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Si te atreves

19/9/2012Por Juan Efraín Mena M.

Por Juan E. Mena M.

‑Señor, quiero ser pastor si lo permites;

no quiero yo la vida sin servirte,

no quiero existir inútilmente.

Mientras clamaba,

en mi anhelo infinito de llamarte

un deslave de emociones brotó en mi pecho.

El deseo inexplicable de ofrendar mi vida

era el sueño que le daba razón a mi existencia.

Y él me respondió:

‑Si te atreves a servir de tal manera

que después de sembrar tu semilla con amor

no pretendas reclamar como tuyo ningún fruto;

si al sonreír, aún pensando en tus problemas

puedes seguirlo haciendo por ser un escogido.

Si logras llorar tan escondido

que tú mismo no escuchas tus lamentos;

si al pastorear un rebaño necesitas un pastor

pero te encuentras atado al cuidado de una grey,

si al meditar en tu trabajo, decides que es glorioso

y pensando en lo grandioso, puedes calmar

el hambre de tu hijo, siéntete feliz.

Porque pastor es éste: el que sonríe y llora

el que ríe para llorar y llora de alegría,

el que consuela y sufre,

el que se cansa y sigue,

aquel que lucha por todos, pero nunca por sí mismo