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¿Qué pasa con el Movimiento Raíces Hebreas?

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2021.1

Por Jaime Mazurek B.

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Somos concientes de la tendencia que existe en muchas iglesias evangélicas y pentecostales de procurar destacar las raíces hebreas de nuestra fe cristiana, mediante el uso de shofares, banderas, danzas y hasta celebraciones de la fiestas judías como Shabbat, Pascua y Tabernáculos. En algunas instancias hermanos se han hecho circuncidar, o cambiado su nombre castellano a un nombre hebreo. Muchos rehusan llamar a Cristo “Jesús”, sino solamente “Yeshúa“. Que conste que no se trata de personas judías, sino gentiles, que piensan que al adoptar estas características y costumbres judías se convertirán en cristianos más auténticos y más bíblicos.

Cabe entonces hacer las preguntas: ¿Es bueno esto? ¿Es correcto? ¿Es necesario?

Es innegable que el cristianismo tiene raíces en el judaismo y la cultura hebrea. Jesús fue un judío, que nació y vivió en la tierra de Israel, cumpliendo las tradiciones judías. De la misma manera ocurrió con los doce discípulos. Sin duda es muy importante que todos conozcamos las importantes particularidades de la historia y cultura espiritual hebrea, pues tal conocimiento puede enriquecer nuestra comprension de la vida y ministerio de Jesús, como también de los apóstoles y las epístolas que escribieron. Pero hay una gran diferencia entre “conocer” las particularidades de la fe y culto judío y estar obligados a “cumplir” todas aquellas particularidades.

La gran comisión de Jesús consistió en que sus discípulos fuesen por todo el mundo, predicando el Evangelio y, haciendo discípulos en todas las naciones (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15; Lucas 24:46,47; Hechos 1:8). Luego de Pentecostés, como resultado de la persecución de los creyentes en Jerusalén, y el llamado divino de Pablo a una vida misionera, el evangelio efectivamente comenzó a llegar a diversas nacionalidades y culturas. Y ahí sucitó el problema que se sigue debatiendo hasta el día de hoy. Siendo que Jesús fue un judío, ¿deben sus seguidores – sin importar de dónde vengan – procurar asumir la cultura social y religiosa judía, cumpliendo todas las leyes dadas a Moisés?

En Hechos 15 se narra lo que fue el gran Concilio de Jerusalén, donde a los creyentes gentiles no se les impuso requisitos de circuncisión ni de ciudadanía judía, sino el pleno abandono de la idolatría y la inmoralidad sexual y la abstención de comer sangre y lo ahogado (Hch. 15:29), cosas que la ley de Moisés requería de los extranjeros, no convertidos a la fe hebrea, que vivían en medio de los israelitas (Lev. 17:8-10; 20:2).

A pesar de los esfuerzos de Santiago, Pedro y los demás líderes en el Concilio, ha perdurado bastante confusión acerca de cómo los gentiles que llegan a Cristo han de relacionarse con el mundo judío, y hoy no es excepción.  Estamos en el tiempo presente viendo un auge de enseñanzas y dinámicas que afirman que el cristianismo actual se ha distanciado demasiado de sus ¨raíces hebreas”.

En consecuencia de esto, hallamos iglesias evangélicas, pentecostales, donde líderes y creyentes exclusivamente gentiles – sin una gota de sangre judía – procuran introducir elementos del judaismo a su culto y fe, cosas tales como shofares, danzas, menorás, arcas del pacto, banderas de Israel, y la celebración de las fiestas judías. Algunos van más allá, practicando una dieta exclusivamente kosher, la circuncisión de los hermanos incircuncisos, cambiando sus nombres castizos por nombres hebreos, y hasta prohibiendo el uso de la palabra “Jesús”, por considerarla un intromisión pagana, a favor del nombre hebreo “Yeshua“. Esta corriente teológica se llama el “Movimiento Raíces Hebreas”.

Existe además, una expresión aun más extrema de esta doctrina, que se identifica como el “Torahismo”, la cual afirma que Jesús fue, efectivamente, el Mesías esperado, pero que no era divino.i El Torahismo es, sin duda, una peligrosa herejía.

Obviamente todo esto es causa de bastante confusión y división. En las siguientes líneas procuraré examinar esta corriente a la luz de la Palabra de Dios.

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EL JUDAISMO MESIANICO

En primer lugar, no se debe confundir al Movimiento Raíces Hebreas con el “Judaísmo Mesiánico”. Son dos cosas muy, muy diferentes.

El judaismo mesiánico consiste de la comunidad de personas auténticamente judías, personas que nacieron en hogares judíos y que fueron formados en la fe y las disciplinas religiosas judías, pero que han creído en Jesús de Nazaret como el Mesías de Dios, y lo confiesan como su Señor y Salvador.

Quienes practican el judaísmo mesiánico generalmente procuran no abandonar su cultura y contexto judíos. Creer en Jesús no significa abrazar una cultura diferente, tal como tampoco sucede con personas de otras etnias al convertirse al cristianismo. Los judíos mesiánicos aun hablan hebreo, celebran Shabbat y otras fiestas hebreas como Pascua y Tabernáculos, asisten a las sinagogas (mesiánicas, o si no hay, las ortodoxas), y viven un estilo de vida judío, pero cristiano, haciendo ajustes a sus oraciones, ceremonias y ritos donde es necesario destacar la mesiandad y la divinidad de Jesucristo. Es decir, no son muy diferentes a los cristianos del primer siglo, de la Iglesia de Jerusalén.

El judaismo mesiánico ha existido ininterrumpidamente desde el primer siglo, a pesar de sufrir muchas penurias, por un lado, de sus compatriotas judios y por otro, de cristianos gentiles.

Ya antes de la crucifixión de Jesús, los líderes de Israel habían determinado que todo judío que lo reconociera como el Mesías, debía ser expulsado de la sinagoga (Juan 9:22). Eso era más que simplemente prohibir su ingreso al edificio, sino que lo cortaba de toda actividad social, religiosa y económica dentro de la sociedad judía.

Después de la conquista romana de Jerusalén en el año 70, el judaismo rabínico aumentó su persecución de los judíos “nazarenos”, como se les decía. En el año 80 se añadió una frase a la oración matinal shemoneh esreh, que decía, “Que todos los nozrim (nazarenos) y minim (herejes) perezcan en un instante.”ii

Las cosas se complicaron aun más durante la Segunda Guerra Judía-Romana (132-135aD) cuando se levantó Simon ben Kosiba, proclamándose ser el Mesías conquistador, el bar Kochba, “Hijo de la Estrella” mencionado en Números 24:17. Los judíos creyentes en Jesucristo rehusaron seguirle y huyeron a Pella, cosa que el resto del pueblo judío tomó como un imperdonable acto de traición y cobardía.

Tampoco hubo mucha aceptación de los judíos mesiánicos de parte de la Iglesia durante la era imperial. Cuando el emperador Constantino llamó a los obispos a reunirse en el Concilio en Nicea (año 325), no invitó a ninguno de los dieciocho obispos judíos mesíanicos que existian en aquel tiempo.iii Durante los siglos posteriores, judíos creyentes en Cristo fueron obligados a cambiar de nombre y a asumir la cultura católica dominante, escondiendo sus origenes hebreos de todos los demás. Durante la Edad Media el anti-semitismo alcanzó niveles extremos. Mas de cincuenta mil judíos fueron masacrados solamente en España.

Las condiciones para los judíos mesiánicos mejoraron algo con la Reforma Protestante, al interesarse los reformadores en aprender más sobre el judaismo y la lengua hebrea. Durante los siglos diecisiete y dieciocho se levantaron importantes ministerios protestantes dedicados a la evangelización de judíos. En 1866 se estableció en Inglaterra la Alianza Cristiana Hebrea, una agrupación de creyentes dedicada a la plantación de congregaciones de judíos mesiánicos. A partir de 1925, esta organización se extendió por todo el mundo. Hoy es conocido como La Alianza Judía Mesianica Internacional. También existen otras agrupaciones como Jews for Jesus (Judíos para Jesús), la Unión de Congregaciones Judías Mesiánicas, la Fraternidad de Congregaciones Mesiánicas, y la Federación Internacional de Judíos Mesiánicos.iv Estas organizaciones se esfuerzan en evangelizar a sus compatriotas judíos, para que conozcan al Mesias esperado. Hoy hay más de trescientas congregaciones de judíos mesiánicos en los Estados Unidos y más de noventa en Israel.v

Tristemente, los judíos mesiánicos siguen siendo victimas de discriminación de parte de sus compatriotas judíos. En la actualidad, si son descubiertos como creyentes en Jesús el Mesías, son excluidos de toda actividad en la sinagoga local. Por eso, han tenido que formar sus propias sinagogas mesiánicas.
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EL MOVIMIENTO RAÍCES HEBREAS

Por otro lado, el Movimiento Raíces Hebreas actual consiste de cristianos étnicamente no-judíos, es decir, gentiles, quienes creen que todos los creyentes en Cristo – sin importar su lugar o familia de origen – deben vivir según todas las leyes y obligaciones de los libros de Moisés (la Torah), como también las imposiciones posteriores del judaismo rabínico.vi

Basta una mirada a una página en Internet de una iglesia que fomenta el retorno a las “raíces hebreas” para entender su creencia.

Creemos que la TORAH de Moshé (Moisés), es la revelación inicial de Elohim, no solamente para Israel, sino para toda la humanidad; es la base de los Pactos en relación con YHWH, es el fundamento de la Escritura y su revelación del Mashiaj Yeshúa (El Mesías, Jesús). Por esto estamos dedicados a educar a los seguidores de YESHUA (Jesús) en el panorama completo de las Escrituras; para enseñar a los creyentes como vivir una vida acorde a la revelación para este tiempo, sin desestimar las instrucciones dadas por YESHUA, así como por los Apóstoles y profetas. (Efesios 2:20)vii

Este movimiento afirma que la Ley de Moisés, dada bajo el viejo pacto, sigue siendo ley vigente para todo creyente en Cristo, de todo tiempo y lugar. Entre otras cosas, eso incluye:

  • Reposo estricto en los días sábado (Shabbat)
  • Dieta de comidas kosher
  • Circuncisión de los varones
  • Celebración de las fiestas judías Pascua, Pentecostés, Tabernáculos, Januká y Purim.
  • Viajes a Israel

Defienden su postura citando las palabras de Jesús en Mateo 5:17, 18:

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Insisten que con estas palabras, Jesús declaraba que la Ley estaría vigente para todos, incluyendo a los gentiles, para siempre.

El problema se complica más al conocer las enseñanzas del movimiento. Creen que el cristianismo actual está sumamente contaminado de influencias paganas grecorromanas, incluyendo el uso del nombre “Jesús”, palabra que se debe reemplazar con “Yeshúa“. Prohiben la celebración de la Navidad, por considerarlo una fiesta pagana. Prefieren no ser identificados como “cristianos”. Algunos caen en el Torahismo, negando las doctrinas de la divinidad de Cristo y de la Trinidad.viii

Vemos, entonces, que el Movimiento Raíces Hebreas nos presenta un desafío enorme, que demanda una respuesta clara y segura.

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LA RESPUESTA NEOTESTAMENTARIA AL MOVIMIENTO RAÍCES HEBREAS

Al considerar las aseveraciones del Movimiento Raíces Hebreas, no tenemos mejor recurso que ir al Nuevo Testamento para ver cuál fue, en verdad, la realidad que debían vivir los cristianos gentiles, según las enseñanzas de Jesucristo y los apóstoles.

¿Qué tal queda este movimiento a la luz del Nuevo Testamento? Veamos algunas verdades importantes que iluminan el asunto.

 

1. El nombre “Jesús” (en griego iesous) fue usado por todos los escritores del Nuevo Testamento, y en ninguna instancia fue transliterada al hebreo, yeshúa. Esto está plenamente comprobado por la arqueología y la paleografía, que ha descubierto literalmente miles de manuscritos y fragmentos de manuscritos de los textos del Nuevo Testamento. No hay evidencia alguna de que siquiera un solo escritor neotestamentario llegó a usar una sola vez, el nombre hebreo yeshúa en lugar del nombre griego iesous al escribir. Si los apóstoles no tenían problema con el nombre “Jesús”, ¿para qué tenerlo nosotros ahora?

Además, casi no se hablaba en hebreo en la Judea de los tiempos de Jesús, sino arameo y griego. En arameo, su nombre hubiera sido Yéshu, fonéticamente igual a Iesous.

 

2. Las palabras de Mateo 5:17, 18 deben ser comprendidas en su debido contexto literario y en el contexto de todo el Nuevo Testamento. Cuando Jesús dijo que no había venido para abrogar a los profetas, también añadió algo más importante, “no he venido para abrogar sino para cumplir“. Es decir, él vino para mostrarse como el perfecto cumplimiento de todo lo anticipado en las leyes, ceremonias y fiestas judías.

“Cumplir” no es lo mismo que “obedecer”. Cristo no dijo que vino para simplemente obedecer las leyes sino para cumplirlas. Yo podría obedecer alguna ley de Moisés, pero eso no me convierte en el cumplimiento de aquella ley; pero Jesús sí vino como el cumplimiento de la Ley. Es decir, el objeto a la cual la ley apuntaba y señalaba.

En el Evangelio de Juan se aprecia como Jesús irrumpía en las fiestas para declarar que todo aquello se trataba de El.

  • ¡Yo soy el pan de vida!“, exclamó Jesús en tiempo de la Pascua, cuando se recordaba como Dios dió el maná en el desierto.
  • ¡Yo soy la luz del mundo!“, declaró cuando los sacerdotes encendían las grandes antorchas en el patio del Templo en la noche cúlmine de la Fiesta de Tabernáculos.
  • ¡Si alguno tiene sed, venga a mi y beba!” exclamó cuando los sacerdotes vertían el agua sacado del estanque de Siloé, sobre el altar. De estas maneras Jesús mostraba como todo lo que se celebraba en dichas fiestas apuntaba hacia él.
  • Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Juan 5:39).

La Ley está plena y perfectamente cumplida en la persona de Jesucristo. Ahora estamos bajo un Nuevo Pacto (Mat. 26:28) – cosa que fue anticipada por los profetas (Jer. 31:31,32) – y vivimos bajo la Ley de Cristo, la cual es resumen de todo lo esencial de la ley mosáica (Rom. 13:9), y que se detalla en las páginas del Nuevo Testamento.


3. En todas las versiones de la Gran Comisión, tanto en Mateo, Marcos, Lucas y Hechos, no se dice nada en absoluto sobre primeramente convertir a los gentiles al judaismo para que sean “cristianos más auténticos”. Nada hay sobre imponerles las leyes del Torah. La orden es ir por todas las naciones, anunciando el evangelio de Cristo de tal manera que crean en El, bautizarles y enseñarles las cosas que Jesús ha enseñado.

 

4. Al pensar en las palabras del Apóstol Pablo, un judío mesiánico quien fue llamado por Dios para evangelizar a los gentiles, ¿Cuál fue su actitud como creyente en Jesús, sobre el judaismo en general? y ¿Acaso Pablo se esforzó en requerir el cumplimiento de obligaciones mosaícas de sus convertidos gentiles? William Varner señala tres importantes observaciones sobre esto:

 

4.1. El apóstol Pablo describió a su vida previa en el judaísmo como algo que fue parte de su vida pasada, no como algo de su vida presente.ix

La única vez que Pablo emplea la palabra “judaismo” (᾿Ιουδαϊσμῷ) es en Gálatas 1:13,14:

Porque vosotros habéis oído acerca de mi antigua manera de vivir en el judaísmo, de cuán desmedidamente perseguía yo a la iglesia de Dios y trataba de destruirla,y cómo yo aventajaba en el judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, mostrando mucho más celo por las tradiciones de mis antepasados. (LBLA)

Pablo describe como su “judaismo” lo había conducido a la violencia contra la Iglesia y a la arrogancia del celo extremo. En los versículos siguientes declara que Dios lo había apartado y llamado para un ministerio enfocado en los gentiles. Aunque siguió siendo judío, dejó de identificarse como uno afanado en vivir ese “judaismo” que tan mal le había servido.

Al escribir a los filipenses, Pablo testificó:

. . . aunque yo mismo podría confiar también en la carne. Si algún otro cree tener motivo para confiar en la carne, yo mucho más:circuncidado el octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, hallado irreprensible.

Pero todo lo que para mí era ganancia, lo he estimado como pérdida por amor de Cristo.Y aún más, yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo, (Filipenses 3:4-8 LBLA)

Pablo identifica en primer lugar, tres cosas de su realidad judía que le eran intrínsecas, cosas tocantes a su nacimiento y crianza, fuera de su control:

  • circuncidado al octavo día
  • Israelita, de la tribu de Benjamín
  • Instruido en la lengua, historia y fe hebrea desde la niñez

Y luego identifica a tres cosas que él mismo hizo cuando adulto para destacarse aun más en el judaismo:

  • en cuanto a la ley, fariseo
  • en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia
  • en cuanto a la justicia de la ley, irreprensible

Pablo había sido el judío perfecto, dedicado a la observación rigurosa del Torah en todo aspecto de su vida, al punto de desarrollar en él un celo extremo por la ley. Sin embargo, llegó a entender que esas cosas, en vez de atraerle a Cristo, el Mesías, le eran un impedimento para llegar a Cristo, un obstáculo que llegó a considerar como basura y estiércol.

 

4.2. El énfasis en el judaísmo tiende a promover las divisiones que la obra redentora de Cristo ya ha derribado.x

Un tema que le apasionaba al apóstol Pablo era la unidad de la Iglesia, a pesar de ser conformada por personas provenientes de diferentes culturas. Esto se aprecia muy bien en Efesios 2:14-16:

Porque El mismo es nuestra paz, quien de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,aboliendo en su carne la enemistad, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz,y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad.

Este es un pasaje breve pero complejo. ¿A qué se refiere “la pared intermedia de separación“? Algunos opinan que se refiere literalmente a una pared que existía en el Templo de Herodes en Jerusalén que limitaba el acceso de gentiles hacia adentro. Pero Pablo mismo identifica lo que separaba a los gentiles de los judíos, “la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas“. La única manera que un gentíl podía ganar acceso a los espacios interiores del Templo era por conversión al judaísmo, cumpliendo con todos los mandamientos y todas las ordenanzas. Pablo anuncia que ya no es así. Cristo mismo abolió esos requisitos, abriendo el acceso al Padre para los gentíles.

. . . porque por medio de El los unos y los otros tenemos nuestra entrada al Padre en un mismo Espíritu. Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios, (Efesios 2:18,19 LBLA)

Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios;no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:8,9 LBLA)

Varner comenta:

Pablo no abroga la ley como Palabra de Dios o como una guía moral, pues cita a uno de los diez mandamientos en Gal. 6:2. Lo que queda abolido es la ley como un conjunto de ordenanzas que excluye a los gentiles. La instrucción moral de la ley continúa, pero Pablo no tolera ningún ejercicio de la ley que excluye a los gentiles o que los obliga a hacerse judíos.xi

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4.3. El énfasis en el judaísmo destaca la “sombra” de las prácticas tipológicas y simbólicas del Antiguo Testamento, cuando debieramos estar enfatizando la “realidad” de sus cumplimientos neotestamentarios.xii

En tercer lugar, Varner hace referencia a las palabras de Pablo halladas en Colosenses 2:16,17

Por tanto, que nadie se constituya en vuestro juez con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo; cosas que sólo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo.

¿Ha estado usted alguna vez en un lugar donde se dio cuenta que alguien se aproximaba a aquella habitación, pero por causa de la luz en el pasillo, antes de entrar la persona, primeramente ingresó su sombra? Creo que a todos nos ha pasado. Y al ver esa sombra quizás usted trató de adivinar quién era el que se aproximaba. Pero una vez que la persona entró, usted ya no se interesó más en la sombra, sino en la persona. ¿No es verdad?

Pablo afirma que algo parecido ha ocurrido con la venida de Cristo. Pablo identifica a dos generos de leyes que existian en el judaismo – las restriciones dietéticas y las leyes sobre fiestas sagradas. Pablo afirma que todo aquello era la sombra de lo que se aproximaba – Jesucristo el Mesías. Es decir, en todas aquellas fiestas y ordenanzas habían verdades típicas y simbólicas acerca de Cristo que anunciaban esas verdades venideras – tal como se mencionó previamente acerca de las fiestas judias mencionadas en el Evangelio de Juan. Sin embargo, ahora que Jesús ya ha venido, la sombra previa no es la revelación principal de Él.

Varner cita a F.F. Bruce, quien comentó lo siguiente sobre el pasaje:

Bajo la economía levitical, la observación de tales días y restricciones alimenticias era obligatoria para los judíos. Pero ahora, el cristiano ha sido liberado de tales obligaciones. Si un cristiano desea limitarse en asuntos de comida y bebida o apartar a ciertos días para fines especiales, está bien, pero el mantener tales cosas como asuntos de obligación cristiana es dar pasos hacia atrás.xiii

Pablo reitera su preocupación por cristianos que sentían la obligación de celebrar las antiguas fiestas judías en Gálatas 4:10,11:

Observáis los días, los meses, las estaciones y los años.Temo por vosotros, que quizá en vano he trabajado por vosotros.

El concepto de las ordenanzas de la ley siendo como una sombra de lo que vendría después es repetido en la Epístola a los Hebreos:

Pues ya que la ley sólo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan. (Heb. 10:1)

Resultaría demasiado extenso para este artículo tratar con todo lo que hay en la Epístola a los Hebreos tocante a este tema. Bástese con decir que la tésis principal del libro es que Cristo es superior a todo lo que existía en la ley y las ceremonias de Moisés. Cristo es superior a los profetas, al los sacrificios, a los sacerdotes, a todo.

La culminación de esta carta se halla en sus impresionantes palabras finales. Lea el pasaje con atención.

Nosotros tenemos un altar del cual no tienen derecho a comer los que sirven al tabernáculo.

Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es llevada al santuario por el sumo sacerdote como ofrenda por el pecado, son quemados fuera del campamento. Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

Así pues, salgamos a El fuera del campamento, llevando su oprobio.Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir. (Heb. 13:10-14 LBLA).

Bajo la ley de Moisés, los sacerdotes comían de las carnes de los animales sacrificados en el altar ubicado en medio del patio del Tabernáculo y luego del Templo (Lev. 6:26-29). Pero el autor de Hebreos nos dice que tenemos un altar diferente, “del cual no tienen derecho a comer los que sirven al tabernáculo“.

¿De cuál altar habla? ¿Donde estaba?  Es la cruz de Cristo, afuera de la ciudad. Ahí se ofreció el sacrificio que nos salva. Y participamos de ese altar, cada vez que tomamos la Santa Cena. Por eso, el escritor inspirado anima a sus sufridos lectores, cristianos hebreos y gentiles, a salir del campamento del judaismo, a pesar de las consecuencias, identificados con el Cristo que también fue sacado fuera de la ciudad. Permanecer en la ciudad, donde el viejo altar, con sus sacerdotes y sacrificios de corta duración (Heb. 7:18-28), sería volver a someterse a las viejas ordenanzas, sería dar pasos hacia atrás.

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CONCLUSIÓNES

Vemos entonces que hay graves problemas con el Movimiento Raíces Hebreas. La realidad es que se trata de un renacimiento del antiguo judaismo que tanto agobiaba y perseguía al Apostól Pablo y a sus seguidores durante el primer siglo. Ignora, malentiende o desconoce los pasajes del Nuevo Testamento que se han citado aquí, los cuales muestran claramente que a los gentiles no se les imponía el cumplimiento de las viejas ordenanzas de Moisés en un afán de hacerles cristianos más “auténticos”. Mas bien, todo lo contrario. El Nuevo Testamento censura a quienes procuran hacer eso, destacando la libertad que ha venido con la gracia de nuestro Salvador Jesucristo.

Ahora bien, como ya se dijo, es bueno que aprendamos todo lo posible acerca de las costumbres y ordenanzas de la fe del viejo pacto. Nada de malo hay en usar diferentes medios como maquetas, disfraces, música, comida, etcétera, para demostrar cómo fueron las cosas que Dios estableció para Israel, tales como el Tabernáculo, el Templo, las ofrendas, los sacerdotes, las comidas y las fiestas. Todo eso puede enriquecer mucho nuestra comprensión de estas cosas al leer sobre ellas en la Biblia, y especialmente, como Cristo es el cumplimiento perfecto de todo lo que estas cosas vaticinaban.

Sin embargo, no debemos pensar ni por un momento que seremos “cristianos mejores y más bíblicos” si implementamos estas cosas en nuestro culto cristiano permanente. La Gran Comisión jamás fue: “Id por todo el mundo y hagan que todos se conviertan en judíos.” ¡No! No estamos bajo el viejo pacto. Estamos bajo el nuevo pacto, el que Cristo selló con su propia sangre, y que abre las puertas hacia la presencia del Padre para gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación. No estamos bajo la ley de Moisés sino la Ley de Cristo. Que el Señor nos ayude a aplicar esta hermosa verdad a nuestras vidas y ministerios de maneras consecuentes con su Palabra.

 

NOTAS

i  R L Solberg, Torahism: Are Christians Required to Keep the Law of Moses? [¿Es requerido que los cristianos guarden la ley de Moisés?] Franklin, TN: Williamson College Press, 2019, pag. 19.
ii  Louis Goldberg, Ed. How Jewish is Christianity, [¿Qué tan judío es el cristianismo?] Zondervan: Grand Rapids, 2003. pag.15.
iii  Ibid, pag. 17.
iv  Ibid. pag. 30.
v  Ibid. pag. 28.
vi  Tim Chaffey, “Dangers of the Hebrews Roots Movement” [Los peligros del Movimiento Raices Hebreas], En Internet, http://answersingenesis.org /presuppositions/dangers-hebrews-roots. Accesado el 15 de enero, 2021.
vii  Oscar Paz, “¿Por qué las raices hebreas de la fe?” https://www.caminoatzion.com/
viii  Chaffey. Idem.
ix  Goldberg. pag. 36.
x  Ibid. pag. 38.
xi  Idem.
xii  Ibid. pag. 41.
xiii  Idem.
Jaime Mazurek B.


 
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Comentarios: 7

  1. Patricio Calderón

    Gracias estimado pastor, por su escrito. Comparto en su totalidad lo expresado en su documento. Lo único que me llama la atención, es que no se hace referencia dentro de los principios y rituales hebreos, la entrega de los diezmos. Una de las críticas de los movimientos de raíces hebreas, es que los pastores o líderes cristianos, sólo le dan énfasis a la enseñanza hebrea de los diezmos. Utilizando aspectos bien dogmáticos al respecto. Cuál es su opinión al respecto? Saludos cordiales.

    • conozca_admin

      Hno. Patricio. Saludos y gracias por su comentario. Vea mi escrito en Conozca, “¿Qué pasa con dar para recibir?” – ahí trato el tema del diezmo. Sé que muchos hoy hablan en contra del diezmar, pero yo lo veo como algo que trasciende la Ley de Moises, pues existía antes de la Ley. Hebreos nos enseña que desde siempre, los diezmos han sido un acto de adoración de Cristo. Por ende, son parte de la Ley de Cristo a la cual estamos sujetos. Dios te bendiga. Siga disfrutando Conozca.

  2. Manuel González

    Excelente. Muchas gracias

  3. Mercedes Zúñiga Concha

    Gracias por la aclaración muy interesante sobre todo para los cristianos evangélicos con raíces judías

  4. Bendiciones hermano Jaime, excelente artículo, había leído algo al respecto en las redes, y lamentablemente muchos creyentes están en estas cosas.
    ¿Quería consultar si podemos incluir en Teología Contemporánea este material?
    Gracias

    • conozca_admin

      Saludos Hno. Vicente.
      Me alegra mucho que haya encontrado valioso este artículo. Sí, como no, pueden usarlo. Todos los artículos de revista Conozca están a la disposición de maestros de instituto bíblico para que los agreguen a sus planes de curso y copien como material de lectura y estudio adicional, siempre y cuando se identifique correcta y completamente la fuente. No es necesario pedir permiso para eso. Que el Señor te bendiga ricamente. – Jaime.

  5. Rosa Félix

    Excelente e interesante material y llegó muy propicio, ya que me respondió muy claramente a preguntas que me hacia al respecto de todo los que nos aclaro. Dlb. Muchas gracias.

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