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	<title>Conozca &#187; 1982.2 &#8211; &lt;a href=&quot;PDF/1982.2.pdf&quot; target=&quot;new&quot;&gt;Descargar en PDF&lt;/a&gt;</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Motivando al alumno</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Oct 2012 22:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuántas veces lamentamos: “Juan es muy capaz de aprender pero no se aplica. No se esfuerza para aprovechar sus estudios.” Si el profesor puede motivar al alumno a aprender, ganó la mitad de la batalla docente. A veces no es fácil lograr este fin, pero no es imposible. ¿Cómo podemos incentivar al estudiante para adquirir</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1193">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuántas veces lamentamos: “Juan es muy capaz de aprender pero no se aplica. No se esfuerza para aprovechar sus estudios.” Si el profesor puede motivar al alumno a aprender, ganó la mitad de la batalla docente. A veces no es fácil lograr este fin, pero no es imposible. ¿Cómo podemos incentivar al estudiante para adquirir el conocimiento de los datos e información de la materia que enseñamos?</p>
<p>Es de suma importancia señalarle que la materia es aplicable a su vida y ministerio. Por ejemplo, Earle E. Cairns, historiador contemporáneo de la iglesia cristiana, dedica más de cuatro páginas de la introducción a su libro al tema, “El valor de la historia cristiana.” Demuestra que el entendimiento de dicha historia es la clave para comprender la actual iglesia y sus variadas ramas. Es un guía para evitar los errores del pasado. Inspira a los creyentes a repetir los logros del pasado. Sirve como una fuente abundante de lustraciones para sermones. Con la mención de tantos valores Cairns nos crea un deseo de estudiar la historia del cristianismo.</p>
<p>Pero no basta con solo indicar que la materia es útil sino que también el profesor siempre debe darle un enfoque práctico. Hace años leí un artículo que revolucionó mi ministerio docente. El autor presentó la idea de que los profesores de materias bíblicas deben incluir en sus enseñanzas ideas y materiales que se pueden adaptar para predicaciones.</p>
<p>El maestro perito en su enfoque práctico sobre la materia también estimula a sus alumnos a relacionar las verdades con los problemas que enfrentan en el ministerio. Bien sabe que es posible llenar la cabeza de mucha teoría sin ver su aplicación a la vida diaria. Pero cuando el estudiante ve que lo que estudia podrá ayudarlo en la práctica, se le despierta más interés en la materia.</p>
<p>La segunda sugerencia para motivar es emplear el principio de que el ser humano se siente incentivado cuando le agrada el proceso. El maestro, pues, se pregunta: ¿Es grata la hora de clase o es aburrida? ¿Recibe satisfacción el estudiante por haberse preparado para la clase? ¿Existe alguna manera de recluir sus nuevos conocimientos? ¿Gira la clase alrededor del profesor o del alumno?</p>
<p>El proceso de aprender es tanto expresión como comprensión. Conviene por lo tanto que el maestro le dé a los alumnos la oportunidad de participar y mostrar lo que han aprendido. El profesor debe emplear técnicas modernas que estimulan al alumno a hacer investigación, a dominar conceptos y a relacionarlos con su vida. Es bien conocida la regla de que el profesor no debe dictar a los estudiantes lo que ellos pueden encontrar por sí mismos. Si lo hace, les priva del gozo de descubrir por su propia cuenta una verdad.</p>
<p>El maestro sabio también tiene presente la verdad axiomática de que su aprobación en la clase a una contestación acertada va a incrementar la motivación. El maestro, al demostrar que aprecia a los estudiantes, logra mayor motivación a la vez que será apreciado por ellos. Es fácil de comunicar estos valores.</p>
<p>Otro principio relacionado con la motivación del estudiante es no descuidar el interés humano de la materia. La obra de Jesse Hurlbut, <span style="text-decoration: underline;">La historia de la iglesia cristiana, </span>es muy breve, pero describe vívidamente algunos de los personajes del cristianismo. ¿cuál lector de este libro podrá olvidar las palabras de Policarpo ante el gobernador romano: “Ochenta y seis años le he servido (a Jesucristo) y todo lo que me ha hecho es bien. ¿Cómo podría yo maldecirle?”</p>
<p>¿Capta nuestra enseñanza lo dramático de episodios bíblicos, la fuerza y vitalidad de las épocas? ¿Son carne y sangre los protagonistas bíblicos o meramente nombres para recordar en el día del examen? ¿Recalcamos fechas, datos fríos, bosquejos a costa del interés humano y del significado de acontecimientos? ¿Empleamos anécdotas y citas de grandes predicadores cuando enseñamos la Homilética?</p>
<p>Existe la tentación de obligar a los alumnos a estudiar antes de la clase inculcándoles miedo a frecuentes pruebas sin aviso. Tales ejercicios incentivan hasta cierto punto, pero también pueden ser contraproducentes. El alumno tiende a sentir aversión al profesor y a la materia si siempre entra en la clase con el temor de que puede ser sorprendido por una prueba. Más vale darle deberes que hacer a fin de prepararse para la clase. Tales tareas deben estimular su interés y guiarlo a reconocer lo importante de la lección.</p>
<p>Por ejemplo, sobre el relato del bautismo de Jesús, se puede preguntar: “En vista de que el bautismo de Juan fue de arrepentimiento y que Jesús no tenía pecados para confesar, ¿por qué pidió Jesús ser bautizado? (De tres razones.) Compare el bautismo de Juan con el de la iglesia cristiana.</p>
<p>Algunos libros de texto, tal como La <span style="text-decoration: underline;">brújula para el ministro evangélico </span>(“Editorial Vida), tienen excelentes ejercicios al final de cada capítulo los cuales son muy fáciles de corregir. Con otros libros es necesario que el mismo maestro prepare ejercicios y proyectos. Aunque lleva tiempo la revisión y corrección de los deberes, los resultados justifican el empeño.</p>
<p>Sobre todo, el entusiasmo del profesor y su amor por su materia motiva al alumno a aprenderla.</p>
<p>Feliz es el profesor que motiva a sus alumnos a estudiar, pero aun más bienaventurado el estudiante que cosecha los beneficios de la alta motivación</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Editor</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>El maestro ideal</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Oct 2012 22:20:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fidel A. Molina</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Fidel A. Molina &#160; Jesús, el maestro ideal, ocupó más tiempo enseñando que predicando. En los relatos de los evangelios vemos que enseñó 217 veces y predicó 146 sermones, demostrando mayor importancia en la enseñanza. Su manera de preparar a sus discípulos para el ministerio era enseñarles. La tarea no se ha terminado. Debemos</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1189">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Fidel A. Molina</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Jesús, el maestro ideal, ocupó más tiempo enseñando que predicando. En los relatos de los evangelios vemos que enseñó 217 veces y predicó 146 sermones, demostrando mayor importancia en la enseñanza. Su manera de preparar a sus discípulos para el ministerio era enseñarles.</p>
<p>La tarea no se ha terminado. Debemos continuar preparando hombres que vayan en pos de la evangelización del mundo.</p>
<p>Esa tarea ha sido encomendada a los Institutos Bíblicos y sus profesores. De ellos depende lo efectivo de esa labor. Por eso las personas encargadas y autorizadas para escoger maestros buscan hombres espirituales y dignos de enseñar.</p>
<p>Además de los requisitos espirituales el maestro ideal debe tener primero: <span style="text-decoration: underline;">buena presentación. </span>Se ha dicho: “Por las plumas se conoce el ave,” “por el traje se conoce el monje.” Así el maestro en su presentación debe distinguirse. De esa manera está enseñando con su sola presencia. La presencia del maestro tiene también un papel importante fuera del aula de clase. El alumno con orgullo dirá ante otras personas: “Ese es mi maestro.”</p>
<p>Segundo: el maestro ideal ha de ser un <span style="text-decoration: underline;">constante investigador. </span>Siempre llevará nuevos datos a la clase. Estará al día con las noticias mundiales, pendiente de cada libro nuevo que aparece; pues en cada uno se encuentra novedosos datos que sirven al maestro para ilustrar mejor su lección.</p>
<p>Acompañaba en cierta ocasión a un oficial de la obra y a un misionero en una gira que ellos acostumbraban hacer por el país. Daban cursos breves, celebraban reuniones de pastores, diáconos y obreros locales. En un lugar nos detuvieron los diáconos de cierta iglesia para presentar al oficial de la obra una petición: “Queremos cambiar de pastor” Cuando se les preguntó a los hermanos por qué razón pedían el cambio, uno de ellos contestó: “porque siempre que predica, cuenta lo mismo. El tema es diferente, pero siempre usa el mismo material.”</p>
<p>Me da la idea que este amado hermano no investigaba para tener nuevos datos que alimenten la congregación. El maestro de Instituto Bíblico debe ser un constante y permanente investigador. Sus alumnos son como esponja seca, prestos a recibir lo que se les da. Y si no se lleva nada que dar, ¡pobres alumnos! Por regla general, el maestro debe saber más que el alumno. De no ser así, que se siente el maestro y que de la clase el alumno.</p>
<p>Tercero: un maestro ideal realiza una <span style="text-decoration: underline;">preparación adecuada para la clase. </span>¿Qué del plan de curso? ¿Qué del plan de clase? Cuando el maestro domina la materia, no le es costoso preparar bien la clase. Con facilidad elabora su plan y cada día sabe lo que va a enseñar. Es un pecado no llegar preparado para cada clase.</p>
<p>Es este sentido hay muchos maestros pecadores. En el bus cuando van rumbo a la clase, hacen notas para presentar algo dentro de pocos minutos. Me di cuenta de uno que en el boleto que recibió al pagar su pasaje en el bus, preparaba lo que iba a enseñar. Para colmo, decía a los alumnos que no había tenido tiempo de estudiar la lección pero que en el camino había hecho un bosquejo. Esto lo hacía a menudo por no tener un plan de curso.</p>
<p>Un maestro preparado es un maestro ideal. Su clase será interesante. Todo alumno estará esperando su ingreso a clase porque sabe que trae algo bueno que enseñar ese maestro, que no va a leer el folleto o parte del libro de texto. Se ha preparado a conciencia, sabiendo que sus alumnos se preparan para el ministerio y que de lo que él les enseñe dependerá en parte qué clase de ministros serán.</p>
<p>Cuarto: un maestro ideal abre el apetito de los alumnos para estudiar a tal grado que harán más que lo exigido. En el aula solo se abre la puerta para que el alumno siga auto preparándose. Será alumno todos los días de su vida porque el maestro inyectó el deseo de seguir estudiando y descubrir continuamente verdades.</p>
<p>Los métodos y técnicas modernas de enseñanza conducen al alumno a aprender por sí solo. El maestro sirve de guía, de orientador. El maestro ideal logra que sus alumnos lean, recaben datos, pasen horas tras horas en la biblioteca.</p>
<p>Así el estudiante se prepara solo. Si el maestro logra inyectar en sus alumnos el deseo de seguir estudiando al salir del Instituto Bíblico, el esfuerzo que hacen el maestro y la institución será bien recompensado porque se lograran pastores “preparados para toda buena obra”.</p>
<p>Quinto: el maestro ideal está especializado en la materia que dicta. En la facultad de medicina los profesores se especializan en alguna área como enfermedades de niños, neurología, cirugía, cardiología, y así tienen la posibilidad de dar la mejor enseñanza en el área de la materia que dictan. Como han tratado a muchos pacientes en su área, reúnen una mina de información que ha de servir a los estudiantes.</p>
<p>¡Qué maravilloso sería tener maestros especializados en determinadas materias en el Instituto Bíblico! El que enseña, por ejemplo, teología, que se haya profundizado en ella. Luego que sea esa materia la que siempre dicte. Lo mismo debe suceder con la Homilética, historia de la iglesia, profecía y las demás materias. Así la enseñanza se mejoraría. Con esto no quiero decir que ese maestro no va a tener conocimiento de las demás materias. Debe tener conocimiento de todo; al contrario será semi-maestro.</p>
<p>Sexto: el maestro ideal <span style="text-decoration: underline;">practicará una vida devocional ejemplar. </span>Una madre que da pecho a su tierno, si se alimenta tiene para su niño. De igual manera el maestro tiene que alimentarse diariamente. Tendrá que dar mucha importancia a sus devociones privadas.</p>
<p>Tendrá que apartar tiempo para orar. El Señor se apartaba para orar y si él dio tanto valor a la oración, cuanto más el maestro de un Instituto Bíblico. La misión es la misma-reparar obreros.</p>
<p>El maestro ha de ser un asiduo lector de la Biblia. Debe seguir todos los métodos para leerla. En los Institutos Bíblicos de las Asambleas de Dios, se enseña lo que la Biblia dice y no lo que alguien dice de ella. Por ende el maestro debe comerse ese libro, llenar su vientre y entrañas y enseñarlo a sus alumnos. Ezequiel 3:1-4.</p>
<p>Para mejorar mi enseñanza voy a hacerme un auto examen. Si yo fuera el alumno, ¿cómo desearía que fuera mi maestro? Querría tener un maestro bien presentado, que en cada clase siempre llevara nuevos datos, que de antemano me entregara un plan de curso para saber qué es lo que voy a hacer. Querría que me abriera el apetito para seguir estudiando hasta que llegue a ser ancianito. Desearía tener un maestro que dominara la materia, que en su vida devocional estuviera sin tacha. Con un maestro así, sería el alumno más feliz de la clase.</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Fidel A. Molina</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Un factor imprescindible</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Oct 2012 22:16:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lewis McCown </dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Lewis McCown &#160; Enseñar la Palabra de Dios es la responsabilidad del creyente, pero es, además, un gran privilegio. Si consideramos que dar clases bíblicas es meramente un deber o si enseñamos una clase porque no hay quien lo haga, probablemente nos va a faltar uno de los factores más importantes de la enseñanza</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1186">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Lewis McCown</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Enseñar la Palabra de Dios es la responsabilidad del creyente, pero es, además, un gran privilegio. Si consideramos que dar clases bíblicas es meramente un deber o si enseñamos una clase porque no hay quien lo haga, probablemente nos va a faltar uno de los factores más importantes de la enseñanza ‑un entusiasmo genuino.</p>
<p>El entusiasmo del maestro no es algo que él se pone al entrar en el salón de clase, sino que es ese algo especial que resulta cuando uno busca con sinceridad la inspiración del Espíritu Santo. Es un proceso continuo que se lleva a cabo a medida que el maestro va preparándose para la clase. Va pensando y pidiendo al Señor que le dé ideas que sirvan para hacer interesante la lección a cada miembro de la clase. Busca maneras por las cuales podrá enfocar las verdades sobre las necesidades de sus estudiantes. Muchas veces el Espíritu le revelará algunas de ellas y le mostrará cómo las verdades que se estudian podrán ayudarles a suplir la necesidad.</p>
<p>Otra parte de la planeación del maestro entusiasta será la búsqueda de ilustraciones que sean prácticas y con las cuales los alumnos podrán identificarse. Así comprenderán mejor los conceptos de la lección. El maestro estará atento a la posibilidad de descubrir algún objeto para usar en una ilustración. Cosas tan simples como una piedra y una tira de cuero darán más vida a un estudio del encuentro de David y Goliat. Tal vez un recorte de un periódico que hable de un hecho pecaminoso hará ver a la clase que el pecado sigue siendo tan malo en la actualidad como era en los días de Sodoma y Gomorra. El concepto de la Trinidad se puede ilustrar enseñando un huevo y hablando de sus tres partes distintas que se unen para formarlo ‑el cascarón, la clara y la yema.</p>
<p>El entusiasmo del maestro lo llevará a considerar continuamente nuevas maneras de hacer que la Biblia tenga vida, que no parezca un libro muerto. Procurará que los alumnos vean la relación de la verdad estudiada con sus propias vidas. Les preguntará cuáles implicaciones descubren, con qué van a tener que enfrentarse si desean seriamente vivir de acuerdo con la verdad.</p>
<p>El maestro entusiasta estará lleno de vida. Empleará ideas innovadoras que motivan a los alumnos asistir a la clase con fidelidad. Nadie se dormirá en su clase. Les abrirá el apetito de conocer mejor la Palabra de Dios. Les inspirará a establecer una relación más íntima con Dios.</p>
<p>El maestro sin entusiasmo es un desastre. ¡Yo por mi parte quiero que me sobre el entusiasmo:</p>
<p>Los alumnos, cualquiera que sea su edad, se dan cuenta si el maestro tiene de veras entusiasmo. ¿Cuántos maestros entusiastas conoce usted?</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Lewis McCown </span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>La tierra habitada desde el diluvio</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Oct 2012 22:13:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.2]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Cuál es el país moderno en que se encuentran los siguientes sitios mencionados en la Biblia: los montes de Ararat, Tarso, Troas, Éfeso, Sardis, Laodicea, Colosas, Filadelfia, Éfeso, Derbe, Iconio, Listra, Antioquía (donde por primera vez los creyentes en Cristo fueron llamados cristianos)? En los días de Pablo se llamaba Asia. Hoy se llama Turquía.</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1184">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuál es el país moderno en que se encuentran los siguientes sitios mencionados en la Biblia: los montes de Ararat, Tarso, Troas, Éfeso, Sardis, Laodicea, Colosas, Filadelfia, Éfeso, Derbe, Iconio, Listra, Antioquía (donde por primera vez los creyentes en Cristo fueron llamados cristianos)? En los días de Pablo se llamaba Asia. Hoy se llama Turquía.</p>
<p>Las playas de este país están bañadas con aguas de tres mares: al norte el Mar Negro, al oeste el Mar Egeo, al sur el mar Mediterráneo. Tiene territorio en dos continentes: Europa y Asia. Limita con seis países: Grecia, Bulgaria, Rusia, Irán, Irak y Siria. Su posición geográfica le da actualmente una importancia incalculable entre las naciones del mundo. Con una población de más de 45 millones de los cuales el 40% son analfabetos, tiene un promedio de 58,4 habitantes por kilómetro cuadrado.</p>
<p>En la historia, Turquía figura como una gran potencia. El Imperio Otomano alcanzó su apogeo en el Siglo XVI. Actualmente, sin embargo, es una nación subdesarrollada con enormes problemas económicos. Una dictadura militar gobierna por ahora. Ancara, la capital, tiene un millón de habitantes. La ciudad más grande es Estambul, antiguamente conocida por Constantinopla.</p>
<p>Evangelizado con entusiasmo y gran éxito por la iglesia primitiva, este país hoy se hace sumamente reacio a la Palabra de Dios. Se sabe que el número total de turcos nacionales que públicamente declaran ser seguidores de Cristo no llega ni a 500. El 99% de los habitantes practican la rama Sunni (ortodoxo) del Islam. El nombre de esta religión significa “salvación”, pero que lejos está de la salvación en Cristo. Últimamente se ha notado un avivamiento del Islam en Turquía.</p>
<p>Se persigue, a veces con violencia, a los que hacen profesión de fe en Cristo. Algunos creyentes han caído en la cárcel por la posesión de tratados evangélicos. Aunque la constitución proclama la separación de la religión del estado, en la práctica no hay libertad de culto. El pueblo en su mayoría no quiere tener que ver nada con el evangelio. Las autoridades locales en muchos casos no ofrecen garantías a los pocos creyentes. El que se convierte al evangelio sabe que será violentamente rechazado por su familia. Menos mujeres que hombres se hallan entre los muy contados creyentes.</p>
<p>En el año 1831 tres misioneros protestantes viajaron a Turquía con el fin de establecer una obra permanente, pero no pudieron ganar a casi ningún turco. Solamente algunos grupos minoritarios mostraron interés en la Biblia. Hoy día algunos evangélicos de otros países residen en Turquía con el fin de compartir las buenas nuevas con el pueblo. La mayoría de ellos consiguen empleo para sostenerse y para no llamar tanta atención a su presencia en el país. Tienen que tener una abundancia de paciencia para esperar oportunidades de hablar de Cristo a personas con quienes logran trabar una amistad. Ven tan pocos resultados que fácilmente pueden desanimarse. Mucho necesitan el respaldo en oración del pueblo de Dios.</p>
<p>Posiblemente el método de evangelizar que ha alcanzado más hogares con la verdad es la oferta de estudios bíblicos por correspondencia. Una persona los puede cursar en manera muy particular sin que nadie se dé cuenta. Otro medio para evangelizar es a través de emisoras evangélicas situadas en el extranjero que dirigen programas en turco a la población. ¿Cómo necesitan de nuestra oración?</p>
<p>¿Quiénes permitirán que el Espíritu Santo les ponga una carga de intercesión por Turquía? Orando sin cesar, podremos ver levantarse iglesias en todo el territorio que Pablo evangelizó hace 19 siglos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Editor</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Perspectiva</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Oct 2012 22:09:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>M. David Grams</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por M. David Grams &#160; La plaga de Diótefres sigue atacando la iglesia. El amado Juan dijo: “Diótefres&#8230;al cual le gusta tener el primer lugar&#8230;”. 3 Juan 9. En contraste vemos al Nazareno con una toalla sobre el brazo, lavando los pies de sus colaboradores. Cuán lejos hemos vagado de la exhortación y el ejemplo</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1177">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por M. David Grams</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La plaga de Diótefres sigue atacando la iglesia. El amado Juan dijo: “Diótefres&#8230;al cual le gusta tener el primer lugar&#8230;”. 3 Juan 9. En contraste vemos al Nazareno con una toalla sobre el brazo, lavando los pies de sus colaboradores.</p>
<p>Cuán lejos hemos vagado de la exhortación y el ejemplo de nuestro Señor, quien dijo: “Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas&#8230;más no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve”. (Lucas 22: 25-26) .</p>
<p>“Aprended de mí”, dijo el Maestro, “que soy manso y humilde de corazón”. (Mateo 11:29). Y también dijo, “El que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir”. (Marcos 10: 44-45)</p>
<p>El Liderazgo cristiano debe ser un liderazgo de servicio, no de señorío. Según la Real Academia Española, <span style="text-decoration: underline;">enseñorearse </span>quiere decir: “Hacerse señor y dueño de una cosa. Dominarla.” Dios nos ha llamado al ministerio de la administración, en la iglesia local, en el Instituto Bíblico, en el distrito y en la obra nacional. Debemos estar muy conscientes del hecho de que en la obra del Señor estamos lejos del terreno secular donde reina la autocracia, la coerción y la explotación en el manejo de la gente.</p>
<p>Un estudio etimológico de la palabra <span style="text-decoration: underline;">administrar </span>nos revela que proviene del Latín “ad” y “ministrare”, denotando <span style="text-decoration: underline;">a </span>y <span style="text-decoration: underline;">servir.</span> Un administrador es el que sirve a los demás, y en calidad de servidor se convierte en la persona clave en una organización.</p>
<p>¿Cuál es el liderazgo según el Nuevo Testamento? Además de las palabras conocidas de Jesús que ya hemos citado, tenemos las enseñanzas del que consideramos “el hombre fuerte” de las epístolas.</p>
<p>El apóstol Pablo. Nos presenta dos verdades principales:</p>
<p>Hay que <span style="text-decoration: underline;">dirigir con ternura. </span>El gran forjador de líderes para la iglesia en el primer siglo escribió estas líneas&#8230; “nunca usamos de palabras lisonjeras, ni encubrimos avaricia&#8230; ni buscamos gloria de los hombres; antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.” (1 Tesalonicenses 2:5-7). La expresión nodriza que cuida con ternura es la misma que se usa en el griego original cuando se trata de un maestro, paciente en la educación de sus alumnos. Pablo agrega otra palabra en 2 Timoteo 2:24-25, “Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido, que con mansedumbre corrija&#8230;”</p>
<p>Hay que dirigir también con ejemplo. Sobre esto San Pablo dice, “Os acordáis hermanos, de nuestro trabajo y fatiga&#8230; de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes.” (1 Tesalonicenses 2:9-10). Aun Pedro agrega al tema “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza&#8230;no teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” (1 Pedro 5:2-3).</p>
<p>¿Dirigimos con ternura? ¿Dejamos el ejemplo del trato manso y bondadoso en nuestra administración? El que lo hace provee una motivación poderosa para el crecimiento personal en el ministerio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">M. David Grams</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Editorial</title>
		<link>https://conozca.org/?p=1175</link>
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		<pubDate>Wed, 03 Oct 2012 22:08:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.2]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Quieres saber lo que cree una persona? No se lo preguntes. Más bien, fíjate en lo que hace, porque lo que creemos de veras es lo que practicamos, no lo que decimos. El niño muy pronto se da cuenta de que es así. Cuando su mamá le dice que lo va a castigar si persiste</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1175">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Quieres saber lo que cree una persona? No se lo preguntes. Más bien, fíjate en lo que hace, porque lo que creemos de veras es lo que practicamos, no lo que decimos.</p>
<p>El niño muy pronto se da cuenta de que es así. Cuando su mamá le dice que lo va a castigar si persiste en tirar basura al patio del vecino “porque eso es malo”, el niño la vuelve a tirar para ver si su madre habla de convicción verdadera o si son meras palabras. Y como no lo castiga ya sabe que ella no cree que sea malo tirar basura al patio del vecino. Él se fija más en los hechos de la autora de sus días que en sus palabras.</p>
<p>Sucede lo mismo con los estudiantes. Se fijan más en lo que hacemos que en lo que hablamos. Todos decimos muchas veces que creemos que la oración vale mucho. Pero, ¿qué tanto de eso creemos de veras? El que da buenas conferencias sobre la oración y nunca halla ni diez minutos en el día para orar no va a convencer a los que estudian en su clase que está convencido de la importancia de la oración.</p>
<p>¿Tendrá importancia la oración en la preparación de un profesor para una clase? Contestemos la pregunta con un informe del tiempo que pasamos en oración mientras preparábamos la última clase que dimos.</p>
<p>Claro que la medida del tiempo pasado en la oración no es un reflejo fiel de la calidad de la oración. Uno puede pasar dos horas repitiendo palabras que no brotan del alma. A veces nuestra oración no establece verdadera comunicación con el Padre porque la mente se llena de cachivaches. Pero por lo menos la medición del tiempo indica, aunque pobremente, un intento de seguir las exhortaciones del gran Maestro sobre la necesidad de orar sin desmayar.</p>
<p>Si la oración vale mucho, debemos apartar un lugar exclusivo para llevarla a cabo. El término bíblico sería “Santificar” un lugar. ¿En el plantel del Instituto Bíblico se ha santificado un sitio donde en cualquier momento uno puede dirigirse para derramar su alma ante Jehová? Durante la celebración de la convención nacional, ¿se designa un lugar exclusivamente para los delegados y ministros pasar un tiempo en oración? En el templo ¿se mantiene una pieza donde los creyentes pueden orar a la hora que sea?</p>
<p>Se han visto casos cuando el local o el plantel queda estrecho para todas las demandas de espacio y por lo tanto se decide ocupar el cuarto de oración como bodega o como dormitorio. Si así se hace, ya sabemos que la decisión se hizo a base de menos importancia dada a la oración. Con lo que hicimos estábamos diciendo que es bueno orar siempre y cuando no hay obstáculos. Pero si algo estorba, se debe dejar de orar. ¿Será la verdadera doctrina de nuestros adentros?</p>
<p>El convencido de la importancia de la oración programará un día de oración periódicamente en las actividades. Designará cultos enteros para la oración. Animará a todos a hacer acto de presencia. Les recordará que la asistencia a la hora de oración o al culto de oración puede servir hasta cierto punto como el termómetro de la espiritualidad del grupo.</p>
<p>Pero no es cuestión solamente del tiempo y del lugar, sino que también tiene importancia lo que se le pide a Dios en oración. ¿Qué tan espiritual será la persona o la congregación que pasa todo el tiempo orando por sí misma, por los suyos, por la solución de sus propios problemas? ¿No huele eso a egoísmo? Que Dios nos ayuda a levantar los ojos para ver los campos del mundo, los que quedan tan lejos de nuestro país. Que podamos recordar las multitudes que andan sin pastor, que vagan en una ignorancia desesperante.</p>
<p>Con el deseo de informar a los lectores de tierras y pueblos lejanos por las cuales debemos orar, CONOZCA incluye en cada número un artículo sobre un país. En este número se presenta la increíble necesidad del país donde hubo un gran avivamiento en el Siglo Primero pero que en la actualidad no arde la llama del evangelio sino en muy pocos corazones. Quiera Dios que todos tomemos la carga por este pueblo y que ganemos grandes batallas orando por él.</p>
<p>¿Cómo sabemos que Cristo creía en la importancia de la oración? Enseñaba y exhortaba a sus alumnos a orar, pero más que eso, demostraba que lo creía porque lo hacía con una fidelidad asombrosa.</p>
<p>Temo preguntarlo, pero tengo que hacerlo. ¿Qué creerán los estudiantes en el salón mío de la importancia que doy en mi fuero interno en cuanto a la oración?</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Editor</span>
				<p></p>
				<br/>
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		<title>Frutos de un plan de curso</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Oct 2012 22:06:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jeremías Bolaños</dc:creator>
				<category><![CDATA[1982.2]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Jeremías Bolaños A. &#160; Después de leer varias veces el Plan Básico del Programa de Educación Cristiana, me hallaba en la ocasión de enseñarlo como materia al sexto curso en el Instituto Bíblico “Betel” de las Asambleas de Dios de El Salvador. Enfrentaba el inconveniente de no tener un ejemplar del libro para cada</p><p class="more-link"><a href="https://conozca.org/?p=1173">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Jeremías Bolaños A.</p>
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<p>Después de leer varias veces el <span style="text-decoration: underline;">Plan Básico del Programa de Educación Cristiana, </span>me hallaba en la ocasión de enseñarlo como materia al sexto curso en el Instituto Bíblico “Betel” de las Asambleas de Dios de El Salvador. Enfrentaba el inconveniente de no tener un ejemplar del libro para cada alumno. Eran treinta y dos pastores los que integraban la clase. ¿Cómo se iba a enseñar el <span style="text-decoration: underline;">Plan Básico </span>sin el libro de texto para cada uno? El chispazo llegó justo a tiempo. Tendría que elaborar un plan de curso bastante detallado. Pero, ¡y el tiempo! Había que sentarse por muchas horas y no contaba con ese tiempo. Se arregló el problema con la presentación de otro. Me accidenté y tuve que estar internado en un hospital de San Salvador. Así pude dedicar todas las mañanas a la elaboración del plan de curso.</p>
<p>Las treinta y dos horas que pasamos juntos los estudiantes y yo fueron bien interesantes. Estaba bien definido que hacer para cada sesión. Los frutos no se han hecho esperar. A continuación indico cuatro proyectos que por iniciativa propia llevaron a cabo los estudiantes que quedaron inspirados por el estudio de la materia:</p>
<p>1. Reunieron los estudiantes fondos para donar un lote de libros a la Biblioteca del Instituto.</p>
<p>2. Elaboraron planes de curso para enseñar el Curso Bíblico Elemental a sus iglesias. Fuimos a San Martín, un pueblo a dieciséis kilómetros al oriente de San Salvador, el 25 de octubre de 1981 a hacer entrega de diplomas a los que se graduaron del CBE. Otros pastores lo están enseñando a sus iglesias.</p>
<p>3. Fueron motivados a iniciar programas de capacitación a los obreros locales, diáconos y líderes. Carlos Arévalo, un pastor en el occidente de San Salvador, organizó un Seminario de Capacitación Pastoral. Extendió su servicio a los pastores de todo el distrito y aun a ministros de otras denominaciones.</p>
<p>4. Orlando Flores, co-pastor del Centro Evangelístico de las Asambleas de Dios de San Salvador, fue motivado a iniciar un anexo del Instituto Bíblico “Betel” en dicha iglesia. Ya se sirvió el primer año con una asistencia de treinta y dos alumnos.</p>
<p>Los frutos del plan de curso son visibles. Cuánto me alegro haber pasado el trabajo para elaborarlo. Si no lo hubiera hecho, ¿cómo hubiera salido la materia?</p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Jeremías Bolaños</span>
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