<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Conozca &#187; George Wood</title>
	<atom:link href="https://conozca.org/?author=128&#038;feed=rss2" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://conozca.org</link>
	<description>Revista Cristiana</description>
	<lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:46:49 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.4.2</generator>
		<item>
		<title>Así lo veo: El bautismo de risa (2da parte)</title>
		<link>https://conozca.org/?p=2479</link>
		<comments>https://conozca.org/?p=2479#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2015 23:11:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Wood</dc:creator>
				<category><![CDATA[1996.2]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://conozca.org/?p=2479</guid>
		<description><![CDATA[Por el Dr. George Wood Traducido por Cecilia Marty &#160; En la Primera Parte el Dr. Wood señala que la Biblia nos impone el deber de indagar acerca de la validez de una experiencia espiritual. Hace ver que algunas experiencias deben ser normativas, que se presentan en la Biblia como patrón de la vivencia cristiana,</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2479">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por el Dr. George Wood</p>
<p>Traducido por Cecilia Marty</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En la Primera Parte el Dr. Wood señala que la Biblia nos impone el deber de indagar acerca de la validez de una experiencia espiritual. Hace ver que algunas experiencias deben ser normativas, que se presentan en la Biblia como patrón de la vivencia cristiana, mientras que otras son singulares.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El avivamiento actual del gnosticismo</strong></p>
<p>HACIA FINES DE la era de los apóstoles y en el comienzo del siglo II surgió una herejía en el movimiento cristiano que se llamó gnosticismo. El nombre se derivó de la palabra griega “gnosis” que quiere decir “conocimiento”.  Los gnósticos decía haber recibido revelaciones extrabíblicas. Estaban en demasía fascinados con el mundo invisible y con las jerarquías angelicales. Uno no era “espiritual” a menos que creyera en este conocimiento oculto, que aceptara esta cartografía del mundo de principados y potestades. Pablo advirtió a los colosenses acerca de los que lograban mañosamente engañar al cuerpo de Cristo con la introducción de conocimientos &#8220;ocultos&#8221; que carecían de fundamento apostólico alguno.</p>
<p style="padding-left: 60px;">No permitan que nadie que le encanta fingir humildad y adorar a los ángeles los prive del premio. El tal hace alarde de lo que ha visto, y su mente natural lo hincha de vanidad. Ha perdido contacto con la Cabeza, por la que todo el cuerpo, alimentado mediante la unión de sus articulaciones y ligamentos, crece según Dios lo hace crecer. Colosenses 2:18,19.</p>
<p>La próxima vez que una nueva “ola” doctrinal llegue a su iglesia, plantéese lo siguiente:  Si esto es tan importante, ¿por qué  Jesús no lo mencionó antes? ¿Por qué no existen referencias ni mandamientos bíblicos al respecto? ¿Por qué no aparece ni en el pensamiento ni en la práctica de la iglesia del primer siglo?</p>
<p>Nos hicimos estos planteamientos a principios de siglo con respecto al moderno derramamiento del Espíritu Santo. Por ello, el Espíritu Santo dio a luz el Movimiento Pentecostal para recuperar lo que se había perdido. Pero, ¡él nunca nos creó para inventar lo que nunca existió!</p>
<p>Los gnósticos despreciaban al creyente bíblico. Se jactaban de poseer un conocimiento “oculto”.  Comían carne mientras los demás apenas tomaban leche. Se consideraban maduros porque entendían “lo profundo de Dios”. Debemos estar prevenidos sobre la resurgencia de un nuevo gnosticismo en la iglesia actual que lleva a las personas más allá de un fundamento bíblico seguro hacia una órbita de personalidades persuasivas que promocionan y venden sus propias ideas y experiencias. Estas personas no obedecen el mandato apostólico “que prediques la palabra&#8230;” 2 Timoteo 4:2.  Prefieren aprovecharse del cuerpo de Cristo a cambio de una ofrenda, o de fama, vender su elixir espiritual que hasta ahora permanecía oculto.</p>
<p>Debemos además estar prevenidos para que este énfasis gnóstico, gemelo del misticismo oriental de la Nueva Era, no invada furtivamente la adoración cristiana.  Este énfasis busca elevar al que busca a Dios a un estado de conciencia alterado donde cesa el raciocinio y el adorador flota inerte en el divino “<em>om</em>”, el estado yoga de vacío mental. Aunque la adoración neotestamentaria llega a los sentidos y las emociones, hace también partícipes a la mente y la voluntad.  A los místicos espirituales de Corinto Pablo les recordó que <em>“..los espíritus de los profetas están bajo el control de los profetas, porque Dios no es Dios de desorden sino de paz.”</em> 1 Corintios 14:32,33.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Sola Scriptura</em></strong></p>
<p>A mediados de abril de 1995 me encontraba en Italia donde la Virgen que llora atraía muchísimo más la atención de los medios de comunicación que el bautismo de la risa ha atraído en las Américas y en Europa. Han aparecido en primera plana las fotos de las mejillas teñidas en sangre de esta Virgen.</p>
<p>Ya que me encontraba en esa zona y sentía curiosidad, pasé por la pequeña iglesia de San Agustín en las afueras de Civitavecchia, la parroquia a la cual pertenece la Virgen. Hablé con varios vecinos. Algunas mujeres en la iglesia me dijeron que habían visto la sangre de la Virgen. Pruebas de ADN [ácido desoxirribonucleico, sustancia química presente en todo ser vivo que tiene caracteres diferentes para cada individuo] han comprobado que la sangre es humana y del sexo masculino. Supuestamente se trata de la sangre de Jesús. (¿Será la sangre de alguien que falsifica el fenómeno?)</p>
<p>Como resultado, en Semana Santa de 1995 el tema de actualidad del pueblo y de la mayor parte de Italia se centró no en la muerte y resurrección de Cristo, sino en una imagen de María que lloraba sangre.</p>
<p>En calidad de evangélicos y creyentes bíblicos, no demorararíamos en lo absoluto para evaluar este fenómeno de la Virgen llorosa a la luz de las Escrituras. Resuena en nuestros oídos la amonestación de Martín Lutero: “sola scriptura”. Reconocemos que esta Virgen que llora se manifiesta dentro de un sistema religioso que abiertamente ha acogido enseñanzas extrabíblicas, tales como las oraciones a los santos, el purgatorio, la transubstanciación, las indulgencias, la primacía papal, la oración por los muertos, la inmaculada concepción, la virginidad perpetua de María y la ascensión de su cuerpo hacia el cielo donde se desempeña como comediadora ante Dios.</p>
<p>¿Por qué me refiero a la Virgen llorosa dentro del contexto del bautismo de risa? Si aceptamos a ciegas todos los fenómenos extrabíblicos, basándonos sencillamente en nuestros sentimientos, experiencias, o en el hecho de que no tienen explicación humana, nos arriesgamos a adentrarnos en una corriente de subjetividad muy peligrosa.  Con el pasar del tiempo nos arrastrará, tal como lo hizo con la iglesia Romana, llevándonos más y más lejos del cristianismo bíblico.  Dicha corriente puede crear a la larga una generación que sea presa fácil de un engaño tan abarcador que pueda terminar separándola de Cristo.  Mateo 24:24.</p>
<p>No sería inadecuado que los pentecostales errasen por ser demasiado cautelosos. Lo mejor sería mantenernos dentro de la seguridad de la esfera bíblica y no adentrarnos en las zonas peligrosas de fenómenos espirituales que ocurren justo afuera de la circunferencia de la Palabra escrita. ¿Por qué centrarnos más en experiencias o doctrinas periféricas cuando al contrario podemos darle el enfoque central a nuestro Señor, a su doctrina y la de sus apóstoles?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El antídoto</strong></p>
<p>¿Cómo puede el cuerpo de Cristo volverse inmune ante las continuas ráfagas doctrinales que nos azotan en la actualidad?  Me he dado cuenta que la mejor respuesta a este planteamiento no es tornarse en un crítico negativo, un apologista despedazante, ni en un espadachín doctrinal carente de amor. Las personas con un Espíritu de mezquindad no ayudan en lo absoluto ni al mundo ni la iglesia. Tristemente sobran los ejemplos de personas cuya ortodoxia teológica es sólida pero su comportamiento no concuerda con el fruto del Espíritu.  Lanzan saetas que siembran discordia, ambición egoísta, disensión y división en vez de sembrar amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.  Gálatas 5:19-22.  Y a propósito, ya que el último fruto del Espíritu mencionado es el dominio propio, ¿por qué será que la falta de dominio propio es característica y aun se celebra, en la manifestación de la risa?</p>
<p>Hacia fines de los años setenta y principios de los ochenta, como pastor protesté fuertemente en contra del llamado movimiento de la palabra de fe. Decían que si un enfermo no recibía la sanidad era por su propia culpa. Las únicas dos cosas que pueden impedir la sanidad son el pecado y la incredulidad. Muy turbada, una muy querida creyente en la iglesia donde pastoreaba yo me comentó: “Por culpa de ellos, no sólo tenía que enfrentarme a la carga propia de mi enfermedad (esclerosis múltiple), sino que también debía llevar la carga aún más pesada de que yo era personalmente responsable de haberme enfermado y de quedarme enferma.”</p>
<p>Noté que mi predicación en contra de este énfasis se había tornado muy aguda. Cierto día sentí que el Espíritu Santo me decía con suavidad: “No tienes derecho a criticar el movimiento de la fe positiva. No brindas con regularidad en los cultos la oportunidad de que se ore por los enfermos.  Así que no tienes derecho a condenar a los que sí lo hacen.”</p>
<p>De inmediato me di cuenta dónde había errado. Al buscar corregir un desequilibrio, me había ido al otro extremo. A partir de entonces, en casi todos los cultos se daba oportunidad para que se ungiera y se orara por los enfermos.</p>
<p>¿Por qué en la actualidad se hace hincapié en la risa? Necesitamos reconocer que vivimos en una sociedad que prefiere el microondas al horno. Lo queremos todo <strong><em>ahora</em></strong>.  La experiencia de la risa es gozo por microondas. He hablado con algunas personas que a través de la risa han tenido una liberación genuina e instantánea de la depresión. He estado en cultos donde la risa parecía sumamente forzada, gutural, anormal. Era para llamar la atención. Sin embargo debemos reconocer que la alegría en calidad de fruto del Espíritu es relativo al desarrollo. Toma tiempo para desarrollarse al igual que ocurre con el amor y la paciencia. ¿No sería maravilloso que tuviéramos un avivamiento de la paciencia donde fuéramos instantáneamente inoculados contra la impaciencia?  Pero, ¿atraería un énfasis sobre la paciencia el mismo grado de interés de las multitudes como lo hace el énfasis sobre la risa?</p>
<p>La alegría debiera formar parte intrínseca de nuestra vivencia cristiana. Fluye de nuestra relación con Jesucristo. ¡Ya que sabemos que él ha vencido sobre el pecado, la muerte, el infierno, el diablo y la tumba, nuestra vida está llena de triunfo!</p>
<p>Jesús mismo nos dio una vista panorámica del verdadero bautismo de risa cuando relató los cuentos de las cosas que estaban perdidas. El permiso que nos da para que nos regocijemos es antídoto agradable que rompe con cualquier énfasis falso o aberrante demostrado en el actual bautismo de risa.</p>
<p>Cuando el pastor encuentra a la oveja perdida, ¿qué hace?</p>
<p style="padding-left: 60px;">&#8230; reune a sus amigos y vecinos, y les dice: “Alégrense conmigo; he encontrado la oveja que se me había perdido.” Les digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse. Lucas 15:6,7.</p>
<p>Además, cuando la mujer encuentra la moneda perdida, ¿qué hace?</p>
<p style="padding-left: 60px;"> Reune a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense conmigo; ya encontré la moneda que había perdido.&#8221;  Les digo que así también hay alegría en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.  Lucas 15:9.10</p>
<p>Por fin, cuando el hijo pródigo vuelve a casa, ¿qué dice el padre?</p>
<p style="padding-left: 60px;">Traigan el becerro cebado y mátenlo. Celebremos con un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido encontrado. Lucas 15:23,24.</p>
<p>El verdadero bautismo de risa, al cual Jesús mismo se refiere es aquel que ocurre en la iglesia como consecuencia de la obra evangelística donde se experimenta la alegría sin límites de ver venir a Cristo a hombres, mujeres, niños y niñas no salvos.</p>
<p>Antes que ocurra esta clase de avivamiento falta trabajar arduamente y esforzarse. El pastor busca las ovejas perdidas, la mujer busca la moneda perdida, el padre sufre por su hijo perdido.</p>
<p>Conforme llegamos al fin de este siglo, Dios conceda que el cuerpo de Cristo experimente esa clase de avivamiento -una era de evangelismo sin precedentes donde los creyentes celebran de verdad haber encontrado lo que se había perdido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Sugerencias prácticas</strong></p>
<p>Concluyo compartiendo algunos consejos con aquellos pastores y líderes cristianos que están sinceramente preocupados porque haya avivamiento. Anhelan acoger lo que el Espíritu Santo hace y sin embargo desean evitar peligros y escollos que puedan hacerle daño al cuerpo de Cristo y a creyentes en particular.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>1.  Introspección</em></p>
<p>El fenómeno de la risa debería incitarnos a examinarnos a nosotros mismos. ¿Tenemos la alegría del Señor?</p>
<p>La alegría fluye de nuestra relación personal con Jesús. Es el segundo fruto del Espíritu y le sigue al primero el cual es el amor. Gálatas 5:22. Primero viene el amor y luego la alegría.</p>
<p>Constantemente el Nuevo Testamento nos brinda ayudas prácticas acerca de cómo llegar a ser una persona que ama, Romanos 12:9-21 y 1 Corintios 13. La tentación que nos acecha es el deseo de recibir amor en vez de darlo. En Jesús hemos recibido por gracia a través de la fe el amor de Dios de manera sobreabundante. Una persona que es amada y que ama a otros manifiesta una vida llena de alegría.</p>
<p>¿No es ésta la razón por la cual Pablo pudo escribir la epístola de alegría, Filipenses, desde una celda en la cárcel? En ese momento no experimenta risotadas, sino puede decir constantemente: “Alégrense siempre en el Señor. De nuevo lo digo: ¡Alégrense!” Filipenses 4:4.</p>
<p>Nuestra alegría debe formar parte intrínseca de la formación del carácter del creyente.  No debe elevarse la alegría a un pedestal dentro de la virtud cristiana, como si se debiera constituir en el único rasgo prominente en la vida cristiana. Por contraste la alegría camina junto a sus compañeros: el amor, la paz, la paciencia, la amabilidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio propio. La vida de demasiados creyentes se destaca por la falta de alegría, la desesperación, la depresión, el resentimiento, la amargura y la ira.</p>
<p>La obra del Espíritu Santo consta en reproducir exactamente en nosotros la vida de Jesús.  Aunque no existe registro bíblico de que Jesús se haya reído, él manifestaba la alegría.  Lucas 10:21; Juan 15:11. ¡El desea que su alegría nos acompañe! Por ende, debemos preguntarnos que si consciente o inconscientemente bloqueamos el fluir de su alegría en nuestra vida. ¿Hay pecados por confesar? ¿Falta de perdonar? ¿No confiamos en él durante las pruebas?</p>
<p>Es por esto que nuestra reacción inicial al denominado bautismo de risa no es una de censura ni condena, sino de introspección. ¿Irradia mi vida su alegría? De no ser así, es menester que mi vacío interior se transforme en hambre y sed de su presencia. Debemos permitirle al Espíritu Santo que nos indique qué medidas tomar para rectificar el problema.  Hay que permitirle que ore a través de nosotros en lenguas conocidas y desconocidas.</p>
<p>Pablo nos recuerda cuán valioso es orar en lenguas desconocidas. Somos edificados y fortalecidos, 1Corintios 14:4. Uno de los resultados de orar en el Espíritu es el reabastecimiento de la alegría en la vida interior. Si durante mi comunicación en privado con el Señor él quiere derramar sobre mí una sobreabundancia de su alegría, tanto que hace que me ría ante su presencia, entonces que permita que esté yo dispuesto a recibir todo lo que tiene para mí.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>2. Reglamentación</em></p>
<p>Pablo  marca una clara distinción entre la edificación personal y la edificación de la iglesia.  En 1Corintios 12:14 establece un orden y reglamenta el uso público del don de lenguas. En privado, habla en lenguas aún más que los corintios mismos. Sin embargo, cuando se manifiesta en los creyentes el don de lenguas en público con un mensaje para la iglesia, deben hablar uno por vez, el mensaje en lenguas debe interpretarse y no debe haber más de tres mensajes por reunión.</p>
<p>A los hermanos de la iglesia de Corinto les gustaba hablar en otras lenguas. Su fascinación y atracción era tal que les llevaba a una expresión pública excesiva de las lenguas.  Ocurre en la actualidad que algunas iglesias se sienten atraídas a la risa y a otros fenómenos.  Sin embargo, hay que mantener una perspectiva bíblica.</p>
<p>a. Hay que tener en cuenta  a los que no son creyentes. Aún si un don bíblico tal como el don de lenguas sin interpretación hace que el inconverso rechace el evangelio, cuánto más un don no bíblico, tal como la risa levantará barreras para el incrédulo.  <em>“¿&#8230;no dirán que están locos?”</em> 1 Corintios 14:23.</p>
<p>b. Es menester edificar a la iglesia. Puede que lo que edifica a una persona no edifique a la iglesia entera. Supongamos que en 1Corintios 14:4,5 sustituyéramos a la risa por el don de lenguas.  Obtendríamos entonces una norma que nos ayudaría a mantener el orden de la risa dentro de la iglesia.</p>
<p style="padding-left: 60px;"> El que [se ría] se edifica a sí mismo, el que profetiza edifica a la iglesia.  Yo quisiera que todos ustedes [se rieran], pero preferiría que profetizaran. El que profetiza [o sea predica, habla con apremio] es superior al que [se ríe], a menos que también interprete, para que la iglesia reciba edificación.</p>
<p>Ahora bien, en cuanto al pasaje anterior no pienso en ningún momento que Pablo elevaría el fenómeno de la risa a la misma importancia y posición que ocupa el don de lenguas; por lo tanto, es sumamente improbable que hubiera dicho &#8220;quisiera que todos ustedes se rieran&#8221;.  Pero mi premisa es que nos compete preocuparnos por edificar la iglesia. A aquellas personas que utilizaron el don de lenguas incorrectamente en la iglesia de Corinto y a los partidarios del fenómeno de la risa, Pablo les dice bajo la inspiración del Espíritu Santo:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Ya que tanto anhelan tener dones espirituales, traten de sobresalir en los dones que sirven para edificación de la iglesia. 1Corintios 14:12.</p>
<p>c.  El amor y no los dones espirituales ni la risa debe ser el punto de enfoque. Es por ello que 1 Corintios 13 se ubica entre los capítulos 12 y 14.  Qué triste es ver que hay personas que insisten en ejercitar la risa a expensas de dividir la iglesia. Tanto los que se ríen como los que no lo hacen se beneficiarían si pusieran todo comportamiento a prueba utilizando el modelo de 1 Corintios 13.</p>
<p>Es importante además incluir a Romanos 14 y 15 dentro del imperio del amor. Es posible que a veces los creyentes difieran en cuanto a las prácticas  &#8220;periféricas&#8221;.  Debido a ello es importante parafrasear la amonestación de Pablo a los creyentes que estaban divididos en cuanto a comer carne ofrecida a ídolos. “No destruyas la obra de Dios por causa de [la risa].” Romanos 14:20.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>3.  No se vuelva un aguafiestas</em></p>
<p>Como líderes nuestro deber no es despreciar la experiencia de aquellas personas que testifican haber tenido un nuevo encuentro con Dios. Nuestro primer deber es el de regocijarnos con ellos por la victoria o la liberación que han experimentado. Conforme los acogemos en la nueva alegría que han descubierto hacemos posible por medio de nuestro lazo personal convertirnos en personas que alientan.  Podemos apoyarlos en su crecimiento en Cristo.</p>
<p>Pablo sabía que existían problemas en la iglesia de Corinto, pero no comienza su primera epístola dirigida a ellos atacando a los creyentes ni denigrando su valor ni su fe. Les brinda “gracia y paz”. Una vez establecido el lazo entre ellos, se le facilita ayudarlos a madurar en el Señor. A veces los corrige suavemente; otras, de manera cortante. Sin embargo, Pablo en todo momento manifiesta el amor y el cuidado pastoral que siente por la grey de Dios. Sigamos su ejemplo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>4.  La tendencia a lo extrabíblico</em></p>
<p>El avivamiento pentecostal de la actualidad rebosa de ejemplos de personas que se centraron en un énfasis o en una experiencia extrabíblica. Conforme se fue desarrollando el llamado &#8220;ministerio&#8221;, se aventuraron más y más lejos de los parámetros de las Escrituras. Hubo quienes en una época fueron poderosos predicadores y luego se descarriaron completamente de la sana doctrina bíblica.</p>
<p>Parece que reírse en el Espíritu queda justo al borde de la esfera de la sana doctrina. A diferencia del don de lenguas, milagros o discernimiento, por ejemplo, reírse en el Espíritu no se menciona ni se aprueba en las Escrituras. Tampoco se lo condena.</p>
<p>No obstante, existen dos peligros claros ligados al fenómeno actual de la risa:</p>
<p>a. Que se le dé mayor importancia  a la risa que a la experiencia bíblica del bautismo en el Espíritu Santo o a la experiencia de orar en lenguas individualmente.</p>
<p>Si nosotros, sin pensarlo, empezamos a desmerecer una experiencia genuina que enseña la Biblia a favor de experiencias nuevas para las cuales no hay mandatos ni ejemplos bíblicos, el avivamiento pentecostal se desmoronará en cuestión de una generación. Basándose en la Biblia, uno puede decir con toda seguridad: “Si no has sido bautizado en el Espíritu Santo, no has recibido aún todo lo que Dios tiene para ti”. Pero uno no podrá decir por la Biblia: “Si todavía no has reído en el Espíritu, no has recibido aún todo lo que Dios tiene para ti”</p>
<p>La risa es algo fuera de lo común; hablar en lenguas es el patrón bíblico normativo.</p>
<p>b. Una vez que uno se desvía de experiencias con fundamento bíblico y acoge fenómenos espirituales de cualquier clase, es muy posible que la tendencia será seguir desarrollándose en manifestaciones extremas. Tomemos el ejemplo actual que se ve en algunas iglesias. Hay personas que han empezado a rugir, y hasta a ladrar. Explican que los rugidos representan el “León de Judá”. No tengo idea alguna de lo que representen los ladridos. Pero sin duda sé que si el Espíritu del profeta está sujeto al profeta como enseña 1Corintios 14:32, entonces ciertamente el Espíritu del que ruge y del que ladra está sujeto a la persona que lo hace.Hay veces que a las cosas hay que llamarlas por su nombre. No vacilo un instante en decir que lo del ladrido y el rugido es algo “extraño”. O hemos errado y esto proviene de la carne netamente o se trata del diablo que ruge y sus perros que ladran. La carne es capaz de provocar un tremendo alboroto. Que no se suma la iglesia pentecostal en un misticismo completamente desprovisto de todo fundamento bíblico.</p>
<p><strong>  </strong><strong> </strong></p>
<p><strong>El consejo de Gamaliel</strong></p>
<p>Algunos, basándose en las palabras de Gamaliel, han aconsejado que no deberíamos tratar de poner a prueba estas manifestaciones.</p>
<p style="padding-left: 60px;">Si este propósito o esta actividad es de origen humano, fracasará. Pero si es de Dios, no podrán ustedes detenerlos; no harán más que luchar contra Dios. Hechos 5:38,39.</p>
<p>En lo que concernía a los apóstoles y a la iglesia de Jesucristo, estas palabras del maestro de Pablo eran las indicadas. Sin embargo, Pablo nunca siguió el consejo de su profesor cuando se trataba de enfrentar la falsa doctrina infiltrada en la iglesia. No basa la validez de ninguna doctrina en el éxito percibido por otros, en la aceptación que tenga, ni en el crecimiento de la misma. Más bien insistía en que fuera fiel a Jesucristo. Si se supusiera que utilizáramos siempre la prueba de Gamaliel, entonces tendríamos que considerar a muchas cosas como procedentes de Dios cuando en realidad no es así. Ni el islamismo, ni el budismo, ni sectas como los mormones o los testigos de Jehová han cesado todavía. El hecho de que continúen creciendo estas religiones no significa en lo absoluto que sean válidas.</p>
<p>Hace poco visité en Roma la prisión desde donde se cree que Pablo escribió 2Timoteo antes de ser ejecutado por César. Lo habrían tenido que bajar a la celda por un agujero en el techo. Desde el frío húmedo de esa celda en penumbra los rayos de sus brillantes palabras nos llegan al corazón hoy. Termina la epístola dándole a Timoteo y a todos los creyentes de hoy el siguiente mandato: <em>“Que prediques la palabra”.</em> 2 Timoteo 4:2. No dice: “Predica tu propia experiencia. Predica lo que está de moda. Predica acerca de puntos insignificantes como si fueran los más importantes. ¡No!  Dice: <em>“Que prediques la palabra!”</em> ¿Y por qué lo ordena?  Porque “llegará el tiempo en que no tolerarán la sana doctrina”.  2 Timoteo 4:3.</p>
<p>Existen muchas diferentes clases de doctrinas, pero sólo algunas son sanas. Sólo la <em>sana</em> doctrina produce la salud y el bienestar espirituales, una semejanza a Cristo, la santidad.</p>
<p>Lo que la iglesia necesita hoy más que nunca son personas que enfaticen la Palabra de Dios, que expliquen fielmente la verdad eterna que nos ha sido dada por medio de la inspiración del Espíritu Santo. En calidad de ministros y predicadores del evangelio, guardemos celosamente el tesoro que se nos ha confiado. Cuando la Palabra de Dios no es proclamada fielmente la gente cae en seguida en errores doctrinales y se desvían del centro, de Jesucristo y de su obra en nuestra vida por medio de la gracia.</p>
<p>Todos rogamos a Dios que nos conceda un avivamiento maravilloso y capacite a su iglesia con el poder necesario para dar testimonio de su nombre en toda la tierra. De veras el Espíritu Santo ha comenzado su obra restauradora. Cuando ocurre un avivamiento genuino, siempre se destaca por un profundo arrepentimiento, una pasión por la santidad, un profundo afán por el ayuno y la oración, un resurgimiento de los dones y frutos del Espíritu, una unidad en el Cuerpo, una liberación de los oprimidos, una música bendecida por Dios, una vida y predicación centradas en Cristo, prodigios y maravillas, un evangelismo fervoroso y esfuerzos misioneros, un aumento en la cantidad de jóvenes preparándose para el ministerio a tiempo completo, menos problemas sociales y de delincuencia y, por sobre todo, la salvación de los perdidos.</p>
<p>¡Señor, derrama sobre nosotros esta clase de avivamiento!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nota:  Toda cita del Nuevo Testamento se ha tomado de la Nueva Versión Internacional.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">George Wood</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://conozca.org/?feed=rss2&#038;p=2479</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Así lo veo: El bautismo de risa (1ra parte)</title>
		<link>https://conozca.org/?p=2472</link>
		<comments>https://conozca.org/?p=2472#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2015 22:47:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Wood</dc:creator>
				<category><![CDATA[1996.1]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://conozca.org/?p=2472</guid>
		<description><![CDATA[Por el Dr. George Wood Traducido por Cecilia Marty &#160; &#160; Es nuestro deber pasar todo por el filtro de las Escrituras. ULTIMAMENTE HA HABIDO manifestaciones frecuentes de risa en muchas reuniones carismáticas. Dicho fenómeno se ha dado a conocer a través del llamado Avivamiento de Toronto [Canadá] y del ministerio ambulante de un evangelista</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2472">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por el Dr. George Wood</p>
<p>Traducido por Cecilia Marty</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es nuestro deber pasar todo por el filtro de las Escrituras.</p>
<p>ULTIMAMENTE HA HABIDO manifestaciones frecuentes de risa en muchas reuniones carismáticas. Dicho fenómeno se ha dado a conocer a través del llamado Avivamiento de Toronto [Canadá] y del ministerio ambulante de un evangelista que se presenta como un &#8220;cantinero del Espíritu Santo&#8221;.  Invita a la gente a &#8220;tomar un trago en la barra de Joel&#8221;.</p>
<p>Se lo ha denominado en algunos lugares &#8220;el bautismo de risa&#8221;. ¿Será de Dios? Debemos escudriñar su Palabra para obtener la respuesta.</p>
<p>El Nuevo Testamento habla mucho acerca de la alegría. Jesús ha venido para que nuestra alegría sea completa. La promesa de una vida abundante presupone que la desesperación y la depresión no ocuparán el primer lugar en la vida del creyente.  Es casi imposible describrir el gozo sin límites de la mañana de resurrección, ni del momento de reunirnos con el Cristo Resucitado.  En medio de tiempos de gran persecución la iglesia rebosaba de gozo exuberante.  Además, la alegría forma parte de los frutos del Espíritu. Esta edad presente concluirá con un gran aleluya: <em>&#8220;¡Aleluya! Porque reina el Señor nuestro Dios Todopoderoso. ¡Alegrémonos y regocijémonos, y démosle gloria!</em>&#8220;  Apocalipsis 19:6,7.</p>
<p>¿Es esta alegría que la Biblia describe la misma que se manifiesta en la actualidad por medio de la risa en los cultos de la iglesia?</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El deber de investigar</strong></p>
<p>Para algunas personas, el mero hecho de indagar acerca de la validez de una supuesta experiencia espiritual se puede criticar como una falta de fe o prueba de que uno carece de espiritualidad. Es nuestro deber, sin embargo, pasar todo por el filtro de las Escrituras.  Se elogia el ejemplo de los creyentes en Berea <em>“&#8230;pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”.</em> Hechos 17:11.  En otras palabras, estos creyentes no se desenroscaron la cabeza para guardarla en la entrada al templo durante la alabanza y la predicación y luego volver a conectar el cerebro al salir del edificio.  Formular preguntas acerca de si la Biblia da validez a cualquier doctrina en particular que exponga alguna persona, o si afirma cualquier experiencia profesada, no indica que uno carezca de espiritualidad ni de piedad. El apóstol Pablo nos amonesta: <em>“Sométanlo todo a prueba. Aférrense a lo bueno.” </em>1Tesalonicenses 5:21. En otro lugar nos instruye que <em>“&#8230;los demás  deben considerar con cuidado dicho”.</em>  1Corintios 14:29.</p>
<p>Pablo también advierte a los líderes:</p>
<p style="padding-left: 60px;"> Cuídense y vigilen todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha puesto como supervisores&#8230; entrarán en medio de ustedes lobos feroces que no perdonarán al rebaño. Aun de entre ustedes se levantarán hombres que pervertirán la verdad para llevarse discípulos que los sigan. Hechos 20:28-30.</p>
<p>Ejercer una vigilancia doctrinal requiere equilibrio, no sea que los contendientes por lo ortodoxo se constituyan en jueces desprovistos de amor dentro del cuerpo de Cristo. El Señor aplaude a la iglesia de Efeso por su duro trabajo al poner a prueba y distinguir a los profetas falsos de los genuinos. Los corrige, sin embargo, por haber dejado de lado su primer amor. Es muy fácil dejar de lado el amor mientras que uno pelea por la “verdad” en cualquier batalla doctrinal. Si no tienen cuidado los apologistas cristianos, aparentarán estar llenos de amargura y serán percibidos como personas legalistas, farisaicas y detestables.</p>
<p>Es bíblico que escudriñemos todo asunto a la luz de las Escrituras, inclusive el fenómeno actual de “risa santa”, pero no es bíblico dirigir dicha indagación en un espíritu carente de amor y de gozo.</p>
<p>En calidad de pentecostales, de personas comprometidas con la autoridad de las Escrituras, haríamos bien en seguir el ejemplo de don William J. Seymour, el anciano de la Misión de Azusa a principios del siglo xx. Durante el gran avivamiento en la calle Azusa [Los Angeles] se criticó fuertemente a Seymour y a otros por insistir en que debían “cotejar todo con la Palabra”. Sin embargo, no fueron avergonzados. De hecho, en la edición de “The Apostolic Faith” (La Fe Apostólica) del mes de setiembre de 1907, Seymour hizo frente a esta crítica:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Estamos comparando todo con la Palabra, cada experiencia debe estar a la par con la Biblia. Algunos dicen que vamos demasiado lejos, pero si hemos vivido demasiado arraigados a la Palabra, arreglaremos cuentas con el Señor cuando nos reunamos con él en las nubes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Lo normativo vs. una experiencia singular</strong></p>
<p>Debemos plantearnos dos preguntas acerca de la “risa santa”: 1) ¿Se dan casos de ella en las Escrituras? 2) Si se dan casos, ¿son estos “normativos”, presentados como patrón de la vivencia cristiana?</p>
<p>Supongamos que alguien en nuestra era moderna manifiesta el don de sanidad, pero con la excepción que sucede algo muy poco usual: las personas se sanan al colocarse dentro de la sombra del ministro conforme él les pasa por el lado. Supongamos además que cunde la voz y otros ministros también comienzan a profesar que tienen “el ministerio de la sombra.”  Imaginémonos que otros vienen diciendo: “Todos los obreros pueden tener el ministerio de la sombra. Todos los que quieran ser sanados deben colocarse dentro de la misma.”</p>
<p>Por fin hagamos la idea que se empiezan a editar libros y que en los seminarios se comienza a enseñar al cuerpo de Cristo sobre la importancia y necesidad de tener el “ministerio de la sombra”. De repente se brinda ayuda práctica acerca de la manera de poner en marcha en cada iglesia local este “ministerio de la sombra”.</p>
<p>¿Cómo evaluaríamos tal énfasis y dichas afirmaciones? Habría que plantearnos estas dos preguntas: 1) ¿Menciona la Biblia esa experiencia?  2)  De ser así, ¿se pretendía que fuera normativa para todos?</p>
<p>La respuesta a la primera pregunta es que “Sí”.  Hechos 5:15 dice: <em>“&#8230;la gente sacaba los enfermos a la calle  y los ponían en camas y camillas para que, al pasar Pedro, por lo menos su sombra cayera sobre alguno de ellos.”</em></p>
<p>No obstante, la respuesta a la segunda pregunta es que “No”. No se menciona que ninguno de los demás apóstoles jamás haya tenido el “ministerio de la sombra”.</p>
<p>Aparentemente, sólo Pedro disfrutó este ministerio. ¿Puede imaginarse qué hubiera ocurrido en la iglesia del primer siglo si a los demás apóstoles se les hubiera ocurrido abandonar su ministerio menos espectacular de orar por los enfermos y les hubiera dado por orar y ayunar para recibir el &#8220;ministerio de la sombra”?  ¿Qué hubiera sucedido si Pedro se hubiera puesto a dar seminarios acerca de cómo poner en marcha el &#8220;ministerio de la sombra”?  La iglesia hubiera centrado toda su atención en un método en particular, abandonando el patrón normativo que el Señor les había dado a los apóstoles: <em>“pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud.” </em>Marcos 16:18. El procedimiento normal que el enfermo debe seguir no es que busque “la sombra”, sino que <em>“&#8230;Llame a los ancianos de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.”</em>  Santiago 5:14.</p>
<p>Lo que nos demuestra el “ministerio de la sombra” de Pedro es que el Espíritu Santo puede actuar de forma soberana en un individuo durante un tiempo limitado y de manera singular; sin embargo, es posible que este obrar específico no haya sido designado como vivencia normativa dentro de la iglesia. Sólo sabemos que algo es normativo si se ha aprobado, encomiado, repetido varias veces, o si en las Escrituras se ha mandado expresamente.</p>
<p>En la vida de la iglesia del primer siglo abundan los ejemplos entre lo normativo y lo singular.  Por ejemplo, ¿cuál es el patrón común de la disciplina en la iglesia? ¿No lo es Mateo 18:15-20?  ¿Cómo entonces se explica la muerte de Ananías y Safira como medida disciplinaria por mentir? ¡Ciertamente no encaja dentro del patrón normativo de Mateo 18! ¿Es la excepción, o la regla?</p>
<p>¿Hay algún otro ejemplo de una acción disciplinaria de la iglesia por medio de la ejecución al instante del Espíritu Santo? ¿Se nos insta clamar al Espíritu para que haga caer muertos a los mentirosos? ¿Se debería pedir la presencia en cada culto de un juez de primera instancia que establezca la causa de defunción, además del director de una funeraria? ¡No! Nos ajustamos al patrón normal de Mateo 18 y 1 Corintios 5 al lidiar con el pecado en la vida de un miembro de la iglesia.</p>
<p>Consultemos otro ejemplo que distingue entre lo singular y lo normativo. Veamos los fenómenos ocurridos el día de Pentecostés: un ruido como el de una ráfaga de viento, lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de los ciento veinte, y todos hablando en otras lenguas según el Espíritu los facultaba para hacerlo. ¿Constituyen estos tres un fenómeno singular (sólo se da una vez), o normativo (el patrón para los creyentes)? Parece ser que el viento y las lenguas de fuego son singulares. Nunca ocurren de nuevo dentro del contexto de las Escrituras. No podemos crear una doctrina acerca de ellos exhortando a las personas: “Antes de que ustedes puedan ser bautizados en el Espíritu”, deben estar presentes el viento y el fuego.”  Sin embargo, el hablar en lenguas se da repetidas veces en relación a ser lleno del Espíritu. En calidad de pentecostales consideramos que hablar en lenguas es una experiencia normativa que es la evidencia física inicial de ser bautizado con el Espíritu Santo. Es que encontramos que este fenómeno se repite en distintas ocasiones y deducimos por el texto que el hablar en lenguas se manifestaba cada vez que las personas eran bautizadas con el Espíritu.</p>
<p>Así que, nos preguntamos, ¿es el bautismo de risa un patrón normativo de adoración cristiana y un comportamiento enseñado explícitamente en las Escrituras?</p>
<p>Las mismas dos preguntas que formulamos en cuanto al “ministerio de la sombra”, la disciplina en la iglesia, y el viento, el fuego y las lenguas, debemos planteárnoslas acerca de la risa:  1) ¿Ocurre en la Biblia el fenómeno actual de “risa santa”? De ser así, 2) ¿Hay que entender que ha de ser una experiencia normativa para los creyentes?</p>
<p>Contestemos la primera pregunta. La Biblia está repleta de exhortaciones para que nos regocijemos.  Salmos 5:11, 32:11, 107:19-22; 1Tesalonicenses 5:16. Algunos ejemplos se destacan. Sara se rió de incredulidad ante la posibilidad de ser madre, ya que era anciana. Luego se rió de alegría cuando le nació Isaac. Génesis 18:12-15, 21:6.  Juan el bautista saltó de alegría dentro del vientre de su madre cuando ella saludó a María.  María reaccionó diciendo: “<em>Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.”</em>  Lucas 1:46,47.  El ángel del Señor proclamó el nacimiento de Jesús declarando “Les traigo una buena noticia de gran alegría que será para todo el pueblo.” Lucas 2:10.  Treinta y tres años después cuando la mañana de resurrección, las mujeres <em>“se alejaron a toda prisa del sepulcro, atemorizadas y alegres a la vez y corrieron a avisar a sus discípulos”.</em>  Mateo 28:8.  Al ver al Cristo resucitado, los discípulos al principio <em>“…no acababan de creerlo a causa de la alegría&#8230;”,</em> pero cuarenta días después cuando Cristo ascendió a los cielos, <em>“regresaron a Jerusalén con gran alegría”</em> Lucas 24:41,52.</p>
<p>Durante su ministerio Jesús les dijo a sus discípulos cuando hubieron regresado luego de haber hecho exorcismos, <em>“no se alegren de que se les sometan los espíritus, sino alégrense de </em><em>que sus nombres están escritos en el cielo”.</em> Lucas 10:20. Jesús prometió que nuestra alegría sería completa, Juan 15:11. La alegría era una característica intrínseca de la iglesia del primer siglo, aun cuando pasaba por tiempos difíciles. Hechos 8:8, 13:52.</p>
<p>Notemos, sin embargo, que el énfasis está en la alegría, no en la risa. La alegría aparenta ser una cualidad intrínseca e indispensable de la vivencia cristiana. Su fundamento no se basa en los sentimientos subjetivos del momento, sino en la realidad objetiva de que Dios nos ha dado salvación, redención y liberación por medio de Jesucristo nuestro Señor.</p>
<p>Entre todos los eventos de alegría registrados en la Biblia, no se alega ni de manera directa ni indirecta que la persona estuviera desternillándose de la risa. No se describe a la persona riéndose entre un grupo de adoradores con muchos otros riéndose también, o revolcándose en el suelo sin poder detener las carcajadas.</p>
<p>Al reconocer esta carencia de precedente bíblico que explique el fenómeno carismático moderno de la llamada “risa santa”, los que están a favor de la experiencia se basan en Hechos 2 e invitan a que las personas vengan a “tomarse un trago en la cantina de Joel”.</p>
<p>Así pues, vayamos a Hechos 2. ¿Es la risa la condición en la cual se encontraban los discípulos el día de Pentecostés? ¿Tenían una risilla, se reían a carcajada suelta, o exhibían alguna otra forma de reírse?</p>
<p>Siguiendo las instrucciones del  Señor, los discípulos habían permanecido en Jerusalén.  Diez días después de la ascensión, mientras los ciento veinte oraban y adoraban al Señor en un aposento alto, vino un ruido como de una ráfaga de viento y lenguas de fuego se posaron sobre su cabeza. Entonces fueron todos llenos del Espíritu Santo y todos hablaron en nuevas lenguas.</p>
<p>Salieron del aposento alto y fueron a un sitio donde una gran multitud se hallaba reunida, posiblemente el área del templo permitido a los no-judíos. Algunos entre la multitud pensaron que estaban ebrios.</p>
<p>Sin embargo, los partidarios del bautismo de risa han dado por sentado que la multitud pensó que los ciento veinte estaban ebrios porque se reían. Eso no es lo que el texto de Hechos 2 dice ni tampoco infiere.</p>
<p>¿Por qué pensaron algunos entre la multitud del templo que los ciento veinte estaban ebrios? ¡No porque se estuvieran riendo! Lucas nos indica claramente cuál era la razón:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Había en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo.  Al oír aquel ruido, se reunió una multitud que estaba desconcertada porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Era tal su asombro que decían: “¿Acaso no son galileos todos estos que están hablando?  Entonces, ¿cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en nuestra lengua materna?&#8230;¡Los oímos declarar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios! Hechos 2:5-11</p>
<p>Lucas explícitamente indica que el “ruido” que atrajo a la multitud eran las lenguas que hablaban los ciento veinte.”</p>
<p>El auditorio se dividió en tres grupos según su reacción hacia esta habla sobrenatural de alabanza y adoración a Dios: los atónitos, los perplejos y los burladores. Notemos que sólo “algunos” pensaron que estaban ebrios. El uso de la palabra “algunos” sugiere que se trataba de unos cuantos entre la gran multitud.  Lucas da la impresión de que “la mayoría” no opinaban que estuvieran ebrios, sino que estaban asombrados y confusos. Los tales se preguntan: “¿Qué quiere decir esto?”  Pero a otros no les interesaba una respuesta y de inmediato desecharon el comportamiento mofándose y atribuyendo las lenguas a la embriaguez.</p>
<p>En ningún momento el texto de Hechos 2 sugiere la presencia de risas. Lo que destaca Lucas es que lo que suscitó estas diversas reacciones fue el hablar en lenguas. Es obvio que no se describe que los ciento veinte se estuvieran riendo, sino que ¡alababan a Dios en lenguas desconocidas que nunca habían aprendido!</p>
<p>Además, aún si los ciento veinte se estuvieran riendo en vez de hablar, la situación se torna sobria en seguida porque indica el texto que “declararon” las maravillas de Dios.</p>
<p>Pedro se vale de la pregunta “¿Qué quiere decir esto?” para predicar un fuerte sermón de arrepentimiento a los inconversos. La pregunta se refiere a las lenguas, no a risas. La reacción que se suscita es poderosa: tres mil varones confiesan a Jesucristo como Señor y son bautizados.</p>
<p>Aun si aceptáramos la premisa de que el comportamiento de los ciento veinte en Hechos 2 era el de reírse, esperaríamos que el bautismo de risa, de ser enviado por el Espíritu Santo, diera como frutos los resultados propios del Pentecostés: un gran mover evangelístico. Pero tal premisa es falsa ya que articulaban alabanzas a Dios en lenguas desconocidas. No emitían risotadas ni se desternillaban de la risa.</p>
<p>Si la iglesia se encontraba en un bautismo de risas en Hechos 2, con toda objetividad uno tiene que darse cuenta de que inmediatamente se nota un contraste bastante grande porque pronto se pusieron a predicar. Hay que ver una diferencia grande con algunas manifestaciones del fenómeno contemporáneo donde la risa impide toda oportunidad para predicar o interrumpe continuamente la predicación. El día de Pentecostés cerró con broche de oro: tres mil conversiones y bautismos, no con ciento veinte desternillándose de la risa en el suelo sin poderse levantar.</p>
<p>¿Pueden darse ocasiones donde uno se ría en el Espíritu? ¡Claro que sí! El Señor conoce cuán agobiante puede ser la depresión que acosa el alma de algunas personas. Puede que él escoja manifestar soberanamente el gozo de su presencia y de manera milagrosa liberarlos de la tristeza y el dolor. La manifestación de la risa dentro del cuerpo de Cristo durante la adoración, sin embargo, no es algo que las Escrituras describan como un evento normativo. De hecho, ya que el Nuevo Testamento no menciona incidencia alguna de la “risa santa” como uno de los aspectos propios de la adoración bíblica, debería ocupar un lugar aún menos importante que el don de lenguas que se menciona en las Escrituras. Además, el don de lenguas ha de regirse estrictamente por el orden y el amor, no sea que los incrédulos entren y digan “que están locos” o que la iglesia no se fortalezca. 1 Corintios 14:23-28.</p>
<p>Cuánto más entonces debe regirse estrictamente por las consignas del orden y del amor un fenómeno no mencionado en la Biblia, no sea que se torne en división y distracción. Cuando las iglesias se dividen por causa del bautismo de la risa, la verdad es que este “no es para reírse.”</p>
<p>Quedan obvios ejemplos de avivamientos en la historia de la iglesia donde se han suscitado manifestaciones poco comunes, tal como la risa, que han caracterizado a personas  sobre quienes el Espíritu se ha derramado con gran gozo. Dichos relatos, sin embargo, incluyen sollozos además de risa. Los partidarios de la risa se equivocan al citar a manifestaciones pasadas de risa durante tiempos de avivamiento como base para justificar la onda actual de la risa. Lo que no observan con frecuencia es que en los avivamientos pasados la risa caía sobre pocas personas y no sobre la mayoría. Deben fijarse también en el hecho de que la risa se constituía en la excepción y no en la regla de comportamiento.</p>
<p>Debemos tratar el fenómeno de la risa al igual que lo hemos hecho con “la sombra de Pedro”. Hay que regocijarnos en las formas soberanas y singulares que Dios puede utilizar para hacer patente su bendición, pero a la vez evitar caer en la tentación de fabricar “líneas de ensamblaje” de imitación de la risa en la iglesia. Debemos evitar apoyar a evangelistas y pastores que imitan lo que han observado que hacen otros imitadores.</p>
<p>Nuestro enfoque central jamás debe ser la risa, ni ninguna otra vivencia espiritual ni don, sino sólo sobre la persona de Jesucristo. Es impensable que el Apóstol Pablo jamás denigrara ni tuviera en menos su llamado ni su oficio, ni la obra del Espíritu Santo, proclamándose a sí mismo como un &#8220;cantinero de la barra del Espíritu Santo&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Lo novedoso    </strong></p>
<p>Debido a que somos personas llenas del Espíritu, nuestro diario vivir está colmado de experiencias congruentes al cristianismo. Cuando nos congregamos esperamos &#8220;sentir la presencia de Dios&#8221;. ¡Tenemos derecho a ello! La Biblia enseña claramente que la presencia de Cristo no sólo llena nuestra mente, sino también nuestras emociones.</p>
<p>El que estemos abiertos a tener experiencias, sin embargo, puede también hacernos presa fácil de lo novedoso. Es por esto que nos incumbe a los pentecostales que nos fundamentemos bien en la Biblia. El Espíritu de Dios fluye dentro del caudal de las Escrituras.  No va donde la Palabra de Dios no pueda seguir.</p>
<p>Nuestro deseo de “vivir experiencias” desafortunadamente se ve acompañado con frecuencia de una falta de predicación bíblica sólida por parte de nuestros ministros, o de un estudio bíblico personal por parte de la grey. Cuando faltan, se asienta lo novedoso, conviertiéndose en un medio para atraer a individuos y a multitudes.</p>
<p>Hace varios años un amigo me aconsejó sabiamente:</p>
<p style="padding-left: 60px;">Lo que hagas como pastor para atraer a la gente será lo que tendrás que continuar haciendo para que se queden las personas. Si siempre te montas sobre la ola más novedosa, vas a tener que seguir montándote en las olas futuras para mantener la asistencia. Pero si te dedicas a predicar la Palabra de Dios y a mantener el enfoque central en Cristo, eso es todo lo que tendrás que hacer para que la gente no se vaya.</p>
<p>He vivido el tiempo suficiente para ver cómo muchas ráfagas de doctrinas han azotado el cuerpo de Cristo. He visto, por ejemplo, el movimiento de la lluvia tardía con el énfasis del aceite que aparecía milagrosamente en la palma de la mano. He sabido del enfoque en la demonología, la confesión positiva, el evangelio de la salud y la prosperidad, del reino actual, de la risa santa. He notado que con frecuencia los líderes que se montan sobre estas olas tienden a montarse en la próxima cuando la anterior ha pasado de moda. El cuerpo de Cristo se olvida del papel que estos movimientos jugaron anteriormente, de cómo estos énfasis extremos dejaron a muchísimos náufragos espirituales y a iglesias divididas, mientras que los bolsillos de estos maestros sin raíces se llenaban a costas de un público ingenuo y crédulo.</p>
<p>Si no anda con cautela, la iglesia pentecostal puede tornarse rápidamente en la caricatura conocida como “La iglesia de Nueva Onda”, que hace cualquier cosa por atraer a las multitudes, impulsada por conveniencia y no por principios bíblicos.</p>
<p>Hacia el fin de su ministerio el apóstol Pablo se sentía sumamente preocupado. Nos advirtió acerca de los que se incorporarían al cuerpo de Cristo introduciendo modas y cosas novedosas.</p>
<p style="padding-left: 60px;">Porque llegará el tiempo en que no tolerarán la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de muchísimos maestros que les digan lo que quieran oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los cuentos. 2 Timoteo 4:3,4.</p>
<p>A veces me han preguntado: “¿Qué es lo que el Señor te ha dicho últimamente?” Me da la idea de que la persona que hace tal pregunta cree que a menos que tenga una revelación de “última hora”, es imposible que yo esté caminando con Dios.  O tal vez piensan que ya estoy “pasado de moda”. Mi corazón quisiera clamar: “Esto es lo que el  Señor me ha dicho últimamente: <em>Ama al  Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas  y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mismo</em>”. Necesitamos anhelar tener una experiencia sólida en Cristo en vez de irnos tras la paja impulsada por toda ráfaga y capricho doctrinal.</p>
<p>Un mentor espiritual digno de confianza me amonestó acerca de mis responsabilidades en calidad de ministro: “Las cosas importantes son las cosas evidentes, y las cosas evidentes son las cosas importantes.”  Esta verdad se ve claramente en el libro de los Hechos.  Los creyentes del primer siglo <em>“&#8230;se dedicaban a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión, al partimiento el pan y a la oración”.</em> Hechos 2:42. Veamos como las cosas más importantes eran tambiá‚án las más evidentes.</p>
<p>El novelista Lloyd Douglas relata que un hombre fue a visitar a su antiguo profesor de violín y le preguntó:</p>
<p>-¿Qué hay de nuevo?</p>
<p>-Te diré lo que hay de nuevo &#8211; respondió el profesor. Tomando en la mano el diapasón [instrumento de acero en forma de horquilla que sirve para dar la nota "la"],lo golpeó.  El diapasón, que vibró a 440 veces por segundo, dio un &#8220;la&#8221; claro y fuerte.</p>
<p>-¿Escuchas eso?  Es un &#8220;la&#8221;, sexta voz de la escala músical – observó. -Ahora bien, en el piso de arriba una soprano ensaya una y otra vez, pero siempre canta desentonadamente.  Al lado en la pieza contigua un chelista toca muy mal el instrumento.  Al otro lado está un piano desafinado. Día y noche me veo rodeado de ruidos que me dan escalofrío.</p>
<p>Haciendo vibrar el diapasón una vez más, continuó:</p>
<p>-¿Escuchas esto?  Es un &#8220;la&#8221; de la escala hoy y lo seguirá siendo mañana.  Nunca cambiará.</p>
<p>Los creyentes debemos encontrar nuestro &#8220;la&#8221; de la escala dentro de los temas centrales del evangelio: ¡Jesucristo, el que nos salva, bautiza, sana y vuelve pronto!”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Concluirá en el próximo número.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nota:  Toda cita del Nuevo Testamento se ha tomado de la Nueva Versión Internacional.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">George Wood</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://conozca.org/?feed=rss2&#038;p=2472</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cómo interpretar la Biblia</title>
		<link>https://conozca.org/?p=2138</link>
		<comments>https://conozca.org/?p=2138#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 14 Apr 2014 22:30:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Wood</dc:creator>
				<category><![CDATA[1984.1]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://conozca.org/?p=2138</guid>
		<description><![CDATA[Por Dr. George Wood &#160; Mucha gente cae en herejías, o pone un énfasis equivocado sobre un pasaje bíblico, debido a su falta de capacidad para interpretar correctamente las Escrituras. Dice Pablo claramente en 2 Timoteo 3:16 que toda la Escritura es inspirada por Dios. La voz “inspiración” en el griego da la idea de</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=2138">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Dr. George Wood</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mucha gente cae en herejías, o pone un énfasis equivocado sobre un pasaje bíblico, debido a su falta de capacidad para interpretar correctamente las Escrituras. Dice Pablo claramente en 2 Timoteo 3:16 que toda la Escritura es inspirada por Dios. La voz “inspiración” en el griego da la idea de “espirar”, lanzar el aliento. Dios no aspiró la Escritura, sino que la espiró. Su Palabra se presenta veraz, digna de confianza, porque procede de Él. La Escritura es inspirada por Dios y es “útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16, 17).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El problema es que muchos se enredan cuando se ponen a interpretar la Palabra. Para ayudar a llegar a interpretaciones sanas, voy a presentar cinco principios de interpretación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>1. LA BIBLIA ENTERA DA LUZ SOBRE CUALQUIER PARTE DE ELLA MISMA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El problema con las enseñanzas falsas es que se basan en un fragmento que se ha arrancado del conjunto. Ninguna porción representa la totalidad de la Escritura. La Escritura total es una regla, un instrumento para medir. Nadie rompe una regla en dos, procurando medir con un pedacito de cinco centímetros, o usarlo como si fuera la regla entera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me fascina ver cómo Cristo usaba las Escrituras en su totalidad para interpretar un fragmento. Por ejemplo, cuando se le trae la mujer tomada en adulterio, ciertas partes de la Escritura sugerirían de veras que fuera condenada y apedreada. Otros aspectos de la Biblia, sin embargo, pedirían misericordia y libertad. Así que el Señor apoyó un equilibrio bíblico entre la justicia de la ley de Dios y la misericordia divina (Juan 8:3-11).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El diablo le citó textos a Jesús, tratando de hacerle creer que los ángeles lo recogerían en su caída antes de que se lastimara los pies en las piedras. ¿Qué hizo Jesús? Contestó el texto con otro, para mantener equilibrio. Es cierto que Dios cuida de nosotros, pero también es cierto que no debemos tentar o probar a Dios. Un texto no permite que se deseche otro, sino que hay que poner todo en equilibrio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por eso, el tema de la fe es como una moneda de dos caras. Una cara es lo que podríamos llamar “fe activa”, o sea una fe que cree y logra ver un cambio de las circunstancias que Dios ha hecho. La otra cara de la fe es la perseverancia que sigue creyendo aun cuando no se ve cambio alguno. Ambas caras son parte de la misma fe. Dicen algunos que si uno no ve un milagro en medio de dificultades, es que no tiene fe. En cambio otros dicen que hay fe cuando, a pesar de no ver ninguna respuesta o cambio, uno se mantiene firme y fuerte en medio de circunstancias adversas. La verdad es que las dos actitudes son parte de la misma fe, y tenemos que buscar un equilibrio en el asunto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2. EL NUEVO TESTAMENTO INTERPRETA EL ANTIGUO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cristo sienta este principio en el sermón de la Montaña una y otra vez: “Oísteis que fue dicho&#8230; pero yo os digo” (Mateo 5:21, 22; 27, 28; 31, 32; 33,34; 38, 39; 43,44).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Antiguo Testamento habla de un reino político en la tierra. ¿Cómo lo vuelve a definir Jesús? Presenta el Reino en su realidad espiritual. Describe el Reino en forma nueva.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Antiguo Testamento expone la fórmula de la salvación a base de la observancia de reglamentos y leyes dietéticas, pero la cuestión fundamental del Nuevo Testamento es la buena nueva de que cualquier persona es candidata para una admisión sin reservas a la comunidad de Dios, sin la condición de obedecer ciertas provisiones de la ley. Se nos revela esta interpretación en Hechos 15, donde la comunidad cristiana luchó con el problema de esas leyes y comenzó a ver dentro del mismo Antiguo Testamento aquella semilla liberadora del Evangelio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al estudiar el Antiguo Testamento, por consiguiente, hay que tener presente el punto de vista de Cristo y de los apóstoles, y esto se convierte en un filtro. Hay que mirar el pasaje del Antiguo Testamento por el lente del Nuevo, con el fin de descubrir debidamente el principio presentado en el Antiguo, sin aplicar necesariamente lo que especifica al pie de la letra.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Permítame poner un ejemplo. Sé de un joven no muy espiritual, que jugaba mucho citándoles a las muchachas Éxodo 22:18: “A la hechicera no dejaras viva.” Queda obvio que, desde la perspectiva del Nuevo Testamento, la comunidad cristiana no tiene licencia para sacar a una persona del templo y apedrearla. Lo único que se especifica es que se celebren juicios, y se llegue hasta privar a la persona del derecho a ser miembro del grupo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con este principio en mente, es más fácil interpretar los salmos imprecatorios. De vez en cuando, vemos a David deseando la muerte para sus enemigos. “Mátalos, Jehová. Acaba con todos”, dice. “Quiero verlos muertos. ¿Cómo es que les permites seguir con vida?”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Puesto que vivimos en la edad del Nuevo Testamento, nos damos cuenta de que tenemos que amar a nuestros enemigos. Sabemos que al final Dios sí castigará a los malos, pero mientras tanto, tenemos la admonición de hacer el bien a aquellos que nos maldicen y orar por los que nos ultrajan y nos persiguen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Nos dice Hebreos 10 que el Antiguo Testamento no es sino la sombra de los bienes venideros. Moisés fue siervo en la casa de Dios, pero Cristo es el Hijo, y por lo tanto tiene derecho preeminente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esta clave de filtrar el Antiguo Testamento a través del Nuevo nos guardará de los pormenores raros. Algunos hallan en el Levítico una doctrina en cada color e hilo mencionado. Cristo no empleó esa clase de método interpretativo. Siempre buscaba el principio absoluto que está en el fondo de la realidad externa. El Nuevo Testamento nos conduce al corazón de la ley, más que a los atavíos de las exigencias legalistas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La revelación de Dios a su pueblo es como la aurora. Es un proceso gradual como el sol que a medida que sube por el horizonte, clarea el día. Se ve cada vez más. Cuándo había penumbras, ¿brillaba menos el sol? No. Todo se debía a que el sol estaba en una perspectiva diferente. Así es como Dios prepara a su pueblo. Él instituyó la ley como nodriza para que nos llevara a Cristo. Así se vieron diferentes gradaciones de luz hasta que Cristo, la luz divina y perfecta, apareció para aclararnos todo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>3. LAS EPÍSTOLAS INTERPRETAN LOS PASAJES HISTÓRICOS DEL NUEVO TESTAMENTO</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Veamos ahora el tercer principio que ayuda a evitar las herejías. Tomemos el caso de la parábola de las diez vírgenes. Cuando yo era niño, esta parábola me daba la impresión de que el Señor iba a detener el rapto hasta el momento en que me encontrara sin aceite en mi lámpara, y luego, ¡zas!, aparecería y me dejaría atrás. ¡Qué miedo me daba!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Es esta parábola una presentación de la doctrina de la salvación? Las epístolas nos hacen ver que logramos nuestra justificación por la fe. Romanos y Gálatas nos revelan de manera clara que nuestra justicia es la de Cristo. ¿Sería lógico, entonces, que si el Señor regresa en un momento en que estoy airado, me decomise la salvación? Si somos salvos por la fe, no seremos raptados por las obras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lo mismo sucede con el joven rico, a quien el Señor le dice que venda todo lo que posee. ¿Cuál será la aplicación universal para todo creyente? ¿Tenemos todos que vender lo mucho o lo poco que tenemos? En aquel momento, el Señor penetró hasta lo profundo del interior del joven y vio una necesidad de su persona. No era un mandato universal para todo creyente de todos los tiempos, que deberían vender siempre todas sus pertenencias como condición para entrar en el Reino de Dios. Sabemos que no es así, porque en Gálatas se estipula que el justo vivirá por la fe.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desarrollamos entonces una estructura de mayordomía. Partiendo, no de la historia, sino de las epístolas, y luego volviendo a la historia, reconocemos que algunos sí reciben un llamamiento especial de dejarlo todo para seguir al Señor. Otros son llamados para quedarse donde están y servir en un contexto de fidelidad a Dios dentro del orden de su propia vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>4. LOS PASAJES SISTEMÁTICOS INTERPRETAN LOS PASAJES ESPECÍFICOS O INCIDENTALES</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Este cuarto principio también nos ayuda a evitar problemas. Los mormones edifican una doctrina sobre 1 Corintios 15:29 para celebrar bautismos por los muertos. En este pasaje específico, Pablo combate lo que decían algunos creyentes de Corinto para negar la resurrección. Presenta una serie de razones en contra de esta idea. Entre ellas menciona la práctica de bautizar por sustitución.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los mormones toman este pasaje para levantar la doctrina del bautismo por sustitución de los muertos. Es un ejemplo de empleo de un pasaje incidental para levantar una doctrina de gran peso sobre el texto. Sin embargo, en ningún lugar dice Pablo que el personalmente respalda tal práctica. Solamente le echa mano a una costumbre de ellos para señalar la falta de lógica que demuestran al negar la resurrección. No aprueba la práctica ni la desaprueba. En ningún lugar de las epístolas encontramos que si todo falla y llegamos a morir, nos queda el recurso de que otro se bautice por nosotros en sustitución para que alcancemos la salvación. Al contrario, las epístolas nos enseñan que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>5 LOS PASAJES UNIVERSALES INTERPRETAN LOS PASAJES LOCALES</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un quinto principio muy útil para interpretar correctamente las Escrituras es someter las aplicaciones locales de naturaleza cultural a la luz de pasajes que tienen una intención global. Por ejemplo, algunos han entendido que Pablo, al devolver un esclavo a Filemón, se pone a favor de la esclavitud, o por lo menos, prefiere el statu quo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No es así. Pablo expresa la doctrina con intención universal en Gálatas 3:28. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.” En el caso de Unésimo, el esclavo de Filemón, lo único que enseña Pablo es que en determinadas situaciones, todavía no había llegado el momento de aplicación universal de la verdad. Enseña que los creyentes tienen que comportarse bien mientras esperan que el impacto de la gloriosa libertad del Evangelio llegue a sentirse en la cultura y la sociedad de que forman parte.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Toda la Escritura es útil, es provechosa. Hagamos un esfuerzo por entenderla dentro de las pautas que ella misma nos revela.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Dr. George Wood es presbítero ejecutivo de las Asambleas de Dios en el Distrito del Sur de California y profesor de Biblia en el Southern California College. Predicó este mensaje en su iglesia de Costa Mesa no hace mucho, un domingo por la noche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">George Wood</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://conozca.org/?feed=rss2&#038;p=2138</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
