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Perspectiva: El modelo del ministerio de Jesús frente los desafíos para la iglesia en el siglo 21

8/6/2016Por Rodney Boyd

Por Rodney Boyd  

“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.  Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos.  Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt.9:35-38).

El pastor Tommy Barnett fue elegido como pastor de la Primera Iglesia de las Asambleas de Dios de Phoenix, Arizona en el año 1979.  Trabajando con su equipo de liderazgo, escogieron el lema “La iglesia con corazón”.  Hoy dicha iglesia tiene más de 10.000 miembros.  Sin embargo, la mayor parte del ministerio de la iglesia ocurre más allá de las paredes del templo, a través de 275 ministerios distintos.  Para activar la membresía, a cada miembro se le anima a buscar una necesidad y atenderla. Creo que el pastor Tommy Barnett y su congregación reflejan la esencia del ministerio de Jesús.  Tal vez, no haya mejor ejemplo del modelo del ministerio de Jesús que el pasaje de Mateo 9:35-38. 

La fórmula es sencilla: Estar con la gente, ministrarles, tener compasión por ellos, y rogar al Señor de la Mies que envíe obreros a todo lugar para hacer lo mismo. El tema de esta edición de CONOZCA es: Los desafíos de la iglesia en el siglo 21.  El enfoque de este artículo es cómo aplicar el modelo del ministerio de Jesús frente los desafíos de a la iglesia en el siglo 21.  En otras palabras, como los desafíos del siglo 21 le impactan a la ejecución del modelo del ministerio de Jesús.  

Estar con la gente

El primer paso del modelo del ministerio de Jesús es simplemente estar con la gente, que significa estar presente con ellos.  Él declaró, “Edificaré mi iglesia”, y Él ha cultivado en el corazón de su iglesia la necesidad de plantar iglesias en todo lugar.  Entendemos que la forma en que el Señor edificará su iglesia universal será a través de establecer cantidades numerosas de iglesias locales.  Cada poblado necesita una iglesia. 

La plantación de nuevas iglesias ha sido una prioridad desde el principio de las Asambleas de Dios y de todo esfuerzo misionero.  Parece que estamos volviendo a este enfoque. El desafío mayor actual que involucra el concepto de estar con la gente son los efectos de la migración de áreas rurales a centros urbanos.  Este fenómeno ha redefinido muchas normas culturales en los poblados.  Por ejemplo, las barriadas de casas con puertas abiertas y encuentros frecuentes con vecinos amistosos se han sido reemplazadas por torres de departamentos con puertas cerradas y pocos encuentros.  Esta migración a las ciudades significa que será necesario plantar más iglesias en los centros urbanos, y todas no pueden ser iguales.  La iglesia local tendrá que adaptarse al nuevo ministerio urbano, ayudando a los hermanos a aprender cómo conectarse y estar presente con la gente.  

Ministrar a la gente

Es una cosa estar físicamente presente con la gente, es otra cosa tener el compromiso y tomar los pasos para ministrarles a ellos.  A través de conocer a su gente y extenderles su mano, la iglesia descubrirá sus particularidades y necesidades.  Mas allá de la puerta principal del templo, uno se encontrará con un complejo de necesidades, personas heridas y almas perdidas.  En nuestro pasaje, Mateo caracterizó el ministerio de Jesús hacia el pueblo como enseñanza, predicación y sanación.  ¿No será vigente el mismo patrón para la iglesia?  Por el hecho de conocer al pueblo, podemos predicar las buenas nuevas y enseñar el mejor camino.  Además, los miembros de la iglesia, fluyendo bajo la unción del Espíritu Santo, sirven como nexo, conectando a cualquier persona que tiene cualquier necesidad (toda enfermedad y toda dolencia) con nuestro Dios Viviente. Hay dos desafíos mayores actuales que impactan al concepto de ministrar al pueblo.  El primero es exactamente el aislamiento antes descrito.  

Hoy en día es muy posible que una iglesia local de un determinado pueblo no tenga presencia con aquel pueblo en las junglas de concreto que son los centros urbanos.  La iglesia debe “intencionar” (hacer intencionalmente, proactivamente, a propósito) su presencia en y con el pueblo.  La iglesia tiene que buscar proactivamente como relacionarse con sus vecinos. Otro factor que impacta al compromiso de ministrar al pueblo es dedicar tiempo individual para ministerio personal.  Hoy la vida es muy compleja, con muchas demandas y una agenda muy saturada.  Por ejemplo, en los grandes centros urbanos, los viajes diarios desde las afueras el centro y el regreso pueden tomar hasta dos o tres horas.  Resulta que las horas libres son menos.  La iglesia local debe estar consciente de esas demandas y mantener un programa equilibrado de cultos, reuniones y actividades.  A la vez, el liderazgo tiene que concientizar a los miembros de la tarea imprescindible de relacionarse con sus vecinos y de estar disponible para ministrarles en cualquier momento.  

Tener compasión de ellos

Como resultado de estar con la gente, de observar su dolor y angustia, y de extender su mano para ministrarles, Mateo dice simplemente que Jesús tuvo compasión de ellos.  Un autor describe lo que vio Jesús y su reacción compasiva: “La compasión de Jesucristo fue una conmoción interior, un quebranto. La gente sola y necesitada, devastada por el desconsuelo, fue el objeto de la compasión del Maestro.” [i] La expresión tener compasión conlleva el significado “el retorcerse de los intestinos” [ii]. Jesús sanaba las enfermedades y los problemas físicos de personas.  Pero Mateo implica que su ministerio iba más allá, ministrando a personas “desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”.  Aquí podemos captar el corazón pastoral de Jesús.  Para un pueblo que no tenía pastor, Él estaba ahí para amar, cuidar y atender cualquier necesidad de ellos, como un pastor que protege y provee para sus ovejas. El mayor desafío actual que afecta al concepto de tener compasión es cultivar el corazón compasivo en los hermanos

El Señor Jesús nos había advertido en Mateo 24, con una alarmante descripción de lo que iba a pasar en el futuro.  ¡Solo que ya ha llegado el futuro!  En 2 Timoteo 3, Pablo le da a Timoteo una lista larga de maldades con la advertencia, “…en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (v.1).  Si el pecado de nuestros vecinos es cada día aún más feo, ¿cómo podemos guardarnos de desarrollar un espíritu juzgador y en su lugar cultivar un corazón compasivo?  Mateo Henry dice, “Las almas de los más viles del mundo son tan preciosas para Cristo, y deben serlo para nosotros.”[iii] Me llama mucha atención el orden del modelo del ministerio de Jesús.  La forma humana de ver la secuencia sería tener compasión y luego ministrar.  Como seres humanos, queremos sentirlo antes de hacerlo.  Sin embargo, la secuencia comienza con el compromiso y la acción de ministrar. 

La ministración es seguida por la compasión, no al revés.  Quizás esta es la clave de como rechazar el juicio como primera reacción y tener compasión en su lugar.  Un estudio de 2ª Corintio 1:3-7 debe de ser obligatorio para orientar a los hermanos en la tarea de tener compasión.  En este párrafo la palabra “consolación” aparece diez veces un una forma u otra.  El punto de Pablo está muy claro:  Dios nos ha consolado de toda tribulación para prepararnos para consolar a otros en cualquier tribulación.  Con el compromiso de rechazar juicio y tener compasión, y acordándonos de la consolación que hemos recibido de Dios, y así… ¡ya estamos listos para ministrar a la gente!  

Rogar al Señor de la Mies que envíe obreros a todo lugar para hacer lo mismo

El cuarto elemento de la fórmula del modelo del ministerio de Jesús sirve bien como conclusión.  Jesús les dijo, “La mies es mucha, más los obreros pocos.  Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt 9:37-38).  Como líderes y educadores, la primera acción es orar.  Cuando hay mucha necesidad, oremos.  Cuando no hay obreros suficientes, oremos.  Para activar el modelo del ministerio de Jesús y revitalizar la iglesia, oremos.    


Notas Bibliográficas

[i] Carro, D., Poe, J. T., Zorzoli, R. O., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (1993–). Comentario bı́blico mundo hispano Mateo (1. ed., p. 144). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.

[ii] IBID.

[iii] Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo (p. 721). Miami: Editorial Unilit.