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	<title>Conozca &#187; Ariel Kim</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
	<lastBuildDate>Wed, 06 May 2026 22:04:59 +0000</lastBuildDate>
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		<title>¿Quién es éste?</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Jan 2024 15:33:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariel Kim</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Ariel Kim . Hace dos mil años, una multitud de gente se agolpó en torno a la persona de Jesús en busca de un milagro divino. No obstante, no todos experimentaron la obra sobrenatural del Espíritu Santo en sus vidas como la sanidad física, la expulsión de demonios, el perdón de pecados o la</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=5789">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><strong></strong>Por Ariel Kim</p>
<p style="text-align: left;" align="center"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>Hace dos mil años, una multitud de gente se agolpó en torno a la persona de Jesús en busca de un milagro divino. No obstante, no todos experimentaron la obra sobrenatural del Espíritu Santo en sus vidas como la sanidad física, la expulsión de demonios, el perdón de pecados o la salvación del alma. La pregunta es: ¿Por qué? ¿Cómo se explica que algunos hayan recibido la sanidad de su dolencia, mientras que otros fueron reprendidos, y no recibieron nada?</p>
<p>En la mayoría de los casos, parece haber un vínculo significativo entre el reconocimiento que la gente le otorgaba a Jesús y la obra sobrenatural del Espíritu Santo. Es decir, había títulos que honraban a Jesús y otros que lo deshonraban. ¿Qué es la honra? <em>Kabad </em>significa “apreciar por lo importante que es”. En el griego, que es <em>timé</em>, se le añade la idea de algo muy pesado y valioso “como el oro”; y en la cultura oriental, la manera en que se exterioriza esa honra es a través del título, es decir, cómo se le llama a una persona.</p>
<p>Al pedir por su hija endemoniada, la mujer cananea honró a Jesús reconociéndole como su “Señor” (Mt.15:22, 25, 27) en tres ocasiones, y los dos ciegos de Jericó también recobraron la vista en medio de una honra inusual, pues a diferencia de los que pasaban por ahí que simplemente dijeron: “Jesús” (Mt.20:30), estos dos hombres invocaron su nombre diciendo: “Señor” (Mt.20:30, 31, 33) 3 veces, e “Hijo de David” (Mt. 20:30, 31) en dos oportunidades. Como era de esperar, la conclusión de estos dos episodios es la sanidad.</p>
<p>Por el contraste, una porción bíblica en donde hay una clara evidencia de deshonra es en la sinagoga de Nazaret. Marcos asevera: “En efecto, no <em>pudo</em> hacer allí ningún milagro, excepto sanar a unos pocos enfermos al imponerles las manos” (Mr.6:5), porque los nazarenos opinaban con incredulidad que Jesús era un simple carpintero (Mr.6:3), el hijo del carpintero (Mt.3:55), el hijo de José (Lc.4:22). ¿Nota la diferencia?</p>
<p>Para Jesús, es muy importante cómo lo llamamos, la forma en que lo reconocemos y qué título que otorgamos cuando nos acercamos a su persona. No es lo mismo acercarse a Jesús, doblar de rodillas y estallar en adoración declarando: “Señor mío, Dios mío” (Jn.20:28), que darle la espalda al centro de todo, y preguntar a alguien que está al lado, diciendo: “¿Y quién es éste?” ¡Son dos cosas completamente distintas! Puede estar en juego su eternidad o como mínimo un acontecimiento sobrenatural. Por lo tanto, honremos a Jesús, así como muchos lo han hecho hace dos mil años atrás, declaremos quién es él para su vida, y veremos un inmediato mover del Espíritu Santo en nuestro alrededor.</p>
<p>En el evangelio de Mateo, aparecen veinte títulos o referencias acerca de la persona de Jesús; unos que honran y otros que lo deshonran, ya que a pesar de que había venido a los suyos el Señor no fue bienvenido en todo lugar.</p>
<p>De todos modos, se distinguen los títulos “Señor” (<em>kyrios</em>) e “Hijo de David”, y se ubican por encima de otras consideraciones en términos de honra. Esto se evidencia en la historia de la mujer cananea quien invocó el nombre de Jesús llamándolo “Señor” en tres ocasiones, y a los dos ciegos de Jericó quienes no dejaron de llamarlo “Señor” tres veces. Hablando de los ciegos de Jericó, ellos también honraron doblemente a Jesús otorgándole el título de “Hijo de David” en dos oportunidades.</p>
<p>En ambos casos, Jesús se complació en gran manera porque fue honrado, y en el caso de la mujer cananea, su hija fue liberada del demonio y los ciegos fueron sanados de inmediato.</p>
<p>Por el contrario, el título más deshonroso según la mirada de Mateo es “maestro” (<em>didaskalos</em>), porque el denominador común de quienes se acercaron a Jesús llamándolo como tal fueron los propios maestros, es decir, los fariseos, saduceos y los escribas. Es como si ellos estuvieran diciendo: “Tú estás en el mismo nivel que nosotros”, “No eres nadie en especial”. Lo increíble es que no existe ningún caso en donde se registre algún milagro sobrenatural con este título. ¿Por qué? Simple, deshonraba a Jesús.</p>
<p>En el evangelio de Mateo ¡Jesús fue honrado como el Cristo, el Hijo de David, el Hijo de Abraham, el Emanuel, el Rey de los judíos, el Príncipe, el <em>Paidíon</em>, el Nazareno, el Señor, el Hijo de Dios, ¡el Rey!</p>
<p>¡Declara tú también! ¡Honra a Jesús! ¡Dile que él es tu Señor! ¡Reconócelo como el Hijo de David! ¡Y verás cómo fluye la obra del Espíritu Santo en tu vida!</p>
<p>En el evangelio de Marcos, existen dieciocho títulos o referencias acerca de la persona de Jesús, unos que honran y otros que lo deshonran.</p>
<p>Marcos sigue medianamente la postura de Mateo al considerar “Señor” e “Hijo de David” como referencias honrosas. Sin embargo, hay una especie de reivindicación del título “maestro”, pues no tiene una connotación tan negativa como en Mateo, pues está ligado con una enseñanza en la mayoría de los casos.</p>
<p>De todos modos, el título “Señor” es bastante peculiar en el evangelio de Marcos, porque es el mismo autor quien abre, desarrolla y cierra su evangelio con estos títulos. En ningún caso en el que el autor exalta a Jesús con algun título honroso existe un acontecimiento milagroso que prosiga. Sin embargo, esto no ha sido ningún impedimento para Marcos. ¡Y no solamente eso! Ubica este título en lugares estratégicos para finalizar diciendo: “Señor Jesús”, lo cual viene a ser el punto máximo de su honra para con la persona de Jesús. Aquí el mensaje es el siguiente: “Les dije que les iba a hablar del Señor (Mr.1:3). Hay un personaje que representa a todos los que se acercaron a Jesús reconociendo como el Señor (Mr.7:28). Y ahora para cerrar la historia, ¿sabe usted quién es Jesús del que estuve hablando a lo largo de todo mi evangelio? Es el Señor (Mr.16:19). ¿Quedó claro? ¡Es el Señor! (Mr.16:20)”.</p>
<p>Aun así, la distinción más sobresaliente de Marcos tiene que ver con otro título: “Rhabbouni” emitida por Bartimeo el ciego que tan solo aparece una vez en Marcos y una vez en Juan. “Rhabbouni” viene a representar mayor honra que “rhabbí”. Esta honra por parte del hijo de Timeo es algo único, diferente a todos los demás, pues era como decir: “Tú no eres como los otros maestros, tú eres el maestro de todos los maestros, tú eres único, no hay nadie como tú”, y como si esto fuera poco lo reconoció como “Hijo de David” en dos oportunidades. Ante semejante honra, Jesús no esperó decir: “Tu fe te ha sanado” (Mr.10:52).</p>
<p>En el evangelio de Marcos, ¡Jesús fue honrado como el Cristo, el Hijo de Dios, el Señor, el Nazareno, el <em>Didáskalos</em>, el Rabí, el Hijo de David, el <em>Rhabbouni</em>, el Hijo del bendito!</p>
<p>¡Declara tú también! ¡Honra a Jesús! ¡Di conmigo: “Señor Jesús”! ¡Cae ante su presencia y confiesa que él es tu Rhabbouni!  Verás cómo fluye la obra del Espíritu Santo en tu vida.</p>
<p>En el evangelio de Lucas, existen veintiun títulos o referencias acerca de la persona de Jesús, unos que honran y otros que lo deshonran.</p>
<p>El evangelio de Lucas sigue medianamente los mismos parámetros que Mateo y Marcos con respecto al título “Señor”. Pero con respecto al título de “maestro”, cuando Mateo manifiesta que tiene una connotación muy negativa, y Marcos asevera que no es tan así, en el caso de Lucas, el evangelista distingue “maestro” con dos títulos diferentes en el idioma griego: <em>epistátes</em> y <em>didáskalos</em>. Aunque se tratan de sinónimos, <em>epistátes</em> viene a ser un título más honroso que <em>didáskalos</em>, sobretodo si se tiene en cuenta que <em>didáskalos</em> estaba relacionado a fariseos, los escribas y los maestros de la ley, mientras que <em>epistátes</em> es una referencia que tan solo estaba dirigida a Jesús.</p>
<p>La gran distinción entre un título y otro es que <em>epistátes</em>, exceptuando el caso de los diez leprosos, lo pronuncian los propios discípulos de Jesús para referirse al Señor con honra, y casi siempre le prosigue una obra sobrenatural del Espíritu Santo, mientras que <em>didáskalos</em> es mencionado en su mayoría por los fariseos, los saduceos y maestros de la ley, y exceptuando la expulsión del demonio (Lc.9:38), no se registra ningún milagro sobrenatural.</p>
<p>En el evangelio de Lucas, ¡Jesús fue honrado como el Hijo del Altísimo, ¡el Hijo de Dios, el Señor, el Hijo primogénito, el Salvador, el Cristo, el <em>bréphos</em>, el <em>paidíon</em>, el Nazareno, el <em>Epistátes</em>, el <em>Didáskalos</em>, el Hijo de David, ¡el Rey!</p>
<p>¡Declara tú también! ¡Honra a Jesús! ¡Reconócelo como tu <em>Epistátes</em>, el maestro de los maestros! ¡Y verás cómo fluye la obra del Espíritu Santo en tu vida!</p>
<p>En el evangelio de Juan, existen veintiseis títulos o referencias acerca de la persona de Jesús, unos que honran y otros que lo deshonran como “samaritano”, “pecador”, y “malhechor”.</p>
<p>Desde la perspectiva de Juan, el título “Señor”, que es el más utilizado por las personas que se acercaron a Jesús (Juan registra cuarenta y dos veces), puede ser un tanto positivo en caso de reconocer en la persona de Jesús su divinidad, pero un tanto negativo si el contenido de las palabras que prosiguen demuestran lo contrario, es decir, deshonra como el caso de Marta (Jn.11:39) o Felipe (Jn.14:8). Lo mismo sucede con el título “maestro”.</p>
<p>Lo que más sobresale de Juan es la honra que aplica el autor mismo. Se destacan los títulos “Verbo”, “Dios”, “Luz”, y todo esto desde el mero capítulo 1. Y para que no quede ningún margen de duda, el autor aclara: “Pero estas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida” (Jn.20:31).</p>
<p>Dicho esto, el título más honroso de todo el evangelio de Juan es “Dios”, que se rescata de los labios de Tomás. Nunca nadie había hecho semejante confesión. La gente podía honrar a Jesús reconociendo su carácter divino o deshonrarlo rechazando su procedencia divina. Pero de todos los títulos, éste parece ser el más directo, sintético y fuerte. “Jesús, tú eres mi Dios”.</p>
<p>En el evangelio de Juan, ¡Jesús fue honrado como el Verbo, Dios mismo, la Luz, el Hijo unigénito, el Cristo, el Señor, el Cordero de Dios, el Hijo de Dios, el Rabí, el Mesías, el Hijo de José, el Rey de Israel, el Enviado de Dios, el Hijo, el Salvador, el Santo de Dios, el Rey, el Nazareno, ¡el Rhabbouni!</p>
<p>¡Declara tú también! ¡Honra a Jesús! Así como Tomás, dobla tus rodillas y estalla en adoración diciendo: “Señor mío, Dios mío”. Y verás cómo cambia inmediatamente la atmósfera espiritual a tu alrededor, porque tu consideración acerca de Jesús determina la obra del Espíritu Santo en tu vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Extraído del libro <em>¿Qui</em><em>é</em><em>n es éste?</em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Ariel Kim</strong></p>
<p>Pastor de la Iglesia del Espíritu Santo</p>
<p>Director de la Cuarta Dimensión Latinoamérica</p>
<p>Licenciatura en Teología (Hansei University)</p>
<p>Maestría en Divinidades (Hansei University)</p>
<p>Maestría en Teología Práctica (Facultad de las Asambleas de Dios)</p>
<p>Doctorado en Ministerio (Seminario Internacional Teológico Bautista)</p>
<p>Autor de 30 libros, entre ellos, <em>¿Qui</em><em>é</em><em>n es éste? ¿C</em><em>ó</em><em>mo hice lo que hice? Soy Cristiano y soy Pol</em><em>í</em><em>tico</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Ariel Kim</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Hablar en lenguas, ¿pero en qué lenguas?</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Dec 2023 14:12:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariel Kim</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Ariel Kim . Mediante el documento Declaración de Verdades Fundamentales (Assemblies of God Statement of Fundamental Truths), las Asambleas de Dios, dos años después de su fundación en 1914, dio a conocer las 16 verdades fundamentales. Ellas son: 1. La inspiración de las Escrituras, 2. El único Dios verdadero, 3. La deidad del Señor</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=5727">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Ariel Kim</p>
<p style="text-align: left;" align="center"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: left;" align="center">Mediante el documento <em>Declaración de Verdades Fundamentales </em>(Assemblies of God Statement of Fundamental Truths), las Asambleas de Dios, dos años después de su fundación en 1914, dio a conocer las 16 verdades fundamentales. Ellas son: 1. La inspiración de las Escrituras, 2. El único Dios verdadero, 3. La deidad del Señor Jesucristo, 4. La caída del hombre, 5. La salvación del hombre, 6. Las ordenanzas de la iglesia, 7. El bautismo en el Espíritu Santo, 8. La evidencia física inicial del bautismo en el Espíritu Santo, 9. La santificación, 10. La iglesia y su misión, 11. El ministerio, 12. Sanidad divina, 13. La esperanza bienaventurada, 14. El reino milenario de Cristo, 15. El juicio final, 16. Los cielos nuevos y la tierra nueva.</p>
<p align="left">Este conjunto de doctrinas, si bien hay que admitir que está presente en casi todas las denominaciones cristianas evangélicas, dos de ellas parecen ser un distintivo de las Asambleas de Dios, de las cuales una parece estar muy por encima de la otra en términos de originalidad. Me refiero al bautismo en el Espíritu Santo y la evidencia física inicial del bautismo en el Espíritu Santo.</p>
<p align="left">En cuanto a lo primero, es distintivo porque afirma que “es una experiencia distinta a la del nuevo nacimiento y subsecuente a ella” (Hec.8:12-17, 10:44-46, 11:14-16, 15:7-9), cuando la teología reformada sostiene que no existe tal diferencia. Lo segundo es muy original en el sentido de que no se encuentran registros relevantes en la historia del cristianismo que desarrollen el tema de la evidencia del bautismo en el Espíritu Santo como lo ha hecho manifiesto las Asambleas de Dios, por lo que este segundo elemento viene a ser una marca registrada como denominación.</p>
<p align="left">Ahora bien, el motivo por el cual se sostiene el tema de las lenguas se debe al marco teórico que impuso Charles Parham (1873-1929), y el impacto pragmático que le brindó William Seymour (1870-1922). Básicamente, la octava doctrina dice que “se evidencia con la señal física inicial de hablar en otras lenguas como el Espíritu los dirija”, basado en Hechos 2:4, 10:44-46, y 19:1-6, (con la excepción de 8:14-19, ya que se trata de una presunción y no una aseveración).</p>
<p align="left">Históricamente, esto ha causado cierta confusión en la comunidad cristiana del siglo XX, primero porque se trataba de una doctrina totalmente disruptiva, y segundo porque no se logró plasmar con claridad la diferencia que existe entre la lengua como evidencia y la lengua como don, lo cual en términos teológicos podría sintetizarse en teología lucana y teología paulina con relación a las lenguas.</p>
<p align="left">Esta ausencia de efectividad comunicacional en el tema ha causado conflicto no solo a extraños sino a propios también, ya que a nivel popular se podía oír a ciertos predicadores pentecostales manifestar que si no hablaban en lenguas no eran salvos, y confundían cuestiones soteriológicas con las pneumatológicas. Pero cuando uno analiza con lujo de detalles, queda en manifiesto que este punto ha sido explicado con creces, pues el mismo documento dice: “El hablar en lenguas en este caso es esencialmente lo mismo que el don de lenguas, <em>pero es diferente en propósito y uso</em>” (énfasis del autor). Por lo tanto, por más que se trate de las mismas lenguas, se sugiere dividir en dos partes:</p>
<p align="left">Una cosa es la lengua como evidencia y otra cosa es la lengua como don. Una cosa es la lengua en el Pentecostés y otra cosa es la lengua en Corinto. Una cosa es la lengua en la teología lucana y otra cosa es la lengua en la teología paulina.</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="264">
<p align="center"><strong>La lengua en la teología lucana</strong></p>
</td>
<td valign="bottom" width="288">
<p align="center"><strong>La lengua en la teología paulina</strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="264">
<p align="left">Todos hablaron</p>
</td>
<td width="288">
<p align="left">Algunos hablaron</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="264">
<p align="left">Todos entendieron</p>
</td>
<td width="288">
<p align="left">No todos entendieron</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="264">
<p align="left">Estuvo dirigido a la gente</p>
</td>
<td width="288">
<p align="left">Estuvo dirigido a Dios</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="264">
<p align="left">No intervino ningún intérprete</p>
</td>
<td width="288">
<p align="left">Se precisó la intervención de un intérprete</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="264">
<p align="left">Era una señal para la comunidad de fe</p>
</td>
<td width="288">
<p align="left">Era una señal para el incrédulo</p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p align="left">Es decir, si se considera el evento del Pentecostés, esas lenguas no eran otra cosa que idiomas extranjeros, totalmente entendibles que tenían el propósito de dar a conocer la grandeza de Dios, mientras que por otro lado, las lenguas en Corinto se asemejaban más a un lenguaje celestial, imposible de entender sin la ayuda de un intérprete, que tenía como objeto profundizar la intimidad con Dios.</p>
<p align="left">Dicho esto, es importante remarcar que las lenguas como evidencia física inicial del bautismo en el Espíritu Santo están sujetas a un tiempo y espacio determinado, no siendo una experiencia continua que necesariamente perdure con el paso de los años. ¿Qué significa esto en la práctica? Que un individuo no necesariamente hablará en lenguas luego de haber experimentado el bautismo en el Espíritu Santo después de 10 años. Dicho de otro modo, el hecho de no hablar en lenguas no quiere decir que esa persona no haya recibido el bautismo en el Espíritu Santo.</p>
<p align="left">Entonces, la pregunta en un auditorio por parte de todos aquellos líderes que estamos comprometidos con la identidad de las Asambleas de Dios no debiera ser: “¿Cuántos de ustedes hablan en lenguas?” Sino “¿cuántos de ustedes hablaron en lenguas al recibir el Espíritu Santo?” Y a partir de esa base, desarrollar la idea de la importancia del bautismo en el Espíritu Santo, y las lenguas como un factor teológico distintivo del cual nos sentimos identificados y orgullosos.</p>
<p align="left">Ariel Kim</p>
<ul>
<li>Pastor de la Iglesia del Espíritu Santo</li>
<li>Director de la Cuarta Dimensión Latinoamérica</li>
<li>Licenciatura en Teología (Hansei University)</li>
<li>Maestría en Divinidades (Hansei University)</li>
<li>Maestría en Teología Práctica (Facultad de las Asambleas de Dios)</li>
<li>Doctorado en Ministerio (Seminario Internacional Teológico Bautista)</li>
<li>Autor de 30 libros, entre ellos, <em>¿Quién es este? ¿Cómo hice lo que hice? Soy Cristiano y soy Pol</em><em>í</em><em>tico.</em></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Ariel Kim</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El lugar del Espíritu Santo en la Facultad de Teología</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Apr 2013 15:46:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariel Kim</dc:creator>
				<category><![CDATA[2013.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Ariel Kim &#160; Sucedió en una institución teológica de Alemania unas décadas atrás. Mientras el profesor estaba explicando las distintas hipótesis de los numerosos y destacados teólogos que habían pasado por la historia, de repente, un alumno levantó su mano, y le hizo una pregunta: “Profesor, ¿y esto de qué sirve para la iglesia</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1770">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="right">Por Ariel Kim</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sucedió en una institución teológica de Alemania unas décadas atrás. Mientras el profesor estaba explicando las distintas hipótesis de los numerosos y destacados teólogos que habían pasado por la historia, de repente, un alumno levantó su mano, y le hizo una pregunta: “Profesor, ¿y esto de qué sirve para la iglesia de hoy?” Esta pregunta retórica lo dejó pensativo por unos minutos que parecían una eternidad. ¡Claro! ¡Tenía razón el joven! Se trataba de un país que publicaba la versión original de la Biblia en Hebreo (Biblia Hebraica Stuttgartensia), que había sido aquel lugar emblemático de la Reforma Protestante del siglo XVI encabezada por Martín Lutero, que había dado a luz a los mejores teólogos de la Edad Moderna, y que todavía contaba con la fama mundial de ser la cuna de la teología. No obstante, había transcurrido un largo tiempo desde que la iglesia en aquel país había comenzado a marcar un declive.</p>
<p>A lo largo de mi aventura teológica, tuve el privilegio de contar con profesores de primer nivel; eruditos de raza que no solo contaban con PhD de las más renombradas universidades de los Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido, entre otros, sino que habían obtenido la licencia de profesor (los entendidos saben de qué hablo). Soy producto de una diversidad de corrientes teológicas. Pero gracias a Dios, jamás he renunciado a mis raíces pentecostales, no por una cuestión doctrinal simplemente, sino por una tradición familiar, ya que soy cristiano de tercera generación y pastor de las Asambleas de Dios de segunda generación. Luego de haber finalizado mi licenciatura en Teología y mi Maestría en Divinidades (requisito básico para ser pastor ordenado<a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/04/facultad-peru-2012.jpg"><img class="alignright  wp-image-1862" title="facultad peru 2012" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2013/04/facultad-peru-2012-300x195.jpg" alt="" width="442" height="287" /></a> en mi país), fui enviado como misionero a Argentina por el departamento de misiones mundiales de las Asambleas de Dios de Corea del Sur.</p>
<p>Al tomar conocimiento acerca de la existencia de la Facultad de Teología, no dudé ni un segundo en determinar que ingresaría con el fin de iniciar otra carrera de Maestría. En primera instancia, mi meta era aprender y perfeccionar mi español en términos teológicos, y trasladar todo mi conocimiento académico a un idioma que había quedado en mi subconsciente. Fue un gran error, pues la Facultad me esperaba con grandes sorpresas. Según todo lo que había experimentado hasta ese entonces, el paradigma de un ambiente en un aula de clase era netamente académico, en donde los seminaristas llegaban a clase con el libro de texto, ¡pero sin una Biblia!; el modelo de profesor era aquel que se había preparado en el exterior bajo la tutela de los más destacados eruditos sin siquiera tener en cuenta si eran salvos y se congregaban en una iglesia local. Pero la Facultad era todo lo contrario.</p>
<p>Había un interrogante que nunca había dejado de perseguirme: “¿Será que el conocimiento teológico no puede ir de la mano con la unción del Espíritu Santo?” Gracias a la Facultad, esta incertidumbre ya está superada.</p>
<p>Jamás podré olvidar de un profesor en especial (sería injusto nombrarlo, ya que todos los profesores han sido especiales), quien me dijo: “¿Lees en inglés?” Y me dio el doble de la tarea, y a medida que leía el libro que había traído el profesor no cesaba de sorprenderme cada rato por sus apuntes. Entre una línea y la otra, con un paréntesis notorio, había escrito en lápiz: “¿Dónde está la obra del Espíritu Santo?” “¿Y el papel del Espíritu Santo?” Quedé impactado pues el Espíritu Santo (para él) no era simplemente un énfasis de nuestra teología pentecostal, sino una práctica necesaria en nuestro diario pensar y vivir teológico.</p>
<p>Tampoco puedo dejar de mencionar los grandes momentos, emotivos por cierto, que he vivido en el aula de clase, en donde el mover del Espíritu Santo era nuestro lenguaje. Las clases que se iniciaban con un devocional y se invitaba al Espíritu Santo para que tome el control, los pequeños cultos en donde cada uno tenía la libertad de alabar al mismo Dios, las intercesiones de los hermanos cuando un colega padecía alguna dolencia física. En fin, esta aventura ha sido UNICA; y creo que alguien que viene de afuera (que es mi caso puntual) del entorno puede reafirmar que es así realmente.</p>
<p>En esta oportunidad, la Facultad cumple 25 años, lo cual equivale a una boda de plata. Como egresado de la institución, celebro por estos años de gracia y guianza divina, pues he sido testigo de cómo el ministerio de la Facultad se ha ido extendiéndose no solo en otras partes de América Latina sino también en los Estados Unidos.</p>
<p>En mi humilde opinión, creo que la Facultad tiene otros grandes desafíos por delante, y que seguramente, todos los que hemos estado involucrados aspiramos.</p>
<p>Primero, mantener nuestra tradición pentecostal, y que desde el cuerpo docente hasta el alumnado, cada uno de los que hacen la Facultad conozcan el sello de nuestra sana doctrina que tanto nos caracteriza, sin caer en la trampa del denominacionalismo ni del tradicionalismo, pero partiendo de bases teológicas concretas.</p>
<p>Segundo, buscar materias que nos hagan destacar como institución teológica y sus correspondientes profesores que se especialicen en el tema. La pneumatología lucana es un excelente ejemplo de ello.</p>
<p>Tercero, mejorar la comunicación de egresados con el objetivo de dar un salto de calidad a la institución por medio de aportes de investigaciones teológicas (artículos o tesis), literatura cristiana (revistas o libros), simposios que marquen nuestra identidad teológica.</p>
<p>Es motivo de gratitud estos 25 años de la Facultad de Teología, y motivo de oración que siga siendo esa institución que agrade el corazón de Dios para ser usada para toda buena obra. En estos tiempos de postmodernidad cuando lo relativo gana terreno cada vez más, la Facultad viene a ser como una especie de faro en medio del mar que ilumina nuestra senda teológica por la que debemos transitar. Que Dios bendiga, considere y recompense el sudor de todos los que componen la Facultad; en especial, al rector Allen Martin, al cuerpo administrativo, y a todos los docentes que están esparcidos en este continente. Es un honor poder compartir esta tremenda alegría junto a todos los que hacen la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de América Latina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Ariel Kim</span>
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