Aportes de la educación profesional a los profesores de los institutos bíblicos
Por Nicolás Marcón
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Generalmente los términos ministerio y profesión suelen viajar por carriles separados, y bajo algunas percepciones, contrarios. Concebir el ministerio como una profesión suele entenderse casi como una calumnia porque se piensa que una profesión mecaniza el desarrollo de cualquier tipo de vocación, en nuestro vocabulario sería “llamado”.
Sin embargo, si repasamos las características propias de una profesión tal vez se arribe a una conclusión diferente.
En primer lugar cualquier profesión debe tener una formación específica cuya validez esté reconocida a través de un título habilitante. Cuando trasladamos dicha idea al ministerio, también se espera que los ministros hayan pasado por un tiempo de educación formal en cuanto a lo bíblico, a lo teológica y lo ministerial. Pese a que en la mayoría de nuestros países de América Latina la formación ministerial carece de un reconocimiento oficial, una vez que un candidato recibe su credencial de ministro queda acreditado como tal aún delante de requerimientos o demandas oficiales y de gobierno.
En segundo lugar una profesión responde a determinadas reglas que delimitan el desempeño eficaz de una profesión; un código ético, lo que se denomina también deontología profesional; es decir, la formación ética del profesional como persona que utiliza su formación en función del bien.
En tercer caso, el desarrollo de una profesión se relaciona con la prestación de un servicio social, y nadie más interesado en prestar un servicio social a su comunidad y su contexto que un ministro del evangelio.
Como último punto referido a la profesión se dirá que ejerce una profesión recibe a cambio una retribución económica por su servicio prestado,i lo que incluye el sustento económico (en la mayoría de los casos parcial) de quienes ejercen un ministerio a Dios y a su iglesia, y sabemos que tal aspecto cuenta con respaldo bíblico (Ga.6:6, 1 Ti.5:18).
Por lo tanto, seguir pensando que el ministerio no es una profesión dista mucho de lo que implica tanto el significado como el desarrollo de lo que se reconoce como profesión.
En el caso específico de este artículo se pretende reconocer los aportes educación profesional en los profesores de Institutos Bíblicos; pero antes se compartirá los resultados de una encuesta realizada a 300 profesores de Institutos Bíblicos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú y Uruguay.
En cuanto a los años de ministerio el 55% de los encuestados tiene ente 1 y 10 años de ministerio como profesor de Institutos, el 21% entre los 11 y los 20 años, y el 24% restante para quienes llevan desde 21 años a más de 30 en la docencia cristiana. Lo que se observa aquí es un claro cambio generacional entre los que han comenzado y los que llevan más de 20 años de ministerio en la educación cristiana.
El 85% de los encuestados pertenece a las Asambleas de Dios mientras que el resto pertenece a otras denominaciones hermanas.
De los 300 encuestados 178, es decir el 60% posee un título profesional (que no necesariamente sea de formación docente), en tanto el 40% restante no. Dichas cifras son muy gráficas al considerar el aporte de una profesión a nuestras clases en los Institutos. De los que respondieron tener formación profesional, casi la mitad de ellos (49,8%) posee un título de formación docente.
En el punto que se pregunta cómo se considera la formación profesional docente en el ministerio de la enseñanza se obtuvieron 215 respuestas repartidas de la siguiente forma:
El 78% la reconoce como necesaria, 19% imprescindible y el 3% restante innecesaria; lo que nos lleva a observar que el 97% de 215 profesores afirma que la formación profesional docente es importante.
Para quienes poseen título de formación profesional docente, sostienen en un 94% que dicha formación incide, ayuda o influye en el desarrollo de sus clases en los Institutos Bíblicos.
En el caso de quienes no poseen formación profesional docente, el 59% estima que eso no es una limitación en su ministerio de enseñanza. Para el 41% restante, fue la pregunta siguiente acerca de cuáles pueden ser las limitaciones que reconoce en su ejercicio docente; en tal caso hubo 127 respuestas repartidas (en este caso se podía elegir más de una posibilidad) en las opciones de: 41% en estrategias didácticas, 19% en la actualización de contenidos, 12% en la conducción de grupos y un 7% en el uso de la bibliografía; el porcentaje restante eligió la opción otros.
Para el total de los encuestados se preguntó si ha procurado equiparse o mejorar en su desempeño como profesor de Institutos, a lo que el 95%, un equivalente a 295 participantes dijo que sí a través de las siguientes opciones (de las cuales podía elegirse más de una): 23% en ISUM, 12% en la Facultad de Teología, 19% en las Cumbres Educativas, 30% en Cursos de Capacitación o Formación, el porcentaje restante eligió otros.ii
La encuesta realizada entre los 300 profesores de Institutos Bíblicos nos arroja las siguientes apreciaciones:
- Un alto porcentaje de los docentes reconoce la importancia de la formación profesional docente, tanto necesaria como imprescindible.
- La mitad de quienes no poseen formación docente profesional reconocen limitaciones a la hora de enseñar.
- Dichas limitaciones se relacionan con estrategias didácticas en primer lugar y actualización de contenidos en segundo lugar.
- Casi todos los encuestados han procurado continuar su proceso de formación docente, en tal caso, un poco más de la mitad de ellos en las instancias que ofrece el Servicio de Educación Cristiana (ISUM, Facultad de Teología y Cumbres Educativas). Tal vez el desafío sería aumentar dicho porcentaje.
Vistos los resultados y el análisis de la encuesta respondida veamos qué puede aportar de la formación profesional docente a los profesores de Institutos Bíblicos.
- Estrategias didácticas: bajo esta denominación se hace referencia a las acciones planificadas por el docente para llevar adelante el proceso de enseñanza y aprendizaje en su clase y así cumplir con sus objetivos. Las estrategias didácticas están integradas por los métodos y técnicas de enseñanza, por los recursos audio visuales, los auxiliares para lecciones objetivas y la manera de trabajar con el grupo de los alumnos.
- Secuenciación de contenidos: en el universo de la educación ya se ha demostrado con creces que los alumnos aprenden más y mejor si el “objeto cognoscible” se les presenta de forma ordenada en términos lógicos (cuando el conocimiento responde a un determinado criterio), psicológicos (cuando el conocimiento responde a un determinado criterio según la edad y la forma de pensar del alumno) y significativos (cuando el conocimiento se relaciona con el alumno y se hace aplicable a su vida y a su contexto). Por lo tanto, establecer un “encadenamiento” de los temas a trabajar en cada clase demanda del docente un esfuerzo de planificación que responda a un trayecto secuenciado, seguido, y ordenado tanto en los contenidos como en las estrategias didácticas.
- Actualización de contenidos: Este punto suele ser difícil de aceptar para quienes, en los Institutos Bíblicos, enseñan sobre todo materias bíblicas ¿Qué de nuevo puede enseñarse que no esté en las Escrituras? A decir verdad mucho, ya que cada vez se cuenta con mayores descubrimientos aportados por las ciencias auxiliares como la Arqueología, la Historia, la Lingüística, entre otras, que iluminan más la comprensión de la Biblia. Asi que, si aún en los aspectos bíblicos es necesario la actualización de contenidos, cuento más en lo que respecta a lo ministerial y teológico frente a un mundo que cambia y demanda nuevas razones de fe.
- Conducción de grupos: uno de los asuntos que se suele ignorar en un aula de clases tiene que ver con que el conjunto de los alumnos se constituye en un “grupo” y desde su conformación comienza a interactuar como tal a partir de características propias e irrepetibles; pese a que se pueden establecer formas generales de comportamiento entre un grupo y otro.
- Teorías del aprendizaje: “Una teoría del aprendizaje es un constructo que explica y predice como aprende el ser humano, sintetizando el conocimiento elaborado por diferentes autores”.iii Cada teoría desde su perspectiva contribuyen al conocimiento y proporcionan argumentos explicativos a partir de distintos enfoques, y aspectos.
“Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido” (1 Ti.4:6).
i Zulema Paredes de Meaños, Hacia la profesionalización docente, Buenos Aires: El Ateneo, 1997.
ii Entrevista realizada entre el 6 y 13 de agosto del 2020 a través de google forms.
iiiStockholm Challenge Award, Teorias del aprendizaje, nuevo enfoque, 2003.
