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El Evangelio de Juan en sus palabras clave

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2017.3

Por Rubén Merayo

 

El Evangelio de Juan provee la cuarta mirada a la persona y ministerio de Jesús. Presenta la divinidad de Cristo y se escribió para toda la humanidad. A través de las palabras griegas que más aparecen en el texto hallamos una formidable forma de estudiarlo. Éstas indican la temática del libro y sus énfasis. Gracias a la Concordancia Analítica de Stegenca y Tuggy hallamos las siguientes palabras.

Jesús (Iesús, Jn. 1:45, 264 veces). Es el nombre propio del Señor y significa Salvador (Mt. 1:21). Le sigue Padre (patér, Jn. 6:32, 133 veces). Este título indica su relación paterno-filial de carácter eterno con Jesús y con los creyentes en él.

Otras son:

Creyeron en él, en su nombre, en Jesús (epísteusan eis autón, Jn. 2:11, Vine afirma que Juan utiliza el verbo creer 99 veces en su Evangelio). Significa “creer, también ser persuadido de, y por ello fiarse de, confiar…apoyarse en”. La expresión griega creer en Jesús o sus equivalentes mencionadas, indica confiar en sus palabras porque existe un conocimiento y relación personal previos, entre Jesús y el creyente. Como se conoce a la persona se confía en sus palabras. (Diccionario Vine, creer, pág. 217)

Discípulo (mazetés, Jn. 2:11, 80 veces). Significa literalmente “aprendiz”, pues viene del verbo griego “aprender”, y éste de una raíz verbal cuyo sentido es “pensamiento acompañado de esfuerzo”. Se trata de “uno que sigue la enseñanza de otro” pero también alude a “un partidario”; de ahí que se les menciona (a los apóstoles) como imitadores de su Maestro”. (Jn. 8:31). (Diccionario Vine, discípulo, pág. 285)

Señor (kírios, Jn. 9:38, 53 veces). El que tiene poder sobre otros. Un dueño o un amo. “Kírios es la forma en que la LXX y el NT traducen el hebreo Jehová…Adón…Adonai…y Elohim. El mismo Cristo asumió este título”, indicando así sus asociación con los nombres hebreos.  (Diccionario Vine, Señor, págs. 831-832)

Hijo (jiós, 20:31, 41 veces). Hijo de Dios. Título que indica “una relación eterna entre el Hijo y el Padre”. Se refiere a que el Hijo “es y siempre ha sido la expresión de lo que el Padre es”. Así, “lo que se expresa es la Deidad absoluta” y eterna del Hijo de Dios. Es interesante que “Juan no usa jiós, hijo, para referirse al creyente (en su relación con Dios), sino que reserva este título para el Señor. Emplea téknon, literalmente niño”, para los cristianos como en Jn. 1:12. El niño que madura, aprehendiendo las características del Padre, recibe el título de hijo (jiós) por Jesús en Jn. 12:36, en el sentido de semejanza y no de conversión.

Hijo del Hombre. Aparece en Jn. 12:34 y “representa el título que Cristo aplica a sí mismo”. Se emplea cuando “se refiere a la humanidad de Cristo” y “a su gloria en resurrección y a la de su futura venida”. Como es un modismo semita significa que posee “las características de la humanidad (a excepción del pecado)”. Así, al participar de la experiencia humana, este título indica “que está calificado para actuar como Juez de todos los hombres”. Jesús también lo usó para asumirse como el personaje profético que viene a reinar eternamente (Dn. 7:13-14). (Diccionario Vine, Hijo, págs. 426-427)

Vida eterna (dzoé aiónion, Jn. 3:16, la palabra vida sucede 36 veces en el Evangelio). “Se emplea en el NT como un principio, en el sentido absoluto, vida como la tiene Dios…y que dio al Hijo…y que el Hijo manifestó en el mundo (1° Jn. 1:2). El hombre ha quedado alienado de esta vida a causa de la caída (Ef. 4:18), y de esta vida los hombres llegan a ser participantes mediante la fe en el Señor Jesucristo (Jn. 3:15). No se trata simplemente un principio de poder y animación, porque posee asociaciones morales inseparables de ella, como la santidad y la rectitud”. (Diccionario Vine, vivir, págs. 959-961)

Verdad (alezéia, Jn. 1:17, ocurre 25 veces). Esta palabra se usa para describir el conocimiento que está en Dios y le es propio, y que él revela a los hombres. También es la expresión de la doctrina cristiana según la presenta el NT.

Cristo (jristós), Jn. 1:41, ocurre 21 veces). Equivalente del hebreo Mesías. Ambos significan ungido. Al recibir el bautismo, Jesús, es ungido con el Espíritu Santo en forma de paloma (Mt. 3:16). De esta manera se cumplió la profecía de Isaías 61:1-3. Del mismo modo, los cristianos son ungidos con el Espíritu Santo en su conversión, por Jesús, el Santo (1° Jn. 2:20). No necesitan otra unción ni ascender niveles de unción. No hay que dar algo a cambio o tener renombre para recibirla.  La unción del cristiano lo separa y capacita para la vida de santidad y servicio a Dios.

Gloria (dóxa, Jn. 1:14, ocurre 14 veces). Es el equivalente a la Shekinah hebrea, aparecida en el tabernáculo en forma de columna de nube o de fuego. Apela a la manifestación visible de los atributos invisibles de Dios. En el AT, su poder, santidad, justicia y misericordia. En el NT, su amor, gracia y verdad. Así los creyentes muestran el carácter de Dios o sea sus atributos o su gloria, por medio de las obras. (Diccionario Vine, gloria, págs. 392-393)

Testimonio (martiría, Jn. 1:17, 14 veces). Refiere a lo que se ve, una evidencia de algo o alguien que refleja su carácter. También uno puede dar testimonio de lo que vio en otra persona. Así, el testimonio de Jesús (Ap. 19:10) es su mensaje, dado con sus palabras y vida, y escrito por los que lo vieron y oyeron. Este testimonio se halla en el centro de la profecía bíblica. “La iglesia en ausencia del Señor Jesús es el instrumento del testimonio de Cristo”. (Diccionario Vine, testimonio, pág. 895)

Señales (seméia, Jn. 20:30,  10 veces). Es una “señal o marca”. En nuestro texto “se usa…de actos milagrosos”, que dan testimonio “que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” (Jn. 20:31). El diálogo de Jesús con la samaritana fue una señal para sus connacionales; y la resurrección de Lázaro lo fue para los judíos. (Diccionario Vine, señal, pág. 830)

Yo Soy (egó eimí, Jn. 6:35). Siete títulos se asigna Jesús a sí mismo en combinación con el nombre Yo Soy. Discutiendo con los judíos afirma su divinidad al llamarse Yo Soy (Jn. 8:24, 58-59). En este pasaje hace una relación directa entre él y el Yo Soy el que Soy que habló con Moisés en la zarza (Ex. 3:14). Por ello los judíos quisieron apedrearlo y lo crucificaron. Jesús es el Yo Soy encarnado. Yo Soy se traduce en el AT como Jehová o Señor, y significa el que tiene existencia en sí  mismo y por tanto puede dar vida a otros.

El Evangelio de Juan presenta a Jesús como el Pan de vida (Jn. 6:35), la Luz del mundo (Jn. 8:12), la Puerta de las ovejas (Jn. 10:7), el Buen pastor (Jn. 10:11), la Resurrección y la vida (Jn. 11:25), el Camino, la verdad y la vida (Jn. 14:6) y la Vid verdadera (Jn. 15:1).  Pan, luz, puerta, camino y vid son metáforas que indican que Jesús se parece a estas cosas en algo, existe una relación, es decir, alimenta el alma, da conocimiento de Dios, hace llegar hasta Dios, es el ejemplo para ir al Padre y nutre  a los creyentes. Los demás son títulos  que proclaman que él da vida a los cristianos y también les revela la verdad acerca de Dios.

Palabra (lógos, Jn. 1:1 y 1:14, 4 veces referidas a Jesús). Traducida como Verbo en RV60 por venir del latín Verbum, palabra o mensaje de Dios. En estas citas se aplica al Hijo de Dios preencarnado. Él es “la palabra personal…y la manifestación personal…de la Deidad plena”. (Diccionario Vine, palabra, pág. 623).

En las tres oraciones de Jn. 1:1, se afirma del lógos, consecutivamente, su eternidad o preexistencia, su comunión eterna con el Padre o coexistencia y su divinidad o coesencia divina. En Jn. 1:14 se presenta su encarnación. Con estas credenciales divinas merece toda nuestra adoración y servicio.

Era – estaba (en, Jn. 1:1, su frecuencia en el Evangelio es casi innumerable). Es el tiempo imperfecto indicativo se ser o estar. No indica principio ni fin de la acción, sino sólo su continuidad en el pasado. En el caso del logos presenta claramente su eternidad (En el principio era), su “eterna e íntima comunión con Dios” (era con Dios) y su divinidad (era Dios). (Interlineal Lacueva Francisco, pág. 356)

Por cuestiones de espacio quedan fuera de este tratado los términos luz, tinieblas y enviar. Este estudio muestra la relación de Jesús con su Padre, su humanidad, señorío, mensaje, atributos divinos, verdad, testimonio al mundo, las señales que confirman su vida y obra, por las cuales los discípulos creyeron en él y obtuvieron la vida eterna, por medio de la fuente de vida, el Cristo.

Rubén Merayo


 

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