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	<title>Conozca &#187; 2010.1</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Saca el tumor de raíz</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Jul 2012 00:21:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David N. Zamora Montero</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Llama la atención la actitud que algunas personas asumen en determinadas ocasiones de la vida, al verse impulsadas a disfrazar, hiperbolizar o minimizar una respuesta que precisa de la más sincera, lacónica y veraz confesión. Pero aún es más llamativo, el sinnúmero de personas que hacen de la mentira parte de su estilo de vida,</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=138">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llama la atención la actitud que algunas personas asumen en determinadas ocasiones de la vida, al verse impulsadas a disfrazar, hiperbolizar o minimizar una respuesta que precisa de la más sincera, lacónica y veraz confesión. Pero aún es más llamativo, el sinnúmero de personas que hacen de la mentira parte de su estilo de vida, cómo la incorporan a su personalidad o <em>status quo</em> con tanta naturalidad, que se convierten en profesionales del engaño, de la hipocresía, de las medias verdades, de las evasivas y de las excusas e inaceptables justificaciones. Y muchas veces, ese inadmisible estilo de vida o proceder, se justifica u oculta tras el falso principio de que el <em>«fin justifica los medios»</em>, o de la mal llamada <em>«moral de situación»</em>. Pero no cabe la menor duda, la mentira no tiene justificación alguna.</p>
<p>No existe un voto a favor de los «mentirosos». Tales personas jamás son calificadas como serias e incluso pierden toda credibilidad. Mentir es una acción aborrecible, pervierte la moral, la ética, lo espiritual y peor aún, denigra la personalidad humana. Dijo F. Rockert que “El que miente una vez, ha de acostumbrarse muchas veces a la mentira; porque para ocultar una mentira hacen falta otras siete.”</p>
<p>Si en el mundo no evangélico mentir es inadmisible para los hombres que practican y aman la verdad y la integridad moral, cuanto más en el círculo cristiano, donde la mentira se valora como un escándalo mayúsculo, porque según la enseñanza de la biblia, mentir es un pecado mortal en el orden espiritual. No existe pasaje alguno en las sagradas escrituras que apoye la mentira bajo ningún concepto. El decálogo divino la prohíbe <em>«No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.»</em> (Éx 20:16) y uno de los efectos o frutos de la conversión al evangelio de Jesucristo es el dejar de mentir; por lo que Pablo aconseja a los cristianos de Éfeso <em>«desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo»</em> (Ef 4:25; Cf. 1 P 2:1).</p>
<p>La mentira directa, flagrante y deliberada, como la de los esposos Ananías y Safira en el inicio de la iglesia cristiana (Hch 5:4), no es la única forma de mentir que registra la biblia y que fue juzgada severamente por el mismo Dios. En ocasiones se trata de una media verdad, como cuando Abraham dijo de su esposa a Abimelec: <em>«Sara es mi hermana»</em> (Gn 20:2; cf. 20:12). Pero el propósito siempre es engañar. La mentira puede ser también una respuesta evasiva, como la que Caín dio a Dios <em>«¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?»</em> (Gn 4:9); un silencio, como el de Judas Iscariote cuando el Señor lo acusó indirectamente en la última cena (Jn 13:21–30), o toda una vida engañosa: <em>«si decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad»</em> (1 Jn 1:6). Según la biblia el destino final de los mentirosos es que irán al lago de fuego <em>«&#8230; y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. </em><span style="font-family: MS Reference Sans Serif,sans-serif;">»</span> (Ap 21:8). <sup>[</sup><sup><a name="sdfootnote1anc" href="#sdfootnote1sym"></a><sup>1</sup></sup><sup>]</sup></p>
<p>Con todo este caudal de advertencias y principios bíblicos muy bien establecidos, es absurdo, descabellado e impropio aceptar la realidad de que existan creyentes que mientan o que pretendan justificar sus mentiras, engaños y fraudes, con evasivas, excusas o lógicas salidas u otro modo de justificar lo que no es la verdad. Pero tristemente así ocurre.</p>
<p>Quizás no son notables los que directa y deliberadamente mienten, pero sí pululan los que dicen medias verdades; los que tergiversan y ocultan intencionadamente la verdad para engañar o promover a otros; los que se excusan con argumentos superfluos y pueriles, tratando de justificar sus palabras y acciones bajo la presión de las circunstancias; los que guardan silencio rotundo, cuando el llamado es a denunciar y condenar el pecado y lo mal hecho. Lastimosamente abundan los que engañan con palabras lisonjeras y pretenciosas; los que hacen del fraude su arma letal y silenciosa para resolver sus problemas; los que levantan falsos testimonios, calumniando impunemente a los demás. Es bueno recordar que alguien dijo una vez con notada certeza que “el calumniador y el asesino son distintos solo en el arma que usan. El primero (calumniador) es peor que el segundo (asesino), por que este solo mata el cuerpo, el otro asesina la reputación y la paz. Para uno el arma asesina es la daga, el puñal, para el otro es la lengua” (Léase Pr 6:16—19). Y es espeluznante pensar que personas con este estilo de vida puedan pretender ministrar desde un púlpito, enseñar en una escuela dominical, ser líder de algún departamento o ministerio local, desplegar un liderato a cualquier nivel de dirección.</p>
<p>El proverbista declara con acertada firmeza <em>“</em><em>El labio veraz permanecerá para siempre; Mas la lengua mentirosa sólo por un momento.”</em> (Pr 12:19) Hagamos un alto y reflexionemos:</p>
<p>Un cirujano nos diría: hagámosle una extirpación radical a la mentira así como se le hace a un tumor maligno.</p>
<p>Un contador nos diría: cerremos la mentira como se cierra una cuenta contable que debe quedar sin saldo (en cero).</p>
<p>Un chapista o chapistero nos diría: arranquemos la mentira como se arranca la parte podrida de un vehículo, que si queda en el, pudre todo el equipo.</p>
<p>Un pastor evangélico comprometido con Cristo y su Palabra, siempre condenará la mentira en todas sus formas de manifestación y enarbolará las banderas de la verdad. Su atinado mensaje persistente será <em>“</em><em>No abandones nunca el amor y la verdad;llévalos ntigo como un collar. Grábatelos en la mente, y tendrás el favor y el aprecio de Dios y de los hombres.”</em> (Pr 3:3,4 DHH)</p>
<p>Toda una iglesia de mujeres y hombres nacidos de nuevo por la fe en el sacrificio de Jesucristo, levantará su voz al unísono para condenar la mentira, y decir con rotunda firmeza y convicción <em>«la mentira es pecado que lleva a la condenación eterna».</em> ¡Oremos para que Dios nos libre de ser víctimas y victimarios de la mentira!</p>
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<div id="sdfootnote1">
<p><a name="sdfootnote1sym" href="#sdfootnote1anc"></a>1<span style="font-size: x-small;"> Douglas, J. D., </span><span style="font-size: x-small;"><em>Nuevo Diccionario Bíblico Certeza</em></span><span style="font-size: x-small;">, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.</span></p>
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</div>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">David N. Zamora Montero</span>
				<p></p>
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		<title>Conozca los libros: La caja negra de Darwin</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Jul 2012 00:15:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Judy Bartel de Graner</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Reseña por Judy Bartel de Graner &#160; ¿Cuenta entre sus amigos con algún brillante universitario que cree en la evolución? ¿Le gustaría que leyera un escrito científico que le hablara a él o ella sobre una creencia alternativa? O, ¿tiene a un estudiante en su clase de Instituto Bíblico que le agrada la apologética y</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=135">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2012/07/Caja-negra-de-Darwin.jpg"><img class="alignright  wp-image-276" title="Caja negra de Darwin" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2012/07/Caja-negra-de-Darwin-150x150.jpg" alt="" width="239" height="239" /></a></p>
<p>Reseña por Judy Bartel de Graner</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>¿Cuenta entre sus amigos con algún brillante universitario que cree en la evolución? ¿Le gustaría que leyera un escrito científico que le hablara a él o ella sobre una creencia alternativa? O, ¿tiene a un estudiante en su clase de Instituto Bíblico que le agrada la apologética y quisiera pasarle un excelente material sobre la evolución darwiniana?</p>
<p>El libro de Michael J. Behe, &#8220;La caja negra de Darwin&#8221; es la herramienta que necesita para ambos casos.  El Dr. Behe es un bioquímico que enseña en la universidad de Lehigh University en Bethlehem, Pennsylvania. En su libro, sus argumentos persuasivos salen de una perspectiva de las ciencias naturales, donde él afirma que las “maquinitas” bioquímicas que componen toda materia orgánica (desde el ADN hasta las células más complejas), tienen que haber sido diseñadas por Dios o “alguna otra forma de inteligencia superior”. La complejidad de su estructura y las interdependencias de sus componentes contradicen la improvisación demandada por una teoría darwiniana de evolución espontánea.</p>
<p>El estilo único del Dr. Behe hace que su libro sea atractivo tanto para el científico erudito como también para el laico que no entiende el lenguaje técnico y científico del mundo bioquímico con todos sus componentes finamente calibrados. Cada capítulo tiene su compleja explicación científica después de la cual, el Dr. Behe, explica e ilustra estos conceptos en términos sencillos, y emplea temas y objetos familiares a sus lectores.</p>
<p>La conclusión emocionante es que esta anticuada teoría de la evolución inventada en el siglo 19 ya no se puede acomodar racionalmente dentro de una inteligencia lógica al confrontarla con los maravillosos y asombrosos descubrimientos de una bioquímica moderna.</p>
<p>Aunque el libro no es fácil de conseguir, ni es barata su adquisición, vale la pena añadirlo a su biblioteca, sea usted pastor o representante de una institución educativa de preparación ministerial. Se recomienda con una calificación de cinco estrellas.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Judy Bartel de Graner</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Mentir es Pecado</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Jul 2012 00:06:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>David N. Zamora Montero</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Llama la atención la actitud que algunas personas asumen en determinadas ocasiones de la vida, al verse impulsadas a disfrazar, hiperbolizar o minimizar una respuesta que precisa de la más sincera, lacónica y veraz confesión. Pero aún es más llamativo, el sinnúmero de personas que hacen de la mentira parte de su estilo de vida,</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=130">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llama la atención la actitud que algunas personas asumen en determinadas ocasiones de la vida, al verse impulsadas a disfrazar, hiperbolizar o minimizar una respuesta que precisa de la más sincera, lacónica y veraz confesión. Pero aún es más llamativo, el sinnúmero de personas que hacen de la mentira parte de su estilo de vida, cómo la incorporan a su personalidad o <em>status quo</em> con tanta naturalidad, que se convierten en profesionales del engaño, de la hipocresía, de las medias verdades, de las evasivas y de las excusas e inaceptables justificaciones. Y muchas veces, ese inadmisible estilo de vida o proceder, se justifica u oculta tras el falso principio de que el <em>«fin justifica los medios»</em>, o de la mal llamada <em>«moral de situación»</em>. Pero no cabe la menor duda, la mentira no tiene justificación alguna.</p>
<p>No existe un voto a favor de los «mentirosos». Tales personas jamás son calificadas como serias e incluso pierden toda credibilidad. Mentir es una acción aborrecible, pervierte la moral, la ética, lo espiritual y peor aún, denigra la personalidad humana. Dijo F. Rockert que “El que miente una vez, ha de acostumbrarse muchas veces a la mentira; porque para ocultar una mentira hacen falta otras siete.”</p>
<p>Si en el mundo no evangélico mentir es inadmisible para los hombres que practican y aman la verdad y la integridad moral, cuanto más en el círculo cristiano, donde la mentira se valora como un escándalo mayúsculo, porque según la enseñanza de la biblia, mentir es un pecado mortal en el orden espiritual. No existe pasaje alguno en las sagradas escrituras que apoye la mentira bajo ningún concepto. El decálogo divino la prohíbe <em>«No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.»</em> (Éx 20:16) y uno de los efectos o frutos de la conversión al evangelio de Jesucristo es el dejar de mentir; por lo que Pablo aconseja a los cristianos de Éfeso <em>«desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo»</em> (Ef 4:25; Cf. 1 P 2:1).</p>
<p>La mentira directa, flagrante y deliberada, como la de los esposos Ananías y Safira en el inicio de la iglesia cristiana (Hch 5:4), no es la única forma de mentir que registra la biblia y que fue juzgada severamente por el mismo Dios. En ocasiones se trata de una media verdad, como cuando Abraham dijo de su esposa a Abimelec: <em>«Sara es mi hermana»</em> (Gn 20:2; cf. 20:12). Pero el propósito siempre es engañar. La mentira puede ser también una respuesta evasiva, como la que Caín dio a Dios <em>«¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?»</em> (Gn 4:9); un silencio, como el de Judas Iscariote cuando el Señor lo acusó indirectamente en la última cena (Jn 13:21–30), o toda una vida engañosa: <em>«si decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad»</em> (1 Jn 1:6). Según la biblia el destino final de los mentirosos es que irán al lago de fuego <em>«&#8230; y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. </em><span style="font-family: MS Reference Sans Serif,sans-serif;">»</span> (Ap 21:8). <sup>[</sup><sup><a name="sdfootnote1anc" href="#sdfootnote1sym"></a><sup>1</sup></sup><sup>]</sup></p>
<p>Con todo este caudal de advertencias y principios bíblicos muy bien establecidos, es absurdo, descabellado e impropio aceptar la realidad de que existan creyentes que mientan o que pretendan justificar sus mentiras, engaños y fraudes, con evasivas, excusas o lógicas salidas u otro modo de justificar lo que no es la verdad. Pero tristemente así ocurre.</p>
<p>Quizás no son notables los que directa y deliberadamente mienten, pero sí pululan los que dicen medias verdades; los que tergiversan y ocultan intencionadamente la verdad para engañar o promover a otros; los que se excusan con argumentos superfluos y pueriles, tratando de justificar sus palabras y acciones bajo la presión de las circunstancias; los que guardan silencio rotundo, cuando el llamado es a denunciar y condenar el pecado y lo mal hecho. Lastimosamente abundan los que engañan con palabras lisonjeras y pretenciosas; los que hacen del fraude su arma letal y silenciosa para resolver sus problemas; los que levantan falsos testimonios, calumniando impunemente a los demás. Es bueno recordar que alguien dijo una vez con notada certeza que “el calumniador y el asesino son distintos solo en el arma que usan. El primero (calumniador) es peor que el segundo (asesino), por que este solo mata el cuerpo, el otro asesina la reputación y la paz. Para uno el arma asesina es la daga, el puñal, para el otro es la lengua” (Léase Pr 6:16—19). Y es espeluznante pensar que personas con este estilo de vida puedan pretender ministrar desde un púlpito, enseñar en una escuela dominical, ser líder de algún departamento o ministerio local, desplegar un liderato a cualquier nivel de dirección.</p>
<p>El proverbista declara con acertada firmeza <em>“</em><em>El labio veraz permanecerá para siempre; Mas la lengua mentirosa sólo por un momento.”</em> (Pr 12:19) Hagamos un alto y reflexionemos:</p>
<p>Un cirujano nos diría: hagámosle una extirpación radical a la mentira así como se le hace a un tumor maligno.</p>
<p>Un contador nos diría: cerremos la mentira como se cierra una cuenta contable que debe quedar sin saldo (en cero).</p>
<p>Un chapista o chapistero nos diría: arranquemos la mentira como se arranca la parte podrida de un vehículo, que si queda en el, pudre todo el equipo.</p>
<p>Un pastor evangélico comprometido con Cristo y su Palabra, siempre condenará la mentira en todas sus formas de manifestación y enarbolará las banderas de la verdad. Su atinado mensaje persistente será <em>“</em><em>No abandones nunca el amor y la verdad;llévalos ntigo como un collar. Grábatelos en la mente, y tendrás el favor y el aprecio de Dios y de los hombres.”</em> (Pr 3:3,4 DHH)</p>
<p>Toda una iglesia de mujeres y hombres nacidos de nuevo por la fe en el sacrificio de Jesucristo, levantará su voz al unísono para condenar la mentira, y decir con rotunda firmeza y convicción <em>«la mentira es pecado que lleva a la condenación eterna».</em> ¡Oremos para que Dios nos libre de ser víctimas y victimarios de la mentira!</p>
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<div id="sdfootnote1">
<p><a name="sdfootnote1sym" href="#sdfootnote1anc"></a>1<span style="font-size: x-small;"><strong>Douglas, J. D., </strong></span><span style="font-size: x-small;"><em><strong>Nuevo Diccionario Bíblico Certeza</strong></em></span><span style="font-size: x-small;"><strong>, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.</strong></span></p>
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</div>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">David N. Zamora Montero</span>
				<p></p>
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			</div>]]></content:encoded>
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		<title>El que camina en integridad anda confiado</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Jul 2012 00:02:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Judy Bartel de Graner</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010.1]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;El que camina en integridad anda confiado. . . La integridad de los rectos los encaminará.&#8221; Prov. 10:9a; 11:3a. Más de 900 personas perecieron ahogadas cuando el ferry en que viajaban entre Estonia y Suecia naufragó en una terrible tormenta. Unos robots submarinos, armados con cámaras fotográficas, luego transmitieron imágenes del buque hundido. Revelaron que</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=125">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="CENTER">&#8220;<em><strong>El que camina en integridad anda confiado. . .</strong></em></p>
<p lang="es-CO" align="CENTER"><em><strong>La integridad de los rectos los encaminará.&#8221; </strong></em><span style="font-size: x-small;">Prov. 10:9a; 11:3a.</span></p>
<p>Más de 900 personas perecieron ahogadas cuando el ferry en que viajaban entre Estonia y Suecia naufragó en una terrible tormenta. Unos robots submarinos, armados con cámaras fotográficas, luego transmitieron imágenes del buque hundido. Revelaron que los sellos alrededor de las grandes compuertas habían fallado. El agua se filtró, los vehículos se ladearon y el ferry se hundió. Los noticieros anunciaron que la razón del desastre era que los sellos en el barco habían perdido su integridad.</p>
<p>Cuando un barco es impermeable, cuando está bien sellado y no se filtra ni una gota de agua, se dice que tiene integridad. Cuando nosotros somos genuinos, sin perforaciones secretas en nuestra moralidad, ni escapes en nuestra honestidad, podemos decir que tenemos integridad. Fue durante la tormenta que se puso a prueba la integridad del buque. En las pruebas de nuestra vida, esos puntos débiles pueden aparecer y nos hunden, nos destruyen.</p>
<p>El Rey David le pidió al Señor que escudriñara su corazón, para ver si había maldad en él y que más bien lo guiara hacia la vida eterna (Sal.139:23, 24). Le estaba pidiendo a Dios un chequeo de integridad. Necesitamos hacer lo mismo. No es fácil cuando el Señor nos hace ver las perforaciones o filtraciones de nuestra integridad fallida. Corregir y reparar quizás nos lleve tiempo, esfuerzo y determinación, pero cuando llegue la próxima prueba de la vida, seremos íntegros, fuertes y hábiles para evitar una tragedia moral o un fracaso espiritual.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Judy Bartel de Graner</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El diezmo através de las Escrituras</title>
		<link>https://conozca.org/?p=120</link>
		<comments>https://conozca.org/?p=120#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Jul 2012 19:11:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Osmany Cruz Ferrer</dc:creator>
				<category><![CDATA[2010.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Introducción Ante la llegada a nuestro país de literatura con una interpretación bíblica incorrecta acerca de las enseñanzas sobre el diezmo para el Nuevo Testamento, y estando persuadidos de las posibles confusiones que esto pudiera traer, es que nacen estas cuartillas. &#160; El diezmo antes de la ley de Moisés En el libro Cómo interpretar</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=120">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p lang="es-MX"><strong>Introducción</strong></p>
<p>Ante la llegada a nuestro país de literatura con una interpretación bíblica incorrecta acerca de las enseñanzas sobre el diezmo para el Nuevo Testamento, y estando persuadidos de las posibles confusiones que esto pudiera traer, es que nacen estas cuartillas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El diezmo antes de la ley de Moisés</strong></p>
<p>En el libro <em>Cómo interpretar la Biblia uno mismo,</em> Richard Mayhue asegura que el diezmo es un dogma que hemos tradicionalmente colocado entre nuestras creencias bíblicas para hoy. Esto –según el ya citado autor- es a causa de una interpretación rígida de las Escrituras desde el concepto predeterminado de una doctrina o una tradición establecida sin el fundamento necesario. Mayhue declara: “Mucha gente aporta con fidelidad el diez por ciento de sus ingresos porque creen que la Biblia enseña que debe diezmarse hoy”<sup><a name="sdfootnote1anc" href="#sdfootnote1sym"></a><sup>1</sup></sup>. Para refutar concluyentemente las enseñanzas sobre el diezmo, Mayhue hace un breve análisis del diezmo en tiempos de la ley, pero yerra al olvidar que la práctica del diezmo es desde mucho antes.</p>
<p>Veamos el siguiente versículo: <em>Y</em><em> bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo</em>. (Gn 14:20)</p>
<p>Esta es la primera cita en la Biblia donde aparece la voz “diezmo”. Este vocablo proviene de la palabra hebrea <em>ma´aser </em> que significa literalmente “una décima parte”. Nadie sabe como Abraham recibió la indicación de diezmar, pero el hecho que la Biblia registre este suceso y no exista reproche divino por este respecto, sin dudas afirma al diezmo como aprobado desde la lejana etapa patriarcal.<sup><a name="sdfootnote2anc" href="#sdfootnote2sym"></a><sup>2</sup></sup></p>
<p>El intérprete bíblico Harold Willmington, comentando sobre este pasaje dice: “Algunos creen que la práctica de diezmar (el dar de nuestro dinero a Dios) era algo para ser hecho solamente por el pueblo de Israel que vivía bajo la ley y, por tanto, no tiene nada que ver con nosotros hoy. Pero este no es el caso. Abraham diezmaba mucho antes que Israel llegara a ser nación y como 400 años antes que la ley fuera dada.”<sup><a name="sdfootnote3anc" href="#sdfootnote3sym"></a><sup>3</sup></sup></p>
<p>La segunda ocasión que se menciona el diezmo está relacionada, no con el advenimiento de la ley, sino cuatro centurias antes de la misma. Otra vez es un patriarca quien lo menciona, Jacob. “<em>Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”</em><em> </em>(Gn 28:22) En esta ocasión como la anterior el diezmo está relacionado con una actitud de agradecimiento a Dios por un bien recibido o por recibir. Luego la ley ratificaría y legislaría sobre el diezmo, pero nunca fue ella la primera en enseñarlo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El diezmo en la ley de Moisés</strong></p>
<p>Sus prescripciones fundamentales:</p>
<ul>
<li>Se debía diezmar de todo cuanto el israelita recibiera, del fruto de la tierra, de los animales e incluso del fruto de los árboles; reconociendo así que todo lo que hemos recibido viene de Dios y nada podemos tener a menos que venga de su mano. En caso de que un judío quisiera retener algún producto en particular de su cosecha debía entonces dar el equivalente monetario y añadirle una quinta parte de ese valor al total, no así de los animales que no podían ser rescatados. (Lv 27:30-33).<em> </em></li>
</ul>
<ul>
<li>Este diezmo sería usado para alimentar a los que servían en el ministerio del tabernáculo de reunión y posteriormente el templo. “<em>Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión” </em>(Nm 18:21).<em> </em>Esta era la manera adecuada que Dios proveyó para que fuesen sustentados los que por su ocupación espiritual y por reclamo divino no disponían de otro tiempo para tener haciendas, cosechar frutos, o criar ganado. Este diezmo que recibían era la remuneración por el servicio que prestaban a Jehová. “<em>Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión” </em>(Nm 18:31). Dios entregó en Deuteronomio 12:19 una solemne advertencia a los israelitas sobre no descuidar la atención a los levitas. Sin embargo, no siempre se obedeció a Dios en este aspecto con puntualidad. En las ocasiones que la nación olvidó el cuidado de los que ministraban en las cosas sagradas vino la decadencia y el descontento de Dios hacia la nación. Cuando este mandamiento era desoído Dios siempre mostraba su reproche ante la avaricia y el egoísmo de su desobediente pueblo (Mal 3:8-9). En tiempos de Nehemías fue tan descuidada la nación en este menester que los levitas tuvieron que abandonar el servicio en la casa de Dios e irse a labrar la tierra y ganar dinero en cualquier forma para no morir de hambre, suceso que Nehemías reprendió oportunamente (Neh. 13:10-12). Reunió luego a los levitas y los colocó en sus respectivas funciones. Ezequías hizo lo mismo en su reinado y gracias a esta y otras reformas, el pueblo experimentó un despertar espiritual como desde los días de Salomón no vivían.</li>
</ul>
<ul>
<li>El diezmo también cubría las necesidades de viudas, huérfanos, extranjeros y pobres (Dt 14.28-29).</li>
</ul>
<ul>
<li>Los levitas al recibir el diezmo, debían apartar la décima parte del mismo y presentarlo a Dios como una ofrenda mecida. <em>Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos.</em><em> </em><em>Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar </em>(Nm 18.25-27).<em> </em></li>
</ul>
<p>Además de diezmar con fidelidad, los israelitas debían participar de la adoración a Dios y el sistema cultual operante con distintos tipos de ofrendas. Las ofrendas expiatorias (Lv 6.6-7), La ofrenda por el pecado (Lv 5.6-13), el holocausto (Lv 1; 6.8-13), la oblación (Lv 2) y las ofrendas de paz (Lv 3). Conjuntamente a estas ofrendas preordenadas meticulosamente, los israelitas debían entregar las primicias de sus cosechas, de su lana y de su aceite para mantenimiento de sacerdotes y levitas (Deuteronomio 18.4). De igual forma, seis años labraría la tierra y el séptimo la dejaría libre al igual que su viña y su olivar para que comieran los pobres y se alimentaran las bestias (Ex 23.11). No debía recoger las espigas que los cosechadores dejaran al segar los campos, ni recoger los frutos caídos de sus viñas, para los pobres y los extranjeros se dejaría (Lv 19.10). Podía ofrecer también ofrendas voluntarias al Señor (Lv 22.18-23).</p>
<p>Todo esto pudiera en un principio parecer agravante a nuestros ojos, pero alguien que vivió bajo la ley y practicó cuidadosamente cada detalle aseguró: “<em>Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” </em>(Sal 37:25).<em> </em>También el hombre más sabio de la tierra, quien le tocara vivir en tiempos de la ley dijo: “<em>Jehová no dejará padecer hambre al justo”</em> (Pr 10:3).</p>
<p>Las prescripciones sobre el diezmo buscaban perfeccionar el temor a Dios (Dt 14:22-23) quien es dador de toda buena dádiva. El cumplimiento de las mismas atraería bendiciones que aventajarían largamente la dádiva del oferente o del diezmador (Mal 3:10-12). Eran mandamientos que propiciaban una cobertura para la gratitud y la generosidad que daba lugar al buen funcionamiento de la nación de Israel en los aspectos religiosos y sociales.</p>
<p>Estas ordenanzas respecto al diezmo tenían además, un propósito futuro que nos alcanzaría a nosotros. Romanos 15:4 nos dice:<em> “</em><em>Todo lo que está escrito en la Biblia es para enseñarnos. Lo que ella nos dice nos ayuda a tener ánimo y paciencia, y nos da seguridad en lo que hemos creído”.</em><sup><em><a name="sdfootnote4anc" href="#sdfootnote4sym"></a><sup>4</sup></em></sup> Mediante la lectura de pasajes como Lv 3; 5:6-13; 6:6-7; 27:30-33; Nm 18:21; y Dt 14.28-29<em> </em>la iglesia debiera aprender y consolidar un ánimo dadivoso y una voluntad generosa a favor de la obra de Dios. (Véase también las declaraciones de Pablo en 1 Co 9.8-10).</p>
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<p><strong>El diezmo en el Nuevo Testamento</strong></p>
<p>El diezmo aparece ocho veces en el Nuevo Testamento, siempre en un contexto ilustrativo o histórico (Mt 23:23; Lc 11:42; Lc 18:12; Hb 7:2,5,9), nunca como una ordenanza específica para la iglesia. Esto no infiere necesariamente que se ha de abolir, por el contrario, todo cristiano debiera con alegría y total fidelidad participar en el mantenimiento de la obra del Señor, no con la décima parte de sus entradas sino con mucho más.</p>
<p>Ciertamente son muchos los que sostienen que no se debe diezmar. Creen encontrar un argumento cuando aseguran que el diezmo pertenece a la ley. Pero hemos visto que cuatro siglos antes ya nuestro padre Abraham en la fe y otros patriarcas diezmaban con solicitud. La ley no introdujo el diezmo, solo legisló sobre él para el pueblo de Israel. Si decimos que no debemos diezmar hoy porque la ley hace alusión al diezmo, podríamos decir que no debemos casarnos hoy porque la ley de Moisés también legisla en este respecto.</p>
<p>Jesucristo en su magisterio terrenal nunca atacó la enseñanza del diezmo, lo que censuró fue la inadecuada prominencia que los fariseos le habían dado sobre otros requerimientos divinos más importantes como lo son: la justicia, la misericordia, y la fe. Esto lo demuestra Jesús en Mateo 23.23 al sentenciar en la última oración de este versículo: “<em>Esto era necesario hacer </em>[la justicia, la misericordia, y la fe],<em> sin dejar de hacer aquello” </em>[diezmar].</p>
<p>Los que reclaman que debemos dejar de diezmar porque estamos bajo la gracia y no bajo la ley debieran reflexionar que si el judío bajo la ley daba el diez por ciento de todos sus ingresos con acción de gracias, ¿cómo el cristiano bajo la gracia que ha recibido todos los beneficios del nuevo pacto sellados con la muerte de Cristo no va a entregar para la obra del Señor, no el diez por ciento, sino mucho más? El estilo de vida de dar del judío bajo la ley no debiera ser algo que desechemos como ritualista y caduco, mas bien, debiéramos imitar y sobrepasar con creces su acción por cuanto estamos bajo una dispensación más excelente.</p>
<p>En el Nuevo Testamento se nos insta a dar. Se prescriben actitudes para hacerlo (2 Co 9:6-7), pero nunca se limita la forma en que se puede dar. Entregar la décima parte de todas nuestras entradas forma parte de la herencia histórica espiritual que nos legó nuestro padre Abraham; imitar esta acción no sería más que una de las tantas formas de cumplir el mandamiento de Jesús de dar (Lc 6.38) (Hech 20.35). Nadie tiene el derecho de estorbar a un creyente que con gratitud y generosidad quiera diezmar, traer primicias de su cosecha u ofrendar para el Señor.</p>
<p>Intentar mutilar la enseñanza del diezmo para nuestros días, sería desproveer a la iglesia de una cobertura para sustentar la obra de Dios y para expresar la gratitud por lo mucho que hemos recibido del Señor.</p>
<p>La avaricia, la incredulidad y no el apego a las enseñanzas del Nuevo Testamento son las razones que mueven a algunos a despreciar el diezmo como una forma adecuada, aprobada y funcional para honrar a Dios (Pr 3.9) y sustentar la obra del Señor.</p>
<p>El dar, sea en la forma que se haga (entiéndase diezmos, ofrendas, primicias) como cualquier otra actividad dentro del cuerpo de Cristo se hará en una actitud de fe (Ro 14:23) y teniendo en cuenta, no un mandamiento Antiguo Testamentario, sino el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo quien por amor a nosotros se hizo pobre (2 Co 8:9). Esto es mucho más exigente que una ley escrita.</p>
<p>Dar fielmente para la obra de Dios es además, prueba de nuestro amor por su obra <em>. “</em><em>No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro”</em><em> </em>(2 Co 8:8).<em> </em>Dar es un privilegio no una carga (2 Co 8:4). Diezmar en la obra de Dios no es una ordenanza legalista, sino una oportunidad hermosa para servir a Dios y a los santos.</p>
<p>Los siervos de Dios, al igual que los levitas de antaño, necesitan que se les sostenga para ocupar su mayor tiempo en los negocios del Padre Celestial (1 Co 9:7). Esto, además de ser una necesidad, es un mandamiento de nuestro Señor Jesucristo:<em> “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio</em>” (Corintios 9:14). Cuando el cuerpo de Cristo cuida con fidelidad de sus ministros obedece a Dios y procede con sensatez:<em> Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material? Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros </em>( 1 Corintios 9:11). La historia ha demostrado que cuando la iglesia por pobreza o por falta de visión no crea un sostén adecuado a sus ministros, consigue que halla falta de eficacia y presteza en el servicio a Dios de parte de los que presiden.</p>
<p>Colaborar con nuestros recursos para las necesidades del pueblo de Dios nos certifica una recompensa en los cielos (Lucas 18:22<em>)</em><em>. </em>Dejar de dar para la obra de Dios mediante nuestros diezmos y ofrendas, si bien no acarreará una maldición sobre nosotros como en días del Antiguo Testamento, si traerá una pérdida de recompensa (2 Co 9.6,10). Muchos son los que han dejado de hacerse tesoros en los cielos (Mt 6.19-21) por darle lugar a la incredulidad y a la avaricia que es idolatría.</p>
<p>Faltar al mandamiento de Jesús de dar para el reino, es un acto de ingratitud y desamor por la obra del Señor. Los que quieren medrar nuestra generosidad y agradecimiento a Dios sugieren que abandonemos la práctica del diezmo que tanto bien le ha hecho a la iglesia durante veinte siglos. Desoigamos estos reclamos.</p>
<p>Nuestra Organización en Cuba, en conformidad con lo que enseña el Nuevo Testamento referente al dar, a entendido como convenientes medios de ingreso para el mantenimiento de la obra en general, los diezmos y las ofrendas. De igual forma aprueba cualquier otra manera de cooperación como lo son las primicias y donativos materiales que sean ofrecidos voluntariamente.</p>
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<p>Conclusiones</p>
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<li>La ley de Moisés no introdujo la enseñanza sobre el diezmo en la Biblia; ya los patriarcas diezmaban con gratitud, aún antes de que existiera propiamente la nación de Israel. Luego la ley ratificaría y legislaría sobre el diezmo, pero nunca fue ella la primera en enseñarlo.</li>
</ul>
<ul>
<li>Las prescripciones sobre el diezmo tenían un doble propósito. El primero tenía que ver con la nación israelita en su medio religioso y social. El segundo tenía un alcance futuro, el de consolidar en el cuerpo de Cristo un ánimo dadivoso y una voluntad generosa a favor de la obra de Dios.</li>
</ul>
<ul>
<li>El diezmo aparece ocho veces en el Nuevo Testamento, siempre en un contexto ilustrativo o histórico (Mt 23:23; Lc 11:42; Lc 18:12; Hb 7:2,5,9), nunca como una ordenanza específica para la iglesia. Esto no infiere necesariamente que se ha de abolir, por el contrario, todo cristiano debiera con alegría y total fidelidad participar en el mantenimiento de la obra del Señor, no con la décima parte de sus entradas sino con mucho más.</li>
</ul>
<ul>
<li>Si decimos que no debemos diezmar hoy porque la ley hace alusión al diezmo, tendríamos también que decir que no debemos casarnos hoy porque la ley legisla en este respecto.</li>
</ul>
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<li>Jesucristo en su magisterio terrenal nunca atacó la enseñanza del diezmo.</li>
</ul>
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<li>Intentar mutilar la enseñanza del diezmo para nuestros días, sería desproveer a la iglesia de una cobertura para sustentar la obra de Dios y para expresar la gratitud por lo mucho que hemos recibido del Señor.</li>
</ul>
<ul>
<li>El estilo de vida de dar del judío bajo la ley no debiera ser algo que desechemos como ritualista y caduco, mas bien, debiéramos imitar y sobrepasar con creces su acción por cuanto estamos bajo una dispensación más excelente.</li>
</ul>
<ul>
<li>Entregar la décima parte de todas nuestras entradas forma parte de la herencia histórica espiritual que nos legó nuestro padre Abraham; imitar esta acción no sería más que una de las tantas formas de cumplir el mandamiento de Jesús de dar (Lc 6:38; Hch 20:35).</li>
</ul>
<ul>
<li>En el Nuevo Testamento se nos insta a dar. Se prescriben actitudes para hacerlo (2 Co 9:6-7), pero nunca se limita la forma en que se puede dar.</li>
</ul>
<ul>
<li>El dar, sea en la forma que se haga (entiéndase diezmos, ofrendas, primicias) se hará teniendo en cuenta, no un mandamiento Antiguo Testamentario, sino el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, quien por amor a nosotros se hizo pobre (2 Co 8:9). Esto es mucho más exigente que una ley escrita.</li>
</ul>
<ul>
<li>Dar fielmente para la obra de Dios es prueba de nuestro amor por su obra.</li>
</ul>
<ul>
<li>Los siervos de Dios, al igual que los levitas de antaño, necesitan que se les sostenga para ocupar su mayor tiempo en los negocios del Padre Celestial (1 Co 9:7).</li>
</ul>
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<li>Diezmar en la obra de Dios no es una ordenanza legalista, es una oportunidad hermosa de servir a Dios y a los santos.</li>
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<ul>
<li>Dejar de dar para la obra de Dios mediante nuestros diezmos y ofrendas, si bien no acarreará una maldición sobre nosotros como en días del Antiguo Testamento, si traerá una pérdida de recompensa (2 Co 9:6,10).</li>
</ul>
<ul>
<li>Los que quieren medrar nuestra generosidad y agradecimiento a Dios sugieren que abandonemos la práctica del diezmo que tanto bien le ha hecho a la iglesia durante veinte siglos. Desoigamos estos reclamos.</li>
</ul>
<p>Los que durante toda su vida de cristianos han participado con sus diezmos y ofrendas en el sustento de la viña del Señor testifican del cuidado que Dios ha tenido con ellos no faltándoles lo necesario para su soporte y el de su familia. Ratifiquemos esta práctica y como el poeta comprobemos que:</p>
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<p>Una cosa yo he aprendido</p>
<p>en mi vida al caminar,</p>
<p><em>no puedo ganarle a Dios</em></p>
<p><em>cuando se trata de dar</em><sup><em><a name="sdfootnote5anc" href="#sdfootnote5sym"></a><sup>5</sup></em></sup><em>.</em></p>
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<p><strong>Bibliografía </strong></p>
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<p><em>Diccionario de filosofía</em> en CD-ROM. Copyright © 1996. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona.</p>
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<p>Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998.</p>
<p><em>Nuevo comentario bíblico.</em> El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 1999.</p>
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<p>Willmington, Harold. <em>Auxiliar bíblico Portavoz</em>. Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1999.</p>
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<div id="sdfootnote1">
<p align="JUSTIFY"><a name="sdfootnote1sym" href="#sdfootnote1anc"></a>1<span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;"> Richard Mayhue. </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;"><em>Cómo interpretar la Biblia uno mismo</em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">. (Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1989), 131 y 132. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote2">
<p><a name="sdfootnote2sym" href="#sdfootnote2anc"></a>2<span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;"> Algunos comentaristas sugieren que la práctica de diezmar de Abraham pudiera tener su origen en las ofrendas de Abel (Génesis 4.4), pero solo es una conjetura. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote3">
<p><a name="sdfootnote3sym" href="#sdfootnote3anc"></a>3<span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">Harold Willmington. </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;"><em>Auxiliar bíblico Portavoz</em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">. (Grand Rapids: Editorial Portavoz, 1996), 62.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote4">
<p><a name="sdfootnote4sym" href="#sdfootnote4anc"></a>4<span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">Sociedades Bíblicas Unidas, </span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;"><em>Biblia en Lenguaje Sencillo</em></span></span><span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;">, Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 2000.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote5">
<p><a name="sdfootnote5sym" href="#sdfootnote5anc"></a>5<span style="font-family: Arial,sans-serif;"><span style="font-size: x-small;"> Fragmento de la poesía “Dar”, autor desconocido.</span></span></p>
</div>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Osmany Cruz Ferrer</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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