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Introducción a la carta de Pablo a los Colosenses: Jesús es lo más importante

Por publicado originalmente en CONOZCA edición 2019.2

Por Esteban Pari

 

¡Toma la pluma!” Al parecer, así fue como Dios inquietó el corazón del autógrafo, en este caso de Pablo para inspirar la revelación divina en los tiempos bíblicos.

En cambio, hoy en día, es “¡Toma el teclado!” Así Dios mismo ilumina su Palabra en la mente de las personas.

Si bien no se puede conocer a precisión las circunstancias de cómo se recibieron el mensaje del corazón de Dios al corazón de los autógrafos, es necesario analizar el texto bíblico en base del principio hermenéutico, “un texto sin contexto es un pretexto”. Este artículo tiene el propósito de poner a Cristo primero en la vida de todo creyente y dar el primer paso exegético. Se describen los elementos claves de la carta a los Colosenses: el autor, los destinatarios, la ocasión, características especiales y el propósito y el contenido, además de una breve aplicación al contexto actual.

Escritor

De acuerdo a las evidencias internas, fue Pablo quien escribió la epístola a los Colosenses, probablemente con la ayuda de Timoteo (1:1). Existen expresiones en primera persona plural (1:3, 9) y se extienden hasta el versículo 23. Posteriormente, solo se manifiesta en primera persona singular, “Ahora me gozo” (1:24), “[yo] quiero que sepáis” (2:1) y otras alusiones dentro del texto. Al finalizar, se destaca explícitamente al poner énfasis en la epístola la autenticidad del autógrafo, “La salutación de mi propia mano, de Pablo” (4:18).

Las evidencias externas indican que desde temprano no hubo objeción a la paternalidad paulina de Colosenses. Los padres de la Iglesia como Irineo, Clemente de Alejandría, Ignacio de Antioquía, Policarpo de Esmirna, Justino Mártir, Tertuliano de Cartago, Orígenes y Eusebio de Cesarea,1 explícitamente identificaron a Pablo como el autógrafo de Colosenses. Los eruditos también afirman que se incluyó la carta a los Colosenses en el Canon de Marción, el canon de Muratori, la lista africana y el canon de Atanasio.2 En los tiempos modernos han habido algunos ataques en contra de la autoricidad paulina por el vocabulario y estilo, asimismo el problema del gnosticismo y su similitud con Efesios. Las mismas dudas son disipadas por la relación estrecha que Pablo tenía con los personajes que se mencionan en la carta, las cuales coinciden en la ocasión.3 Entonces, visto de cualquier perspectiva, Pablo tiene el respaldo de ser el escritor de la carta a los Colosenses frente a pequeñas discrepancias sin importancia.

Destinatarios

Colosas estaba situada en la provincia de Asia, en las orillas del rio Lico, cerca de Laodicea.4 Pablo no lo había visitado. Esto se evidencia cuando declara que los colosenses “no habían visto su rostro en la carne” (2:1). Se debe resaltar que Colosas no es mencionada en ningún relato de Lucas en Hechos.

La iglesia de Colosas seguramente no fue fundada por Pablo, sino por uno enviado por él – probablemente Epafras, o Epafras con Timoteo (1:7). Ambos fueron discípulos de Pablo mientras enseñaba en Éfeso (Hch 19). Epafras se convirtió en “un fiel ministro de Cristo para vosotros” (1:7-8), y llevó el evangelio a Colosas (4:12-13).

La ciudad de Colosas era pequeña (hoy se conoce esa región como Turquía),5 principalmente era un centro comercial entre el Este y el Oeste de Asia. Estuvo asediada por filosofías contrarias al evangelio.6 Los creyentes colosenses eran gentiles (1:27), por lo que fueron presa fácil de falsas enseñanzas, que consistían en una mezcla de ideas legalistas y gnósticas con trasfondo religioso judío, así como de las filosofías que permitían un conocimiento místico y emocional de Dios.7 Es decir, era una combinación de una religiosidad legalista y un liberalismo que amenazaba el evangelio de Cristo. Los falsos maestros trataron de convertir el cristianismo en un sistema legal, para así ensombrecer la persona y la obra de Cristo. Por eso Pablo puso a Cristo en “preeminencia” en todo y sobre todo (1:18).

Las creencias y prácticas de los creyentes de Colosas fueron distorsionadas por las filosofías de “huecas sutilezas” (2:8). Estas consistían de argumentos persuasivos con razonamiento humano, prácticas del ascetismo (2:18), religiones paganas o quizá influencia demoniaca (2:8, 20) como la adoración a los ángeles en forma mística como intermediarios entre Dios y los hombres (2:18), abstinencias de ciertos alimentos y bebidas, la observación de las fiestas y días ceremoniales (2:11, 16-17) y restricciones malsanos sobre el cuerpo (2:21-23). Bartel resume esas falsas enseñanzas de los creyentes colosenses, que eran: filosóficas, sincréticas, demoniacas, ritualistas, místicas, legalistas, elitistas, basada en ideas humanas, inclinada a las apariencias y despojadas de Cristo.8

Pablo respondió enfáticamente que Cristo es el centro de todo, como “Cabeza” de la iglesia (1:18) (anteriormente ya le había ubicado en 1 Corintios 11:3) y que está sobre todas las potestades y principados (2:10). Los creyentes colosenses aceptaron las herejías, semejantes a los gálatas, que no giraban en la persona de Cristo, quién trajo la salvación por gracia, sino por obras, al aceptar las ceremonias, restricciones y ser libre pensantes, que ponían en segundo lugar a Cristo. Pablo con firmeza destacó que Cristo era superior a la creencias y prácticas que habían adoptado los colosenses.

Ocasión

La carta a los colosenses fue llevada por Tiquico (4:7) y Onésimo (4:9). También se instruyó que la misma fuese leída en la iglesia de Laodicea. Se escribió esta carta desde la cárcel (4:3, 10, 18), pero Pablo no indica dónde estuvo preso entonces. Existen dos posibilidades. Algunos indican en Cesarea y otros en Roma. Inclusive algunos refieren a Éfeso. Pero, es más probable que fuera en Roma (Hch 28:30-31) por la relación estrecha que mantiene Colosenses (Col 1:24; 4:18) con las otras epístolas de la prisión (Flm 1, 9-10; Efesios 3:1: 4:1; 6:20; Fil 1:12-13). También se menciona que tenía permiso para entrar a la casa del Emperador (Fil 1:13; 4:22). Por lo expuesto, es posible que fueran escritas en las mismas fechas las cuatro cartas. Según Harrison indica a mediados de la permanencia en Roma,9 aproximadamente dos años (Hch 28:30-31), otro indica a finales de la década de los 50 y principios de la década de los 60.10 En cambio, Bartel y McGhee, precisan entre el año 60 y 61 d.C.11

Características especiales

Colosenses se destaca junto a las demás epístolas carcelarias por el énfasis del ministerio de Pablo en la oración y evangelización continua a pesar del encarcelamiento (Col 1:3-14; Ef 1:15-23; Fil 1:3-6, 12-18; Flm 4-6). No le detuvieron las aflicciones ni las cadenas, más bien, fue una oportunidad para un ministerio fructífero con una influencia notable en sus seguidores.

También refleja una similitud con Efesios. En Colosenses, Cristo es “la cabeza del cuerpo” (1:18); en Efesios, es “la iglesia, la cual es su cuerpo” (1:22-23). Colosenses enfatiza la preeminencia de Cristo; Efesios, la naturaleza de la iglesia. También, se observa el parecido en la aplicación del evangelio en forma práctica. Ambos hablan del hombre viejo y nuevo (Col 3:9-10; Ef 4:22-24) como de las funciones de los miembros de la familia (Col 3:18-4:1; Ef 5:22-6:9).

Otra característica es la similitud con la epístola a los Gálatas, al considerar el evangelio como Palabra de verdad (Col 1:5-9; Gá 2:5, 14). También existe una advertencia en contra de los que se alejan del evangelio (Col 1:23; Gá 1:16).

No obstante, Colosenses se distingue de otras epístolas del Nuevo Testamento por su énfasis apologético de colocar a Cristo en supremacía de todas las inteligencias creadas (1:15) para reconciliar a los que están en oscuridad y llevarlos al reino de la luz (1:12-14, 22). Donde solamente en Cristo están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (2:3). Es decir, Pablo desenmascara la falsa enseñanza como “huecas sutilezas… de los hombres” (2:8), que “tienen cierta reputación de sabiduría” (2:23), pero en realidad son limitadas, porque diluyen en vez de fortalecer la fe (2:20). Más bien, Pablo se enfoca que “Jesús debe ser el número uno, siempre el Señor, el superior, el principal y el primero en nuestra vida.”12

Propósito y contenido

Colosenses tiene un doble propósito de cómo creer (1-2) y cómo vivir (3-4). El primero, fue para corregir las falsas enseñanzas acerca de Cristo. Pablo enfatizó que Cristo es supremo sobre todos como nuestro Dios (1:15), Creador (1:16-17), Salvador y Redentor (1:19-23) y Cabeza de la iglesia (1:18). En cambio, las herejías de los colosenses, rebajaban a Cristo y exaltaban (1) la filosofía racionalista que negaba la revelación (2:8) y la respuesta fue que, Cristo es la plenitud de Dios (2:9); (2) la religión legalista ponía en serio peligro la libertad cristiana (2:16) y la respuesta fue que, Cristo es el cumplimiento de los tipos y sombras de la religión ceremonial (2:17); (3) y las experiencias religiosas basadas en el culto a los ángeles y en el conocimiento superior (2:18), los cuales en la realidad son inútiles para el bienestar espiritual (2:23). La base teológica de Colosenses es Cristológica, ya que Pablo demuestra que en Cristo, Dios está perfectamente manifestado (1:15), que en Él reside toda la plenitud de la Deidad (1:19), y que en Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (2:3).

El segundo propósito fue para enfatizar la nueva vida que debemos vivir en Cristo. De forma práctica, Pablo insta a “que nos despojemos de las ropas sucias de nuestros viejos y pecaminosos hábitos, y que nos vistamos con las ropas limpias de nuestra nueva vida en Cristo (Col 3:1-17).” También, que nos relacionemos bien con otros en el hogar y en el trabajo (Col 3:18–4:6). Por tanto, “Colosenses nos recuerda creer en Cristo, por encima de todas las cosas, y vivir para Él en este mundo.”13 Además, muestra la relación de causa y efecto: “Por cuanto el creyente ha resucitado con Cristo (3:1-4), tiene que desvestir el viejo hombre y vestir el nuevo (3:5-17) que dará como resultado santidad en todas las relaciones (3:18-25)”.14 No es posible vivir una vida cristiana sin Cristo.

En consecuencia, el tema de Colosenses es “la supremacía y suficiencia de Cristo” (2:9-10), fue la respuesta de Pablo para las falsas enseñanzas en la iglesia de Colosas. Asimismo, McGhee resalta el tema de Colosenses como “Jesús es sobre todo y es todo lo que necesitamos”15. El contenido de Colosenses en forma práctica es el siguiente:

  1. Introducción: Saludo y oración por los creyentes de Colosas (1:1-14),
  2. Base teológica: La supremacía de Cristo “que nadie os engañe… os juzgue” (1:15-2.23),
  3. Base práctica: La suficiencia de Cristo “Haced morir…despojaos del viejo hombre… y revestido del nuevo” (3:1-4:6)
  4. Conclusión: Salutaciones a los amigos de Pablo (4:7-18).

Aplicación

Fácilmente se puede destacar el primer mandamiento “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Ex 20:3). El cuál enseña un principio eterno en la vida, de poner siempre primero a Dios en todo. Ahora en Colosenses, insta a poner primero a Jesús en todo y sobre todos los aspectos de la vida. Cuando se invierte este principio, pues Dios no es nuestro aliado. Un ejemplo claro y vivido fue el apóstol Pablo, el escritor de la carta a los Colosenses, quién se encontraba en aflicciones y en prisión, no se limitó a resignarse. Mas bien, tuvo la oportunidad de continuar su ministerio en la oración, en la evangelización, en la enseñanza por escribir cartas. No tuvo descanso, no estaba ocioso, sino floreció en tener un ministerio fructífero. Así también, los creyentes de hoy, una dificultad no debe ser vista como una limitación, sino una oportunidad para continuar y descubrir un ministerio fructífero.

Las características de los hermanos colosenses son similares a lo que hoy está ocurriendo. Las iglesias luchan con las tradiciones teológicas que instan en la actualidad mediante enseñanzas legalistas como liberales. Las filosofías contemporáneas ofrecen pensamientos del humanismo materialista al igual lo de Colosas. También la proliferación de religiones, a medida y satisfacción de cada persona. Todas estas influencias están distorsionando el evangelio de Cristo. El llamado a todos los pastores y líderes de las iglesias, es si perciben tales artimañas, se debe tomar el ejemplo de Pablo y salir a defender con firmeza y tenacidad frente a las falsas enseñanzas.

Otro aspecto a destacar son los discípulos de Pablo como Timoteo, Epafras, Tiquico y otros, que él los considera como “fiel” hermano, ministro y consiervo en el Señor. Esto nos revela un aspecto frecuentemente olvidado en la formación de nuevos ministros. A menudo, solo se provee formación académica y ministerial, y se olvida la formación espiritual, el cuál tiene que ver con “ser fiel”. Lamentablemente, se pone énfasis que el discípulo sea fiel a su líder, no al Señor. Es mejor guiarlos hacia Dios, que aprendan a depender de Dios y sean fieles a Dios. Si lo son a Dios, con mayor razón lo serán con todos.

En Colosenses existe un énfasis destacado en la transformación del carácter. Así pues se debe buscar cambiar de forma intencional el carácter de los creyentes por medio de la persona y obra de Jesucristo. No aceptar al nuevo creyente con el mismo carácter o hábitos aprendidos. Se debe buscar el cambio, mejor si se destroza todo el bagaje que traen tanto como creencias y prácticas. Es mejor enseñar en un recipiente limpio, que lleno, porque puede reciclar. Los creyentes que mayor furto trajeron, fueron los que experimentaron cambios sistemáticos en su vida. De ello puedo hablar de mi vida personal, aun busco el cambio en el Señor. La idea de que “nadie cambia por sí mismo”, es verdad, porque solo Dios cambia al ser humano. Es decir, se debe dejar que Dios transforme nuestra vida en todos los aspectos. Este proceso se desarrolla por un nuevo aprendizaje, porque increíblemente la neurociencia declara, que el cerebro está diseñado para aprender. Ahí se rompe el mito de algunos psicólogos creen, que “los seres humanos no pueden cambiar.” Pero, la perspectiva bíblica exige cambiar nuestra manera de pensar, sentir, creer y vivir.

Hay muchas joyas que se pueden desentrañar de la carta a los Colosenses, los cuales se darán a conocer en otros artículos de la revista Conozca. Sin embargo, cabe destacar como un resumen de este artículo lo que Colosenses presenta los diferentes propósitos: El teológico con énfasis Cristológico de cómo creer en Cristo como Dios, Creador, salvador y Redentor, y como Cabeza de la iglesia; el práctico de cómo vivir en Cristo basada en las relaciones con Dios, consigo mismo, con la familia y el trabajo. Además, está el propósito apologético, defender la supremacía y suficiencia de Cristo, frente a las falsas enseñanzas. El evangelístico, orar por aquellas personas que vendrán a los pies de Jesucristo y por los que llevan desarrollan la evangelización que su palabra sea sazonada con sal, el cuál es tarea de todos compartir el evangelio. El didáctico, no solo dar información y formación, sino poner énfasis en la transformación, o sea cambiar la forma de pensar con las enseñanzas bíblicas para cambiar los malos hábitos enviciados por el pecado, o sea un discipulado efectivo. El antropológico, rechaza todo humanismo materialista, intelectualismo racional de misterios, conocimientos secretos y de sabiduría ancestral que menosprecie a Cristo. Mas bien, resalta el nuevo hombre con un intelectualismo alineado a Cristo. El escatológico, garantiza nuestra participación en el reino de Jesús, si logramos desarrollar los cambios en nuestra vida en nuestro cotidiano vivir con la presencia de Cristo. En consecuencia, la epístola de Pablo a los Colosenses nos enseña que el evangelio de Cristo es transformativo y Jesús es el más importante en la vida de todo creyente.

 

 

1 Everett F. Harrison, Introducción al Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Libros Desafío, 2007), 325; Merril C. Tenney, Nuestro Nuevo Testamento: Estudio panorámico del Nuevo Testamento (Grand Rapids, MI: Portavoz, 1994), 479-480.

2 Harrison, 325; Tenney, 481-482.

3 Harrison, 325-326.

4 W. M. Dunnett, Síntesis del Nuevo Testamento N° 3 Curso para maestros cristianos (Miami, FL: Caribe, 1971), 74.

5 LeRoy Bartel, Epístolas de la prisión: Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón (Springfield, MO: Global University, 2007), 14.

6 Dunnett, Síntesis del Nuevo Testamento, 74.

7 Tenney, Nuestro Nuevo Testamento, 380.

8 Donald Guthrie, New Testament Introdution, 1990; Robert H. Gundry, A Survey of the New Testament, 1994; Peter T. O’Brien, Colossians, Philemon, 1982; citado en Bartel, Epístolas de la prisión, 16-17.

9 Harrison, Introducción al Nuevo Testamento, 321.

10Manual Bíblico (Nashville, TN-Miami, FL: Grupo Nelson-Caribe, 2002), 282.

11 Bartel, Epístolas de la prisión, 14; Quentin McGhee, Epístolas carcelarias: Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón (Walnut Shade, MO: Fe y Acción, 2018), 149.

12 McGhee, 148.

13 McGhee, Epístolas carcelarias, 151.

14Manual bíblico, 281.

15 McGhee, 151.

Esteban Pari


 

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