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Introducción al libro de Proverbios

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2020.2

Por Maximiliano Gallardo

 

 

Proverbios pertenece a aquella expresión literaria hebrea denominada literatura de sabiduría. Este libro sobresale por su concepto de la sabiduría en términos esencialmente prácticos, a diferencia de otros libros canónicos de sabiduría que entran en el terreno de la especulación existencial (Job, con su énfasis en el sufrimiento de los justos, y Eclesiastés con su énfasis en la falta de propósito de la vida).

La palabra proverbio es la traducción del término hebreo mashal. El Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado dice:

La palabra hebrea mashal, comúnmente traducida «proverbio», puede también traducirse «comparación», «máxima», «refrán», «dicho», o «parábola». Proverbios contiene sentencias breves de carácter ético; la mayoría de los dísticos que conforman este libro pertenecen al género literario conocido como paralelismo antitético o comparativo, e iluminan verdades nacidas de la experiencia misma. (Nelson, entrada “Proverbios, libro de”).

Proverbios menciona escasamente la revelación especial mosaica (aunque sí refleja la ética de ésta), antes bien recalca la sabiduría que se alcanza a través de la observación y la experiencia (“Porque mirando yo por la ventana de mi casa, por mi celosía, vi entre los simples…” 7:6-7). El sabio ha aprendido de éstas a identificar aquello que ayuda a vivir una vida mejor y aquello que estorba, y la mejor forma de transmitir lo aprendido es a través de sentencias breves que resumen una enseñanza moral.

La sabiduría proverbial está presente en todas las culturas del mundo, ya que las personas son observadoras por naturaleza y acuñan dichos de toda índole. Lo que marca la diferencia en la sabiduría de Proverbios es que atribuye el alcanzar sabiduría al temor de Dios, y busca con los dichos sabios que las personas vivan de manera que agraden a Dios y les vaya bien.

Proverbios menciona con frecuencia tres tipos de personas: Simples, necios (llamados también insensatos) y sabios. El simple es aquella persona que carece de información, pero tiene el potencial de ser enseñada, se asocia este término con los jóvenes que necesitan alcanzar sabiduría y cordura (1:4), debido a su falta de experiencia en la vida. Sin embargo, el simple debe tener cuidado de no conformarse con su simpleza, pues puede caer en la senda de los necios (1:22). El necio o insensato es aquel que no está dispuesto a ser enseñado, y desprecia la sabiduría y la enseñanza (1:7, 22c), y debido a esto siempre se mete en problemas y no próspera. Da rienda suelta a su ira (29:11) y provoca contiendas inútiles (20:3). Insensato es también el que confía en sus propias ideas y desecha la sabiduría divina (12:15; 28:26). El sabio es aquella persona que está dispuesta a ser enseñada, y por ende a aumentar su saber, reconociendo el temor de Jehová como la base de la sabiduría (1:5, 7a).

 

Autores

En tres ocasiones se atribuye al rey Salomón la autoría de secciones del libro. Proverbios 1:1 indica: “Los proverbios de Salomón hijo de David, rey de Israel.” Luego, en Proverbios 10:1 hay un encabezamiento que dice: “Los proverbios de Salomón”. Por último, Proverbios 25:1 afirma: “También estos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá”.

Al mismo tiempo, en 22:17 se usa la expresión: “Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios”. Otra expresión semejante se halla en 24:23; “También estos son dichos de los sabios”. Esto indicaría que los capítulos 22-24 contienen material de sabiduría de otras fuentes, que fue recopilado y añadido a los proverbios escritos por Salomón. Se ha indicado la posibilidad de que estos “ancianos” guarden relación con las personas mencionadas en 1 Reyes 4:31 (Archer, p. 516), o con sabiduría de origen egipcio acomodada a la cosmovisión hebrea, específicamente del escrito La sabiduría de Amenope. Por otro lado, se ha planteado también que es más bien el libro egipcio el que refleja influencia de sabiduría hebrea y no al revés (Hoff, p. 194; Archer, pp. 522-23).

El capítulo 30 se atribuye a una persona llamada “Agur, hijo de Jaqué” (30:1) y el capítulo 31 al rey Lemuel, que tuvo como fuente a su madre: “Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre”. No hay certeza acerca de la identidad de estos personajes, se especula que ambos pueden haber sido ismaelitas convertidos a la fe de Israel, o bajo influencia de la religión hebrea (Hoff, pp. 194-195; Archer, p. 518). Otra teoría propone que “Lemuel” es ya sea otro nombre para el rey Salomón o un nombre simbólico.

La mayoría de los comentaristas judíos y algunos patrísticos han conjeturado que Lemuel es un nombre para Salomón, y que las palabras de exhortación por parte de su madre se dijeron cuando la primera parte de su reinado comenzaba a ceder a la sensualidad y el exceso; otros han sugerido que Lemuel es simplemente un nombre ideal, el que es “para Dios”, el verdadero rey que lleva una vida consagrada al servicio de Jehová (Cook, p. 7)

Cómo conclusión, podemos decir que aunque se identifica por nombre a tres autores, otras fuentes contribuyeron también a la colección de dichos sabios. La redacción final del libro se debe a uno o más editores que recopilaron proverbios de variadas fuentes para componer el libro como lo conocemos hoy.

 

Destinatarios

En el comienzo del libro se indica a quienes se tiene en mente al presentar esta colección de proverbios. “Para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo” (1:4-5). Los “simples” y los “jóvenes” parecen ser los destinatarios primarios, aunque se aclara también que “el sabio” y “el entendido” serán edificados con su contenido. Otras versiones prefieren la traducción “inexpertos” en lugar de “simples”. R. K. Harrison afirma: “El alcance del libro es predominantemente hacia los jóvenes de clase alta, ya que ellos podrían más posiblemente costearse la clase de excesos descrita en Proverbios y en otra literatura gnómica similar” (1974, p. 1012).

 

Propósito

No obstante los recopiladores tenían en mente la educación de los jóvenes hebreos en el temor de Dios, la función canónica del libro ha ido más allá de sus receptores originales para reflejar la sabiduría que se alcanza desde una cosmovisión temerosa de Dios, para ver en la observación reflexiva y la experiencia una forma de revelación de lo que Dios aprueba. De esta manera, “la misión principal de Proverbios es declarar de manera impresionante, memorable y concisa lo que significa estar plenamente a disposición de Dios” (Sanford La Sor 1994, p. 548).

 

Contenido

El libro refleja claras divisiones que demuestra un intento deliberado de los recopiladores por identificar claramente las fuentes de la sabiduría incluida.

Proverbios de Salomón

1:1–9:19

Proverbios de Salomón

10:1–22:16

Dichos de los sabios

22:17–24:22

Más dichos de los sabios

24:23–34

Proverbios de Salomón recopilados por copistas del rey Ezequías

25:1–29:27

Palabras de Agur

30:1–31

Palabras de Lemuel (enseñadas por su madre)

31:1–26

 

Fecha

Por lo general se fecha el libro según la declaración relacionada con los “varones de Ezequías” (25:1). El rey Ezequías gobernó sobre Judá entre 726-715 a.C., por lo que es muy probable que por esta fecha el libro tuviera ya establecido su contenido fundamental. No hay certeza de cuando fue añadida la sección de los capítulos 30-31, sin embargo su contenido refleja una sociedad semejante a la vida en Israel y sus vecinos antes del exilio babilónico.

 

Estilo

En el libro se combinan diferentes estilos para comunicar la sabiduría práctica. Hay secciones que se asemejan más bien a breves sermones u homilías (p. ej. 1:2-9:18; 31:10-31). Otras tienen un tema central en torno del cual se recopilan las sentencias (p. ej. 16:18-33; 23:29-35). Por supuesto también hay secciones donde se presentan los proverbios en su expresión más pura: sentencias breves con un contenido moral práctico (25:2-28).

 

Naturaleza de los proverbios

Para los sabios, la experiencia y la observación sirven como guías para establecer causas, resultados o consecuencias. El temor de Dios es la base para la sabiduría práctica en Proverbios: “El principio de la sabiduría es el temor de Dios” (1:7). Básicamente el temor se Dios se expresa en la vida del creyente cuando éste considera a Dios como Señor sobre todos los aspectos de su existencia, como se afirma en 3:5-7: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal” (énfasis añadido). En cuanto a las formas en que la sabiduría es comunicada en Proverbios, Pablo Hoff afirma: “En la estructura de los proverbios individuales se encuentran las ideas de orden, normas, reglas, valores y proporción debidas. […] También se encuentra lo que es contrario al buen orden: lo irregular, lo absurdo, la paradoja y lo imposible” (1998, 195).

 

Limitaciones de la sabiduría de Proverbios

Aunque el cristiano puede encontrar una gran riqueza de sabiduría práctica en Proverbios es importante señalar que las enseñanzas contenidas en el libro son generalizaciones que tienen alcance limitado, y deben usarse considerando las enseñanzas del resto de las Escrituras. Los proverbios no son promesas ni se cumplen en cada circunstancia.

Por ejemplo 3:2-3 afirma: “Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán”. Este proverbio parece indicar que la mera fidelidad a Dios será suficiente para tener larga vida y paz. Es cierto que esta aseveración puede cumplirse en ocasiones, pero no así en otras. Hay creyentes que han muerto jóvenes y en circunstancias violentas debido precisamente a su fidelidad a Dios.

Otro proverbio muy popular que se lee como una promesa que se cumple siempre, se halla en 22:6: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Aunque en ocasiones esto es así; en otras, a pesar de todo el esfuerzo de los padres, un hijo (o hija) criado en un hogar piadoso se aparta de Dios y nunca más se vuelve a Él. Por otro lado, hay personas que han sido criadas en hogares disfuncionales que logran superar los malos ejemplos de sus padres y viven de manera piadosa.

De la misma manera debe interpretarse el concepto en Proverbios de que el justo siempre prosperará y que al impío le irá mal. Muchas veces sucede lo contrario, el impío prospera y el justo sufre necesidades.

Douglas Stuart acierta al decir que los proverbios “…no son garantías de Dios, sino guías poéticas para la buena conducta”. (1985, 202).

 

 

Bibliografía selecta

Archer, L. Gleason, A Survey of Old Testament Introduction, Moody Press: Chicago, Illinois, 1994

Cook, C. K. (Ed.) “Proverbs-Ezekiel” en The Bible Commentary, Baker: Grand Rapids, Michigan, 1953

Fee, Gordon y Douglas Stuart, La lectura eficaz de la Biblia, Vida: Miami, Florida, 1985

Harrison, R. K., Introduction to the Old Testament, Eerdmans: Grand Rapids, Michigan, 1974

Hoff, Pablo, Libro Poéticos: Poesía y sabiduría de Israel, Vida: Miami, Florida, 1998

Nelson, Wilton M. y Juan Rojas Mayo, Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, Grupo Nelson: Nashville, TN, 1998

Sanford Lasor, William, D. A. Hubbard, y F. W. Bush, Introduction to the Old Testament, Eerdmans: Grand Rapids, Michigan, 1982

Maximiliano Gallardo P.


 

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