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Hablando todos el mismo idioma: el proceso de formación y certificación del obrero local en Panamá

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2020.1

Por Christian Thorne

 

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La Biblia nos enseña que cada creyente es importante para Dios, a su vez, todos juntos conformamos la iglesia de Jesucristo, su cuerpo, llamados a ser uno con él y en él.

“Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.” (Efesios 4:3-6)

La gran Comisión plantea a cada creyente la tarea de alcanzar a otros para Cristo, procurando que crezcan en el conocimiento de Dios a través de su Palabra y modelando en ellos las costumbres que han caracterizado a los cristianos a lo largo de la historia. Este accionar en la vida del creyente es precisamente lo que produce el crecimiento y sostenimiento de la iglesia. Para tal propósito, Dios en su gracia repartió dones y talentos a cada creyente para ministrar a sus hermanos, a su vez, asignó ministerios que procuraran el crecimiento continuo de toda la iglesia (Efesios 4:11-12).

Entendiendo el papel que debe representar la iglesia local equipando a cada uno de sus miembros, el Apóstol Pablo insta a su hijo en la fe, Timoteo, a que procurara desarrollar características muy puntuales en los creyentes que conformaban la congregación a su cuidado (2Tim2:2). Esta particular instrucción nos permite observar que es la iglesia local el elemento donde Dios coloca al creyente para interactuar con otros y desarrollarse como parte del cuerpo de Cristo. El desafío es que cada creyente sea intencional en perfeccionarse de forma tal que agrade a Dios según lo que ha establecido en su Palabra:

“Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que interpreta rectamente la palabra de verdad.” (2Ti 2:15)

Dos mil años más tarde, continuamos con el propósito de desarrollarnos como servidores de Cristo según estas mismas premisas. Dios es quien llama y ante quien nos debemos presentar “aprobados”. A su vez, es la iglesia quien da testimonio de fidelidad, capacidad y compromiso en el servicio de cada uno de sus miembros.

Las Asambleas de Dios de América Latina, a través del Servicio de Educación Cristiana (SEC), procura la búsqueda de la excelencia en los servidores del Señor, ofreciendo programas y recursos para alcanzar este fin. Por años ha sido quien coordine los esfuerzos educacionales de los ministros de más de 19 países que conforman esta organización. La consulta constante ha permitido conocer las necesidades que la iglesia actual posee, y cómo estos esfuerzos formativos permiten desarrollar servidores idóneos, fieles a Dios y su iglesia. Cada obra nacional es quien establece las pautas bajo las cuales se forjan sus servidores, reconociendo a través de credenciales oficiales su labor ministerial. Estas credenciales son otorgadas en diferentes niveles, según la obra ministerial que se desarrolla, la capacitación continua que reciba el ministro y sus años de servicio fiel.

En agosto del 2018, El SEC realizó una encuesta entre los líderes educacionales de los países que la conforman, haciendo preguntas que orientaran al descubrimiento de los factores que primordialmente procuran los diferentes Concilios para otorgar las credenciales a sus ministros. Esta encuesta arrojó información relevante, digna de ser analizada.

Primeramente, En casi todos los países se distinguen de 3 a 4 niveles de credenciales, siendo la mayor “Ministro Ordenado”, para la cual, además de la experiencia ministerial, es requisito obligatorio un grado de estudios bíblicos  formales. En algunos países (63%), exigen haberse graduado del Instituto Bíblico, y el resto de países (37%), exigen estudios superiores, licenciatura o similar, reflejando en general una fuerte relación entre el nivel de credencial y el grado de capacitación formal obtenido por el ministro, sumados a la experiencia ministerial y la fidelidad del obrero. En general, los programas formativos que ofrece el SEC son valiosos, desde los Institutos Bíblicos como su nivel ministerial (Plan Básico), hasta los programas de licenciatura y maestría que brinda a través del Instituto de Superación Ministerial (ISUM) y la Facultad de Teología respectivamente. Es un largo camino para llegar a la última credencial, pasando por años de servicio, inicialmente como Obrero Cristiano y luego Ministro Licenciado en la mayoría de los casos.

Otro factor apreciable que arrojó el análisis de la mencionada encuesta, es que el proceso formativo del creyente empieza en la iglesia local, por lo que el 32% de los países han implementado una cuarta credencial (inicial) para reconocer el valioso rol de los obreros locales. Sin embargo, aunque el 89% de los países miembros del SEC afirman tener un programa de formación cristiana para las iglesias locales, solo el 63% de las obras nacionales otorgan reconocimiento oficial a esta formación inicial del creyente como servidor en su iglesia local, percibiendo este factor como el eslabón más débil de la cadena formativa del ministro cristiano.

Este último dato despertó el interés de los líderes de Asambleas de Dios de Panamá, ya que este país, al momento de la encuesta, era uno de los que no tenía un programa nacional de formación para sus iglesias, por ende, no exigían ni certificaban los procesos que pudiesen desarrollarse aisladamente en algunas de sus iglesias. Un análisis posterior reflejó que este factor podría ser la razón de fondo por la que algunas de sus iglesias locales adoptaron prácticas diferentes, alentadas por otras corrientes teológicas, que los distraían de la sana doctrina bíblica que el resto de la organización confiesa y práctica. Es por esto que, siendo conscientes del deber de preservar pura la fe y las doctrinas bíblicas fundamentales que han abrazado como organización cristiana, El Concilio General de Las Asambleas de Dios de Panamá, identificó la necesidad de que toda su feligresía “hable el mismo idioma”, o sea, que exista unidad doctrinal en lo que se enseña a cada creyente en las iglesias de la organización. Para tal fin se decidió unificar el contenido de los programas de formación cristiana que se brinda en las iglesias locales, siendo conscientes de que cada una tiene su propia personalidad, su propia asignación dentro del cumplimiento de la gran comisión, pero todos juntos son un solo cuerpo, por ende, los debe unir la misma fe.

 

EL PROGRAMA

Habiendo reconocido esta debilidad en el proceso de formación ministerial, el liderazgo educativo panameño se avocó a la tarea de elaborar un programa integral, balanceado, que contemplara cada aspecto del conocimiento que debe adquirir el creyente en esta etapa de su formación. A su vez, debía estar debidamente alineado con los programas internacionales de Las Asambleas de Dios en los niveles superiores de formación ministerial. Para este propósito se hicieron las consultas con las autoridades del SEC, específicamente con la Dirección del Nivel Iglesia Local, los cuales presentaron algunas opciones desarrolladas por ministerios educativos avalados por toda la organización, que reúnen las características teológicas y funcionales que se pretenden conseguir.

Luego de considerar todas las extraordinarias opciones, la Dirección de Educación Cristiana de Panamá, se decantó por el programa de discipulado de Global University, específicamente sus series Vida Cristiana y Servicio Cristiano, además de su programa de Evangelismo y Discipulado de Niños. Cada una de estas series está elaborada con un excelente diseño didáctico, bien estructurada, balanceada en cada área de la formación cristiana, y con acceso a toda la bibliografía para respaldarla, optimizando así el proceso enseñanza-aprendizaje. El programa contempla una sección infantil, pedagógicamente estructurada para la instrucción bíblica de los niños, tomando en cuenta su edad en la metodología de enseñanza. A su vez, mantiene unidad y continuidad con las etapas siguientes como jóvenes y adultos.

Este programa contiene toda la literatura por asignatura, con facilidad para su reproducción autorizada localmente, en formatos fácil de distribuir a todo el país. Además, económicamente accesible, permitiendo llegar a toda la iglesia nacional a costos razonables, con disponibilidad del material escrito en todo momento. Otro factor considerado es su flexibilidad, que, a pesar de su estructura formal, permite adaptarse a las necesidades particulares de cada iglesia local, según su propia identidad ministerial.

A continuación una breve descripción del programa en sus cuatro niveles:

 

Nivel 1– Serie Vida Cristiana (Conociendo a Cristo)

Ayuda a los nuevos creyentes a explorar temas fundamentales de la vida cristiana. Consta de seis cursos o asignaturas básicas y doce opcionales. Los cursos cubren importantes áreas de la formación cristiana integral como La vida espiritual, Biblia, Teología, Iglesia, Ética cristiana y Servicio.

Incluye seis asignaturas: Su vida nueva, ¿Quién es Jesús?, Cómo estudiar la Biblia, Lo que hacen las iglesias, El Amigo que le ayuda, Evangelismo personal.

 

Niveles 2,3,4- Serie Servicio Cristiano (Capacitación).

Está diseñada para llevar a los creyentes a un conocimiento pleno y suficiente de la Palabra y la obra de Dios. Entrega un enfoque profundo al estudio bíblico y su aplicación, a través de la enseñanza, dones espirituales, evangelismo personal, discipulado, y otros temas importantes. Dieciocho cursos o asignaturas, divididos en tres niveles de seis cursos cada uno. Mediante un enfoque sistemático al estudio ayudará a que los creyentes sean más competentes en las obras del ministerio.

IMPLEMENTACIÓN

Significó un gran desafío presentar a todo el cuerpo pastoral el nuevo programa, y que estos lo aceptaran e implementaran. Para algunos fue la respuesta a sus oraciones de muchos años de poder acceder a contenidos cristianos de sana doctrina, que permitieran el estudio sistemático de La Palabra de Dios. Para otros, que ya poseían programas educativos desde hace muchos años en sus iglesias, estaban más reacios a dejar atrás lo que tenían para adoptar un nuevo programa. Gracias a Dios, el Espíritu de Unidad reinó en medio de la iglesia, y en asamblea nacional, La Dirección de Educación Cristiana de Panamá presentó y se aprobó por consenso general el nuevo PROGRAMA GENERAL DE FORMACIÓN CRISTIANA PARA LAS IGLESIAS LOCALES.

Para este gran logro fue determinante el respaldo institucional de las autoridades conciliares, quienes reconocieron que un obrero aprobado por Dios, como señala Pablo a Timoteo (2Tim 2:15), es llamado a servir con excelencia, recibiendo su instrucción por conducto de la iglesia local donde El Señor lo colocó, forjando su carácter y afirmando su compromiso de servicio. Este esfuerzo formativo daría como resultado no solo la aprobación divina, sino también la certificación de la iglesia organizada, otorgándole credenciales como pre-obrero cristiano (primera credencial que otorga Las Asambleas de Dios de Panamá). Esta certificación viene a constituirse en uno de los requisitos para ingresar al Instituto Bíblico, y así aspirar a las siguientes credenciales ministeriales.

Luego de aprobado el nuevo programa, La Dirección Nacional de Educación Cristiana procedió a difundirlo por todo el país, exponiendo al detalle los elementos que lo componen, la metodología de implementación, capacitando a los maestros bíblicos de las iglesias para trabajar con este material, de forma tal, que se aprovecharan al máximo los recursos didácticos que los libros de texto ofrecen, sin dejar de lado el toque personal que identifica a cada maestro y ministerio local.

El programa en su implementación se caracteriza por su flexibilidad, permitiendo que cada iglesia pueda realizar las adecuaciones del pensum a su énfasis ministerial particular, entregando así una formación que responda a las necesidades de la iglesia local en la cual se desarrolla y sirve el creyente.

Con la aprobación y supervisión de los representantes nacionales de Global University, y el apoyo del Centro de Recursos y Asesoría (CRA), La obra nacional produjo todo el material didáctico, según cada nivel, distribuyéndolo oportunamente a cada iglesia, de acuerdo a su zona y distrito dentro del esquema de la organización. Esta distribución se realizó justo a tiempo para cumplir con el calendario nacional de las escuelas bíblicas de las iglesias locales, y el cronograma de implementación que se había trazado. No obstante, existen iglesias que se sumaron posteriormente a la implementación del nuevo programa, por lo que se tuvo que ofrecer asesoría personalizada a las iglesias que lo requirieran, logrando así integrarlos oportunamente al programa nacional.

El liderazgo nacional por medio de la Dirección del Nivel Iglesia Local, está dando seguimiento a todo el proceso de implementación, asesorando a cada iglesia en sus necesidades y desafíos particulares en la implementación del programa. Con los eventos mundiales relacionados a la pandemia provocada por el Covid-19, el proceso de estudio en las iglesias locales se detuvo momentáneamente. No obstante, esta situación motivó a la creación de plataformas virtuales para que la iglesia local pudiese seguir cumpliendo con su labor de discipulado, demostrando una vez más, que las dificultades que atravesamos en la vida sirven de inspiración y motivación a la creatividad, aprovechando los recursos y tecnologías de información y comunicación (TIC), como herramientas efectivas para cumplir con la gran comisión. Ahora el aula de clases es una plataforma virtual, y cuando se pensaba que el cierre de los templos obstruiría el proceso de discipulado de las iglesias, hemos visto con asombro que se ha convertido cada dispositivo electrónico en un salón de clase y cada creyente en un alumno bíblico.

Todo este proceso de implementación del nuevo programa de formación cristiana para la iglesia local, ha despertado un deseo general de estudiar La Palabra en medio de las congregaciones, aumentando significativamente el porcentaje de la feligresía vinculada al discipulado. El entusiasmo es generalizado, aún para los maestros, que ven con alegría el desafío de adaptarse a las nuevas clases, desarrollando novedosas metodologías para su impartición. El liderazgo nacional de Las Asambleas de Dios de Panamá está convencido de que este es el inicio de un proceso que producirá a mediano plazo, una generación de obreros locales capacitados y comprometidos con Dios para servir a la iglesia donde se desarrollan, y que a su vez estimulará en muchos el descubrimiento de vocaciones ministeriales. Este semillero de servidores debe provocar un aumento sustancial en el número de estudiantes en los Institutos Bíblicos del país, por lo que ya se está en proceso de implementación de los nuevos planes de estudio, diseñados por el SEC, que incluyen el desarrollo de énfasis ministeriales prácticos dentro de su programa formativo. Es un programa integral, que inicia en la iglesia local, continúa en los Institutos Bíblicos, pasando luego a las instancias superiores de estudios ministeriales.

La obra no ha culminado y todavía queda mucho trabajo para alcanzar la implementación total del programa educativo para las iglesias locales a nivel nacional. El objetivo debe ser claro para todos, “generar obreros aprobados por Dios”. Para esto debe existir un esfuerzo coordinado entre todos los protagonistas del proceso formativo del creyente, siendo supervisado y certificado por el liderazgo de la iglesia nacional. Se espera que el ejemplo de Las Asambleas de Dios de Panamá estimule al resto de países que conforman el SEC a tomar medidas similares, tendientes a reforzar esta primera etapa de la formación cristiana, trabajando vinculadamente con los siguientes niveles de formación ministerial.

Seguimos confiados de que El Señor de la mies, aún en medio de las dificultades por la que atraviesa la iglesia en la actualidad, seguirá proveyendo los recursos y la sabiduría para adaptarnos y salir adelante con la misión que se nos ha encomendado. Él está pronto a venir en busca de su iglesia única, unida y ungida, que procura “hablar el mismo idioma”.

 

 

Christian Edward Thorne Mendoza
El autor actualmente se desempeña como Coordinador de Calidad Educativa del CRA, Miembro del Comité Administrativo del SEC, Representante y profesor de ISUM y Global University en Panamá. Es Director Nacional de los Institutos Bíblicos de Panamá, donde enseña las cátedras de Teología Bíblica y Sistemática, Hermenéutica y Libros de Juan. Pastor de la Comunidad Cristiana La Gran Familia (Ciudad de Panamá). Casado con tres hijos.

Christian Thorne


 

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