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	<title>Conozca &#187; Gabriela Giovine de Fretes</title>
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		<title>El cristiano y las filosofías alimentarias</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jan 2021 02:03:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriela Giovine de Fretes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Gabriela Giovine de Frettes &#160; . ¡Mamá! ¿Qué comemos hoy? Pregunta frecuente en los labios de los niños y temida por la mayoría de las madres. Es que resolver el tema de la cocina es agotador. Y el punto no necesariamente es cocinar, sino qué cocinar. Algo nutritivo, que les guste, que reúna las</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=4851">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><span style="font-size: small;">Por Gabriela Giovine de Frettes</span></span></span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">¡Mamá! ¿Qué comemos hoy? Pregunta frecuente en los labios de los niños y temida por la mayoría de las madres. Es que resolver el tema de la cocina es agotador. Y el punto no necesariamente es cocinar, sino qué cocinar. Algo nutritivo, que les guste, que reúna las 3 “B”, como decía mi madre: bueno, bonito y barato. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">La cuestión aumenta exponencialmente la complejidad cuando alguno de los comensales abraza una filosofía alimentaria. Vegetarianos, ovolactovegetarianos, veganos, crudiveganos, ortorexicos, consumidores de alimentos orgánicos… Filosofías que determinan qué se pone en cada plato de una misma mesa y que hoy son sumamente frecuentes. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">La pregunta que me gustaría responder mediante estas líneas es: ¿Un cristiano puede vivir bajo la cosmovisión y las reglas de alguno de estos movimientos? ¿Existe alguna apoyatura bíblica para decir que se debe comer de algún modo u otro? Pues comencemos por definir cada una de las filosofías mencionadas para luego sumergirnos en las Escrituras y descubrir en ellas qué regulaciones existen para establecer la alimentación de un cristiano.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>Veganos y vegetarianos</strong> </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Muchos piensan que es lo mismo y juzgando a simple vista, pareciera ser que tienen razón. Ninguno de los dos consume alimentos provenientes del mundo animal. Sin embargo, la diferencia entre ambos se encuentra en la razón de la abstinencia. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Los vegetarianos sólo comen vegetales debido a que consideran que las proteínas de origen animal son nocivas para el cuerpo humano. Un argumento que suelen usar es que el ser humano es el único individuo que sigue consumiendo leche en la vida adulta. Esta realidad les hace pensar que la leche es un alimento innecesario luego de la etapa de lactancia. En cuanto a la carne, no sólo la ven innecesaria, sino también nociva para el cuerpo humano. Le atribuyen al consumo de carne la existencia del cáncer. Pese a esto, los vegetarianos (y algunos veganos también) consumen suplentos alimentarios para suplirlos elementos que no pueden obtener consumiendo sólo vegetales.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Los veganos, en cambio, renuncian al consumo de carne por una razón mucho más profunda. Ellos consideran que el animal es un ser sufriente igual que el ser humano. Dicho de una manera casi simplista, el hombre y los animales son iguales y quitarles la vida, aunque sea por razones de supervivencia equivale a un homicidio.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">En ambos casos existen posiciones más o menos radicales como los ovolactovegetarianos que no consumen carne pero sí huevos y láctos, o los crudiveganos solo comen vegetales crudos y frutas que por sí mismas hayan caído del árbol.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>Ortorexicos</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Más que una filosofía, se la considera una patología alimentaria y suele colocársela en la misma bolsa que la anorexia y la bulimia. Podemos verla así, o no, según el grado de compulsión que provoque en el individuo. Dejando los grados de obsesión de lado, este tipo de comensales fijan su atención en la calidad de los alimentos que consumen. Se resisten al consumo de grasas nocivas, las harinas blancas y los azúcares refenidos; nada de latas, aceites hidrogenados y mucho menos colorantes, saborizantes y conservantes.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Una realidad innegable, es que la Iglesia como parte integrante de este mundo es permeable a los valores, principios y modas de la sociedad en las que se inserta. Prueba de ello, son las problemáticas que el apóstol Pablo aborda en cada una de sus epístolas. Conocer una Filipos egocéntrica, una Corinto desordenada y llena de problemas morales, una Éfeso necesitada de recursos para enfrentar luchas demoníacas serían suficiente muestra de que la conversión no nos inmuniza contra los problemas particulares del ámbito en el que nos movemos. Los problemas de nuestras iglesias locales hoy, son los problemas de nuestra sociedad de hoy, algunas veces atenuados… Otras veces exactamente iguales. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Y ya que estamos con la cuestión bíblica, está de más decir que necesitamos sostener nuestras argumentaciones mediante la Palabra de Dios. Aquí no cuenta tu opinión ni la mía. Cuenta la opinión de Dios. Lamentablemente, estoy notando con dolor cuántos de nuestros errores y decisiones personales tratamos de sostener con pasajes bíblicos mal interpretados intentando mediante ellos, no sólo justificar nuestra conducta, sino también forzar a otros a vivir de este o aquel modo. Y aquí el punto no es preguntarnos si un cristiano puede ser vegetariano sino asumir que estemos obligados a serlo. Bien, aquí vamos a un chapuzón en las Sagradas Escrituras.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>¿El plan original de Dios era que fuéramos vegetarianos porque así lo ordenó en Edén?</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Este es un argumento altamente especulativo ya que no existe dentro el pacto edénico ninguna prohibición en cuanto al consumo de carne. No es correcto asumir que lo que dice Génesis 2:16-17 es una restricción alimentaria. Pensarlo de este es descontextualizar el mensaje divino. De ser así, la primera pareja también estaba impedida de consumir el producto del huerto que Adán labraba, ya que la orden era literalmente: “De todo árbol de huerto…” dejando fuera de mención las legumbres y las hortalizas. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Entonces cuál es la razón por la que Dios habla de comer el fruto de los árboles. El punto es que en este grupo alimentario se encontraba el árbol del cual no podían comer, el de la ciencia del bien y del mal. Dicho de otro modo, se menciona los árboles porque entre ellos se encuentra aquel que representaría la muerte del hombre.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Existes otras evidencias que apuntan a pensar que no existían restricciones alimentarias antediluvianas o, que al menos, el hombre no tenía una alimentación cien por ciento vegetariana. Una de estas evidencias es la comprensión del concepto de muerte. Sabemos que mientras ellos no cometieron pecado estuvieron a salvo de morir. Dicho en criollo, estaban en condiciones de vivir eternamente aún en forma física. Frente a esto debemos preguntarnos de qué serviría castigar a alguien usando un concepto desconocido para él. Si el castigo por comer era la muerte, entonces la muerte debía ser algo “normal” en su entorno. Claro, no la muerte humana. Supongo que estará pensado que tal vez sí es posible que lo animales murieran en forma natural y Adán y Eva estuvieran acostumbrados a ver morir animales. Sin embargo, al imponerse la muerte como castigo hablamos de una muerte impuesta por medios externos. Estamos de acuerdo que, hasta aquí, no podemos hablar en forma explícita de consumo de carne. ¡Se lo concedo! Pero déjeme avanzar una generación.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Y conoció Adán a su mujer y ella le dio dos hijos: Caín y Abel. Es aceptable pensar que ambos se dedicaran al oficio de su padre: hortelano… Pero Abel tomó otro camino y se dedicó a criar ovejas. ¿Puedo preguntar para qué cree usted que Abel criaba ovejas? Si fuera para comer, no parece en el texto que Dios planteara alguna objeción a esta actividad pues dice claramente que “… miró con agrado a Abel y la ofrenda suya.” (Génesis 4:4)</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;"><strong>¿Luego del diluvio Dios habilita el consumo de carne?</strong></span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Volvemos a tener que pensar en este pasaje en forma teológica antes que alimentaria. Volvemos a la necesidad de explicar que no estamos en ámbito de la habilitación sino de la restricción. Así como en el Edén no se está prohibiendo lo omitido ni habilitando lo mencionado, sino prohibiendo lo explícitamente dicho, en el pacto con Noé se menciona el consumo de carne para introducir el concepto de sacralidad de la sangre. De este modo se comienza a separar este elemento como fundamental de las próximas etapas revelacionales. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">En Edén, del universo de los árboles todo se puede consumir menos lo explícitamente prohibido. Para Noé, del universo animal todo se puede comer, pero la sangre es y será de Dios. Más adelante, la Ley estipulará qué animales no podrían comerse y eso es harina de otro costal. Tal vez un día de estos lo podamos charlar. Pero debemos concluir que, a toda discusión sobre los alimentos, tanto Jesús como el apóstol Pablo pusieron un sello definitivo al decir que nada de lo que entra en el hombre lo contamina (Mateo 15:8) y que finalmente todo esto queda librado a una cuestión de conciencia (1 de Corintios 8; 10)</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Entonces ¿podemos ser vegetarianos? Sí, siempre y cuando no se pretenda darle sustento bíblico a la decisión y mucho menos se pretenda imponer a otros esta conducta alimentaria como la ley de Dios. ¿Y la ortorexia? Bueno es indudable que hoy en día es muy difícil comer de manera saludable y no está nada mal tratar de cuidar nuestro cuerpo, este es templo del Espíritu Santo y es nuestro deber ser responsables con aquello que Dios nos ha otorgado como préstamo. Sin embargo, esto va más allá de huir de consumo de enlatados y grasas transgénicas. Incluimos en esto no sólo la alimentación sino también el abandono del sedentarismo, el tiempo de sueño suficiente y el descanso adecuado, cosas que el pueblo cristiano tiene muy poco en cuenta. Ahora la gran pregunta ¿podemos ser cristianos y veganos? ¡Ah! Esto merece un párrafo propio y necesitamos volver al Edén un minuto más.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Cuando Dios creo al varón declaró acerca de él: “No es bueno que el hombre esté solo” y para solucionar el conflicto, Dios le dio a Adán los animales. Esto no debe ser tomado como un intento fallido por parte de Dios. Él nunca se equivoca. Esto fue ensayo y error para Adán para que llegara a la conclusión de que entre los animales no habría alguien que esté a su altura. Entonces Dios hizo para el varón alguien que estuviera a su altura, alguien capaz de estar frente a él. Dios hizo a otro ser humano, la mujer, y con esta creación el concepto de humanidad quedó completo. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Junto con esta última creación personal el Señor redefinió la relación del ser humano con el resto de la creación. Ya sabía Adán que no eran sus iguales, ahora Dios lo coloca como señor, juez, gobernante. Y así con el avance del pecado el hombre se volvió un tirano, un opresor. Y como luego de siglos y siglos de nuestro mal gobierno nos dimos cuenta que nuestro accionar nos ha perjudicado hemos tomado el otro extremo de la posición acuñando frases como: “cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”. La filosofía vegana atenta directamente contra el rol que Dios nos ha otorgado subvaluando aquello que fue hecho a la imagen de Dios y alterando el orden de la creación. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Por eso, come lo que quieras o no lo comas, cuida de tu cuerpo y de todo aquello sobre lo cual tu Creador te ha puesto para gobernar, pero por sobre todas las cosas recuerda que hay algo en ti que te hace diferente y superior a todo otro ser creado. Tú tienes el aliento de Dios en tu alma. </span></p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Gabriela Giovine de Fretes</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>El Milenio Post–Apocalíptico</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Aug 2020 01:00:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriela Giovine de Fretes</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por Gabriela Giovine de Fretes . ¿Ha oído alguna vez hablar de las neurociencias? Pues, este vocablo que ha cobrado cada vez más relevancia en nuestro medio, define un conjunto de disciplinas científicas que se dedican al estudio del sistema nervioso con el fin de entender las bases biológicas de los procesos cognitivos y de</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=4708">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="left">Por Gabriela Giovine de Fretes</p>
<p align="left"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>¿Ha oído alguna vez hablar de las neurociencias? Pues, este vocablo que ha cobrado cada vez más relevancia en nuestro medio, define un conjunto de disciplinas científicas que se dedican al estudio del sistema nervioso con el fin de entender las bases biológicas de los procesos cognitivos y de la conducta. Esto nos abrió las puertas a un mundo tan fascinante como innovador. Uno de los aspectos más reveladores de este nuevo universo consiste en determinar cuánto de la naturaleza humana viene ya impreso en nuestra esencia. Mucho de lo que se creía impuesto por la sociedad y la cultura hoy se sabe que está profundamente inscripto en el ser mismo del hombre. Cantamos, hablamos, caminamos y hasta adoramos porque fuimos diseñados para eso.</p>
<p>Sirva esto como excusa para introducirnos en el tema que nos ocupa, ya que algunos argumentan que, del mismo modo en que las capacidades que poseemos están entretejidas en nuestra naturaleza, nuestros anhelos y metas de perfección provienen de una fuente prediseñada con el ser mismo de la raza humana. ¿Cómo imaginar y desear algo que nunca hemos visto o experimentado? ¿Cómo anhelar lo que nunca ha existido? ¡Pues Dios nos sembró esos anhelos! Como dice el Rey Salomón en Eclesiastés 3:11 “Aunque creó todas las cosas hermosas, Él puso eternidad en nuestros deseos.” (paráfrasis libre) Justamente esto ocurre con el Milenio: resulta imposible imaginarlo y desearlo por nuestra propia cuenta.</p>
<p>Aunque Dios lo reveó, el entendimiento humano no lo asimila. Sin duda alguna que nace en el corazón de Dios, se inserta en su plan, se revela en Su Palabra y se sembra en nuestro corazón. Ocupémonos, pues de las disquisiciones teológicas que nos permiten encausar nuestros anhelos en un marco absolutamente bíblico.</p>
<p><strong>I. NUESTRA ATENCIÓN NO DEBERÍA ESTAR CENTRADA EN LAS CARACTERÍSTICAS DE ESTE PERÍODO SINO EN LA FUENTE DE DÓNDE PROVIENEN.</strong></p>
<p>Cristo, la razón de ser de todo, por quien y para quién fue constituido el Universo (He. 1:2; Jn. 1:3; Col. 1:15-16), es la razón de ser del Milenio. Si sacamos a la persona de Cristo de la ecuación, carece de sentido continuar con el tema. Apocalipsis es un libro profundamente cristocéntirico y no tener en cuenta este principio implica subvaluar cualquier análisis escatológico. Todo anhelo de perfección y bienestar que podamos tener, nace y muere en nuestra relación con Él.</p>
<p>El Milenio es el clímax de la escatología, el punto cúlmine de toda la profecía, el momento de la plena manifestación del Mesías glorioso, el cumplimento de todas las expectativas de la Iglesia, su esposa, y de Israel, su pueblo. Dios prometió a David un descendiente que se sentaría en su trono para siempre (2 de Samuel 7:12-13). Obviamente parte de esta promesa se cumple en Salomón, pero muchos datos no encajan: <em>“… cuando duermas con tus padres…</em>”, Salomón fue nombrado rey con David en vida. “<em>… edificaré para siempre el trono de su reino</em>.” tal vez esta segunda cita podría ser considerada un modismo de eternidad en consideración al hecho de que el reinado de Salomón fue largo y lleno de paz, pero… un día terminó.</p>
<p>El pueblo de Israel sabía acerca de esta profecía y esperó ver su cumplimiento pleno en la primera venida de Cristo. Claro, habiendo sufrido la abominación desoladora provocada por Antíoco Epífanes y bajo la posterior dominación romana, era bastante aceptable que sus expectativas mesiánicas fueran muy altas. Jesús hizo lo suficiente para que ellos creyeran que había llegado el momento. Sin embargo, Él fue muy claro cuando frente a Pilato reconoció su esencia, pero negó el tiempo: el Hijo en las nubes vendría con gran poder y gloria (Dn. 7:13-14), verdad que les fue ratificada a los discípulos cuando se les apareció un ángel luego de la ascensión (Hch. 1: 10-11) y entonces la Iglesia nació mirando al cielo. ¡Cómo no vivir de expectativas!</p>
<p><strong>II. TODOS LOS BENEFICIOS Y MEJORAS VISTOS DURANTE EL MILENIO HAN SIDO OBTENIDOS EN LA CRUZ DEL CALVARIO</strong></p>
<p>Si bien es cierto que este período comienza con una batalla, la batalla en sí no obtiene la victoria, más bien se muestra como una épica emblemática. C. S. Lewis logra hacer entender esta verdad en su saga “Las Crónicas de Narnia”. Cuando se presenta la batalla final en la que Aslan enfrenta a la Bruja Blanca todos esperamos un combate sangriento. Sin embargo, Aslan sólo ruge y todo se desvanece. ¡Sí! ¡Así, nada más! Es que ese no fue el momento del triunfo, el triunfo se consiguió en la mesa de piedra. ¡Qué gran verdad! El triunfo de Cristo no es un concepto profético el cual deberíamos esperar para el futuro. El triunfo de Cristo es un hecho ya obtenido en el pasado y real para su Iglesia hoy. Sólo esperamos su manifestación plena.</p>
<p>Entonces, ¿cuáles son los aspectos del triunfo de Cristo que llegarán a su plenitud durante su reinado milenial? Aunque el pasaje de Apocalipsis es bastante breve en comparación con el período que describe (tan sólo 10 versículos), se muestra sumamente rico desde la perspectiva teológica. Analicemos, pues, los detalles que nos brinda:</p>
<p><strong>a. EL ENCARCELAMIENTO DEL ENEMIGO.</strong></p>
<p>Juan describe la visión que recibe en ese momento: un ángel con una llave y una cadena encierra a Satanás. Emplea a la llave que posee como un instrumento para cerrar. El mismo concepto aparece dos versículos más adelante cuando se describe que ya fue <em>encerrado</em>. El ángel toma control del diablo y lo lanza al abismo colocando un sello sobre él. Este detalle muestra que su encierro responde a un mandato superior (por ejemplo, el sello romano sobre la tumba del Señor o el sello de Asuero en la carta de Mardoqueo). ¿El objetivo del encierro? Estamos acostumbrados a pensar al encierro como castigo. En este caso la razón es otra: impedir que siga engañando a las naciones. Aquí la palabra engañar es <em>planao </em>que implica desviar de la verdad, labor de las que Satanás se ha encargado desde el Edén mismo. Y aunque su encarcelamiento no llegará hasta el milenio, su fin ha llegado hace tiempo: “… ahora – dijo Jesús a sus discípulos – el príncipe de este mundo será echado fuera” (Juan 12:31)</p>
<p><strong>b. LA POSICIÓN DE LOS REDIMIDOS</strong></p>
<p>Lo segundo que observa Juan son tronos (Apocalipsis 20:4). Sobre ellos están sentados los que tienen facultad para reinar. Esa facultad no les es inherente, les fue concedida. El verbo en griego se encuentra en voz pasiva. Ellos no hicieron nada para obtener esta facultad y esta posición. Quiénes pueden ser estos. Sin duda los redimidos. Pablo le dice a Timoteo “… si sufrimos, también reinaremos con Él.” (2° de Timoteo 2:12) No debiéramos suponer este privilegio como un premio al sufrimiento sino más bien como la consecuencia de nuestra identificación plena con Jesús y con el Reino de los Cielos. De hecho una mejor traducción a esta palabra sería permanecer. ¡Claro! Lo entendemos en la parábola: “en lo poco has sido fiel, …” (Lucas 19:17) En esta historia sólo el hombre noble tiene derecho a reinar y él es quien les concede la capacidad a sus siervos. Somos coherederos y estamos sentados sobre esos tronos desde que fuimos redimidos y adoptados y esto tiene como único objetivo mostrar “las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.” (Efesios 2:6-7)</p>
<p><strong>c. LAS RESURRECCIONES</strong></p>
<p>Hacemos mal en emplear este vocablo en plural. Lo usamos así solamente aludiendo a la cantidad de personas que experimentaran este fenómeno, pero el texto es muy claro cuando dice que ésta es la primera resurrección y por tanto de Cristo en adelante es una sola (Apocalipsis 20:5). Inicialmente, Juan sólo ve almas y las identifica con los mártires de la tribulación (Apocalipsis 6:9; 20:4) Pero de repente viven y completan el número de los que reinan. Así estos, junto con los que fueron levantados primero y los arrebatados (1 de Tesalonicenses 4:16) completan la resurrección que comenzó y se garantizó con Cristo (1° de Corintios 15:20-28) manifestando así que todas las cosas se le sujetan, aún la muerte. Y de esta manera todo está listo para que reine por mil años.</p>
<p>Concluyendo pues, ¿qué de aquello que podemos anhelar si ya lo poseemos todo? ¿Cuánto de aquello pensamos que debemos alcanzar o producir por nuestra cuenta, si ya todo ha sido conquistado en el Clavario? ¡Cuántas cosas acariciamos como nuestros logros, perdiendo la conciencia de que todo se nos ha otorgado! ¡Con cuánta fuerza miramos al futuro codiciando el tiempo de nuestro protagonismo y perdiendo de vista que todo aquello será consumado para que Él se manifieste en su máximo poder y gloria! Si como Juan, nuestro mayor anhelo no es reinar sino verlo a Él en trono, entonces como parte de la Esposa y junto con Espíritu clamamos a una: “¡Sí, ven Señor Jesús!”</p>
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				<span class="spnAutor">Gabriela Giovine de Fretes</span>
				<p></p>
				<br/>
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