La amenaza mortal a la educación teológica: las fábricas de títulos académicos falsos
26/7/2020•Por Max Rivera
Por Max Rivera
Las fábricas de diplomas académicos son organizaciones que emiten títulos con apariencia de validez. Sin embargo, carecen de toda la formalidad, el rigor y los requisitos académicos exigidos para obtener un diploma de una casa superior de estudios. Son “universidades” fraudulentas que venden diplomas en los niveles de bachillerato, licenciatura, maestría, doctorado y certificados de estudios (historial académico), en lugar de brindar una auténtica formación y experiencia educacional sistemática. Estas organizaciones proveen diplomas a cualquier persona que logra pagar por el título o los gastos de “colegiatura”. Breve historia Allen Ezell, un agente especial del FBI jubilado, actualmente consultor para la Asociación Americana de Admisión y Registro de Universidades, menciona una interesante historia acerca del origen de la falsificación de documentos académicos. Ezell relata que hubo un tiempo, en la historia larga de la Universidad de Sorbonne, fundada en 1257 en Paris, cuando esta poseía la mejor biblioteca en toda Europa, y los únicos que podían ingresar a la biblioteca, eran quienes poseían un doctorado. En consecuencia a aquella regla, estudiantes y particulares ingleses comenzaron a fabricar títulos de doctorado falsos, supuestamente de las universidades de Oxford o Cambridge, para así poder ser admitidos en la biblioteca de Sorbonne, la cual era mucho mejor que las bibliotecas inglesas. De acuerdo a Ezell, este hecho marcó el comienzo de la falsificación de diplomas de universidades y de otras instituciones de estudio. En la actualidad las fábricas de diplomas continúan en operación. Hoy operan con mayor facilidad gracias al Internet. Diseñan redes más ingeniosas con el propósito de parecer legales y atractivas. Además, son astutos con mecanismos de operación a fin de evadir la ley. En mayo de 2015, el diario New York Times publicó un artículo sobre Axact. Era una organización que operaba desde Karachi, Pakistan que se dedicaba a la venta de software y que al mismo tiempo funcionaba como una institución sombrilla que agrupaba a una gran cantidad de universidades falsas por todo el mundo. Uno de los atractivos era presentar la más diversa oferta de carreras universitarias. Grande fue la sorpresa en el Medio Oriente, a enterarse que Axact llegó a vender diplomas a empleados de compañías aéreas, así como títulos de carreras relacionadas con la profesión médica a empleados de hospitales de la región. Incluso se mencionó a una enfermera en Abu Dhabi, Emiratos Arabes Unidos, que gastó USD 60,000, para obtener un título de medicina, con el propósito de asegurar un ascenso en el hospital. Por supuesto, todos estos títulos, supuestamente otorgados a profesionales altamente calificados, eran falsos. Una de las estrategias utilizadas para atraer estudiantes era promover estos títulos rápidos y fáciles por medio del Internet. Contaban historias del éxito obtenido al graduarse de esa universidad. Inclusive creaban falsas representaciones de experiencia profesional. De esta forma Axact ganó millones y millones de dólares. La cantidad de historias relacionadas con estas fábricas de diplomas no se puede contar. Sin embargo, mencionaré una más, que está relacionada con los peligros que un diploma o un título falso pudiera ocasionar, hasta con pérdidas de vidas. Ezell cuenta la historia de Gerald Morton Shirtcliff, un señor que se hizo pasar por ingeniero civil con todas las credenciales académicas y que obtuvo un contrato para construir un edificio de siete pisos en la ciudad de Christchurch, Nueva Zelanda. En el año 2011 hubo un fuerte terremoto en la ciudad y el el edificio construido por Shirtcliff se derrumbó y murieron ciento quince personas. Eventualmente fue enjuiciado. No obstante, la muerte de las víctimas pudo ser evitado. La venta de diplomas en la educación teológica Hace algunos años, en el 2006 para ser exacto, tuve la oportunidad de escribir un artículo para la Facultad de Teología relacionado a este mismo tema de las fábricas de diplomas. En esos días había comenzado la proliferación enorme de universidades y seminarios supuestamente evangélicos. Ofrecían licenciaturas, maestrías y programas de doctorado en plazos increíblemente cortos y con requisitos de experiencia ministerial como sustitutos a los rigurosos requisitos académicos propios de un programa de licenciatura, maestría o doctorado. Fue lamentable que, en esos días, un ministro amado (que ahora está con el Señor) de nuestra amada América Latina, fue convencido y optó por recibir un grado de Ph.D. (Doctor en Filosofía) con una de esas universidades fantasmas o fábricas de diplomas. Por otra parte, he observado que en los últimos años ha disminuido la cantidad de ofertas de las fábricas de diplomas en la educación teológica. Pero, no cabe duda que estas fábricas de diplomas siguen operando de forma sofisticada, engañando a muchos como lo han hecho en el pasado. Por tanto, es importante mantenerse vigilantes, con un olfato fino y una observación aguda, a los diversos ofrecimientos de las fábricas de diplomas. Hay resistir a la tentación de las maniobras que podrían confundir y explotar la buena fe de nuestros ministros como de la membresía de nuestras iglesias en general. Una mejor forma de evitar el engaño es consultar con varias personas que trabajan o están inmersos en las casas de estudios. No acepte la primera oferta ya que existe un interés económico en su mayoría. El grado de Ph.D. (Doctor en Filosofía, que se aplica a cualquier carrera) es el título más elevado en cualquier disciplina académica y no es fácil de obtenerlo por las exigencias que implica el programa de estudios. La inversión de tiempo que requiere es enorme, como también los precios a pagar. En consecuencia, es necesario estar alerta cuando uno escuche el ofrecimiento con la siguiente consigna: Obtenga su Doctorado en Consejería Cristiana con Especialización en Tratamiento para Adicciones. Cumpla con los requisitos de escribir una disertación que contenga 60 páginas cómo mínimo y por lo menos 20 fuentes bibliográficas. Además, este programa requiere completar ocho materias (la descripción en Internet no especifica si solamente hay que completar la lectura o si hay que asistir a clases en línea), sin necesidad de viajar para cumplir con seminarios presenciales. Las materias requieren la lectura de un libro y luego escribir un resumen de diez a veinte páginas sobre ese libro de texto. En realidad, lo anterior citado es una barbaridad. Todo esto debería despertar curiosidad y la sospecha de que tal universidad no está ofreciendo un título genuino. Para obtener un verdadero grado de Ph.D. los requisitos son mucho más exigentes, no son tan fáciles de completar el programa ni pagarlas. En cambio, las fábricas de diplomas ofrecen todo bien barato. Ofrecen títulos de alto nivel por solamente USD $2,595; y hay planes de pago mensual sin ningún tipo de interés. Lo cierto es que, al momento los programas auténticos de Ph.D. cuestan entre USD $30,000 a $45.000 en EE.UU. En América Latina y Europa están entre USD $10,000 a $20,000. Lo que se puede observar de estas ofertas de títulos es que no son ofertas, si no ventas de títulos falsos. Son estafas. Hacen creer a personas sinceras que, ya han encontrado el camino fácil hacia un título avanzado válido. Sin embargo, existen otras personas que no son tan sinceras y concientes que estos programas son falsos, igual deciden adscribirse para poder ostentar sus nombres con el título de doctor o Ph.D. En el artículo acerca de los Fábrica de diplomas de 2006, sugerí posibles consecuencias y acciones a tomar (añadido un par de criterios) por razon de los títulos adquiridos de las fábricas de diplomas. Estas son:- Muchos institutos bíblicos y muchos de los programas de educación cristiana en general podrían tener maestros en su plantel con una ética cristiana cuestionable.
- Los estándares de formación teológica de los instructores sufrirían deficiencias por no haber completado un riguroso régimen académico y los estudiantes serían engañados.
- Se carecería de una formación teológica sólida.
- Se crearía una conciencia cauterizada, la cual ya no respondería entre lo que es correcto o pecaminoso.
- Se profanaría el ministerio que nos fue encargado por el Señor y eso tiene consecuencias eternas graves.
