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Diálogo con el maestro: el proceso de aprendizaje

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 1991.4

Por Hugo A. Martínez

 

Las capacidades de sentir, amar, observar, retener, cambiar y aprender son dadas por Dios. El maestro sabio sabrá aprovechar estas cualidades divinas en el hombre a favor del aprendizaje. Dios nos regaló la posibilidad de aprender a través de un proceso que según lmideo G. Nérici tiene tres etapas.

1.      Fase sincrética.

Se refiere al momento en que el alumno recibe el impacto de una situación, lo que le provoca un estado de perplejidad, de expectación. Está listo para recibir la enseñanza. Esta fase posibilita que la persona “abra” su ser interior y se interese en aprender. Lamentablemente muchos maestros, por ignorancia o comodidad, no le dan importancia a esa situación inicial del aprendizaje.

Supongamos que tenemos en nuestras manos un tesoro inigualable, valioso, hermoso y codiciable para muchos. Decidimos guardarlo en una caja fuerte, pero… está cerrada. ¿Cómo abrirla? ¡Es demasiado trabajo abrirla! Entonces dejamos nuestro tesoro sobre la caja a la vista y al alcance de cualquier ladrón.

Así hacemos a veces con el más grande tesoro que tiene un maestro para enseñar: la Biblia. Es fácil simplemente llegar a clase y volcar nuestros conocimientos, sin preocuparnos de abrir la puerta del interés, la motivación de nuestros alumnos. Una ley en el aprendizaje reza así: “Si el alumno no se motiva, no aprende.”

 

2.      Fase analítica.

En la primera fase los elementos del aprendizaje aparecen sin mucha lógica ni sentido aparente. En esta segunda fase las partes del todo observadas antes son analizadas separadamente por el alumno en su mente. Cada situación o parte sufre un verdadero desmenuzamiento. Ese análisis detallado de cada parte sirve para conocer, comprender, clasificar y organizar a fondo el nuevo elemento de aprendizaje. De ahí la importancia que el alumno sea el que trabaje, piense, desmenuce lo que le enseñaron.

Si el profesor, en cambio, le vuelca todos sus conocimientos de la Biblia, sus interpretaciones, significados, aplicaciones para la vida del alumno, habrá poco aprendizaje. ¡Cuidado! ¡Socorro! Cuando eso sucede en la clase, habrá alumnos “ahogándose” en el océano de las informaciones que se les brindaron. Tenemos que enseñarles a “nadar”, pensar, buscar por su propia cuenta el correcto significado, la mejor interpretación de las Sagradas Escrituras.

 

3.      Fase sintética.

En esta etapa final, las partes antes elaboradas por separado son unidas mentalmente. Las partes pierden ahora sus detalles para ser relacionadas en sus aspectos fundamentales con la situación global o total de la verdad que el texto nos enseña.

Aquí debo destacar dos situaciones muy importantes:

Primero: este es un proceso mental normal, pero no sucede en todos los individuos por sí solo aunque algunos alumnos pueden tener esa capacidad innata. Debe suceder cuando el maestro guía a cada alumno.

Segundo: Para que tenga éxito esta última etapa, deben producirse dos fenómenos en la fase anterior (analítica) conjuntamente.

 

1) Por un lado promover el estudio de los alumnos de cada parte de la Biblia en análisis. Sí, los alumnos deben por su propia cuenta desmenuzar los versículos o las verdades que aparecen en ellos.

2) Por otro lado el maestro es responsable que sus alumnos al mismo tiempo no pierdan de vista el todo, es decir, la verdad principal, lema o tema general de lo que se está enseñando. Para eso el docente debe acompañar el estudio pormenorizado de sus alumnos. Hay que organizar y estructurar la enseñanza de tal manera que en todo momento un alumno que se encuentre analizando un versículo sepa dónde se halla según el plan general que propusiera su maestro.

El resultado de ese esfuerzo mental del alumno, que el maestro acompañará con ejercicios de fijación e integración, será que el estudiante logrará una síntesis, una simplificación de las partes, unidas ahora en un todo. La idea final será más general, pero fundamentalmente bien aprendida.

Si nos acostumbramos a dar lugar especial a la fase sincrética del aprendizaje, a la fase analítica y a la fase sintética, vamos a lograr que nuestros alumnos alcancen un aprendizaje mucho más valioso.

 

 

Hugo Martínez


 
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Comentarios: 2

  1. marile

    Hola Hugo, muy claro tu comentario, me encantó, gracias, no entendia, antes de leer lo tuyo, la fase sincrética, ahora sí, mediante tu escrito.
    Saludos, mil gracias!
    Marile

  2. Martha Silva

    Muchas gracias por la información, es clara, precisa y muy eficaz.
    Excelente

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