Enyugados
19/9/2012•Por Floyd Woodworth W.
Al tomar la sabrosa sopa de tortilla en el restaurante "El Mesón" de la ciudad de Oaxaca, México, me fijé en un yugo labrado de madera gruesa colgado en la pared.
‑Recuerdos de antaño‑ comentó mi colega profesor del ISUM.
‑Sí‑ contesté‑. También nos recuerda una gran lección del Señor.
Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11:28-30. Cristo se valió de un instrumento de la vida campestre para hacernos comprender nuestra relación con él y la labor que juntamente con él desempeñamos. Esta ilustración señala que:- El yugo es instrumento de trabajo. Al yugo se atan las cuerdas del arado. Así los animales pueden tirar el instrumento que romperá la tierra y abrirá surcos. Sin el yugo, los bueyes son inútiles. Más bien estarán simplemente paseando por los campos mientras rumian.
- El yugo es para dos. El buey no trabaja solo. Tampoco nosotros. Ni Cristo trabaja solo para levantar su Iglesia en este mundo. Al decir "llevad mi yugo sobre vosotros", nos invita a compartir el yugo con Él.
- El yugo exige aprendizaje. "Aprended de mí" dice el que entiende perfectamente el trabajo que se tiene que hacer. Nos da el secreto para este trabajo cuando dice: "soy manso y humilde de corazón." El que acepta el yugo del Señor primero tiene que doblar la cerviz en humildad, obediencia y sumisión. El que sigue con su orgullo y altivez de espíritu difícilmente podrá trabajar en armonía con el Señor. Y nada aprenderá porque permanecerá con el yugo por poco tiempo.
- El yugo del Señor es fácil. ¿Cómo puede la carga del yugo ser fácil? La sorprendente declaración está en contraste absoluto con la actitud de los fariseos y escribas que forma el contexto de este pasaje. De ellos Cristo dijo: “Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres.” Así son las religiones llenas de reglas de los hombres. Y así es el yugo de trabajo si sólo lo recibimos de los hombres.
