Cómo enseñar hermenéutica
1/2/2013•Por Gabriel Góngora
Por Gabriel Góngora
Hermeneuti, ¿qué?, preguntó un estudiante de instituto bíblico cuando escuchó por vez primera la palabra hermenéutica. Así empieza todo un proceso de enseñanza-aprendizaje de una de las ramas de la teología exegética que puede durar toda una vida.
El término hermenéutica es un sustantivo que deriva de la palabra griega “hermeneutiké” que significa “interpretar”. La definición tradicional de la hermenéutica nos declara que es “la ciencia y arte de la interpretación bíblica”. Es la ciencia que provee los principios o métodos para la correcta interpretación del significado de un pasaje individual de un autor bíblico. Toda persona que pretenda enseñar hermenéutica debe saber que la empresa hermenéutica tiene tres niveles de aplicación. El primer nivel tiene que ver con el significado original del texto, es decir, la exégesis. La pregunta clave es ¿Qué significa este pasaje bíblico?. Luego, se pasa al segundo nivel que es el personal, devocional o de aplicación. La pregunta ahora es ¿Qué significa este pasaje para mí? Finalmente, está el nivel sermónico a través del cual se pretende enseñar el significado de un pasaje a otros. La cuestión fundamental es ¿Cómo compartir con otros lo que este pasaje particular significa para mí? La definición tradicional de la palabra hermenéutica contiene dos de los tres elementos clave que pueden servir de base para saber cómo enseñar esta materia. I. La hermenéutica es una ciencia. Como ciencia, la hermenéutica provee una serie de leyes o reglas de interpretación clasificadas de manera lógica y ordenada. El que enseña esta materia deberá hacer lo siguiente.- Informarse lo más que sea posible de las leyes de interpretación. Para lograr esto el profesor de esta ciencia debe contar con una buena dotación de libros de texto sobre este tema a fin de conocer, aprender y aplicar estas leyes. Existen leyes generales y especiales de interpretación de acuerdo a las divisiones de la hermenéutica. Hay reglas de interpretación que abarcan aspectos como análisis del trasfondo cultural, de contexto, pasajes paralelos, semántica, género literario, entre otras.
- Enriquecerse continuamente de las nuevas fuentes de información sobre el tema. Lamentablemente, la mayoría de los libros de texto sobre hermenéutica son traducciones hechas del inglés. Por mucho tiempo se dependió de unos cuantos libros para el estudio de tan importante materia. Aunque hoy en día existe una considerable cantidad de textos en el idioma de Cervantes, todavía no son del todo suficientes. Para demostrar la enorme diferencia sobre la riqueza de materiales en el idioma anglosajón en comparación al español, basta con consultar la sección bibliográfica de un buen libro de texto en este idioma y se notará la diferencia abismal entre ambos. (Véase la bibliografía del libro The Hermeneutical Spiral por Grant R. Osborne que ocupa 44 páginas para las posibles fuentes de consulta). El profesor que pueda leer estas obras en su idioma original, dará un gigantesco paso hacia el perfeccionamiento de su cátedra.
- Presente la materia con imaginación y creatividad. La variedad en las técnicas y métodos de enseñanza es de suma importancia en el aprendizaje de esta materia. Cada clase deberá planearse con inventiva pensando siempre en cómo facilitar al estudiante la adquisición tanto de la teoría como de la práctica de los principios de interpretación. ¿Qué puede hacer el profesor de esta materia para que cada clase sea toda una obra de arte? Presentamos algunas pinceladas.
- Escriba las reglas de interpretación en tiras de papel y exhíbalas en la pared del aula de clase.
- Fomente la competencia (no rivalidad) entre los alumnos. El estudio de las figuras retóricas se presta para este ejercicio.
- Forme equipos para los trabajos de exégesis y que cada equipo comparta sus resultados en clase.
- Haga que los alumnos expongan algunos temas que considere conveniente.
- Use el factor sorpresa para evaluar el progreso en el aprendizaje.
- Dramatice la manera en que hoy día se malinterpretan y mal aplican los pasajes escriturales. Por ejemplo, el sentido popular de una persona santa en contraste con lo que dice la Biblia.
- Invite a otro colega para dictar una clase de acuerdo a su especialidad. Puede ser un historiador o un experto en lenguas bíblicas.
- Tenga momentos de devoción con los alumnos al descubrir las verdades escriturales.
- Consulte junto con sus alumnos las fuentes bibliográficas.
- Comparta anécdotas e ilustraciones sin caer en el sarcasmo, sobre los errores garrafales de interpretación de textos bíblicos. Por ejemplo, alguien enseñó que es malo cortarle la cola al perro porque la Biblia dice que lo que Dios juntó no lo separe el hombre.
- Use recursos auxiliares, ya sea gráficas, diagramas, bosquejos, para aclarar los conceptos hermenéuticos.
- Sea hábil en la aplicación de las “leyes” hermenéuticas a los pasajes o libros seleccionados. Memorizar para repetir como cotorros o sólo aprender por aprender las reglas de interpretación no es suficiente para una correcta interpretación de la Biblia. Es necesario practicar intensamente y con destreza cada regla.
- Pídale al Señor que ilumine los ojos de su entendimiento (1 Cor 2:9-16; Ef 1:15-17; Sal 119:18).
- Aplique a su propia vida las verdades escriturales descubiertas al estudiar y enseñar hermenéutica.
- Comparta con sus alumnos no sólo sus descubrimientos doctrinales sino también sus experiencias personales con Dios en el proceso enseñanza-aprendizaje de esta materia. Se valorará más la materia por lo que vive el que la enseña.
