES ESENCIALES

 

Siempre

4

Frecuente

3

A veces

2

Casi nunca

1

Formación integral
Personal.  Por lo general, las Iglesias locales están formando seguidores de Cristo que practican las disciplinas espirituales, obreros en desarrollo, preparados para entrar al instituto bíblico. 
Pentecostal.  Las iglesias locales enseñan predican escuchar la voz del Espíritu Santo, obedecerle sin condición, y buscar un lugar de servicio y cómo prepararse para ello. 
Práctica.  El enfoque de nuestros institutos-seminarios bíblicos sigue siendo la formación de obreros y los graduados salen con una fuerte base bíblica, teológica y ministerial con oportunidad para seguir creciendo en su ministerio. 
Presencial.  La gran mayoría de nuestros obreros se preparen en un programa presencial, en aulas tradicionales, con pastores y líderes experimentados como profesores y mentores. 
De primera.  El programa y el personal de nuestros institutos bíblicos mantienen altos estándares, son de calidad y cuentan con el compromiso y apoyo de la obra nacional. 
Distintivo pentecostal 
Bautismo en el Espíritu Santo.  Las iglesias locales predican y la mayoría de los creyentes experimentan el bautismo en el Espíritu Santo. 
Comunión con el Espíritu Santo y dependencia de Él.  Las iglesias locales predican y animan a los creyentes que escuchen y obedezcan la voz del Espíritu. 
Rol imprescindible del Espíritu Santo en la vida y ministerio del creyente.  Las iglesias locales predican y animan el crecimiento del fruto del Espíritu y les ayudan a buscar y desarrollar los dones espirituales dados por Él. 
Conocimiento y compromiso con la sana doctrina bíblica y pentecostal.  Las iglesias locales cuentan con un programa formal de discipulado que incluye la enseñanza de la sana doctrina bíblica y pentecostal. 
Llamado individual universal al servicio.  Las iglesias locales predican y dan énfasis al llamado al ministerio, formación para obreros locales y oportunidades para servicio. 
Accesibilidad 

 

 

 

 

Iglesia local.  Hay vínculos y cooperación entre las iglesias locales y el instituto-seminario bíblico en su área evidenciado por harmonía y participación mutua (pastores enseñando; director-personal visitando las iglesias). 
Geográfica.  Existe buena penetración geográfica del programa de institutos-seminarios bíblicos que incluye extensiones-anexos en áreas remotos y aulas en áreas urbanas (por el tráfico). 
Académica, social y étnica.  Existen oportunidades para estudiar y preparación para el ministerio para las personas marginalizadas por su nivel académico, social o étnico. 
Niveles y modalidad de estudios.  La obra nacional y el departamento de educación nacional incorporan nuevas modalidades y animan a las iglesias locales en su programa de formación de obreros y maneja la transición al instituto bíblico, al ISUM y a la Facultad. 
PROPIEDAD (PERTENENCIA) 
Directorio del SEC y su autonomía.  El superintendente y director nacional de educación cristiana participan en la Asamblea Trienal del Directorio del SEC y otras actividades educativas y mantienen informados el presbiterio general y los integrantes al programa del departamento nacional de educación cristiana. 
Independencia del programa de estudio.  El director de educación cristiana aprovecha del Plan Básico y participa en la evaluación del SEC y sus escuelas y servicios. 
Programa contextualizado y flexibilidad en implementarlo.  El departamento de educación nacional ha logrado contextualizar e implementar el programa de estudio del nivel ministerial en sus institutos y seminarios bíblicos. 
Requisitos educativos para acreditación de obreros.  La obra nacional recurre a su programa de institutos y seminarios bíblicos para formar a sus obreros y existe un vínculo fuerte entre exigencias educativos (activo, completar niveles, graduación) y la acreditación de sus obreros. 
UNIDAD 
Familia educativa.  Los líderes nacionales y los directores y docente de los institutos bíblicos muestran respeto, buena voluntad, compromiso y unidad a través de su participación activa en el programa del SEC. 
Asociación de servicio.  El país disfruta del beneficio mutuo a través de aprovechar de las ofertas educativas que tiene SEC y está dispuesto a unirse a la familia. 
Estándares con flexibilidad.  El departamento de educación cristiana comunica los criterios de excelencia y evalúa los institutos-seminarios bíblicos y su docente, y los ayudan a unirse a la ATAL – Asociación Teológica de América Latina. 
Certificación y acreditación.  El departamento de educación cristiana anima y dirige los procesos de auto evaluación en los institutos-seminarios bíblicos para ganar certificación de su docente y sus instituciones por ATAL. 

Total

 

Rodney Boyd


 

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