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	<title>Conozca &#187; Ignacio Sánchez García</title>
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		<title>Los medios de santificación</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jan 2026 17:41:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ignacio Sánchez García</dc:creator>
				<category><![CDATA[2025.3]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Ignacio Sánchez García Introducción Hablar sobre santidad en el contexto de la iglesia contemporánea suele tener dos grandes efectos. El primero es una exacerbación en una serie de reglas que suelen ser sustentadas principalmente en criterios culturales y no bíblicos. El segundo es una permisividad tremendamente compleja, en donde no se delimitan bajo ningún</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=6702">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center">Por Ignacio Sánchez García</p>
<p>Introducción</p>
<p>Hablar sobre santidad en el contexto de la iglesia contemporánea suele tener dos grandes efectos. El primero es una exacerbación en una serie de reglas que suelen ser sustentadas principalmente en criterios culturales y no bíblicos. El segundo es una permisividad tremendamente compleja, en donde no se delimitan bajo ningún criterio lo que es santidad y lo que no lo es.</p>
<p>En cualquiera de ambos casos, no se han comprendido los medios establecidos por Dios para que la santificación pueda materializarse en la vida del creyente. Por esta razón es muy importante estudiar y entender qué es lo que dice Dios respecto de los medios de la santificación.</p>
<p>Uno de los grandes problemas que tiene nuestra sociedad y que de alguna manera también se traspasa a la iglesia es la superficialidad con la que la vida se vive. Richard J. Foster dirá en su libro Celebración de la Disciplina que <em>“la superficialidad es la maldición de nuestra era. Lo que se necesitamos no es gente más inteligente sino personas de vida espiritual profunda”.</em><a title="" href="#_edn1">[i]</a></p>
<p>La verdadera santificación tiene que ver con una renovación interna que se evidencia en lo externo, y por lo tanto se trata de la solución definitiva a la superficialidad. Pero, ¿qué es la santificación? La santificación es la obra de la gracia gratuita de Dios, por la cual nuestro ser todo es renovado Según la imagen de Dios, y capacitado más y más para morir al pecado y vivir para la justicia.<a title="" href="#_edn2">[ii]</a></p>
<p>Cuando hablamos de santificación es posible identificar dos grandes categorías: los medios fundamentales y los medios prácticos. Para el desarrollo de esta investigación se enfatizará  sobre los detalles que implican a cada una de estas categorías.</p>
<p><strong>1. Medios Fundamentales de Santificación</strong></p>
<p><em>La Sangre de Cristo</em></p>
<p>Este es el medio de santificación inicial y por el cual se hace posible toda santificación posterior. La santificación mediante la sangre de Cristo es la que nos permite a nosotros, seres corrompidos por el pecado, transformarnos en personas separadas para Él. Esta santificación tiene que ver con lo que Myer Pearlman denomina la <em>santificación relativa a posición e instantánea.</em></p>
<p>Pablo en la primera carta a los corintios denomina a los hermanos de esta congregación como <em>Santos </em>(1 Co.1:2), sin embargo, capítulos más tarde les reprende por su carnalidad. Con esto, Pablo hace una distinción entre la santificación que la Sangre de Cristo genera en el ser humano, haciéndolo Santo de manera eterna y absoluta de la santificación progresiva que el Espíritu Santo hace en el alma de los hijos de Dios día a día.<a title="" href="#_edn3">[iii]</a></p>
<p><em>El Espíritu Santo</em></p>
<p>Este medio de santificación es interna y se le considera como el proceso mediante el cual el Espíritu Santo lleva al creyente al conocimiento pleno de la justificación.</p>
<p>Para Stanley Horton, este medio de santificación es realizado por el Espíritu Santo pero es permitido mediante una decisión del propio creyente.<a title="" href="#_edn4">[iv]</a> Horton explica que el proceso de santificación puede ser descrito en cuatro etapas diferentes entre sí́.</p>
<p>a. Convencer al mundo:<strong> </strong>Esta etapa tiene que ver directamente con aquella persona que es convencida de la obra de Cristo. No podemos separar al acto de creer en una persona, con el proceso de convicción que el Espíritu Santo hace en esa persona y que comienza incluso antes de la decisión de ese nuevo creyente.</p>
<p>b. Purificar al creyente:<strong> </strong>Esta segunda etapa está directamente relacionada con el momento de la conversión, y se trata de una experiencia instantánea. Incluye la santificación por el Espíritu, o, para decirlo de una forma más correcta bíblicamente, el proceso de santificación por el Espíritu incluye la conversión.<a title="" href="#_edn5">[v]</a></p>
<p>c. Realizar la justicia en el creyente:<strong> </strong>Así como hay un aumento de la influencia del Espíritu Santo en el proceso de santificación de las personas desde su convicción a su conversión, esta etapa presupone un aumento en dicha influencia. La justicia en el creyente hace referencia a la transformación progresiva de este Según la imagen de Dios.</p>
<p>d. Dar poder al creyente:<strong> </strong>Este es una etapa que abre una nueva posibilidad para el creyente, pero ya no enfocada en el creyente en sí mismo, sino que en la obra de santificar a otros. Se trata de una etapa en la que los creyentes están más capacitados para ser parte del proceso de santificación de otras personas.</p>
<p><em>La palabra de Dios</em></p>
<p>La Palabra de Dios ilumina al hombre y le hace comprender la locura y maldad de su vida. <a title="" href="#_edn6">[vi]</a>Este tercer medio fundamental de santificación apunta a una santificación externa, que se refleja en el trato con otras personas.</p>
<p>Si el Espíritu Santo es el encargado de la santificación progresiva del creyente, el mayor canal por el cual lo lleva a cabo es a través de su palabra, que pura (Sal.12:6) viva, eficaz y más cortante que espada de doble filo (Heb.4:12).</p>
<p>De esta manera, la Escritura opera como un medio de santificación indispensable ya que expone lo que debe ser transformado en el interior del creyente, da dirección hacia lo que agrada a Dios y forma en el creyente un carácter que refleja la verdad del evangelio.</p>
<p><strong>2. Medios prácticos de Santificación</strong></p>
<p><em>Naturaleza de las disciplinas espirituales</em></p>
<p>Si bien es cierto los tres medios de santificación fundamentales son, tal como lo expresa su propia denominación, el fundamento por el cual Dios obra en la santificación de sus hijos, no deja de ser cierto que existe otra categorización que influye enormemente en dicho proceso.</p>
<p>Las disciplinas espirituales son un factor primordial por el cual la superficialidad espiritual queda atrás y se le da paso a la profundidad y madurez espiritual llamada también santidad.</p>
<p>En ningún caso, las disciplinas espirituales reemplazarán el fundamento de la sangre de Cristo, del Espíritu Santo y de su Palabra. Más bien lo que hacen es colocan al creyente en el terreno donde estas pueden actuar de una manera mucho más eficaz. Por lo que podríamos asegurar que las disciplinas espirituales son herramientas complementarias a los medios de santificación fundamentales.</p>
<p><em>Tres grandes grupos de disciplinas</em></p>
<p>Es posible categorizar en tres grandes grupos a las disciplinas espirituales; disciplinas internas, externas y colectivas.<a title="" href="#_edn7">[vii]</a></p>
<p>Disciplinas internas:<strong> </strong>Se trata de aquellas disciplinas que forman el corazón y también la mente del creyente bajo los parámetros de Dios mismo. En esta categoría entran disciplinas como la oración, meditación, ayuno y estudio de la palabra. Tal como lo dice el nombre de esta categoría, son disciplinas de carácter interno, y por lo tanto son de responsabilidad individual del creyente. Nadie más puede llevarlas a cabo por mí.</p>
<p>Disciplinas externas:<strong> </strong>Este grupo de disciplinas se trata de aquellas que tienen paralelos claros con la enseñanza bíblico sobre la negación del yo. En otras palabras, este grupo de disciplina son aquellas que permiten ordenar la vida externa del creyente y delimitar el ego. El servicio, la sumisión y el retiro<strong> </strong>son algunas de estas disciplinas.</p>
<p>Disciplinas colectivas: No es posible tener una vida espiritual sana, santa ni eficaz si esta se lleva en soledad. La vida de fe en comunidad es vital para el desarrollo del carácter y la santidad en los creyentes. Este grupo de disciplinas precisamente descansa en este principio; son aquellas disciplinas que integran la vida comunitaria como espacio de santificación mutua. La adoración, la confesión y la celebración<strong> </strong>son algunas de estas disciplinas.</p>
<p><em>El complemento de los medios fundamentales y los medios prácticos en el proceso de santificación</em></p>
<p>La sangre de Cristo es el medio fundamental por el cual se abre el camino a la santificación de una persona, pero son las disciplinas espirituales las que nos recuerdan y refuerzan día a día el efecto eterno de la obra de Cristo en nosotros.</p>
<p>El Espíritu Santo, mediante un largo proceso, es el encargado de trabajar en el creyente la transformación o santificación progresiva, pero son las disciplinas espirituales las que generan en nosotros las condiciones adecuadas para tener un corazón dócil y dispuesto a esta acción de la tercera persona de la trinidad.</p>
<p>La palabra es la mejor guía que un creyente puede tener a la hora de conocer a Dios, su voluntad y lo que a él le agrada, algo fundamental para ser santificados, pero son las disciplinas espirituales las que pueden materializar en algo concreto toda esta guía.</p>
<p>Si bien la santificación no es posible por la propia acción del ser humano, sino que requiere de una acción directa de Dios, las disciplinas en su conjunto nos permiten generar las condiciones adecuadas para que la santificación sea algo real y no solo un buen deseo, o como Richard J. Foster lo diría en su libro Celebración de la disciplina: <em>“no podemos purificar nuestro corazón por nuestra propia voluntad. Las disciplinas permiten colocarnos ante Dios para que Él nos transforme</em>.<a title="" href="#_edn8">[viii]</a></p>
<p>Conclusión</p>
<p>Si es cierto que uno de los grandes males de nuestra sociedad actual es la superficialidad, quiere decir que hablar de santidad pareciera anacrónico, utópico y por supuesto imposible. Nada más alejado de la realidad que esta idea. Sin embargo, la santidad siempre estuvo en los planes de Dios para aquellos que formamos parte de su familia. Es el estándar, el piso, la plataforma mediante la cual reflejamos la imagen de Él al mundo. Y si siempre estuvo en los planes de Dios para nosotros quiere decir que es algo actual, realizable y posible.</p>
<p>John Wesley llamaría a la santidad como “<em>aquella disposición habitual del alma renovada por el Espíritu, que produce pureza de corazón, amor a Dios y al prójimo, y obediencia íntegra</em>”.<a title="" href="#_edn9">[ix]</a> Si esto realmente es así, quiere decir que no solo es posible la santificación en la vida de aquellas almas con disposición habitual, sino que se transforma en una característica distintiva de aquellos que son hijos de Dios.</p>
<p>Si hay algo hermoso en el proceso de santificación es que los medios que Dios utiliza para llevar a cabo este proceso son de origen (en el sentido de iniciativa) divina, pero que tienen una fuerte cuota de participación activa del creyente. Se podría decir que la santidad la produce Dios en aquel corazón dispuesto a darlo todo por experimentar lo que es vivir con una naturaleza restaurada.</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<p>[i] Foster, R. J. (2008). <em>Celebración de la Disciplina</em>. Editorial Peniel.</p>
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<p><a title="" href="#_ednref2">[ii]</a> Pearlman, M. (1981). El tiempo de la santificación. In <em>Teología Bíblico y Sistemático </em>(XXI edición) Editorial Vida.</p>
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<p><a title="" href="#_ednref3">[iii]</a> Pearlman.</p>
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<p><a title="" href="#_ednref4">[iv]</a> Jenney, T. P. (2013). La Santificación en el Nuevo Testamento. In S. M. Horton (Ed.), <em>Teología sistemático pentecostal, revisada</em>. Editorial Vida.</p>
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<p><a title="" href="#_ednref5">[v]</a> Jenney.</p>
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<p><a title="" href="#_ednref6">[vi]</a> Pearlman.</p>
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<div><a title="" href="#_ednref7">[vii]</a> Foster.</div>
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<p>[viii] Foster.</p>
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<p>[ix] Wesley, J. (1777, Ener 27). <em>A Plain Account of Christian Perfection</em>. Wesley Center.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Ignacio Sánchez García</span>
				<p></p>
				<br/>
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