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	<title>Conozca &#187; Marcelo Marcon</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>¿Por qué no se predica de la Segunda Venida de Cristo en este tiempo?</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2020 21:17:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Marcon</dc:creator>
				<category><![CDATA[2019.3]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Marcelo Marcón . ¿Y si mejor nos quedamos aquí? Esta es una pregunta que nadie se haría en medio de una mudanza… Porque a pesar del trabajo que esto significa, se entiende que el cambio será para mejor. Sin embargo, esa es la pregunta que, pareciera ser, se hace la iglesia de estos tiempos.</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=4648">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="LEFT"><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Por Marcelo Marcón</span></p>
<p align="LEFT"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">¿Y si mejor nos quedamos aquí?</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Esta es una pregunta que nadie se haría en medio de una mudanza… Porque a pesar del trabajo que esto significa, se entiende que el cambio será para mejor. Sin embargo, esa es la pregunta que, pareciera ser, se hace la iglesia de estos tiempos. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Nos encontramos con un escenario en donde muy poco se predica desde nuestros púlpitos sobre “La Segunda Venida de Cristo”. Escuchamos todo tipo de mensajes que intentan cubrir todas las necesidades de los oyentes, pero las predicaciones “Escatológicas” resultan ser las más escasas.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En Las Asambleas de Dios a nivel mundial hemos proclamado por mas de cien años nuestras cuatro doctrinas cardinales: “La salvación por fe, la sanidad divina, el bautismo en el Espíritu Santo y la segunda venida de Cristo.&#8221; </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">A pesar de esto, esta última es la menos tenida en cuenta a la hora de preparar un sermón para la iglesia. ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué no queremos mudarnos si el lugar que se nos prometió es mucho mejor? A través de estas líneas intentaremos identificar algunas causas de tal fenómeno.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">1.  Comencemos con la Teología de la prosperidad, como intento de “ponerle un precio” al evangelio y una meta a nuestra relación con Dios; en la cual debiéramos alcanzar el mejor “estatus” económico y la menor cantidad de sobresaltos posibles ya que somos hijos del Rey de Reyes y nuestro linaje no concuerda con el sufrimiento. Los mensajes de prosperidad en esta época son muy bien recibidos y aplaudidos por los fieles ya que todos están en su búsqueda implacable por vivir mejor y por padecer lo menos posible. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En realidad, el concepto de </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><strong>“</strong></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Teología de la prosperidad”, </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">es una máscara muy bien pensada del materialismo. Consiste en asignar un valor monetario a todo lo que el hombre pueda valorar. Los predicadores han viajado del pensamiento que “el obrero es digno de su salario” a transformarse en “verdaderos asalariados”. Están muy enamorados del éxito, de sus confortables estados, y con la cosecha de lo que ha sembrado; que no hay interés respecto en predicar que esa hermosa realidad se vaya a interrumpir con la segunda venida. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Por consiguiente, tratarán de predicar un mensaje que siga asegurando lo superficial por sobre lo eterno, lo terrenal por sobre lo celestial.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">2.  Otro causa que va de la mano con lo anterior descansa en la frase tan de moda: </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">“el cielo aquí”</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">; por mal interpretarse las palabras de Jesús en la oración del Padre Nuestro de Mateo 6:10. Predicadores que fuerzan las Escrituras para moldear este argumento de que podemos vivir el cielo en la tierra y que tenemos la ventaja que por su voluntad nos vaya bien en todo y que no tengamos ninguna situación que genere tristeza. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">En realidad, lo que Jesús dijo fue: “hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”, lo que tiene que ver con lo que siempre ha si el deseo de Dios: que las personas puedan conocerle y ser salvos. Esto se relaciona con la expresión anterior: “venga tu reino”. En otras palabras, la manifestación del cielo en la tierra tiene que ver con almas convertidas a Cristo y no con la invención de un “cielo terrenal” que asegure una vida sin problemas. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Por lo tanto, el concepto del “cielo aquí” disminuye la esperanza en su venida. Se supone que como predicadores compartimos el mensaje del “cielo allá”, con una iglesia arrebatada, y con Cristo reinando por la eternidad..</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">3.  También “</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">el secularismo”;</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> que para muchos es el principal problema del cristianismo actual; ofrece la idea de convertir a la iglesia como un organismo que más que amoroso sea “hipertolerante”. Se trata de no confrontar a nadie con un mensaje que contradiga sus hábitos. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">El secularismo establece la noción de “está prohibido prohibir” y entonces, el mundo introduce sus buenas nuevas en la iglesia con un fuerte énfasis antropocéntrico más que Cristocéntrico. Por lo tanto, los predicadores enfatizan esa atrayente libertad y apertura, por encima de la preparación constante para una segunda venida que le pondría fin a una vida tan libre.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">4.  No puede quedar afuera “el racionalismo”, que busca filtrar todas las doctrinas, por mas sobrenaturales que sean, por el razonamiento humano. Muchas de nuestras doctrinas de alguna manera pueden explicarse de manera bastante lógica y razonada. Pera la enseñanza acerca de la Segunda Venida de Cristo es algo que más que explicarlo solo puede decidir creer o no creer. Es un acto solo de fe. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Los racionalistas siempre basan sus creencias en los argumentos derivados de experiencias. Por ejemplo, si hablamos de nuestras doctrinas principales; podemos creer y asegurar que alguien ha sido salvo por los cambios evidentes de su vida; tampoco nos complica creer en la sanidad divina porque de la misma forma, hasta tenemos exámenes médicos que evidenciaban una enfermedad que desapareció. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">5.  Y que decir del bautismo en el Espíritu Santo cuando oímos a un creyente hablar en nuevas lenguas… ¿Cómo no creerlo? Pero, ¿Qué Cristo vuelva por su Iglesia? ¿Un rapto de los cristianos? Esto es algo más difícil de racionalizar porque no tenemos una evidencia constante y sostenida en el tiempo como en las otras doctrinas. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Por lo tanto, se cree por fe y se debe predicar por la misma fe. Aunque muchos miren al predicador como un loco, la Segunda Venida de Cristo debe anunciarse por fe y por convicción, no por razonamientos ni evidencias. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">6.  Otra razón, es que muchos predicadores conservan el recuerdo heredado de tiempos antiguos, ya que, cada vez que se les predicó de este tema fue de “una manera atemorizante”</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">.</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Quien compartía la Palabra desde ese púlpito, parecía más un juez dictando sentencia a los pecadores, que un predicador de buenas noticias. A diferencia del apóstol Pablo, quién termina sus palabras enseñando sobre el rapto de los cristianos diciendo: “</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><em>por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras</em></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">”</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">(1 Te.4:13-18). </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">¿Por qué será que siempre tenemos la osadía de cambiarle el tono a las Escrituras? Anunciar la segunda venida, también pertenece al gran mensaje del Evangelio, son “buenas noticias” también.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">7.  Una causa más, por la que muchos predicadores omiten entregar mensajes sobre el retorno del Señor, es la “falta de un criterio unificado” en la forma y en el orden de los sucesos de tal doctrina. Hacer </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">exégesis escatológica</span><span style="font-family: Times New Roman, serif;">(apocalíptica) es mucho más complicado que la interpretación de cualquier otro género literario de la Biblia. Merece más tiempo y esfuerzo debido a tanto leguaje figurado, simbología y comentaristas que tienen conceptos tan dispares en sus ideas. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Además, cuando el predicador logra llegar a sus propias conclusiones, aún así habrá gente que pensará de manera distinta a la suya. Por lo tanto, se decide no meterse en problemas respecto de la vida futura, si hay tantos temas para abordar de la vida presente.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">La lista de causas podría seguir. Lo cierto es que la predicación de un Evangelio sin está doctrina resulta en un Evangelio incompleto. Hubo una iglesia en el Nuevo Testamento que al parecer estaba pasando por la misma situación: los filipenses. Un pueblo que, por el lugar donde vivían, como “colonia romana”, gozaban de beneficios como la exención de impuestos; se estaban acomodando muy bien a esa vida si demasiados sobresaltos. Sin embargo, Pablo les advierte desde la cárcel les escribe: </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><em>“mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”</em></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> (Fil.3:20). Qué revelador que el apóstol, desde la incomodidad de un cárcel romana, tuviese tan presente la realidad de una ciudadanía celestial versus una iglesia tan cómoda y con tantas regalías que se olvidó de la espera de su Señor.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">¿Y si mejor nos quedamos aquí? Se pregunta la iglesia contemporánea. ¿Y si mejor nos dedicamos a disfrutar la vida actual en vez de mudarnos a nuestro nuevo domicilio en el cielo? ¡Es tiempo de que los predicadores respondamos a la misma interrogante con un rotundo No! Prediquemos un mensaje completo, Cristo salva, sana, bautiza con su Espíritu, y como desenlace final, viene por su iglesia. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;">Volvamos a darle un lugar en nuestros púlpitos a tan importante y trascendental doctrina. Aún estamos a tiempo. Tal vez, por sobre todas causa que se opone y por sobre todo lo que este mundo nos ofrecer, podemos decir </span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><em>“vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron”</em></span><span style="font-family: Times New Roman, serif;"> (Ap. 21:1). Preparémonos para nuestra mudanza.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman, serif;"><br />
</span></p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Marcelo Marcon</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Revitalizando la predicación</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Feb 2018 21:30:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Marcon</dc:creator>
				<category><![CDATA[2017.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Marcelo Marcón &#160; &#160; Vivimos en un mundo modernizado en muchas maneras. Los avances tecnológicos y las comunicaciones han alcanzado niveles que cincuenta años atrás eran impensados. Estos avances también se han hecho presentes en la iglesia del Señor y con muy buenos resultados. Por ejemplo: los cristianos de hoy pueden tener innumerables versiones</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=3556">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Marcelo Marcón</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>Vivimos en un mundo modernizado en muchas maneras. Los avances tecnológicos y las comunicaciones han alcanzado niveles que cincuenta años atrás eran impensados.</p>
<p>Estos avances también se han hecho presentes en la iglesia del Señor y con muy buenos resultados. Por ejemplo: los cristianos de hoy pueden tener innumerables versiones de la Biblia en su móvil, leer sus devocionales desde sus dispositivos, estar actualizados con la música cristiana mas reciente, escuchar mensajes en línea de cientos de predicadores, e incluso pueden ver en vivo y en directo el servicio  de su iglesia  si es que no pudieron asistir.</p>
<p>Esta  generación vive actualizándose de manera constante, todo lo ven en full HD y con  sonido envolvente.  Es en este contexto que los predicadores de hoy intentamos llegar a las vidas de las personas con una Palabra de Dios.  Resulta ser entonces un desafío enorme confeccionar y predicar un mensaje que pueda satisfacer de buena manera al auditorio mas riguroso de los últimos tiempos.</p>
<p>Otro elemento que dificulta nuestra labor es que la mayoría de los predicadores actuales somos “inmigrantes” digitales (mas de 25 años de edad), y no “nativos” digitales, (menos de 25 años, nacidos en la generación tecnológica).  Entonces, para el predicador, estar actualizado y  la vanguardia con la tecnología es un doble esfuerzo ya que todos los avances siempre le sacan una ventaja considerable.</p>
<p>Por este fenómeno de modernización constante, es que nos encontramos en muchas congregaciones con la realidad de que la mayoría de sus membresías  son de la misma generación del pastor; ya no se está alcanzando a la generación que viene porque la brecha tecnológica se hace cada vez más evidente. De esta realidad surgen las siguientes interrogantes: ¿Cómo lograr que la predicación del evangelio  toque a esta generación?  ¿Cómo hacer que el mensaje del evangelio sea interesante y fresco para  los fieles de este tiempo  y no caer en el obsoletísimo?</p>
<p>Una posible respuesta sería el buen uso de los auxiliares.</p>
<p>La percepción del ser humano a través de sus órganos sensoriales es de un 11% por lo que escucha, un 3,5% por el olfato,  un 1,5 por el tacto, un 1% por el gusto, y un 83% por la vista.  De allí la importancia fundamental de que  los predicadores y oradores actuales podamos hacer “visibles” las verdades espirituales de la Palabra.</p>
<p>Los auxiliares se definen como todos aquellos elementos que podamos ocupar para estimular los sentidos. También conocidos como “ayudas visuales”  o sensoriales que facilitan el aprendizaje. Es la forma más antigua de exponer y enseñar, pero no por eso la menos importante.</p>
<p>Por mucho tiempo hemos encasillado el uso de los auxiliares, las lecciones objetivas, y todo lo sensorial, solo al rol del profesor dentro de una clase de niños, adolescentes, jóvenes o adultos. Pero la verdad es que hoy es necesario para toda la iglesia tener la capacidad de realzar las verdades bíblicas ilustrando de manera concreta y esa es una tarea de los predicadores. No solo debemos preocuparnos de hacer una buena exégesis del texto, y ordenar nuestros sermones de manera homilética, sino también de asegurar el aprendizaje a través de los auxiliares.</p>
<p>Los que nacimos en la generación anterior podemos recordar distintos elementos auxiliares con los que nos ensañaron las Escrituras, tales como la pizarra, el franelógrafo, las cartulinas,  los mapas, los equipos de proyección, los casetes,  el vhs, entre otros. Estos recursos y muchos más, (que en algunos lugares aun son utilizados), fueron fundamentales en nuestra formación cristiana, pero para nuestros hijos y nietos ya son casi desconocidos.</p>
<p>Entonces: ¿Cuáles son los nuevos recursos que podemos usar hoy en día?  La respuesta esta en las Nuevas Tecnologías de Información. (NTI). Los programas de diapositivas, imágenes, videos, gráficos estadísticos, audios, contactos  en vivo y todo lo que nos ofrece internet como herramienta  de apoyo.  Todo está a nuestra disposición para un uso adecuado y  que realmente sea un aporte en nuestra tarea como predicadores.</p>
<p>Para el buen uso de los auxiliares no hay una ley que diga que los elementos antiguos son mejores que los actuales o viceversa. Tanto lo pasado como lo presente funcionarán con éxito dependiendo de la habilidad del predicador respecto de sus uso.</p>
<p>Jesús, nuestro modelo por excelencia hizo uso de auxiliares en innumerables ocasiones,  aludiendo a los lirios del campo, las aves del cielo, los campos blancos para la cosecha, el yugo, la vid, el agua del pozo y muchos más.  Si el Señor usó este recurso hace dos mil años atrás, cuanto más nosotros debiéramos  hacerlo hoy frente  a un auditorio tan riguroso.</p>
<p>El uso del recurso gráfico, es lo que en la actualidad algunos definen como “el poder de la imagen”. El dicho popular dice: “una acción <strong>vale más</strong> que mil palabras”, mientras que los predicadores decimos: “una imagen <strong>dice más</strong> que mil palabras”.  En el presente “la imagen” se ha transformado en una de las herramientas más  significativas  para  la comunicación. Una imagen  no solo atrae nuestra atención como auditores,  también nos provee un descanso mental en medio de un tema profundo y extenso, además nos empuja a una reflexión combinada con las ideas que la refuerzan.</p>
<p>Cada uno de los esfuerzos por ilustrar una verdad resultarán en muchas personas cambiadas y trasformadas por el Señor luego de haber comprendido  en profundidad  el mensaje que se está predicando.</p>
<p>Cuesta demasiado visualizar verdaderos  cambios en personas que no han entendido el mensaje. Todo lo que usemos para hacer “sencillo lo profundo” o “fácil lo difícil” traerá una respuesta positiva en nuestras congregaciones. Si el uso de un elemento ilustrativo lleva a las personas a tomar decisiones que mejoran su relación con Dios entonces vale la pena el esfuerzo creativo que hace el predicador.</p>
<p>Pero, que debe tener en cuenta un predicador en relación al uso de los auxiliares:</p>
<p>En primer lugar, no olvidarse que las “ayudas visuales” o sensoriales son justamente eso, “ayudas.”  El auxiliar que vamos a utilizar en nuestra exposición no debiera quitarle protagonismo al asunto principal que estamos tratando. No se debe elaborar  un sermón por causa de una ilustración. La gente terminará recordando lo novedoso del auxiliar usado y nada recordará del principio bíblico en cuestión.</p>
<p>Lo segundo es tener en cuenta lo que se denomina “el marco físico” que corresponde al tamaño del salón; en caso de usar  proyección, asegurar el soporte técnico como pantalla, sonido, iluminación, etc. También la posición que ha de usarse frente al auditorio para un uso adecuado de volumen. Todos los elementos que aseguren  el éxito en la entrega del mensaje y  del auxiliar que usará  en el momento indicado.</p>
<p>En tercer lugar, interiorizarse de las características del auditorio. El número aproximado de personas, ¿todos podrán observar mi ilustración desde su lugar? También la edad promedio de los oyentes es importante, lo que determinará el tipo de auxiliar a utilizar. Lo que siempre perdemos de vista, el tiempo de la predicación. El predicador siempre pregunta: ¿cuánto tiempo tengo? La pregunta correcta es: ¿De cuánto tiempo disponen las personas que me van a escuchar?</p>
<p>Y en ultimo caso, el predicador debe saber que el uso del recurso auxiliar es solo para cuando sea necesario y que tiene un solo propósito, “ilustrar una verdad.” Muchos han intentado ilustrar lo que es muy obvio, lo cual les lleva a ser predecibles, mientras que otros tienen la intención de mostrar su ingenio. En ambos casos,  la práctica es un fracaso porque se vuelve una distracción mas que una ayuda al entendimiento, diluyéndose de esta manera el argumento principal.</p>
<p>Son incontables las opciones que tenemos a nuestro alrededor para lograr graficar enseñanzas de las Escrituras con elementos simples y cotidianos que marcarán la memoria de nuestros auditores.  Recuerdo en varios sermones haber usado diferentes elementos visuales para una mejor comprensión. Una oveja de peluche sobre mis hombros hablando del buen pastor, una caja de herramientas; para explicar  que nuestras diferencias en las manos del maestro son de utilidad. Recuerdo haber predicado con una espada en mi mano mientras aludía a los valientes de David,  también con un salvavidas puesto, para hablar de la importancia de la salvación.  En otra ocasión rompí una figura de yeso hasta quedar echa polvo, para explicar  de manera gráfica lo que significa estar “quebrantado”. También extractos de películas motivacionales entre muchas otras cosas.</p>
<p>Considerando que  el <strong>fondo</strong> de nuestras doctrinas nunca debiera ponerse en riesgo por tratar de alcanzar mayor éxito ministerial; si podemos mejorar en muchos aspectos la <strong>forma</strong> en que predicamos. Si bien en materia de Homilética decimos mucho acerca del uso tradicional de las “Ilustraciones habladas” y su buen resultado en los sermones, nunca serán un tropiezo; al contrario, será de gran utilidad el uso de auxiliares como una herramienta relevante para el predicador de hoy.</p>
<p>El desafío para el predicador del siglo XXI, en un mundo tan tecnológico y visual, es que pueda desarrollar hábilmente el uso de auxiliares en sus exposiciones. Entonces la generación actual, no solo escuchará el mensaje del Evangelio de una forma más contemporánea, sino que también comprenderá los principios bíblicos de una manera  más gráfica a través del buen uso de los auxiliares. Nunca es tarde para renovar nuestro estilo de predicación.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Marcelo Marcon</span>
				<p></p>
				<br/>
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