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¿Me parezco a ese profesor?

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1976 Vol 2, No.2

Aprender es tan delicioso. Y explorar las maravillas de la Biblia es más que una delicia. Sería lógico pensar, por lo tanto, que toda clase bíblica siempre será un encanto. Pero usted y yo sabemos que a pesar de lo lógico de tal conclusión, la práctica sorprende a veces con otros resultados. El que quiere ser franco y realista se acordará de algunas clases de Biblia que le parecían interminables por lo aburridas. ¿Por qué será?

¿A qué se debe el hecho de que otros profesores pueden guiar a los mismos estudiantes en el estudio del mismo tema y lograr interesarlos de tal manera que la hora de clase pasa volando? ¿Qué hacen aquellos que no hacen éstos? ¿Podremos dar con una explicación de la diferencia?

Con el intento de contestar estas preguntas he venido haciendo una encuesta entre diferentes grupos de estudiantes. El total de los que han contestado el cuestionario de la encuesta llega a 120 estudiantes de ocho diferentes países. De las cincuenta preguntas acerca de las características que pudiera tener un profesor, quince indican de manera convincente que en algunas cosas se parecen los maestros que dirigen clases monótonas. En dichas preguntas la mayoría abrumadora de participantes de la encuestas dio la misma respuesta.

Para llevar a cabo la encuesta se  les pidió a los estudiantes que hicieran memoria de la materia más aburrida que jamás hubieran estudiado a nivel del Instituto Bíblico. Cada pregunta había que contestarla de acuerdo a lo que hacía o no hacía el profesor de esa materia. No se les permitía a los que tomaron parte revelar la identidad del profesor que describían con sus respuestas, ya que el único interés que había en el proyecto era descubrir fallas en las técnicas de enseñanza. No se trataba en ningún momento de personalidades.

Veamos lo que más hacen los maestros que aburren de acuerdo a la encuesta. La casi totalidad de los participantes afirma que el profesor en la clase monótona mandaba leer en voz alta porciones del libro o él mismo largo pasajes a la clase. El hecho se presenta en un número sorprendente de casos en todo el hemisferio. No cabe duda alguna de que ésta es una de las maneras más fáciles de acabar con la motivación de una clase.

Otro factor en la pérdida de la motivación se ve en la falta del maestro de emplear ayudas visuales en la presentación de la materia. No sorprende tanto el hecho de que los alumnos se aburran cuando el profesor no presenta ilustraciones visuales, láminas o gráficas. Lo que sorprende es que tantos profesores de tantos Institutos Bíblicos, según esta encuesta, repetidamente dan clases sin NINGUNA lámina, cuadro, dibujo o ilustración objetiva para generar interés entre los alumnos.

La encuesta revela otras faltas. Rara vez el profesor de clases aburridas emplea el pizarrón. Tampoco se molesta en escribir en las tareas y exámenes sugerencias para que el alumno mejore el trabajo. No hace ningún repaso del examen después de devolver el trabajo el estudiante para que éste tenga una oportunidad de darse cuenta de qué cosas tuvo problemas y por qué.

¿Qué otras cosas tienen en común los que dirigen estudios desabridos? Les exigen a los alumnos que aprendan de memoria en forma mecánica trozos del libro de texto. No les animan a analizar y criticar las ideas del autor. No dividen la clase en grupos para realizar diferentes proyectos de acuerdo con sus intereses personales.

Aunque no en un porcentaje tan alto, se descubrieron otras características de profesores que no motivan. Muchos no hacen un plan de curso. No asignan problemas prácticos para que el estudiante los resuelva con lo que ha aprendido. No les piden a los alumnos que lleven a cabo investigaciones en otros libros.

No pretendo tocar en esta encuesta todas las causas de la falta de motivación. Pero no cabe duda de que se hayan dejado ver algunas debilidades. Si queremos lograr una alta motivación en nuestras clases, valdría la pena fijarnos en nuestras propias costumbres en el aula a ver si nos parecemos al profesor que hace dormir a los alumnos. Todos podremos superarnos estructurando mejor nuestra enseñanza a la luz de los resultados de esta encuesta.

 

Floyd Woodworth W.


 

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