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	<title>Conozca &#187; Eugenio Ramirez M.</title>
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		<title>Los carismáticos católicos y la Virgen María</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jan 2014 21:48:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eugenio Ramirez M.</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Eugenio Ramírez M.             LA MAYORÍA DE los evangélicos por regla general calificamos a los católicos como “idólatras” por su culto a la virgen María.  A ninguno de nosotros se nos ocurriría pensar que podríamos incluir algún tipo de devoción hacia la madre de nuestro Salvador sencillamente porque en la Biblia no aparece el</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2008">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Eugenio Ramírez M.</p>
<p>            LA MAYORÍA DE los evangélicos por regla general calificamos a los católicos como “idólatras” por su culto a la virgen María.  A ninguno de nosotros se nos ocurriría pensar que podríamos incluir algún tipo de devoción hacia la madre de nuestro Salvador sencillamente porque en la Biblia no aparece el culto a María.  Si adoráramos a María sería llegar a tener otros “dioses” delante de nosotros.  Además, la base de nuestra doctrina está sustentada fundamentalmente en los principios de la Reforma protestante:  <em>Sola fide, sola gratia, sola Scriptura </em>(sólo la fe, sólo la gracia, sólo la Escritura).  Para la iglesia Católica Romana la devoción a la virgen María ocupa un lugar de preferencia.  Ella ha llegado a ser en la práctica objeto de culto.</p>
<p>Dentro de toda la estructura organizadora a nivel mundial, encontramos grupos pertenecientes al denominado movimiento de la “Renovación Carismática Católica”  (RCC).  ¿Qué tienen de especial?  La forma de ser de sus miembros.  Son católicos de “tomo y lomo”, pero a la vez son muy diferentes al carácter tan formal del resto.  Se trata de creyentes sinceros que aman al Señor y que han experimentado un mover del Espíritu Santo de manera similar a los pentecostales clásicos.  Sus inicios se remontan a la década de los sesenta.  Tomaron una buena parte de sus comienzos de la experiencia de iglesias pentecostales.  Por otro lado, a diferencia de los pentecostales clásicos, ellos han permanecido en la estructura católica. Viven su fe dentro del seno de su iglesia de una manera renovada en el Espíritu Santo.  Se han organizado en innumerables “grupos de oración”.</p>
<p>En el caso de Chile se han constituido más de dos mil grupos de oración carismático-católica.  Podemos hablar de unos diez mil creyentes carismáticos.  Este movimiento dentro de la iglesia católica está dirigido principalmente por laicos y orientado por sacerdotes atraídos por el movimiento de la RCC.</p>
<p>Señalo tres aspectos que impulsaron el despertamiento espiritual de los grupos carismáticos católicos.  Primero, se destaca una “sed notoria” de Dios frente a los cambios traídos por el post-modernismo que hacían sentir cómo el mundo se secularizaba.  En segundo lugar fue la influencia del movimiento pentecostal clásico que se caracterizaba por la celebración de cultos de gran espontaneidad y fervor religioso.  Por último se constituía en factor importante la realización del Concilio Vaticano II.  Dicho evento tenía como propósito buscar una renovación espiritual al interior de la iglesia católica.  Recordemos que antes del Concilio todo el sistema de vida y práctica de la liturgia católica era irrelevante para el hombre moderno.</p>
<p>Naturalmente se entiende que dentro de la concepción católica no se podría marginar a la virgen María como parte de este movimiento renovador.  Entre los años 1962 y 1965 se llevó a cabo el Concilio.  Fue iniciado por Juan XXIII y concluido por Paulo VI.  La intención de convocarlo fue de llevar un “amplio programa de renovación de la iglesia en la santificación de sus miembros, la difusión de la palabra revelada, la consolidación de sus instituciones, los contactos con los hermanos separados y la acción en favor de la paz”.   El papa pedía que se elevara una oración universal que decía:  <em>“Renueva en nuestro tiempo los prodigios como un nuevo Pentecostés, y concede que la iglesia santa reunida en unánime y más intensa oración <strong>en torno a María, Madre de Jesús, </strong>y guiada por Pedro, propague el reino de verdad, de justicia, de amor y de paz.  Así sea”.</em></p>
<p>¿Cómo se define la Renovación Carismática Católica?  Sus propios miembros se han definido a si mismos como una “corriente de gracia, un llamamiento que va ampliándose, dirigido a la conciencia cristiana para estimularla o renovarse en profundidad.  Brota del corazón de la comunidad eclesial como un himno de confianza incondicional en la presencia todopoderosa del Espíritu Santo en el mundo”.  Su propósito fundamental es “intensificar entre los creyentes su conocimiento amoroso del Padre, desarrollando su ‘familiaridad’ con Cristo, mediante una disponibilidad cada vez mayor a la acción del Espíritu Santo”.  (<em>Mensaje de los obispos canadienses sobre la renovación canadiense, </em>citado por P. Carlos Aldunate en <em>La Renovación Carismática.</em></p>
<p>La devoción por la virgen María está considerada dentro de los trece elementos esenciales de la RCC.  Cada dos años se celebran encuentros internacionales en  algún país del continente con los respectivos representantes.  Se conocen estos eventos como “Encuentro Carismático Católico Latino Americano” (ECCLA).  Tienen por finalidad compartir experiencias, visiones sobre la acción del Espíritu Santo en cada país, conocerse y crecer en la fraternidad.  En el último encuentro se reafirmaron sus fundamentos, tales como:  la vigencia de Pentecostés, el bautismo en el Espíritu Santo, la trasmisión del fuego del Espíritu a todas las comunidades, la utilización de los dones espirituales para la edificación de los creyentes,  la oración y la Palabra de Dios como factores renovadores, el servicio a la iglesia.  El décimo punto dice:  “La Renovación Carismática Católica  ubicada en el corazón de la Iglesia, <strong>abrazando con amor a María</strong>, a los Sacramentos y a la jerarquía”.   (ECCLA XVI una muestra de hermandad latinoamericana.  <em>Pentecostés , </em>Nº 115, Enero-Febrero, 1997, páginas 14-16).</p>
<p>Personalmente tengo un trasfondo católico.  Me convertí a Cristo en mi adolescencia y por razones espirituales abandoné el seno de la iglesia católica.  Hoy en día me identifico con la teología protestante y no acepto la tradición ni el magisterio de la iglesia romana como autoridad doctrinal.  Pero a su vez puedo entender los sentimientos de un católico hacia la virgen María.  No pretendo justificar en ningún caso la devoción mariana, pero sí entregar una visión comprensiva del porqué aún dentro de los grupos carismáticos la virgen María juega un papel importante.</p>
<p>Pertenecen los motivos principales a la historia.  El culto mariano es muy antiguo, habiendo venido de los primeros siglos.  Se hizo oficial en el siglo cuarto.  El connotado historiador cristiano Kenneth Latourette señala que muy temprano se consideraba a María con gran respeto, cosa que iba en aumento en los siglos cuarto y quinto.  Ya en los siglos X y XI se vuelve muy popular la devoción por los santos y por la virgen María.  Esta devoción se hizo más fuerte porque los cristianos de la época atribuían al diablo y a los demonios todos los males que asaltaban a la raza humana.  Los “santos” eran reverenciados porque en ellos había triunfado la gracia de Dios, y era atractiva la idea de que se les podía invocar para obtener ayuda como intercesores.  Esta idea sigue vigente en la actualidad entre los católicos.</p>
<p>El caso de la devoción a la virgen María fue un poco distinto.  Durante la edad media los hombres tenían el control tanto del estado como de la iglesia.  En tiempos de guerra los hombres peleaban.  La mayoría de los “santos” eran hombres.  Así también lo eran los teólogos y los fundadores de las órdenes monásticas.  Bajo este trasfondo masculino se exalta a la virgen María.  Latourette cree que eso servía para contrarrestar el desequilibrio masculino.  Había deseo de un ideal que la mujer podía proporcionar.  Se veía normal que en las iglesias se levantaran capillas dedicadas a María.</p>
<p>Latourette señala que alrededor del año 1050 aparece por primera vez una mención de la oración dirigida a María, el <em>Ave María.  </em>Tal pieza musical fue compuesta en base a la salutación del ángel al tiempo de la anunciación.  Antes de fines del siglo XI ya se había encomendado al clero la enseñanza del <em>Ave María</em> a todos los feligreses.  En el siglo XIII se extendió rápidamente a muchos países de Europa Occidental.</p>
<p>Aunque los reformadores anularon la fuerza de esta expresión antigua entre los protestantes, en la historia subsecuente del catolicismo se mantuvo María con la misma admiración de los devotos.  Es lógico pensar pues,  que para un católico contemporáneo la veneración (no adoración) a María sea una expresión consecuente con sus creencias ortodoxas y tradicionales.  En cambio, desde nuestra óptica protestante, creemos que debiera ser problema.</p>
<p>Como lo he señalado, provengo de un trasfondo católico.  Posteriormente, por motivos de estudios, me mantuve en contacto con el ambiente.  Cuando era estudiante en la Universidad Católica, tuve de compañeros a varios seminaristas y monjas.  Algunos sacerdotes fueron mis profesores.  A poco andar en mi conversión al cristianismo protestante fui absorbido por el celo espiritual de “mi nueva fe”.  Recuerdo que durante una conversación con una monja le pregunté si no sentía algún problema de conciencia por tener que rendir una devoción “idolátrica” a la virgen.  Con mucha calma me respondió que eso nunca se lo había cuestionado.  Para ella eran cosas sagradas.   No sentía en absoluto alguna incomodidad.</p>
<p>Veamos el caso de los carismáticos católicos.  Uno pudiera pensar que supuestamente por tener mayor luz espiritual deberían tomar conciencia de centrarse en Cristo solamente y marginar otras devociones.  Pero la verdad es que esto no es así.</p>
<p>Con el fin de entregar una información más amplia de la realidad y de los sentimientos hacia la virgen María y hacia los evangélicos, visité un culto carismático y entrevisté al matrimonio formado por Don Gastón Pourrat Erazo y Sonia Rehhof de Fourrat.  Esta pareja trabaja y participa en el movimiento desde hace 26 años.  Ambos han ocupado puestos de liderazgo nacional.  En la actualidad doña Sonia sirve como coordinadora de misiones a nivel nacional.  El mismo cargo ha ocupado su esposo en años anteriores.</p>
<p><strong>Pregunta:  </strong>¿Qué papel hace la virgen María en sus cultos?</p>
<p><strong>Respuesta:  </strong>La virgen María es la intercesora ante su Hijo Jesús.  Es como la madre que es,</p>
<p>pidiendo a su hijo por nosotros.  Jesús no puede negarle a su madre lo que pide por</p>
<p>el bien del reino.  Durante el culto hay un tiempo en que se cantan algunas</p>
<p>canciones a María, y hay oraciones.  Se le invoca, no como diosa, eso lo tenemos</p>
<p>muy claro, pero ella es la madre de Jesús y por  ser la madre de Jesús, nosotros la</p>
<p>amamos.  Porque Jesús ama a su mamá, nosotros también.</p>
<p><strong>Pregunta:  </strong>¿Cuál es la actitud que tendrían si personas no católicas pero carismáticas</p>
<p>(pentecostales) vendrían a compartir con ustedes?</p>
<p><strong>Respuesta:  </strong>Hemos tenido esa experiencia, especialmente en años anteriores.  En general</p>
<p>los recibimos bien, aunque siempre existen algunos prejuicios. (…) Se han</p>
<p>formado las barreras naturales, para que cada uno siga por las aguas que les ha</p>
<p>señalado el Señor.</p>
<p>Es algo interesante asistir a un culto carismático.  Se observa mucha similitud  de intención con nuestras reuniones de adoración.  El culto duró dos horas con alabanzas, oración, intercesión, una predicación, una dinámica grupal y fraternidad entre sus miembros.  Después de cantar alabanzas alegres, todos sentados, entramos a un tiempo de cánticos de adoración y oración con énfasis en la presencia del Espíritu Santo.  La gente eleva espontáneas oraciones pidiendo la manifestación del Espíritu en la reunión.  Tras cada oración el grupo reacciona confirmando al unísono la petición presentada.  Incluso se escuchan a algunos orar en otras lenguas.  Hay momentos de silencio meditativo.  Alguien cita un pasaje de la Biblia y el resto del grupo responde con expresiones de alabanzas.  Durante este tiempo la oración es espontánea sin estructura definida.  Dan gracias, confiesan, piden la intervención del Espíritu Santo en sus vidas.</p>
<p>Una vez terminada la oración se eleva una canción a María cuya letra dice:</p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Es más pura que el sol, más hermosa que las perlas que ocultan los mares;</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Ella sola entre tantos mortales del pecado de Adán se libró.</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Toda hermosa, te cantan los hombres, tierna madre, reina celestial;</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Por señor, los cielos te aclaman, alabando tu gloria inmortal;</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Con los rayos de luz que te inundan, los arcángeles besan tus pies;</em></p>
<p style="padding-left: 60px;"><em>Las estrellas tu frente circundan  y hasta Dios complacido te ve.</em></p>
<p><em>            </em>La predicación fue sencilla.  Presentó una declaración doctrinal de la naturaleza de Jesucristo mediante los nombres y títulos mencionados en la Biblia y aplicados a nuestra vida concreta.  Entre las cosas mencionadas se dijo que “la virgen se ha aparecido varias veces en este siglo, encargando que recen el rosario que es un compendio de la vida de Jesús”.</p>
<p>A los miembros de la RCC les desagrada mucho el ser acusados de “idólatras” por los pentecostales clásicos.  Por el lado evangélico el prejuicio hacia los carismáticos es muy fuerte.  La mayoría no cree que se debe estar dentro de una estructura que mantiene doctrinas diametralmente opuestas a la teología neotestamentaria, especialmente en lo tocante al culto a María.</p>
<p>La manifestación del Espíritu Santo en las diversas corrientes cristianas demuestra de manera práctica que nadie es poseedor exclusivo de la verdad.  Es necesario tener un criterio más amplio para ver la mano de Dios.  Sin embargo, la gracia de Dios no exime a nadie de la responsabilidad de crecer en la verdad.</p>
<p>¿Qué actitud debemos tener los evangélicos hacia los carismáticos católicos?  Hay que tratarlos con comprensión, dignidad y paciencia.  Tenemos que procurar entender cuál ha sido su trasfondo histórico.  Hay que amarlos.  Sin aceptar su marianismo, podemos manifestarles gran respeto por la que fue usada de Dios para traer al Verbo encarnado al mundo.  Debemos mostrarles una disposición de ser amigos y pedir al Espíritu que los conduzca a toda verdad.</p>
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				<span class="spnAutor">Eugenio Ramirez M.</span>
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