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Palabras claves en Colosenses

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2019.2

Por Jorge Canto

 

La carta del apóstol Pablo a los Colosenses fue escrita desde Roma durante el primer encarcelamiento de Pablo allí, como se registra en Hechos 28:30. Por lo que se sabe Pablo escribió al mismo tiempo Efesios y Filemón entre los años 60–62 d.C.1 Como todas las epístolas paulinas tiene profundidad que a veces anonada a más de uno, y así lo expresa el mismísimo apóstol Pedro en 2 P. 3:16 cuando haciendo referencia al Apóstol de los Gentiles expresa que en sus escritos existen “algunas cosas difíciles de entender”.

Demasiados tesoros encontramos en esta carta y aquí hay tres vocablos que ayudarán a entender mejor el pensamiento paulino respecto a lo que este siervo de Dios le quería comunicar a su gente.

 

PLÉROMA: (Gr. Πλήρωμα): Este vocablo aparece 17 veces en el Nuevo Testamento y está muy cargado de significado en esta parte de la Biblia. En la Reina Valera se puede ver traducido como: plenitud, cumplimiento, llenura, remiendo (Mt. 9:6; Mr. 2:21), restauración, abundancia y llena (como en Mr. 8:20), según el contexto lo indique. Sin embargo la traducción de pléroma como “plenitud” es la que más veces se utiliza (nueve ocasiones): Jn. 1:6; Rom. 11:25; 1 Cor. 10:26, 10:28; Ef. 1:23, 3:19, 4:13; y dos veces más en la carta que nos ocupa: Colosenses en las cuales se pueden ver en los versículos 1:19 y 2:9.

Algunos piensan, con justa razón, que las líneas del 11:15-20 formaban parte de algún tipo de himno anterior a Pablo o bien un dicho o testimonio temprano, bien conocido. Pablo, habiendo aprendido ese “himno” o “dicho” que había llegado a ser muy querido para él lo hizo parte de su carta.2 La idea es llamativa, pues demostraría lo que la iglesia ya pensaba, que bien temprano en el cristianismo se sabía que ese humilde Maestro que fue crucificado y tratado como delincuente en realidad era Dios mismo.

Aunque puede parecer una palabra muy simple la doctrina que emana de los versículos donde se utiliza este vocablo es muy interesante. En la literatura contemporánea griega se mencionaba por Jenofontes en Anabasis que “el río Chalus está lleno de peces grandes”3, dato que indica que aquél torrente está pletórico de vida. El término corresponde a indicar algo exagerado, como si no hubiera espacio para nada más, algo que está ocupado totalmente y no hay lugar para un pez más.

Profundizando el versículo 2:9 uno debe hacer una pausa para analizar “deidad”. Este término en el griego es teótes (gr.θεότης) pero es muy diferente por una letra a otra palabra parecida que se encuentra en romanos 1:20: teiótes (gr. θειότης) que por una letra cambian tanto de significado que alterarían la doctrina tal como la conocemos hoy. Ambos vocablos son hapax legómena. La primera palabra indica correctamente “deidad” y la segunda de Romanos más que nada enfatiza “divinidad”, la diferencia es radical, ya que en el primer vocablo indica que en Jesús está la calidad de ser Dios, en cambio en la segunda palabra la divinidad se puede ver en las obras de la creación, la mano del Señor en todo lo creado, no y absolutamente no que la creación sea Dios.

Es así que en Jesucristo, quien es el receptor del significado “plénora”, está, en su propio ser, lleno, consumado, realizado de todo lo que el Padre indica como calidad de divino. El el versículo 1:19 se nos muestra que lo que Dios Padre es en realidad está completamente habitando en Jesús quien también es lo que el Padre es respecto a la deidad, pues el Maestro también tiene divinidad. La NTV traduce: Pues a Dios, en toda su plenitud, le agradó vivir en Cristo. El v. 2:9 es aún más claro puesto que contundentemente indica que Jesucristo es Dios y es, además, físico (corpóreo), que tiene cuerpo. La NTV traduce este pasaje: Pues en Cristo habita toda la plenitud de Dios en un cuerpo humano. Este es un mazazo a doctrinas tales como el gnosticismo y el arrianismo. Cristo no es un Dios disminuido, ni tampoco es un ente dividido o ascendido, Jesús es Dios. Ahora bien, muchos eruditos hacen hincapié en no confundir este versículo con lo que bien menciona el apóstol Juan en su evangelio: el verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros (Jn. 1:14), de hecho va más allá, pues Jesucristo es preexistente a su encarnación en la tierra.

Jesús, como bien enseña la ortodoxia, es 100% hombre 100% Dios en una unión hipostática perfecta y bien definida. Resucitó con un cuerpo corporal que tenía huesos y carne (Lc. 24:39) y sin embargo, en toda la plenitud de ser el único Dios es en ese sentido que el Señor, plenamente y no imperfectamente ni degradante, es también Dios.

Siguiendo en la interpretación del pasaje, muchos tratan de explicar lo que se quiere decir por “corporalmente” llegando a conclusiones enriquecedoras y muy bendecidas. Sin embargo, al final, lo que simplemente el apóstol Pablo parece enseñar es que Dios está, en todo lo que él es para el ser humano, alcanzable. Dios es amor y ese amor se ve materializado en Jesús. El Todopoderoso, a través del Maestro llena completamente todo pero a la vez es maravillosamente comunicable y comprensible con sus criaturas, abriéndoles paso a una comunión única y posible, que lo que tantas generaciones de humanos y civilizaciones (aunque equivocadamente) quisieron hacer: hablar con sus dioses. Nosotros, hoy, sin diluirlo un ápice tenemos a Dios a nuestro alcance y comprensión. Tal como dijo Moisés: Dt. 4:7 Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?

 

STOIJEÍON (gr. στοιχεῖον): Rudimentos, elementos.

La palabra stoijeíon aparece siete veces en todo el Nuevo Testamento. Se traduce como “elementos” en 2 P. 3:10 y 3:12 y como “rudimentos” cinco veces en Gal. 4:3, 9; Col. 2:8, 20; Heb. 5:12; ambas traducciones al final vienen significando lo mismo puesto que pretenden dar a entender que los “rudimentos” son “enseñanzas elementales”, “básicas” que no corresponden a una edad espiritual madura.

Existe la interpretación tradicional que está completamente apegada al contexto del Nuevo Testamento sobre que esos rudimentos son simplemente prácticas en las que no se debe estar perdiendo tiempo, ya que en esos ayeres se luchaba contra las falsas doctrinas que abundaban en esas épocas tanto como ahora. Los griegos llenos de filosofías bien estructuradas seducían a muchos creyentes; hermanos gentiles, otrora sofistas helénicos formaban parte de la iglesia y a veces arrastraban bagaje docrinal mundano que permeaban la enseñanza del cristianismo. A esto puede ser que Pablo llamara la atención de alejarse de ellas pues eran rudimentos de este siglo eran simplemente enseñanzas virulentas del contexto religioso pagano en el que vivía la iglesia. Por el otro lado estaban los judaizantes que trataban de introducir a las congregaciones sus ritualismos ya obsoletos, pero atractivos, a los cuales más parece referirse esta advertencia a los colosenses como “cosas elementales” que ya han pasado, o “rudimentos de este mundo” (“mundo” sería interpretado de este modo como al cúmulo de doctrinas o prácticas judías inservibles).

Pero ¡la iglesia de ayer y hoy debe tener cuidado!, puesto que hubo y habrá gente que tome palabras fuera de contexto y leyendo versiones de la Escritura como las siguientes pueda desarrollar herejías que dañen al cuerpo:

Col 2:8 Tengan cuidado. No presten atención a los que quieren engañarlos con ideas y razonamientos que parecen contener sabiduría, pero que sólo son enseñanzas humanas. Esa gente obedece a los espíritus poderosos de este mundo, y no a Cristo. (BLS)

Col 2:8 Estad alertas, no sea que alguien os engañe con falsas teorías y estériles especulaciones que se apoyan en la autoridad de los hombres o en las potencias cósmicas, pero no en Cristo. (Biblia Arcas-Fernández).

La palabra stojeíon tiene una connotación de “elemento” y, algunos, extraviando el contexto, pretenden enseñar, injertando filosofías modales o contemporáneas, elementos hasta paganos en la interpretación. Pueden creer que los “elementos” son “tierra, aire, fuego y agua” como los griegos pretendían creer, tal como Anaximandro4 o quizá, según otros extraviados, eran entes angelicales que habitan el cosmos5, significado muy lejano y enajenado al contexto escritural, muy distante a lo que el apóstol pretende enseñar en una simple revisión del contexto. El contexto muestra que a la iglesia pretendían enseñarle algunos influyentes extraviados doctrinas “según las tradiciones de los hombres”. Especialmente los judaizantes eran lo que estaba causando daño a la incipiente iglesia y por ello Pablo hace la correcta advertencia, pareciendo calificar a los ritos judíos como “mundanales”.

Hoy día se puede ver el resurgimiento de un neo-judaísmo que pretende meter en la sana doctrina de la iglesia elementos que ni funcionaron en su momento ni traerán bendición alguna a los que hoy lo practican. Por siempre debemos ya ser maduros en la manera de pensar y dejar lo básico para tomar lo más complejo y perfecto, la doctrina de todo el Nuevo Testamento. El cristiano debe abrevar siempre de la Escritura, tomando la enseñanza de ella y no prestando oido a elementos extranjeros paganos ni a elementos judaizantes que perdieron el tiempo enseñando como doctrina mandamientos de hombres (Mr. 7:8).

 

EXALEÍFOO, (Gr. ἐξαλείφω): Anular, enjugar, borrar.

Este es un hermoso verbo, sólo se usa cinco veces en todo el Nuevo Testamento. Se traduce como “borrar” en Hch. 3:19 y en Apo. 3:5. Como “enjugar” aparece en Apo. 7:17, 21:4 y como “anular” sólo en Colosenses 2:14. Esta última connotación es muy interesante, puesto que se realaciona con el “expediente” que el cristiano en general tenía en su contra.

Se dice que Pablo, al utilizar este verbo en Col. 2:14 empleó una idea de contabilidad, puesto que la palabra “acta” que se encuentra a continuación de “anulando” es muy común en todo ejercicio contractual. Efectivamente, el “acta” o “jeirógrafon” (gr. χειρόγραφον, escrito a mano o manuscrito, registro de deudas, acta) era un documento escrito puramente a mano en donde se consignaban los pagos que deberían de hacerse para el ejercicio de un contrato. Es una palabra interesante puesto que sólo aparece una vez en la Biblia. No es fácil zafarse de algunas deudas, especialmente si son onerosas.

El manuscrito contable que nos era contrario era algo que pesaba en contra de nosotros haciéndonos deudores irreconciliables con Dios. Algunos hacen referencia al siguiente texto: Mal 3:16 Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Sin embargo esta expresión es totalmente positiva y la de Colosenses tiene una seria connotación negativa.

¿Qué acta nos era contraria? El debate sobre lo que estaba en ese “manuscrito contrario” es interesante; se alude a los mandamientos de la Ley de Moisés que se han traspasado pero ya no estamos bajo esa Ley. Quizá sean los famosos “libros” que Apocalipsis menciona en Apo. 20:12. En todo caso no hay que ser tan literalistas quizá, pues lo que parece decir el apóstol Pablo es que teníamos tal cúmulo de pecados y deudas impagables con el Señor, esa lista negra era muy amplia y Satanás se aprovechaba de ella, era un documento que nos avergonzaba y era prueba de nuestra derrota, pero el día que Jesús murió ese documento fue clavado en la Cruz y fue anulada todo el manuscrito de decretos, en otras palabras, la deuda fue pagada el día del sacrificio del Cordero de Dios, haciéndonos a nosotros libres completamente, sin un pasado que nos amenace y con un gran futuro prometedor.

Todavía existen en esta bella epístola un cúmulo invaluable de términos que llenarían el corazón de cada creyente de un inefable gozo, pero será para otra ocasión que se puedan estudiar en su justa dimensión.

 


1 John F. Walvoord y Roy B. Zuck, El conocimiento bíblico, un comentario expositivo: Nuevo Testamento, tomo 3: 1 Corintios-Filemón (Puebla, México: Ediciones Las Américas, A.C., 1996), 219–220.

2 William Hendriksen, Comentario al Nuevo Testamento: Colosenses y Filemón (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007), 83.

3 Moisés Silva, ed., New International Dictionary of New Testament Theology and Exegesis (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2014), 784–785.

4 Moisés Silva, ed., New International Dictionary of New Testament Theology and Exegesis (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2014), 377–378.

5 Pedro Ortiz V., Concordancia manual y diccionario Griego-Espanol del Nuevo Testamento (Miami: Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000).

Jorge Canto


 

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