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¡Necesito un hombre!

15/2/2014Por Alice de Morales

Por Alice de Morales

“¡Necesito un hombre!” dice Dios, y el eco

cunde por los cielos, la tierra y el mar.

Hombre que levante vallado en mi nombre,

que en la brecha abierta venga a trabajar.

¡Necesito un hombre que, dejando el mundo,

las viejas costumbres y el inmundo hablar,

consagre su vida, sus bienes, su tiempo,

a buscar perdidos, almas a salvar!

Necesito un hombre que invierta su ciencia

en la gran empresa de la salvación:

que no se contagie con la indiferencia

del virus latente del odio y rencor.

Necesito un hombre que invierta paciencia

con la fe sencilla de un buen sembrador.

Necesito un hombre que use clemencia,

que todos sus actos rubrique el amor.

Necesito un hombre que lea la Biblia,

que no se conforme con viejo laurel,

que reciba a diario la fresca semilla

para echar al surco abierto sobre él.

Necesito un hombre que sinceramente

procure el avance de mi reino aquí;

que se desentienda de los intereses

que merman la fuerza dedicada a mí.

Necesito un hombre que hable conmigo,

que busque mi rostro cada día al andar,

un hombre al que pueda yo llamarle: “Amigo”;

que tome mi mano para caminar.

¡Necesito un hombre de toda confianza

al que cada día pueda revelar

los planes que tengo para la esperanza

de juntar al pueblo que vine a salvar!