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Avivamiento: ¿por qué ellos sí y nosotros no?

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2018.1

Por Mike Shields, Director Internacional ISUM

 

Es emocionante ir a iglesias donde los fuegos de avivamiento alimentan a grandes congregaciones. Hay energía y entusiasmo, intensidad e intencionalidad. El avivamiento puede energizar un ministerio y avanzar las ganancias espirituales de manera explosiva. Si se les da la opción entre una buena organización, un mejor edificio, más finanzas o un avivamiento…la mayoría de los pastores escogerían el avivamiento cada vez.

Entonces, ¿cuál es el secreto? ¿Por qué algunos lo tienen y otros no?

Como evangelista, he meditado esta pregunta muchas veces. Pero después de años de reflexión, todavía no puedo identificar una determinada fórmula o plan de acción que pueda provocar el avivamiento. Las variables son muy diferentes para cada congregación. Puede haber el mismo tipo de personas de la misma ciudad, todas hablando el mismo idioma, del mismo contexto socioeconómico, y, sin embargo, lo que funciona para un grupo no funcionará para otro. El avivamiento es específico pero difícil de alcanzar, disponible para todos, pero poco común. Es una obra soberana del Espíritu Santo en cooperación con hombres y mujeres de una fe enfocada. Aparte de eso, no he tenido mucho éxito en describir los factores que inician un avivamiento.

Lo que puedo decir es que hay ciertas cosas que las grandes iglesias de avivamiento comparten. He estado en suficientes de ellas a lo largo de mi ministerio como para poder reconocer algunas de esas características.

Aquí está mi lista de las siete características de esas grandes iglesias.

 

1.  Las grandes iglesias de avivamiento tienen gran adoración

No estamos hablando de buena música. Si la buena música fuera la clave para el avivamiento, estaríamos viendo eso en toda la Cristiandad. Muchas iglesias, incluso las pequeñas en lugares aislados pueden tener grandes músicos. Pero hoy hay mucha confusión entre muchos cristianos que creen que la música es adoración. Si bien los dos están relacionados, no son equivalentes.

Para complicar las cosas, hay una creciente falta de discernimiento entre lo que es alabanza y lo que es adoración. De acuerdo con la Concordancia de Strong, alabanza en el griego original significa “cantar, declarar, dar o confesar”. Es algo entusiasta y expresivo, es corporativo y afirmativo. Muchas iglesias hacen bien en esta dimensión. Es como un gran espectáculo de porristas con un propósito espiritual de traer gloria a Dios.

Pero las iglesias de avivamiento dan mucho espacio para la adoración. La Concordancia de Strong describe la adoración, tanto en griego como en hebreo, como “postrarse, inclinarse, caerse boca abajo, rendir homenaje y respetar”.

Daniel Forster de “The Life Project” dice lo siguiente: “Lo que adoramos es quién y qué seguiremos. La adoración va más allá de las palabras y los sentimientos. Es el fundamento de nuestra verdadera servidumbre hacia Dios. Por lo tanto, la adoración es tan íntima: define nuestra relación con él. No hay nada en esta tierra, o en nuestras vidas, que sea más importante que nuestra relación con Dios”. Https://thelife.com/what-is-praise-and-worship

Las iglesias de gran avivamiento entienden la diferencia. Dan tiempo suficiente a esta acción profundamente introspectiva de adoración y veneración por hombres y mujeres en un encuentro cercano con Dios. Es donde el Espíritu Santo permanece. Dar saltos, gritar, cantar, gritos entusiastas o alabanzas pegadizas no pueden sustituir la profunda obra del Espíritu que se lleva acabo en la adoración verdadera.

Jesús dijo: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” Juan 4:24. Las grandes iglesias dan lugar para practicar la adoración.

 

2.   Las grandes iglesias de avivamiento oran grandes oraciones.

El avivamiento se identifica de cerca con la oración intensa, transformacional, poderosa e impulsada por el Espíritu. Esas grandes iglesias organizan tiempos de oración, equipos de oración, retiros de oración y tienen un constante énfasis en la oración. Como el oxígeno es vital para mantener la vida en nuestros cuerpos, la oración es el aliento que sopla sobre las brasas moribundas que se convierten en intensos fuegos de avivamiento. Sus oraciones no son solo viejas repeticiones de rutinas reempaquetadas. Estas grandes iglesias son centros de intercesión que estremecen la tierra y ahuyenta a los demonios y cautivan los corazones de las personas hambrientas.

La intercesión es el acto de intervención espiritual por las cargas y los dolores de los demás. Es un clamor innovador, intencional y revolucionario dirigido al Dios del Cielo. Las iglesias de gran avivamiento se dan el tiempo para clamores unánimes, vocales y catárticos desde lo más profundo de su ser. Oran oraciones que rompen cargas, sanan cuerpos rotos, liberan de las ataduras y dejan libre a las personas. Son oraciones específicas, ungidas, triunfantes. Atraen a hombres y mujeres al trono de Dios por su intensidad y autenticidad y rompen nuestra resistencia humana natural.

 

3.  Las grandes iglesias de avivamiento proclaman grandes temas

Vivimos en un mundo de divisiones difíciles y amargas en cada área de la vida. Las redes sociales y las comunicaciones masivas han hecho posible que los temas de nicho ocupen un lugar central. Pero las grandes iglesias de avivamiento proclaman grandes verdades de avivamiento. No promueven la novedad por novedad. Identifican temas bíblicos que se relacionan con el mayor número de personas y proclaman verdades básicas que van directo a los corazones.

Estas grandes iglesias son poderosos motores de información bíblica relevante que inspiran a las personas a creer. Promueven el avivamiento mediante la proclamación de los temas eternos de redención, esperanza, nuevas posibilidades y liberación de conductas pecaminosas que crean barreras con Dios.

 

4.  Las grandes iglesias de avivamiento tienen una gran visión misionera

Cuanto más poderoso es el avivamiento, más profunda es la pasión misionera de las grandes iglesias. Cada gran avivamiento se ha caracterizado por el correspondiente celo misionero. Las iglesias de hoy en día que están en un estado de avivamiento han hecho esfuerzos intencionales para destacar los alcances misioneros en muchos contextos interculturales.

Cuando los líderes de la iglesia enfatizan la Gran Comisión y el desafío mundial de alcanzar culturas y grupos de personas para el Señor Jesús, hay un efecto combinado. Mientras más hacemos misiones, más recursos fluyen en la iglesia. Cuantos más recursos fluyan en la iglesia, más personas oirán y querrán venir y ver qué está sucediendo. Las grandes iglesias entienden la importancia de adoptar un proyecto misionero. Construyen escuelas, ayudan con alimentos y suministros a las personas desplazadas, o tal vez establecen una clínica médica para ayudar a las personas heridas en un área necesitada del mundo. ¡Las grandes iglesias de avivamiento son apasionadas por la Gran Comisión!

 

5.  Las grandes iglesias de avivamiento piden grandes milagros.

Un principio espiritual es que Dios recompensa a aquellos que lo buscan diligentemente. Las grandes iglesias de avivamiento no tienen miedo de invocar milagros de sanidad, dirección al tomar decisiones difíciles, paz en tiempos de conflicto, claridad milagrosa en tiempos de confusión y grandes recursos financieros.

Hay un verdadero entusiasmo para dar en las iglesias que experimentan avivamiento. No se avergüenzan de pedir grandes ofrendas. No temen el costo de hacer algo grande para el Reino. Las iglesias de avivamiento están dispuestas a dar tan generosamente que hace que cualquier observador de afuera se maraville del esfuerzo. Aquellas iglesias que operan en la dimensión de la generosidad hilarante, escandalosa y de corazón abierto están identificadas de cerca con bendiciones y altos niveles de excelencia en cada área.

 

6.  ¡Las grandes iglesias de avivamiento tienen gran alegría!

Este tipo de congregaciones realmente les encanta estar juntas. Sus líderes destacan las relaciones, fomentan el compromiso, son innatamente inspiradores y les encanta reír. Las iglesias de avivamiento tienen gran coraje, usan el humor y la alegría para enfrentar lo desconocido o lo injusto. No tienen miedo de felicitar, alentar, invertir y trabajar los grandes temas con un corazón alegre. En pocas palabras, las iglesias de gran avivamiento tienen gran alegría.

El mundo ama la alegría. Las iglesias en un estado de avivamiento que están transformando el mundo tienen una mezcla de entusiasmo, humor, pasión y perspectiva triunfal que atrae con alegría a las personas. Las personas que están cansadas, agobiadas, enfermas o peor llegan a esa atmósfera. La alegría proyecta una poderosa sensación de esperanza y futuro. No solo sucede, sino que es parte del ADN de una iglesia en avivamiento. Las personas cercanas a sus raíces se duplican rápidamente y luego resuenan esa frecuencia del Espíritu.

 

7.  Las grandes iglesias de avivamiento tienen grandes celebraciones

Las iglesias de avivamiento saben cómo celebrar. Miran el calendario y convierten una publicación fría y repetitiva en una gran celebración. ¿Navidad? ¡Ellos hacen algo increíble! ¿Pascua? Promueven un entusiasmo durante semanas antes del gran día. ¿Domingo de Pentecostés? Para una iglesia llena del Espíritu, no dejarán pasar ese día sin una proclamación total y completa de que el Espíritu Santo ha visitado al pueblo de Dios.

No puedo decir cuántas veces mi esposa y yo hemos visitado iglesias que permiten que días como la Pascua, el Día de la Madre o del Padre, el Día de la Independencia, el Día del Amigo e incluso el Domingo de Pentecostés pasen sin ni siquiera una mención. Se han acostumbrado tanto a un ritmo monótono de música y anuncios mundanos, constancia y previsibilidad que le quita la vida a cualquier motivo de celebración.

Las iglesias de avivamiento buscan razones para celebrar. Honran a sus miembros, destacan los logros, invitan a otros a participar y crean una corriente ascendente de orgullo y alegría por el Reino. Es algo intencional. El liderazgo en una iglesia de avivamiento lo vive, lo duerme, lo planifica, lo trabaja y lo ama.

Ojalá fuera posible agitar la vara de Moisés sobre cualquier iglesia, declarar diez milagros y ver cómo los avivamientos se apoderan de ella con un fuerte viento impetuoso. Pero eso simplemente no sucede. No está en los medios ni en el corazón de un hombre hacer venir un avivamiento. Sin embargo, todos nosotros podemos actuar de forma unánime para crear la atmósfera y la tierra fértil para que el Espíritu Santo traiga vida y aliento frescos a “estos huesos secos”.

Andamos por fe, no por vista. Salga y viva estos principios observados. Creo que el Espíritu Santo le ayudará “con las señales que seguirán”.

 

 

 

Mike Shields


 

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