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	<title>Conozca &#187; 2024.2</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Los aportes y los peligros del mundo digital en las nuevas generaciones</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Nov 2024 23:59:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Shakira Then</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Shakira Then Si te preguntaran ¿Cuál es tu superpoder? que responderías&#8230; piensa en cualquier cosa en la que tienes una habilidad o talento, a mí me gustaría ser “indistraíble”. Hace poco vi la reseña de un libro con el mismo título, en sentido general da herramientas para mantenerse enfocado. Esto me hizo pensar en</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6299">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Shakira Then</p>
<p>Si te preguntaran ¿Cuál es tu superpoder? que responderías&#8230; piensa en cualquier cosa en la que tienes una habilidad o talento, a mí me gustaría ser “indistraíble”. Hace poco vi la reseña de un libro con el mismo título, en sentido general da herramientas para mantenerse enfocado. Esto me hizo pensar en la influencia del mundo digital en el ministerio de las nuevas generacioones, sus aportes y sus peligros.</p>
<p>El mundo digital parece estar lleno de distracciones. Nos pasa que en alguna ocasión entrar en el dispositivo móvil a buscar una información en particular y terminas en Instagram o Facebook haciendo scroll. Incluso la tecnología me ha estorbado mientras escribía este artículo: un mail, un grupo de chat, el de la familia, el de la iglesia, el del trabajo.</p>
<p>Hoy en día la influencia del mundo digital es inevitable para bien o para mal. El celular se ha vuelto una extensión de nuestra mano. ¡No digas qué eres de los que ha dejado olvidado el celular en la casa de un amigo o familiar y eres capaz de retroceder 6 kilómetros de viaje para rescatarlo! Bajarte del transporte público y volver a la casa a buscarlo. A pesar de que al día siguiente te encontrarías nuevamente con esa persona.</p>
<p>Ese pequeño aparatito ha creado una dependencia escandalosa en nuestras vidas. Si tiene menos del 30 porciento de batería comienza una sensación de ansiedad, se busca frenéticamente quién tiene un cargador para prestar. El celular es nuestro cuaderno, nuestra computadora, nuestra agenda personal, nuestro lugar de entretenimiento. Estamos a un clic de un mundo lleno de estímulos para explorar.</p>
<p>¿Cuáles serían los aportes y peligros del mundo digital? ¡Indudablemente, beneficios hay por montón! También puede ser desfavorable y nocivo.</p>
<p>La humanidad es como un niño adolescente de 12 años, inmaduro. No puede manejar con eficiencia las herramientas que tenemos hoy en día. El mundo digital es como un buffet, se encuentra todo tipo de comida, papas fritas, platos a base de harinas, comidas sabrosas, también ensaladas, platos sanos. Muy pocos van voluntariamente a la sección de las verduras.</p>
<p>Antes, cuando no teníamos tanta tecnología a nuestro alcance, nos hacíamos preguntas existenciales. ¿Cuál es mi propósito en la vida? ¿Qué será de mi futuro? ¿Con quién me casaré? ¿Qué hay después de la muerte? Hoy en día la gente está́ muy “entretenida”, evadiendo, procrastinando o sin tiempo de pensar en lo que verdaderamente podría ser crucial.</p>
<p>En el Imperio Romano se les llamaba “addictus” a los esclavos, de ahí la palabra adicción, sobre el esclavo se ejercía dominio y control: ¿de qué estamos siendo esclavo hoy? ¿del celular? ¿de los videos juegos? ¿las redes sociales? ¿las plataformas virtuales? La aparición de las nuevas adicciones a la tecnología es uno de los riesgos imperantes.</p>
<p>Aislamiento social, alteraciones del sueño, descuido de la higiene personal, distorsión de la realidad, son algunas de las acciones más comunes a consecuencia del uso desmedido de la tecnología.</p>
<p>Hace tiempo escuché a un profesional de la salud que habría optado por restringirse así mismo el uso de las redes sociales y la tecnología en un horario específico. Incluso utilizaba una aplicación para bloquear sus redes sociales y desconectarse del sistema por decirlo de alguna manera. Parece algo exagerado, pero es una forma preventiva. Ayuda a  aprender a vivir, pausar y ser agradecido de Dios, detenerse en los pequeños detalles.</p>
<p>Las herramientas digitales de esta nueva generación son una alternativa fantástica, eso es  innegable. Muy útil para compartir recursos y comunicarse de una forma que no hubiésemos imaginado.</p>
<p>El mundo se ha globalizado por completo. Hace poco en un retiro de mujeres una joven tejiendo al crochet. ¡Me parecidó llamativo porque esa disciplina parece estar en peligro de extinción! (En mi tiempo todo el mundo tejía al crochet) así que me dirigí a la joven y le pregunte: ¿dónde aprendiste a tejer?, a lo que ella respondió en “YouTube”. YouTube, por ejemplo, es el segundo motor de búsqueda más utilizado en internet. Ni pensar que a mí me habría enseñado mi abuelita, no solo crochet, tejer en dos agujas, hasta en 4 agujas y como si fuese poco también hice bordado y no es que sea “tan mayor” apenas estoy en los 40 y tantos.</p>
<p>En el mundo digital todo está a nuestro alcance, cualquier temática. La conectividad facilita la comunicación, el intercambio de información y el acceso a miles de servicios en línea. Desde conseguir pareja, trabajo, entretenimiento. Hoy no importan las distancias. Es una oportunidad y al mismo tiempo un desafío como cristianos, aprovechar estos medios, ocupar estos espacios. Para influir en la educación y formación de los demás en disciplinas y valores cristianos.</p>
<p>Debemos buscar de un equilibrio, ser “inditraíble”, enfocarse para ser productivos y proactivos, para poder utilizar estos increíbles recursos para hacer viral en nuestro entorno a Cristo. Aprovechar esta nueva forma de interacción social para ser luz.</p>
<p>Mi mamá no quiere saber nada con la tecnología. Es más, ¡apaga el celular cuando no lo usa! ¡Mi abuelo decía que los teléfonos estaban intervenidos! Si el difunto abuelo Japa se entera de que ahora Google nos espía, estoy segura de que no tendría email ni se loguearía en ninguna red social. No podemos llegar a los extremos y negarnos a estos avances. Hay que aprovecharlos. tenemos un último recado de Cristo. ”id por todo el mundo y predicad el evangelio&#8221; (Mr.16:15-18).</p>
<p>Creo que el mundo digital nos abre una puerta a esta tarea. Más de mil voluntarios han sido capacitados para compartir el Evangelio en línea en la Asociación Evangelística Billy Graham, solo por mencionar un ejemplo. Hay innumerables creadores de contenido en línea compartiendo herramientas y recursos. Piensa desde tu lugar como puedes aportar un granito de arena aprovechando las nuevas tecnologías.</p>
<p>Ya que has llegado al final del artículo, te invito a visitar mi nuevo canal de YouTube donde comparto herramientas para padres, líderes, y maestros de Escuela Bíblica para enseñar la Biblia a los niños. Me encuentras como @shakirathencajadeherramientas. También puedes visitar mi canal principal donde publico recursos de diseño gráfico, fotografía y redes sociales para la creación de contenido @shakirathen</p>
<p>Oro para que Dios nos mueva a ser luz en este mundo digital que arropa a las nuevas generaciones y que nos inquiete a ser indistraible para crear proyectos digitales que sazonen el entorno digital con el condimento de Cristo.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Shakira Then</span>
				<p></p>
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		<title>Ser buen mentor, a pesar de mí</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Oct 2024 00:26:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jorge Canto &#160; El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. El sacerdote Elí tiene fama entre los personajes del Antiguo Testamento. Buena y mala fama. Su mala fama se debía al mal testimonio de sus dos hijos,</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6271">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jorge Canto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia</em>.</p>
<p>El sacerdote Elí tiene fama entre los personajes del Antiguo Testamento. Buena y mala fama. Su mala fama se debía al mal testimonio de sus dos hijos, Ofni y Fines, quienes en realidad eran unos perversos, pues fornicaban con las mujeres que servían al altar y vivían aprovechándose de las ofrendas de las cuales abusaban sin ningún temor. Era tan mala la fama de los muchachos que había un dicho entre el pueblo de Israel respecto a ellos: “ben Elí-ben Belial”, “hijos de Elí, hijos de Belial”, que equivaldría a decir: “hijos de Elí, buenos para nada, inútiles” (1 Sa.2:12).</p>
<p>La Biblia es clara en este caso, el pecado de los dos jóvenes sacerdotes era tan malo que Dios castigó a Elí con la muerte de ambos, y, además de reprender su falta de autoridad sobre ellos, Jehová le sentencia con la pérdida de su ministerio sacerdotal y le señala que vendría otras grandes catástrofes a su casa (1 Sa.2:27-36). Dios le echa en cara a este viejo sacerdote que nunca fue firme ni corrigió a sus hijos, los dejó deformarse ante sus ojos y nunca los castigó como se debería.</p>
<p>Todo esto nos lleva a pensar entonces, ¿cuál sería la buena fama de Elí? Simplemente que fue el sacerdote que modeló al gran profeta Samuel. Esto es cierto, puesto que la madre de Samuelito, Ana, había hecho una promesa demasiado alocada, de entregar al servicio de Jehová al niño que le diera a su estéril vientre. Esto no era correcto, puesto que los padres deben cuidar a sus hijos, no abandonarlos por una promesa desarticulada de lógica. Sin embargo, en esta ocasión, el pobre niño que veía a su madre irse, dejándolo solo, tuvo la bendición de contar con un amable Elí que lo cobijó y que le dio educación.</p>
<p>Elí, el sacerdote sentenciado al fracaso y la execración por culpa de su mal liderazgo paterno en realidad se convirtió en un mentor impresionante. El niño Samuel creció con un perfil tan íntegro que se nota no fue casualidad, sino que tenía a alguien que lo dirigía en su educación y ese fue Elí. Los padres venían cada año con una túnica nueva para Samuelito (1 Sa.2:19) y era cuando lo saludaban, pero el que estaba con el niño era el fracasado de Elí, quien hizo un gran trabajo con el jovencito, pues la Biblia no escatima elogios al comportamiento del niño: “y <em>el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres</em>” (1 Sa.2:26).</p>
<p>¿Qué sucedió con Elí, quien falló con sus hijos pero con Samuel fue un gran mentor? La Biblia nos da un vislumbre: “Y<em> Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí”</em> (1 Sa.2:11).  <em>El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí” </em>(1 Sa.3:1). El secreto consistió en que ahora el sacerdote estuvo cerca de su alumno, del mentoreado. Cuando la Biblia dice que “delante de Elí” es como si dijera: “bajo la tutela de Elí”, “con la aprobación de Elí”. La cercanía con un pupilo es muy importante para impactar su vida de manera positiva. Lo que nunca, seguramente, Elí hizo con sus hijos, los dejó ser, sin evaluarlos, castigarlos ni corregirlos. La proximidad permite corregir a tiempo, animar en el momento preciso y, sobre todo, modelar a un buen hombre para Dios.</p>
<p>Elí nos muestra que algunos mentores pueden haber fracasado como padres, pues sus hijos andan por caminos lejanos a Dios, dan de qué hablar y dañan el buen testimonio de la familia o iglesia, pero, además, Elí nos muestra que no por ello un siervo de Dios quedó inservible, sino que se puede mentorear con éxito a los nuevos ministros que vienen creciendo y que necesitan a alguien que tenga el amor y la paciencia para iniciar un gran proyecto en esas vidas. Ser mentor a pesar de uno mismo, de los fracasos anteriores, de las fallas anteriores es posible. Samuel se convirtió en una leyenda viviente, incluso se dice en las Sagradas Escrituras que: Y<em> Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras</em> (1 Sa.3:19). El éxito de este joven profeta, además del gran respaldo del Señor y la sensibilidad que tenía Samuel con el Espíritu Santo fue que tuvo alguien que lo modeló y que lo perfeccionó con gran precisión, y ese fue Elí.</p>
<p>Esta historia nos enseña que no debemos menospreciar a un hombre de Dios, aunque haya fracasado como padre o en algún otro proyecto, siempre es posible aprovechar sus experiencias anteriores a favor de la obra de Dios. Así mismo, el propio mentor, el que se siente desdichado por los fallos de su prole, puede levantarse y ayudar de verdad a otros a ser siervos del Señor de gran calidad, pues, quizá, el fracaso les abrió una visión que, de otro modo, jamás hubieran logrado.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Jorge Canto</span>
				<p></p>
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		<title>Entretelones de un discipulado eficiente: desde la experiencia del joven Marcos</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Aug 2024 14:31:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edgardo Muñoz</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Edgardo Muñoz Desde hace algunas décadas, la jerga evangélica incorporó la palabra “discipulado”, como consecuencia de cierta metodología eclesiológica que cobró popularidad. El término quedó instalado, y se extendió aun al ámbito educativo. Obviamente Jesús mandó hacer discípulos, lo que incluye una relación directa, cara a cara.  Resulta imposible pronunciar: “Discípulo”, mientras se proyecta</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6200">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Edgardo Muñoz</p>
<p>Desde hace algunas décadas, la jerga evangélica incorporó la palabra “discipulado”, como consecuencia de cierta metodología eclesiológica que cobró popularidad. El término quedó instalado, y se extendió aun al ámbito educativo. Obviamente Jesús mandó hacer discípulos, lo que incluye una relación directa, cara a cara.  Resulta imposible pronunciar: “Discípulo”, mientras se proyecta en nuestra mente la imagen de varias personas frente a un maestro distante.</p>
<p>Un discípulo es un aprendiz que observa y oye a su maestro realizar la tarea, cada día. Y así asimila el modelo, las técnicas, las posturas y hasta los hábitos y pensamientos. El discípulo busca transformarse en una réplica de su maestro. Esto aseguró Jesús, hablando del juicio, que el discípulo no es superior a su maestro, más cuando fuere perfeccionado, será como él (Lc.6:40). El caso práctico se halla en Hechos 11:26, donde a los primeros discípulos se les llamó cristianos (o mejor dicho “pequeñas réplicas de Jesús” o peyorativamente “cristitos”).</p>
<p>A estas alturas todos estamos de acuerdo, pero tal vez, no advertimos que en ocasiones profesionalizamos nuestra acción discipuladora, y limitamos nuestra función a tiempos formales y sujetos a un programa. Un líder de la educación cristiana de las Asambleas de Dios en Latinoamérica predicó ante una multitud que “a veces un café entre el maestro y el discípulo surtía mejor efecto que una clase” (<em>Jon Dahlager, en la reunión de la Comisión Administrativa del Servicio de Educación Cristiana en Costa Rica, Abril de 2024</em>). Nada más preciso que esta declaración para entender que el discipulado se debe practicar “<em>in catedra”, </em>pero también “<em>ex catedra”. </em> Ambas caras del discipulado nos permitirán, enfrentar no sólo los logros, sino también los fracasos de los aprendices. Y éstos últimos, ejercen a veces los mayores rendimientos didácticos si sabemos acompañar al caído hasta su restauración.</p>
<p>Hablemos del caso práctico de Juan Marcos</p>
<p>En una de sus últimas cartas, desde la cárcel, Pablo escribe a Filemón:<em> “Te saludan Epafras… Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, MIS COLABORADORES”</em> (Flm.23-24). Un colaborador no es un subalterno, sino alguien que trabaja a la par. La palabra griega que se traduce como colaborador es: <em>synergos</em>, donde <em>syn </em>significa: igual, al mismo tiempo, a la par, el mismo, y <em>ergos </em>significa trabajo. Un <em>synergos</em> era uno que trabajaba “hombro a hombro”. El gran apóstol consideraba a Marcos como su compañero al mismo nivel que Aristarco, Epafras, Demas y Lucas.</p>
<p>Unos dos años después, Pablo escribe a los Colosenses 4:10-11, que Jesús el Justo y Marcos, fueron los únicos israelitas que, además de colaborar con él, lo consolaron en la cárcel. Marcos se había transformado en un colega tan importante de Pablo, que éste pide a los de Colosas que lo reciban y traten bien. Marcos viaja de Roma, donde estaba el apóstol, a Colosas, y allí se queda por algunos meses. Sin embargo, Pablo comenzó a extrañarlo, lo necesitaba, y escribe a Timoteo, que se hallaba en Éfeso, ciudad vecina de Colosas: “<em>Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio.”</em> (2 Ti. 4.11). En este caso, <em>euchrestos </em>(útil), da la idea de provechoso, buen servicio, buen uso, QUE HACE BIEN).</p>
<p>Podría decirse que Marcos era de aquellas personas con las que todos quisieran trabajar, y tenerlo de compañero. Así es que Marcos viajó con Timoteo a Roma, y se quedó con Pablo.</p>
<p>Posteriormente Pedro viaja a Roma, y desde allí escribe: <em>“La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos, mi hijo, os saludan”</em> (1 Pe.5:13). Para que Pedro afiliara a aquel joven, seguramente habrá experimentado altas satisfacciones en su desarrollo y comportamiento. Podríamos concluir que, tanto para uno, como para otro de los dos grandes apóstoles, Marcos era un útil siervo de Dios, tenido en altísima estima y con un testimonio ejemplar. El perfil de obrero que en nuestros días necesitamos. Pareciera mentira que, aproximadamente siete años atrás, Juan Marcos experimentó el peor de sus fracasos, casi malogrando el primer viaje misionero de Saulo y Bernabé. Repasemos su vida y su historia poco promisoria.</p>
<p>El único Evangelio que relata la huida del jovencito semidesnudo, es el atribuido a Marcos. Los versículos 51 y 52 del capítulo 14 hacen de este relato una peculiaridad, que, ante la opinión de algunos críticos, sólo pudo ocurrirle al autor. ¡Vaya manera de aparecer en las Escrituras! Cualquiera hubiese preferido el llamado magistral de Jesús, pero huir en un estado vergonzoso, sólo es atribuible a un joven, casi niño.</p>
<p>La siguiente alusión, y más directa a Juan Marcos se halla en Hechos 12:12. Allí, luego del martirio de Jacobo, Pedro, que correría el mismo destino, es milagrosamente liberado. La iglesia, que hacía sin cesar oración por este milagro, estaba reunida en la casa de una tal María, madre de Juan, que tenía por sobrenombre Marcos.</p>
<p>Cuando el apóstol, finalmente, es recibido en la casa, habrá conocido a Marcos, y éste se habrá apegado a quien la iglesia tanto valoraba y por quien tanto clamaba. Fácil de imaginar es, a Marcos, el niño, sentarse a los pies de Pedro para oír sus relatos y vivencias con Jesús. Con toda justicia opinan muchos, que su Evangelio fue producto de la compilación intencional de las memorias de Pedro.</p>
<p>Dejemos a Marcos por un rato, mientras el niño continúa su desarrollo hacia la juventud. Ocupémonos de la historia de un pariente de este muchacho.</p>
<p>La iglesia recién conformada, luego de Pentecostés, consideró que la manera más urgente de practicar la caridad que el Espíritu Santo generaba en sus corazones consistía en alimentar a los hambrientos, que no eran pocos. Los creyentes aprovisionados, de una manera espontánea vendían sus posesiones para dejar en manos de los apóstoles el dinero, y así proveer a los que lo necesitaban para sobrevivir. Entre aquellos creyentes había un levita chipriota, radicado en Jerusalén, que, movido por el Señor, comprendió que su herencia era menos valiosa que el hambre de sus hermanos en Cristo. Se llamaba José, y la totalidad de lo vendido fue a las mesas administrativas que los apóstoles operaban. Tal vez por esa intervención de generosidad tan oportuna para el momento, le pusieron por sobrenombre Bernabé (del hebreo “bar”: hijo y “nabas”: consolar, predicar, confortar, profetizar, Hch.4:36-37).</p>
<p>Con el transcurso de los meses aparece en escena un arrogante joven, lleno de ideales. Se había preparado en la mejor universidad teológica de la época, su director, Gamaliel, gozaba de enorme prestigio y protagonismo en las Escrituras. Este joven, Saulo, disfrutó sádicamente el homicidio de Esteban, mientras cuidaba las ropas de sus asesinos. Halló en aquel desagradable episodio, que lo suyo era servir como policía de la fe, una fe truncada y equivocada. Saulo redobla la apuesta, mientras pide la licencia para ejecutar más seguidores de Jesús.</p>
<p>Finalmente se dirige al norte, Damasco. Poco antes de llegar, Jesús mismo le aparece, y su historia da un giro de ciento ochenta grados en sus convicciones, aunque no varió su trayecto en el mapa. Llega a Damasco, y un discípulo damasceno, llamado Ananías pone en palabras lo que Jesús hizo con su presencia horas antes. ¡Ahora Saulo era un discípulo de Jesús! La ciudad, programada para el exterminio de creyentes, ahora contaba con un elocuente evangelista, el mismo que días antes quería erradicar el Evangelio.</p>
<p>Tanto molestó a los judíos la conversión de Saulo, que buscaban la manera de eliminarlo. Pero el Señor tenía planes a largo plazo. Desciende del muro de la ciudad en un canasto y viaja a Jerusalén.</p>
<p>Las historias individuales se cruzaron y asociaron, cuando los frescos recuerdos que la iglesia de Jerusalén conservaba de Saulo, impedían que fuese recibido con las puertas de par en par. Casi nadie daba crédito a un hombre que había llevado al suplicio a tantos hermanos, ahora predicase la fe que perseguía. Nadie daba su voto a favor, nadie ponía la firma de garantías hasta que, nada menos que el piadoso, el hijo de consuelo, Bernabé, debidamente acreditado ante los apóstoles, introdujese al penitente. Vasija y tapa son confeccionadas por diferentes alfareros y pasan por distintos hornos, pero ¡qué bien encastran, la una con la otra!</p>
<p>Las acechanzas para el recién convertido continuaban en Jerusalén, por lo que, para mantener la paz lo envían a su ciudad de nacimiento, Tarso, en Asia Menor.</p>
<p>El asesinato de Esteban había sido un verdadero sacudón para la iglesia. El tal fue suficiente como para dispersar a los creyentes más temerosos, y así, ellos esparcir la semilla. Sólo que el foco de la evangelización se centraba únicamente en los judíos. Pero Antioquía de Asia Menor recibió a unos evangelistas de Chipre y Cirene que incluyeron a los gentiles en su prédica. La consecuencia no tardó: el Evangelio estalló en multiplicación, y las noticias llegaron a Jerusalén. Como Bernabé era un varón piadoso y lleno del Espíritu Santo y fe, además de chipriota, lo enviaron a pastorear la flamante iglesia de Antioquía.</p>
<p>El mismo que introdujo a Saulo ante los apóstoles, se encargó de iniciarlo en el ministerio como su pastor asociado, por lo que se dirigió a Tarso, distante a pocos kilómetros y lo trajo. Desde ese momento, el levita y el benjamita, el siervo de Dios y el maestro de la ley habrán tenido suficiente tiempo de gozarse en las Escrituras. Bernabé se transformó en un excelente discipulador de Saulo.</p>
<p>No pasó tanto tiempo que, Antioquía, deudora de Jerusalén por su origen de la fe y su piadoso pastor, toma conocimiento de una fuerte hambruna, gracias a la ministración de un profeta. Poco tardaron en reunir provisiones y enviar a Bernabé y Saulo con ellas.</p>
<p>Ya regresados, y pasado un tiempo, se hallaban todos los obreros locales en búsqueda del Señor. Allí el Espíritu les habló sobre el primer viaje misionero de Pablo y Bernabé. Necesitaban un ayudante, alguien que siguiera sus pasos, pendiente de lo que necesitaran y dispuesto a cargar las maletas. Una vez más las historias se conjugan, y Bernabé recuerda a su primo Juan Marcos, a quien convoca para la tarea. Hechos 13:5 emplea una palabra sugerente para la designación del muchacho: “<em>uperetes</em>”, obviamente nada halagadora. Sin embargo, la humildad debe constituir la base de todo discípulo.</p>
<p>La primera escala del viaje fue Chipre, la tierra de Bernabé, sus padres, sus tíos y tal vez sus abuelos. Recorrieron la isla mediterránea de un extremo al otro. Regresan al continente, a la región de Panfilia en el puerto de Perge, en la mitad de la costa sureña de Asia Menor. Allí Marcos decide abandonarlos y regresar a Jerusalén, con su madre María, chipriota y tía de Bernabé. Este fue el gran fracaso de su iniciación en el ministerio. Los misioneros quedaron sin ayudante, la sucesión de oficios quedaba truncada, entraron en crisis, peligraba su primer viaje.</p>
<p>¿Por qué razón Marcos habrá renunciado a su compromiso? ¿Cuál habrá sido el detonante? ¿Qué ocurrió en Chipre para que el joven desease volver con su madre? ¿Habrá oído alguna triste historia? ¿No estaba maduro para continuar? El silencio de Lucas abre un ventanal de imaginaciones. Pero el hecho fue el abandono. Y a Pablo nunca le gustaron los abandonos.</p>
<p>Los compañeros regresaron de aquel viaje para reanudar su pastorado. Mientras tanto, la explosión de creyentes acercaba el porcentaje entre judíos y gentiles. Claramente, los primeros se sentían con mayores derechos que los gentiles, y los presionaban para judaizarse primero y luego “acristianarse”. Hizo falta un concilio en Jerusalén, el primero, para definir la modalidad a cumplir. A este concilio fueron convocados Pablo y Bernabé, expertos en predicación transcultural.</p>
<p>Cuando la iglesia asumió la integración de los gentiles, sin mayores demandas, Pablo invita a Bernabé a un segundo viaje misionero, para supervisar las obras establecidas. La felicidad por esta nueva travesía quedó interrumpida cuando Bernabé propuso la inclusión de su primo Juan Marcos en el viaje. Pablo se mantuvo firme en la negativa, por razones bien detalladas en Hechos 15:38. Para Pablo, Marcos se hallaba en una lista negra e indeleble. Reprobado para siempre en lo referente al ministerio.</p>
<p>En cambio, el hijo de consuelo que una vez se arriesgó por Saulo ante los apóstoles, estuvo dispuesto a hacerlo otra vez por Juan Marcos. Su espíritu piadoso y restaurador lo enfrentó y distanció de su gran amigo. Mientras Pablo llevó como compañero a Silas, y más tarde como ayudante a Timoteo, Bernabé tomó a Marcos para su propio viaje misionero.</p>
<p>No sabemos cómo fue el itinerario de Bernabé y Marcos. Pero Lucas resaltó que la primera escala fue Chipre. Aquella isla en la que Marcos comenzó a trastabillar. En esta gran isla de sus antepasados comunes, Bernabé afirmó los inseguros pasos del caído. Restaurar significa hacer caminar al discípulo nuevamente en aquel mismo lugar donde anteriormente cayó. Y allí Marcos aprendió a caminar. Gracias a ese discipulador piadoso y compasivo, aquel joven inmaduro llegó a ser provechoso para ejercer un gran ministerio… y hombro a hombro con quien años atrás había defraudado.</p>
<p>El discipulado es clave para forjar ministros de peso. Pero durante el proceso, algunos maestros reprueban su misión, olvidando que para discipular hay que valorar, amar y restaurar a los que Dios llamó. Sobre todo, tener la paciencia de acompañarlos a su punto de partida, y transitarlo una y otra vez hasta que se sientan seguros. Si queremos tener colegas dispuestos a trabajar hombro a hombro con nosotros, seamos maestros dispuestos a caminar, hombro a hombro con nuestros discípulos.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Edgardo Muñoz</span>
				<p></p>
				<br/>
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		<item>
		<title>Hacia un relevo generacional saludable</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Aug 2024 16:30:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silverio Manuel Bello Valenzuela</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Silverio Manuel Bello Valenzuela El relevo generacional es un tema que, por su importancia, amerita dársele un espacio especial en los puntos de la agenda elaborada por las máximas autoridades eclesiásticas de América Latina y el Caribe, para ser considerado en sus reuniones de negocios. El reemplazo es un fenómeno físico – natural, que</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6193">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Silverio Manuel Bello Valenzuela</p>
<p>El relevo generacional es un tema que, por su importancia, amerita dársele un espacio especial en los puntos de la agenda elaborada por las máximas autoridades eclesiásticas de América Latina y el Caribe, para ser considerado en sus reuniones de negocios.</p>
<p>El reemplazo es un fenómeno físico – natural, que se producirá tarde o temprano en todos los seres vivos del planeta. El liderazgo ministerial eclesiástico es parte intrínseco de ese fenómeno. Momentos antes de morir, el rey David y ser relevado en el trono por su hijo Salomón, dijo: “Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra de no dura” (1 Cr. 29:15).</p>
<p>La vida ministerial de todo hombre y de toda mujer que le sirve al Señor en su obra, por más años que dure, tiene su final. Pasar la antorcha a su debido tiempo de una manera sana, saludable y amigable a los sucesores debe estar dentro del programa de los ministros que envejen.</p>
<p>Los obreros de la tercera edad deben estar conscientes, que ya sea por su edad avanzada o por algún quebranto físico, tendrán que tarde o temprano retirarse de la fila ministerial. Bienaventurados sean los ministros ancianos que tengan todavía el espíritu de Caled a sus ochenta y cinco años, para decir: “Denme ese monte…” (Jos.14:11-12); pero que, de cualquier manera, eviten llegar a una edad tan avanza y a una condición tan desfavorable, como a la que llegó David frente al trono, que para abrigarlo y calentarlo sus siervos tuvieron que ponerle a su lado a una joven sunamita (1 Re.1:1-4).</p>
<p><strong>Gran aporte de CEPAE sobre el relevo de la población obrera envejeciente</strong></p>
<p>La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), celebró su Quinta Asamblea durante la tercera semana de diciembre del año 2022<em>. </em>Dicho acto tuvo lugar en la sede de la CEPAL, en Santiago de Chile. Un nuevo documento fue presentado<strong> </strong>en aquella<strong> </strong>Conferencia Regional Intergubernamental, el mismo trataba sobre <em>Envejecimiento y Derechos de las Personas Mayores en América Latina y el Caribe</em>. Sobre la población envejeciente, en sentido general, el documento fue presentado por José Manuel Salazar Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, quien afirmó:</p>
<p style="padding-left: 30px;">El envejecimiento poblacional es uno de los principales fenómenos demográficos en América Latina y el Caribe y precisa que en 2022 viven 88,6 millones de personas mayores de sesenta años en la región, quienes representan el 13,4% de la población total, proporción que llegará al 16,5% en 2030. El rápido proceso de envejecimiento que experimenta la región llevará a que, en 2050, las personas mayores alcancen el 25,1% (193 millones) de la población total, es decir, habrá 2,1 veces más personas mayores que en 2022.<a title="" href="#_edn1">[i]</a></p>
<p>En su informe, José Manuel Salazar, siguió:</p>
<p style="padding-left: 30px;">El envejecimiento es un asunto de la más alta prioridad, que requiere acciones urgentes en varias esferas, para visibilizarlo y considerarlo desde las perspectivas de derechos humanos, género, interculturalidad e interseccionalidad, poniendo la protección de los derechos de las personas mayores en el centro de las respuestas de política pública, e incorporar la visión y los compromisos que emanan de los instrumentos y acuerdos internacionales y regionales en la materia.<a title="" href="#_edn2">[ii]</a></p>
<p>Las informaciones presentas por la CEPAL a los líderes eclesiásticos de América Latina y el Caribe, ponen sobre la mesa marcos de referencias muy valiosos para pensar sobre la cuota de responsabilidad que los máximos líderes de nuestro continente hispanoparlante deben aportar para viabilizar un relevo generacional sano y provechoso en las filas del ministerio cristiano.</p>
<p>Las dos generaciones  en conjunto deben cooperar, para que en el proceso de relevo en los ámbitos ministeriales predomine la justicia, la buena intencionalidad, el respeto, la consideración, la valorización, la estimación, el amor y la buena fe.  En la fila del ministerio cristiano, la hora del relevo automáticamente llega; lograr que sea positivo, saludable y provechoso debe ser el esfuerzo de ambas generaciones.</p>
<p><strong>Aporte de un ministro de tercera edad sobre un relevo generacional saludable</strong></p>
<p>Para enriquecer este artículo, se solicitó al pastor Freddy Martínez, ministro exitoso, de más de 55 años de ministerio en las Asambleas de Dios de República Dominicana y profesor del Instituto Bíblico Central por más de cuatro décadas, que escribiera dos párrafos sobre el pase de la antorcha generacional y propuso lo siguiente:</p>
<p>Dios nos ha llamado como sus siervos al santo ministerio, lo hemos realizado con su respaldo, él nos ha bendecido, pero “el tiempo pasa, y nos estamos poniendo viejos”. En Hebreos 8:13, dice, que, “<em>… lo que se da por viejo y envejece, está próximo a desaparecer</em>”. Cuando inicié el ministerio encontré una cantidad de ministros en la obra del Señor, ellos trabajaron con mucho amor y entusiasmo, Dios bendijo sus ministerios y la obra está en pie por su dedicación. Hoy sólo siete de ellos están vivos, los demás están con el Señor.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Ellos nos pasaron la antorcha, y seguimos alumbrando con ella. Yo sustituí a tres grandes pastores, con una experiencia ministerial que superaba los cuarenta años en el ministerio, y yo ahora con 45 años como pastor en la misma iglesia ¿a quién le pasaré la antorcha? Me encantaría que unos de mis discípulos me sustituya cuando ya mis fuerzas no sean suficientes para continuar. La razón es sencilla, ellos han sido parte importante del avance de la obra, son conocidos por la iglesia y tienen el respeto y el respaldo de ella. Cuando se produzca el momento adecuado para pasar mi antorcha, por sólo poner dos ejemplos bíblicos lo haré como Moisés con Josué, o como Elías con Eliseo. Ojalá que estemos ocupados en la preparación de una nueva generación para pasar la antorcha del santo ministerio.<a title="" href="#_edn3">[iii]</a></p>
<p>El Reverendo Martínez es un vivo ejemplo a seguir para los ministros de tercera edad sobre lo saludable que es ejercer un desempeño sano en el traspaso del bastón ministerial. Fue, y lo es todavía, mentor de muchos jóvenes ministros que han sido y son aún líderes muy exitosos en la obra de Dios.</p>
<p><strong>El punto de vista de un ministro joven en proceso del relevo generacional</strong><strong></strong></p>
<p>Para este artículo, el joven Gemuel Delgado, Vocal Ejecutivo del Concilio Asambleas de Dios de República  Dominicana, sobre el proceso de relevo generacional y los ministros jóvenes, escribió lo siguiente:</p>
<p>Los ministros de la tercera edad deben desarrollar una capacidad previsora, es decir, la habilidad para ver más allá del tiempo presente y proyectar a la iglesia y ministerio que dirigen, hacia el momento justo en que ellos falten. Dicha previsión les permitirá observar un relevo generacional que les sustituya en sus espacios de ejercicio ministerial. Una vez identificadas las personas que tienen los perfiles idóneos para ser sustitutos ministeriales, éstos deben ser mentorados.</p>
<p style="padding-left: 30px;">A los ministros de la tercera edad no les faltan personas capaces, preparadas y con excelentes perfiles para realizar un reemplazo en su efectiva labor ministerial, lo que les pudiera faltar a algunos es disposición y abnegación para que, al igual que faraón, ponerle un anillo a José y presentarlo delante del pueblo empoderado para ejercer un servicio sin las limitaciones que el ministro de la tercera edad por razones biológicas ya enfrente. Es una misión imprescindible de los ministros de la tercera edad <em>“poner en las manos de los José”</em>, el anillo que les da legitimidad para operar en el liderazgo.<a title="" href="#_edn4">[iv]</a><span style="vertical-align: super;"> </span></p>
<p>El joven ministro y ejecutivo, Gemuel Delgado, opina que los ministros jóvenes idóneos que van a ser relevo deben ser mentoreados para que la transición sea más sana y positiva. Así debe ser, si sucediera lo contrario pudiera repetirse la historia de Roboam cuando sustituyó en el reino a su padre el rey Salomón, duró poco tiempo por rechazar el consejo que le dieron los ancianos (2 Cr.10).</p>
<p>El pastor español, Jaime Ardiaca, pone el ejemplo de dos etapas en la vida de David,  que antecedieron en su proceso de relevo, escribe:</p>
<p style="padding-left: 30px;">En<strong><em> </em></strong>1 Samuel 17 hay una escena en la que David, muy joven, obtuvo una gran victoria sobre el gigante Goliat. A esa victoria inicial de David se sumaría una larga lista de proezas y conquistas en el campo de batalla. Pero más adelante, en 2 Samuel 21:6-7 encontramos una situación distinta, donde David ya no es el mismo, pues no tiene la fuerza ni la destreza que tenía antes. Aquí, sus hombres lo defendieron, lo cuidaron y le exhortaron a no salir más al frente de batalla. David aceptó sus limitaciones y el consejo que le dieron, pues había llegado la hora de que otros hombres más jóvenes que él asumirían la responsabilidad de velar por la seguridad del pueblo. ¡Era el momento de la transición!<a title="" href="#_edn5">[v]</a></p>
<p>El enfoque de Ardiaca sobre las dos etapas de David debe hacernos reflexionar sobre cuál debe ser la actitud de quienes estén al lado de un ministro que ha sido exitoso en la obra en plena juventud y que ya al llegar a una edad avanzada ya sus fuerzas no son las mismas por lo que necesita cuidado y protección segura hasta que le llegue la hora se su relevo.</p>
<p><strong>¡Cuidado con querer soltar el bastón o empuñarlo sin que el tiempo de Dios y su perfecta voluntad haya llegado!</strong></p>
<p>Es inevitable que en la militancia de algunas instituciones eclesiásticas aparezcan personas en la fila con el deseo que ministros de tercera edad, que todavía tienen vida productiva y ministerios exitosos, se retiren y se vayan a sus casas para darle paso la generación de relevo. Donde han aparecido malas intenciones casi siempre son por ingratitud, irrespeto, tiranía, pugilato y desvalorización hacia la generación anciana y no se han alcanzado las ambiciosas metas, debido a que un desdichado afán los ha sepultado en la bóveda de su propio antagonismo.</p>
<p><strong>Hay una generación de relevo que le ha sabido decir a Dios: “…heme aquí…”</strong></p>
<p>Gracias a Dios por tantos ministros jóvenes de esta nueva generación de relevo, que al igual que Ur y Aarón están colocados al lado de los “Moisés” de hoy, para que cuando a estos se les agote la fuerza física, mental y emocional, fabricarles asientos para que apoyen, y a sus vez, con toda humildad y respeto, les sostengan sus manos para mantener en alto la vara de su llamado ministerial. Tanto la generación anciana de ministros que va a ser relevada como la generación de ministros jóvenes, deben ser proactivos en el proceso del relevo generacional.</p>
<p>La nueva generación de ministros tiene una deuda impagable con la generación de ministros ancianos. Esos hombres y mujeres, pioneros en su mayoría, echaron los cimientos de la obra de Dios en la cual, trabajan los jóvenes ministros. Del mismo modo, la generación de ministros ancianos tenemos responsabilidad con la generación joven. Son los ministros jóvenes los que aseguran la continuidad del trabajo que, con tanto sacrificio, hicieron esos hombres y mujeres de edad avanzada. Entre ambas generaciones de ministros se deben promover interrelaciones asertivas, en donde predominen los principios y valores éticos, morales, sociales y espirituales absolutos.</p>
<p>En un artículo, titulado: <em>El relevo generacional en la iglesia evangélica</em>, su autor, el pastor salvadoreño, Javier Karraá, escribe:</p>
<p style="padding-left: 30px;">Se puede honrar a la generación vigente dejándolos influir y predicar en la iglesia a pesar de la edad, en la predicación no hay jubilación, en el nuevo pacto el Señor añade fuerzas, añade sabiduría, añade gracia, añade experiencia, hasta que el Señor los llame deben seguir con su participación en la iglesia, no se les debe relegar o hacerles de lado, sino permitir que nos enriquezcan con su experiencia, influencia y participación activa.<a title="" href="#_edn6">[vi]</a></p>
<p>La pregunta que deberíamos hacernos es ¿Debe un ministro de tercera edad esperar a que un desgaste físico, mental y emocional crónico lo atrape detrás del altar, para entonces buscar su relevo y retirarse? ¡Jamás en la vida! Ningún ministro del Señor debiera esperar que en el ocaso de su vida ministerial lo atrape la sombra de la noche y entonces, buscar su relevo. En esa espera algunos ministros se han deteriorado y han provocado la decadencia de la iglesia.</p>
<p><strong>Acciones saludables en un proceso de relevo generacional</strong></p>
<p>En el capítulo VIII del libro Ética Pastoral para el Ministro de hoy, texto oficial de ISUM para la materia de Ética Pastoral escrito por su servidor, al hablar sobre el tema del relevo generacional leemos:</p>
<p style="padding-left: 30px;">En las filas del ministerio eclesiástico un proceso de relevo generacional bien orientado contribuye siempre a que el proceso de transición se produzca de una manera amigable, provechosa y exitosa entre las personas que van a ser relevadas y las que entran como relevo. En las Sagradas Escrituras encontramos varios ejemplos positivos de líderes, a quienes les aproximaba la noche de su vida y de ministerio, pero para quienes, Dios le tenía reservado sus respectivos relevos: Para Moisés, Dios tenía un Josué, para Elí, un Samuel, para Elías, un Eliseo y para Pablo, un Timoteo.<a title="" href="#_edn7">[vii]</a></p>
<p>Tanto con la generación de ministros ancianos, como con la generación de ministros jóvenes, Dios tiene propósitos divinos muy especiales en nuestros días. Esta declaración la basamos en el rol que desempeñaron Moisés, Aarón, Ur y Josué en la guerra de Israel contra Amalec (Ex. 17:8-16). La moraleja esta escena se encuentra también, en el capítulo VIII, del libro <em>Ética Pastoral Para el Ministro de Hoy</em>, dice:</p>
<p style="padding-left: 30px;">Cuando Amalec se levantó a pelear contra Israel en el monte Refidim, Moisés, el anciano caudillo le ordenó al joven guerrero, Josué, a que escogiera hombres de guerra y saliera a pelear contra Amalec en la llanura. Moisés subió con Aarón y Ur a la cumbre del collado, en donde debía mantener sus manos levantadas hacia arriba, sosteniendo la vara. De la dirección de la vara de Moisés hacia la presencia de Dios iba a depender el éxito de la espada de Josué en el campo de batalla. Por sus limitaciones físicas, y por su avanzada edad, las manos de Moisés se cansaban, sin poder mantenerlas hacia arriba. Cada vez que esto sucedía, la espada de Josué desfallecía en el campo de batalla y el enemigo prevalecía contra el pueblo, matando a mucha gente. Allá en el collado, al lado del anciano comandante, estaban Aaron y Ur. Al estos ver el cansancio de su anciano líder, pusieron en marcha un plan estratégico. Se lo hicieron saber a Moisés, lo aceptó. Le hicieron un asiento de piedra, lo sentaron. Luego, cada uno levantó una mano de las manos de su líder. Así Moisés podía con su vara apuntar hacia arriba. Mientras la vara del anciano caudillo apuntaba al cielo, la espada de Josué en el campo de batalla hería a los enemigos, hasta destruirlos por completo.<a title="" href="#_edn8">[viii]</a></p>
<p>Aaron y Ur pudieron haber pensado que ya el viejo Moisés estaba cansado, agotado e inservible; y que por lo tanto, debía retirarse, pero lejos de ellos estuvo esa idea. Ellos pudieron haber tomado la vara de Moisés en sus manos, y haberla levantado, pero no lo hicieron, sabían que eso no iba a funcionar. Fueron sabios, íntegros, prudentes, respetuosos y leales al hombre que Dios todavía tenía frente a su pueblo.</p>
<p>Aunque Aarón era de mayor edad que Moisés, él y Caleb, trazándole métodos y estrategias a su anciano líder, representan el esfuerzo mancomunado y bien intencionado que deben darse mutuamente los ministros de ambas generaciones, para llevar hacia adelante el mandato de la Gran Comisión dada por Cristo a su iglesia.</p>
<p>Moisés representa la sabiduría y la experiencia ministerial de los ancianos. Si él hubiera rechazado la ayuda, que con muy buen deseo y buenas intenciones le ofrecían quienes estaban a su lado, el pueblo hubiera sido derrotado por el enemigo.</p>
<p>Metafóricamente, Aaron, Ur y Josué representan la fuerza, la inteligencia, el dominio y el conocimiento de la tecnología y de los métodos y estrategias de trabajos que están al alcance de nuestros jóvenes ministros en esta época postmoderna. Ningún ministro anciano debe caer en la tentación que no querer recibir ayuda de los ministros jóvenes.</p>
<p>Tanto los ministros ancianos, como los ministros jóvenes, deben aportar sus respectivas cuotas a favor de que todo relevo generacional sea sano, saludable y bien intencionado. Esto fortalece y facilita en gran manera el cumplimiento de la Gran Comisión como mandato dado por Jesús a su iglesia.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p>Bibliografía</p>
<p>[i] <a href="http://www.cepal.org/es/noticias/cepal-examina-panorama-actual-envejecimiento-la-region">www.cepal.org/es/noticias/cepal-examina-panorama-actual-envejecimiento-la-region</a> (Último acceso: 13-15 de diciembre 2022).</p>
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<p>[ii] Íbid.</p>
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<p>[iii] Pastor Freddy Martínez: Ministro de más de 55 años ejerce el pastorado y lleva más de 40 años como profesor de Instituto Bíblico Central de las Asambleas de Dios en República Dominicana.</p>
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<div>
<p><a title="" href="#_ednref4">[iv]</a> Gemuel Delgado, pastor y Vocal Ejecutivo del Concilio de las Asambleas de Dios de República Dominicana. Es el ejecutivo más joven que en su historia ha tenido este Concilio.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref5">[v]</a> <a href="http://www.google/edificacioncristiana.com/el-relevo-generacional">www.google/edificacioncristiana.com/el-relevo-generacional</a> (Último acceso, 28 abril de 2024).</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref6">[vi]</a> <a href="https://www.google.com/search?q=El+relevo+generacional+en+la+iglesia+evang%C3%A9lica&amp;sc">www.google.com/search?q=El+relevo+generacional+en+la+iglesia+evang%C3%A9lica&amp;sc</a> (Último acceso, 29 mayo 2023).</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref7">[vii]</a> Silverio Manuel Bello Valenzuela, Ética Pastoral Para el Ministro de Hoy: Editorial, ISUM, 2010.</p>
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<p><a title="" href="#_ednref8">[viii]</a> Íbid.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Silverio Manuel Bello Valenzuela</span>
				<p>Vivencias del pastor y profesor Silverio Manuel Bello Valenzuela sobre el tema. Ha venido enseñando la materia de Pneumatologia desde el año 1970, fecha en que se graduó del Instituto Bíblico Central de A/D, en Rep. Dom.. La impartió en durante las dos épocas en que fue director de ese mismo centro. La ha enseñado en varios Institutos en su país; la enseñó en el ISUM en varias ocasiones, su país y en Costa Rica. Es su tema favorito. Entre los 22 libros que ha escrito se encuentra: “Los Dones y el Fruto del Espíritu”. El Espíritu Santo es el tema favorito del pastor Bello.</p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Mentoreo Generacional: un camino posible</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Aug 2024 22:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lucas Marín</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Lucas Marín Cuando me propusieron escribir este artículo, la pregunta inicial fue: “¿Qué le recomendarías a la pastoral actual en su trabajo con las Nuevas Generaciones?” Desde el comienzo, esa pregunta provocó algo en mí. Un pastor a quien admiro mucho, con gran experiencia y trayectoria, me pedía mi perspectiva, validándome e invitándome a</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6164">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Lucas Marín</p>
<p>Cuando me propusieron escribir este artículo, la pregunta inicial fue: “¿Qué le recomendarías a la pastoral actual en su trabajo con las Nuevas Generaciones?”</p>
<p>Desde el comienzo, esa pregunta provocó algo en mí. Un pastor a quien admiro mucho, con gran experiencia y trayectoria, me pedía mi perspectiva, validándome e invitándome a una conversación relevante. Pensé automáticamente: &#8220;Qué privilegio, quiero ser parte de esto&#8221;. Este artículo es, en sí mismo, un testimonio de lo que pretendo desarrollar. La propuesta tiene que ver con la forma en que se pueda desarrollar un &#8220;<em>mentoreo reverso</em>&#8220;, como se suele decir en las organizaciones, aunque prefiero el término &#8220;<em>mentoreo generacional</em>&#8220;.</p>
<p>He dedicado los últimos quince años de mi vida y ministerio al trabajo con las Nuevas Generaciones (preadolescentes, adolescentes y jóvenes). Comencé desde muy joven y aprendí mucho a través de la práctica, lo que me llevó a estudiar y especializarme lo máximo posible. Paralelamente, Dios me ha permitido recorrer la Argentina, coordinar a nivel nacional el área de adolescencia de las Asambleas de Dios (Unión de las Asambleas de Dios en Argentina), actualmente desde la vicepresidencia del departamento nacional de jóvenes. En los últimos dos años, he trabajado con el área de liderazgo para las Nuevas Generaciones desde la Fundación John Maxwell para toda Latinoamérica, lo que me ha brindado una visión más amplia de la iglesia y el trabajo con la nueva generación.</p>
<p>Y, algo que debemos admitir, es que el mundo ha cambiado. Las nuevas generaciones son diferentes, la forma de ver la vida es distinta, y hasta en algunos aspectos, la manera de vivir la fe es también. He tenido la oportunidad de escuchar a cientos de pastores de muchos años en la obra de Dios y a cientos de ministros jóvenes (menores de 35 años). Las quejas y planteos suelen ser los mismos desde ambos lados, y es obvio que encontraremos diferencias entre generaciones, pero creo que Dios lo ha hecho así a propósito. Ahora nos toca descubrir dicho propósito y esa pretende ser la contribución de este escrito con el fin de reducir esta brecha lo mayor posible.</p>
<p align="left"><strong>¿Qué necesitamos las nuevas generaciones?</strong></p>
<p><em>Genuino por sobre perfecto</em></p>
<p>Los modelos de liderazgo han cambiado. Antes se exigía que un líder impusiera autoridad, con una camisa blanca inmaculada, sin mostrar la más mínima señal de debilidad, porque eso se interpretaba como &#8220;falta de fe&#8221;. La perspectiva de la nueva generación respecto al liderazgo ha cambiado. Ahora valoramos más lo real, lo vulnerable, lo genuino por sobre lo perfecto. Un ministro joven, necesita el consejo sabio de un adulto: ¿Cómo tener un matrimonio sano? ¿Qué hay de la crianza de los hijos? ¿Cómo administrar mi espiritualidad y finanzas? Necesita escuchar esas experiencias, tanto de aciertos como errores, para no equivocarse en lo mismo. Además, conocer esa realidad no restará autoridad; al contrario, se ganará autoridad. Para un joven ministro escuchar sobre las crisis de un pastor referente significa: &#8220;Si él pudo superar eso con Jesús, entonces yo también&#8221;.</p>
<p><em>Protagonistas más que espectadores</em></p>
<p>Crecimos con la frase: &#8220;Mira cómo lo hago porque algún día te tocará hacerlo&#8221;. Sin embargo, ya no funciona así. Ahora, si queremos hacer algo, miramos un tutorial en YouTube y lo hacemos. El momento de habilitar espacios es ahora. No queremos mirar, queremos hacer. Por ello, propongo dejar de ver a la nueva generación como un proyecto a futuro y entenderla como un valor del presente. Las nuevas generaciones no quieren ser parte de nada que no lo sientan propio. No todos pueden liderar la iglesia, pero sí su propio grupo, su propio curso, o simplemente integrarlos. Es importante agilizar el proceso de empoderar a las personas y generar sentido de pertenencia en nuestras iglesias cuanto antes, que solo se logra si se genera comunidad; y, para ello debemos involucrarlos, hacerlos parte. Comunidad primero, pertenencia después.</p>
<p><em>Cercanía más que jerarquía</em></p>
<p>No importa qué tan alto se pueda llegar en la pirámide organizacional, a la nueva generación le interesa saber qué tan cerca el mentor estás de mí. ¿Sabes mi nombre? ¿Conoces qué me preocupa y me hace llorar? ¿Cuál es mi llamado y qué me motiva a llevar el mensaje del evangelio al mundo? Esto nos lleva a caminar cerca desde el conocimiento mutuo, con un interés genuino. No comencemos la relación con la pregunta &#8220;¿En qué área quieres servir?&#8221;, sino más bien, &#8220;¿Cómo puedo servirte?&#8221;</p>
<p align="left"><strong>¿Qué pueden proponer las nuevas generaciones?</strong></p>
<p align="left"><em>Creatividad</em></p>
<p>En un mundo en constante cambio, la creatividad ha pasado a ser un valor necesario. ¿Qué nuevas propuestas vamos a implementar? ¿Cómo nos vamos a adaptar? Nada más aburrido que actividades para adolescentes pensadas por adultos; por otro lado, nada sería más caótico que un grupo de adolescentes planificando la reunión de adultos. Pero sí es real que las nuevas generaciones pueden aportar ideas frescas, sin estructuras religiosas, sin preconceptos de “cómo se hacen las cosas”.</p>
<p><em>Espiritualidad relevante</em></p>
<p>El mundo nos ha hecho creer que la religión es algo anticuado, viejo, obsoleto. Sin embargo, las nuevas generaciones pretenden vivir su espiritualidad de forma más natural y fluida. Buscar ser &#8220;naturalmente sobrenaturales&#8221;. Una vez que se encuentran con Jesús, hablan de Él a todos sus compañeros, abrazan al vulnerable y comparten generosamente lo aprendido. Me gusta decir que traen un &#8220;chip de avivamiento&#8221;, en el sentido de que parecen estar &#8220;preconfigurados&#8221; para vivir el evangelio una vez que lo conocen. No les interesa fingir, viven lo que creen o no lo creen. Aman compartir lo que consideran relevante, son relacionales por naturaleza y, por último, les apasiona la influencia. Estamos frente a la generación más influyente de toda la historia. No creo que sea coincidencia que, en los últimos tiempos, Dios esté levantando a la generación más influyente de todos los tiempos.</p>
<p>Esta espiritualidad trasciende nuestros cultos y reuniones. La liturgia es solo una pequeña parte, pero para ellos no es el todo. Quieren una relación verdadera con el Creador, que va más allá del servicio y la experiencia emocional. Quieren una relación significativa con Dios, y esta es una hermosa oportunidad para enseñarles a vivir como Jesús vivió.</p>
<p><em>Tiempo y fuerzas</em></p>
<p>Las nuevas generaciones tienen tiempo, y nos toca canalizarlo, darles un objetivo, una razón para actuar. Muchos pastores, luego de generar un espacio intencional para los adolescentes, me han dicho al tiempo: &#8220;Los jóvenes y adolescentes se han convertido en el motor de nuestra iglesia&#8221;. Cuidemos que ese sentido de pertenencia los desafíe y acerque a Jesús.</p>
<p>Tienen mucho más para proponer, pero solo quería resaltar algunos de los aspectos más necesarios para la iglesia en la actualidad. Esto me lleva al siguiente punto clave para acortar la brecha generacional, y es vital entender que nos necesitamos.</p>
<p><em>Nos necesitamos</em></p>
<p>Requerimos la energía de los niños, la creatividad de los preadolescentes, el tiempo de los adolescentes, la fuerza de los jóvenes, la guía de los adultos y la sabiduría de los mayores. ¡Nos necesitamos! La iglesia está compuesta por todas las generaciones; todos tenemos un lugar o deberíamos encontrarlo, y es responsabilidad de la generación que toma las decisiones hacer espacio para todos.</p>
<p>A los ministros adultos: cuánto necesitamos de sus ideas, fuerza, tiempo y propuestas. Necesitamos cambiar la perspectiva de que la sabiduría es unidireccional, de arriba hacia abajo y nada más. Hay momentos en los que necesitamos encontrar una sabiduría horizontal que debemos aprovechar.</p>
<p>Y aquí es donde llegamos al punto, y a lo que me gustaría llamar mentoreo generacional. La propuesta es que el joven otorgue autoridad sobre ciertas áreas de su vida, y que el adulto ceda espacio en otras áreas de la suya. Que se empoderen mutuamente, porque hay sinergia en la relación. Más importante que &#8220;¿Quién tiene el control?&#8221; es &#8220;¿Cómo podemos ayudarnos, guiarnos y enseñarnos mutuamente?&#8221;. Necesitamos que el adulto nos enseñe, y una de las premisas para que eso suceda es que podamos validarlo, y que ese adulto nos valide a nosotros también. La propuesta es: ¡<em>Vamos juntos!</em><em> </em></p>
<p>Vamos juntos, la nueva generación valora, aprecia y admira a los pastores mentores, por trayectoria, por personalidad, por ministerio, por paternidad, por legado. Los mentores valoran nuestra frescura, cercanía, adaptabilidad.</p>
<p>Los tiempos han cambiado, el mundo también, y no todos nos adaptamos de la misma manera, por eso se hace necesario aprender unos de otros. Nos mentoreamos en diversas áreas.</p>
<p align="left"><strong>¿Cómo logramos esta mentoría?</strong></p>
<p><em>Conversación honesta, horizontal e intencional</em></p>
<p>Creo que el primer paso es una conversación horizontal con nuestros ministros jóvenes. Hablemos como pares, al menos busquemos el acuerdo. De seguro hay muchos temas pendientes después de leer este artículo, pero quisiera contar tres ejemplos de lo que me sucedió en el liderazgo de las nuevas generaciones:</p>
<p>Empecé a preguntar a mis discípulos: &#8220;¿De qué quieren que les predique?&#8221; (obviamente, consulté con Dios antes de hacerlo). Con el tiempo, la pregunta cambió a: &#8220;¿De qué quieren predicar?&#8221;. Y, de esa manera, la predicación se transformó en un tema de interés para ellos.</p>
<p>Comencé a preguntarles a los adolescentes de la iglesia: &#8220;¿Qué harían en una reunión de domingo para que les resulte interesante sumarse?&#8221;. Empezamos a aplicar las ideas que resultaban viables, y las que no, las reformulamos de manera que aportaran a la dinámica de la iglesia.</p>
<p>Pregunté a mi equipo de liderazgo: &#8220;¿Cómo puedo impulsar el ministerio que Dios ha puesto en ustedes?&#8221;. Sorprendidos ante semejante pregunta intencional, la reacción inmediata fue apertura para trabajar y servir, porque entendieron que eso sería parte del crecimiento personal.</p>
<p><em>Respetar su referencia de valores</em></p>
<p>Debemos saber que esta generación tiene una valoración diferente de las cosas. Por ejemplo, la institucionalidad no tiene mucho peso para ellos. Los espacios físicos tampoco; porque tiene que ver con la virtualidad. Por ejemplo, la escuela no es sinónimo de aprender; aprendieron más en YouTube. La casa no es sinónimo de hogar; se sienten más hogareños con su grupo de amigos. Y el templo, para ellos, no siempre es sinónimo de espiritualidad. Por ello, no asocian los espacios físicos con contenidos de valor.</p>
<p>Otro ejemplo: a los adolescentes y jóvenes de hoy no les interesan los títulos ni las jerarquías. Los principales exponentes y referentes que ellos consideran, poco saben de títulos. El productor de música más escuchado (Bizarrap) no estudió producción musical ni tiene títulos al respecto. Hay artistas que ganan reconocimiento mundial con tan solo dos canciones. Y todos pueden opinar de lo que sea, con millones de seguidores de por medio. No digo que esto esté bien; solo explico por qué les cuesta tanto entender y validar a ciertas autoridades. No es que sean rebeldes o estén fallados; simplemente validan de manera diferente.</p>
<p>También, debemos reconocer, que el masivo y sencillo acceso a la información, y la posibilidad de seleccionar lo que buscan les ha dado una gran capacidad para diferenciar rápidamente y descartar la “mala información”. Y, de esa misma manera, gestionan las relaciones: descartar lo que no consideran relevante. Esto no significa que lo avale; solo describo lo que ocurre. Y no debe desanimarnos; ni con tecnología, ni la popularidad de ciertos referentes reemplazará la influencia y el impacto que puede lograr un liderazgo cercano e intencional.</p>
<p align="left"><strong>Mentores</strong></p>
<p>Es inevitable pensar en Saúl y David, cuando el joven intenta caminar con la armadura del rey para vencer a Goliat (1 Sa.17:37-40 NVI). Veo a un adulto queriendo cuidar a un joven; no creo que haya malas intenciones por parte de su líder. Sin embargo, la frase de David impacta: &#8220;<em>No puedo caminar con todo esto</em>&#8220;. Se quitó la armadura, tomó sus propias armas, unas piedras, una honda, y mucha fe combinada con valentía y un tanto de atrevimiento. Y camina a enfrentar al gigante. No pretendamos que una generación camine como lo hicieron otras. Que no puedan o no quieran utilizar la armadura, las formas y liturgias no significa que no puedan vencer a Goliat.</p>
<p>En lo personal, observo una generación dispuesta a enfrentar la batalla. Lo hará con el mismo poder de Dios, pero desde su lugar, a su manera, con su impronta, no puedo asegurar que con mayor o menor alcance, será diferente.</p>
<p>Creo que hemos hecho y logrado muchísimo como iglesia. No se pretende hacer una crítica a quienes han sembrado durante años con tanto amor y dedicación; creo que lo han hecho bien y honramos el pasado. Tanto es así que lo reconocemos como punto de referencia para lo que tenemos por delante. Sin embargo, también creo que este mentoreo generacional nos llevará a vivir el evangelio de una manera más relevante, genuina y disfrutable.</p>
<p>Las nuevas generaciones no esperan para construír la iglesia; pretendemos ser parte ahora de la edificación. No esperamos heredar todo; queremos colaborar con todo. Queremos hacerlo juntos porque creemos que de esa manera el impacto será tremendamente mayor. Y la clave en estos tiempos es habilitar espacios, crear nuevos lugares, diferentes a las que hemos realizado como iglesia, nuevos escenarios. Si las nuevas generaciones no están “atadas” a un edificio, aprovechemos este tiempo para extender la iglesia en toda la sociedad.</p>
<p>¿Parece una utopía? Creo que no. Si no habilitamos espacios a quienes vienen detrás, la continuidad de la iglesia está en juego. Sé que Dios no dejará que la iglesia se pierda, ni que se vea afectada. Pero también considero que los puntos que hemos observados, nos darán una guía para realizar los primeros pasos en una mentoría generacional. Si logramos caminar juntos, entendiendo los nuevos tiempos y escenarios, podremos llegar a buen puerto.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Lucas Marín</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Eventos de instrucción aplicados a la enseñanza bíblica</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Jun 2024 22:12:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syntia Barinia Meza Argueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Syntia Barinia Meza Argueta En el corazón de todo educador reside el indiscutible anhelo de lograr que sus estudiantes alcancen los objetivos de aprendizaje propuestos ya sea en la escuela dominical, el instituto bíblico o a nivel de estudios superiores. Como educadores cristianos reconocemos que los procesos de formación y transformación en nuestros estudiantes</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6044">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Syntia Barinia Meza Argueta</p>
<p style="text-align: left;" align="center">En el corazón de todo educador reside el indiscutible anhelo de lograr que sus estudiantes alcancen los objetivos de aprendizaje propuestos ya sea en la escuela dominical, el instituto bíblico o a nivel de estudios superiores.</p>
<p>Como educadores cristianos reconocemos que los procesos de formación y transformación en nuestros estudiantes son obra indiscutible del mover del Espíritu Santo en sus vidas, los maestros únicamente somos instrumentos en manos del Señor para guiar su aprendizaje, no obstante, nuestra práctica docente debe ser fruto de una preparación intencional y cuidadosamente diseñada. Esta preparación implica no solo la preparación de los contenidos o recursos didácticos sino también una preparación espiritual, para que el Señor nos guíe y ministre los corazones de los estudiantes para así lograr aprendizajes significativos que perduren no solamente en la mente sino también en el corazón.</p>
<p>Para lograr lo mencionado, es importante reconocer que el Señor mismo ha provisto a cada aprendiz de una estructura cognitiva única, que le permite construir saberes desde los dominios del conocimiento; es decir, podemos aprender conceptos, procedimientos y actitudes. El cómo se dan estos procesos cognitivos ha sido tema de estudio de las Ciencias de la Educación por décadas y los resultados de estos estudios se han socializados ampliamente para apoyar a los educadores en general.</p>
<p>Muchos de los hallazgos de las Ciencias de la Educación han sido insumos en el diseño y desarrollo curricular de planes de enseñanza bíblica en diferentes niveles, ya que proveen guía e información relevante para que el docente de educación cristiana facilite los procesos de instrucción, es decir podemos utilizar estos hallazgos de forma crítica y constructiva para aplicar metodologías que nos ayuden a ser comunicadores más efectivos de los principios bíblicos y las verdades eternas.</p>
<p>En tal sentido el presente escrito pretende guiar a los educadores cristianos en el camino de la reflexión sobre, la aplicabilidad de los eventos de instrucción en la enseñanza bíblica como herramientas para orientar el aprendizaje y facilitar el logro de los objetivos propuestos en el plan básico u en otro currículo de enseñanza (Gros &amp; Verdejo, 1997). Esta propuesta plantea una adaptación de los presentado por Robert Gagné en su libro las Condiciones del aprendizaje en 1965 (Gagné, 1965) para ser aplicado en el aula de estudios bíblicos, ejemplificado con acciones concretas que realizo Jesús el maestro de maestros al hacer uso de los principios de la enseñanza en su ministerio. Los eventos educativos incluyen acciones que se desarrollan de forma progresiva en nivel de complejidad, al pasar de una acción perceptiva a la orientación continua hasta llegar al nivel de aplicación reflexiva de lo aprendido.</p>
<p>Evento uno: captar la atención. Capte la atención de sus estudiantes al iniciar la sesión de clase. Desarrolle una actividad que despierte el interés o la curiosidad en la temática, y que sirva de puente para la presentación del contenido, sin olvidar que esta actividad debe contribuir o estar alineada con el objetivo de aprendizaje. Ganar la atención es clave para que los estudiantes se dispongan para aprender.</p>
<p>Jesús sabía que ganar la atención e interés es uno de los principios del aprendizaje y prepara el camino para que el estudiante disponga su mente y corazón para aprender. Cuando Jesús recibió a Nicodemo sin duda captó su atención con la frase: “<em>Te aseguro que quien no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios</em>” (Jn.3:30), esta poderosa declaración desencadenó muchas preguntas en Nicodemo quien estuvo atento en toda la conversación.  También podemos ver otro caso cuando Jesús siendo judío pidió a la mujer samaritana un poco de agua (Jn.4:7), o en el sermón del monte cuando enseñaba a un pueblo oprimido social y políticamente y hace referencia en su discurso a quienes son verdaderamente dichosos con la promesa que eso implicaba; esto naturalmente llamó su atención en tal momento de crisis.</p>
<p>Aquí ejemplos de actividades que pueden ayudar a captar la atención:</p>
<ul>
<li>Una pregunta guía o detonadora</li>
<li>La discusión de un video corto</li>
<li>Una lección objetiva: usar un objeto para explicar una verdad bíblica</li>
<li>Un hecho bíblico, una noticia actual o un hecho histórico</li>
<li>Una infografía sobre el tema a discutir</li>
</ul>
<p>Evento dos: Informar a los estudiantes los objetivos de aprendizaje. En este paso el maestro debe presentar de forma explícita los objetivos de aprendizaje de la sesión de clase y explicar que el estudiante será capaz de lograrlo con el aprendizaje adquirido. El conocimiento anticipado de los objetivos permite que el estudiante sepa que se espera de él.</p>
<p>Siguiendo con el ejemplo del sermón del monte, en Mateo 5, en diversos pasajes podemos ver con claridad cual era la expectativa de aprendizaje de Jesus respecto a sus seguidores, él era claro sobre como debían aplicar el mensaje del reino en su diario vivir. Por ejemplo, Jesús dijo:  “<em>así alumbre vuestra luz delante de los hombres</em>” (Mt.5:16), “<em>cuando ores, no seas como los hipócritas</em>” (Mt.6:5).</p>
<p>Para declarar los objetivos el maestro podría:</p>
<ul>
<li>Declarar los objetivos de manera verbal</li>
<li>Escribir los objetivos en la pizarra o en un papelógrafo</li>
<li>Mostrarlos en la primera diapositiva de una presentación</li>
<li>Pedir a los estudiantes los lean en el aula virtual o en el material físico de la sesión de clase</li>
</ul>
<p>Evento tres: Estimular los conocimientos previos. Antes de presentar el contenido un buen maestro debe indagar que conocen sus estudiantes sobre la temática, esto permite diagnosticar que base bíblica o teológica tiene, así el docente podrá guiar el aprendizaje de forma eficiente y asegurar un puente entre los nuevos saberes con los previos.</p>
<p>Jesús hizo evocación de los conocimientos previos en varias ocasiones, en el sermón del monte, “<em>él dijo: Oísteis que fue dicho… pero yo os digo…</em>”  (Mt,5:21-22, 27-28, 31-32, 38-39) al usar esta frase, de forma intencional Jesús estaba haciendo que recordaran las lecciones aprendidas de la Torá, e inmediatamente conectaba estos saberes con la disruptiva verdad que deseaba comunicar.</p>
<p>Para evocar los conocimientos previos se puede:</p>
<ul>
<li>Presentar esquemas</li>
<li>Hacer pruebas diagnósticas con diferentes técnicas y sin valor sumativo</li>
<li>Promover un debate</li>
<li>Lanzar una encuesta corta y discutir los resultados</li>
<li>Discutir la definición de un concepto clave para el tema</li>
</ul>
<p>Evento cuatro: Presentar el contenido: En este paso se dan a conocer los contenidos de la clase. Según Gagné es conveniente presentarlo haciendo uso de estrategias a partir de la naturaleza del contenido ya sea conceptual, procedimental o actitudinal. En todos los casos el contenido debe introducirse de lo simple a lo complejo, de lo concreto a la abstracto. A manera de ejemplo podemos ver la forma en que Jesús hizo uso de algo conocido para introducir una temática e ilustrar una verdad celestial abstracta y compleja para la mente humana al decir que “<em>la lampara del cuerpo es el ojo</em><em>”</em> (Mt.6:22), para ilustrar la importancia de tener una perspectiva espiritual correcta que ilumine nuestro interior, o ilustrar a con los cimientos de una casa la relación entre escuchar su Palabra y obedecerla (Mt.7:24-27), o la parábola del sembrador para explicar la disposición de los corazones a recibir, guardar y aplicar la palabra de Dios (Mt.13:1-9). ¡Oh cuan profunda es la didáctica de nuestro Señor¡</p>
<p>Para presentar el contenido se puede usar entre otros:</p>
<ul>
<li>Exposiciones dialogadas del maestro como hizo Jesús en el sermón del monte</li>
<li>Foros de discusión</li>
<li>Lecturas guiadas de la Biblia o textos de soporte</li>
<li>Análisis de resultados de investigación o artículos</li>
<li>Clases magistrales (en menor medida)</li>
<li>Trabajos en equipos colaborativos</li>
</ul>
<p>Evento cinco: Brindar guía u orientación al estudiante. Este evento pretende que el estudiante obtenga una guía clara sobre los cuales son los criterios de valoración y evaluación de la unidad temática, donde se provee el andamiaje y recursos didácticos para que retenga los conocimientos. Volviendo a Mateo 5, casi al final del sermón, y solo después de haber disertado sobre cómo deben vivir los que desean agradarle y seguirle, Jesús toma unos momentos para brindar orientación a sus discípulos. Él da indicaciones claras sobre cómo valora si un cristiano ha internalizado las verdades del reino de los cielos y declara: “<em>Por sus frutos los conoceréis”</em> (Mt.7:20), este es su criterio de evaluación es el andamiaje provisto para evaluar a un discípulo convertido y redimido, y es el mismo criterio para el cristiano de hoy.</p>
<p>Para brindar la orientación al estudiante un maestro puede:</p>
<ul>
<li>Brindar un repaso de los puntos clave a comprender y aplicar</li>
<li>Entregar y discutir una rubrica de evaluación con criterios medibles y tiempos estipulados</li>
<li>Brindar orientaciones sobre los pasos a seguir en la aplicación de una temática cuando esta es práctica</li>
<li>Ofrecer ejemplos de trabajos previos</li>
<li>Compartir buenas prácticas aplicadas por estudiantes previos</li>
</ul>
<p>Evento seis: Provocar la práctica del aprendizaje: Este evento tiene como objetivo poner en práctica lo aprendido. Esta aplicación provee al estudiante la oportunidad de mejorar su comprensión y retención de los puntos clave del tema, por medio de la practica sin ser penalizado de forma sumativa. Este evento educativo permite al alumno confirmar lo que ha aprendido y recibir más instrucción u observaciones del maestro para tener éxito a futuro.</p>
<p>Después de haber enseñado a sus discípulos Jesús envía de dos en dos a un grupo de setenta. Antes de su salida les da orientaciones detalladas sobre que deben y no deben hacer (Lc.10-15), recuerde el evento 5. Les da la pauta para que valoren quienes aceptan el mensaje del reino de los cielos (evento 6). Jesús los envía a enseñar y predicar y provoca así, de forma intencionada una experiencia práctica que haría que los discípulos recordaran sus enseñanzas, sus consejos e instrucciones a medida que enseñaban a otros. La práctica tiene un valor fundamental en el aprendizaje ya que permite internalizar los principios aprendidos y preparar el camino para escalar a los niveles superiores de aprendizaje. Cuando los setenta regresan (Lc.10:17) los discípulos comentan al maestro su experiencia con gran entusiasmo.  Es posible imaginarse a nuestro Señor rodeado de sus discípulos, escuchando detenidamente sus anécdotas lleno de regocijo y dar gracias al Padre por ellos (Lc.10:17-23).</p>
<p>Para valorar la aplicación de los aprendizajes el maestro puede:</p>
<ul>
<li>Escuchar las reflexiones orales o escritas de sus alumnos luego de la realización de la práctica</li>
<li>Revisar y retroalimentar bitácoras o diarios de campo</li>
<li>Retroalimentar ensayos de reflexión</li>
<li>Realizar foros de buenas prácticas, en clases de naturaleza práctica como homilética o hermenéutica.</li>
</ul>
<p>Evento siete: Proporcionar retroalimentación – comentarios: En este evento el maestro ofrece al aprendiz sus comentarios sobre el desempeño en la práctica con el fin de afianzar el aprendizaje de la temática y mejorar el desempeño en las habilidades prácticas. Este paso es relevante ya que el estudiante tiene la oportunidad de recibir consejos prácticos de su maestro que le ayudarán a pulir sus habilidades, por ejemplo, en la predicación o enseñanza de la Palabra, la consejería pastoral la preparación de un sermón o exégesis.</p>
<p>En este paso es de tanta importancia que el maestro haga sus observaciones con ánimo de enseñar a otros (2 Ti.2:2) como que el aprendiz reciba la retroalimentación con humildad. En ambos casos vale la pena recordar las palabras del apóstol Pablo cuando dijo: “<em>Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado</em>” (Ro 12:3).</p>
<p>Siguiendo con el ejemplo del evento seis, leemos en Lucas 10:18 como Jesús proporciona retroalimentación a sus discípulos al tener una conversación franca con ellos y decir que no deben alegrarse por tener la autoridad delegada sobre los demonios, sino que se regocijen en ser salvos; esto hace que sus discípulos mejoren su comprensión y reflexionen sobre una de las verdades de mayor importancia en su proceso formativo: <em>lo importante no es los que hagas en el ministerio al que fuiste llamado, lo más importante es la relación que se tiene con su Salvador y el milagro salvífico y transformador que el Señor hace en la vida de quien aprende.</em></p>
<p>Para dar retroalimentación de los aprendizajes el maestro puede:</p>
<ul>
<li>Desarrollar un foro de experiencias vividas en la práctica</li>
<li>Realizar una actividad de discusión con enfoque formativo</li>
<li>Realizar una reflexión al final de la practica</li>
<li>Dar retroalimentación a cada grupo luego de su exposición del tema</li>
</ul>
<p>Evento ocho: Evaluar el desempeño. Este paso provee al maestro la oportunidad de valorar el desempeño sus aprendices. Esta evaluación se realiza de forma alineada con el objetivo que se pretende lograr, es decir, si el objetivo plantea que el estudiante podrá aplicar los pasos de elaboración de una exegesis, la actividad de evaluación debe proveer la oportunidad de valorar si siguió o no los pasos, no si los puede explicar o enumerar.</p>
<p>Al continuar con el ejemplo del envío de los setenta, utilizado en el evento 6 y 7, es posible ver en el evangelio de Lucas (Lc.9:1-6) como Jesús delegó autoridad en sus discípulos para hacer la obra y predicar el reino de Dios. Su objetivo era que llevaran el mensaje del reino y prepararan su camino en las ciudades que él visitaría luego. Al hacer esto, los preparaba para la tarea futura de cumplir con la gran comisión donde serían dispersos por todas las naciones para predicar el evangelio. Es evidente que, al regreso de los setenta, Jesús escuchó y evaluó las experiencias vividas por los discípulos y se muestró satisfecho con el logro de sus enviados al indicar que se regocijo en espíritu y dijo: “<em>Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó</em>” (Lc.10:21b).</p>
<div>
<p>Finalmente, en los versículos 23 y 24 Jesús motiva tiernamente a sus discípulos, los llama dichosos y privilegiados. Que maravilloso espacio de instrucción, ese fue un momento íntimo de reflexión y profundo aprendizaje sobre el amor, revelación y gracia del Padre sobre los elegidos, del que fueron participes únicamente porque así le plació a Él (Lc.10:21).</p>
<p>A manera de conclusión se puede decir que la aplicación de los eventos educativos sin duda serán de apoyo en la gestión de la sesión de clase bíblica, por medio de la aplicación de una secuencia didáctica diseñada forma intencional enfocada en el logro e los objetivos de aprendizaje y anhelo de que los aprendices realicen procesos reflexivos  (<em>conocimiento, concientización, control y naturaleza de los procesos de aprendizaje personal</em>) y el cómo pueden aplicar lo aprendido en sus ministerios locales.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
<p>Bibliografía</p>
<p><em>Biblia Reina Valera.</em> (1960).</p>
<p>Gagné, R. (1985). <em>The Conditions of Learning.</em> Wadsworth Publisher.</p>
<p>Gros, B., &amp; Verdejo. (1997). <em>Diseños y programas educativos: pautas pedagógicas para la elaboración de software</em> (1 ed.) Ariel.</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Syntia Barinia Meza Argueta</span>
				<p></p>
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			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Cómo se forma un mentor</title>
		<link>http://conozca.org/?p=6032</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Jun 2024 19:16:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jorge Canto</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jorge Canto La mentoría es una actividad que hoy se enaltece por las grandes virtudes que ofrece a quienes la practican, es decir, de quien las recibe y de quien la imparte; de hecho, en 1990 la United Way of America (Camino Unido de América) convocó un panel de expertos en mentoría para producir,</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6032">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jorge Canto</p>
<p>La mentoría es una actividad que hoy se enaltece por las grandes virtudes que ofrece a quienes la practican, es decir, de quien las recibe y de quien la imparte; de hecho, en 1990 la United Way of America (Camino Unido de América) convocó un panel de expertos en mentoría para producir, según sus metas, <em>el primer conjunto de pautas rigurosas de mentoría del país</em>, la primera edición de lo que ellos llamaron <em>Elements of Effective Practice </em>(Elementos de una práctica eficaz). Esos Elementos sirvieron como estándar de oro (según sus propias palabras) para una tutoría de calidad.<a title="" href="#_edn1">[i]</a> Sin embargo, el mentor siempre ha existido, aunque, quizá, sin el perfil que hoy se le atañe, pero han estado siempre en toda la historia de la humanidad con diferentes nombres: tutor, consejero, anciano, estratega, capitán.</p>
<p>El término mentoría tiene que ver con la mitología griega, cuando Ulises tiene que</p>
<p>ausentarse para atender la guerra de Troya y encarga a su amigo Mentor la educación y el cuidado de su hijo Telémaco. Mentor era un consejero sabio y experimentado. La mentoría nace en La Odisea; en ella se aprecia cómo Mentor no usurpa el papel de Ulises como padre, sino que se convierte en el tutor, orientador y guía de Telémaco para que crezca y se desarrolle y potencie sus habilidades no solo como persona, sino como líder, todo enmarcado en un ambiente de respeto, confianza, lealtad, fidelidad y cariño. El mentor es eso, una persona experimentada que deja a un lado su propia agenda para ofrecer parte de su tiempo y atención a una persona en desarrollo (protegido), lo escucha y acompaña.<a title="" href="#_edn2">[ii]</a></p>
<p>Algunos definen “mentoría” como la formación del carácter en la vida de otros,<a title="" href="#_edn3">[iii]</a> es decir, es una especie de discipulado que, el mentor, traslada a su mentoreado, en el cual, el que instruye pretende enseñar, no sólo habilidades técnicas, sino fuerza de carácter, principios éticos y una actitud de servicio hacia los demás.</p>
<p>Un mentor cristiano es, en realidad, un regalo de Dios, puesto que, a diferencia del mundo secular, los mentores cristianos hacen el trabajo de modelaje de almas de manera gratuita, no buscando más retribución que ver a su pupilo madurar y servir a los demás. En el mundo secular se busca una remuneración, ya sea económica como de influencias.</p>
<p>En mentor cristiano tiene una vocación profunda, es un llamado a la entrega, la mayoría de las veces tras bambalinas, con la mejor intención y con el profundo altruismo de ver triunfar a otros y no a uno mismo. Es así, que vemos que los que busca mentorear son personas de grandes cualidades dignas de emulación y respeto.</p>
<p>El mentor se va formando de varias maneras, la primera es la de un auténtico llamado de Dios, como fue el caso de Jetro, el suegro de Moisés, quien le dio excelentes consejos a su yerno que le permitió ser eficiente en su trabajo. Moisés con Josué manifestó un trabajo de gran calidad. Otro gran mentor en el Antiguo Testamento fue Elías con Eliseo. Elías no tenía un carácter muy afable (Stgo.5:17-18), pero pudo formar a un estupendo profeta como lo fue Eliseo; Jesús con sus discípulos a quienes moldeó con amor y al final Pablo con Timoteo, su hijo espiritual (1 Ti.1:2).</p>
<p>La otra manera de formar a un mentor es que la misma necesidad demanda tutores y mentores para dar formación rápida a los que van surgiendo en el liderazgo, es voluntaria y trata de subsanar una necesidad, la ocasión hacer que surjan mentores. La manera más triste, es aquella que viendo las posibilidades económicas o de influencia el individuo se postula a sí mismo con el título de mentor y busca su propio beneficio y acomodo. De esta última clase son los que ahora surgen en todo el mundo y su influencia depende también de su promoción por las redes sociales o por algún pupilo famoso que le de publicidad.</p>
<p>En el Antiguo Testamento se da una ejemplar enseñanza del poder de un buen mentor. Es el caso del sacerdote Joiada (2 Cro.24), quien, tomando bajo su tutela a niño rey Joás lo impulsó correctamente para servir a Jehová; el texto es claro, el rey sirvió en los caminos de Jehová mientras tuvo a su mentor con él (2 Cro.24:2), pero muerto este, el rey se descarrió (2 Cro. 24:22). El poder de un buen mentor no se puede dejar de valorar.</p>
<p>Entonces: ¿Qué se requiere para ser mentor cristiano?, ¿Cómo se forma uno? Aunque existen en realidad en todo lugar escuela de mentores (donde se pueden dar cursos y abrir aulas), sin menospreciar estos excelentes esfuerzos, la integridad y cualidad de un mentor va más allá de ello. Se requieren siempre mentores que deseen proporcionar ayuda y crecimiento a otros, que se moldeen mejores líderes según el modelo bíblico, que lleven bien sus decisiones para que la obra de Dios siga creciendo en cantidad y calidad.</p>
<p>Si una persona quiere incursionar en este noble desempeño, no se olvide que para los que aman al Señor debe existir antes que cualesquiera otras cosas un verdadero llamado de Dios para servir en su obra, de otro modo todo se verá empañado en una confusión de metas y valores. ¿Qué se necesita para ser un buen mentor?</p>
<p>1. Un llamado</p>
<p>Hay gente que no predica ante multitudes ni es popular, pero tiene en su alma el deseo de servir y puede ver mejor que otros cómo ayudar a los demás para su desempeño óptimo. Dios llama al que él quiere, y un hombre de Dios, una mujer santa, pueden ser los llamados a este hermoso trabajo. Perfilar a otros requiere mucha paciencia y un carácter de gran madurez espiritual, a diferencia del mundo, no es un oficio para ganar dinero o fama, sino para servir a la grey. Así que, en primera instancia, el que es llamado a la mentoría debe entender que obedece a una vocación que irá más allá de sí mismo, a un trabajo precioso que dará gozo a su corazón.</p>
<p>2. La necesidad</p>
<p>La necesidad siempre está presente, el que quiere ser mentor encontrará siempre un lugar. En general, es usual que el mentor es quien escoge a su mentoreado y no al revés, (Elías con Eliseo, Pablo con Timoteo, Jesús con sus discípulos) aunque puede suceder en ambas direcciones en más de una ocasión. El futuro mentor ve a alguno de los que ama, conoce o le rodean y que comienza en la carrera de liderazgo o dirección. Casi siempre, aunque no necesariamente, el mentor es del círculo de confianza del pupilo, pero también existen aquellos que antes no se conocían, como Eliseo con Elías. Hay mucha necesidad de que gente con sabiduría e integridad pueda ayudar a los nuevos líderes a crecer.</p>
<p>3. La oportunidad</p>
<p>Entonces, si siempre ha existido la necesidad, ¿la oportunidad también? No es lo usual puesto que el mentoreado quizá no crea necesario algún tipo de consejero, tal como Roboam (1 Re.12:6-20), quien prefirió seguir los consejos de sus jóvenes coetáneos y no de los sabios quienes dirigieron a su padre Salomón; aquí había gran necesidad, pero no se dio la oportunidad por la arrogancia del pupilo. Si uno quiere mentorear a alguien debe buscar la oportunidad y aprovecharla, puesto que un buen tutor permitirá el crecimiento del líder mentoreado y de la alegría de los liderados. En el caso de Joiada (2 Cro.24:1-4) se dio la necesidad y la oportunidad con el rey Joás.</p>
<p>El mentoreado y mentor deben estar en la misma sintonía para encontrarse en la ruta de la colaboración (2 Ti.2:2), este feliz encuentro es maravilloso y alumbrará a las generaciones venideras sin ninguna duda.</p>
<p>4. La voluntad</p>
<p>El líder necesita mentores buenos, pero el que es mentor, ¿quiere ayudar? Han surgido en la historia de la humanidad grandes mentores, los reyes exitosos y emperadores hicieron legendaria la memoria de sus mentores, tal como Alejandro el Grande y Aristóteles,<a title="" href="#_edn4">[iv]</a> pero en muchas otras lo mentores fueron simplemente anónimos. Aristóteles hizo un paréntesis para ayudar a Alejandro el Grande y luego siguió con su academia, dispuso su tiempo para ayudar a otro. El Maestro Jesús le dedicó tres años para entrenar a sus apóstoles, hubo mucha entrega del Señor. El mentor debe tener ese compromiso de entregarse voluntariamente a esta tarea, no por el dinero ni por el prestigio, sino por su llamado, por su deber.</p>
<p>5. Sabiduría</p>
<p>Un mentor debe ser sabio. Si bien la sabiduría se asocia a los logros académicos no siempre es así. Por todos lados se ve a profesionistas que no manifiestan mucha sabiduría, pero un hombre sabio puede tener letras abundantes, pero, sobre todo, es así mismo, un buscador de conocimiento, especialmente, el que proviene de Dios. Un buen mentor se ve relacionado a la Biblia y a la comunión con el Espíritu Santo, de otro modo solo será un hombre inteligente, pero sin la verdadera dirección del cielo. Cuando un líder tiene a su lado un consejero dirigido por el Espíritu tiene a un hombre sabio y debe sentirse bendecido por Dios.</p>
<p>6. Generosidad</p>
<p>El mentor debe entender y saber que el trabajo de su vida podrá pasar desapercibido para todo el mundo y que nadie le dará el reconocimiento que el mundo ofrece. El mentor cristiano no buscará que su imagen quede en un simple protagonismo, siempre estará tras bambalinas con el corazón lleno de alegría al ver a su pupilo o pupila crecer, eso es ser generoso, darse por otros y alegrarse por sus triunfos, de otro modo, si existiera un interés personal en este tipo de actividad el efecto se verá dañado al final, pues el interés personal causará zancadillas que dañen el trabajo final.</p>
<p>7. Paciencia</p>
<p>La paciencia es una gran virtud, se requiere tanto para el mentoreado como para el mentor.  Los frutos no siempre se dan tan rápido, se debe saber esperar. A veces el alumno no actúa conforme al consejo y el mentor podría desesperarse. A veces puede haber frustración por la falta de buenos resultados y el que se desespera es el pupilo, pero moldear almas no es fácil, sin la ayuda de Dios todo se reducirá a un simple esfuerzo humano, noble, pero escaso. El fruto verdadero lo da el Señor.</p>
<p>8. La ayuda del Señor</p>
<p>Ya lo dijo Pablo en una ocasión, “el crecimiento lo ha dado el Señor” (1 Co.3:6). El mentor debe estar en oración buscando siempre la dirección de Dios, del Espíritu Santo en el desempeño de su mentoría. Nada priorizar lo que escribieron los gurús de la mentoría del mundo, o qué dice tal o cual <em>influencer </em>de las redes sociales, o creer que los viajes a diversos países para encontrar rutas de consejería actualizadas serán la solución (esto último, no tiene nada de malo, pero no debe priorizarse como indispensable). Las rodillas dobladas ante el Trono de la Gracia es lo que hace a un mentor de verdad exitoso, pues podría ir en contra de la corriente en su consejo, incluso en contra de lo popular, en contra de la presión socio-religiosa del momento, tal como le pasó a Saúl cuando sucumbió ante el estrés del pueblo y fue reprendido por Samuel cuando mirando su proceder dijo: “locamente has hecho” (1 Sa.13:13).</p>
<p>El mentor va a favor de la intuición del Espíritu y en contra de la corriente del mundo, pues busca la patria celestial y no la riqueza que perece. Esto se llama integridad, y la encuentra bajo la dirección de Dios, cuando está en comunión. Cuando el mentor está sujeto al Señor será firme y tendrá autoridad espiritual, convirtiendo así, al final, su mentoría en mentoría espiritual, verdaderamente única, singular y efectiva.</p>
<div>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p>Bibliografía</p>
<p>[i] <em>How To Built A Successful Mentoring  Program Using The Elements Of Effective Practice</em>, (Alexandria, VA.: MENTOR/National Mentoring Partnership, 2005), 7.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref2">[ii]</a> Quintero Hernández, <em>La mentoria en el proceso de enseñanza-aprendizaje.</em> (Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, 2016).</p>
</div>
<div>
<p>[iii] Tony Dungy, <em>El líder mentor</em>, (Carol Stream, IL.: Tyndale House Publisher), 17.</p>
</div>
<div>
<p>[iv] Robert Green, <em>La 48 leyes del poder </em>(Barcelona: Océano, 2018 ), 234.</p>
</div>
</div>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Jorge Canto</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://conozca.org/?feed=rss2&#038;p=6032</wfw:commentRss>
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		<title>Facilitando el desarrollo de habilidades de regulación emocional en las nuevas generaciones (desde el modelo transformativo pentecostal)</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Jun 2024 16:19:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Herbert Grenett Ortiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Herbert Grenett Ortiz &#160; Se observa desde la praxis pastoral que, en las iglesias cristianas, incluyendo Las Asambleas de Dios, existe una cantidad no menor de creyentes que muchas veces presentan problemas para regular sus sentimientos y emociones. Algunos cuando se sienten cansados y estresados, actúan sin control de su ira, descargándola de forma</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6013">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Herbert Grenett Ortiz</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se observa desde la praxis pastoral que, en las iglesias cristianas, incluyendo Las Asambleas de Dios, existe una cantidad no menor de creyentes que muchas veces presentan problemas para regular sus sentimientos y emociones. Algunos cuando se sienten cansados y estresados, actúan sin control de su ira, descargándola de forma inadecuada hacia los demás; otros, sumidos en una tristeza profunda, tienden al negativismo, se deprimen, cayendo en la inactivación conductual; otros, embargados por su ansiedad y timidez, prefieren evitar las relaciones interpersonales, y terminan aislándose de su grupo de apoyo social. Cabe reflexionar, si el discipulado de las nuevas generaciones estaría incluyendo, de manera intencionada, el desarrollo de habilidades socioemocionales, en particular, de regulación emocional, con el objetivo de superar este tipo de dificultades, ayudando así a desarrollo de una buena salud, en los planos mental y espiritual.</p>
<p>La regulación emocional se puede definir como la capacidad de tolerar y manejar fuertes emociones negativas, como ansiedad, enojo y tristeza, y también de experimentar plenamente un amplio rango de sentimientos positivos, incluidos la esperanza, alegría, contentamiento y paz.<a title="" href="#_edn1">[i]</a></p>
<p>También se ha definido como “el proceso mediante el cual los individuos influyen en las emociones (positivas y negativas) que ellos mismos y otras personas experimentan, cuando las experimentan, cómo las experimentan, y cómo las expresan.<a title="" href="#_edn2">[ii]</a></p>
<p>Por otro lado, una definición concisa de la desregulación emocional es que sería la dificultad o inhabilidad para regular la expresión emocional y permitir el adecuado procesamiento emocional”.<a title="" href="#_edn3">[iii]</a> La desregulación se puede manifestar como una excesiva intensificación de las emociones (las cuales se experimentan como abrumadoras e intrusivas), o como una inhibición excesiva de ellas (como adormecimiento emocional).<a title="" href="#_edn4">[iv]</a></p>
<p>Advirtiendo el contexto socioemocional de las nuevas generaciones, tanto preadolescentes como adolescentes, en sus respectivas etapas, experimentan una serie de cambios biológicos, cognitivos, emocionales, relacionales y espirituales. Por lo disruptivo de estos cambios, se hace necesario que puedan aprender a regular emociones intensas, que no siempre comprenden ni saben cómo gestionar. Así, pueden advertirse adolescentes cristianos que sufren con una autoestima baja, y que luchan muchas veces con profundos sentimientos de tristeza y depresión; otros que manifiestan una abierta impulsividad y ataques de ira, y otros que colapsan con altos niveles de ansiedad, sintiendo desagradables síntomas físicos en forma de ataques de pánico, y a la larga, desarrollando timidez y ansiedad en sus relaciones sociales.</p>
<p>Mucha de esta desregulación emocional surge desde las frustraciones que experimentan en situaciones de conflicto familiar, donde los padres en vez de canalizar de forma constructiva ese desborde emocional, enfrentan a sus hijos “sobre reaccionando” emocionalmente; en otras ocasiones lo hacen no creyendo lo que ocurre en el ser de ellos, cayendo en la minimización, negación e invalidación de lo que están sintiendo (lo cual provoca una aun más alta intensidad emocional); o bien, desde un patrón de crianza de orientación coercitiva, obligando al control emocional o mejor dicho, “sobre control emocional” (lo cual también provoca desregulación emocional).</p>
<p>Este aprendizaje de cómo reaccionar frente a las emociones de sus hijos, se adquirió́ en un contexto cultural, pero también de la propia tradición eclesiástica. En este sentido, puede advertirse que por décadas la educación de las emociones se ha disociado del discipulado cristiano, donde no se le ha dado la relevancia que tiene en el impacto de la salud mental en las nuevas generaciones de líderes cristianos.</p>
<p>Esto anterior, guarda relación con que las emociones en el mundo cristiano, históricamente, se las ha definido como cosas “menos importantes” que el componente de la razón humana (eco del ideal de la modernidad), donde cosas como la ansiedad, ira, tristeza o vergüenza, deben reprimirse o sacarse del corazón, por considerarse “menos espirituales”, y hasta “carnales”. La educación teológica formal, por su lado, y a través de los años, ha contribuido en esta misma línea, otorgando un énfasis exaltado al rol que cumple el razonamiento formal en el estudio de la Palabra, en desmedro de otros aspectos que igualmente contribuyen a la buena integración de las enseñanazas bíblicas, como son la emocionalidad, la imaginación, la creatividad, etc.</p>
<p>Por otra parte, la búsqueda de identidad, además, se lleva adelante en un proceso de experimentación que suele resultar muy conflictivo, sobre todo en la adolescencia. El Dr. Lucas Leys argumenta que muchos de los “problemones” que surgen en esta etapa se dan cuando, al no tener una identidad definida, las nuevas generaciones se buscan a sí mismas en el ejercicio de roles antagónicos, o en una constante necesidad de lograr aprobación por parte de los demás&#8230; mientras experimenten este tipo de dilemas, es lógico que expresen disgusto y disconformidad con sí mismos y con el resto del mundo, y debido a eso utilicen distintos mecanismos de adaptación, tales como: agresión, compensación, identificación, racionalización, egocentrismo, evasión, etc.<a title="" href="#_edn5">[v]</a></p>
<p>El Dr. Leys finaliza la argumentación anterior planteando que, debido a estos procesos que se dan en la adolescencia, se hace evidente que las nuevas generaciones necesitan personas mayores involucradas en modelar las conductas y las aspiraciones ideales.<a title="" href="#_edn6">[vi]</a></p>
<p>En relación con esto último, sobre la temática del mentoreo puede decirse que se ha escrito bastante, y se trata de un proceso relevante cuando, desde el contexto de una relación cercana entre mentor y mentoreado, se apunta a enseñar y modelar aprendizajes para la vida del futuro líder, sobre todo en el área del crecimiento espiritual. Si se incluye además dentro de este aprendizaje la regulación de las emociones, el mentor como una especie de terapeuta, enseñará al discípulo a reconocer sus pensamientos, emociones, reacciones y comportamientos, que pueden estar comunicando un malestar interno.</p>
<p>Sin embargo, cuando la desregulación emocional se manifiesta abiertamente en la vida de los adolescentes, puede que surjan algunas deficiencias a la hora de un entrenamiento efectivo a nivel socioemocional. Esto, sobretodo, porque si se considera el “modelado” de habilidades de regulación emocional efectivas, habría que evaluar primeramente si el mentor es una persona emocionalmente madura. No sólo que tenga una larga experiencia en la obra del Señor, y que comparta sus conocimientos, sino que él/ella sea justamente una persona que ha aprendido, por ejemplo, a tolerar bien la ansiedad o gestionar bien su estrés; o que ha sabido cómo iniciar su tristeza y que la ha usado para reintegrar sus pérdidas vitales; o que ha usado el enojo con fines constructivos sin perder el control; o que ha canalizado bien la culpa para, por ejemplo, pedir perdón a otros y reestablecer relaciones dañadas. Esto será vital a la hora de evaluar las posibilidades de que el discípulo aprenda de su mentor imitando cosas que contribuyan a su desarrollo socioemocional sano.</p>
<p>Desde la perspectiva del aprendizaje observacional o vicario (que consiste en el aprendizaje observando a modelos, y que se encuentra en el método de mentoreo de Pablo, 1 Co. 4:16; 1 Co. 11:1; Fil. 3:17), el aprendiz para poder adquirir un nuevo comportamiento debe necesariamente “observar” al modelo cuando este emite una conducta (por ejemplo, “dar una blanda respuesta” en un contexto donde está imperando el enojo). Luego, el aprendiz debe atreverse a practicar lo que observó, y finalmente, recibir algún feedback de otra persona o de él mismo. Según lo anterior, habría que hacer entonces un énfasis importante: si el mentor no evidencia en la presencia del aprendiz el fruto del Espíritu – en el ejemplo, la cualidad de la templanza &#8211; y a la inversa, se descontrola con su ira, lo que hará definitivamente será modelar en su discípulo el descontrol emocional.</p>
<p>Lo anterior resulta preponderante y pragmático a la vez, ya que, a la hora de ayudar a las nuevas generaciones a desarrollar habilidades socioemocionales para una buena salud mental, el rango de “modelos de regulación emocional” se puede ampliar considerablemente, donde el mentor a cargo de ese joven no necesariamente debe tener el monopolio en esta área del discipulado, sino que se puede apoyar en “otros mentores” que ayuden en el objetivo. Así, un mentor de salud mental podría ser también otro líder del equipo pastoral juvenil, un diácono, un maestro/a, un consejero, un terapeuta cristiano., etc.</p>
<p>Un segundo aspecto que resulta vital para comprender el proceso del crecimiento integral de las nuevas generaciones, tiene que ver con que el protagonista de ese proceso, mucho más que el discipulador, será definitivamente el discípulo. El primero cumplirá la función de estimular, motivar, empujar el desarrollo de nuevas habilidades, pero el responsable principal, será el segundo, ya que el discípulo deberá comprometerse y empoderarse para el desarrollo de estas nuevas destrezas socioemocionales.</p>
<p>En conexión con lo anterior, desde el paradigma pentecostal histórico, se ha enseñado que es el Espíritu Santo el que “llena al creyente”, y en ese sentido, la persona con una actitud de “tipo contemplativa”, debe aprender a esperar que el fruto del Espíritu crezca en él. Por supuesto se da por sentado que, a la hora de un cambio integral, el Espíritu Santo es la persona central, que con su accionar, ayudará al creyente con el descontrol de sus emociones e impulsos. Como bien exponen Duffield y Van Cleave, es el Espíritu Santo</p>
<p>quien nos capacita para humillar, hacer morir a la carne y vivir victoriosamente en el Espíritu. Hacemos morir las obras de la carne al reconocer al viejo hombre crucificado con Cristo (Ro.6:11), y al elegir el andar bajo la guía y el poder del Espíritu Santo.<a title="" href="#_edn7">[vii]</a></p>
<p>Sin embargo, la última parte del comentario, resulta relevante para la aspiración de alcanzar una efectiva regulación emocional: “Elegir el andar bajo la guía y el poder del Espíritu”. Esto es una opción y se debe trabajar en ello. En este sentido, Horton plantea algo muy relevante para el desarrollo de la salud mental de los más jóvenes, y en general para el contexto de la consejería pastoral, esto es, que la cooperación con el Espíritu es necesaria para el desarrollo del fruto completo del Espíritu. Dice Horton: “Algunos suponen que precisamente por el hecho de que tenemos vida en el Espíritu o porque somos bautizados en el Espíritu, que es seguro que tendremos el fruto &#8230; si se desea el fruto hay que cultivarlo. Dios hace algo de eso (Jn.15:1), pero nosotros tenemos nuestra parte”.<a title="" href="#_edn8">[viii]</a> En consecuencia, buscar a Dios, permanecer en Cristo y su palabra, hacer su voluntad obedeciéndole, etc., son decisiones que los creyentes deben tomar para que el Espíritu Santo produzca el fruto en ellos, pero saber qué hacer con este fruto en situaciones de alta tensión emocional, también implicaría una decisión no menos relevante.</p>
<p><strong>El desarrollo de habilidades de regulación emocional desde el modelo transformativo pentecostal.</strong><strong></strong></p>
<p>Hay que señalar que las emociones cumplen con un propósito o función en nuestras vidas, aunque sean negativas, nos proporcionan información de lo que está pasando en nuestro interior. Además, nos ayudarían a adaptarnos a las demandas de nuestro ambiente de diferentes maneras. Por ejemplo, sirven para establecer nuestra posición con respecto a nuestro entorno, impulsándonos hacia ciertas personas, acciones, metas, y alejándonos de otras.</p>
<p>Por ejemplo, la alegría ayuda a lograr afiliación; el enojo a la autoprotección y para establecer límites; la tristeza para pedir ayuda y para la reintegración personal; la culpa para el arrepentimiento y reparar el daño hecho, etc. En el caso de la vergüenza, algunas teorías sugieren que sentir esta emoción cuando nuestro comportamiento es considerado inapropiado, puede actuar como una señal para corregir nuestro comportamiento y evitar el rechazo y desaprobación de los demás. Esto sería beneficioso para promover lazos sociales positivos &#8230; sin embargo, cuando la vergüenza se vuelve excesiva o paralizante, afectando negativamente la autoestima y la salud mental, se puede convertir en un problema.<a title="" href="#_edn9">[ix]</a> En el caso de las nuevas generaciones, cuando la vergüenza se vuelve excesiva en la vida de un creyente joven, puede además ir configurando en el tiempo un carácter tímido, ansioso e inseguro.</p>
<p>En este punto, conectaremos la tarea del joven de lograr regular sus emociones (por ejemplo, la vergüenza) acudiendo al modelo transformativo pentecostal. El primer paso del modelo se inicia con <strong>la interpretación de la Escritura para hallar principios y verdades eternas</strong>. En este cometido, se puede advertir que el fruto del Espíritu (Gá.5) constituye una rica fuente de insumos para lidiar con los problemas de la desregulación emocional. En relación con ello, hallamos esta exhortación de Pablo a su discípulo</p>
<p>Timoteo: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de <em>dominio propio</em>” (2 Ti.1:7). Pablo está recordando a Timoteo lo que Dios otorga en Su gracia al creyente para el ministerio eficaz. Lo introduce mediante una negación clara: Dios no nos ha dado espíritu de cobardía. La palabra δειλία, cobardía, tiene la misma razón de timidez y terror.<a title="" href="#_edn10">[x]</a></p>
<p>Cuando se analiza el carácter y personalidad de Timoteo, si bien fue un estudiante obediente y entusiasta de la Palabra (2 Ti.3:15), un amado y fiel colaborador (1 Co.4:17; Rom. 16:21), preocupado del bienestar de los demás (Fil.2:20), y confiable (2 Ti.4:9, 21); sin embargo, en relación con los argumentos anteriores, Pablo si o si se está dirigiendo a Timoteo con un énfasis particular, enfocando ciertas deficiencias en su discípulo (2 Ti.1:6). Como argumenta Gordon Fee: “le insta con un lenguaje muy fuerte a que avive el fuego del don que Dios le otorgó hace mucho tiempo atrás en el momento de su llamamiento, por medio de la imposición de las manos.<a title="" href="#_edn11">[xi]</a> La imagen de Timoteo que surge de estos dos versículos (6 y 7), y a lo largo de toda la Epístola, coincide con lo que aflora en otros lugares (1 Ti.4:12; 5:23; 1 Co.16:10-11), a saber, que Timoteo es un colega de Pablo más joven y menos enérgico.<a title="" href="#_edn12">[xii]</a></p>
<p>Además, Timoteo estaba un tanto limitado por las continuas debilidades físicas (1 Ti.5:23). El carácter tímido que le era propio, hacía difícil para él enfrentar las situaciones conflictivas en la iglesia (1 Co.16:10). Hacer frente a la oposición de los que se desviaban de la doctrina, especialmente entre los efesios, con opositores decididos y firmes, lo haría más difícil (1 Ti.1:3, 7, 9, 20; 4:6, 7; 6:3, 10; 2 Ti.2:14–19, 23). Además de todo esto, las persecuciones contra los cristianos estaban manifestándose.<a title="" href="#_edn13">[xiii]</a> Pablo lo exhorta diciendo que entre los recursos que distribuye el Espíritu Santo para llevar adelante la obra de Dios (vs.7) se encuentra el dominio propio. Aquí́, el sustantivo σωφρονισμός, tiene que ver con una mente sana, capaz de controlar las acciones. Produce entereza de ánimo, disciplina personal y autocontrol.<a title="" href="#_edn14">[xiv]</a></p>
<p>En cuanto al segundo paso del modelo transformativo pentecostal, <strong>contextualizar los principios bíblicos en la realidad sociocultural</strong>, surgen algunas preguntas: ¿es posible hacer del dominio propio (y el fruto del Espíritu en general) una práctica habitual en el contexto contemporáneo de la iglesia?, ¿pueden los creyentes de este tiempo llegar a comprender, verificar y aplicar las verdades eternas de la palabra de Dios para lograr una mejor salud mental?</p>
<p>De manera convincente y entusiasta debiéramos responder que sí. No obstante, estas metas se vuelven desafiantes cuando desarrollar y aplicar el fruto del Espíritu se da en un contexto de la historia donde las estadísticas llegan a ser devastadoras: los miembros de las iglesias se divorcian de sus cónyuges con la misma frecuencia que lo hacen sus vecinos inconversos; los miembros de las iglesias maltratan a sus esposas con la misma asiduidad que lo hacen los no creyentes &#8230; y que de los evangélicos con un “alto grado de compromiso” un número cada vez mayor de jóvenes cree que el sexo prematrimonial es aceptable antes de casarse.<a title="" href="#_edn15">[xv]</a> Además, vivimos en un contexto de la historia donde existen las tasas más altas de problemas de salud mental entre los adolescentes. Según datos de la OMS, en el mundo, uno de cada siete jóvenes de 10 a 19 años padece algún trastorno mental.<a title="" href="#_edn16">[xvi]</a></p>
<p>Por esto, debido al actual contexto sociocultural, las emociones mal gestionadas y alejadas de su función primordial, pueden llegar a socavar la salud mental del joven, sobretodo, si vive en constantes frustraciones, donde él/ella siente que ha hecho mal las cosas y que ha fracasado, imperando en su mente una forma de autoevaluación negativa que le dice que no sólo se ha fallado a sí mismo, sino también a los demás, incluyendo a su familia y a Dios. Por otro lado, el temor a la exposición y a sentirse avergonzados, no sólo les va a limitar en su vida personal, sino además en participar en situaciones sociales, coartando la posibilidad, por ejemplo, de servir junto a otros en el ámbito ministerial. Y si asumen el desafío, al tiempo después renunciarán a sus cargos, quedando aún más convencidos de que no sirven para la obra del Señor. Todo esto que ocurre en la vida del adolescente contemporáneo, exige la urgencia de ayudarlos a trabajar en aquello que les genera profundo malestar y sufrimiento.</p>
<p>Respecto a la articulación de una <strong>teología de las emociones </strong>– que correspondería al tercer paso del modelo &#8211; se advertirá en la Biblia que ellas se encuentran dentro del diseño de Dios para las personas, y que el fruto del Espíritu no viene a reemplazarlas, sino a enriquecerlas, santificándolas, y ayudando al joven creyente a regular más efectivamente su mundo emocional.</p>
<p>En esta misma línea, se debiera enseñar a las nuevas generaciones, por ejemplo, que la ira en sí misma no es pecado, sino lo que hacemos dominados por la ira es lo que determina si pecamos (Ef. 4:26). Y también enseñar (y mejor modelar) habilidades socioemocionales que ayuden a solucionar rápidamente el conflicto interpersonal, de modo de llegar a un estado de reequilibrio emocional de paz, y de reconciliación con el prójimo (Ef.4:26-27).</p>
<p>Los adolescentes deben comprender que la gracia de Dios les capacita y provee los recursos espirituales para hacer frente a sus pasiones desordenadas (Tit. 2:11-12; 2 Ti.2:22), como pueden ser los impulsos sexuales descontrolados, la ira desregulada, y la timidez y vergüenza exacerbadas. Y que en la medida que crezca en este aprendizaje, logrará mayor madurez espiritual, lo que abrirá el camino para atreverse a ocupar los dones y habilidades que el Espíritu le ha regalado para responder a su llamado ministerial (2 Ti.1:6-7).</p>
<p>En cuanto al cuarto paso del modelo transformativo, que en este caso es <strong>la aplicación práctica del aprendizaje bíblico del fruto del Espíritu a la regulación emocional, </strong>ello implicará intencionar aún más el desarrollo de nuevas habilidades, para que se haga una realidad en la vida del joven. El apóstol Pablo en su trabajo de mentoreo, motiva a los creyentes de Éfeso y Colosas, a que de manera decidida puedan desarrollar habilidades socioemocionales y espirituales, con el objetivo de cambiar actitudes y hábitos antiguos, trabajando también en su problema de regulación emocional (Ef.4:17-32; Col.3:1-17)). Siguiendo el mismo criterio, y refiriéndose al consejo práctico de Pablo a Timoteo respecto de sus ansiedades y temores (2 Ti.1:7), Horton alude que “el creyente no se desembaraza de esos temores que impiden testificar para el Señor o hacer su voluntad con solo sentarse al sol y absorber la lluvia. El creyente tiene que decidirse y luego hacer lo que sabe que debería hacer. En otras palabras, tiene que cooperar con el Espíritu en la disciplina de sí mismo, si es que ha de crecer el fruto del dominio propio.<a title="" href="#_edn17">[xvii]</a></p>
<p>A continuación, se exponen (la lista no está agotada) algunos lineamientos para mentorear o hacer consejería pastoral con un joven que necesita regular su timidez y vergüenza, haciendo uso del dominio propio bíblico:</p>
<ul>
<li>Identificar y cambiar los pensamientos distorsionados que le generan ansiedad. El joven debe aprender primeramente a tomar consciencia y reconocer sus pensamientos distorsionados que se refieren a los otros (“los demás son mejores que yo en esto…”, “seguro me rechazarán por..”) y los que se refieren a sí mismo (“soy un cobarde”, “no podré lograrlo”). Luego deberá contrastarlos con la Palabra de Dios, para derribar los falsos argumentos, y sujetar su mente a la obediencia de Cristo (2 Co.10:4-5). Ahora su nueva creencia será: “lo que hago es para el Señor, y no para que me evalúen las personas” (Col. 3:23); “Soy más que vencedor por medio de Dios que me amó” (Ro.8:37).</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Exposición a las situaciones sociales evocadoras de ansiedad. El joven tímido que sufre de ansiedad social, por ejemplo, aumentará su autoeficacia personal y confiará en sus capacidades sólo en la medida que se atreva a enfrentar sus temores, exponiéndose por fe a las situaciones gatilladoras de ansiedad (Jue.6:11-16; Je.1:4-12; Dt.31:6-8).</li>
<li>Aprender a desarrollar nuevas habilidades socioemocionales. Aquí se incluyen el manejo de la comunicación asertiva, expresión y buen uso de la comunicación no verbal, aprender a identificar y aceptar sus emociones (“esto que estoy sintiendo es tristeza”); aprender a regular rápidamente emociones intensas “actuando de forma opuesta al impulso” (Mt.5:44); aprender técnicas de relajación (por ej. respirar hondo) cuando se va a enfrentar una situación social que le genera ansiedad, etc.</li>
</ul>
<p>El último paso del modelo transformativo pentecostal &#8211; <strong>ministrar de forma pragmática para responder a la necesidad integral de las personas desde una perspectiva eterna </strong>– podría en este caso, proponer una estrategia pragmática que apunte hacia un trabajo organizado y sistemático que incluya la consejería pastoral de los más jóvenes y/o programas de mentoreo que complementen al discipulado tradicional, y que en su objetivo más importante busquen motivar a los adolescentes para el desarrollo de nuevas habilidades socioemocionales, propendiendo así al desarrollo de una salud integral optima (Lc.2:52). Todos los pasos anteriores del modelo son necesarios si deseamos que los futuros pastores, maestros, plantadores, misioneros, y otros, sean personas sanas, no solamente en cuanto al conocimiento y defensa de nuestra doctrina pentecostal, sino además en su vida personal y familiar.</p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p>Bibliografía</p>
<p>[i] Ron Hawkins &amp; Tim Clinton. <em>El nuevo consejero cristiano: Un enfoque bíblico y transformador </em>(Miami, FL: Editorial Patmos, 2018), 115.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref2">[ii]</a> Gross &amp; Thompson, Handbook of emotion regulation, en: Michel Reyes &amp; Edgar Tena, <em>Regulación emocional en la práctica clínica: Una guía para terapeutas </em>(Ciudad de México: Editorial El manual moderno, 2016), 36.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref3">[iii]</a> Reyes y Tena, <em>Regulación emocional en la práctica clínica</em>, 39.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref4">[iv]</a> Leahy, R. L. Tirch D. &amp; Napolitano, Emotion Regulation in Psychotherapy: a Practitioners Guide, en Reyes y Tena, 39.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref5">[v]</a> Lucas Leys. <em>Liderazgo generacional </em>(Dallas, Texas: Editorial e625, 2017).</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref6">[vi]</a> Íbid<em>.</em></p>
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<div>
<p><a title="" href="#_ednref7">[vii]</a> Guy P. Duffield &amp; Nathaniel M. Van Cleave. <em>Fundamentos de teología pentecostal </em>(Bogotá: Editorial Buena semilla, 2006), 182.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref8">[viii]</a> Stanley Horton. <em>El Espíritu Santo revelado en la Biblia </em>(Miami, FL: Editorial Vida, 1998), 169.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref9">[ix]</a> <a href="https://psiconecta.org/blog/que-hacemos-cuando-tenemos-vergüenza">https://psiconecta.org/blog/que-hacemos-cuando-tenemos-vergüenza</a></p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref10">[x]</a> Samuel Pérez Millos. <em>Comentario exegético al texto griego del N.T. 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón </em>(Barcelona: Editorial CLIE, 2016), 301.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref11">[xi]</a> Gordon Fee. <em>Comentario de las Epístolas a 1 y 2 de Timoteo y Tito. </em>(Barcelona: Editorial CLIE, 2008), 263.</p>
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<div>
<p>[xii] Íbid,<em> </em>264.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref13">[xiii]</a> Samuel P. Millos<em>. </em><em>Comentario exegético al texto griego del N.T. 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón, </em>300.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref14">[xiv]</a> Íbid, 302.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref15">[xv]</a> Peter Scazzero. <em>Espiritualidad emocionalmente sana </em>(Nashville, Tennessee: Editorial Vida, 2020), 27.</p>
</div>
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<p>[xvi] <a href="https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health">https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/adolescent-mental-health</a></p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref17">[xvii]</a> Stanley Horton<em>, </em>169.</p>
</div>
</div>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Herbert Grenett Ortiz</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>La importancia de la mentoría</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Jun 2024 22:02:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Donald Exley</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Donald Exley &#160; Hoy se habla mucho de la mentoría y seguramente nuestros lectores, que ya han leído libros y conversado sobre el asunto, se preguntarán, “¿para qué leer otro artículo sobre ese tema?” Respondo, porque en esta oportunidad quiero describir cómo algunos mentores me han impactado hasta el día de hoy. Uno de</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5980">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Donald Exley</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hoy se habla mucho de la mentoría y seguramente nuestros lectores, que ya han leído libros y conversado sobre el asunto, se preguntarán, “¿para qué leer otro artículo sobre ese tema?” Respondo, porque en esta oportunidad quiero describir cómo algunos mentores me han impactado hasta el día de hoy.</p>
<p>Uno de mis primeros mentores al llegar al campo misionero fue el hermano David Grams, uno de los visionarios y fundadores de ISUM.  La palabra “mentor” no se usaba mucho en aquellos días pero el impacto del hermano David, y otros de esa clase de personas, fue tremendo.</p>
<p>Cuando mi esposa, Melba, y yo llegamos a la ciudad de Buenos Aires con nuestra pequeña hija, los hermanos Grams vivían en Buenos Aires y ellos juntamente con los otros misioneros nos recibieron con mucha alegría.  A pesar de su próxima mudanza para radicarse en Miami, nos brindaron una bienvenida maravillosa y a pesar de nuestra juventud <strong>nos recibieron como colegas</strong>. A pesar de las diferencias en edades, experiencias y habilidades nunca nos hicieron sentir menos o inferiores. El amor y el respeto en una relación de mentoría deben ir en ambas direcciones.</p>
<p>Sin ser nombrados “mentores”, los Grams comenzaron a darnos cobertura y a interesarse en nosotros. No fue una responsabilidad asignada sino una oportunidad tomada para invertir en la próxima generación de misioneros.  A pesar de todas sus responsabilidades en ISUM con sus muchos viajes, y sin conocernos <strong>aprovecharon la puerta abierta para ayudar en la formación de nuevos misioneros</strong>. Melba y yo nos dimos cuenta de la gran necesidad de aprender humildemente de aquellos que ya tienen años de experiencia. He aprendido que es imposible ser mentor de alguien que ya sabe más que usted mismo: un “sabelotodo”, un agrandado.</p>
<p>Al llegar las fechas de las actividades de la Navidad en nuestro primer año de trabajo misionero, un día los hermanos Grams llegaron a nuestra casa para regalarnos música navideña grabada porque no habíamos traído nada de música y menos música navideña.  Aunque tan pequeño, ese acto fue de muchísima bendición por muchos años.  Un buen mentor no solamente invierte su tiempo, habilidades y conocimiento, sino también su amor, su compañía y la vida con su colega, su discípulo. Un buen mentor aprovecha tanto los <strong>momentos informales</strong> como formales para participar en la formación de siervos.</p>
<p>Fue en aquellos días cuando anunciaron su mudanza a Miami y para nosotros esa noticia nos llenó de una tristeza aguda, porque nos habían recibido como colegas y nos hicieron sentir la protección de sus años de servicio y la cercanía de gente mayor a quienes pudimos recurrir por cualquier situación.  David y Betty Jane Grams fueron unos de nuestros primeros mentores en la Argentina porque sabíamos que estaban siempre disponible, tenían mucha más experiencia en todo sentido del ministerio y nos hicieron sentir respetados, amados y como compañeros, y no como cadetes, principiantes.</p>
<p>Cuando el hermano David me invitó a enseñar en ISUM por primera vez una gran sorpresa. Yo aun era joven y sin mucha experiencia en el aula.  Me invitó a encontrarme con él en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, donde yo enseñaría Didáctica y él otra materia.  Durante el mes entero compartimos momentos hermosos en el aula, en la mesa y en los devocionales.  Fue un mes lleno de bendición y aprendizaje. El hermano David me enseñó sin palabras el gran valor del aula para formar obreros, la importancia de las charlas no programadas, y de la riqueza y las risas de estar al lado de los llamados de Dios en la cancha.  También aprendí que ISUM pone mucho énfasis en tomar tiempo para orar con los ISUMISTAS y desafiarles a cumplir su llamado y de nunca darse por vencido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_5982" class="wp-caption aligncenter" style="width: 1610px"><a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2024/06/WhatsApp-Image-2024-05-28-at-14.48.12-1.jpeg"><img class="size-full wp-image-5982" title="WhatsApp Image 2024-05-28 at 14.48.12 (1)" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2024/06/WhatsApp-Image-2024-05-28-at-14.48.12-1.jpeg" alt="" width="1600" height="1200" /></a><p class="wp-caption-text">De izquierda a derecha: Donald Exley, Cleto Pérez, David Grams, David Morales y Norman Lestarjette</p></div>
<p>Fueron muchas las riquezas didácticas y administrativas que el hermano David me dio en este primer ISUM como profesor, pero también me enseñó el gran valor de descansar un fin de semana y de reírnos.  Aún antes de experimentar lo que es la fiesta de finalización de un seminario del ISUM, conocí las risas y las carcajadas creadas por los dramas del hermano David en sus clases. Con él pude charlar de la vida y del ministerio. Nos reímos mucho debido a mis primeras experiencias como profesor de ISUM y de la cantidad de moscas en las comidas de aquel mes en Santa Cruz. (El record fue 5 cinco moscas sacadas de mi sopa en un almuerzo).  Un buen mentor no solamente enseña habilidades y vida ministerial pero también la importancia del descanso, de la vida de familia y de los retiros espirituales en búsqueda de la presencia de Dios.</p>
<p>En el mismo año que fuimos aprobados como candidatos al campo misionero el hermano Lorenzo Triplett comenzó a servir como el Director de América Latina y el Caribe.  Fue una gran sorpresa para nosotros cuando algunos años después nos invitó a servir como Directores de Área para el Cono Sur de Sud América.  Con el tiempo pude valorar muchísimo este regalo de Dios de servir al lado de un hombre de Dios, un hombre íntegro.</p>
<p>El hermano Triplett fue un genio con el uso de palabras, tanto en sus mensajes predicados como en sus escritos mensuales para los misioneros. En ambos medios había un tema repetido que me impactó y como mentor (jefe) nos marcó el rumbo de su liderazgo.  Sin duda en el liderazgo hay una gran variedad de responsabilidades y distintos temas para corregir o dirigir, pero un buen mentor normalmente tiene una característica sobresaliente que se destaca de todas las otras buenas características del mismo.  En el caso del hermano Lorenzo su pasión de alcanzar el mundo para Cristo y su amor por las almas perdidas me marcaron para siempre.  Como mentor, ¿hay una cosa de su vida que es tan sobresaliente que será imposible olvidar?  Nunca puedo olvidarme de la pasión del hermano Loren por el mundo perdido.</p>
<p>Como mentores vemos nuestra responsabilidad de formar, de enseñar, de corregir, pero también tenemos la gran oportunidad de abrir puertas, puertas de oportunidad y de desarrollo.  Como sabemos el mentor primero enseña y hace, pero también le regala la oportunidad y la responsabilidad a su colega/discípulo de hacerlo.  Durante varios años yo y mis colegas nos reunimos con nuestro jefe, el hermano Lorenzo, para escuchar de su visión y de sus planes para el continente. Después venían las oportunidades de opinar y de soñar y de poner en marcha las actividades que resultaron de su visión.  Como nuestro jefe, él nos hizo sentir valorados porque quería nuestras opiniones e ideas. Demostraba su confianza en nuestros para colaborar en formar planes y para llevarlos a cabo. Después como buen líder/mentor verificaba nuestra conducta en llevar a cabo los planes realizados en nuestras reuniones.  En otras palabras, <strong>el mentor confía y verifica.</strong></p>
<p>Una de las últimas lecciones que aprendí del hermano Lorenzo fue que <strong>el mentor NUNCA debe dejar de aprender, de crecer y de adaptar.</strong>  Cuando él ya se había jubilado de su responsabilidad como Director Mundial de Misiones, en un viaje a los Estados Unidos fui a su casa para saludarlo. Durante nuestra conversación me dijo algo que me sorprendió y que me dejó una gran lección para mi vida.  Me dijo, “Tuve que aprender de una semana a la otra que las cosas habían cambiado.  Antes, como Director Mundial, estuve al tanto de todo lo que sucedía y ahora no.”  Con el paso de los años todos tendremos que enfrentar esta realidad que cada etapa de la vida trae oportunidades de crecer y si no adaptamos y crecemos vamos a estancarnos.</p>
<p>David Grams y Lorenzo Triplett, dos grandes mentores que me impactaron de maneras inolvidables. Que Dios nos bendiga con más personas influyentes en nuestras vidas de esta calidad, y permita que nosotros también seamos mentores de excelencia.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Donald Exley</span>
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		<title>La mentoría en el Antiguo Testamento</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Apr 2024 19:16:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rafael Mendoza Vital</dc:creator>
				<category><![CDATA[2024.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Rafael Mendoza Vital , La mentoría es una práctica ancestral, que implica un proceso relacional donde la experiencia y los valores pasan de una generación a otra. Tan solo en el Antiguo Testamento la mentoría es el medio principal para transmitir la cultura, el conocimiento y las habilidades. También es el medio para transmitir</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5868">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Rafael Mendoza Vital</p>
<p style="text-align: left;" align="center"><span style="color: #ffffff;">,</span></p>
<p>La mentoría es una práctica ancestral, que implica un proceso relacional donde la experiencia y los valores pasan de una generación a otra. Tan solo en el Antiguo Testamento la mentoría es el medio principal para transmitir la cultura, el conocimiento y las habilidades. También es el medio para transmitir la antorcha de la fe de generación en generación. Para una efectiva mentoría es necesario el hecho de que la voluntad del mentor y del aprendiz estén dispuestos a entablar una relación con el propósito de aprender y crecer.</p>
<p>La mentoría ha impactado radicalmente la vida de muchas personas involucradas en la vida cotidiana y ministerial. Muchas de las acciones que realizan estas personas son el resultado de los mentores que Dios ha puesto en sus vidas. Algunos mentores fueron intencionales, otros instintivos. Pero todos han sido utilizados para lograr un impacto radical. La mentoría es el método principal de Dios para desarrollar a sus líderes.</p>
<p>¿Qué es la mentoría? La primera vez que se utiliza la palabra mentor es en la obra de Homero: <em>La Odisea</em>. El libro relata que Mentor es un hombre sabio al que se le pide que supervise la casa de Ulises, mientras él está en la guerra. Mentor tiene la tarea especial de cuidar de Telémaco, el hijo de Ulises. Mentor y Telémaco desarrollan una relación duradera a través de la cual Telémaco, su aprendiz, madura, crece y logra éxitos. Esta historia de la mitología griega da una idea del significado de las palabras mentor y mentoría.</p>
<p>El mentor es un asesor experimentado y confiable que capacita. Entonces mentorear es el proceso relacional entre una persona con mayor experiencia, habilidades y madurez que ayuda de manera intencional a otros (aprendiz). Así el mentor empodera mediante la transferencia de estos recursos a su aprendiz. La mentoría es una de las formas más emocionantes y efectivas de preparar a las personas para la vida, la familia, la iglesia, el liderazgo y el ministerio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Dinámicas y roles en la mentoría</em></strong></p>
<p>Mentoría involucra cuatro dinámicas. La primera es <em>la atracción</em>. El mentor busca, es decir ve el valor potencial de trabajar con el posible aprendiz, mientras que el quiera considerar al mentor como modelo. Segundo, <em>lo relacional</em> que se define como el espacio cómodo de confianza e intimidad. Sin duda, es necesaria una relación sólida para que la mentoría tenga impacto.</p>
<p>Tercero, <em>la capacidad de respuesta</em>. Para que tenga lugar el crecimiento integral, el aprendiz debe ser dócil, sumiso y receptivo a la dirección del mentor. Sin embargo, para generar compromiso hacia el plan de crecimiento, el mentor debe comprometerse con los pensamientos, sentimientos y aspiraciones del aprendiz, de modo que tanto el mentor como el aprendiz contribuyan a trazar juntos el camino de la mentoría. Cuarto, <em>rendición de cuentas</em>. El mentor es responsable de evaluar cómo progresa el aprendiz y responsabilizarlo a lo largo del camino de crecimiento.</p>
<p>Dependiendo del nivel de implicación con los aprendices, los mentores pueden ubicarse a corto, mediano y largo plazo. Un mentor puede desempeñar el papel de discipulador, guía espiritual, consejero, maestro y patrocinador. Un mentor puede ser una persona contemporánea que pueda ser respetada e imitada, o una figura histórica cuyas palabras y hechos se extraen de su experiencia.</p>
<p>En la mentoría se pueden impartir tres tipos de conocimientos. La primera es <em>la instrucción</em> que se da como un acto de impartir instrucciones autorizadas. Dado que suele estar cargado de contenido cognitivo, el aprendiz que recibe una instrucción del mentor puede ampliar su propia reserva de conocimientos.</p>
<p>El segundo tipo de conocimiento es <em>el estímulo</em>, que es un proceso o acción que transmite el respeto y la confianza del mentor hacia el aprendiz. El tercer tipo de conocimiento es <em>la inspiración</em>. El mentor inspira al aprendiz a alcanzar metas que antes parecían inalcanzables elevando las expectativas del protegido y comunicándole confianza en que puede alcanzar esas metas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>La acción de mentores veterotestamentales</em></strong></p>
<p>La mentoría más que simplemente transmitir conocimientos sobre Dios. Implica mostrar a las personas cómo amar y servir a Dios. El concepto de mentoría es al menos, tan antiguo como el libro de Deuteronomio. Dios proporcionó un formato bíblico de mentoría iniciando dentro de la familia para garantizar que, la fe en el único Dios vivo y verdadero se transmitiera de generación en generación (Dt. 6:4-9).</p>
<p>La mentoría en el Antiguo Testamento jugó un papel crucial en la formación espiritual y educativa, no solo del individuo sino también dentro del contexto comunitario. También enfatiza la importancia de buscar guía y sabiduría de aquellos que tienen más experiencia. Por sobre toso, se da valor a las relaciones. La mentoría es vista como un aspecto crucial de la formación espiritual en el Antiguo Testamento porque el mentor ofrece guía y modelo a seguir para el aprendiz.</p>
<p>Un buen mentor en el Antiguo Testamento es el que ha desarrollado un crecimiento saludable. Es capaz de alentar y empoderar a su aprendiz para crecer integralmente. El mentor siempre muestra empatía y compasión, animando al aprendiz a acercarse a Dios y vivir una vida acorde a la Palabra. Por otro lado, el Antiguo Testamento destaca la importancia de tener un mentor que sea espiritualmente maduro y que pueda brindar orientación y apoyo a aquellos que aún están creciendo en su fe.</p>
<p>El Antiguo Testamento también acentúa que las relaciones de mentoría no se limitaron al género o la edad.  Se basaron en un compromiso compartido de crecer en la fe y servir a Dios. Asimismo, resalta la importancia de la comunidad y el papel que desempeña la mentoría en la construcción de una comunidad fuerte y solidaria. Esto se da al brindar orientación y apoyo mutuo. Así pueden crecer en su fe y estar mejor equipadas para servir a Dios y a su comunidad.</p>
<p>El Antiguo Testamento señala que la mentoría jugó un papel importante en la vida de los líderes. Los ejemplos que proporciona son bastos: José a Faraón, Jetro a Moisés, Moisés a Josué, Elí a Samuel, Samuel a Saúl y David. Los cinco profetas en diferentes momentos de la vida de David, David a Salomón, Elías a Eliseo, Débora a Barac. La mujer virtuosa de Proverbios 31 a su esposo e hijos, Noemí a Rut, Mardoqueo a Ester, Daniel a Nabucodonosor, los profetas a los diversos reyes de los reinos del norte y del sur y otros.</p>
<p>Estas relaciones entre mentor-aprendiz fueron cruciales en el desarrollo de estos líderes, transmitiendo conocimientos, sabiduría y experiencia de una generación a la siguiente. La mentoría se convirtió en una herramienta esencial en el desarrollo del liderazgo en el Antiguo Testamento.</p>
<p>La mentoría permitió transferir conocimientos, habilidades y experiencia, de líderes experimentados a líderes que estaban emergiendo. También proporcionó un espacio seguro para que aprendieran y crecieran, cometieran errores y recibieran retroalimentación. A través de relaciones de mentoría, los líderes en formación podrían desarrollar sus habilidades de liderazgo, crecer en su fe y convertirse en líderes eficaces por derecho propio.</p>
<p>Las características de un buen aprendiz en el Antiguo Testamento incluían humildad, capacidad de enseñanza y voluntad de someterse a la guía del mentor. Los aprendices debían tener el deseo de aprender, crecer y desarrollar sus habilidades de liderazgo. Los testimonios veterotestamentarios de la mentoría proporcionan ejemplos de relaciones que demuestran la importancia de invertir en los demás. Estas relaciones enseñan que construir conexiones sólidas con los demás es crucial en la mentoría, y es a través de estas conexiones que se aprende y crece.</p>
<p>El estímulo es un aspecto vital de la mentoría y puede inspirar a las personas a alcanzar su máximo potencial y alcanzar sus metas. Es valioso entender que la mentoría conlleva a invertir en los demás. Esta acción impacta a la próxima generación, además de que beneficia al mentor, ya que brinda una oportunidad de crecimiento y realización personal. Al invertir en otros, se da un impacto duradero en la sociedad y contribuye al crecimiento y desarrollo de las generaciones futuras.</p>
<p>Mentoría en el Antiguo Testamento era una práctica común. Cada mentor fue visto como guía que enseñaba, aconsejaba y protegía a aquellos que estaban aprendiendo. Todo en el marco de una relación cercana. El vínculo mentor-aprendiz no solo implicaba la transmisión de conocimientos y habilidades prácticas, sino también guía espiritual, apoyo emocional y formación del carácter moral. El mentor no solo enseñaba al discípulo lo que debía hacer, sino también cómo debía ser y actuar en su entorno social.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Los resultados de una mentoría ausente y distorsionada</em></strong></p>
<p>Un examen detenido del libro de Jueces revela cuatro problemas principales con el liderazgo de esa época ante la falta de mentores: (a) después de la muerte de Josué, un líder no asumió el cargo de dirigir las tribus de Israel; (b) no se desarrollaron ni mantuvieron relaciones de mentoría; (c) los israelitas no utilizaron un liderazgo compartido, lo que resultó en autosuficiencia; y (d) los jueces no utilizaron conductas de liderazgo transformacional, lo que resultó en una ausencia de mentores y aprendices.</p>
<p>Como resultado de la ausencia de mentores no obedecieron el pacto con Dios, estuvo latente la tentación de abrazar el estilo de vida cananeo. Olvidaron su misión y permitieron ser moldeados a un comportamiento que contradice la voluntad de Dios.</p>
<p>El liderazgo carismático de los jueces se centró en la personalidad del líder más que en el crecimiento de los seguidores. Durante esta transición social y cultural, los israelitas necesitaban una reestructuración y reorganización. En este contexto, las conductas de liderazgo transformacional (es decir, consideración individualizada, estimulación intelectual, influencia idealizada y motivación inspiradora) pueden haber sido más apropiadas que el liderazgo carismático de los jueces.</p>
<p>En el liderazgo carismático el foco está en el líder, mientras que en el liderazgo transformacional el foco está en mejorar y evolucionar a todos los miembros del equipo para cumplir una visión común. Aunque las cualidades carismáticas de los jueces pueden indicar que Dios pretendía que desempeñaran un papel de mentoreo. Pero el enfoque en el logro individual desacreditó y desalentó las relaciones cooperativas y de ayuda. Como resultado de la estructura social y la orientación cultural, los israelitas, en su conjunto, ignoraron la guía de mentores.</p>
<p>Debido a que los jueces solo lideraron durante un período determinado. Los comportamientos transformacionales podrían haber ayudado a empoderar a los israelitas, haciéndolos menos dependientes del líder. El objetivo principal de la mentoría es nutrir por lo que claramente, los israelitas necesitaban de ella. La ausencia de mentoría impidió que los israelitas se acercaran más a Dios, olvidaran su credo y pacto con Dios</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Implicaciones teológicas de la mentoría</em></strong></p>
<p>Aunque la importancia de la mentoría se analiza a menudo en la literatura sobre liderazgo, los investigadores a menudo no han reconocido la importancia de establecerlo y mantenerlo en la cultura eclesiástica y ministerial. Todo el Antiguo Testamento demuestra los beneficios de la mentoría, mientras que el libro de Jueces ilustra el peligro de descuidar estos comportamientos.</p>
<p>Los ministros experimentados es necesario que tomen el tiempo para compartir su sabiduría y habilidades con la próxima generación de ministros, a fin de asegurar que se garantice un ministerio y una predicación eficaces y que el crecimiento de la iglesia siga siendo progresivo y fuerte. Dios introdujo la mentoría como parte de la formación de los levitas más jóvenes.</p>
<p>La jubilación del ministerio levítico en el templo terminaba a los cincuenta años. La continuidad de su ministerio era convertirse en mentores de la nueva generación de ministros levitas. Su tarea era enseñar, aconsejar, ayudar y acompañar en su viaje de vida a los nuevos (<a href="https://biblia.com/bible/esv/Num.%208.26" target="_blank">Nm. 8:26</a>). Estos mentores transmitieran su juicio, sabiduría y habilidades al entender que Dios construyó un sistema de mentoría universal.</p>
<p>Actualmente, los investigadores teológicos se vuelven más conscientes de la noción de gestión del conocimiento en la mentoría. Es posible un área de investigación, examinar los fundamentos teológicos de la mentoría en un contexto grupal. Esto podría arrojar luz sobre la dinámica del flujo de conocimiento multidireccional entre múltiples parejas mentor-aprendiz, así como la red de interacciones entre los aprendices.</p>
<p>Otra área de investigación, es estudiar la intertextualidad en las Escrituras como una forma de reutilización del conocimiento para la mentoría. Esto implica investigar cómo los escritores bíblicos veterotestamentarios, que fueron mentores, se basaron en vivencias con Dios para transmitir un mensaje a sus aprendices en el contexto predominante.</p>
<p>Otra tercera área de investigación, podría ser la teología de la relación mentor-aprendiz en el proceso de creación de conocimiento. Aquí, la atención se centra en el desarrollo conjunto de nuevos conocimientos tanto por parte del mentor como del aprendiz, ya que se influyen mutuamente.</p>
<p>La mentoría entonces consiste en rendirse al proceso en lugar de controlarlo. Es decir, implica brindar el don de dar consejos y ayudar al aprendiz a convertirse en un aprendiz auto dirigido.</p>
<p>En consecuencia, la mentoría es un llamado a ministros, hombres y mujeres, espiritualmente maduros a caminar con los más jóvenes en su fe y entregarse a ellos. Si bien puede adoptar la forma de un programa estructurado, ciertamente no es necesario. Ser mentor es hacer y compartir la vida con aquellos que Dios ha puesto en su camino. Algunas de las mejores mentorías se dan en momentos sencillos frente a una taza de té o una conversación informal. Es tener a la persona que se necesita cuando se es más joven. A veces el mentor puede estar años por delante del aprendiz, otras veces puede estar sólo un paso por delante. Este es un llamado para todas las edades. Una persona más joven puede ser mentor de una persona mayor.</p>
<p>Más allá de la mentoría, el personal pastoral podría aplicar el proceso de desarrollo del modelo ilustrado a una variedad de asuntos eclesiásticos. Por ejemplo, se podría aplicar el mismo enfoque para ayudar a diseñar estrategias para misiones, llevar a cabo esfuerzos de penetración comunitaria y establecer un programa de educación cristiana. El resultado es un modelo de ministerio que no sólo está firmemente arraigado en las Escrituras, sino que también es factible y pragmático.</p>
<p>Por lo tanto, hoy la mentoría se convierte en una parte importante del ADN de la Iglesia, donde los ministros jóvenes y experimentados aprenden cómo participar en este arte. Esto sólo puede tener éxito si va acompañado de una rendición de cuentas y una evaluación razonables. La mentoría del Antiguo Testamento sigue generando influencia hoy para ser y hacer, es decir, ser mentor o aprendiz de acuerdo a las circunstancias de cada persona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Bibliografía</em></strong></p>
<p>Clinton, Robert J. <em>La formación de un líder.</em> Carol Stream, IL.: Tyndale House Publishers, Inc., 1989.</p>
<p>Dungy, Tony y Nathan Whitaker. <em>El líder mentor.</em> Carol Stream, IL.: Tyndale House Publishers, Inc., 2011.</p>
<p>Mendoza Vital, Rafael. <em>Bernabé Al Servicio de su Majestad</em>. Pachuca, MX.: Editorial RRM, 2023.</p>
<p>Mendoza Vital, Rafael. <em>Programa de maestría: Dinámica de mentoría y derarrollo de líderes.</em> Servicio de Educación Cristiana de las Asambleas de Dios en América Latina, 2023.</p>
<p>Quintero, Hernández Gustavo. <em>La mentoría en el proceso de enseñanza-aprendizaje.</em> Bogota, Colombia: Universidad del Rosario, 2016.</p>
<p>Ortiz, Felix. <em>Cada Joven necesita un mentor.</em> Dallas, TX.: Especialidades, 2017.</p>
<p>VantagePoint., Ministerio. <em>Mentoreo: Una Jornada con otros.</em> Sioux Falls, MN.: VantagePoint, 2008.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Rafael Mendoza Vital</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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