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Aprovechando el tiempo disponible

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1980.2

Se me han dado a mí, como maestro de escuela dominical, solamente 30 minutos por semana. En esos treinta minutos debo presentarme delante de una clase con almas que van rumbo a la eternidad, y enseñarles la Palabra de Dios.

Hay 10.080 minutos en la semana; de todo ese gran número de minutos se me dan solamente treinta, durante los cuales debo enseñar la Biblia a los que quizás nunca asistirán a otras reuniones. Puede ser que la única preparación espiritual que reciban estas personas, sea en la escuela dominical. ¿Tengo tiempo entonces para malgastar, conversando sobre las noticias mundiales o los sucesos de la semana? ¡No! Debo hacer valer cada uno de esos momentos preciosos, debo rendir cuentas a Dios por el uso de cada minuto dorado.

En mi lugar secreto de oración, no oraré por ellos como grupo, en forma indefinida, sino que los presentaré diariamente delante del trono de la Gracia, nombrándolos uno por uno. Rogaré por ellos “como un hombre intercede por su amigo”. Pasaré tiempo en oración y le pediré al Señor que haga que mi corazón arda con un celo santo, para poder enseñar la Palabra con la valentía y la autoridad que proceden de Dios. Sé que no es posible enseñar más de lo que he aprendido a los pies del Maestro.

Al darnos cuenta de que toda nuestra labor humana es en vano y que lo que se hace para Cristo debe pasar por la prueba de la eternidad. ¿No debiéramos renunciar a algunas noches de sueño, o sacrificar alguna comida diaria para hacer oración y ayuno, hasta que Dios pueda ver que su pueblo se humilla, confesando sus pecados de descuido, negligencia y letargo con respecto a las cosas de Dios? Entonces él oirá desde su Santo Monte y contestara las oraciones de su pueblo.

Maestro, muchas almas cruzarán por tu vida en los próximos meses. ¿Se escurrirán por entre tus dedos e Irán perdidos a la eternidad, porque malgastaste ese período con tu clase, o fracasaste en la oración? O ¿convendrá que por la gracia de Dios te coloques en la brecha y pelees la buena batalla de la fe, pronunciando ese oración eficaz que tendrá resultados para vida eterna?

La semana tiene 10.080 minutos; treinta de ellos son tuyos para cumplir la tarea más grande del mundo. ¡Acuérdate de esos momentos dorados!

Editor


 

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