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	<title>Conozca &#187; 2023.1</title>
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	<description>Revista Cristiana</description>
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		<title>Dos miradas paradójicas: ¿Quién fue Lucas?</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jul 2024 02:40:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Esteban Pari</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Esteban Pari Mollo  El origen étnico de Lucas es incierto, pues el texto bíblico no menciona ningún nombre específico. Todo lo que se conoce proviene de la tradición y la patrística, que atribuyen los Evangelios a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El libro de Lucas – Hechos se atribuye a Lucas, quien es considerado</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=6119">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><span style="text-align: left;">Por Esteban Pari Mollo</span><strong> </strong></p>
<p>El origen étnico de Lucas es incierto, pues el texto bíblico no menciona ningún nombre específico. Todo lo que se conoce proviene de la tradición y la patrística, que atribuyen los Evangelios a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El libro de Lucas – Hechos se atribuye a Lucas, quien es considerado el único gentil que escribió su Evangelio. Según referencias bíblicas, se sabe que Lucas era médico (Col.4:14), historiador (Lc.1:1-4; 2:1-3; 9:7; 13:1-3; Hch.1:1; 18:2), colaborador de Pablo (File.24; 2 Ti. 4:11; Hch.27), y un teólogo destacado que escribió una gran parte del Nuevo Testamento.</p>
<p>Este artículo tiene como propósito analizar dos perspectivas paradójicas dentro de la academia teológica pentecostal sobre Lucas, autor del libro de Lucas – Hechos, un pilar fundamental de la teología pentecostal. La mayoría de los estudiosos, educadores y predicadores sostienen que Lucas fue gentil. Sin embargo, surgen estudios que sugieren que podría haber sido judío o por lo menos un prosélito convertido al judaísmo. El Dr. Tom McCall,<a title="" href="#_edn1">[i]</a> profesor de Estudios Bíblicos en el Seminario Teológico de Dallas<em> </em>y Biola, y el Dr. Eli Lizorkin – Eyzenberg,<a title="" href="#_edn2">[ii]</a> profesor de Culturas Antiguas en el Centro Bíblico de Israel, experto en estudios bíblicos y cristianismo primitivo, han presentado argumentos en favor de esta posibilidad.</p>
<p>Vale la pena considerar el análisis de las evidencias bíblicas e históricas para establecer si Lucas fue gentil o judío. En esta investigación se presentan dos líneas de pensamiento, con el fin de analizar bíblicamente el origen étnico de Lucas. No se pretende afectar o cambiar ninguna posición teológica, mucho menos sostener una posición en favor o en contra, sino simplemente dejar que la Palabra de Dios hable a nuestro pensamiento para tener la convicción de estar en la verdad.</p>
<p><strong>Contexto</strong></p>
<p>Históricamente Jerónimo (aprox. 347–420 d.C.) menciona que Lucas murió célibe a los 84 años. Algunos opinan que el “hermano cuya alabanza en el Evangelio se oye en todas las iglesias” (2 Co.8:18) es Lucas. Lucas se convirtió en su compañero inseparable después de que Pablo llegó a Macedonia, lo cual se evidencia por la introducción de la primera persona del plural a partir de Hechos 16:10. Se unió al trabajo misionero de Pablo en Troas (Hch.16:8-10). A partir de ese momento, se puede notar el cambio de la tercera persona plural al uso de la primera persona plural, pasando de “descendieron [ellos]” a “procuramos [nosotros]” (Hch.16:10-17; 20:5-21; 27:1-28:16).</p>
<p>Además, las experiencias directas con Pablo le habrían proporcionado información sobre su ministerio entre los gentiles. Lucas tuvo también la oportunidad de hablar personalmente con muchas personas, obteniendo información de tradiciones orales sobre episodios específicos como Zacarías y Elizabet, José y María, Simeón y Ana. De los líderes de Jerusalén, consiguió valiosa información sobre la iglesia en esa ciudad. Mantuvo conversaciones directas con testigos oculares como Pedro, Juan, Santiago, Felipe, María y otros. Su relación con Felipe en Cesarea le permitió acceder a información sobre el ministerio de Felipe en Samaria y también utilizó documentos escritos como el Evangelio de Marcos y otros.<a title="" href="#_edn3">[iii]</a></p>
<p>Asimismo, existe una similitud inconfundible entre el estilo literario, vocabulario e ideas teológicas del libro de Lucas y Hechos. En 1933, Clark realizó un estudio estadístico del vocabulario de ambos libros, poniendo énfasis en los pequeños detalles del idioma. Encontró muchas discrepancias, se llegó a cuestionar si ambos libros provenían del mismo escritor. Sin embargo, en 1948, Knox revisó los datos y llegó a una conclusión diferente. Indicó que la metodología seguida por Clark era errónea, ya que no consideró el efecto de la Septuaginta (LXX) sobre la obra de Lucas, además, que las fuentes utilizadas provenían del propio estilo literario de Lucas.<a title="" href="#_edn4">[iv]</a> Lucas y Hechos mantienen una unidad temática, histórica y, sobre todo, teológica. Es generalmente aceptado que ambos libros tienen un mismo autor y se considera que son dos tomos de una sola obra.<a title="" href="#_edn5">[v]</a></p>
<p><strong>Argumentos a favor de Lucas como gentil</strong></p>
<p><em>Referencias en Colosenses</em>: En Colosenses 4:10-11, Pablo menciona a sus colaboradores judíos como de la “circuncisión” y no se menciona a Lucas en esa lista. Más adelante, en el versículo 14, Pablo se refiere a Lucas como “el médico amado”. Esta omisión en la lista de la circuncisión sugiere que Lucas no era considerado judío. No fue el único que estuvo fuera de la lista, también Tíquico y Onésimo, quienes eran judíos y cercano a Pablo, se hace mención antes en los versículos 7–9.</p>
<p>La probabilidad de que no se les ponga en la lista fue que Pablo refirió a los compañeros que estaban activos en el ministerio de la predicación, independientemente del origen sociocultural, aunque Lucas para Pablo, en aquel entonces, era el acompañante médico personal e historiador. Sin embargo, existe la posibilidad mínima por la estrecha relación entre Lucas con Pablo en apoyar la idea de que Lucas también era gentil, al ser su acompañante en los viajes misioneros entre los gentiles (Hch.16:10-17, 20:5-21:18, 27:1-28:16; Gá.2:7-9).</p>
<p><em>Nombre y profesión</em>: El nombre de Lucas era griego y el uso del término médico con precisión (Col 4:14) hubiera recibido educación griega, sugieren que pudo haber sido un autor gentil que un judío. Sin embargo, en Colosenses 4:10-11, Pablo menciona a varios colaboradores judíos con nombres griegos, como Aristarco, Marcos y Justo, lo que indica que tener un nombre griego no necesariamente implicaba ser gentil. Además, el hecho de que Lucas fuera médico no es un argumento concluyente para determinar que era gentil, ya que también había médicos judíos en la época, como lo demuestran las referencias de Jesús a los médicos (Lc.4:23, Mt.9:12). Por tanto, ni el nombre griego ni la profesión de Lucas son pruebas suficientes para confirmar su origen gentil.</p>
<p><em>Dominio del griego</em>: Lucas tenía un dominio excelente del griego, con un vocabulario extenso y rico, y un estilo literario alineado con el griego clásico. Esto se evidencia en el prólogo de su Evangelio (Lc.1:1-4), donde emplea un estilo elevado y académico. Sin embargo, este dominio del griego no necesariamente prueba que fuera totalmente gentil, ya que también utilizaba expresiones semíticas, mostraba familiaridad con los judíos y tenía un conocimiento profundo del ritualismo levítico (Lc.1:5-2:52).</p>
<p><em>Énfasis en la misión a los gentiles</em>: El libro de Hechos, escrito por Lucas, se centra en la expansión del evangelio a los gentiles. Lucas registra la conversión de Cornelio, el primer gentil en recibir el Espíritu Santo (Hch.10). También describe la controversia sobre si los gentiles convertidos debían circuncidarse y guardar la ley mosaica (Hch.15). Este énfasis en la misión a los gentiles sugiere que Lucas podría haber sido un gentil, a pesar de que también se dirigió a la audiencia judía, haciendo referencia principalmente a los sacerdotes y apóstoles.</p>
<p>Lucas, el autor del Evangelio de Lucas y del libro de los Hechos, es tradicionalmente considerado gentil. No obstante, estos argumentos no son concluyentes, ya que en líneas abajo se presenta los argumentos a favor de que Lucas fuera judío.</p>
<p><strong>Argumentos a favor de Lucas como judío</strong></p>
<p><em>Revelación divina a través de los judíos</em>: Pablo afirma en Romanos 3:1-2 que los judíos fueron los depositarios de la palabra de Dios. Él al referirse a la audiencia de la iglesia de Roma, se preguntó: “¿Qué ventaja tiene el judío?” y la respuesta fue: “Mucho, en todas maneras”. Esto sugiere que Dios confió la revelación a la humanidad a través de los judíos y no utilizó a los gentiles para este propósito. Pensar que Lucas, un gentil, pudo haber escrito una gran parte del Nuevo Testamento parece contradecir esta afirmación divina. Así, se refuerza la idea de que Lucas debía ser judío, ya que Dios no utilizó a los gentiles para este fin según las Escrituras.</p>
<p><em>Acceso al templo de Jerusalén</em>: En varias ocasiones, Lucas acompañó a Pablo al templo de Jerusalén (Hch.21:18). Los gentiles no podían ingresar al templo bajo pena de muerte (Hch.21:20), lo que sugiere que Lucas debía ser judío para tener acceso libre. Si Lucas hubiera sido gentil, esto habría sido un motivo adicional para la detención de Pablo. Así como ocurrió con Trófimo un efesio, que solamente al ser visto en las calles de Jerusalén con Pablo, fue motivo de una acusación falsa por los judíos de Asia, de haber metido a un gentil al templo, quienes usaron ese pretexto para que sea detenido por las autoridades romanas. Pero no hallaron ningún cargo por los maestros de la Ley del partido de los fariseos (Hch.23:9). Sin embargo, en la acusación de los judíos contra Pablo, nunca se mencionó a Lucas como gentil, más bien, tenía ingreso libre al templo. Lo que refuerza la idea de que Lucas era judío.</p>
<p><em>Conocimiento del sistema levítico</em>: Lucas muestra un conocimiento detallado del sistema levítico y las operaciones del templo, más que cualquier otro escritor de los Evangelios. Describe la rotación del sacerdocio levítico y la posición del sacerdote en el altar de incienso (Lc.1:8–20). Refiere cómo María y José llevaron a Jesús al templo para cumplir con la ley de la purificación de los primeros nacidos varones (Lc.2:22-24), cómo Jesús fue a Jerusalén para la pascua y cómo los padres de Jesús lo llevaron al templo (Lc.2:41-52) y menciona la tradición de la pascua (Lc.22:1-20).</p>
<p>Tales descripciones sugieren que Lucas era familiar con las leyes judías y tenía un profundo entendimiento del ritualismo judío. Un gentil no podría tener tanta familiaridad y conocimiento preciso del templo, ya que se les negaba el ingreso, lo cual sugiere que Lucas era judío.</p>
<p><em>Relación con María</em>: Lucas tenía una familiaridad muy cercana con María, la madre de Jesús. Esta relación y su oportunidad de consultarla durante los viajes a Jerusalén junto a Pablo y los dos años que pasó en la cárcel de Cesarea, le permitió obtener información de primera mano sobre el nacimiento de Jesús y Juan el Bautista, describiendo detalles íntimos y personales, como los pensamientos de María: “guardaba todas estas cosas, en su corazón” (Lc.2:19, 51). Es improbable que un gentil hubiera tenido acceso a esta información y formado parte del círculo íntimo del liderazgo apostólico. La cercanía de Lucas con María, refuerza la idea de que Lucas era judío.</p>
<p><em>Comprensión teológica</em>: Lucas tenía una comprensión completa como teólogo observador, cuidadoso y prominente de la historia de la salvación. Su teología estaba basada en la persona y obra de Jesucristo [Cristológico] y del Espíritu Santo [Pneumatológico] (Lc.1:15, 35, 41, 67; 2:27; 3:22; 4:1, 14, 18; 24:49; Hch.2, 4, 10, 23-26). Este conocimiento teológico profundo sugiere que Lucas era judío, ya que sería difícil para un gentil alcanzar tal nivel de comprensión teológica sin un trasfondo judío.</p>
<p>Además, Lucas es el evangelista más soteriológico (Lc.1:47, 69, 71, 77; 2:11, 30; 19:9; Hch.4:12; 5:31; 7:25; 13:23, 26, 47; 16:17; 27:34), lo que refuerza su conocimiento exhaustivo de la historia de la salvación como judío, similar al de Pablo. Lo mismo ocurre con la praxis cristiana, donde un no creyente no entiende la historia de la salvación solamente con la comprensión del Nuevo Testamento, sino requiere del Antiguo Testamento. Ambos contenidos ayudan a tener una comprensión del plan de Dios.</p>
<p>Por otro lado, Lucas acompañó a Pablo en varios de sus viajes misioneros (Hch.16:10-17, 20:5-21:18, 27:1-28:16) y entendía perfectamente la teología de Pablo y el ministerio entre los judíos (Gá.2:7-9). La estrecha relación de Lucas con Pablo en lo teológico apoya la idea de que Lucas también era judío.</p>
<p><em>Estilo literario y vocabulario hebreo</em>: El Evangelio de Lucas y Hechos muestran un estilo literario más simple y un vocabulario hebreo más extenso que el de otros evangelistas. Inclusive Lucas cita extensamente el Antiguo Testamento en su Evangelio. Esto puede indicar que Lucas era un judío que escribía para un público principalmente judío que gentil.</p>
<p>En Hechos 6 hace referencia a las viudas judías y griegas. En Hechos 15 también refiere la observancia de la circuncisión de los judíos y a los gentiles que no estaban obligados a cumplir con el rito. En los viajes misioneros, se percibe primero se acercaban a una audiencia judía en las sinagogas y luego a los gentiles.</p>
<p>Existen otras referencias bíblicas en los escritos de Lucas indican que él se dirigía tanto a una audiencia judía, al mostrar un profundo conocimiento del judaísmo, como a una audiencia gentil, y enfatizar la expansión del evangelio más allá de los límites de Israel.</p>
<p>Después de analizar los argumentos presentados, no se puede determinar de manera concluyente si Lucas era gentil o judío. Los argumentos a favor de que Lucas era gentil incluyen su omisión en la lista de colaboradores judíos de Pablo, su nombre griego, su profesión de médico y su dominio del griego clásico. Por otro lado, los argumentos a favor de que Lucas era judío se basan en su acceso al templo de Jerusalén, su conocimiento detallado del sistema levítico, su relación cercana con María, y su profunda comprensión teológica. La investigación continua sobre el autor de Lucas y Hechos puede aportar más evidencia sobre su identidad y perspectiva.</p>
<p>Para ello, es necesario continuar investigando en esta línea de pensamiento y no dar por sentada ninguna conclusión sin un análisis exhaustivo. Algunos investigadores, como el teólogo y biblista Josep Rius – Camps y la lingüista Jenny Read – Heimerdinger, después de quince años de investigación, afirman que “Lucas sería, sí, un helenista, pero de raza judía, natural de Antioquía de Pisidia, como apunta él mismo cuando Pablo y Bernabé llegaron a esta ciudad, según la versión que presenta el Códice Beza: habiendo entrado ellos en la sinagoga, la nuestra […], en día de Sabbat, se sentaron” (Hch.13:14).<a title="" href="#_edn6">[vi]</a></p>
<p>Esto desafía a los teólogos y académicos pentecostales a investigar y revisar lo que sostiene la tradición. Según la información proporcionada, si bien no se puede afirmar categóricamente que Lucas era judío, se puede por lo menos sugerir que Lucas pudo haber sido un prosélito o gentil convertido al cristianismo con un profundo conocimiento de la cultura y las Escrituras judías. Aunque la cuestión de su origen étnico puede parecer de poca importancia, se trata del escritor que contribuyó con la mayor parte del Nuevo Testamento. Ahora, corresponde a cada lector realizar su propio análisis, tomar una decisión al respecto y acompañar con suficientes registros históricos y evidencias bíblicas para fundamentar que Lucas fuera gentil o judío.</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p>Bibliografía</p>
<p>[i] Tom McCall<em>, </em>“¿Era Lucas un gentil?”,<em> </em>en<em> Compartiendo la Palabra, </em>24 de Agosto de 2012, (Último acceso 13 de julio de 2019), <a href="https://icmccarvajal.wordpress.com/2012/08/24/era-lucas-un-gentil/">https://icmccarvajal.wordpress.com/2012/08/24/era-lucas-un-gentil/</a></p>
</div>
<div>
<p>[ii] Eliyahu Lizorkin-Eyzenberg, “¿Lucas podría ser judío? (Parte 1)”, en <em>Israel Bible Center</em>, 13 de enero de 2020, (Último acceso 23 de julio de 2020), <a href="https://weekly.israelbiblecenter.com/es/lucas-podria-ser-judio-parte-1">https://weekly.israelbiblecenter.com/es/lucas-podria-ser-judio-parte-1</a></p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref3">[iii]</a> W. M. Dunnett, <em>Síntesis del Nuevo Testamento</em> (Miami: Editorial Caribe, 1971), 36; Guy Williamson, <em>Comentario Bíblico Mundo Hispano: Hechos.</em> Editado por Daniel Carro, José Tomás Poe y Rubén O. Zorzoli. Vol. 18. 24 vols. El Paso: Editorial Mundo Hispano, 1994), 18.</p>
</div>
<div>
<p>[iv] Everett F. Harrison, <em>Introducción al Nuevo Testamento</em> (Grand Rapids: Libros Desafío, 1980), 232.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref5">[v]</a> Van Unnik, cit. en Roger Stronstad, <em>La teología carismática de Lucas</em> (Deerfield: Editorial Vida, 1984), 14.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref6">[vi]</a> Josep Rius-Camps y Jenny Read-Heimerdinger, <em>Demostración a Teófilo; Lucas: Evangelio y Hechos de los Apóstoles según el Códice Beza </em>(Barcelona: Editorial Fragmenta, 2012), 18.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Esteban Pari</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://conozca.org/?feed=rss2&#038;p=6119</wfw:commentRss>
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		</item>
		<item>
		<title>Las Misiones en el Libro de los Hechos del Espíritu</title>
		<link>http://conozca.org/?p=5519</link>
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		<pubDate>Thu, 21 Sep 2023 17:23:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Delonn Rance</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por DeLonn Rance &#160;  . Introducción: La Misión de Dios La misión de Dios, de glorificarse así mismo a través de su obra de revelación y reconciliación, se manifiesta en toda la Biblia desde Genesis hasta Apocalipsis. En Génesis, Dios se revela en la creación y entra en una relación única con el ser humano</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5519">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por DeLonn Rance</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;" align="center"><strong><span style="color: #ffffff;"> .</span><br />
</strong></p>
<p><strong>Introducción: La Misión de Dios</strong></p>
<p>La misión de Dios, de glorificarse así mismo a través de su obra de revelación y reconciliación, se manifiesta en toda la Biblia desde Genesis hasta Apocalipsis. En Génesis, Dios se revela en la creación y entra en una relación única con el ser humano dándole la capacidad de procrear adoradores de Dios “sean fructíferos y multiplíquense” y cargándole con ser su representante en la tierra (Gen. 1:28). En Genesis 3, cuando el ser humano se rebela y se separa de su creador al buscar su propia gloria, Dios desciende y busca al ser humano al clamar “Donde estas?” (Gen. 3:9).</p>
<p>Dios sigue buscando a cada ser humano al llamar a un hombre, Abram, para bendecir “todas las familias de la tierra” (Gen. 12:3) y apartó a un pueblo, Israel, para que fuese “un reino de sacerdotes y una nación santa” (Éxodo 19:6) para revelar a Dios y llamar a las naciones a la reconciliación. Pero Israel fracasó, así que Dios envió a su propio hijo, Jesús, quien, a través de su encarnación, su muerte, y su resurrección revela a Dios Padre (Juan 1:18) y crea la posibilidad de ser reconciliado con Dios (2 Cor. 5:15-19). Al ascender a la diestra del Padre, Jesús comisiona a un nuevo pueblo, la iglesia, a que “sean fructíferos y multiplíquense” al hacer discípulos, adoradores de Dios, de todas las naciones (Mateo 28:18-20).</p>
<p>Los que antes no eran pueblo ahora son el pueblo de Dios que revelan a Dios y declaran un mensaje de reconciliación, el evangelio de Jesucristo. “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido” (1 Ped. 2:9-10). Pablo declara, “y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios»” (2 Cor. 5:19-20).</p>
<p>La misión de Dios culmina en las bodas del Cordero (Apoc. 19:7-9) y con la restauración del paraíso de Génesis al final de los tiempos con representantes de todos los pueblos en adoración del Cordero (Apoc. 5:9-12; 7:9). En el último capítulo de la Biblia, Juan escribe “El Espíritu y la novia (la Iglesia, el pueblo misionero de Dios) dicen: «¡Ven!»; y el que escuche diga: «¡Ven!» El que tenga sed, venga; y el que quiera, tome gratuitamente del agua de la vida” (Apoc. 22:17).</p>
<p>Es en este contexto, la gran narrativa de Dios en misión, que Lucas en dos tomos destaca la obra del Espíritu Santo en la vida y ministerio de Jesús (Tomo 1 El Evangelio de Lucas) y en la vida y ministerio de la iglesia, el pueblo misionero de Dios (Tomo 2 El Libro de los Hechos). En Lucas 4:18-19 citando a Isaías, Jesus declara “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.” Y en Lucas 19:10 revela “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”</p>
<p>El mismo ministerio de Jesus, de revelación y reconciliación, continua a través de la iglesia en el poder del Espíritu Santo.  “Pero, cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” (Hechos 1:8). Este texto es la tesis y el bosquejo de todo lo demás del libro, el avance del evangelio y la iglesia entre las naciones en el poder del Espíritu. El libro de Hechos no tiene una conclusión formal porque los hechos del Espíritu Santo en revelación y reconciliación a través del pueblo misionero de Dios, la Iglesia, continuaran hasta la venida del Rey Jesus.</p>
<p>Hay muchas lecciones misiológicas en el libro de los Hechos, pero en lo que resta de este breve artículo, el enfoque será la iglesia de Antioquia como modelo de una iglesia misionera con algunas implicaciones para la iglesia enviadora, para los enviados, y al concluir, implicaciones estratégicas.</p>
<p><strong> La iglesia de Antioquía como un Modelo de una Iglesia Misionera</strong></p>
<p>La iglesia de Antioquía, como se describe en el libro de los Hechos y en los otros libros del Nuevo Testamento, revela una iglesia local que puede servir como ejemplo a las iglesias contemporáneas. En un contexto urbano, multiétnico, con prácticas culturales paganas fuertes, los creyentes inmigrantes que llegaron como resultado de la persecución en Jerusalén revelaron las buenas nuevas de Cristo y como resultado personas de distintas culturas fueron reconciliados con Dios y con otros aun a través de barreras de perjuicio y etnocentrismo (Hechos 11:19-21).</p>
<p>El liderazgo que se identifica en Hechos 13:1-2 demuestra una diversidad de trasfondos culturales y sociales unidos en adoración en un ambiente espiritual donde prestaron atención a la voz del Espíritu y respondieron en obediencia. Era una iglesia de sana doctrina que representaron tan bien a Cristo que el apodo de los no creyentes para los creyentes era que eran “pequeños Cristos” o cristianos.</p>
<p>Como muchas iglesias en América Latina, era una iglesia que recibió misioneros (una iglesia receptora de misioneros) aprovechando el ministerio y dones de los misioneros, pero a la vez era una iglesia establecida con una visión misionera que era responsable de enviar misioneros (una iglesia enviadora de misioneros).</p>
<p>Era una iglesia autóctona, una iglesia contextualizada. La iglesia de Antioquía era diferente a la iglesia de Jerusalén tan diferente que creó conflicto con la iglesia madre, lo que hizo necesario el concilio de Jerusalén en Hechos 15. Era una iglesia comprometida con la sana doctrina, libre de prejuicios y legalismo. Por eso enviaron una delegación a Jerusalén.</p>
<p>Una iglesia “autóctona” o “auto-trifásica” es una iglesia autogobernada (o autónoma), autosostenida, y autopropagada. Primero, autogobernada, los lideres de la iglesia, profetas y maestros (Hechos 13:1), surgieron de la misma iglesia. Y que diversidad, Bernabé de Chipre, Simón (negro) de África, Lucio de Cirene (de África), Manaén (de influencia de la clase alta), y Saulo (judío y ciudadano romano) Si, Bernabé fue enviado por parte de la iglesia de Jerusalén y Bernabé invitó a Saulo, pero el liderazgo de Antioquia, guiados por el Espíritu, tomaron y ejecutaron sus propias decisiones no dependían de la iglesia de Jerusalén.</p>
<p>Segundo, autosostenida, fue una iglesia generosa, dispuesta a dar Hechos 11: 29-30, envió ofrendas, apoyó a los misioneros y a la iglesia madre. No dependió de la iglesia madre más bien ayudó a la iglesia madre. Tercero, autopropagada, era una iglesia que dio testimonio e impactó a la comunidad. “El poder del Señor estaba con ellos, y un gran número creyó y se convirtió al Señor” (Hechos 11:21).</p>
<p><strong>Algunas Implicaciones para la Iglesia Enviadora</strong></p>
<p>El liderazgo de la iglesia (y la agencia misionera que facilita el envío de misioneros) tiene que mantenerse en oración, atentos a la voz de Dios, atentos a su dirección en cuanto a cada misionero y cada campo misionero. Guiados por el Espíritu, los lideres son responsables por la selección (al reconocer el llamado de Dios), preparación y envío del misionero.</p>
<p>Seleccionaron a líderes activos con experiencia y preparación (enviaron lo mejor de la congregación, conocían bien los frutos y dones de Pablo y Bernabé, que eran aptos para el trabajo), ya llamados por el Espíritu Santo. El envío incluye más que la despedida, incluye apoyo financiero, y apoyo moral (oración, cartas de recomendación, etc.)</p>
<p><strong>Algunas Implicaciones para los Enviados (Los Misioneros) </strong></p>
<p>El candidato a ser misionero tiene que ser sensible a la voz de Dios y dispuesto a cumplir su voluntad, &#8220;Heme aquí, envíame a mí,&#8221; no importando los obstáculos o donde es enviado. Es requisito para ser llamado ser un creyente activo y preparado en la iglesia local.</p>
<p>En el caso de Pablo y Bernabé ya habían sido llamados como misioneros porque el texto reza &#8220;la obra a que los he llamado (tiempo pasado),&#8221; pero esperaron la confirmación del liderazgo de la iglesia. El misionero tiene que someterse a la autoridad del liderazgo de la iglesia, aun si tiene que esperar para cumplir su llamamiento. Los misioneros dieron informe de sus actividades a la iglesia (Hechos 14:27), dando contabilidad moral y financiera. El misionero es enviado por el Espíritu a través de la iglesia.</p>
<p><strong>Implicaciones Estratégicas</strong></p>
<p>La estrategia misionera de Pablo y Bernabé era ir a los centros urbanos, proclamar el evangelio en formas de comunicación contextuales, reunir los nuevos creyentes en comunidades para ser discipulados, e identificar y nombrar lideres locales para que cada iglesia pudiera cumplir con la razón de ser de la Iglesia: adorar y servir a Dios, edificar a los miembros de la congregación, y comunicar el evangelio al mundo.</p>
<p>Por ende, toda iglesia plantada deberá ser una iglesia misionera desde el principio. Cada iglesia local es responsable de participar en las misiones, no importa el tamaño porque todo miembro puede participar a través de las disciplinas misioneras de orar, dar, disponerse a ir, y movilizar porque toda congregación tiene recursos, pero hay que organizarse para ocuparlos en las misiones.</p>
<p>El mandato es “hacer discípulos.” (Mateo 28:19). Los discípulos solo se hacen en comunidad, comunidades de fe llamadas “iglesias.” Por ende, el objetivo de las misiones y de los misioneros es traer gloria a Cristo a través del establecimiento de iglesias locales (y nacionales), dando testimonio de Cristo (Lucas 24:46-48, Hechos 1:8), predicando un mensaje Cristocéntrico acompañado de señales y milagros (Hechos 2:43; 4:22; 5:12; 8:6,13; 14:3; 15:12; 19:11). Las iglesias establecidas por los misioneros deberán ser iglesias autóctonas.</p>
<p>Una iglesia autóctona es una comunidad de creyentes nacido en un contexto específico que es impulsada por el Espíritu (dirigida y ungida por el Espíritu) a realizar los propósitos de Dios para y por esa comunidad. Así como las iglesias del Nuevo Testamento, particularmente en Hechos, estas comunidades de fe locales y nacionales deberán ser gobernadas por el Espíritu, sostenidas por el Espíritu, y propagadas por el Espíritu.</p>
<p>Dios por su Espíritu llama y capacita lideres locales para discipular y movilizar los creyentes en la fe y guiarlos en discernir y cumplir la voluntad de Dios para su comunidad (autogobernada). Una iglesia autóctona es una comunidad responsable que busca los recursos ilimitados del Espíritu para su sostén para no depender del misionero, ministerios, o agencias (autosostenida). Es una comunidad de fe cuyos miembros son apasionados y capacitados por el Espíritu para alcanzar sus vecinos, su nación, y su mundo con el Evangelio (autopropagada).</p>
<p>La iglesia autóctona no es una metodología singular, sino más bien, los principios y valores de la iglesia autóctona surgen de una teología bíblica de las misiones que forma una filosofía de la praxis misional que guía las actitudes, la toma de decisiones, y las acciones de los misioneros y de las iglesias enviadoras. Una iglesia autóctona no surge naturalmente. Nace intencionalmente al seguir el camino de la cruz en el poder del Espíritu Santo.</p>
<p>Una iglesia autóctona al modelo de la iglesia del Nuevo Testamento es &#8220;posible porque el Evangelio no ha cambiado. Servimos al mismo Dios y su Espíritu Santo está con nosotros como estuvo con la iglesia en los tiempos del Nuevo Testamento” (Hodges 2006:24).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Hodges, Melvin L. <em>The La Iglesia Autóctona y La Iglesia Autóctona y el Misionero</em>.          Springfield, MO: Gospel Publishing House, 2009.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Delonn Rance</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Cinco rezagos del catolicismo en las iglesias evangélicas</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Sep 2023 22:16:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rubén Sarávia Contreras</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Rubén Saravia Contreras Licenciado en Historia Universidad de Chile Ministro Ordenado de Las Asambleas de Dios correo: rsnet@hotmail.com . Introducción: La mayoría en Latinoamérica provenimos de un trasfondo católico.  Nuestros antepasados fueron católicos por generaciones.  Esto es algo que, a los que ya no somos católicos, se nos olvida, pero querámoslo o no, es</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5455">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="right">Por Rubén Saravia Contreras</p>
<p style="text-align: left;" align="right">Licenciado en Historia Universidad de Chile</p>
<p style="text-align: left;" align="right">Ministro Ordenado de Las Asambleas de Dios</p>
<p style="text-align: left;" align="right">correo: rsnet@hotmail.com</p>
<p style="text-align: left;" align="right"><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><strong>Introducción: </strong></p>
<p>La mayoría en Latinoamérica provenimos de un trasfondo católico.  Nuestros antepasados fueron católicos por generaciones.  Esto es algo que, a los que ya no somos católicos, se nos olvida, pero querámoslo o no, es algo que marca lo que somos hoy. Esa herencia religiosa forma parte de nuestro “ethos”, o lo que podríamos llamar nuestra idiosincrasia, nuestra forma cultural de ser.</p>
<p>Evidentemente, ese ethos tiene elementos tanto positivos como negativos. Mi propósito en este escrito no es ser pesimista en cuanto a la forma como vemos nuestra herencia cultural. Lo que sí se pretende, es hacer notar algunos elementos que persisten en distintos grados en nuestras iglesias y en nuestra mentalidad colectiva, que no son motivo de orgullo, sino que ameritan ser analizadas críticamente, para que con conciencia podamos dar los pasos necesarios para superarlos.</p>
<p>Es de esperar que ningún católico se sienta ofendido por lo aquí expuesto, sino que además de ser pertinente para los evangélicos, este escrito les sea de provecho y sirva para que los cristianos en general, podamos superar las malas formas o creencias que desde antiguo estancan el desarrollo y la buena práctica de nuestra fe.</p>
<p>A continuación, veremos cinco de estos rezagos que perduran entre nosotros los miembros de las iglesias evangélicas y que provienen del trasfondo católico común.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>1. Lo que hacemos como <em>manda</em>.</strong></p>
<p>Existe un arraigado instinto desde las expresiones religiosas más rudimentarias de la humanidad consistente en querer agradar y satisfacer las demandas de la divinidad, con nuestras limitadas, pero bien intencionadas ofrendas. Esta costumbre se arraigó en la catolicidad, al punto que el clero, en general, las ha fomentado.</p>
<p>En nuestra cultura popular chilena se les llama “<em>mandas</em>”. Y aunque los evangélicos no usamos este concepto, e incluso lo rechazamos, en muchos casos tendemos a practicarlo. ¿Cuántos hermanos dan sus ofrendas y diezmos en un sentido de que Dios les sea favorable? Hay también casos de personas que prometen brindarle un servicio específico a Dios, como edificarle un templo o donarle una propiedad a cambio de que les responda una petición determinada. Incluso se llega a casos de hermanos de nuestras iglesias, que en ocasiones desfavorables parece que quisieran castigar a Dios, no dando sus aportes, o dejando de servirle.</p>
<p>Cuando algunos predicadores han presionado a los feligreses a dar dinero basándose en promesas materiales o de salud, entre otras, se ha puesto en evidencia este tergiversado sentido de dar como una manda, es decir, dar para lograr una bendición a cambio. Como aquellos predicadores que han llamado a “pactar con Dios”, diciendo “¡<em>Pacta por tu necesidad</em>!”.</p>
<p>¿Cuál es el problema con esta forma de dar o de hacer las cosas? Pues, que la motivación no es la gratitud, tampoco la fe, en el sentido de que damos confiando en Dios que lo que tiene para mí será bueno. Se le ofrece a Dios algo a cambio de una bendición que se aspira recibir. Esta actitud carece de la comprensión teológica más elemental acerca de nuestra salvación y de nuestro Dios de amor que nos hace sus hijos. No podemos olvidar que nuestros actos de desprendimiento, por generosos que parezcan, no podrán ser más grande que su amor por cada uno de nosotros. No podemos pretender ganarnos el favor de Dios, quien ama al dador alegre, no al dador suplicante ni negociante. Damos con alegría porque reconocemos que Él nos amó primero, debemos dar con confianza y gozo porque estamos conscientes de su gran amor y fidelidad para con nosotros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2. El pastor como patrón.</strong>          <strong></strong></p>
<p>Como latinoamericanos tenemos algo muy nefasto en nuestra forma de ser, específicamente entre nuestro pueblo, y es esa inclinación sumisa frente al que tiene poder. No se trata de una actitud honesta, porque al mismo tiempo, el sumiso es disimulado para menospreciar a aquel que ostenta el poder.</p>
<p>Esta conducta hunde sus raíces en nuestra historia colonial. Hay que entender el doloroso trauma de la conquista española y el sometimiento forzado de la población indígena y mestiza. La sumisión fue una estrategia de sobrevivencia. ¿Qué le ocurría al indígena si se enfrentaba de igual a igual al español? La respuesta hispana era inmisericorde y en general, los aborígenes prefirieron evitarlo, no obstante, nuestro pueblo mapuche podría darnos cátedra, los chilenos no nos olvidamos de Galvarino sin sus manos, o de Caupolicán atravesado en la pica.</p>
<p>Para la mayoría de nativos y de mestizos, no quedó alternativa que disimular el rechazo e incluso exagerar la sumisión. Por eso, en nuestro continente sometido se creó la expresión <em>Usted</em> que es la contracción de “V<strong><span style="text-decoration: underline;">u</span></strong>e<strong><span style="text-decoration: underline;">st</span></strong>ra Merc<strong><span style="text-decoration: underline;">ed</span></strong>” ya que el español no permitió ser tratado de tu. Se acostumbró a que el patrón fuera tratado como “<em><span style="text-decoration: underline;">mi patrón</span></em>” o mejor: “<em><span style="text-decoration: underline;">mande mi patrón</span></em>”. Esta mentalidad perdura en nuestro tiempo, y a menos que nos hagamos conscientes de esto, no la superaremos como sociedad.</p>
<p>En algunas iglesias ha habido un grado de aprovechamiento de esta verticalidad de tal modo que ha amparado abusos de poder. Hay pastores que además de agradarse en ser tratados como “<em>mi pastor</em>”, han fomentado que los vean como <em>Padres espirituales</em>, olvidándose de lo que Jesús enseñó “<em>no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra: porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos</em>” (Mt.23:9).</p>
<p>Es innecesario que el pastor sea visto como un padre, es una persona llamada al servicio a Dios y al prójimo, el énfasis en el mando y en la sujeción, es propio de los que quieren enseñorearse de las personas, <em>mas entre nosotros no será así</em>… (ver Mt.20:25-26)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>3. Negación del llamado ministerial de la mujer.</strong></p>
<p>Este es otro aspecto que está muy fuerte en el catolicismo y ha permeado a muchas de nuestras iglesias evangélicas. Se restringe a la mujer a campos limitados de servicio y se asume que no puede ejercer el ministerio espiritual con la misma dignidad o reconocimiento que el hombre.</p>
<p>La tendencia de poner al hombre por sobre la mujer es fuerte en ciertas iglesias e ignoran u olvidan, la revelación de lo que es la autoridad a la luz del Evangelio. Autoridad que se ejerce desde el servicio, no desde una imposición de privilegios de unos en desventaja de otros.</p>
<p>En las iglesias a la mujer se las tiende a limitar a funciones de servicio manual, lo que funciona a la par con el sitial de honor y privilegio que se le brinda a los que ostentan el poder. En contraposición a esto, el mensaje de Jesús sigue resonando: “<em>si yo, el Señor y Maestro he lavado vuestros pies, ustedes también deben hacerlo. Ejemplo les he dado</em>…” (Jn. 13:14-15).</p>
<p>Además de la tradición cultural que nos lleva al machismo, hay una hermenéutica débil que toma ciertas citas textuales del apóstol Pablo y las asume como mandamientos divinos. Acá no pretendo presentar una interpretación frente a cada una de las citas de Pablo acerca del tema, pero si incentivar la reflexión sobre estos asuntos.</p>
<p>Pablo dice: “<em>vuestras mujeres callen en las congregaciones…</em>” (1 Cor.14:34), esto parece un absoluto como cualquier sentencia cuando se descontextualiza. Pero el mismo Pablo enseña que cuando una mujer profetice en la congregación<strong>, </strong>lo haga con el velo puesto ¿Cómo explicarían los hermanos literalistas esta aparente contradicción? Es de justicia una mejor hermenéutica frente al tema de las mujeres en las iglesias.</p>
<p>También Pablo recomienda que la iglesia romana reciba a la diaconisa Febe quien va desde uno de los puertos de Corinto a Roma. La palabra griega que se traduce por primera vez como diaconisa, es la misma que en otras citas se traduce como ministro. Por ejemplo: En Colosenses 1:23, para referirse a sí mismo, en Efesios 6:21 para hablar de Tíquico. En Gálatas 2:17 para referirse a Cristo. En 2ª Corintios 3:6 para decir que somos ministros competentes de un nuevo pacto. Y así hay muchas citas donde la misma palabra usada para presentar a Febe, es traducida como ministro. ¿Cómo nos influiría si la alusión a Febe dijera en español: <em>Les recomiendo a nuestra hermana Febe, ministro de la iglesia en Cencrea</em>?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>4. La idea de cruzada o imposición de la fe.</strong></p>
<p>Nuestra Latinoamérica fue conquistada por la espada y la cruz, en un período en que tanto invasores como invadidos, confundían ambos elementos que durante toda la Edad Media estuvieron fusionándose. Cuando llegaron a conquistar América, la iglesia católica contaba con el poder político de</p>
<p>los reyes de España como su brazo armado, tal como cuando el Papa Urbano II se propuso recuperar Jerusalén de manos musulmanas, echando a andar las Cruzadas, en ese tiempo, fueron los reyes de las naciones cristianas los que mandaron a sus ejércitos para ir a luchar a Medio Oriente. Las nueve cruzadas, no fueron nada piadosas ya que el Papa les brindó a las tropas indulgencia plenaria, es decir, un perdón por anticipado de todos los abusos que pudieran cometer.</p>
<p>Los tiempos han cambiado, pero lo que se mantiene es una forma de entender la religión como algo que se impone pasando por sobre las convicciones personales del otro. Se busca vencer en vez de convencer, bajo una lógica de que el fin justifica los medios, mas, debemos saber que el Reino de Cristo no funciona con esa lógica, aun cuando lo que hoy se busque sea promover nuestros valores y principios, no lo podemos hacer imponiéndolos por decreto, aunque fuéramos mayoría, no nos corresponde avasallar a los demás, más bien debemos procurar enseñar y buscar convencer, pero no imponer. Los que imponen son los regímenes totalitarios que no respetan la libertad de los que piensan diferente, porque en realidad no creen en la libertad.</p>
<p>Es de cuestionarse, a qué aspiran algunos con el lema: <em>Chile para Cristo</em>, porque si lo quieren usar como una bandera de lucha por la hegemonía política estaríamos errando nuestro llamado, ya que nuestro inspirador, nuestro Maestro dice “<em>Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas… Mas entre vosotros no será as</em>í<em>, sino el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor</em>”. No estamos para ejercer dominio, estamos para servir y eso significa estar dispuesto a ser despreciado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>5. La falta de cuestionamiento.</strong></p>
<p>Hay quienes aún consideran que a la autoridad no se le cuestiona (cuestionamiento entendido como preguntar, no como llevar la contra). Es cierto que una pregunta puede resultar algo muy amenazante para la autoridad cuando esta se está ejerciendo mal, a diferencia de aquel que es sincero en el ejercicio de su autoridad procurando el bien común y que se mantiene consciente de que está bajo la autoridad de Dios, esa persona no tendrá miedo de que las preguntas de sus subalternos amenacen su investidura. Así como un centurión romano le dijo a Jesus,<em> “yo también soy hombre bajo autoridad</em>&#8230;” Cuando aquel que ostenta poder no está sujeto a otro mayor, es cuando ejerce mal su autoridad y puede temer a que una pregunta ponga en evidencia su envanecimiento. Por eso, el cuestionamiento lo interpretan como falta de respeto, y lo prohíben, solo exigen obediencia.</p>
<p>Las preguntas, el cuestionamiento, son parte del pensamiento crítico que nos permite desarrollarnos en todo el potencial que Dios nos dio como seres humanos, ¡qué contradicción que las iglesias sean las que aborten esta posibilidad de desarrollo!, pero para ser justos, no son las iglesias, sino que los malos liderazgos los que los hacen.</p>
<p>Agreguemos un concepto que a veces en los medios cristianos se sataniza, este es el humanismo. Muchas veces se refiere a él como una expresión de la más horrenda rebelión contra Dios, cuando en la historia consistió en un cierto grado de rebelión contra el totalitarismo de la iglesia católica, es decir, de la imposición que el clero ejercía sobre las conciencias de los europeos hasta el siglo XV, pero el movimiento humanista, lejos de ser ateo, o anticatólico, buscaba independizar la razón del intento monopólico de la iglesia. El humanismo de aquella época abrió las puertas a un mayor grado de desarrollo, intelectual, científico, artístico, para nuestro mundo. Además favoreció a la Reforma, que también vino a contribuir al desarrollo social, especialmente respecto a la educación, la democracia, y la independencia de los Estados frente al dominio del Imperialismo católico.</p>
<p>Pensamiento racional, razonamiento crítico, libertad de conciencia, criterio, capacidad de análisis, cuestionamiento, etc., son facultades que Dios puso en el hombre para que las desarrollemos. Aquellos que prefieren quedarse como niños bajo la tutela de otros que piensen por ellos, no están honrando a Dios, sino que se conforman con solo honrar a su autoridad humana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Conclusión: </strong></p>
<p>Probablemente hay más puntos que podríamos agregar, pero aquí nos hemos querido centrar en los más necesarios de ser superados. Que esta sea una contribución a una sana autocrítica, y conciencia de nuestra forma de llevar el cristianismo, si este artículo aporta a la reflexión, ya se ha logrado un importante objetivo.</p>
<p>Los puntos expuestos tienen bastante relación entre sí.  Podríamos señalar que tienen una misma causa, como es el abuso de las conciencias. La mala costumbre de hacer que los fieles dependan en sus pensamientos de la autoridad religiosa en vez de Dios, en otros términos, hacer que sean mas fieles a los hombres que a Dios mismo. Es por ello, que este breve escrito promueve que cada creyente sea responsable ante su Creador en el ejercicio de su libertad y de las capacidades que de Él ha recibido, tal como el apóstol Pablo cuestiona <em>¿Por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?</em></p>
<p>En la libertad de conciencia se encuentra además la razón y justificación de la Reforma, la necesidad de tomar decisiones, independiente de lo que dijera la autoridad eclesiástica y responder por esas decisiones frente a Dios.  De este modo, Europa y Norteamérica alcanzaron su adultez que le reportó un notable desarrollo científico y cultural, pero otras latitudes del mundo fueron mantenidas en un estancamiento por la opresión de su libertad de pensamiento. Nunca es tarde para que rescatemos el sincero legado de la Reforma de la que los evangélicos somos herederos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Rubén Sarávia Contreras</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>Introducción al libro de Los Hechos</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Apr 2023 17:17:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Nicolás Marcón</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Nicolás Marcón &#160; &#160; Importancia del libro Imaginemos un Nuevo Testamento sin el libro de los Hechos: saltar de los últimos relatos de Cristo resucitado de los evangelios a la publicación de las cartas apostólicas enviadas a las diferentes iglesias del primer siglo y eso nos haría pensar en algunas preguntas cuyas respuestas no</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5438">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Nicolás Marcón</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Importancia del libro</strong></p>
<p>Imaginemos un Nuevo Testamento sin el libro de los Hechos: saltar de los últimos relatos de Cristo resucitado de los evangelios a la publicación de las cartas apostólicas enviadas a las diferentes iglesias del primer siglo y eso nos haría pensar en algunas preguntas cuyas respuestas no tendríamos.</p>
<p>¿Qué se sabría del movimiento del Espíritu Santo en la iglesia? ¿De dónde surgió el apóstol Pablo? ¿Cómo fue la transición del cristianismo vivido por los judíos pero alcanzando a los gentiles? ¿Cómo surgieron los judaizantes?  ¿Cómo aparecieron las iglesias locales destinatarias de las epístolas apostólicas? Estas y otras preguntas parecidas se podrían pensar y no tendríamos las respuestas si no fuera por la existencia del libro de Los Hechos en el Nuevo Testamento, de allí su importancia y su trascendencia para comprender el inicio y desarrollo de la iglesia.</p>
<p>Vale decir que en un principio el libro de Los Hechos era la segunda parte de los escritos lucanos, donde el evangelio de Lucas se constituía en la primera parte de dicha obra. Sin embargo, y siguiendo el criterio de orden establecido en la Versión de los LXX o Septuaginta para los libros veterotestamentarios, los libros del Nuevo Testamento se agruparon también por géneros literarios y quedaron separados el evangelio de Lucas, para ser parte del grupo de los cuatro evangelios, y Los Hechos como el libro histórico de la colección canónica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Autor </strong></p>
<p>Pretender identificar al autor de libro de Los Hechos sin considerar también la autoría del tercer evangelio no solo sería un error sino además un descuido en la investigación dado que ambas obras tienen tantos elementos en común que no se pueden obviar: los dos libros van enviados a la misma persona, Teófilo (Lc.1:1-4, Hch.1:1-2), el libro de Los Hechos se reconoce como la segunda parte del evangelio de Lucas al que se lo identifica como “el primer tratado” (Hch.1:1), y varios paralelos entre Jesús y la iglesia o algunos de sus líderes: primeros años (Lc.1:5-3:28, Hch.1-8), la unción del Espíritu Santo (Lc.3:22, Hch.2:4), el primer sermón (Lc.4:14-30, Hch.2), milagros y sanidades (Lc.4:31-41, Hch.3-4), éxito y popularidad (Lc.5, Hch.2-4), creciente oposición (Lc.6, Hch.4-8), viajes misioneros (Lc.13-18, Hch.8-23), arresto y juicios (Lc.22-23, Hch.24-26), y finalmente el clímax (Lc.24, Hch.28).  Al considerar lo expresado se reconoce por lo tanto a Lucas como el autor de Los Hechos.</p>
<p>Pero más allá del contenido no hay evidencia explícita en el libro de Los Hechos donde Lucas se atribuya la paternidad literaria, lo que se puede asumir como innecesario a partir del conocimiento público que se tenía de su producción literaria, dirigido no solo para Teófilo sino a toda la iglesia. Sin embargo desde el siglo II en adelante en unanimidad los padres de la iglesia reconocieron a Lucas como autor.<a title="" href="#_edn1">[i]</a></p>
<p>Además no se puede ignorar la sección del Los Hechos conocida como “nosotros” (Hch.16:10, 20:5 y 27:1) donde el mismo autor incluye en su obra su diario de viaje como testigo presencial como compañero del apóstol Pablo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Fecha y Destinatario</strong></p>
<p>Tano Los Hechos, como el tercer evangelio, está dedicado a un tal Teófilo. El tercer evangelio es el primer tratado de la frase con la que comienza el libro de los Hechos. Teófilo parece haber sido una figura distinguida a partir de la descripción como “excelentísimo”, nombre dado a los gobernantes de Judea.</p>
<p>Salvo la mención bíblica de Teófilo, nada se sabe de aquella persona, lo que ha sugerido una buena cantidad de interpretaciones: sería un gobernante dueño de su esclavo Lucas quien recibiera la libertad de su amo en agradecimiento por haberlo sanado con sus capacidades medicinales, el nombre simbólico para representar a todos los gentiles cristianos, o un nombre inventado a modo de un personaje ficticio. Sin embargo, la mayoría de los comentaristas acuerdan que Teófilo fuera un personaje real, de la aristocracia, conocido por Lucas y con un gran interés por conocer a Cristo y su obra a través de la iglesia.<a title="" href="#_edn2">[ii]</a></p>
<p>En cuanto a la fecha se puede utilizar la lógica histórica para determinar el tiempo aproximado en que Lucas escribió Los Hechos. Si consideramos la posible fecha del último relato del libro, es decir, arribo y estadía de Pablo en Roma en el 63.d.C.; y un acontecimiento histórico cercano imposible de dejarlo fuera del libro por su trascendencia, pero a pesar de ello no se encuentra, en este caso el incendio de Roma por su emperador Nerón el 64 d.C., estaríamos en condiciones de establecer que la fecha probable de Los Hechos fuera el año 63 d.C. como muchos estudiosos afirman.<a title="" href="#_edn3">[iii]</a></p>
<h4></h4>
<h4>Tema del libro</h4>
<p>No existen contradicciones u oposiciones entre diferentes comentaristas y eruditos de Los Hechos para entrar en disputas en este punto, básicamente la idea gira en torno “al crecimiento de la iglesia, particularmente en su transición del judaísmo hacia la gentilidad cristiana”, y por lo tanto estructurar el libro a partir de lo propuesto “ser testigos en Jerusalén, toda Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hch.1:8), lo que indica los ámbitos geográficos a los que llegó:</p>
<p style="padding-left: 30px;">1.- El evangelio en Jerusalén, 1:1-8:3.</p>
<p style="padding-left: 30px;">2.- El evangelio en Judea y Samaria, 8:4-11:18.</p>
<p style="padding-left: 30px;">3.- El evangelio a los gentiles, desde Antioquia a Roma, 11:19-28:31.</p>
<p>Con otros criterios; como los pueblos alcanzados, la obra de la iglesia en diferentes comunidades o tomar a los apóstoles desde su inicio, auge y posterior desaparición del relato (si se tomara a Pedro y a Pablo como los protagonistas); el tema seguiría siendo básicamente el mismo: el inicio de la iglesia; bajo la obvia limitación advertida en el texto bíblico de los límites al parecer conocidos e interesantes para Teófilo, el destinatario de Lucas – Hechos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Propósito del libro </strong></p>
<p>Una vez identificado el tema del libro debe considerarse cuál fue el propósito de Lucas como autor al escribir el libro de los Hechos.  Este punto sí que divide las posiciones de los eruditos, porque en función al propósito que se identifique se considerará si los Hechos es un libro bíblico meramente narrativo (y eso lo excluiría como fuente de normativa para la iglesia actual) y, por lo tanto, el Pentecostalismo se quedaría sin su mayor fuente bíblica respaldatoria; o si se toma como normativo y modelo para la cristiandad de todos los tiempos. Gordon Fee dice al respecto:</p>
<p>La cuestión del propósito de Lucas es al mismo tiempo lo más importante y lo más difícil,&#8230; Si se puede demostrar que el propósito fue poner una norma para la Iglesia de todos los tiempos, entonces su modelo se vuelve normativo,&#8230; En cambio, si el propósito es otro entonces tenemos que proponer las cuestiones de modo diferente.<a title="" href="#_edn4">[iv]</a></p>
<p>Entonces, sería lógico pensar que Lucas no buscaba trascender como escritor a través de los años sino “escribirle a Teófilo acerca del surgimiento y desarrollo de la iglesia cristiana”,<a title="" href="#_edn5">[v]</a> a través de los hechos realizados por medio del Espíritu Santo.</p>
<p>Sin embargo, esto no descarta en absoluto que el autor buscara instruir a Teófilo en las doctrinas cristianas. Roger Stronstad desde una perspectiva pentecostal reconoce que:</p>
<p>La obra de Lucas es narrativa – histórica pero se rechaza la suposición de que dicho material carezca de intención instructiva… La forma en que Lucas desarrolló su material, tanto el evangelio como Los Hechos, indica que tenía la intención de enseñar normativas y prácticas normativas… Lo hizo específicamente para presentar temas teológicos claves y para fijar, ilustrar y reforzar esos temas por medio de episodios históricos concretos… Lucas tuvo un propósito didáctico, catequístico o instructivo, más que simplemente informativo.<a title="" href="#_edn6">[vi]</a></p>
<p>A partir de la forma en que se aborde el libro de Los Hechos se determinará el propósito del mismo. De ahí que la tesis de maestría de Stronstad postulara la necesidad de resolver la metodología interpretativa de los escritos de Lucas.</p>
<p>Podemos reconocer entonces que Los Hechos no relata todo lo que aconteció, sino que Lucas es muy selectivo en su producción literaria y por lo tanto debe identificarse su trabajo como superador de un mero relato histórico, ya que además es teológico y didáctico a partir de su intención “<em>de darle seguridad a Teófilo en la verdad en la que ha sido enseñado</em>” (itálicas del autor que parafrasea Lc. 1:4) “<em>acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar</em>” (Hch.1.1).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Aplicación </strong></p>
<p>El libro de Los Hechos representa la base bíblica para comprender la participación del Espíritu Santo en el origen de la iglesia, pero semejante afirmación nos dejaría una sensación de frustración e impotencia si solo se debe tomar como un registro histórico de los primeros pasos de la iglesia.</p>
<p>Sin embargo, al considerar, además de lo histórico, el carácter normativo y teológico de Los Hechos para la iglesia de todos los tiempos entonces la perspectiva de lectura, interpretación y aplicación cambia rotundamente ya que se constituye en una obra que nos conduce y desafía hacia la búsqueda de la experiencia pentecostal que vivieron los primeros cristianos.</p>
<p>No se defiende el romanticismo ingenuo de algunos que quieren volver a vivir como los creyentes de Los Hechos, sino que con una actitud seria, espiritual y enmarcada en el tiempo histórico que nos toca anhelemos la intervención sobrenatural del Espíritu Santo que hizo que la iglesia de Cristo creciera y su nombre se predicara en todo el mundo conocido.</p>
<div><br clear="all" /></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="#_ednref1">[i]</a> Nuevo Comentario Bíblico, Casa Bautista de Publicaciones, 1995), 665.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref2">[ii]</a> Ajith Fernando, Comentario bíblico con aplicación: Hechos (Miami: Editorial Vida, 2012), 49.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref3">[iii]</a> George O. Wood y Quentin McGhee, Hechos del Espíritu Santo (Springfield: Ministerio de Recursos y Desarrollo, 2005), 18.</p>
</div>
<div>
<p>[iv] Gordon D. Fee y Douglas Stuart, <em>La Lectura Eficaz de la Biblia</em> (Miami, FL: Vida, 1981), 83.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref5">[v]</a> José M. Martínez, <em>Hermenéutica Bíblica</em> (Barcelona: Clie, 1984), 468.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref6">[vi]</a> Stanley Horton, <em>Teología Sistemática</em> (Miami: Editorial Vida, 1994), 437.</p>
</div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Nicolás Marcón</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://conozca.org/?feed=rss2&#038;p=5438</wfw:commentRss>
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		<title>El Espíritu Santo en la vida y ministerio de los discípulos antes y después de Pentecostés.</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Mar 2023 15:18:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Silverio Manuel Bello Valenzuela</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Silverio Manuel Bello Valenzuela   Introducción Un análisis a la vida y ministerio de los discípulos antes y después de Pentecostés nos ayuda a ver, a la luz de la Biblia, la necesidad y la importancia de la manifestación del poder del Espíritu Santo en la vida del creyente. Según la pneumatología de Cristo,</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5425">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Por Silverio Manuel Bello Valenzuela</p>
<p style="text-align: center;" align="center"><strong> </strong></p>
<p style="text-align: center;" align="center"><strong>Introducción</strong></p>
<p>Un análisis a la vida y ministerio de los discípulos antes y después de Pentecostés nos ayuda a ver, a la luz de la Biblia, la necesidad y la importancia de la manifestación del poder del Espíritu Santo en la vida del creyente. Según la pneumatología de Cristo, para que esa gloriosa acción se produzca en la vida de sus seguidores, es necesario que cada uno haya recibido primero la promesa del Espíritu Santo; especialmente, quienes hayan recibido el llamado para trabajar en su santa obra.</p>
<p>Los errores que cometieron los doce, sumados a las limitaciones ministeriales que evidenciaron tener durante sus tres años de preparación ministerial, justificaron las razones por las que les ordenó a ellos que “se quedaran en Jerusalén, hasta que fueran investidos de poder desde lo alto” (Lc.24:49). Es decir, que los discípulos recibieron orden estricta de no salir a cumplir con la gran comisión que él les había dado hasta que no recibieran la promesa del Espíritu Santo. Ellos recibieron el cumplimiento de la promesa cuando estaban en el Aposento Alto, diez días después (Hch.1:4). Pentecostés marcó en la vida y ministerio de los doce discípulos de Jesús, un antes y un después.</p>
<p>En su comentario sobre Lucas 24:49, la Biblia de Estudio de la Vida Plana, nos dice:</p>
<p style="padding-left: 30px;">Esa promesa del Padre que “revestirá a los discípulos de poder desde lo alto” se refiera al derramamiento del Espíritu Santo que ocurrió por primera vez el día de Pentecostés.<a title="" href="#_edn1">[i]</a></p>
<p>Sobre Lucas 24:49, Everet F. Harrison, comenta:</p>
<p style="padding-left: 30px;">De haberse dispersado inmediatamente los discípulos cada cual, a su casa, el movimiento se habría debilitado y no se habría producido el impacto de conjunto sobre el mundo”.<a title="" href="#_edn2">[ii]</a></p>
<p>Las diferencias de la vida y ministerio de los discípulos antes y después de Pentecostés, las podemos identificar bien claro a la luz de los evangelios sinópticos, y del evangelio de Juan, Observemos a continuación:</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Vida y ministerios de los discípulos de Jesús antes de Pentecostés</strong></p>
<p>La acción del Espíritu Santo en la vida y ministerio de los discípulos antes de Pentecostés, fue diferente a su acción después de Pentecostés. Tres referencias bíblicas confirman esta declaración: Juan 7:37-39; 14:17; Efesios 1:13.</p>
<p><em>“Jesús les dijo: el que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva… esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo”</em> (Jn.7:37, 39). El Señor utilizó el tiempo futuro del modo indicativo, <em>correrán.</em> El escritor sagrado confirma que el divino maestro se estaba refiriendo al Espíritu Santo como promesa, el cual moraría en la vida interior de ellos, y los llenaría de poder y autoridad, tal como fue en el día de Pentecostés.</p>
<p><em>“El Espíritu de verdad, al que el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros”</em> (Jn.14:17), Jesús se refirió al lugar que ocupaba el Espíritu Santo en la vida de sus discípulos en el presente, es decir, antes de Pentecostés, leemos: Nuestro Señor Jesucristo usó, primero, en el tiempo presente la palabra <em>mora, </em>que indica posada, estancia, morada.<em> </em>En este contexto, la preposición “<em>con</em>”, entre otras cosas, se usa para indicar compañía, como, por ejemplo:  Estar al lado, acompañar, ir con. Jesús les estaba diciendo a sus discípulos, que el Espíritu Santo estaba con ellos, al lado de ellos, pero que todavía no moraba como promesa, en la vida interior de ellos. Ellos, todos, tenían el Espíritu Santo, como sello de salvación.</p>
<p><em>“El Espíritu de verdad, al que el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros”</em> (Ef.1:13). El apóstol Pablo nos ayuda a entender teológicamente esta verdad,  a partir de que la persona que se convierte a Cristo, es sellada con el Espíritu Santo de la promesa, es lo que se conoce como el “sello de la salvación”. El Espíritu Santo está con esa persona, pero hasta que no manifieste la evidencia de hablar en otras lenguas, todavía no ha sido bautizado en el Espíritu Santo.</p>
<p>Por lo tanto, observemos a la luz de las Escrituras, la vida de los discípulos antes de Pentecostés. Los evangelios registran un conjunto de fallas y errores que los discípulos cometieron durante los tres años de preparatoria en la escuela de Jesús, antes de Pentecostés, por ejemplo:  <strong></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Simón Pedro:</strong> fue el discípulo al cual Jesús tuvo que dedicarle más<strong> </strong>tiempo en su proceso de  enseñanza aprendizaje para la modificación de su carácter y el comportamiento. Antes de Pentecostés demostró una visión y teología errada sobre el propósito de la muerte expiatoria de Cristo. Según leemos en Mateo 16:21, Jesús comenzó a revelarles a los doce, que las autoridades religiosas judías le iban a dar muerte, pero que al tercer día él iba a resucitar. En el versículo 23 se ve a Pedro tomar a Jesús aparte y tratar de convencerlo para que evitara esa muerte cruel. La forma en que Jesús enfrentó y reprendió a Pedro fue sorprendente, Jesús le respondió:  <em>“¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”</em>.</p>
<p>Cuesta mucho creer que el mismo discípulo que recibió la revelación de parte de Dios sobre “quién era Cristo” (Mt.16:16), y a quien, por tal declaración, Jesús lo llamó “bienaventurado” (Mt.16:17), y un momento más tarde permitió que el enemigo entrara en su corazón para tratar de convencer a su divino maestro, para que no fuera a la cruz a morir por el pecado de la humanidad. Así fue que en aquel momento Pedro se convirtiera en un instrumento del diablo y por tal razón, con autoridad divina, Jesús lo reprendió diciendo: <em>“Apártate de mí Satanás, porque me eres tropiezo”</em>. El sentimentalismo y su desconocimiento de las Escrituras, aparentemente, nublaron el entendimiento  espiritual para no ver el plan y el propósito de la voluntad de Dios para con su Hijo Jesucristo.</p>
<p>Simón Pedro, antes de Pentecostés mostró tener un carácter violento y agresivo.<strong> </strong>Cuando fueron a apresar a Jesús, él sacó su espada y le cortó una oreja al siervo del Sumo sacerdote (Jn.18:10-11).   Lowrence O. Richards comenta la actitud de Pedro, diciendo:</p>
<p style="padding-left: 30px;">Al principio Pedro trató de resistir con su espada, pero Jesús no permitió la resistencia. Era el momento de las tinieblas. Su acto de resistencia fue imprudente, pero valeroso. Pero ¿Qué más podríamos esperar? ¿No había Pedro prometido seguir a Jesús hasta la muerte?<a title="" href="#_edn3">[iii]</a></p>
<p>En sus y decisiones personales, Simón mostró rasgos de ambivalencia en su carácter. Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que él iba a ser entregados en manos de las autoridades religiosas judías, y que ellos, todos, se iban a escandalizar (Mt.26:31), Pedro le prometió a Jesús no escandalizarse nunca, aunque otros lo hicieran (Mt.26:33). Sin embargo, más tarde en el patio del sumo sacerdote Caifás, negó al maestro tres veces antes que el gallo cantara (Mt.26:69-74).</p>
<p>Nos preguntamos, ¿Cómo Jesús, conociendo las debilidades de del carácter de Pedro, y peor aún, sabiendo que lo iba a negar tres veces, lo incluyó en el círculo de sus tres amigos íntimos? Sólo nos queda aceptar, que Dios tiene un propósito en cada cosa que él hace, aunque nosotros no lo entendamos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Judas Iscariote:</strong> quien con un beso entregó a Jesús para ser crucificado (Mt.26:47-50), y luego se<strong></strong> suicidó (Mt.27:5). En su comentario sobre la traición de Judas Iscariote a su divino maestro y su suicidio más tarde, la Biblia de Estudio Pentecostal, dice:</p>
<p>Judas comprendió que sus acciones pecaminosas ocasionarían la muerte de Jesús, del mismo modo, todas las acciones humanas afectan inevitablemente a los demás para bien o para mal. Muchas cosas que los seres humanos ponen el movimiento no pueden detenerse, y su maldad y sus resultados destructivos serán sufridos por los culpables y por los demás. Es de suma importancia evitar todas las acciones y todos los planes que pudieran tener consecuencias potencialmente dañinas.<a title="" href="#_edn4">[iv]</a><em></em></p>
<p><em><br />
</em></p>
<p><strong>Jacobo y a Juan:</strong> hijos de Zebedeo, Cristo los apellidó <em>Boanerges</em>, que significad hijos del trueno” (Mr.3:17). En su comentario, la Biblia de Estudio Sendas de Vida, comenta este versículo, diciendo:</p>
<p>Boanerges, palabra aramea del hebreo Bené Regesh, Marcos, traduce “hijos del trueno”. La mención que Jesús dio a los hijos de Zebedeo por el carácter impetuoso que demostraron posteriormente (Lc.9:4).<a title="" href="#_edn5">[v]</a><strong></strong></p>
<p>En Lucas 9:51-4 encontramos a los dos hijos de Zebedeo con un carácter belicoso y vengativo. Cuando Jesús se dispuso enviar mensajeros a Jerusalén, y estos intentaron cruzar por una aldea de Samaria, pero los lugareños les impidieron cruzar, ante aquella negativa, Jacobo y Juan le pidieron a Jesús que les permitiera pedir fuego del cielo, tal como lo hizo el profeta Elías, para que las llamas consumieran a los aldeanos. Gracias a Dios que Jesús no le permitió que hicieran tal petición. <strong></strong></p>
<p>Otra falla en el comportamiento de los discípulos antes de Pentecostés, fue que, mostraron tener entre ellos un espíritu de antagonismo y de rivalidad ministerial al mismo tiempo. En más de una abordaron a Jesús en más de una ocasión para preguntarle quién de ellos sería el mayor en el reino de los cielos (Mt.18:1, Lc.22:24)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Los apóstoles: </strong>una lección objetiva sin igual, con propósitos correctivos de parte de Jesús para sus discípulos fue la de la toalla y el lebrillo (Jn.13:4-15) de donde se desprenden dos verdades de tal escena:</p>
<p>En primer lugar es probable que Jesús, sentado a la mesa durante su última cena llegara a percibir que todavía el espíritu de rivalidad, de competencia, de grandeza y de presunción estaba vivo entre ellos.  Fue así que se dispuso a darles aquella lección objetiva, que por cierto, llegó a ser una de las enseñanzas más directas y más entendible durante su ministerio terrenal. Es evidente que aquel método de enseñanza aprendizaje que el buen maestro empleó, tenía como finalidad producir un cambio total en el comportamiento de los doce antes de su muerte; y sí, lo logró. Recordemos que Jesús le dijo a Pedro: <em>“Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora; mas lo entenderás después”</em> (Jn.13:7).  Claro está, implícitamente, se estaba refiriendo a después de Pentecostés</p>
<p>En segundo lugar,  en la praxis, Jesús se empeñó en enseñarles a los apóstoles cuál es la llave correcta que abre la puerta de acceso a la vía que conduce al éxito y a la grandeza ministerial en la obra de Dios: la humildad, el compañerismo y el servicio incondicional a los demás.</p>
<p>Sobre el acto ejemplar de Jesús, de lavar los pies de sus discípulos, el escrito Herbert Lockyer, escribe lo siguiente:</p>
<p style="padding-left: 30px;">En dicho acto, se nos revela más la persona de Cristo, que las cosas que es capaz de hacer. Realiza una labor de siervo, para ocupar un lugar de humildad. Al lavar los pies de los suyos, le deja un ejemplo de humildad auténtica. Quiere que sus discípulos aprendan que el orgullo echa a perder el poder.<a title="" href="#_edn6">[vi]</a></p>
<p>La gran moraleja que Jesús les trató de enseñar sus discípulos con la lección objetiva de la toalla y el lebrillo, está resumida en versículos 14 y 15 del mismo capítulo 13 de Juan: <em>“Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”</em>.</p>
<p>La noche de la pascua Jesús les lavó los pies a sus doce apóstoles, incluyendo a Judas, el traidor. Nos preguntamos, ¿Por qué Jesús, sabiendo que Judas lo iba a entregar a sus enemigos, para le dieran muerte, le lavó sus pies? ¡Qué lección más profunda! Lavarle los pies a Judas, hizo todavía más grande y más significativa la enseñanza compartida, no solamente a sus discípulos en aquella ocasión, sino también a todos los creyentes de todo el mundo y de todas las épocas..</p>
<p><strong>    </strong><strong></strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong>La vida y ministerio de los discípulos después de Pentecostés</strong></p>
<p>Tras recibir la promesa de Espíritu Santo el día de Pentecostés, desde ahí en adelante se produjo una transformación sobrenatural en la vida y en el ministerio de cada uno de los discípulos.</p>
<p>El día de Pentecostés todos los discípulos recibieron la promesa y fueron llenos del Espíritu Santo (Hch.2:1). Ahí estuvo el radio de transformación en la vida y ministerio de los santos apóstoles. El historiador eclesiástico Jesse Lyman Hurlbut, dice que:</p>
<p style="padding-left: 30px;">El efecto que surgió en los discípulos el descenso del Espíritu Santo el día de Pentecostés fue triple, primero: “Iluminó sus mentes, dándoles un nuevo concepto del reino de Dios, que no era un imperio político sino un reino espiritual. Segundo: Los vigorizó, impartiendo a cada miembro un fervor espiritual y un poder de expresión que hacía el testimonio de ellos convincente para quienes les escuchaban, Tercero: Ese Espíritu divino ha morado en la iglesia desde aquel día como una presencia permanente”.<a title="" href="#_edn7">[vii]</a></p>
<p>Pentecostés marcó en la vida de los discípulos un antes y un después. Observemos los grandes beneficios del descenso del Espíritu Santo como promesa en la vida de cada uno de los apóstoles:</p>
<p>Pentecostés produjo un cambio de 180 grados en la vida y en el carácter de los discípulos: Pedro se convirtió el predicador de multitudes entre los once. Los dos discípulos a quienes Jesús les había dado el sobrenombre de “<em>hijos del trueno</em>”, uno de ellos, Juan, más tarde, por escribir tan vehementemente, sobre el amor en sus cartas, llegó a ser conocido entre los cristianos del primer siglo, como el apóstol del amor.</p>
<p>Desde Pentecostés en adelante, se acabaron las disputas, las rivalidades y los pugilatos sobre los rangos ministeriales que iban a ocupar cada uno en sus funciones apostólicas, y sobre el lugar que iría a ocupar en el reino de los cielos.</p>
<p>No hubo más preguntas escatológicas sobre el reinado del Mesías ni sobre la restauración de Israel (Hch.1:6). Por el contrario, inspirados por el Espíritu Santo, los apóstoles echaron la base doctrinal de la escatología bíblica, tanto en el libro de los Hechos como todas las Epístolas y en el libro de Apocalipsis (Ef.2:20).</p>
<p>Desde Pentecostés en adelante el Espíritu Santo, ya no estaba solamente al lado de los apóstoles, sino dentro de ellos como promesa (Jn.7:38-39; 14;17; Hch.2:1-4)</p>
<p>Después de Pentecostés en el libro de los Hechos no se registra un solo caso en el que los discípulos oraran alguna vez por una persona que estuviera enfermedad, y no fuera sanada, o que oraran por una persona que tuviera endemoniada, y no fuera liberada. Ellos oraron por personas ciegas, y recibieron la vista. Oraron por paralíticos, por sordos y por ciegos y todos fueron sanados. (Hch.2:43; 5:12)</p>
<p>El cumplimiento de la promesa de Espíritu Santo desde el día de Pentecostés trajo como resultado, el primer y más grande avivamiento espiritual de la historia de la iglesia cristiana de todos los tiempos. (Hech.2:43-47).  La causa principal estuvo en que todos los dones del Espíritu Santo se manifestaron en la vida y ministerio de los apóstoles, y todos los creyentes de aquellos días fueron testigos oculares de la manifestación del poder y de la gloria de Dios. Pero no solamente a través de los apóstoles se manifestaron los dones del Espíritu Santo, sino también de diáconos, evangelistas y otras personas con ministerios dados por Cristo, y que habían recibido la promesa del Espíritu Santo.</p>
<p>Después de Pentecostés, el diablo comenzó a lanzar sus dardos de fuego desde las mismas cloacas mal oliente del infierno contra la naciente iglesia. Pero, la manifestación de los dones del Espíritu Santo sobre los miembros de la “novia de Cristo”, se convirtió en el mejor aliado y en el mayor recurso espiritual de resistencia contra todo ataque u oposición que se levantó en su contra. Las puertas del infierno no pudieron, no han podido, ni podrán prevalecer contra la iglesia de Cristo (Mat. 16:18)</p>
<p>Fue en esa dirección y en ese contexto histórico, que el historiador eclesiástico, Josse Lyman Flower, escribió: “los milagros apostólicos han sido designados como las campanas que llaman al pueblo a la adoración”.<a title="" href="#_edn8">[viii]</a></p>
<p>En toda la historia del cristianismo Pentecostés marcó, marca y seguirá marcando las diferentes entre un antes y un después de recibir esa bendecida promesa.</p>
<p>El descenso del Espíritu Santo produjo un espíritu de unidad y de compañerismo inigualable entre todos los miembros de la iglesia naciente</p>
<p>Después de Pentecostés, los apóstoles, inspirados por el Espíritu Santo, echaron la plataforma doctrinal completa de la iglesia de nuestros Señor Jesucristo (Ef.2:20)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p align="center"><strong>Conclusión</strong></p>
<p>Estudiar a la luz de la Palabra de Dios, el contraste entre la vida y el ministerio de los discípulos antes y después de Pentecostés ha ayudado a conocer a quienes no lo saben, que sin la manifestación del poder del Espíritu Santo que obra en la vida y ministerio de cada miembro de la iglesia de Cristo, no hay avivamiento eficaz, no hay crecimiento genuino. A quienes ya conocemos más sobre el asunto nos ha servido de repaso para recordar, que ningún líder eclesiástico, ni ninguna congregación cristiana, por más métodos, técnicas y estrategia de trabajo que use, podrá lograr las metas y los objetivos que se han propuesto alcanzar en sus programas y en sus metas de iglecrecimiento sin depender en lo absoluto del poder del Espíritu Santo. Si queremos un avivamiento espiritual genuino en nuestra vida personal y por ende, en cada congregación, debemos procurar que haya una manifestación plena del poder del Espíritu Santo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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<div></div>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="#_ednref1">[i]</a> <em>Biblia de Estudio de la Vida Plana</em>, Editorial Vida, 1444.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref2">[ii]</a> Everet F. Harrisón, <em>El Comentario Moody del Nuevo Testamento,</em> Editorial Moody,</p>
<p>136.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref3">[iii]</a> Lowrence O. Richards, <em>Comentario Bíblico del Maestro</em>, Editorial Patmos, 874.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref4">[iv]</a> <em>Biblia de Estudio Pentecostal, </em>Editorial<em> </em>Vida<em>, </em>1337.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref5">[v]</a>  <em>Biblia de Estudio Sendas de Vida</em>, Editorial Senda de Vida Publisher.<strong> </strong></p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref6">[vi]</a> Herbert  Lockyer, <em>Todos los Libros y Capítulos de la Biblia</em>: Editorial Vida, 472.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref7">[vii]</a> Jesse Lyman Hurlbut, <em>Historia de la Iglesia Cristiana:</em> Editorial Casa de Publicaciones</p>
<p>Evangélicas, 18.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ednref8">[viii]</a> Ibid, 21.</p>
</div>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Silverio Manuel Bello Valenzuela</span>
				<p>Vivencias del pastor y profesor Silverio Manuel Bello Valenzuela sobre el tema. Ha venido enseñando la materia de Pneumatologia desde el año 1970, fecha en que se graduó del Instituto Bíblico Central de A/D, en Rep. Dom.. La impartió en durante las dos épocas en que fue director de ese mismo centro. La ha enseñado en varios Institutos en su país; la enseñó en el ISUM en varias ocasiones, su país y en Costa Rica. Es su tema favorito. Entre los 22 libros que ha escrito se encuentra: “Los Dones y el Fruto del Espíritu”. El Espíritu Santo es el tema favorito del pastor Bello.</p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>La persecución en el libro de los Hechos</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Mar 2023 17:34:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Mahima Kumar</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Mahima Kumar Misionera a India &#160; &#160; “¡India es un país hinduista! ¡Todos los cristianos se tienen que ir de aquí! ¡Si no salen nosotros seremos quién los saquen! ¡Sabemos quienes son y dónde están! ¡Váyanse de aquí! ¡Jai Hind!” Esas fueron las palabras que escuchamos mi compañera y yo la tarde del 7</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5418">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong></strong>Por Mahima Kumar</p>
<p>Misionera a India</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“¡India es un país hinduista! ¡Todos los cristianos se tienen que ir de aquí! ¡Si no salen nosotros seremos quién los saquen! ¡Sabemos quienes son y dónde están! ¡Váyanse de aquí! ¡Jai Hind!”</em><em></em></p>
<p>Esas fueron las palabras que escuchamos mi compañera y yo la tarde del 7 de febrero de 2017.  Regresábamos de unas compras en el mercado de la Vieja Delhi. Ya teníamos las maletas listas pues esa noche saldríamos al aeropuerto para volver a casa, y entonces recibimos una llamada de un número desconocido.</p>
<p>No había forma de que alguien fuera de los cristianos con quienes estuvimos tuviera ese número, menos la policía o gente del gobierno, pues no estaba registrado a nuestro nombre.  Fue un momento tenso.  Ya habíamos notado que alguien nos seguía o se acercaba a escuchar nuestras conversaciones, incluso, tuvimos la precaución de hablar español. Al terminar la grabación, le dimos gracias a Dios por su protección, su bendición y respaldo durante este corto tiempo de trabajo y salimos al aeropuerto.</p>
<p>En el libro de los Hechos se puede ver con mayor precisión la persecución de la iglesia y a los discípulos, de manera que es notorio el mensaje eterno de la palabra; pues el mismo Dios de los mártires, de los que fueron perseguidos, de los que fueron rechazados, es el mismo Dios que esta con su iglesia.</p>
<p>En los evangelios se narra cómo Jesús había encontrado por causa de su mensaje hostilidad, celos y odio por parte del pueblo, los jefes judíos y también por las autoridades sacerdotales, históricamente en esa lucha es que fue condenado a muerte. Incluso, Jesús ya les había anunciado a los discípulos que ellos pasarían por la misma situación incluso los preparó para enfrentarla: “<em>Pero ante todas estas cosas os echaran mano y perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles, llevándoos ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre…</em>” Lucas 21:12. En Juan menciona palabras que claramente son asociadas con la persecución: “Os expulsaran de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que así rinde un servicio a Dios”. Y junto a esta advertencia esta ligada una promesa de la compañía y asistencia del Paracleto.</p>
<p>Dicha persecución no tardó en iniciar, pues no había pasado tanto tiempo del proceso en contra de Jesús cuando la promesa del derramamiento del Espíritu Santo sobre sus vidas se cumplió y empezaron a predicar, después del primer milagro a través de Pedro y la conversión de miles de personas fueron llevados en presencia de los mismos lideres religiosos que habían condenado a Jesús, ¿Qué motivo tenían para ir en contra de Pedro y Juan? Podríamos decir que por la misma razón que tuvieron contra Jesús, la atención del pueblo judío, los celos, la curación de un cojo de nacimiento, pero más que nada porque estaban predicando en nombre de Jesucristo y de su resurrección de entre los muertos, lo cual, debemos recordar que los saduceos, en oposición a la fe que tenían los judíos negaban la resurrección del cuerpo.</p>
<p>Pedro y Juan pasan una noche en la cárcel, y en medio de todo, lo que resalta Lucas es que la iglesia estaba creciendo a pesar de la oposición lo que nos muestra el elemento clave: a pesar de la resistencia, se cumple el mandato y la promesa del Señor resucitado.</p>
<p>La respuesta de los apóstoles fue con audacia, seguridad y a la ves algo de temor pues ellos sabían cual podría ser la consecuencia, ellos rechazan con firmeza la prohibición de hablar del evangelio pues sabían muy bien la orden de Cristo de decir lo que vieron oyeron, ser testigos.</p>
<p>La iglesia también respondía a través de la oración, ya que al salir de prisión Pedro y Juan se reunieron con los suyos, en las palabras pronunciadas en la oración, destacan la alusión al salmo 2 que ya se había cumplido con Jesús en el proceso de su juicio y muerte, y en esa seguridad que sienten que Dios esta en control y que no permitirá que los lideres frustren su plan y propósito.</p>
<p>También, destacan dos cosas importantes para este tiempo de persecución que iniciaba: <strong><em>Denuedo</em></strong> para predicar y <strong><em>Señales</em></strong> en el nombre de Jesús. La palabra Denuedo viene de la palabra griega <em>“parresia”</em> denota libertad de habla, pronunciamientos sin reservas. Aparece tres veces en el capitulo cuatro de Hechos y el concepto es prominente, ya que a pesar de las amenazas que recibían de ser encarcelados, de tener una muerte como la de su maestro, y del temor que les habrían ocasionado, estaban dispuestos a continuar y reconocían que no podían solos, así que no piden protección de la persecución, si no que piden <strong>denuedo</strong>, valor para predicar porque sabían que cuando se activa la valentía en un creyente los resultados son impresionantes y podían hablar con elocuencia, sabiduría y efectividad en un lugar hostil.</p>
<p>Además en una actitud de sometimiento total a Jesucristo, le piden que extienda su mano en milagros, señales como las que había hecho cuando estaba en la tierra. Las señales era lo que confirmaba que Jesús era el Mesías, y al usar la vida de los discípulos que predicaban en su nombre y hacer las mismas señales a través de ellos continuaba reafirmando que es el mismo Jesús y no ellos quienes obraban con Poder.</p>
<p>Este mismo denuedo y mover del Espíritu Santo, llevó a Esteban, el primer mártir a predicar, con poder para hacer señales y prodigios, lo que al igual que con los discípulos tuvo resistencia y hostilidad, pero mientras su proceso de juicio, ese denuedo y poder que el tenia, lo guió a dar un discurso con tanta elocuencia, llena de historia, de poder, incluso de una fuerte confrontación y declaración de Jesús como Dios, sentado a la diestra del Padre. La oración de Esteban es muy similar a la que hizo Jesús en la cruz: “<em>En tus manos encomiendo mi espíritu</em>,” “<em>no les tomes en cuenta este pecado</em>.” En esta misma escena mientras este diácono muere por Cristo, aparece Saulo, quien se convertiría en su sucesor, y que en su vida como misionero sufriría mas de lo que sufrió Esteban. Agustín hace un duro comentario sobre la muerte de Esteban y a la aprobación de Saulo a ella: “Si Esteban no hubiera orado, la iglesia no habría tenido a un Pablo”.</p>
<p>La oración para pedir denuedo y poder de su Espíritu fue la respuesta de la iglesia a este tiempo de persecución que apenas iniciaba, y fue lo que les mantuvo fortalecidos, firmes y gozosos en medio de la muerte.</p>
<p>La persecución más fuerte se desató con la muerte de Esteban, Saulo iba de casa en casa sin importar la lengua que hablaban o la nacionalidad, los metían a la cárcel, y fue entonces que todos fueron <em>esparcidos</em>. Esta expresión es importante para los judíos que habían vivido y conocían el exilio, (Babilonia) pues para ellos tenia un contexto de castigo por sus pecados y desobediencia a Dios, ahora en el Nuevo Testamento, la iglesia empezaba a vivir una dispersión, pero no lo vieron como castigo, si no como una “decisión divina para que se estableciera un punto de partida a fin de llevar el evangelio a territorios extranjeros”.</p>
<p>¿Qué hubiera pasado si la iglesia no hubiera padecido persecución? La respuesta es clara, se hubiera estancado y el mensaje de Cristo no hubiera llegado a otras naciones y mucho menos a nosotros. ¿Por qué? Tendríamos que retroceder a Hechos 1:8, donde Jesús les dice que serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra, la iglesia estaba creciendo, estaba sirviendo, pero no se movían de su lugar de confort, de su casa, de su tierra, de su gente, recibían a la gente que iba siendo salva por la predicación de los diáconos y Apóstoles, intercedían y buscaban ser llenos de su presencia cada día, pero estaba en su mismo lugar.</p>
<p>La persecución provocó dolor, miedo, angustia, y un gran avivamiento, pues cuando empezaron a esparcirse, hechos 8:4 nos muestra que iban por todas partes de Judea y Samaria predicando el evangelio, cumpliendo de esta manera las últimas palabras de su Maestro, obedeciendo la función centrífuga de la iglesia.</p>
<p>Hoy en día la persecución a la iglesia y a los cristianos en diferentes partes del mundo esta en constante crecimiento. 1 de cada 7 cristianos es perseguido en todo el mundo, 1 de cada 5 cristianos es perseguido en África, 2 de cada 5 cristianos es perseguido en Asia, 1 de cada 15 cristianos son perseguidos en América Latina, pero que decir de la prohibición a la que recientemente se tiene que enfrentar a causa de las nuevas ideologías de género con la llamada “terapia de conversión” y lo que se vaya acumulando en los últimos tiempos.</p>
<p>Es entonces necesario que la iglesia de hoy se levante e interceda por denuedo, fortaleza y poder del Espíritu Santo a favor de nuestros hermanos que viven o trabajan en países dónde ser cristiano y predicar de Cristo, significa la muerte, para que al igual que los discípulos y primeros cristianos que dieron su vida por causa de Cristo y fueron respaldados con su poder, a través de ellos también obre milagros, señales y prodigios. Oremos también para que cada cristiano en el lugar que se encuentre, pueda ser testigo fiel de Jesucristo lleno del poder del Espíritu Santo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Bibliograf[ia</strong></p>
<p><strong>GONZALEZ</strong> Justo L. <em>Comentario al Evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles..</em>Editorial CLIE. 2022</p>
<p><strong>KISTEMAKER,</strong> Simon J. <em>Comentario al Nuevo Testamento, Exposición de los Hechos de los Apóstoles</em>. Baker Book House. 1996</p>
<p><strong>KÜRZINGER</strong>, Josef. <em>El nuevo testamento y su mensaje, Los Hechos de los Apóstoles.</em> Editorial Herder. 1974</p>
<p><a href="https://www.puertasabiertas.org/es-ES/persecucion/lmp/">https://www.puertasabiertas.org/es-ES/persecucion/lmp/</a></p>
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<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Mahima Kumar</span>
				<p></p>
				<br/>
			</div>]]></content:encoded>
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		<title>La vida del Espíritu en el libro Los Hechos como modelo de resiliencia para la iglesia de hoy</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Feb 2023 20:15:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Herbert Grenett Ortiz</dc:creator>
				<category><![CDATA[2023.1]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Herbert Grenett Ortiz Pastor y Psicólogo clínico &#160; &#160; El presente artículo intenta explicar cómo la vida del Espíritu manifestada en la iglesia primitiva, sirvió a los cristianos como factor protector de su salud mental y de fortalecimiento en circunstancias difíciles y extremas que vivieron. La idea es establecer algún puente de conexión, logrando</p><p class="more-link"><a href="http://conozca.org/?p=5409">Mas…</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por Herbert Grenett Ortiz</p>
<p>Pastor y Psicólogo clínico</p>
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<p>El presente artículo intenta explicar cómo la vida del Espíritu manifestada en la iglesia primitiva, sirvió a los cristianos como factor protector de su salud mental y de fortalecimiento en circunstancias difíciles y extremas que vivieron. La idea es establecer algún puente de conexión, logrando contextualizar y dimensionar cómo la experiencia en el Espíritu en el tiempo de Los Hechos, podría servir como modelo de resiliencia espiritual y mental para los creyentes de la iglesia de hoy.</p>
<p><strong>Concepto de resiliencia</strong></p>
<p>El vocablo resiliencia tiene su origen en el idioma latín, en el término <em>resilio</em>, que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar &#8230; en español y francés <em>resiliencia</em> se emplea en el campo de la ingeniería civil únicamente para describir la capacidad de un material de recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. La definición en el idioma inglés del concepto <em>resilience</em>, es la tendencia a volver a un estado original o el tener poder de recuperación (1).</p>
<p>Luego el término fue adaptado a las ciencias sociales para caracterizar aquellas personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos (2). Por lo tanto, resiliar es recuperarse, ir hacia delante luego de una enfermedad, trauma o estrés. Es vencer estas pruebas y crisis de la vida, resistiéndolas y superándolas, para seguir viviendo lo mejor posible (3).</p>
<p>Otros autores han ampliado y profundizado la definición, integrando otros elementos o variables que intervienen en su desarrollo. En tal sentido, resiliencia sería también la capacidad de una persona o de un grupo para crecer en presencia de muy grandes dificultades &#8230; no es fija sino que varía a lo largo de toda una vida; nunca es absoluta; se construye en interacciones con el entorno &#8230; siempre se encuentra en proceso y, más allá de la simple resistencia, construye o reconstruye la vida (4).</p>
<p>La última definición resulta muy importante, puesto que se centra en un enfoque con énfasis en procesos, no tanto a nivel de lo que logra por sí mismo un individuo, sino en cuánto a un contexto social y de relaciones. Esto se vincula directamente con los procesos de vida de quienes son cristianos, donde en lo cotidiano, se forma parte de la necesaria interdependencia del cuerpo de Cristo, que es el contexto donde se espera se desarrolle la resiliencia espiritual y mental, permitiendo así afrontar las adversidades propias de la existencia humana y cristiana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>La vida del Espíritu y las crisis en el Evangelio</strong></p>
<p>Se ha llegado a plantear que la praxis pentecostal incluye también un <em>ethos </em>pentecostal. <em>Ethos </em>es una palabra griega que significa “costumbre y conducta” y, a partir de ahí, “conducta, carácter y personalidad” (5). En el libro de Los Hechos, sin duda, se puede apreciar un<em> ethos</em> pentecostal en particular, y que en su constitución va a implicar un carácter, identidad y modo de comportarse de los creyentes en el seno de una comunidad.</p>
<p>Además, puede advertirse en esta iglesia que el <em>ethos</em> pentecostal se encuentra asociado, tanto en su génesis como en su desarrollo, con la llenura del Espíritu Santo, y que muchas de sus expresiones en la vida de los creyentes, son consecuencias directas de esa llenura. Horton, por ejemplo, cita a algunos autores que identifican entre estas características, “la plenitud del gozo”, “el gran amor”, “el compartir” y la “alabanza continua de Dios”, mientras que otros, hablan de cualidades de la personalidad cristiana como “marcas” o evidencias de “estar lleno del Espíritu”, como son el “testimonio desbordante”, el “quebrantamiento y humildad”, “un espíritu dócil” y la “consagración” (6).</p>
<p>Por otra parte, la llenura que caracteriza la vida del Espíritu en Los Hechos, se va a hacer notoria, además, como una capacitación o empoderamiento espiritual que Dios mismo otorga en ciertas situaciones a sus hijos, y donde, debido al contexto, se requería de una investidura de poder especial para hacer frente a crisis y circunstancias difíciles.</p>
<p>En relación con lo anterior, Wood argumenta que si se lee cuidadosamente el libro de los Hechos, se descubrirá que una y otra vez en la experiencia de los discípulos, en los momentos difíciles de la vida de ellos, el texto dice que “fueron llenos del Espíritu”. Vale decir, que la condición de estar lleno del Espíritu es lo que sucedió después de Pentecostés.</p>
<p>No es la experiencia que vivieron los discípulos en Hechos 2; es la plenitud que recibieron después de esta experiencia. El Espíritu continuó llenando a los discípulos en momentos en que enfrentaban desafíos nuevos y desconocidos, cuando se necesitó un nuevo nivel de poder en su personalidad, que nunca antes habían visto (7). Un claro ejemplo de esto se advierte en Hechos 4, donde por primera vez la iglesia estaba enfrentando persecución.</p>
<p>Quienes habían sido llenos del Espíritu en Hechos 2, son nuevamente llenos del Espíritu en Hechos 4. (8). Durante el proceso de avance del evangelio, esta “vida en el Espíritu”, se va convirtiendo en un suceso que se vuelve transversal en la vida de los creyentes. Según Hechos 9:31, “&#8230; las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo”. El contexto muestra que el Espíritu llevó a cabo esta multiplicación mediante la unción de la Palabra, y mediante la concesión de avivamiento, poder, santificación, ánimo y valentía a los creyentes (9).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Espiritualidad y resiliencia</strong></p>
<p>La relación espiritualidad &#8211; resiliencia se viene estudiando ya hace varios años en el ámbito de las ciencias sociales. En este contexto, ya existe evidencia suficiente respecto del resultado que surge cuando las personas se apoyan en la religión y en la espiritualidad, y logran utilizarla como un recurso para comprender y afrontar momentos difíciles (10).</p>
<p>Las personas que viven su religión de manera positiva, generando vínculos de confianza con Dios, tienden a sobreponerse a diversos estresores con mayor facilidad que aquellas que experimentan una lucha interna constante con Dios o con su comunidad religiosa (11).</p>
<p>Considerando lo anterior, pero redefinido bajo el lente de una hermenéutica pentecostal, se comprende que esta “resiliencia espiritual” que actúa en los creyentes, no obedece sólo al desarrollo de ciertas virtudes o capacidades personales, o al cambio de algunas estructuras cognitivas y forma de pensar, sino que se construye de forma dinámica, en una experiencia subjetiva con Dios Padre, Dios hijo, y sobre todo en dependencia con Dios Espíritu Santo. La intervención de este último, vendría a conformar integralmente el “ethos pentecostal”, donde todo el ser de la persona termina siendo transformado, y le empodera para afrontar las diferentes vicisitudes que surgirán en sus circunstancias de vida. El afrontamiento obstinado de la realidad: Característica esencial de la resiliencia y su relación con la llenura del Espíritu Santo.</p>
<p>De las investigaciones en el campo de la resiliencia, puede afirmarse que las personas resilientes reúnen varias características esenciales. Tal vez una de las más importantes, es el afrontamiento obstinado de la realidad (12). Con cierta frecuencia, se ha llegado a pensar que la resiliencia es el resultado de tener una naturaleza optimista. Eso es cierto siempre y cuando el optimismo no llegue a distorsionar el sentido de la realidad. En situaciones extraordinariamente adversas, ver el mundo a través de “lentes rosas” puede resultar desastroso. Al contrario, las personas resilientes tienen una visión muy serena y realista de las partes de la realidad que son importantes para la supervivencia (13).</p>
<p>En relación con lo anterior, la primera condición, entonces, que demuestra ser necesaria y suficiente para identificar un proceso de resiliencia, es la identificación del evento problema o del trauma &#8230; lo cual significa que en un momento u otro del proceso, el sujeto debe ser capaz de reconocer que ha vivido un acontecimiento traumático o que se ha enfrentado a un contexto traumatizante y que él ha sido su víctima (14). Luego se irá desarrollando lo que respalda la literatura, vale decir, que la persona con consciencia de su situación, y tras superar el horror de lo vivenciado, ha mostrado tener fuerza para resistir la tentación de dejarse caer en el abismo que representa para él lo vivido &#8230; (15).</p>
<p>A modo de comprender mejor el efecto de la resiliencia del Espíritu, y del afrontamiento de la realidad por medio de éste, se observarán dos casos en el libro de Los Hechos:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>1). Enfrentados a las amenazas (Hch.4:1-12).</strong></p>
<p>El contexto es el arresto y abuso físico y emocional de Pedro y Juan porque enseñaban al pueblo y anunciaban en Jesús la resurrección de entre los muertos. Al día siguiente son amedrentados por el tribunal, el mismo que había condenado a Cristo, manteniendo todo el tiempo un intenso hostigamiento hacia ellos, haciéndoles respirar amenazas de una probable muerte, similar a la de su maestro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>2). Enfrentado al martirio (Hch.7:51-60).</strong></p>
<p>El escenario muestra al diácono Esteban, quién después de responder a las acusaciones presentadas contra él, confronta a los fariseos como un verdadero profeta de Dios. Esta reprensión generó en sus oyentes un sentimiento de venganza e ira descontrolados, violentándolo físicamente, con consecuencias trágicas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El afrontamiento resiliente de Pedro.</strong></p>
<p>En Hechos 4 puede advertirse que, pese a experimentar un contexto de prisión y maltrato de parte de los líderes judíos, Pedro es capaz de afrontar con criterio de realidad la situación a que lo estaban exponiendo. Primero, él tiene consciencia clara de que aquel, era el tribunal que antes había condenado a su maestro, y ellos se lo hacen notar. Como observa agudamente Horton, la expresión “con qué potestad” usada por lo líderes se hace en forma derogatoria, lo que implicaba que estaban tratando de amedrentar a Pedro y a Juan, quizás con el propósito de que recordaran la forma en que habían huido despavoridos cuando Jesús había sido arrestado (16).</p>
<p>Segundo, no sólo los obligan a recordar cuando abandonan a Jesús, sino que además implicaba, y en el caso particular de Pedro, recordar un evento emocionalmente difícil, donde terminó sucumbiendo a la angustia y temor de ser encarcelado, negando finalmente a su Señor (Mt.26:69-75).</p>
<p>¿Cómo enfrentó Pedro este nuevo contexto de amenazas? ¿Cómo enfrentó esta situación de presión y conflicto mental? El texto dice: “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo:” (v.8). Es mediante esta “renovación de la plenitud” que puede desarrollar un afrontamiento coherente de la realidad, y lo hace realizando una defensa férrea ante al Sanedrín. Sólo por medio de esta nueva infusión de aliento y empoderamiento espiritual, es capaz de ponerse de pie y entregar una respuesta que proclamó la verdad y glorificó a Jesús (4:8; 10-12).</p>
<p>A través de este nuevo henchimiento de poder, se da la segunda condición para que se desarrolle un proceso resiliente, cual es, que ha logrado superar la sensación de terror vivida antes, no dejándose vencer y continuando con el plan de Dios. En definitiva, ni la prisión, ni el maltrato físico, ni el abuso emocional, ni los recuerdos tortuosos del pasado pudieron hacer callar la voz del Espíritu en la vida de Pedro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El afrontamiento resiliente de Esteban</strong></p>
<p>El afrontamiento obstinado de la realidad también se visibiliza en la persona de Esteban. En su caso, tuvo la oportunidad de realizar una pertinente apologética. No obstante, cuando reprende a sus interlocutores, estos responden enfureciéndose en sus corazones, “haciendo crujir los dientes contra él” (v.54), lo cual demostró una expresión de ira violenta que sólo dejaba en evidencia el deseo de resistir al Espíritu Santo.</p>
<p>Es en este momento, donde en su frágil humanidad, se deja sentir toda la presión espiritual y emocional. Entonces Esteban toma consciencia que lo que estaba por venir iba a ser muy difícil de enfrentar. ¿Cómo afronta finalmente esta situación? Dice el texto: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre</p>
<p>que está a la diestra de Dios” (v.55-56). En el contexto de una situación al límite, Esteban es fortalecido con una nueva infusión del Espíritu, que lo capacita para enfrentar la violencia extrema a la que iba a ser sometido. Advirtiendo la primera condición necesaria para identificar un proceso resiliente, Esteban es capaz de identificar y reconocer que ha comenzado a vivir un evento traumático, donde él ha de convertirse en una víctima de sus agresores.<a href="http://conozca.org/wp-content/uploads/2023/02/Esteban-su-muerte2.jpg"><img class="alignright size-large wp-image-5415" title="Esteban - su muerte" src="http://conozca.org/wp-content/uploads/2023/02/Esteban-su-muerte2-1024x537.jpg" alt="" width="608" height="318" /></a></p>
<p>Resulta importante atender que el Espíritu dirige a Esteban a poner los ojos en el cielo para presenciar la gloria de Dios y a su hijo Jesucristo. Tal como se revisó antes, los enfoques más actualizados sobre la resiliencia no sólo consideran las capacidades personales como factores relevantes, sino el contexto relacional desde donde se construye la resiliencia. En el caso del diácono mártir, ésto sólo se hace posible cuando el Espíritu lo lleva a entrar, una vez más, en una experiencia relacional con la divinidad. En su experiencia vincular con Cristo, como arguye un autor, Jesús estaba (literalmente) en pie, como dando aliento a su siervo en la tierra y dispuesto a recibirlo en su gloria (17).</p>
<p>Además el texto dice: “Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu” (v.59). Consciente de su situación, no niega el suceso, sino que lo integra a su experiencia y lo afronta valientemente elevando una plegaria a su Señor. Su perspectiva de la situación no es de carácter temporal, sino eterna, ya que pone su confianza en el hecho de que Jesús mismo lo recibe en su presencia.</p>
<p>Finalmente, el afrontamiento resiliente de la realidad se refleja cuando “&#8230; puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (v.60). Esteban imita el ejemplo de Cristo, y al igual que este último había pedido al Padre que perdonara a sus verdugos (Lucas 23:34), lo mismo termina haciendo él. Su obstinación de afrontar la realidad se despliega como un actuar coherente con los valores del reino de Dios, en este caso, el amor, el perdón y la reconciliación. En esta escena, la vida del Espíritu se evidencia en un accionar que no había tenido precedente alguno, y que a pesar de que se le ocasiona la muerte, el renuevo de esta plenitud capacita a Esteban para afrontar su martirio, y así reunirse con su amado Señor.</p>
<p>Hacia un breve modelo de resiliencia espiritual para la iglesia de hoy</p>
<p><strong>1). La resiliencia espiritual se desarrolla cuando los creyentes sirven en el Evangelio</strong></p>
<p>Se debe consignar que en ambos casos, el nuevo derramamiento de poder de parte del Espíritu, ocurre en circunstancias de servicio a Cristo, y en específico, en contextos de persecución y crisis. Según esas circunstancias, se requería urgente de un nuevo nivel de poder para hacer frente a la adversidad.</p>
<p>Según lo anterior, por ende, un primer objetivo a lograr si la iglesia desea crecer en resiliencia, es que el creyente permanezca en continuo y activo servicio al Señor, participando proactivamente en la expansión de las buenas noticias de redención. Esto viene a desmitificar y corregir la idea de que “una nueva llenura del Espíritu Santo” llegará a la persona por el sólo hecho de desearlo, o para “tener una experiencia espiritual” como a veces se percibe al interior de la iglesia. Según los textos analizados, Dios produce resiliencia en su pueblo no para deleite o gratificación personal, sino específicamente para enfrentar las dificultades propias de la tarea de evangelización.</p>
<p><strong>2). La resiliencia espiritual se desarrolla en un contexto de relaciones cercanas y significativas.</strong></p>
<p>En los dos casos expuestos, la resiliencia del Espíritu se despliega en un contexto relacional íntimo y con significado. Primero, y respecto a una construcción vincular de tipo vertical, se advierte que tanto Pedro como Esteban ya habían participado de una relación de dependencia de Jesucristo, y asimismo de una dirección del Espíritu Santo. Pero es en la situación de crisis de cada uno, donde se evidencia de forma actualizada esa relación</p>
<p>cercana con la divinidad, ya que es en su clamor interno, en su condición de auxilio urgente (Pedro maltratado y amenazado, Esteban violentado) que Cristo manifiesta su presencia enviando una nueva plenitud de su Espíritu. Ello se despliega como un potencial, como un empoderamiento único para que sus siervos pudieran resistir, y no sucumbir ante la diversidad de estresores que estaban impactándolos.</p>
<p>Según este criterio, una nueva llenura del Espíritu será difícil en creyentes que no claman a Dios, y que no han establecido una relación íntima con Él; al contrario, aquellos que permanecen en constante súplica para que Dios los libre de las crisis, desde el ámbito de una relación significativa con Jesús, probablemente obtendrán el beneficio de un nuevo empoderamiento espiritual.</p>
<p>Segundo, se puede advertir también que la resiliencia espiritual se genera a partir de una construcción vincular de tipo horizontal. El caso de Pedro, resulta muy ilustrativo que siempre se mantuvo al lado y en una relación de compañerismo con Juan. Y aunque no lo dice el texto, ellos deben haber estado orando el uno por el otro mientras se encontraban presos, previo a ser expuestos ante el Sanedrín.</p>
<p>No obstante, el hecho crucial que habla de las relaciones constructoras de resiliencia, se da cuando Pedro regresa junto a Juan con su comunidad de fe. Dice el texto “Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho” (4:23). Es en ese momento que la iglesia eleva una oración solidaria, y entre otras cosas, piden a Dios que fortalezca los corazones de sus siervos en este tiempo de crisis, y les otorgue valor para continuar con la obra: “Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús” (v.29). El resultado de esta comunión, de esta actitud de cuidado tierno, de este compañerismo en tiempo crítico, fue que una vez más, Pedro, Juan y todos los discípulos recibieran fortalecimiento y capacitación espiritual: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios (v.30).</p>
<p>Tal como lo hizo esta comunidad de fe, se ha planteado en el presente que los pastores, lideres y en general miembros de una iglesia local, pueden desempeñar de forma efectiva y competente el rol de tutores resilientes, y que dentro de un contexto de apoyo socioemocional y espiritual, pueden ser facilitadores para los creyentes que se encuentren atravesando una crisis. Así, estas relaciones resilientes de la iglesia, se convierten en el caldo de cultivo para que se dé una nueva plenitud del Espíritu.</p>
<p><strong>3). La resiliencia espiritual se desarrolla cuando existe un afrontamiento obstinado de la realidad.</strong></p>
<p>Asimismo, en los dos casos analizados, se puede percibir que el Espíritu Santo les ayudó avencarar la realidad, y mantener la actitud adecuada para afrontar las crisis. Sin embargo, si bien el Espíritu dirigió sus vidas en esos momentos difíciles, también fluyó la dimensión volitiva o de la voluntad personal de cada uno de ellos. O sea, tanto Pedro como Esteban tomaron la decisión de dar testimonio acerca de Cristo. No es que el renuevo del Espíritu los hubiera manejado como una especie de marionetas sin voluntad. Ellos, como fieles y maduros discípulos de Jesús, sabían bien qué es lo que tenían que hacer en esos momentos cruciales: testificar sí o sí. Lo que el nuevo derramamiento del Espíritu hizo fue fortalecer, infundir ánimo, dar valor, dar gracia y sabiduría, dar una nueva dirección y enfoque, para poder predicar frente a sus respectivas audiencias.</p>
<p>Este punto resulta relevante, ya que la resiliencia que es dependiente del Espíritu Santo, va a guardar relación con la actitud y las decisiones que tomen los creyentes frente a sus circunstancias, donde en vez de evadir la realidad se opte por afrontarla, aunque a veces resulte difícil aceptar lo que está aconteciendo en ese momento. De alguna manera, Dios espera de sus hijos una actitud diligente frente a las diversas pruebas que les tocan vivir, pero también el anhelo personal y profundo de una renovación que permita un afrontamiento efectivo.</p>
<p>En resumen, en este artículo se han revisado algunos conceptos sobre resiliencia, aplicados luego a la vida de algunos personajes de Los Hechos que vivieron experiencias de crisis complejas, pero que en dependencia de Dios y de la llenura del Espíritu Santo, pudieron sortear esas pruebas y avanzar hacia el propósito que Dios para su iglesia. Lo anterior, mirado desde una hermenéutica pentecostal, vale decir, con un intencionado énfasis teológico, facilitaría la comprensión de prácticas que ayudarían efectivamente a desarrollar resiliencia espiritual en los creyentes de la iglesia actual. Esto vendría a impactar como un importante factor de promoción, no sólo de la madurez espiritual, sino también de la salud mental y emocional de las personas.</p>
<p>Finalmente, se considera factible evaluar lo que podría ser un modelo a replicar en las iglesias pentecostales de hoy, con el objetivo de desarrollar creyentes maduros y resilientes, y comunidades que resistan los embates y desafíos de la fe contemporánea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Bibliografía</p>
<p>(1). María A. Kotliarenco y otros. Estado de arte en resiliencia (Washington D.C: Organización Panamericana de la Salud, 1997), 5.</p>
<p>(2). Kotliarenco, 5.</p>
<p>(3). Michel Manciaux, La resiliencia: resistir y rehacerse (Barcelona: Editorial Gedisa, 2010), 50.</p>
<p>(4). José M. Madariaga, Nuevas miradas sobre la resiliencia. Ampliando ámbitos y prácticas (Barcelona: Editorial Gedisa, 2014), 64.</p>
<p>(5). Bernardo Campos. El principio Pentecostalidad: La unidad del Espíritu, fundamento de la paz (Salem, Oregon: Publicaciones Kerigma, 2016), 121.</p>
<p>(6). Stanley Horton. ed. Teología sistemática. Una perspectiva pentecostal (Miami, Florida: Editorial Vida, 1995), 463.</p>
<p>(7). George Wood, La vida en el Espíritu (Springfield, Missouri: Gospel Publishing House, 2017), 45</p>
<p>(8). Wood, 63.</p>
<p>(9). Stanley Horton. El Espíritu Santo revelado en la Biblia (Miami, FL: Editorial Vida, 1998), 117.</p>
<p>(10). Juan Irurzun &amp; Cecilia Yaccarani. Resiliencia, espiritualidad y propósito de vida. Revista de investigación en psicología social, vol. 4, n°2, 2018, pp. 58-66.</p>
<p>(11). J. Irurzun y otros, Resiliencia y espiritualidad: Aportes para su estudio desde una perspectiva</p>
<p>psicológica. Revista científica de la fundación mente clara, vol.2, 2017, ISSN 2469-0783 https://datahub.io/dataset/2017-2-2-e32.</p>
<p>(12). Diane Coutu, “Como funciona la resiliencia”, en Resiliencia: Serie inteligencia emocional de Harvard Business Review (Boston, Massachusetts: Harvard Business Review Press, 2012), 16.</p>
<p>(13). Coutu, 18.</p>
<p>(14). Madariaga, Nuevas miradas sobre la resiliencia, 89.</p>
<p>(15). Ibid.</p>
<p>(16). Stanley Horton. El libro de Los Hechos (Miami, FL: Editorial Vida, 1990), 61.</p>
<p>(17). Samuel P. Millos. Comentario exegético al texto griego del Nuevo testamento. Hechos (Barcelona: Editorial CLIE, 2013), 581.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="divVerBio">
				<span class="spnAutor">Herbert Grenett Ortiz</span>
				<p></p>
				<br/>
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