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Árame, tú, Señor

7/9/2012Por Lesbia Olivares García

Por Lesbia Olivares G.

“Y vosotros sois labranza de Dios”

—San Pablo

Árame Tú, Señor, con la Palabra

Súrcame el corazón con ese arado,

y deja que la reja y la cuchilla

corten lo que no sea de tu agrado.

Árame Tú, Señor. Y mientras aras

hazme entender, qué esperas de mi prado

nueva recolección, que en abundancia

comparta sus graneros atestados.

Saca dulzura, suavidad, fragancia,

del gesto adusto, del carácter agrio;

las expresiones fuertes que lastiman...

las palabras de estoque, las de enfado

Las piedras del mirar indiferente

que impiden el crecer de tu amor santo,

y el rencor, que por duro e inclemente,

a que ahonde la raíz, se opone tanto...

para que en tierra floja se convierta

el corazón, herido o magullado...

y en campo blanco, para la cosecha

del fruto de tu Espíritu sagrado