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Escritos de Juan: una respuesta contextualizada ante la influencia del gnosticismo incipiente

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2017.3

Por Max Rivera

 

En los círculos de investigación teológica ha habido bastantes debates respecto a si el Evangelio y la 1ra Carta de Juan son la presentación de una defensa de la fe cristiana ante la amenaza del gnosticismo incipiente[1] del primer siglo. Al mismo tiempo también ha habido propuestas que aseveran que el estilo del lenguaje de Juan presenta ideas dualistas comunes entre los gnósticos. Rudolf Bultmann, por ejemplo, menciona que Juan, al escribir, estuvo influenciado por el dualismo gnóstico.[2] George Ladd, sin embargo, observa que lo que en realidad Juan hace es oponerse al dualismo gnóstico, así entonces, cuando Juan enfatiza que “aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros” (en Jn. 1:4),[3] lo que destaca es al Verbo encarnado y por lo tanto contrarresta las ideas gnósticas que separaban el mundo material del espiritual.[4]

Propósito

Al revisar el propósito del Evangelio de Juan en 20: 31 leemos: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.” Al parecer, la razón obvia que tiene Juan es la de presentar un documento que dé respuesta a algunas de las preguntas que han comenzado a surgir a partir de las ideas docetistas[5] que ya eran comunes en la sociedad alrededor del año 80 d.C., que es cuando se estima que Juan escribió el Evangelio.[6] En ese momento ya se está tratando con una generación de cristianos que no tuvo en su mayoría, el privilegio de haber visto personalmente el ministerio del Señor Jesús o de haber experimentado el fervor de los primeros años de formación de la Iglesia. Marianne Meye Thompson dice que el Evangelio de Juan está dirigido en primer lugar a una segunda generación (y subsiguientes) de creyentes que no fueron testigos oculares de las “señales” (20: 26–31) cuya audiencia incluía a judíos y a gentiles.[7] Además, una interpretación que se puede hacer de pisteúontes (pisteúontes) de 20:31 es: “para que sigáis creyendo.”[8] Por lo tanto, el apóstol escribe para que los creyentes de su día sigan creyendo y sean bienaventurados (tal como se menciona en 20:29).

Lenguaje utilizado por Juan

En el Evangelio, así como en la primera carta de Juan, hay similitud en parte del vocabulario ya que tales escritos utilizan palabras como Padre, Hijo, Espíritu, comienzo, Palabra (logos), Paracleto, creer, vida, eterno, amor, permanecer, guardar, mandamiento, verdadero, conocer, tener, nacer, testificar, luz, oscuridad, mundo, pecado, diablo, etc.[9] Algunos de estos términos se han interpretado como provenientes de una influencia dualista gnóstica. Ladd, no obstante, ve en este lenguaje un dualismo vertical es decir como el contraste entre dos mundos – el de arriba y el de abajo “Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo” (Jn. 8:23).[10] Sin embargo, muchos de los términos teológicos más típicos de la tradición gnóstica, como gnosis, mysterion, atanasia, demiurgos y nous (mente) no aparecen en Juan.[11]

Contextualización[12]

Una de las perspectivas de este artículo es sostener que lo que Juan hace en sus escritos es la contextualización del mensaje con el propósito de que el pueblo de Dios pueda tener claro quién era el Señor Jesucristo o Logos, así como también, ayudar a distinguir que es lo que el Logos había logrado en la encarnación, en su sacrificio y en la resurrección. Al utilizar el lenguaje popular de su día, el apóstol ayuda a que sus lectores puedan despejar sus dudas y distinguir entre los principios de la fe cristiana y los conceptos heréticos que amenazan con introducirse a la Iglesia. De acuerdo a Dean Flemming, Juan introduce el concepto del Logos que estaba con Dios en el principio, y este término tiene un rico significado en el mundo religioso y filosófico de la época, pero a diferencia de los filósofos griegos que presentan al Logos como el principio de la razón divina que está detrás del cosmos; o los judíos que presentan el Logos como la pre-existente sabiduría de Dios, Juan lo presenta como la Palabra pre-existente que se hace carne en la persona del Señor Jesucristo. El Logos habitando en medio de nosotros los humanos.[13] Rodolfo Blank, por su parte, sugiere que el énfasis de los primeros versículos del Evangelio de Juan respecto a la pre-existencia del Verbo es una alusión intencional a Génesis 1:1. Por lo tanto, en el cuarto Evangelio no solamente se identifica al Verbo que actuó en la creación, sino que ahora en Juan, el Verbo es el que da la vida y la luz al ser humano y esto constituye la nueva creación.[14] George Beasley-Murray (citado por Flemming) dice: “El empleo del concepto (Logos) por Juan para introducir la historia de Jesús fue un toque maestro de comunicación al mundo de su día.”[15]

¿Cómo estamos contextualizando para prevenir herejías contemporáneas?

La iglesia del Señor Jesucristo siempre enfrenta desafíos de todo tipo, incluyendo los de orden teológico, y es así qué en nuestros días, en medio de tanta confusión ideológica y sospecha, desconfianza e indiferencia a la fe cristiana, surge una pregunta, ¿cómo se puede comunicar el mensaje del evangelio al pueblo cristiano y que al mismo tiempo sea inteligible al receptor no cristiano? Los temas que surgen para explicar a un mundo confundido y a una iglesia también confundida son innumerables. Entre esos temas, para presentar una apología de la fe cristiana, podríamos mencionar la divinidad de Jesús, el creciente pluralismo y universalismo que cuestionan si Jesucristo es el único camino, o el tema de la verdad absoluta en Jesucristo. Con todo, Juan explicó muy bien el tema del Logos a la cultura de su día y es así como pudo decir, y nosotros juntamente con él, repetir y seguir anunciando que “Jesucristo es el camino, la verdad y la vida.”

 

 

A. Max Rivera

Springfield, MO

1 de mayo, 2018

 

 



[1] Se habla del gnosticismo incipiente debido a que el gnosticismo llega a tomar su apogeo en el siglo II d.C. En el primer siglo los conceptos que son conocidos como gnósticos ya han estado presentes por generaciones debido a las influencias de las religiones de misterio y de la filosofía griega. El gnosticismo propiamente dicho es una creencia religiosa que recalca cualquier tipo de dualismo y la posesión de conocimientos secretos para obtener salvación (Nuevo Diccionario Certeza, Segunda Edición Ampliada (Buenos Aires, La Paz, Barcelona: Ediciones Certeza Unida, 2003).

[2] George Eldon Ladd. Teología del Nuevo Testamento (Terrasa, Barcelona: Editorial Clie, 2002), 342.

[3] A menos que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas son tomadas de La Biblia versión Reina-Valera, revisión de 1995, de las Sociedades Bíblicas Unidas.

[4] Ibid. 342.

[5] El docetismo se refiere a “pensar” o “parecer”. Esta herejía enseñaba que Cristo no era humano, ni que había tomado forma humana. Jesús simplemente “parecía” humano. Su apariencia en la carne era un fantasma. Una de las bases del docetismo es el dualismo (George A. Mjather y Larry A. Nichols. Diccionario de Creencias, Religiones, Sectas y Ocultismo [Barcelona, España: Editorial Clie, 1993]).

[6] Guillermo Hendriksen. El Evangelio Según San Juan, Comentario del Nuevo Testamento. (Grand Rapids, MI.: Libros Desafío, 1992), 32.

[7] Marianne Meye Thompson es citada por Dean Flemming. Contextualization in the New Testament, Patterns for Theology and Mission (Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 2005), 259.

[8] Ibid., Hendriksen, 36.

[9] Everett Harrison. Introducción al Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI.: Libros Desafío, 1992), 440.

[10] Ibid. Ladd, 329.

[11] Ibid., 323.

[12] De acuerdo a Dean Flemming, la contextualización es el proceso dinámico y comprensivo por medio del cual el Evangelio se encarna dentro de una situación histórica o cultural. La contextualización busca habilitar al pueblo de Dios a que viva el Evangelio en obediencia al Señor Jesucristo dentro de su propia cultura y circunstancia (traducción del inglés por el autor del artículo), 19.

[13] Dean Flemming. Contextualization in the New Testament, Patterns for Theology and Mission (Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 2005), 260.

[14] Rodolfo Blank. El Evangelio de Juan, un comentario teológico y pastoral al cuarto evangelio (St. Louis, MO.; Editorial Concordia, 1999), 13.

[15] Ibid., Flemming, 260.

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Max Rivera


 

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