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El avivamiento pentecostal chileno de 1909

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2018.1

Por Guillermo González R.

Willis Collins Hoover Kurt, misionero norteamericano de la Iglesia Metodista Episcopal, es sindicado como el gran promotor del más impactante despertar espiritual que ha tenido la iglesia evangélica en Chile en poco más de cien años de historia.

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Rvdo Willis Hoover, padre del pentecostalismo chileno

A partir de este poderoso avivamiento nació la iglesia pentecostal criolla. Una iglesia con muchos matices, con una gran diversidad de estructuras organizacionales y litúrgicas, y que en sus filas agrupa a no menos del 80% del universo evangélico, nacional. Una iglesia distribuida en más de 4.000 organizaciones diferentes, siendo las más numerosas y representativas, la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile y la Iglesia Evangélica Pentecostal. Ambas reclaman para sí al reverendo Willis Hoover como su fundador.

¿Cómo aconteció este avivamiento? Hoover escribe en su libro Historia del movimiento pentecostal en Chile:

“Al parecer no debe ser cosa difícil escribir una historia de cosas que uno sabe, pero al comenzar, se suscitan cuestiones que reclaman solución. En este caso se pregunta: ¿Dónde está el comienzo de este avivamiento que ha causado tanto ruido, no solamente en Chile, sino en otras muchas partes del mundo? ¿Comenzaría en 1909, cuando la iglesia entera (Metodista Pentecostal) de Valparaíso se empeñó en buscar el bautismo del Espíritu Santo? ¿o en 1907, cuando llegó a las mano del pastor (W. Hoover) la noticia del bautismo de fuego en los asilos para las niñas-viudas de la Pandita Ramabay, en la India?, ¿o en 1902 cuando la iglesia (de Valparaíso) fue movida a buscar y vivir en santidad y así estar preparada para el fuego de 1909? ¿o en 1895, cuando el pastor (W. Hoover) fue conmovido por el espectáculo de una iglesia de Chicago que vivía en constantes avivamientos? ¿o en 1889 cuando en compañía de su joven esposa, se embarcaron para servir como misioneros en Chile?

Con palabras como estas, el pastor Hoover procuró dar a entender como prendió en su corazón la idea de un avivamiento para su iglesia en la ciudad de Valparaíso, Chile. Lo que impactó al hermano Hoover fue la idea de que era posible experimentar en estos tiempos alguna manifestación del Espíritu similar a lo que relata el libro de Los Hechos.

Por otra parte, los misioneros e investigadores norteamericanos, Alice Rasmussen Schick y Dean M. Hellan Talbert, registran en su libro: La Iglesia Metodista Pentecostal, ayer y hoy, un fragmento del artículo: “El avivamiento en Gales”. En dicho artículo, escrito por el mismo Hoover y publicado por la revista “El Cristiano”, órgano oficial de la Iglesia Metodista Episcopal, señala que su primer impacto vino al saber del gran avivamiento que por aquellos días, de 1904, se estaba viviendo en Gales, un pequeño país británico2

De la forma que haya sido, lo cierto es que el avivamiento en Valparaíso empezó a sentirse desde los inicios del año 1909. Según las investigaciones de Luis Orellana, la iglesia empezó a experimentar jornadas de oración cada vez más intensas, manifestaciones del Espíritu en lenguas, sanidades y conversiones de personas que experimentaban la convicción de sus pecados 3

El avivamiento pentecostal iniciado a principios de 1909 alcanzó su expresión máxima entre agosto y septiembre. El bullicio de las reuniones y utilización de espacios públicos, provocó la reacción de la prensa y autoridades locales 4. Estas manifestaciones fueron creciendo gradualmente hasta que el domingo 12 de septiembre, cual estruendo del pentecostés, en el Libro de los Hechos, la iglesia explotó en todo tipo de manifestaciones, similares a las vividas en los otros avivamientos extranjeros. La noticia se expandió rápidamente por todas las iglesias metodistas del país.

Sin embargo, todo este mover del Espíritu no tuvo acogida entre toda la hermandad metodista, especialmente la de Santiago. El hecho que el bautismo del Espíritu fuese acompañado por la glosalalia, causaba extrañeza en la hermandad y críticas en contra de Mr. Hoover.  Además, los pastores de Santiago fueron educados en la teología modernista y miraban con recelo a  Hoover, quien se aferraba a las enseñanzas básicas de Juan Wesley.  Ellos ya habían decidido que el avivamiento de Valparaíso había llegado a “excesos” inaceptables.5

Por causa de las fuertes discrepancias entre los líderes de la Iglesia Metodista de Santiago y el pastor Hoover, en la Conferencia anual celebrada en febrero de 1910 el reverendo Hoover fue sancionado y conminado a volver los Estados Unidos.  El desafuero tenía como causa el hecho de promover doctrinas ajenas a la Iglesia Metodista Episcopal, puntualmente, enseñar “falsas doctrinas” como sanidades y bautismo del Espíritu Santo con evidencias de nuevas lenguas. Además de diseminar literatura “antimetodista”, como algunos folletos publicados en Estados Unidos y la India, referentes a experiencias sobrenaturales con el Espíritu Santo6.  El pastor Hoover no aceptó dichas acusaciones y las sanciones impuestas, y decidió renunciar a la denominación7. Esta dimisión tuvo su réplica en las iglesias de Valparaíso y de Santiago.

A la iglesia de Valparaíso se unieron las dos iglesias de Santiago, es decir, La Primera Iglesia Metodista,  cuya sede era la calle Jotabeche y la Segunda Iglesia Metodista, que residía en la calle Sargento Aldea. Estas tres iglesias, que en total sumaban unos mil miembros8 dieron origen a la Iglesia Metodista Nacional, que después se llamó Iglesia Metodista Pentecostal de Chile. Por petición de los pastores de las iglesias de Santiago, el reverendo Willis Hoover asumió como su primer Superintendente, y las iglesias de Jotabeche y Sargento Aldea, quedaron bajo el pastorado de los hermanos Manuel Umaña Salinas y Víctor Pavez, respectivamente.

Esta nueva corporación, Metodista Pentecostal de Chile, se mantuvo unida hasta el año 1932. Ese año se produjo un nuevo cisma, y así nació la Iglesia Evangélica Pentecostal, una iglesia de línea muy conservadora y tradicional en su liturgia, que se ha mantenido en el tiempo con un alto número de miembros y muy pocas disensiones. No obstante, la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile ha sufrido desde sus inicios, una infinidad de quiebres que han permitido el levantamiento de otras muchas y diferentes iglesias pentecostales, que si bien es cierto difieren en el nombre y la personalidad jurídica, mantienen su liturgia metodista pentecostal.

Como nota curiosa, y digno hacer notar, es el hecho que de casi todas las iglesias pentecostales que existen ahora en el país, son muy escasas las congregaciones que predican y enseñan sobre el bautismo en el Espíritu Santo. Para la gran mayoría de ellas, la experiencia misma del bautismo y el hablar en otras lenguas no es doctrina relevante. El pentecostalismo criollo chileno necesita un nuevo avivamiento; necesita revivir el encuentro con el Espíritu Santo que tuvo en 1909.

 

1. Willis C. Hoover. Historia del Movimiento Pentecostal en Chile. s/e s/a, pg.25

2. Alice Rasmussen S. y Dean Helland  T. La Iglesia Metodista Pentecostal  Ayer y Hoy, Tomo I  Editado por PLAN MUNDIAL DE ASISTENCIA MISIONERA EN CHILE, pg.35. año 1987

3. Luis Orellana U.  El Fuego y la Nieve; Historia del Movimiento Pentecostal en Chile 1909 1932; Editor: Ceep Ediciones Centro Evangélico de Estudios Pentecostales, pg. 17, año 2006

4. IBID, Luis Orellana U. pg.17

5. Alice Rasmussen S. y Dean Helland T. pg. 67

6. IBID, pg.126

7 IBID, pg.149

8 IBID, pg. 154

 

 

Guillermo González R.


 

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