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	<title>Conozca &#187; Eduardo Sánchez B.</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Carta a Sansón</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Feb 2014 22:06:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Sánchez B.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1991.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Eduardo Sánchez &#160; &#160; Señor Sansón, Ex Juez de Israel Cárcel Municipal, Gaza &#160; Agradezco que hayas tomado tiempo para dictar la respuesta a mi carta donde te pregunto la razón por la cual estas prisionero en una cárcel de la nación filistea. Me dices que cuando naciste la violencia tenía esclavizado a tu</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2066">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Eduardo Sánchez</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Señor Sansón, Ex Juez de Israel</p>
<p>Cárcel Municipal, Gaza</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Agradezco que hayas tomado tiempo para dictar la respuesta a mi carta donde te pregunto la razón por la cual estas prisionero en una cárcel de la nación filistea. Me dices que cuando naciste la violencia tenía esclavizado a tu pueblo. Es notorio que el abandono de Dios trae terribles consecuencias. Cuarenta años de opresión dejaron muchas huellas en los moradores de Israel. Tus padres también sentirían la falta de un hijo que representara seguridad para ellos. Sus esperanzas se habían terminado debido a la esterilidad que sufría tu madre. Pero la mano poderosa de Dios interviene así como lo hizo en el caso de Abraham y Sara, cuando ellos no podían tener familia. Naciste para ser nazareo y servir al Dios de Israel.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al investigar la historia de tu pueblo, encuentro que antes de tu venida al mundo, ya había varones sirviendo a Jehová. Otoniel, Barac, Gedeón, Jefté, entre otros, conducían ejércitos. Peleaban mano a mano contra sus enemigos. Obtenían resultados impresionantes, pero ninguno como tú, Sansón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mataste un león con tus propias manos en una acción que volvería a repetirse vez tras vez. No eras tú mismo. Parecía que una fuerza divina viniera sobre ti y te convirtiera en gigante. Pero no fue esa tu única proeza. Mataste a treinta filisteos para pagar una deuda de juego. Realmente no está bien apostar y pagar con la vida de los mismos enemigos. Eso trae sus dificultades. ¿No sería esa la causa por la cual te pusieron tras las rejas?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El pueblo te declara provocador. Un día tu suegro te impidió ver a tu esposa y tu reacción fue cazar trescientas zorras, amarrarlas de dos en dos por la cola y ponerles una tea ardiendo para quemar las mieses, los viñedos y los olivares de los filisteos. Es correcto defender los derechos de hombre casado, pero me atrevo a asegurar que se te fue la mano en esto. La muerte del anciano timnateo. tu suegro, y la de tu propia esposa, fue la respuesta que te dieron los enemigos agraviados por tu violencia sin control.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por ser tan temperamental no supiste a cuantos mataste en ese ataque de ira por vengar la muerte de tu mujer. El destierro es tu paga. Tu suegro ha muerto, tu esposa también y a tu casa no puedes ir, ya que pondrías en peligro a tu familia. Cuando tus enemigos fueron a buscarte, encuentras que tu propio pueblo viene tras de ti para entregarte. Con mala intención te dejas amarrar y cuando los filisteos se dan cuenta, ya has matado a mil de ellos con la quijada de un burro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Quiero mencionar también el caso de Gaza. La gente está de acuerdo que lo más espectacular que vio fue la forma tan fácil como arrancaste las puertas de la ciudad de Gaza. Cerrojos y pilares saltaron de su puesto y con esa pesada carga subiste hasta cerca del Monte Hebrón. Eras toda una celebridad en Israel, ídolo de la juventud judía, pero amenaza para tus enemigos. Lástima que tu motivo para llegar a Gaza no era puro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sansón, te agradezco la sinceridad a mi pregunta: ¿Dónde comenzó tu fracaso, si eras tan fuerte y tus enemigos te temían?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tus padres me contaron la historia de tu nacimiento. Tu madre debía, antes de tu venida al mundo, privarse de bebidas embriagantes y de algunas comidas. Todo es como un acto de preparación en santidad para lo que sería tu ministerio como juez. Tu abundante cabellera sería el testimonio que navaja no pasaría sobre tu cabeza. Esto estaba ligado al voto de nazareo con el cual nacías. Siento respeto por tus padres al ver la actitud tan diligente por saber cómo debían criarte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Dichoso tú, Sansón, que contaste con padres temerosos de Dios. De seguro te inculcaron valores espirituales de trascendencia para tu vida. Gracias a ellos, juzgaste a Israel por veinte años. Necesitabas conocimiento, fidelidad y obediencia a la ley de Dios para realizar esa tarea. Ese detalle que me cuentas sobre el enigma muestra tu conocimiento de la sabiduría oriental. Tenías buen humor para burlarte de tus enemigos. Tenías sentido de orientación y de estrategias militares. Pero vivías solo. La soledad del poder también te llegó. Tus contemporáneos no te ayudaron en la noble pero difícil tarea de salvar a tu pueblo de manos enemigas. A decir verdad, a tu lado todo hombre sobraría. Te bastabas solo. Dios siempre estaba contigo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Eras hombre de oración y temeroso de Dios. Dentro de tanta musculatura se ocultaba un poeta y hombre que respetaba a las mujeres. Me dices que fueron ellas las que iniciaron tu caída, y tienes razón.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Eras popular y buen mozo, y cualquier israelita además de sentirse orgulloso se sentiría seguro de tenerte como yerno. Pero no pusiste tus ojos en las hijas de Israel. Tampoco obedeciste el consejo de tus padres de no tomar mujer de los incircuncisos filisteos. Te casaste con una filistea. En pleno día de bodas y por siete días más le da la lloradera a ella. Había sido presionada por sus compatriotas para venderte. “Tanto va el cántaro al agua que al fin se rompe.” Doblegó tu voluntad y te empujó a otra masacre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tus días como hombre fuerte y libre estaban pronto a terminar. Dalila, mujer que vivía en la región de sorec, fue el otro camino para tu derrota. Al igual que tu esposa, fuiste débil de carácter con ella. La pasión no te dejó medir las consecuencias de revelar tu secreto. Más de un intento de esa mujer por descubrir de dónde provenía tu fortaleza y al contrario de tu esposa, que fue amenazada, Dalila actuó por dinero. Jugaste con la tentación. Te volviste a burlar de tus enemigos; los menospreciaste. No te diste cuenta de que detrás de todo ese drama sentimental de la filistea estaban tus enemigos y seguiste con el juego.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tu carta me revela que el precio por acariciar la tentación y ceder ante ella te trajo funestas consecuencias. Perdiste al fin tu cabellera y con ella el Espíritu de Dios. El poder no estaba en tus cabellos, sino en la obediencia. Bueno, Sansón, al ir dando vueltas en ese molino tendrás tiempo suficiente para meditar y reconciliarte con tu Creador. Realmente te han humillado al encadenarte con esos grillos de bronce y ya no está Dios para investirte de poder para romperlos. Ha sido una pérdida terrible la de tus ojos. Te los sacaron para que no puedas movilizarte y no les siguieras haciendo daño.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo único que no me gusta de tu carta es ese mal pensamiento que tienes. Está bien que ellos se burlen de ti. Que digan que fue su dios y no tu desobediencia quien les entregó a su peor enemigo. Me dices que te van a llevar al templo de Dagón, para que seas el objeto de sus burlas. Piensa primero antes de actuar. Van a estar más de tres mil hombres en ese festejo pagano, y ¿cómo podrás hacer justicia por tus propias manos?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bueno, sólo te pido que no se te ocurra la idea suicida de agarrarte de las columnas centrales de la edificación para intentar derribarlas. Ya no tienes ojos. Y menos la fuerza, al no ser un milagro de la misericordia divina por tu arrepentimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esperando verte pronto y que tu vida les pueda enseñar a otros a no jugar con los dones recibidos de Dios y con la tentación, me despido cordialmente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un espectador meditabundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Eduardo Sánchez B.</span>
				<p>El colombiano Eduardo Sánchez Buitrago cursa sus estudios de posgraduado en la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de América Latina. Es director del Instituto Bíblico Central en Bogotá.

 </p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>¡Queremos música!</title>
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		<pubDate>Wed, 01 May 2013 16:22:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Sánchez B.</dc:creator>
				<category><![CDATA[1986.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Eduardo Sánchez B. &#160; ¡Queremos música! Ella es vida, expresa gozo, y Dios la utiliza para reanimar nuestro espíritu. Queremos música para exaltar el poderío de Dios, para atraer al no creyente al reino de los cielos. La asistencia al templo es más agradable cuando se sabe que se va a disfrutar de un</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1833">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Eduardo Sánchez B.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¡Queremos música! Ella es vida, expresa gozo, y Dios la utiliza para reanimar nuestro espíritu. Queremos música para exaltar el poderío de Dios, para atraer al no creyente al reino de los cielos. La asistencia al templo es más agradable cuando se sabe que se va a disfrutar de un ministerio musical.</p>
<p>Con el afán de suplir la necesidad de la música, algunas iglesias, sin embargo, tiene el “Show del domingo”, “El musical del sábado” u otra especie de programa enfocado sobre personalidades y no en torno al Señor. En los casos en que se canta sólo por un amen o un efímero aplauso se oye con frecuencia que es “para la gloria de Dios”. Pero lo que se espera es un reconocimiento o una felicitación. Se deja a un lado a quien entregó tan lindo talento: EL SEÑOR.</p>
<p>Si las melodías no van dirigidas a suplir las necesidades espirituales de los oyentes, o si carecen de buenos motivos y están cargadas de egoísmo, ¿cómo se puede decir que son para Dios? Cantar por cantar no edifica. Mejores programas se oyen fuera del templo. La música en la iglesia tiene que ministrar a Dios y edificar a los santos, tiene que motivar al creyente a adorar en espíritu y en verdad.</p>
<p>Queremos música, pero no cualquiera. Lo que hace falta es un verdadero ministerio y no el llenar el tiempo de “música” cuando se recauda el dinero del Señor o se dan los anuncios de la iglesia local.</p>
<p>Al igual que el de un pastor o evangelista, el ministerio de la música requiere un llamamiento. En otros ministerios se trabaja con ardor para servir mejor y contemplar al Príncipe de los pastores. ¿Acaso no deben hacer lo mismo quienes ministran al Altísimo con la música? Realmente hoy no abunda tal ministerio. La música ministrada bajo el poder de Dios está escasa.</p>
<p>Son pocas las iglesias que cuentan con un ministerio o departamento de música. Donde existe, se evita usar al primero que se presente. Este departamento es creado para que creyentes capacitados guíen a otros a cumplir su trabajo como siervos del Altísimo. Hay que conducir a la congregación por los ríos de agua viva a través de la música.</p>
<p>En el día de hoy se debe estimular y apoyar al verdadero ministerio musical. Con las diversas melodías se debe volver a presentar ofrenda mecida a Jehová. Jesús enseñó que se debe pedir obreros al Señor de la mies. Músicos, así como también cantantes, entran en esa lista. Hay que pedirlos al Señor, que Dios los llame, los capacite.</p>
<p>Hay que revisar los himnos y cantos congregacionales. Toda letra debe tener como centro al Creador. Existen deficiencias doctrinales y hasta herejías en algunas canciones cristianas. Repetir como autómatas lo compuesto por otros es de mal gusto. Todo creyente debe aprender a analizar lo que canta, para que Dios de veras sea glorificado con la música de la iglesia.</p>
<p>Como si fuera poco, hoy día abunda la música que no es para la gloria de Dios sino “un negocio llamado grabación”. Malas grabaciones, pésimas composiciones. Los arreglos (donde los tienen) no dejan otra cosa que pensar. No todos los que cantan son llamados a grabar ni todos los que graban son cantantes.</p>
<p>Si se dice que es para la gloria de Dios, debe ser lo mejor. Necesitamos las mejores composiciones, las mejores voces, los mejores arreglos, los mejores músicos y con los mejores materiales. Habrá que hacer inversión, pero no hay otra salida. El negocio llamado “grabación” debe terminar. No puede el creyente convertirse en mercader de la fe. La necesidad espiritual del momento exige volver al ministerio musical. Dios no dejará avergonzados a sus siervos. Dará según sus promesas a quienes sean realmente fieles. A quien invierte, Dios no lo abandonará, máxime cuando sus motivos son los de ministrar al Creador.</p>
<p>¡Queremos música! Mucha falta hace en la iglesia. Pero que sea la que redunde en verdadera gloria para Dios</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Eduardo Sánchez B.</span>
				<p>El colombiano Eduardo Sánchez Buitrago cursa sus estudios de posgraduado en la Facultad de Teología de las Asambleas de Dios de América Latina. Es director del Instituto Bíblico Central en Bogotá.

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