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Amos y la justicia social

27/12/2012Por Orlando Herrera Pinzón
Por Orlando Herrera Pinzón Superintendente Nacional de las Asambleas de Dios de Guatemala    

De gran relevancia y valor en su país y en su época fue el mensaje del profeta Amós.   Durante el reinado de Jeroboam II, se produjo en Israel un crecimiento fantástico de la riqueza.   La nación alcanzó una tremenda prosperidad, y sin embargo esta no fue igualitaria,  pues la opresión y la pobreza contrastaban con la abundancia y esplendor con que vivían la clase rica y los gobernantes, los cuales menospreciaban y explotaban a los pobres.

El mensaje de Amos en ningún momento se desvió de la esfera religiosa para penetrar en el campo de lo meramente secular.  Amós veía a la vida como algo que está controlado por un Dios de justicia, y a la dimensión de la ética del hombre con sus semejantes como el termómetro que mide la relación interior del hombre con su Dios.   La comprensión que el profeta tenía de la justicia social dependía directamente de su entendimiento del carácter santo y justiciero de Dios.

 

Las injusticias que Amos denunció  en su época.

Aunque Amós comienza enfocando a los seis enemigos tradicionales de Israel,  realmente eso fue solamente su forma de llegar a su tarea principal, condenar a la nación de Israel  por la barbarie civilizacional que estaba devorando el alma misma del pueblo.

 

1.                  Denunció un sistema judicial corrupto. ( 2:6-12., 5:12)  Los jueces aceptaban soborno, y declaraban  culpable al “justo” o sea al inocente, y vendían al desventurado (esclavo) como si fuera un animal despreciable.

 

2.                  Denunció a una clase rica que menospreciaba y explotaba a los pobres. 2:6,7, 3:10, 4: 1, 5:11)  Era una clase que se gozaba de ver rodar en la miseria al pobre,  y que ponía grandes obstáculos en el camino de los humildes y desvalidos para torcer cualquier intento de levantarse de su paupérrima situación.

 

3.                  Denunció a especuladores del trigo y del pan, que hundían en la miseria a los mas necesitados. 8: 4-6.   Eran personas a quienes no les importaba en los mas mínimo el hambre, y la necesidad de obtener las cosas mas básicas para el sustento del hombre.  Como aves de rapiña, observaban su víctima y planeaban el ataque certero, a fin de arrancar toda posibilidad de que el miserable pudiera levantarse.

 

4.                  Denunció así mismo la corrupción religiosa.  Aunque se observaba una vida religiosa  de gran actividad, la religión no se conservaba pura.  Los santuarios eran usados para otras formas de culto.   El liderazgo religiosa se había corrompido,  la pudrición social los había alcanzado,   5: 1-12, 18-24.

A través de los siglos el mensaje del profeta Amós ha generado un fuerte impacto en el pueblo de Dios, y de lo más profundo de su corazón, como una voz que sale como espada aguda para penetrar hasta lo mas interno del alma y del espíritu del hombre él dice: “CORRA EL JUICIO COMO LAS AGUAS, Y LA JUSTICIA COMO IMPETUOSO ARROYO”  (5:24)  Toda manifestación de religiosidad, toda actitud de reverencia, toda ofrenda para Dios, es nulo, es vano, es hipócrita, si no va acompañado de JUSTICIA Y JUICIO.  (5:12,15, 21-24))

Dice Jack Hayford : Amós subraya que la rectitud y la justicia son esenciales a una sociedad sana.  La religión es algo más que la observancia de determinadas festividades y la celebración de asambleas sagradas; la verdadera religión demanda una vida recta.  La manera como los seres humanos tratan a los demás, revela cómo es su relación con Dios.  Jesús dijo que el más grande de los mandamientos era amar a Dios.  El segundo, amar al prójimo como a nosotros mismos.  Este es el mensaje de Amós, y el que hoy en día necesitamos.” . [1]

 

 

El mensaje de Amós para nuestros días.

Vivimos en una época difícil, nuestras sociedades se han vuelto materialistas,  el modernismo ha transformado naciones enteras, y la era de descubrimientos científicos está en su mas alta actividad.  Sin embargo, los derechos inalienables del ser humano están por lo suelos.   La prosperidad material conduce con mucha facilidad a la corrupción moral y religiosa.

La mayoría de cartas magnas de las naciones promulgan que los seres humanos están bajo la protección de un estado que les debe proveer los elementos básicos para su supervivencia y desarrollo, y les garantiza el derecho a la vida, la vivienda, la seguridad, el alimento, la educación, la salud y la justicia.   Pero estos derechos han sido violados  por sistemas corruptos ineptos y despóticos de nuestra sociedad actual.

En América Latina mueren miles de niños y ancianos por violencia, desnutrición, y pobreza extrema.   Muchas de las condiciones que prevalecían en Israel durante el tiempo de Amós, son evidentes en las sociedades actuales.   Existen excesivos impuestos, apropiación de tierras, hay crueldad e indiferencia hacia los mas pobres.  La justicia se ha corrompido, muchos jueces se venden, forman alianzas con los poderosos de la tierra  para mantener sometido a un pueblo pobre e ignorante de sus derechos a un sistema de esclavitud moderna.

Dios es el creador de las personas, y olvidar o pisotear al pobre y necesitado, es prácticamente olvidar lo que Dios ama,  los sentimientos que la iglesia debe sentir hoy en día por los mas necesitados, debe traducirse en una actuación de compasión, para detener la injusticia y ayudar a los que padecen necesidad.

 

La concepción del tratamiento de la sociedad y el mensaje de Amos.

Hegel concibe a la sociedad civil como: “Un sistema de conexión universal por el cual la subsistencia y el bienestar del individuo y su existencia jurídica, entrelazada con la subsistencia, y el bienestar y el derecho de todos, se cimenta sobre ellos y solo en esa dependencia son reales y seguros,  por lo consiguiente el derecho social, se mantendría seguro de abusos, y violación del sistema cuales quiera que fueran los abusos.” [2]

Para la concepción moderna entonces, debe existir una realidad ética, en la cual el ser hombre debe guardar los derechos humanos de sus semejantes, y el estado debe protegerlos.   Pero mucho antes que la sociedad moderna concibiera los derechos universales del hombre, Dios expresó en su palabra que él odiaba el hecho de la violación de los derechos de los mas necesitados. “ 6Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos. 7Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre. 8Sobre las ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar; y el vino de los multados beben en la casa de sus dioses.” (Amós. 2: 6-8)

CONCLUSIONES:

1.      Amós lanza su mensaje con franqueza, sin ningún asomo de temor, y al denunciar el pecado choca con los falsos líderes de sus días, tanto religiosos como políticos.  Dios espera de nosotros, también que con mucha valentía y poder denunciemos a través de la palabra de Dios, lo que Dios aborrece, y lo que él espera de su pueblo y de nuestras autoridades, aunque nuestro mensaje quizás sea rechazado.  Sin embargo debemos levantarnos contra el pecado.

2.      El pueblo de Dios y especialmente los líderes religiosos, se habían unido para destruir al pobre y menesteroso, y eso destruía el corazón de Dios, a tal grado que el anuncio de sus juicios fueron severos.   El liderazgo de Latinoamérica, debe comprender que estamos en los tiempos que necesitamos ser justos, misericordiosos, y ayudar al  necesitado.   Que la iglesia entienda que necesitamos “ser”, (Predicar el mensaje de Salvación) pero también debemos unir el “hacer”, (la obra social que debe proyectarse a los necesitados y hambrientos).

3.      Que la Iglesia de Latinoamérica,  se levante,  no con armas materiales,  sino con EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO,  para suplir las necesidades espirituales y materiales  de los sedientos y hambrientos, seamos justos, todo lo que tenemos se lo debemos a Dios,  nada tiene significado sin él. “No es con ejército, ni con fuerza, sino  con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.”  (Zac.  4.6)

NOTAS

1.         Hayford, Jack, Editor General. La Biblia Plenitud.  Nashville:Editorial Caribe. 1994.

2.         Hegel, GWF. Líneas fundamentales de la filosofía del derecho.  (Buenos Aires: Editorial Claridad, 1939)  pag. 179.