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La Mujer y las Misiones: Un Llamado a la Defensa del Derecho Supremo

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2019.1

Por Debora.[1]

 

 

Agendas divinas que puede cambiar la historia generacional de pueblos que nunca han escuchado la verdad acerca de Jesus. Eso fue lo que ocurrió esa mañana del mes de diciembre, cuando la señora Rtn y su familia abordaron aquel barco abarrotado de personas, en su gran mayoría musulmanes.

En medio de la conversación, llamó mi atención el hecho que pertenecía a una etnia musulmán fronteriza[2], y que su vida era paralela con la mujer descrita en Juan cap 4, puesto que había sufrido divorcio cuatro veces por causa de su incapacidad de dar a luz un hijo varón.

“Este es mi aliciente para mitigar mis penas”, decía mientras masticaba una substancia alucinante, llamada siripina.

“Yo conozco un mejor aliciente que la siripina”, le conteste y así iniciamos nuestra conversación acerca de Jesús.  “Mañana quiero orar por usted, antes que lleguemos al puerto”.

Antes de las cinco de la mañana, al abrir mis ojos aquella mujer me dijo, “¡Usted dijo que quería orar por mi, y mire las horas que son!”, así que le guiamos en una oración y con lagrimas en los ojos, aceptó a Jesús como el Redentor de su vida.

Un año después, a través de ella tuvimos acceso a aquella etnia que por muchos años ha sido motivo de intercesión a nivel mundial; seguimos orando y trabajando para que ese pueblo experimente una transformación a través del Evangelio.

Según la ONU, “el 49.5% de la población mundial son mujeres y niñas, una tercera parte de ellas ha sufrido algún tipo de abuso y 781 millones de adultos analfabetos son mujeres”[3].

Miller defiende como trascendental el papel de la mujer de Dios en la missio Dei (la misión de Dios), en un mundo que históricamente, ha socavado los derechos de la mujer a través de la violencia doméstica, el abuso sexual, la pornografía, la prostitución, la trata y turismo sexual, la esterilización forzada, el aborto, la mutilación genital, el infanticidio femenino, y otros tipos de injusticias.

Además, la privación religiosa de las mujeres en los grupos no alcanzadas es una tragedia sin dimensiones. En el hinduismo se considera que el pecado de un hombre es castigado en la siguiente vida por medio de ser reencarnando como una mujer.

Los Brahmanes enseñan que las mujeres existen para adorar a los hombres a través del servicio en sumisión, a tal grado que antes de la llegada de la influencia de misioneros cristianos en la India, las viudas estaban obligadas a ser enterradas o quemadas con su difunto marido. El bajo valor de las mujeres en el budismo resultó en el aumento de la trata sexual en Tailandia que ha dejado como resultado cerca de seiscientas mil mujeres prostitutas, que producen para esta mafia cerca de quince mil millones de dólares por año.

El Islam no es menos indulgente, ya que el Al’Quran aconseja la violencia en contra de la mujer (Un-Nisa 34) “Si temes la rebeldía de tu mujer, convéncelas, sácalas de tu habitación, y golpéalas hasta que se sujeten”. Esto sumado a la poligamia modelada por su profeta, justifican la violencia doméstica, el abuso sexual de niñas y los asesinatos de honor[4].

Sólo el evangelio de Jesucristo puede restaurar la identidad, la dignidad y la libertad perdida de la mujer en medio de los pueblos no alcanzados. Por ello, el llamado al hombre y la mujer de Dios es responder al inigualable amor del Señor y, en el poder del Espíritu Santo, ser parte del  Missio Dei “viviendo redentoramente” como resultado de su gracia, proclamando las buenas nuevas de Jesucristo de manera prioritaria e intencional a los más indefensos, las mujeres y niños.

Lo que debe impulsarnos a la magna tarea de proclamar el Evangelio, “no es la búsqueda de la exaltación del hombre o la expansión de la iglesia, sino la gloria de Dios”[5] en medio de la diversidad de funciones entre el hombre y la mujer, servir en unidad para  hacer discípulos a todas las naciones.

Para desarrollar la participación eficaz de la mujer en la Missio Dei, se requiere el entendimiento de la narrativa Bíblica de la redención y la aplicación de principios en el plan de Dios para con las naciones.

La historia de Débora y Barac (Jue. 4-5) habla del principio del servicio en unidad del hombre y la mujer, para la gloria de Dios. Activistas feministas han utilizando erróneamente la historia de Deborah en el libro de los Jueces, para argumentar  sobre derechos de liderazgo y autoridad religiosa. Sin embargo, el texto Bíblico no enfatiza la victoria del hombre o la mujer, sino la victoria de Dios que trae libertad a un pueblo, a través del servicio en unidad sin rivalidad de género, con el único fin de glorificar a Dios.

Una de las conclusiones de este pasaje es que el rol de esposa y madre no obstaculizan el llamado a ser parte de la Missio Dei. Debora, quien es llamada a ser voz de Dios en tiempo de crisis de una nación, es presentada como la esposa de Lapidod resaltando la autoridad de su esposo y se llama a sí misma “madre de Israel”.

Importante mensaje en el mundo actual que ha distorsionado el sublime concepto de la maternidad; la cultura egocéntrica sumado al feminismo que defiende el aborto o el prematuro abandono de sus hijos, está causando la exterminación pasiva de países como el Japón, con una tasa de natalidad de 1.4 y de ochenta y tres países europeos cuya población adulta está favoreciendo el dominio musulmán por migración al viejo continente.

La maternidad es un reflejo del amor de Dios para el mundo. El se revela como aquel que proporciona el socorro y la nutrición a una nación, a través de su nombre el Shaddai (Dios todopoderoso) que se traduce como Shad: “seno” y dai: “todo suficiente”, en la figura maternal que amamanta a su bebe y provee todo lo necesario para vivir. Como Deborah, la mujer está llamada a ser “madre de naciones” moldeando el carácter de la generación naciente, siendo así agente de restauración de comunidades y pueblos. “La gloria de una mujer es revelar el corazón maternal de Dios a un mundo en necesidad.”[6]

Otro alto valor de la historia de Débora y Barac es el respeto mutuo de las funciones, roles y dones. Pierce menciona, “Ella surge como una sabia y protectora madre de Israel …del mismo modo, Barak como un hombre de fe invocando la presencia y orientación de Dios en la batalla a través de Debora, dispuesto a servir sin esperar a cambio el recibir el acostumbrado honor militar. Como resultado él obtiene aún más grande honor entre los notables de la fe en el libro de Hebreos”[7]. Esta historia nos recuerda la importancia de servir en unidad, sin rivalidades de género, para la gloria de Dios y la libertad de las naciones.

En el Nuevo Testamento, Jesus involucró a las mujeres en su ministerio y aún los primeros testigos de la resurrección de Jesús fueron mujeres. Es notable que María Magdalena recibió la “gran comisión” de ser testigo y comunicar el milagro de la resurrección, antes que el resto de los discípulos “ve a mis hermanos y diles” (Jn. 20:17).

En los comienzos de la Iglesia, y durante los primeros trescientos años, las mujeres desempeñaron un papel representativo en la extensión del Reino.  Esto está evidenciado en el libro de  los Hechos y en múltiples referencias en las cartas del Apóstol Pablo que muestran el involucramiento de las mujeres en la extensión de la obra misionera, sin ningún tipo de oposición entre las responsabilidades del hogar y el ejercicio de la Gran Comisión. Ejemplo de ello fue  Lidia, quien a través de su conversión y la de su familia sirvió bajo el ministerio del apóstol Pablo dando inicio a la extensión del evangelio en Europa.[8]

En el libro “Las Mujeres de la Calle Azusa”, Miller describe cómo las Asambleas de Dios desde el principio han reconocido el papel relevante de las mujeres en la missio Dei. Rachel Sizelove, luego de ser bautizada en el Espíritu junto a su esposo Josie en el avivamiento de Azusa, se trasladaron a Springfield y después de experimentar una visión “de una fuente de agua que pronto cubría toda la tierra” plantaron la iglesia Central de las Asambleas de Dios en noviembre de 1913. “Un año después, en abril de 1914, las Asambleas de Dios fueron fundadas y hoy se ha convertido en la iglesia Pentecostal más grande en el mundo”[9]

Sólo Cristo es la respuesta para la condición de esta humanidad caída que infringe los derechos de los más débiles, las mujeres y los niños. El llamado a la mujer, como parte del cuerpo de Cristo en la misión de redención de Dios para con el mundo, es defender el derecho supremo que está por encima al derecho fundamental a la vida, es el derecho a escuchar el Evangelio de Jesucristo para obtener la vida eterna.

 


[1] Debora, es el seudónimo de una misionera de las Asambleas de Dios de Colombia sirviendo desde el 2008 en el Sur Este del Asia Pacifico.

[2] Etnia Fronteriza: Grupos no alcanzados con menos del 0.1%e cristianos en su propia etnia.

[4] Darrow Miller. Opresión de la Mujer Pobreza y Desarrollo: Vindicación de la dignidad de la mujer para construir naciones sanas. (Tyler, Tx:  Editorial Jucum, 2012), 31-45.

[5][5] George Peters, A Biblical Theology of Missions (Chicago: Moody Press, 1971), 57.

[6] Miller, 174

[7]Pierce, Ronald W. 2018. “Deborah: Troublesome Woman or Woman of Valor?” Priscilla Papers 32 (2): 3–7. https://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=lsdar&AN=ATLAiACO190228003333&site=ehost-live.

[8][8] Jeff Reed. “Women and the Spontaneous Expansion of the Early Churches”.http://www.cc-amesdsm.org/download/summit/Women-Spontaneous-Expansion.pdf.7-9

[9][9] Denzil  Miller, The Women of Azuza Street:Four-Spirit Anointed Leaders of the Azuza Street Revival. (Springfield, AIA Publications. 2015), 9-19.

Deborah


 
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Comentarios: 2

  1. Casimiro Santos castillo

    Quiero suscribirme para ver si puedo recibir la revista conozca y así aprender,conoser y enseñar sobre la obra misionera
    Dios les bendiga

    • conozca_admin

      No hay venta de suscripciones a Conozca. Existe únicamente en este portal en Internet. Se dejó de imprimir en el año 2002. Lo bueno es que aquí en este portal, usted tiene acceso a todas las revistas desde 1961. Siga investigando los contenidos de este sitio por medio de los links a los diferentes años y ediciones, como también por medio de la búsqueda por titulo, autor o palabra clave.

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